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viernes, 13 de octubre de 2017

“Los puentes de Madison”: historia de un encuentro fugaz (y eterno)



"No quiero necesitarte... porque no puedo tenerte."

Por: Alexiel Vidam

Ayer volví a ver una de esas pocas pelas románticas que realmente me atrapan y que –por si fuera poco-, pueden hacerme llorar: Los Puentes de Madison, una película de Clint Eastwood que cuenta, por cierto, con una de las más memorables actuaciones de Meryl Streep (mi actriz favorita por excelencia).

Por el contrario de mostrarnos un amorío chicloso y empalagoso, Los Puentes de Madison es capaz de estrujarte el corazón con un romance rebelde, maduro y bien cuajado. Es, además, una película que cuestiona los esquemas tradicionales acerca de la familia, la pareja, el amor, y los propios objetivos finales de la vida del ser humano.


La protagonista, Francesca (Meryl Streep) es una mujer que ha dejado su pueblo en Italia para casarse con Richard (Jim Haynie), un veterano de guerra norteamericano que hoy se ha convertido en un pacífico, esmerado, y bastante aburrido granjero. Francesca y Richard viven en Iowa, en el condado de Madison. Es un pueblo pequeño donde todos se conocen, donde todos se ayudan, donde nadie roba a nadie… pero también donde todos cuchichean sobre la vida de otros: uno de esos pueblos donde no hay mucho que hacer, y el aburrimiento se rompe, muy de cuándo en vez, con un buen –y muy desagradable- chisme.



La vida de Francesca transcurre monótonamente atendiendo a sus hijos adolescentes y a su marido, quienes no parecen tener mucho interés en comprender sus verdaderos deseos. Un día, Richard y los dos jóvenes parten hacia una feria fuera del pueblo, y Francesca –a solas en casa- recibe la inesperada visita de Robert Kincaid (Clint Eastwood), un fotógrafo de la National Geographic interesado en fotografiar los puentes cubiertos de la zona. La actitud desapegada y aventurera de Robert impresiona a Francesca, generando en ella una verdadera revolución interna, caracterizada por un nuevo descubrimiento de sí misma y fuertes interrogantes acerca de su vida actual y las decisiones que ha tomado (o que ha dejado que tomen por ella).




*ATENCIÓN  A SPOILERS*

Ciertamente, nos encontramos ante una historia de infidelidad, pero... ¿hasta qué punto podemos juzgar esta infidelidad? Francesca es una mujer frustrada por sus malas decisiones y su falta de carácter para imponer su voluntad. La parte de culpa que le corresponde, es la de haber dejado pasar demasiado tiempo. Todo indica que su esposo es –en el fondo- un buen tipo, pero también un sujeto egoísta y chapado a la antigua, incapaz de escuchar las necesidades de ella. Los hijos, han sido criados según el modelo del padre, que es el mismo que la propia madre se ha obligado a seguir y a transmitir.


Podríamos considerar a Francesca como una antiheroína feminista. Una mujer que, tarde, tiene un instante de rebelión y busca reafirmar su identidad, siguiendo sus propios deseos de pasión, afecto y libertad. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas; no le resulta fácil renunciar a una vida hecha y correr el riesgo de ser rechazada por la familia que ha formado.

El personaje de Robert, por otra parte, es encantador desde el primer instante: un sujeto carismático, divertido, desenfadado y galante. A pesar de ser un tipo solitario y sin ataduras, se muestra bastante considerado con Francesca, de modo que el romance se desarrolla de manera progresiva y según la tensión entre los dos se va volviendo cada vez más irrefrenable.



Vale decir que ambos protagonistas nos transmiten muy claramente sus sueños, frustraciones e inseguridades, y todo ello gracias al carisma y la flamante interpretación de los dos actores principales.

En cuanto a los aspectos técnicos, la película es sencilla, pero cumple con transmitir las atmósferas de pasión, libertad o tensión en los momentos indicados. La fotografía destaca en colores cálidos y tonos naranjas para enfatizar los momentos de emotividad y pasión.


Una de las escenas más memorables–a mi parecer- es aquella en la que Francesca enfrenta a Robert a fin de saber cuáles son sus sentimientos. Otra, y la más conmovedora, sin duda, es ésa en la que Francesca se encuentra con su marido en la camioneta y percibe a Robert observándola, como quien ruega que reconsidere, como quien trata de alargar los segundos de una despedida que espera que nunca llegue. Esa escena, que dura hasta el momento en que Robert cuelga del retrovisor la cadenita que le dio Francesca, y luego se resigna y parte para siempre, es la que nos pone a todos a llorar; es la que pone a Francesca a llorar y nos convierte en partícipes de su sufrimiento.


Una película sencillamente hermosa y hecha para cuestionar nuestros propios esquemas mentales, para dejarnos un simple, claro y contundente mensaje de fondo:  “Hagan lo que tengan que hacer para vivir su vida. Hay muchas cosas para ser felices”.


Ficha técnica

Dirección: Clint Eastwood
Producción: Clint Eastwood, Kathleen Kennedy
Idea original: Robert James Waller (de su novela Los puentes de Madison)
Guión: Richard LaGravenese
Música: Lennie Niehaus
Fotografía: Jack N. Green
Montaje: Joel Cox
Reparto: Clint Eastwood, Meryl Streep, Annie Corley, Victor Selzak, Jim Haynie
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 1995
Género: Drama romántico

martes, 24 de junio de 2014

5 rostros de Meryl Streep que debes conocer


Por: Alexiel Vidam

Ayer, Lunes 23 de Junio, fue el cumpleaños número 65 de Meryl Streep, una de las actrices más aclamadas y reconocidas de Hollywood. Como más vale tarde que nunca, aquí he querido celebrarle haciendo una lista de cinco de sus personajes que deberían conocer.

Vale decir que realizar la lista ha sido un poco complicado. Meryl es mi actriz favorita, y pienso sabe encarnar de manera sensacional incluso papeles que pueden ser bastante simples (como su pequeña interpretación en Manhattan, de Woody Allen). Vale decir también, que para esta selección me he centrado  mucho más en los personajes que en las películas en sí. Es por esto que, en esta ocasión, he prescindido de mencionar su papel en Las Horas, dado que esta película –en mi opinión personal- le da más peso al personaje de Virginia Woolf (interpretado por Nicole Kidman).


Sophie Zawistowska (Sophie’s Choice)


Sophie es una mujer desgarrada por un pasado bastante oscuro y un presente que no pinta mucho mejor. Ella tiene una relación tan apasionada como destructiva con Nathan, un encantador pero desequilibrado científico judío. Todo pareciera indicar que el motivo por el cual soporta los repentinos ataques de ira de su amante, se encuentra en un sentimiento de culpa. Años atrás, fue víctima de la II Guerra Mundial. Siendo polacos ella, y sus dos pequeños hijos serían trasladados al campo de exterminio de Auschwitz; sin embargo, poco antes de embarcar, un soldado alemán la obligó a tomar una trágica decisión…


Francesca (Los Puentes de Madison)


Francesca es un personaje apasionado, que rompe con el esquema clásico de una esposa y madre ejemplar. Ella es una mujer que conoció el amor, pero lo conoció tarde, cuando ya estaba casada y tenía dos hijos. Su vida transcurre bastante tranquila, pero también bastante aburrida… hasta que conoce a Robert Kincaid. En este aventurero y fotógrafo de National Geographic, ella encuentra una llama de esperanza y optimismo hacia la vida, logrando, irónicamente, que conseguir el aliento suficiente para continuar lo que ha empezado (su vida de esposa y madre).


Hermana Aloysius (La Duda)


La monja en cuestión es una representante de la “vieja escuela”; si existen distintas vertientes del catolicismo, ella pertenece a la más cerrada y conservadora. Actúa como una inquisidora mordaz, y en su afán de combatir el mal, puede actuar ante una duda como si fuese verdad absoluta. La Hermana Aloysius tiene serias sospechas sobre el Padre Flynn, quien trabaja en la escuela que ella dirige. Piensa que este padre de pensamiento más liberal, conlleva una relación ilícita con Donald Miller, primer estudiante afroamericano aceptado en el colegio. Aunque se trata no más que de una sospecha, la Hermana Aloysious  tiene la fuerte convicción de hallarse tras algo perverso, comenzando una guerra personal contra el Padre Flynn.


Clara del Valle (La Casa de los Espíritus)


Siendo sincera, esta película -La Casa de los Espíritus- me pareció un toque  “incompleta”. Previamente, había leído el libro -que me pareció espectacular-, y la adaptación me dejó cierta sensación de vacío. Aun así, la actuación de Meryl Streep me pareció espectacular. Es cierto que el personaje de Clara también ha sido atenuado con de la obra original. En el libro, se hacía bastante mención a los poderes sobrenaturales de esta mujer, mientras que en la película apenas destacaron su clarividencia. Sin embargo, Meryl Streep supo reflejar muy bien el carisma y la dulzura de este personaje. Ella, Clara Del Valle, es la esposa del hacendado Esteban Trueba; es psíquica, tiene un carácter amable pero sabe cuándo ponerse fuerte y darle cara a su tiránico marido; a su vez, es el espíritu protector que envuelve a toda la casa y a los miembros de la familia.


Margaret Tatcher (La Dama de Hierro)


Meryl encarnó también a la Primera Ministra de Inglaterra, Margaret Tatcher, conocida como “La Dama de Hierro” por su firme oposición a la Unión Soviética. En el papel de Tatcher, Meryl provoca sentimientos encontrados: por una parte, la admiración hacia una mujer de clase media luchando por hacerse sitio entre una argolla de hombres del Partido Conservador; en contraste, la antipatía hacia una política de extrema derecha con claras actitudes tiránicas, que le valieron, en unos casos la admiración nacional, y en otros casos el desprecio de las masas. Es interesante además, cómo mediante su interpretación, en unos instantes enérgica, en otros deprimida, Meryl nos muestra el ascenso y la decadencia de una mujer poderosa.