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viernes, 25 de diciembre de 2020

5 películas románticas para disfrutar en Navidad

Por: Mariana Loli

Un factor infaltable en nuestra celebración navideña, son las películas temáticas (enciendes la tele, y están por todas partes; ahora también nos aparecen sugeridas en el catálogo de streaming). El catálogo de estas películas es bastante extenso: tenemos comedia, drama, aventura, e incluso terror. 

Sin embargo, no cabe duda de la capacidad que tienen las películas románticas para capturarnos y enamorarnos (siempre y cuando no contengan demasiada azúcar). Y si fusionamos el poder de movernos el bobo, con la Navidad, obtenemos un resultado realmente conmovedor. 

Por eso, a continuación, te dejamos una pequeña lista con los mejores romances navideños para que chorrees todo el día después del atracón de anoche. ¡Feliz Navidad! 

CAROL (2015)

Director: Todd Haynes

Esta película nos transporta a Nueva York durante los años 50, y cuenta la historia de Therese Belivet (Rooney Mara) ─una joven trabajadora de una tienda de regalos navideños─, y Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer rica y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz. Al conocerse surge entre ellas una conexión inmediata e intensa que transforma sus vidas por completo. 

Carol es una historia de amor, pero principalmente del amor como una responsabilidad. Ambas protagonistas se ven comprometidas a tomar decisiones difíciles para poder seguir a su corazón sin dejar de ser fieles a sí mismas. Desde el factor cinematográfico, Carol se traduce como una obra de arte, un tributo al cine de época fusionándose con el cine moderno. (Para leer nuestro post completo sobre esta película, da click aquí.)


THE HOLIDAY (2006)

Directora: Nancy Meyers

El amor es una puerta abierta que conduce a infinitas posibilidades, un sentimiento que llena de vida y nos hace creer que todo es posible, siempre y cuando, ambas partes apunten hacia ello. The Holiday cuenta la historia de Amanda Woods (Cameron Diaz) e Iris Simpkins (Kate Winslet), dos mujeres provenientes de EE.UU. y Gran Bretaña respectivamente, que deciden intercambiar hogares durante la temporada navideña después de terminar sus relaciones amorosas. 

Cada una se enamora de un hombre de la localidad; sin embargo, el regreso a casa podría significar el fin de sus romances. La película nos permite vivenciar dos relaciones amorosas de una forma natural, explayándose en sus detalles para atrapar al espectador en un ambiente de entretenimiento y ternura. 

Un factor que se adiciona a la perfección a la historia y la vuelve aún más atrapante, es el contexto de la Navidad, dado que los escenarios se ajustan al ambiente romántico de la historia.


IT'S A WONDERFUL LIFE (1946)

Director: Frank Capra

George Bailey (James Stewart) es un hombre modesto que dirige un pequeño banco familiar. En la Navidad de 1945, tras la repentina desaparición de una importante suma de dinero ─que lleva a la ruina del banco─, decide suicidarse, pero un suceso extraordinario cambiará por completo el rumbo de las circunstancias.

Aunque en su momento no fue el esperado éxito de taquilla, hoy It 's a Wonderful Life es reconocida como una de las mejores películas de la historia debido, especialmente, a la genialidad de su guion y sus excelentes actuaciones. Esta película es un cautivador cuento de Navidad, que nos deja como principal enseñanza el valor de uno mismo y de lo bello que es vivir; un clásico navideño, ideal para compartir con toda la familia. 


LAST CHRISTMAS (2019)

Director: Paul Feig

Last Christmas cuenta la historia de Kate (Emilia Clarke); una joven que se encuentra en fastidiada y disconforme con su vida, trabajando como elfo de Navidad en una tienda. Ello da un giro de 180º en cuanto conoce a Tom (Henry Golding), quien le enseña a Kate a ver las cosas con más optimismo y a mantenerse abierta a las distintas oportunidades que se le aparecen. Sin embargo, la época navideña pone obstáculos a la pareja, enseñándole la importancia de escuchar a sus corazones.

Aunque tampoco fue un éxito de taquilla, Last Christmas es una comedia divertida, irónica y refrescante, que ofrece mucha emoción. Detrás de todos sus momentos hilarantes, nos deja una sensación de magia en el ambiente, y deseos de compartir momentos felices junto a aquellos que más amamos.


LET IT SNOW (2019)

Director: Luke Snellin

Let it snow es una comedia romántica adolescente hecha para desconectar por completo y disfrutar. El argumento nos ubica en el pueblo de Gracetown, en plena caída de una tormenta de nieve que deja incomunicado a un grupo de estudiantes de secundaria. Ello conlleva una serie de sucesos satíricos y emocionalmente impactantes que moverán sus vidas.

El principal factor a destacar en la película es la química entre sus personajes, que lideran romances sazonados con mucho humor y momentos de aventura. La película es ligera y divertida, ideal para relajarse.



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jueves, 3 de diciembre de 2020

“La Valla”: una distopía muy 2020

Por: Alexiel Vidam

Y en una jugada Orwelleana ─atención a la ironía─, Netflix captó mi sed de películas y series distópicas, y decidió mostrarme La Valla en sus recomendaciones. Fue así que caí de lleno en otro escenario decadente y sumamente adictivo.

La Valla, de Daniel Écija, nos traslada a España en el año 2045, después de la III Guerra Mundial. A modo de premonición, la serie nos presenta un mundo al borde del colapso por la escasez de recursos y la aparición de un virus mortal que se extiende rápidamente entre la población, y que hasta el momento no tiene cura (¿les suena en algo?). 

El miedo y la inseguridad han puesto en jaque a la monarquía parlamentaria, llevándola hasta su disolución, y poniendo el poder en manos de una dictadura militar con ciertos rasgos que recuerdan al régimen Francisco Franco.



"Las personas tenían mucho miedo y querían gobiernos muy fuertes que garantizasen su seguridad. (...) Lo malo, es que esos gobiernos fueron los que provocaron la guerra (...). Y en nombre de esa seguridad, pues nos quitaron lo más importante que tenemos las personas, (...) la libertad".

La ciudad se encuentra dividida en dos sectores: En el sector 1 se encuentran los ricos y poderosos, vinculados al régimen; en el sector 2, se encuentran todos los demás, sobreviviendo en medio de la pobreza, los cortes de luz, la falta de agua y la opresión de la ley marcial. 

La división de sectores, es marcada por una inmensa valla que evita que los ricos se mezclen con los pobres, que son los primeros en caer victimas del noravirus. Para cruzar la valla se necesita un salvoconducto especial firmado por alguien del sector 1.

En medio de este escenario, seguimos la lucha de una familia que bien podría representar a todos los que viven en el sector 2 ─con excepción, tal vez, de los “informantes”, espías que reciben cierta protección, a cambio de vender a cualquiera que se atreva a cuestionar el poder estatal─.

Begoña (Ángela Vega) es la odiosa informante del edificio donde
viven los protagonistas.


Los protagonistas son Julia (Olivia Molina), su cuñado Hugo (Unax Ugalde), y Emilia (Ángela Molina) ─su madre─.  El meollo del asunto empieza cuando Hugo llega a Madrid junto a su hermano Álex (Daniel Ibáñez) y su hija Marta (Laura Quirós) para encontrarse con Emilia, la madre de su difunta esposa. Casi de inmediato, Marta le es arrebatada a Hugo con la excusa de que él aún no tiene trabajo (los fines detrás de esto, son bastante oscuros, por cierto). 

En paralelo, Julia se ve casualmente envuelta en el asesinato de un policía muy cercano al Presidente. Estas circunstancias trágicas irán uniendo sus caminos y a la vez despertando viejos vínculos familiares con el grupo de la Resistencia.

Los personajes están muy bien construidos, en especial, los roles femeninos, que tienden a liderar a los masculinos. Entre las mujeres más interesantes de la serie, encontramos a Emilia ─sumamente astuta y de mucha acción, a pesar de su edad─, Julia ─con un marcado sentido de la justicia, que, irónicamente, la lleva a cometer un crimen─, y, por supuesto, Alma (Eleonora Wexler), la retorcida esposa del ministro de sanidad, quien ejerce el poder a través de la manipulación y resulta ser el personaje más dominante de la historia. 

Como “mención honorífica”, me gustaría mencionar a Rosa (Elena Seijo), la ama de llaves de la casa del ministro; un personaje tan gris que a veces nos resulta difícil identificarla como aliada o como enemiga.

De los personajes masculinos, podríamos destacar a Luis (Abel Folk), Carlos (Juan Blanco) e Iván (Nicolás Illoro). Luis, es el ministro de interior; un hombre que se ha resignado y acomodado a las circunstancias, pero que va despertando a la vez que la realidad le explota en las narices. Carlos, es el novio de Julia, un militar en retiro que actúa de aliado en las sombras. 

Iván, por su parte, es el engreído hijo mayor de Luis, quien pasa de ser un completo idiota, a mostrar su lado más sensible y valiente. En este caso, la mención honorífica sería para Fernando Navarro (Óscar de la Fuente), un sádico policía que se ve ahogado en la tragedia y acaba por convertirse en héroe.

Cabe resaltar que estos personajes, tan bien pensados, no terminarían de convencer si no fuese por el nivel de las actuaciones. La expresividad con que plasman la evolución y los matices de los roles que representan, es sencillamente admirable. 

A mi parecer, la que más sobresale, es la interpretación de Eleonora Wexler, pues considero que Alma López-Durán no se consagraría como la villana detestable que es, si no fuese por su brillante interpretación.

En cuanto a la parte estética, la producción enfatiza en el anacronismo, haciendo metáfora de una de las más lamentables paradojas de la humanidad: la de retroceder pretendiendo avanzar. A diferencia de otras historias distópicas, donde al menos se observa un claro avance tecnológico, La Valla nos presenta un evidente retroceso (al punto en que los celulares prácticamente no existen). 

Esta sensación de contramarcha se ve enfatizada por los ambientes deteriorados y una fotografía que prioriza en colores opacos y desaturados. Por si fuese poco, el himno de Nueva España le pone la nota escalofriante a toda esta atmósfera.

Como cierre, veo necesario señalar que esta metáfora es la reflexión más profunda que la serie pretende ─y consigue─ transmitir, pues la misma se mantiene y se reafirma ─cual cachetada─ al final de la historia.

Ficha técnica

Creado por: Daniel Écija
Guion: Daniel Écija, Inés París, Clara Botas, Roberto Martín Maiztegui, Jorge Valdano Sáenz, Veronik Silva, Ángela Armero, Tatiana Rodríguez, Arantxa Cuesta
Dirección: David Molina Encinas, Oriol Ferrer, Luis Oliveros, Jesús Rodrigo
Producción ejecutiva: Daniel Écija, Sonia Martínez, Inés París, David Molina
Reparto: Unax Ugalde, Olivia Molina, Eleonora Wexler, Abel Folk, Ángela Molina
Música: Daniel Sánchez de la Hera
Fotografía: Néstor Calvo
País: España
Idioma: Español
N.º de temporadas: 1
N.º de episodios: 13
Género: Suspenso, drama, ciencia ficción

martes, 24 de noviembre de 2020

“Si algo me pasa, los quiero”, el corto más bello y más triste del mundo

Por: Alexiel Vidam 

Y de pronto entras a Netflix, y en tus sugerencias aparece la siguiente reseña: “Un recorrido emocional de dos padres que se refugian en recuerdos para intentar superar una trágica pérdida”. 

La descripción va acompañada por un tráiler animado hecho a partir de puros gráficos a lápiz, sencillos, y sin embargo, con una expresividad penetrante; a esto se suma una melodía de piano que te genera un extraño vacío en la boca del estómago, y la sensación de que algo en el pecho se te está diluyendo, y que pronto se caerá.

Sabes que vas a llorar, así que estás a punto de cerrar la pestaña y ponerte a ver algo más animado. Después de todo, es tarde, y te mereces algo feliz después de un día tan largo. Pero no puedes. Inmediatamente regresas Netflix y te dejas llevar por la curiosidad, y por ese impulso masoquista de sentir algo intenso, aunque sea doloroso.

El corto inicia con ese piano sutilmente desgarrador, a la vez que los dos protagonistas ─el padre y la madre─ se encuentran sentados en una mesa demasiado larga. Sin mirarse. Sus rostros se observan vacíos. Juegan con la comida.

En ese momento, descubres que todo es gris. Los dibujos están hecho a base de trazos torpes adrede, y no tienen color: sólo blanco, negro, y diferentes tonos de gris. Detrás de los padres se levantan sus sombras, que representan el remolino que llevan por dentro.

Sin darte cuenta, ya estás llorando, pero aún es poco. Casi de manera imperceptible ha aparecido esa fina y afilada hoja que acaricia por dentro. Su caricia se va volviendo más marcada y más profunda a medida que la historia avanza. La madre ha encontrado una prenda de su hija y está a punto de quebrarse. El travieso gato no comprende qué sucede. 

La pelota de la más joven de la casa se ha caído accidentalmente y ha abierto la puerta de la habitación. El gato la sigue y el tocadiscos se enciende de manera casi espontánea al toque de la pelota.

La madre escucha esa canción tan familiar. La canción que su pequeña de 10 años escuchaba siempre; la que llevaba en los auriculares durante todos los paseos. Se sienta en la cama y frota la mano sobre el edredón para recordar a su pequeña. El padre la ve. Entra, se sienta a su lado, pero casi no la mira. Está desolado, y no sabe observar más allá de su dolor.

De pronto aparecen los primeros colores. Hermosos tonos pasteles tiñen los recuerdos más bonitos. Los padres observan a su recién nacida; sonríen, están unidos, y unidos la acompañan a crecer. Ella los ama. Ellos los aman. Ella es feliz. Ellos también lo son.


Sin embargo, ¿quién podría imaginar que aquella mañana en que se despidiera sonriente para ir al colegio, sería la última vez? Las sombras se ven consternadas e intentan impedir que la niña se marche. Ella no las ve. Sigue con su camino. Feliz. Las sombras se angustian, pero no pueden impedirlo.

Ella ingresa. La bandera de los Estados Unidos luce brillante en el sobre la pared a la entrada del aula. La bandera luce incluso más brillante que los recuerdos felices. Será que lo que está por suceder es tan americano…

“¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!” Se oye desde adentro. Contienes la respiración. Se observa un celular. En la pantalla se lee “si algo me pasa, los quiero”. El mensaje se diluye. Y “¡bang! ¡bang! ¡bang!”, otra vez.

Te desmoronas.

Los padres siguen sentados en la cama. Dándose la espalda. Parece que un muro de hielo los divide. Un poco más, y estarán completamente solos. De pronto el gato ha notado algo que ellos no han visto. Salta y juguetea con una mano invisible. ¿Qué puede ser? Ellos voltean y lo observan. Es su hija.

Una pequeña sombra se agranda y abraza a los padres. Se convierte en una inmensa bola de luz. Ellos se unen. Ella estará con ellos por siempre.

Ahora ve a limpiarte los ojos…


Ficha técnica

Dirección: Will McCormack, Michael Govier
Producción: Maryann Garger, Gary Gilbert, Gerald Chamales, Michael Govier
Guion: Will McCormack, Michael Govier
Música: Lindsay Marcus
Edición: Peter Ettinger
País: Estados Unidos
Género: Drama, animación


*No dejes de ver este cortometraje en Netflix. 


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viernes, 6 de marzo de 2020

Personaje de la semana: Jojo, “el Conejo”



Por: Alexiel Vidam

Una de las cosas que más destacan de Jojo Rabbit, de Taika Waititi, es el matiz. El matiz de mostrar el lado vulnerable y cuestionador de una Alemania normalmente definida como el villano. El matiz de personas que tal vez tuvieron que aceptar algo por imposición, o de jóvenes cuya inocencia fue corrompida desde temprano, a fin de crear fantasmas que no existían allí.


El representante máximo de esa inocencia perdida, es el pequeño Johannes Betzler, también conocido como “Jojo” (​Roman Griffin Davis); un niño alemán emocionado por su reciente ingreso a las Juventudes Hitlerianas (un grupo juvenil obligatorio en el que se mezclaba el adoctrinamiento con campamentos de verano y actividades a lo boy scouts).

Como típico niño de su contexto, Jojo es fan de Hitler, con quien mantiene extensas —y satíricas— pláticas imaginarias. Hitler (Taika Waititi), en su imaginación, cumple el rol de mejor amigo y figura paterna al  mismo tiempo, pues su verdadero padre no está; su madre, Rosie (Scarlett Johansson), le ha dicho que está peleando en el frente.


Para Jojo, hasta este punto, el mundo es sencillo: se divide en “buenos” y “malos”. Los alemanes, por supuesto, son los buenos, mientras que los judíos —esos monstruos con cuernos y escamas, que duermen boca abajo como murciélagos— son los malos, así como todos los enemigos de Alemania… Hasta que Jojo descubre a Elsa (Thomasin McKenzie), la niña que su madre esconde en el ático.


Elsa es judía, y se convierte en la revolución mental del protagonista, cuando poco a poco se va acercando a ella, develando mitos y descubriendo sus propios sentimientos. Jojo está en un dilema: ¿Cómo podría querer a un ser que supuestamente es demoníaco y se come a los niños nazis? ¿Cómo es que su madre podría haberla estado escondiendo? Entonces ya nada es tan claro y Jojo comienza a cuestionar sus propias creencias. 

Al mismo tiempo, comienzan las discusiones cada vez más frecuentes con su demandante amigo imaginario, quien intenta constantemente devolverle al camino nazi. Esa representación caricaturesca de Hitler, no es más que la vieja creencia ciega de Jojo, que se resiste a caer por completo.



Jojo, pues, a pesar de su corta edad, es un personaje completo y con una evolución bastante intensa. Es apenas un niño, pero desde un inicio se le impulsa a incubar ideas radicales acerca de la guerra y dar la vida por el partido.

Sin embargo, tanto su propia sensibilidad como su capacidad para evaluar las cosas que van pasando a su alrededor —con toda su brutalidad— le van llevado a cuestionar el pensamiento que se le había impuesto. Jojo tiene sólo 10 años, pero ha vivido más de la cuenta.



Finalmente, cabe resaltar la sorprendente expresividad de este personaje (interpretado con brillantez por Roman Griffin Davis, quien hace aquí su debut cinematográfico). El pequeño Jojo nos roba el corazón apenas con una mirada, un gesto, una de sus sonrisas de conejo que le terminan de colocar el apodo (“Jojo, el conejo”, es el apodo que le ponen los bullies de las Juventudes Hitlerianos cuando no puede realizar una cruel tarea que le imponen).

La crudeza de la guerra, de ese mundo de ilusiones que se resquebraja con un fuerte bombardeo de realidad, también es observada a través de sus ojos, que, de manera progresiva, aunque bastante drástica, pierden por completo la ingenuidad.




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sábado, 22 de febrero de 2020

“Marriage Story”: Crónica de un amor roto



Por: Alexiel Vidam

Historia de un matrimonio, cuenta con uno de los inicios más bellos e impactantes que he visto en el cine en los últimos años; con una secuencia poética de imágenes que fluye dulcemente a través de las voces  de sus protagonistas. Charlie (Adam Driver) dice que lo que ama de Nicole (Scarlett Johansson), es que de verdad escucha, que es muy buena bailando, que es una mamá que de verdad juega, que sabe cuándo presionarle y cuándo dejarle tranquilo, que es competitiva.

Nicole dice que Charlie es imperturbable; no deja que nada se interponga en su camino. Que soporta todos sus cambios de ánimo y no la hace sentir mal por eso, que siempre llora en las películas, que es competitivo, que adora ser padre.


Este inicio, que parece el preámbulo de una historia romántica, está hecho para quebrarnos el corazón. Lo que escuchamos no es ningún preámbulo; es más bien el cierre de una historia de amor. Charlie y Nicole se encuentran frente a un psicólogo que les habla de la importancia de recordar por qué se casaron, de modo que, en la medida que se distancien, recuerden el cariño que sentían por la otra persona.

El psicólogo desaparece por completo. Su imagen es reemplazada por la de dos asertivos e inescrupulosos abogados. Aunque en un principio la pareja había decidido separarse en buenos términos y sin intervención de terceros, pronto se siente obligada a tomar abogados que vuelven suyo el conflicto y generan una guerra entre las partes. El papel de estos abogados es crucial, pues actúa como un ente manipulador que a ratos parece llevar a los protagonistas cual si fuesen marionetas.



Nora (Laura Dern), la abogada de Nicole, es una mujer que utiliza su astucia cual serpiente para ganarse su simpatía en primera instancia; luego, para presentarse como agente empoderador (identificado los deseos frustrados de Nicole), y finalmente, para reflejar sus propios demonios e intensificar la pugna entre dos personajes que, en primer lugar, no deseaban ninguna pugna. 

Jay (Ray Liotta), el abogado de Charlie por su lado, aparece cuando este último se ve involucrado en una disputa legal —en contra de su voluntad— y se encuentra en peligro de perder la custodia de su hijo. Jay no tiene el grado de influencia sobre Charlie que tiene Nora sobre Nicole (de hecho, Charlie sabe que Jay es un “hijo de puta”), pero en la praxis actúa como su contraparte, pues no duda en soltar los golpes bajos que sean necesarios para ganar la contienda.



En cuanto a los protagonistas en sí, parecen víctimas de sus propias circunstancias. Es evidente que Charlie y Nicole todavía guardan sentimientos el uno por el otro (la propia Nicole se lo dice a su abogada: “no es tan sencillo como ya no estar enamorados”); esto se observa en los pequeños detalles, como cuando Nicole se ofrece a cortar el cabello de Charlie, cuando le amarra el zapato o lo llama por teléfono para que solucione el problema de luz en su casa.

Charlie, además, se muestra desconcertado en varias etapas del proceso de divorcio, y se entiende que —quizás— había aceptado el asunto sin llegar a asimilarlo del todo. En el fondo, él considera a Nicole y a la familia de ella como su familia (más aún, tomando en cuenta que él se encuentra alejado de sus propios padres), y le cuesta dejar de actuar como si no lo fueran.

La escena en que se despiden cerrando el portón de la nueva casa de Nicole es desgarradora: observamos sus rostros afectados dividiéndose por esa enorme barrera corrediza.



El enfoque de la historia cambia de un personaje al otro: comprendemos las motivaciones que llevan a Nicole a marcar el fin de la relación y a buscar reiniciar su vida con mayor independencia; sin embargo, la posición de Charlie también genera empatía. Se trata de un hombre que se siente desconcertado y confundido; que no acaba de entender bien en qué momento se malogró todo, y que se siente presionado y amenazado.

Charlie, se ve obligado a trasladarse continuamente de Nueva York —donde trabaja— a Los Ángeles, adonde se ha trasladado Nicole junto a Henry (Azhy Robertson), el hijo de ambos. Debe manejar el proceso de divorcio a la vez que intenta aprovechar el poco tiempo que tiene con Henry, y dirigir su compañía de teatro a larga distancia.



Saliendo un poco del argumento, debemos decir, que tan buena construcción de personajes, no se hubiese concretado en pantalla de no ser por el desempeño de los actores. Adam Driver y Scarlett Johasson son de lo más conmovedores. Es imposible no comprender el dolor de cada uno a través de sus gestos e incluso simples miradas.

La escena mejor lograda a nivel actoral, es, sin duda, una de las más cargadas a nivel dramático; cuando ambos personajes estallan dolidos y desesperados por lo tensa que se ha vuelto la situación. En cuanto a papeles secundarios, Laura Dern tiene muy bien merecido el Oscar a mejor actriz de reparto, por su precisa interpretación de Nora, la venenosa abogada de Nicole.



Otros puntos que me gustaron mucho fueron la fotografía y la elección de las tomas. Algunas de ellas son muy potentes, especialmente cuando se busca plasmar un sentimiento profundo y ambivalente. En cuanto a la fotografía, destacan los colores cálidos, tirando a naranja, lo cual genera cercanía y conexión con los personajes a pesar de las circunstancias complicadas.

Me gustó bastante también el juego de iluminación en la parte del inicio, con tonos de color algo desteñidos pintando las imágenes con las que Charlie y Nicole recuerdan lo mejor el uno del otro. Estos colores crean una atmósfera de ensoñación, de sentimiento idílico pero, al mismo tiempo, que ya no es parte de la realidad.



En líneas generales esta película me pareció hermosa y brutalmente emotiva. Con momentos de intensidad muy bien logrados y un final emocionante que puede arrancarnos unas cuantas lágrimas.


Ficha técnica

Dirección: Noah Baumbach
Producción: David Heyman
Guion: Noah Baumbach
Música: Randy Newman
Fotografía: Robbie Ryan
Montaje: Jennifer Lame
Protagonistas: Scarlett Johansson, Adam Driver, Laura Dern, Ray Liotta
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2019
Género: Drama
Duración: 136 minutos