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sábado, 22 de febrero de 2020

“Marriage Story”: Crónica de un amor roto



Por: Alexiel Vidam

Historia de un matrimonio, cuenta con uno de los inicios más bellos e impactantes que he visto en el cine en los últimos años; con una secuencia poética de imágenes que fluye dulcemente a través de las voces  de sus protagonistas. Charlie (Adam Driver) dice que lo que ama de Nicole (Scarlett Johansson), es que de verdad escucha, que es muy buena bailando, que es una mamá que de verdad juega, que sabe cuándo presionarle y cuándo dejarle tranquilo, que es competitiva.

Nicole dice que Charlie es imperturbable; no deja que nada se interponga en su camino. Que soporta todos sus cambios de ánimo y no la hace sentir mal por eso, que siempre llora en las películas, que es competitivo, que adora ser padre.


Este inicio, que parece el preámbulo de una historia romántica, está hecho para quebrarnos el corazón. Lo que escuchamos no es ningún preámbulo; es más bien el cierre de una historia de amor. Charlie y Nicole se encuentran frente a un psicólogo que les habla de la importancia de recordar por qué se casaron, de modo que, en la medida que se distancien, recuerden el cariño que sentían por la otra persona.

El psicólogo desaparece por completo. Su imagen es reemplazada por la de dos asertivos e inescrupulosos abogados. Aunque en un principio la pareja había decidido separarse en buenos términos y sin intervención de terceros, pronto se siente obligada a tomar abogados que vuelven suyo el conflicto y generan una guerra entre las partes. El papel de estos abogados es crucial, pues actúa como un ente manipulador que a ratos parece llevar a los protagonistas cual si fuesen marionetas.



Nora (Laura Dern), la abogada de Nicole, es una mujer que utiliza su astucia cual serpiente para ganarse su simpatía en primera instancia; luego, para presentarse como agente empoderador (identificado los deseos frustrados de Nicole), y finalmente, para reflejar sus propios demonios e intensificar la pugna entre dos personajes que, en primer lugar, no deseaban ninguna pugna. 

Jay (Ray Liotta), el abogado de Charlie por su lado, aparece cuando este último se ve involucrado en una disputa legal —en contra de su voluntad— y se encuentra en peligro de perder la custodia de su hijo. Jay no tiene el grado de influencia sobre Charlie que tiene Nora sobre Nicole (de hecho, Charlie sabe que Jay es un “hijo de puta”), pero en la praxis actúa como su contraparte, pues no duda en soltar los golpes bajos que sean necesarios para ganar la contienda.



En cuanto a los protagonistas en sí, parecen víctimas de sus propias circunstancias. Es evidente que Charlie y Nicole todavía guardan sentimientos el uno por el otro (la propia Nicole se lo dice a su abogada: “no es tan sencillo como ya no estar enamorados”); esto se observa en los pequeños detalles, como cuando Nicole se ofrece a cortar el cabello de Charlie, cuando le amarra el zapato o lo llama por teléfono para que solucione el problema de luz en su casa.

Charlie, además, se muestra desconcertado en varias etapas del proceso de divorcio, y se entiende que —quizás— había aceptado el asunto sin llegar a asimilarlo del todo. En el fondo, él considera a Nicole y a la familia de ella como su familia (más aún, tomando en cuenta que él se encuentra alejado de sus propios padres), y le cuesta dejar de actuar como si no lo fueran.

La escena en que se despiden cerrando el portón de la nueva casa de Nicole es desgarradora: observamos sus rostros afectados dividiéndose por esa enorme barrera corrediza.



El enfoque de la historia cambia de un personaje al otro: comprendemos las motivaciones que llevan a Nicole a marcar el fin de la relación y a buscar reiniciar su vida con mayor independencia; sin embargo, la posición de Charlie también genera empatía. Se trata de un hombre que se siente desconcertado y confundido; que no acaba de entender bien en qué momento se malogró todo, y que se siente presionado y amenazado.

Charlie, se ve obligado a trasladarse continuamente de Nueva York —donde trabaja— a Los Ángeles, adonde se ha trasladado Nicole junto a Henry (Azhy Robertson), el hijo de ambos. Debe manejar el proceso de divorcio a la vez que intenta aprovechar el poco tiempo que tiene con Henry, y dirigir su compañía de teatro a larga distancia.



Saliendo un poco del argumento, debemos decir, que tan buena construcción de personajes, no se hubiese concretado en pantalla de no ser por el desempeño de los actores. Adam Driver y Scarlett Johasson son de lo más conmovedores. Es imposible no comprender el dolor de cada uno a través de sus gestos e incluso simples miradas.

La escena mejor lograda a nivel actoral, es, sin duda, una de las más cargadas a nivel dramático; cuando ambos personajes estallan dolidos y desesperados por lo tensa que se ha vuelto la situación. En cuanto a papeles secundarios, Laura Dern tiene muy bien merecido el Oscar a mejor actriz de reparto, por su precisa interpretación de Nora, la venenosa abogada de Nicole.



Otros puntos que me gustaron mucho fueron la fotografía y la elección de las tomas. Algunas de ellas son muy potentes, especialmente cuando se busca plasmar un sentimiento profundo y ambivalente. En cuanto a la fotografía, destacan los colores cálidos, tirando a naranja, lo cual genera cercanía y conexión con los personajes a pesar de las circunstancias complicadas.

Me gustó bastante también el juego de iluminación en la parte del inicio, con tonos de color algo desteñidos pintando las imágenes con las que Charlie y Nicole recuerdan lo mejor el uno del otro. Estos colores crean una atmósfera de ensoñación, de sentimiento idílico pero, al mismo tiempo, que ya no es parte de la realidad.



En líneas generales esta película me pareció hermosa y brutalmente emotiva. Con momentos de intensidad muy bien logrados y un final emocionante que puede arrancarnos unas cuantas lágrimas.


Ficha técnica

Dirección: Noah Baumbach
Producción: David Heyman
Guion: Noah Baumbach
Música: Randy Newman
Fotografía: Robbie Ryan
Montaje: Jennifer Lame
Protagonistas: Scarlett Johansson, Adam Driver, Laura Dern, Ray Liotta
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2019
Género: Drama
Duración: 136 minutos

sábado, 16 de diciembre de 2017

“Star Wars: The Last Jedi”, en muchos sentidos, la mejor película de Star Wars


Por: Matías Wong

“Desde pequeño he sido fan de Star Wars”,  decía Rian Johnson en una entrevista reciente. El director, y guionista, de la nueva entrega de Star Wars: The Last Jedi, es el máximo  responsable de la que, para muchos, ya es la película del año.  Y es que el director americano nos da lo que muchos fans de la saga queremos, pero a la vez hace todo lo contrario. 

¿Cómo es eso? Pues muchas veces en el cine de Hollywood, y especialmente en grandes proyectos como este, se suele tener grandes restricciones por parte de una producción que pone el dinero por delante.

Éste no es el caso, ya que se le dio toda a libertad creativa a un director, relativamente joven, con ganas y ambición. Desde George Lucas, en los episodios I, III, y IV, no se había tenido a una persona responsable del guión y la dirección de la película, como si de cine de autor se tratase. El mismo Rian Johnson declaró que sentía que hacía “la película independiente más grande de la historia”.



Star Wars: The Last Jedi es una apuesta arriesgada. No es la fórmula que simplemente funciona y que ya vimos en The Force Awakens, ni es la frescura y gran trama que nos dio The Empire Strikes Back, en la trilogía original. Esta película funciona en todos los sentidos.

Comenzando por lo nuevo, audiovisualmente es de lejos la mejor película de toda la saga. Aquí se entremezclan la increíble fotografía de Steve Yedlin (Danny Collins, Brick, Carrie)  y la excelente edición de Bob Ducsay (The Mummy, G.I. Joe). Parece que Johnson encontró, técnicamente, el cómo aportar a una saga que en algún momento se decía que era sólo efectos especiales.

Tampoco está de más decir que hay un juego de planos tan bien utilizado, que nos dan una de las mejores, si no la mejor, batalla de sables de luz, entre Kylo Ren y Rey.



Fuera de lo técnico, Johnson se inclina a recurrir –en varios momentos- a algo ya utilizado en The Force Awakens: la nostalgia. Son muchos los momentos en que nuestros antiguos personajes nos hacen gritar de emoción o llorar en la sala del cine. 

Son incontables, también, las referencias sobre la saga que existen en este película, pero lo más importante es que se resuelven muchas dudas que existían desde el estreno de la película anterior, hace dos años. Del mismo modo, se plantean nuevos misterios por resolver que nos harán esperar hasta la novena entrega.


Otro punto fuerte en esta entrega es la profundidad de sus personajes. Muchos criticaron a ese Kylo Ren que parecía un adolescente con problemas de The Force Awakens; dudo mucho que critiquen a este personaje ahora. Adam Driver nos da una de sus mejores actuaciones hasta ahora, y fortalece la increíble construcción que hizo Johnson con Kylo Ren.

Oscar Isaac es otro de los que hacen de esta película lo que es. El personaje de Poe Dameron funciona de manera casi perfecta, y se potencia mucho en su conflicto con el de Carrie Fisher, nuestra princesa Leia. 

Ya no estamos hablando de un piloto habilidoso, o de un “nuevo Han Solo”; Poe Dameron es un personaje aparte, y tiene su propia historia y características. Sin duda, el premio gordo se lo lleva Mark Hamill, quien nos trae una de las mejores actuaciones dentro del universo de la Guerra de las Galaxias.

Él mismo declaró que, al principio, no entendía muy bien qué es lo que el director quería para Luke Skywalker, y seguramente muchos de ustedes se lo hayan preguntado en la sala también; finalmente, conforme va avanzando el filme, se entiende perfectamente por dónde va todo, y nos lleva a una de las grandes sorpresas de esta película, o de la saga completa.



Rian Johnson ha encontrado la transición perfecta entre lo antiguo y lo nuevo; ha logrado que esta película funcione por sí sola, y que tanto adultos que vayan a recordar su infancia, como niños que recién vayan a enamorarse de esta saga, puedan disfrutar de una maravillosa experiencia.

Posiblemente estemos ante la mejor película del universo Star Wars, posiblemente no. De lo que no hay ninguna duda es que te emocionará tanto que será imposible no disfrutarla.


Ficha técnica


Dirección: Rian Johnson
Asistente de dirección: Leopold Hughes
Producción: Kathleen Kennedy, Ram Bergman
Guión: Rian Johnson
Música: John Williams
Maquillaje: Peter King, Flora Moody
Fotografía: Steve Yedlin
Montaje: Bob Ducsay
Reparto: Mark Hamill, Carrie Fisher (†), Adam Driver, Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Andy Serkis, Domhnall Gleeson, Lupita Nyong'o, Benicio Del Toro
País: Estados Unidos
Año: 2017
Género: Space Opera, aventura, ciencia ficción
Duración: 152 minutos






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