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sábado, 22 de febrero de 2020

“Marriage Story”: Crónica de un amor roto



Por: Alexiel Vidam

Historia de un matrimonio, cuenta con uno de los inicios más bellos e impactantes que he visto en el cine en los últimos años; con una secuencia poética de imágenes que fluye dulcemente a través de las voces  de sus protagonistas. Charlie (Adam Driver) dice que lo que ama de Nicole (Scarlett Johansson), es que de verdad escucha, que es muy buena bailando, que es una mamá que de verdad juega, que sabe cuándo presionarle y cuándo dejarle tranquilo, que es competitiva.

Nicole dice que Charlie es imperturbable; no deja que nada se interponga en su camino. Que soporta todos sus cambios de ánimo y no la hace sentir mal por eso, que siempre llora en las películas, que es competitivo, que adora ser padre.


Este inicio, que parece el preámbulo de una historia romántica, está hecho para quebrarnos el corazón. Lo que escuchamos no es ningún preámbulo; es más bien el cierre de una historia de amor. Charlie y Nicole se encuentran frente a un psicólogo que les habla de la importancia de recordar por qué se casaron, de modo que, en la medida que se distancien, recuerden el cariño que sentían por la otra persona.

El psicólogo desaparece por completo. Su imagen es reemplazada por la de dos asertivos e inescrupulosos abogados. Aunque en un principio la pareja había decidido separarse en buenos términos y sin intervención de terceros, pronto se siente obligada a tomar abogados que vuelven suyo el conflicto y generan una guerra entre las partes. El papel de estos abogados es crucial, pues actúa como un ente manipulador que a ratos parece llevar a los protagonistas cual si fuesen marionetas.



Nora (Laura Dern), la abogada de Nicole, es una mujer que utiliza su astucia cual serpiente para ganarse su simpatía en primera instancia; luego, para presentarse como agente empoderador (identificado los deseos frustrados de Nicole), y finalmente, para reflejar sus propios demonios e intensificar la pugna entre dos personajes que, en primer lugar, no deseaban ninguna pugna. 

Jay (Ray Liotta), el abogado de Charlie por su lado, aparece cuando este último se ve involucrado en una disputa legal —en contra de su voluntad— y se encuentra en peligro de perder la custodia de su hijo. Jay no tiene el grado de influencia sobre Charlie que tiene Nora sobre Nicole (de hecho, Charlie sabe que Jay es un “hijo de puta”), pero en la praxis actúa como su contraparte, pues no duda en soltar los golpes bajos que sean necesarios para ganar la contienda.



En cuanto a los protagonistas en sí, parecen víctimas de sus propias circunstancias. Es evidente que Charlie y Nicole todavía guardan sentimientos el uno por el otro (la propia Nicole se lo dice a su abogada: “no es tan sencillo como ya no estar enamorados”); esto se observa en los pequeños detalles, como cuando Nicole se ofrece a cortar el cabello de Charlie, cuando le amarra el zapato o lo llama por teléfono para que solucione el problema de luz en su casa.

Charlie, además, se muestra desconcertado en varias etapas del proceso de divorcio, y se entiende que —quizás— había aceptado el asunto sin llegar a asimilarlo del todo. En el fondo, él considera a Nicole y a la familia de ella como su familia (más aún, tomando en cuenta que él se encuentra alejado de sus propios padres), y le cuesta dejar de actuar como si no lo fueran.

La escena en que se despiden cerrando el portón de la nueva casa de Nicole es desgarradora: observamos sus rostros afectados dividiéndose por esa enorme barrera corrediza.



El enfoque de la historia cambia de un personaje al otro: comprendemos las motivaciones que llevan a Nicole a marcar el fin de la relación y a buscar reiniciar su vida con mayor independencia; sin embargo, la posición de Charlie también genera empatía. Se trata de un hombre que se siente desconcertado y confundido; que no acaba de entender bien en qué momento se malogró todo, y que se siente presionado y amenazado.

Charlie, se ve obligado a trasladarse continuamente de Nueva York —donde trabaja— a Los Ángeles, adonde se ha trasladado Nicole junto a Henry (Azhy Robertson), el hijo de ambos. Debe manejar el proceso de divorcio a la vez que intenta aprovechar el poco tiempo que tiene con Henry, y dirigir su compañía de teatro a larga distancia.



Saliendo un poco del argumento, debemos decir, que tan buena construcción de personajes, no se hubiese concretado en pantalla de no ser por el desempeño de los actores. Adam Driver y Scarlett Johasson son de lo más conmovedores. Es imposible no comprender el dolor de cada uno a través de sus gestos e incluso simples miradas.

La escena mejor lograda a nivel actoral, es, sin duda, una de las más cargadas a nivel dramático; cuando ambos personajes estallan dolidos y desesperados por lo tensa que se ha vuelto la situación. En cuanto a papeles secundarios, Laura Dern tiene muy bien merecido el Oscar a mejor actriz de reparto, por su precisa interpretación de Nora, la venenosa abogada de Nicole.



Otros puntos que me gustaron mucho fueron la fotografía y la elección de las tomas. Algunas de ellas son muy potentes, especialmente cuando se busca plasmar un sentimiento profundo y ambivalente. En cuanto a la fotografía, destacan los colores cálidos, tirando a naranja, lo cual genera cercanía y conexión con los personajes a pesar de las circunstancias complicadas.

Me gustó bastante también el juego de iluminación en la parte del inicio, con tonos de color algo desteñidos pintando las imágenes con las que Charlie y Nicole recuerdan lo mejor el uno del otro. Estos colores crean una atmósfera de ensoñación, de sentimiento idílico pero, al mismo tiempo, que ya no es parte de la realidad.



En líneas generales esta película me pareció hermosa y brutalmente emotiva. Con momentos de intensidad muy bien logrados y un final emocionante que puede arrancarnos unas cuantas lágrimas.


Ficha técnica

Dirección: Noah Baumbach
Producción: David Heyman
Guion: Noah Baumbach
Música: Randy Newman
Fotografía: Robbie Ryan
Montaje: Jennifer Lame
Protagonistas: Scarlett Johansson, Adam Driver, Laura Dern, Ray Liotta
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2019
Género: Drama
Duración: 136 minutos

lunes, 3 de abril de 2017

“Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro” (2017): Sencillamente alucinante



Por: Alexiel Vidam

Acabo de regresar de ver Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro (2017), y estoy más que emocionada. Hace tiempo que no veía una película que me dejase con la boca abierta de principio a fin…y con la frase “¡qué tal peliculón!” en los labios.

Había esperado con ansias esta pela. Deseaba compararla con la versión animada del 95’ (la que vimos por Locomotion), la cual planteaba muchos cuestionamientos interesantes acerca de la naturaleza humana, en medio de un futuro distópico, de estética cyberpunk... En otras palabras palabras, tres elementos que siempre me han fascinado. Cuando vi por primera vez el trailer del live action, quedé sorprendida por su calidad audiovisual y por las muchas similitudes que guardaba con la película original. No me la podía perder.


Ahora la pregunta del millón: ¿Tengo que haber seguido el manga o las diversas entregas del anime para ver el live action?


No. Quienes conozcan cero sobre Ghost in the Shell hasta el momento, pueden estar tranquilos. La película se entiende por sí sola; requiere atención (como todas las piezas de este universo) pero se deja entender perfectamente. Esta entrega no es una secuela de sus antecesoras. Por el contrario, lo que hace es replantear la historia respetando bastante bien las bases sentadas por el universo:

En un futuro no muy lejano, los humanos recurren a prótesis robóticas para mejorar su cuerpo y obtener nuevas habilidades. Existen aquellos que han cambiado tantas partes de su cuerpo que ya sólo les queda el tejido neuronal -y con ello, el “ghost” (alma)-, elemento fundamental y básico que les determina como seres humanos ante la sociedad. 

Sin embargo, así como aparecen las mejoras, aparecen también los nuevos tipos de crimen, como el hackeo del ghost o la trata de personas para involucrarlas en experimentos tecnológicos. En medio de este contexto, es que se plantea la nueva historia y se presenta a los personajes.


La Mayor Miria Killian -Motoko Kusanagi en el anime y manga- (Scarlett Johansson) padece de amnesia. Lo único que sabe es que sus padres fueron víctimas de un ataque terrorista, y que ella sobrevivió, aunque perdió su anatomía humana y su “ghost” fue trasladado a un cuerpo robótico. En “compensación” por su nueva prótesis, ella debe ejercer como agente de la sección Sección 9 de la Seguridad Pública -un departamento de inteligencia-, la cual se focaliza en delitos informáticos. 

El antagonista en un primer momento, es Kuze (Michael Pitt), un hacker que se adueña de las mentes de diversos cyborgs (humanos con prótesis robóticas) y les utiliza para sus propios fines. Por si fuera poco, implanta falsos recuerdos en las mentes de dichos cyborgs, alterando completamente su identidad. 



Hasta aquí, los que hayan visto la película del 95’, podrán notar las similitudes, pues no sólo la Mayor sigue siendo el soldado principal de la Sección 9, sino que además, Kuze, tiene bastantes puntos comunes con “El Titiritero” -antagonista de la primera película animada-; no obstante, las motivaciones y el background de Kuze y “El Titiritero” son distintas. “El Titiritero” es un personaje sin pasado, que busca crearse una identidad humana. 

Por su parte, Kuze no necesita afirmarse como humano, más bien busca reconstruir el pasado que sí posee y que no casi no recuerda. Este pasado, por cierto, se enlaza estratégicamente con los orígenes e identidad de la Mayor. A partir de aquí, la trama construye una serie de giros argumentales y sorpresas que a uno le dejan pegado en el asiento, pendiente del detalle, pues cada pequeña pieza termina por ser una revelación.



En cuanto al tratamiento estético, Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro, es un orgasmo audiovisual. Sorprende la forma fiel en que se ha conseguido recrear en imagen real la estética futurista, decadente y chillona de la saga original. Las calles infestadas de publicidad nos trasladan inmediatamente a una de las páginas del manga o de las escenas del anime. 

Los planos generales vistos desde abajo están directamente inspirados en varias tomas de la película del 95’, así como varias escenas de acción (la Mayor saltando desde el edificio o alguna secuencia de pelea). 

Además, los efectos especiales están perfectamente utilizados; no caen en exageraciones, a pesar de que la atmósfera deshumanizante y estridente que observamos, depende directamente de ellos. Por el contrario, resultan precisos y completamente verosímiles para el género.



Por cierto, hay quienes erróneamente han tildado a Ghost in the Shell como “la nueva Matrix”. Déjenme decirles que es un craso error, pues no sólo el argumento como la puesta en escena de Ghost in the Shell es muy superior a las de Matrix, sino que además, la historia original (manga de 1989) y la primera entrega cinematográfica (1995) de la primera son mucho más antiguas que las de la segunda, que más bien -y esto ha sido admitido por las Wachowski- se inspiró bastante Ghost in the Shell tanto para el tratamiento visual de varias de sus escenas.


Para cerrar… véanla! 


Ficha técnica:


Dirección: Rupert Sanders
Producción: Avi Arad, Ari Arad, Steven Paul
Historia original: Masamune Shirow (del manga Ghost in the Shell)
Guión: Jamie Moss, Ehren Kruger
Música: Clint Mansell
Fotografía: Jess Hall
Vestuario: Bart Mueller, Kurt Swanson
Reparto: Scarlett Johansson, Michael Pitt, Pilou Asbæk, Chin Han, Juliette Binoche
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2017
Género: Ciencia ficción, drama psicológico, cyberpunk, thriller policial
Duración: 107 minutos





*Para ver la película completa online, clic aquí.

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sábado, 1 de abril de 2017

¿La máquina hecha humana o lo humano hecho máquina?: El universo “Ghost in the Shell”



Por: Jorge André Ruiz

Ya está en nuestras salas de cine Ghost in the Shell: Vigilante del futuro. Esta cinta ha sido muy esperada por el público geek desde que el estudio DreamWorks anunció, en el 2008, la adquisición de los derechos de la historia original (manga de Masamune Shirow), para la producción del respectivo live action.

Casi una década después, tenemos a Scarlett Johansson interpretando a la mayor Motoko Kusanagi (luego de que negociaciones con Margot Robbie quedasen estancadas). Para los cinéfilos “no-frikis”, esta película resulta nueva y desconocida, por lo que este artículo busca explicar un poco sobre el universo en el que está ambientada, a través de las presentaciones previas como manga, películas animadas, series de televisión y OVAs (películas para video).



Ghost in the Shell apareció, por primera vez en nuestra pantalla chica, gracias al canal Locomotion hace ya varios años. La primera película animada de esta franquicia (1995), nos presenta un Japón en el año 2029, luego de una gran guerra mundial. La tecnología ha logrado avanzar a grandes pasos y las personas cuentan con mejoras cibernéticas en un mundo interconectado de forma electrónica. El uso de prótesis puede variar, desde algunas pequeñas modificaciones hasta el de un cuerpo completamente prostético, en el que solo las neuronas son orgánicas. Esta simbiosis entre la tecnología y el ser humano promete muchas ventajas para las personas en diversos rubros de la vida cotidiana. Sin embargo, es el escenario en el que nuevos problemas y conflictos surgen con la amenaza constante de grupos terroristas, criminales cibernéticos, hackers, guerras comerciales, conspiraciones gubernamentales, entre otros. 



Por ello, en la ciudad de New Port, la sección 9 de la Seguridad Pública -un departamento de inteligencia-, trabaja como una rama del Ministerio de Asuntos Internos para combatir estas posibles amenazas. En sus filas, cuentan con un equipo de asalto dirigido por la mayor Motoko Kusanagi, quien, junto a Batou, Ishikawa y Togusa, es enviada a perseguir a un hacker extranjero apodado “El Titiritero", debido a un posible complot para asesinar dignatarios durante una reunión secreta. Este caso demuestra ser más complejo de lo que esperaban, al darse una serie de eventos extraños que la Mayor y sus compañeros desentrañan a medida que siguen la pista del escurridizo criminal.


Esta película animada es considerada una de las mejores del género y ha servido de inspiración para muchas otras cintas distópicas como la saga de "Matrix".


Esta película además, abre una discusión muy interesante a lo largo de la trama: ¿qué hace a un ser humano diferente de las máquinas? Dentro de la historia, la respuesta original parecer ser el “ghost”, la conciencia de la persona. Esta "actividad mental del propio sujeto que permite sentirse presente en el mundo y en la realidad" -definición del diccionario de la RAE- es la que determina la humanidad y la individualidad de los seres que habitan este universo. El término proviene de un ensayo elaborado por Arthur Koestler titulado The Ghost in the Machine, que sirvió como punto de inspiración para la elaboración de esta historia.


Esta respuesta funciona, ya que la inteligencia artificial es incapaz de generar un ghost propio y sólo la gente puede poseerlo, incluso cuando han perdido su cuerpo humano y son trasladados a uno prostético. Todo eso cambia cuando un cyborg parece haber desarrollado un ghost sin poseer un cibercerebro. Esto lleva a cuestionamientos de identidad por parte de algunos personajes que dudan de su propia existencia humana bajo una premisa de "la única garantía que tengo de poseer neuronas es lo que me dice el resto; yo no puedo verificarlas personalmente", debido a que no mantienen ninguna otra parte humana.


La discusión sobre la identidad también se ve reflejada en las aspiraciones de un ente nacido de la red de información de ser reconocido como una forma de vida, explicando que el está compuesto de datos así como el ser humano de ADN, y tiene la capacidad de pensar, decidir y sentir su existencia. Esto lleva a plantearse nuevamente -dejando el aspecto biológico de lado- “¿qué significa ser humano?”.

Además, El Titiritero opera infiltrándose en los ghost de sus víctimas. De esta manera, logra borrar recuerdos e implantar unos nuevos y condiciona a que sigan su voluntad. Así, se vuelven títeres suyos -de ahí el sobrenombre-, prestándole ayuda en sus atentados y ataques. La amenaza que presenta el ghost hacking es bastante grave, porque afecta a la identidad de cada persona a través de alterar la idea que tiene de sí misma. También, significa que cualquiera puede ser una herramienta del Titiritero -sin saberlo- o que puede estar infiltrado donde uno menos lo espera.



Este universo iniciado por el manga y muy bien representado en la película original, fue expandiéndose gracias a películas posteriores como Ghost in the Shell 2: Innocence (2004), Ghost in the Shell: Stand Alone Complex - Solid Society (2006) y Ghost in the Shell: The New Movie (2015). Cada una desarrolla una historia en particular y abren nuevas interrogantes en torno a los puntos básicos de la franquicia. En Innocence, basada en un capítulo del manga, se plantea el problema al copiar el ghost de una persona para implantarlo en un androide, mientras aborda un tema del presente: el tráfico de mujeres -en este caso para dotar de un ghost a robots sexuales. Esta película participó en festival de Cannes del año de su estreno y es la sexta película animada que ha participado allí.

Ghost in the Shell: Innocence

Stand Alone Complex -el manga, las novelas, la serie de televisión, las OVAs y la película-, desarrolla las temáticas de los copycat impulsados por la exposición mediática como un fenómeno, los problemas sociales originados como resultado de la enorme cantidad de refugiados durante las -aparentemente- tercera y cuarta guerras mundiales, y el secuestro y la desaparición de personas orquestada por ciberterroristas. Todo esto se da dentro de conspiraciones gubernamentales que muestran desde distintos aspectos como funciona la sociedad de este universo.


En Ghost in the Shell: Arise -serie y OVAs-, se muestran casos variados que combate la mayor Kusanagi junto con otros de los personajes de la franquicia en el año 2027 -antes de la formación de su escuadrón-. Esta parte de la franquicia sienta las bases para la aparición de un virus informático que afecta a los cibercerebros, y al traficante responsable de su propagación. Dicha temática es retomada en The New Movie. Esta última, funciona como una precuela para la película de 1995 y aborda la lucha entre los intereses corporativos y la soberanía del Estado. Pone en la mesa el debate de quién debería regular el crecimiento tecnológico en ese futuro: las empresas privadas o el gobierno. Por otro lado, muestra cómo las personas que no pueden mantenerse actualizadas con sus prótesis sufren y se van deteriorando lentamente -en particular en el caso de los soldados-. Todo ello repercute en el malestar social y en el teatro de conspiraciones realizadas por grupos de poder políticos y económicos.

Ghost in the Shell: Stand alone complex

En general, esta historia nos proporciona un análisis profundo de las ramificaciones del avance de la tecnología y las complicaciones que esto traería. Si consideramos que el manga fue publicado en 1989, comprendemos muy bien los retos y temores que presentaba la interconexión mundial a través del internet y las computadoras. No obstante, no se limita a las dificultades que puede deparar el futuro; se enfoca también en problemas actuales y los combina de forma armoniosa con esta realidad futurista ciberpunk. Encontramos personajes que luchan contra sus dudas personales, gobiernos que están implicados en conspiraciones, compañías privadas que buscan el lucro y la innovación a como dé lugar, redes criminales que trafican con personas y con tecnología en el mercado negro, terrorismo que amenaza con generar anarquía y hackers que pueden violentar la privacidad y seguridad de las personas y el Estado.


Este universo nos da una gran advertencia sobre los peligros a los que estamos expuestos y a la vez una promesa de que la humanidad logrará seguir adelante y superar -de una u otra forma- sus propias limitaciones. En palabras del director de la cinta de 1995, Mamoru Oshii: "Mi intuición me dijo que esta historia sobre un mundo futurista traía un mensaje inmediato para el mundo actual. Estoy también interesado en las computadoras debido a mi experiencia personal con ellas... Hay muy pocas películas, incluso en Hollywood, que claramente reflejen la influencia y poder de las computadoras" -material adicional en el DVD de Ghost in the Shell (1995)-.La humanidad posee innatamente el deseo de trascender y su curiosidad lo anima constantemente a avanzar por terreno desconocido.


Espero que el reciente estreno contribuya a enriquecer este universo. En los trailers, se ve el planteamiento de dudas de identidad -aunque con un matiz algo diferente-; también, se nos brinda la idea de una conspiración a gran escala que involucra delitos informáticos. En cuanto al aspecto estético, las tomas de la película reflejan muy bien la visión del manga y las animaciones. La caótica ciudad saturada con publicidad, con una estética que mezcla lo actual con lo futurista (inspirada en Hong Kong, según el director Mamoru Oshii), típica de la animación de 1995, regresa en esta nueva entrega. Y supongo que nuevamente nos preguntaremos: “¿Qué significa ser humano?” “¿Qué nos hace únicos como individuos?”. Por favor, dejen sus opiniones y comentarios.

martes, 13 de enero de 2015

“Lucy”: De la falacia surge el filme


Por: Alexiel Vidam

Compré la película Lucy, sobre todo interesada por el autor: Luc Besson, directorazo a quien ya había gozado en El Profesional y Juana de Arco. La reseña del DVD más bien no era tan atractiva: “Lucy es una joven obligada a hacer de burrier para transportar una nueva y poderosa droga. Por accidente, uno de los paquetes se revienta en su estómago y, al estar en contacto con la sustancia, obtiene poderes psíquicos que la convierten en una asesina letal”.

Sin embargo, tratándose de un filme de Besson, tenía que arriesgarme a verlo. Intuía que, viniendo de él, Lucy no podía ser un policial cualquiera… y tenía razón.


Desde el primer momento, la película impacta, tanto por su velocidad como por clima alucinógeno. Nos hallamos en un país extraño, con una lengua rara y una estética chillona. Los colores estridentes están por todos lados. De pronto nosotros -espectadores- tenemos la sensación de que la bolsa de CPH4 se hubiese roto en nuestro propio interior. Vemos mediante los ojos de Lucy. Experimentamos su angustia, en un primer momento; cuando es amenazada, torturada y secuestrada por los gánsteres coreanos. Luego nos sentimos poderosos. Tenemos la capacidad mental para controlarlo todo, hasta los objetos o a las personas que nos rodean. Nos convertimos en una suerte de "dios", inalcanzable e indestructible, al mismo tiempo que nos vamos desligando de toda emoción humana.

Según este filme, los seres humanos sólo manejamos el 10% de nuestro cerebro. Al estar en contacto con la CPH4 (sustancia química que permite al feto desarrollar todos los huesos y músculos), Lucy logra acceder al 100% de su capacidad cerebral, consiguiendo un dominio total sobre el espacio y el tiempo. Ella logra inclusive viajar a otras  épocas y encontrarse con el primer ser humano primitivo.


Ahora, esta premisa tan interesante, sería, irónicamente, el punto flaco de la película, el que le restaría verosimilitud. ¿A qué me refiero? Pues a que ya está comprobado por la neurología actual que la teoría que plantea el filme es falsa. No usamos solamente el 10% del cerebro, sino el cerebro en su totalidad, sólo que utilizamos distintas zonas, de manera independiente, en diferentes momentos. Este mito -atribuido a una mala cita de Albert Einstein-, no obstante, está bastante extendido, y al parecer llegó a estafar a un entusiasmado Luc Besson, quien alucinó con las capacidades que podríamos desarrollar de tener acceso al 90% de cerebro que, supuestamente, no utilizamos. Para el ojo conocedor, haber patinado con una falacia como ésta le resta mucho peso al argumento, y por lo tanto, buena cantidad de puntos al filme en su totalidad.


Yo opino que  definitivamente fue un “fail” del director no haber investigado lo suficiente (tal vez si planteaba la teoría de un modo un tanto distinto, atribuyendo quizás el desarrollo de los poderes, a una mayor explotación de las mismas neuronas o a una mejor conexión entre ellas, la cosa hubiese funcionado mejor). A pesar de ello, me parece que si dejamos este punto de lado, el producto artístico funciona como tal. La trama está desarrollada de tal manera que nos mantiene angustiados (y atentos), a la vez que atrapa con su atmósfera violenta y deshumanizante. Esta última, está determinada por los recursos del decorado, un interesante uso del  montaje (lleno de metáforas visuales), y el muy bien elegido soundtrack. Destaca su interesante combinación entre música clásica y electrónica, que, aunque de naturalezas opuestas, sincronizan a la perfección en este filme plagado de emociones agudas. 



Ficha técnica: 

Director: Luc Besson
Productor: Virginie Silla
Guión: Luc Besson
Fotografía: Thierry Arbogast
Música: Éric Serra
Montaje: Luc Besson
Reparto: Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Amr Waked, Choi Min-Sik
País: Francia
Género: Acción, Ciencia Ficción
Idiomas: Inglés, Coreano, Francés, Chino
Año: 2014
Duración: 89 minutos




lunes, 7 de abril de 2014

El superhéroe más Yanki regresa al Cine



Por: Roberto Rodríguez Bermejo

Capitán América: El Soldado de Invierno se desarrolla  cronológicamente después de los devastadores acontecimientos acaecidos en Nueva York con los Vengadores. Steve Rogers (Chris Evans), el legendario Capitán América, trabaja para Nick Fury (Samuel L. Jackson) y vive tranquilamente en Washington D. C. intentando adaptarse al mundo moderno desde su trabajo en la agencia de inteligencia S.H.I.E.L.D. Es precisamente cuando atacan a un colega de la agencia, que se ve envuelto en una trama de intrigas amenazadoras para el mundo. Con la ayuda de la Viuda Negra (Scarlett Johansson) y nuevos aliados como el Halcón (Anthony Mackie) y Sharon Carter (Emily VanCamp), alias el Agente 13. Lo que el Capitán América no sospecha es que su antiguo camarada, Bucky Barnes (Sebastian Stan), que presuntamente había muerto en combate en la primera entrega, ha vuelto del pasado convertido en un frío asesino conocido como el Soldado de Invierno.


He de confesar que me ha sorprendido gratamente esta nueva entrega del más yanqui de los superhéroes, y una de las cosas que más me han asombrado es que los cerebros de Marvel Studios hayan sabido controlar el desbarajuste digital hasta hacerlo casi imperceptible. El resultado es un espectáculo impoluto de acción y espionaje a la antigua usanza, es elogiable cómo los Russo brothers han conseguido trasladar a la pantalla grande las aventuras imaginadas por Ed Brubaker en la serie de Capitán América titulada “El soldado de Invierno”, encadenando con solvencia unas set pieces de acción que tendrán su clímax en una secuencia de destrucción aérea bien planificada y visualmente impecable. Si todo el mundo espera con ansiedad Los vengadores 2: La era de Ultrón (que se estrenará en 2015) para señalarla como la mejor película Marvel de la historia, quizás sea hora de que se vayan replanteando esa hipótesis porque en lo que a mí respecta Capitán América: Soldado de Invierno es la mejor película de los estudios hasta la fecha; dudo mucho que esa esperada secuela de Los Vengadores pueda superarla. No estamos, ni mucho menos, ante una película marvelina de transición, sino en un punto y aparte en la carrera cinematográfica de un superhéroe que por fin ha encontrado su lugar en el sol.


Indudablemente, la acción tiene gran relevancia en el film, dado el tipo de público al que va dirigido el invento; no obstante, el espectador medio quedará muy satisfecho con un argumento que nos acerca al thriller tecnológico de espías y que goza de un equilibrio estimulante entre la línea de diálogos, la acción, las justas gotas de humor, la tensión y el componente dramático.

Es lógico que la madurez abandere a un personaje añejo y que los ecos de las novelas y películas de Jason Bourne, Jack Ryan y James Bond resuenen aquí de forma deliberada, pues por una vez y ojalá que sirva de precedente, un personaje de la franquicia trata de resolver de manera coherente amenazas terribles que afectan a la vida real (la seguridad nacional, las libertades civiles y la paz mundial), una amenaza que surge desde el mismo corazón de S.H.I.E.L.D., y quién mejor que esta alma súper patriótica para evitar el caos en la era post-Snowden. Sus poderes son muy rudimentarios y tras más de seis décadas criogenizado acaba de ser descongelado en un momento en que en sus país parecía tener claro su destino en el mundo, pero él sabe que la mayor amenaza para la libertad es el miedo. La trama, en la que también encontramos resonancias al thriller conspiranóico de los 70 (Los tres días del Cóndor) se aleja mucho en el tono y la ejecución de la primera entrega, presentándonos a un Capitán América más gris y humano en consonancia con el espíritu de los tiempos; el villano cuenta con un irresistible carisma y encanto y Chris Evans se encuentra cada vez más cómodo en un papel que le obliga a ubicarse en un mundo muy diferente al que dejó antes de ser congelado.


¿Qué precio tiene la libertad en un mundo donde los buenos son tan culpables de sembrar el terror como los malos? Ésa es la interrogante clave que hará que Steve Rogers/Capitán América se pregunte a la vez ¿qué clase de paz han legado él y su generación a la nación? Un enigma doloroso para alguien que lleva las barras y estrellas hasta en su traje. Un film entretenidísimo, vertiginoso, de intachable factura técnica y gran frescura narrativa.


Y eso no es todo. Después de los créditos tendrán una gran sorpresa así que les recomiendo quedarse hasta el último en el cine.



*Para leer éste y otros posts de Roberto Rodríguez Bermejo, visita su blog Conexión Travis Bickle.