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viernes, 1 de septiembre de 2023

“One Piece” live action: Pequeña reseña de un fan

 Por: Thomas Ríos
(Staff del círculo de anime de la ULima)

Desde su anuncio, hubo bastante controversia con respecto al live action de One Piece, uno de los animes más importantes de todos los tiempos. Y tiene sentido; los live action no suelen salir como uno espera, y mucho menos cuando los hace Netflix (¡Cof! ¡Cof! Deaht Note… ¡Cof! ¡Cof!)… Por si fuera poco, el universo de One Piece destaca por su complejidad.

Sin embargo, un rayo de esperanza apareció cuando Eichiro Oda (creador del manga original) anunció que estaría a cargo de la supervisión de la serie. Por su parte, Iñaki Godoy, intérprete de Luffy, afirmó ser fan de la obra original, y que interpretar al protagonista era un sueño hecho realidad para él.

Finalmente, el día de ayer, 31 de agosto, se estrenaron los 8 episodios, adaptando casi toda la saga del East Blue. A continuación, nuestra reseña sin spoilers.

 

¿Está bien adaptado?

Dentro de la industria del anime, muchos confunden “adaptar” con calcar la obra original, cuando realmente se refiere a recrear y ajustar la historia para otro medio; en unos casos, la adaptación puede ser bastante apegada al original, y en otros casos, mucho más espontánea. Partiendo de ahí debemos señalar que esta serie encaja más en el segundo tipo, alejándose del manga a la hora de presentar a ciertos personajes. Nami (Emily Rudd), por ejemplo, es introducida en la base de la marina de Shells Town, haciéndose partícipe en la pelea contra Morgan, como se vio en los avances. Y aunque los primeros episodios sean un poco apresurados, considero que el guion, en términos generales, está bastante bien construido, logrando que toda la historia se sienta orgánica.

De hecho, a pesar de las libertades tomadas por los directores, la esencia de One Piece se mantiene; los sentimientos que Eichiro Oda quería transmitir en momentos específicos de su obra (compañerismo, rivalidad, sufrimiento, decepción, etc.), se han respetado. En otras palabras, aunque no todos los sucesos se den exactamente del mismo modo, las sensaciones que transmiten son las mismas.


Una carta de amor a los fans

La dirección artística, vestuario y maquillaje calcan a la perfección los diseños originales. Varios lugares emblemáticos de los primeros arcos han sido replicados de manera idéntica. En algunos casos, la calidad de los dos últimos podría mejorar (ciertos personajes sí presentan “artificialidad de cosplayer”), pero, como fan, debo decir que me emociona el gesto de la producción de haber respetado las apariencias tan icónicas de Koby, Nami, Morgan, los piratas Kuroneko, Arlong, entre otros.

El cambio de tono en las peleas con algunos antagonistas es también un acierto. Hay que admitir que el arco East Blue original pecaba en exceso de alivios cómicos de poca importancia; aquí, por el contrario, los villanos, especialmente Buggy, generan la sensación de miedo que deberían causar. Para completar, los combates están muy bien coreografiados; los ángulos seleccionados son precisos para seguir los ágiles movimientos de los personajes.

De la banda sonora sí debo decir que esperaba más; no es que la música no encaje con la trama o rompa con la inmersión, pero se siente sin sello propio, como si hubiese sido compuesta para cualquier serie de piratas. No es tan épica como debería ser.

 

Iñaki Godoy es Luffy

Hace poco se reveló un video en el que Iñaki tuvo una reunión con Oda, donde ambos conversaron sobre el proyecto y cerraron agradeciéndose mutuamente. Oda mostró mucho aprecio por el joven actor, y mencionó que él es la versión live action que siempre había imaginado de Luffy. Luego de haber visto la serie puedo confirmar que, efectivamente, Iñaki Godoy es Luffy en toda regla.

Inicialmente tenía un poco de miedo, porque el comportamiento de Luffy (y de muchos personajes de anime en general) es bastante histriónico, de modo que podría percibirse sobreactuado en pantalla. Afortunadamente, Iñaki transmite todo el carisma y el espíritu de su versión anime: el de un pirata novato e inocente, soñador, relajado e impulsivo, pero, sobre todo, determinado, capaz de hacer lo imposible por alcanzar su anhelo.


One Piece para todos

En conclusión, el live action de One Piece ha sido una grata sorpresa. Realmente ha logrado transmitir todo lo que la historia original significa para los fanáticos. La supervisión de Oda y el entusiasmo de todo el equipo de producción y los mismos actores se han plasmado en un producto que refleja el cariño puesto en él. El resultado es satisfactorio, al punto en que, me atrevo a decir, esta serie gustará a quienes no son fanáticos del anime.

 

Ficha técnica

Dirección: Marc Jobst, Tim Southam, Emma Sullivan, Josef Kubota Wladyka
Idea original: Eichiro Oda (del manga One piece)
Guion: Steven Maeda, Tom Thyndman, Matt Owens, Ian Stokes
Producción ejecutiva: Tetsu Fujimura, Marc Jobst, Chris Symes, Tim Southam
Reparto: Iñaki Godoy, Emily Rudd, Mackenyu, Jacob Gibson, Taz Skylar, Vincent Regan, Morgan Davies
Música: Sonya Beousova
País(es) de origen: Estados Unidos, Japón
Idioma original: Inglés
Género: Aventura, fantasía
Temporadas: 1
N° de episodios: 8


domingo, 6 de agosto de 2023

Cuidado con el Megaplayboy

Por: Alexiel Vidam

Estaba con ánimos nostálgicos y ganas de algo ligero, entonces me puse a ver un anime de esos de mis años mozos de frikismo extremado. Estoy hablando de DNA² (1994), adaptación del manga homónimo de Masakazu Katsura, una serie que mezcla elementos de comedia romántica, acción y ciencia ficción. ¿Que si era tan buena como la recordaba…? Es lo que profundizaremos a continuación.


De “gil” a Megaplayboy

Esto va sobre Junta Momonari, un estudiante de preparatoria bastante tímido… pero tímido al punto en que llega a vomitar en cualquier situación que pueda “removerle las hormonas”. Ello entorpece tremendamente sus interacciones con mujeres, con excepción de Ami, su amiga de infancia, a quien, según sus propias palabras “no percibe como una chica”. Hasta aquí tenemos un inicio bastante típico… hasta que aparece Karin Aoi, una viajera del tiempo.

Karin viene de 100 años en el futuro, una época en la que la superpoblación es tal, que el Estado condena con pena de muerte a cualquiera que tenga más de dos hijos. Esta superpoblación se debe a que un “Megaplayboy” tuvo 100 hijos con 100 mujeres distintas, y estos hijos a su vez siguieron engendrando megaplayboys irresistibles que llevaron al mundo a una condición extrema. Por este motivo, Karin ha viajado con una vacuna para disparar al paciente cero antes de que desarrolle su ADN de megaplayboy… y este paciente cero, resulta ser Junta.

Las cosas se complican debido a un “pequeño error” cometido por Karin que genera en Junta una situación de inestabilidad, en la que alterna entre la personalidad original de chico retraído, y la del super fuerte, seguro y extremadamente atractivo Megaplayboy. Como es de esperarse, esto genera una serie de situaciones disparatadas entre el protagonista y los personajes femeninos, especialmente Ami y la propia Karin.


Lo bueno, lo malo, y lo que pudo ser mejor

La historia arranca bastante bien, presentándonos al protagonista y su peculiar problema con las mujeres, situación que es aprovechada para marcar el tono jocoso de la trama. En el primer episodio aparecen también los principales intereses románticos de Junta y el problema que surgirá en torno a él en el futuro. Diría que en el primer tramo de la serie, se mantiene el interés y la tensión va in crescendo; sin embargo, mientras van avanzando los capítulos, esa tensión se va desinflando poco a poco. Las situaciones, aunque graciosas, se vuelven un tanto repetitivas. Uno siente que algunos sucesos se resuelven demasiado pronto y que los personajes no terminan de desarrollarse.

Nunca terminamos de conocer a Karin más allá de “chica del futuro que sueña con la casa, el esposo guapo y el perro”, ni a Ami más allá de “la amiga temperamental enamorada del protagonista”. El guion tampoco se da el tiempo de explorar los verdaderos sentimientos de Junta. Sabemos que le gusta Karin porque él dice que le gusta Karin, y sospechamos, de alguna manera, que también siente algo por Ami, pero ninguno de estos ángulos termina de mostrarse, de modo que es un poco difícil sentir empatía o tener marcada preferencia por una relación u otra (al final yo prefiero a Karin, pero sólo porque es más graciosa, ya que el personaje realmente no tiene mucho fondo).

De pronto nos encontramos en el episodio 12 (el último de la serie de TV) y el desenlace nos deja con varias interrogantes y algunas “resoluciones” bastante forzadas (especialmente por el lado del enredo amoroso). Por si fuera poco, las OVAS (capítulos especiales para video) que vienen después pretenden dar un mejor cierre al problema de los megaplayboys en el futuro, pero diría que empeoraron las cosas, pues añadieron al sinsabor previo, un par de incoherencias argumentales. Algo que también me dejó incómoda fue la poca exploración del concepto de “megaplayboy”, que es tocado muy por encima como una suerte de super saiyajin demasiado sexy (de hecho, la apariencia de Junta Megaplayboy recuerda bastante a las de los super saiyajin… y esto no es casual, pues Masakazu Katsura es el mejor amigo de Akira Toriyama, creador de Dragon Ball).

En cuanto a los puntos fuertes de la serie, resaltaría el diseño de los personajes femeninos. Aunque se trata de un anime de los 90 (que no ha envejecido de la mejor manera), los trazos se han mantenido bastante fieles a la línea del manga, y Katsura presta MUCHA pero MUCHA atención al diseño de las mujeres, dotándolas de marcada expresividad y una sensualidad bastante natural. Personalmente, me quedo con el diseño de Karin, quien contrasta bastante bien los gestos dulces y traviesos con un atuendo y un peinado futurista.

Otro punto que resalto es la música, especialmente el opening titulado Blurry Eyes, de la legendaria banda L’arc~en~ciel. Este tema que es considerado “de culto” entre los otakus de la época dorada del anime, y de los más emblemáticos de la banda que lo interpreta.

Sobre la historia en sí, diría que lo más disfrutable es el humor absurdo, que hace que termines perdonando casi todos los problemas mencionados anteriormente. Aunque DNA² es una serie bastante imperfecta, también es cierto que se deja ver con bastante facilidad, y termina conquistando con su irreverencia. Diría que es la recomendación perfecta para maratonear un domingo de chilleo extremo

 

Ficha técnica

Director: Junichi Sakata
Estudio: Madhouse, Studio DEEN
Idea original: Masakazu Katsura
Opening: L'arc~en~ciel
Reparto: Keiichi Nanba, Miina Tominaga, Hiroko Kasahara, Megumi Hayashibara
Géneros: Comedia romántica, ciencia ficción
Episodios para TV: 12
Año(s) de emisión de la serie: 1994
OVAS: 3
Año(s) de lanzamiento de las OVAS: 1995 

jueves, 27 de julio de 2023

No hay chamba: el anime

Por: Azucena Elguera
(Staff del Círculo de Estudios del Anime de la Ulima)

Siendo tan popular la temática de zombies en la cultura americana, resultará curioso saber que ésta no tiene tanta explotación en la cultura nipona (o por lo menos, no como se toca en occidente). Por ello, resulta destacable la popularidad que ha ganado el recién estrenado anime Zom 100: Cien cosas que quiero hacer antes de convertirme en zombie (2023), basado en el manga de 2018 escrito por Haro Aso e ilustrado por Kotaro Takata para la revista Sunday GX de la editorial Shogakukan.

¿De qué va esta alocada historia? Pues de Akira Tendo, un tipo que, en lugar de perder la cabeza ante el apocalipsis zombie –como sería lógico– parece disfrutarlo, y su razón es de lo más peculiar: él agradece ya no tener que trabajar. Y es que la historia de Akira se convierte en la excusa perfecta para mostrarnos las terribles condiciones laborales que vive la mayoría de japoneses: siendo minimizados, presionados, explotados hasta altas horas de la madrugada, sin regresar a sus casas y sin ver a sus familias. En otras palabras, los japoneses viven para trabajar, en vez de trabajar para vivir. Por si fuera poco, el corazón del pobre Akira es pisoteado por otra cruda realidad de su ambiente de trabajo: el acoso por parte del jefe hacia la chica que le gusta.

Sumergidos en los tonos grises que representan el estado pesimista y depresivo de Akira, el apocalipsis se muestra, paradójicamente, como una posibilidad de salvación. Así, después de toparse con los primeros zombies y correr instintivamente, el protagonista se da cuenta de que su verdadero infierno ha terminado, y recupera el optimismo y la alegría que alguna vez tuviese.

Ahora en un mundo cubierto de zombies, Akira buscará la manera de aferrarse a su nueva vida, y es por eso que hace una lista de 100 cosas que quiere hacer antes de convertirse en zombie.

Para este punto, ya es evidente que Zom 100: Cien cosas que quiero hacer antes de convertirme en zombie no es un thriller de zombies, a diferencia de otros títulos populares de esta temática como The Walking Dead, Highschool of the Dead, Gakkou Gurashi, The Las of Us o Resident Evil. Por el contrario, se trata de una comedia acerca de un joven que corre tras sus sueños. Así, en medio de un contexto apocalíptico, veremos a Akira declarar su amor, robar una moto que siempre soñó, tomar cerveza a cualquier hora, etc. Es un protagonista inusual que rompe con el estigma de ser un héroe y salvar al mundo, pues su objetivo principal, es recuperarse a sí mismo.

Entre los personajes secundarios también tenemos figuras destacables. Por un lado está Kenichiro Ryuzaki, alias “Kencho”, viejo amigo y antítesis del protagonista. Kencho es exitoso, guapo, atlético y bueno con las mujeres. Antes del apocalipsis solía ser un vendedor de bienes raíces con buenos contactos, una novia y, en teoría, una vida perfecta. Dueño de una personalidad enérgica, es un personaje que siempre agrega momentos divertidos a la historia, especialmente cuando descubrimos que su verdadero sueño de vida es convertirse en comediante.

Shizuka Mikazuki por su parte, es una chica muy inteligente, analítica y racional, que percibe el apocalipsis como su oportunidad para rebelarse y dejar de seguir órdenes de otros. Tiene una apariencia inocente y frágil, pero puede ser muy aguerrida y fuerte en los momentos precisos. En un principio se muestra fría y distante; no obstante, a medida que avanza la trama, ella va mostrando más sus sentimientos y demuestra ser alguien agradable y confiable. Al igual que Akira, ella tiene su propia lista: una lista de 100 cosas que hacer para NO convertirse en zombie.

Por último, tenemos a Beatrix Amerhauser, una joven alemana fanática de la cultura japonesa. Ella llegó a Japón para cumplir su sueño, pero cuando su avión aterrizó vio cómo el país que tanto admiraba se sumergía en el caos de la invasión zombie. Beatrix es alegre, carismática y de espíritu libre. Tal vez el único punto flojo de este personaje es que su introducción resulta algo apresurada, a comparación con los demás.

Hablando de puntos flojos, algo que no me convence de la narrativa del manga (esperemos que se corrija para el anime, que apenas lleva 3 episodios), es la forma en que se manejan algunas muertes. En lugar de sacar el máximo provecho de las situaciones trágicas, Haro Aso tiende a tocarlas de manera superficial y rápida, sin dejar que nos encariñamos previamente con los personajes. Crea personajes irrelevantes que no generan gran impacto, y los manda al más allá sin mucha pena ni gloria.

Lo mismo sucede con los antagonistas, los cuales tienden a resultar flojos en su construcción. Un buen ejemplo de esto es el caso de Higurashi Kanta, uno de los primeros antagonistas del manga. Este personaje es un ex compañero de Akira durante la universidad, y la razón por la cual quiere hacerle la vida imposible es bastante tonta: porque Akira era feliz durante esa etapa y él no. Es un personaje muy poco trabajado y con varias incongruencias. Odia a la sociedad porque ésta lo hizo de lado, pero él mismo se aisló de ésta convirtiéndose en un nini. Al igual que el protagonista hizo una lista de 100 cosas que quiere hacer, pero en vez de que sea en beneficio propio lo utiliza para ocasionar daño a otros.

Sobre el estilo gráfico cabe destacar que la parte visual del anime brilla por su fidelidad al estilo original de Kotaro Takata. Me fascina la forma grotesca en que dibuja a los zombies (algunos hacen recordar a los titanes de Attack on Titan), la cual resulta original dentro de la industria del anime y manga, que, culturalmente, presenta una imagen bastante variada y distinta del muerto viviente, de la que tenemos en el mundo occidental. Un caso destacable es el de Zombie Land Saga, en el cual los zombies son idols* dibujados de manera tierna, dulce y limpia. (*Idols = jóvenes artistas que representan el ideal de la mujer o el hombre japonés).

En cuanto a los personajes, el dibujante tiene un destacado dominio sobre las expresiones, plasmando a la perfección la personalidad de cada personaje. Así, Akira presenta trazos delgados y curvilíneos, asociados a un carácter alegre pacífico y algo sumiso. En contraste, personajes problemáticos como el ex jefe de Akira predominan en trazos duros y gruesos, dándoles un estilo monstruoso para reforzar su personalidad catastrófica.

Redondeando, aunque la historia a ratos peque con ciertos vacíos y clichés, se deja gozar con sus situaciones absurdas, que resultan una crítica directa a la sociedad nipona. Al mismo tiempo, sus personajes principales están llenos de carisma, y llenan la trama de situaciones divertidas que logran mantenerte enganchado.

Actualmente el anime se encuentra disponible Netflix y Crunchyroll; estrena un nuevo episodio cada domingo. El manga, por su parte, se encuentra a la venta en la cadena de librerías Crisol.

Ficha técnica del anime


Dirección: Kazuki Kawagoe
Idea original: Haro Aso
Guion: Hiroshi Seko
Estudio: BUG FILMS 
Cast de voces: Shuuichirou Umeda, Tomori Kusunoki, Makoto Furukawa, Minami Takahashi,
Música: Makoto Miyazaki
Primera emisión: 9 de julio de 2023 (actualmente en emisión)
Episodios: 12



lunes, 3 de abril de 2017

“Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro” (2017): Sencillamente alucinante



Por: Alexiel Vidam

Acabo de regresar de ver Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro (2017), y estoy más que emocionada. Hace tiempo que no veía una película que me dejase con la boca abierta de principio a fin…y con la frase “¡qué tal peliculón!” en los labios.

Había esperado con ansias esta pela. Deseaba compararla con la versión animada del 95’ (la que vimos por Locomotion), la cual planteaba muchos cuestionamientos interesantes acerca de la naturaleza humana, en medio de un futuro distópico, de estética cyberpunk... En otras palabras palabras, tres elementos que siempre me han fascinado. Cuando vi por primera vez el trailer del live action, quedé sorprendida por su calidad audiovisual y por las muchas similitudes que guardaba con la película original. No me la podía perder.


Ahora la pregunta del millón: ¿Tengo que haber seguido el manga o las diversas entregas del anime para ver el live action?


No. Quienes conozcan cero sobre Ghost in the Shell hasta el momento, pueden estar tranquilos. La película se entiende por sí sola; requiere atención (como todas las piezas de este universo) pero se deja entender perfectamente. Esta entrega no es una secuela de sus antecesoras. Por el contrario, lo que hace es replantear la historia respetando bastante bien las bases sentadas por el universo:

En un futuro no muy lejano, los humanos recurren a prótesis robóticas para mejorar su cuerpo y obtener nuevas habilidades. Existen aquellos que han cambiado tantas partes de su cuerpo que ya sólo les queda el tejido neuronal -y con ello, el “ghost” (alma)-, elemento fundamental y básico que les determina como seres humanos ante la sociedad. 

Sin embargo, así como aparecen las mejoras, aparecen también los nuevos tipos de crimen, como el hackeo del ghost o la trata de personas para involucrarlas en experimentos tecnológicos. En medio de este contexto, es que se plantea la nueva historia y se presenta a los personajes.


La Mayor Miria Killian -Motoko Kusanagi en el anime y manga- (Scarlett Johansson) padece de amnesia. Lo único que sabe es que sus padres fueron víctimas de un ataque terrorista, y que ella sobrevivió, aunque perdió su anatomía humana y su “ghost” fue trasladado a un cuerpo robótico. En “compensación” por su nueva prótesis, ella debe ejercer como agente de la sección Sección 9 de la Seguridad Pública -un departamento de inteligencia-, la cual se focaliza en delitos informáticos. 

El antagonista en un primer momento, es Kuze (Michael Pitt), un hacker que se adueña de las mentes de diversos cyborgs (humanos con prótesis robóticas) y les utiliza para sus propios fines. Por si fuera poco, implanta falsos recuerdos en las mentes de dichos cyborgs, alterando completamente su identidad. 



Hasta aquí, los que hayan visto la película del 95’, podrán notar las similitudes, pues no sólo la Mayor sigue siendo el soldado principal de la Sección 9, sino que además, Kuze, tiene bastantes puntos comunes con “El Titiritero” -antagonista de la primera película animada-; no obstante, las motivaciones y el background de Kuze y “El Titiritero” son distintas. “El Titiritero” es un personaje sin pasado, que busca crearse una identidad humana. 

Por su parte, Kuze no necesita afirmarse como humano, más bien busca reconstruir el pasado que sí posee y que no casi no recuerda. Este pasado, por cierto, se enlaza estratégicamente con los orígenes e identidad de la Mayor. A partir de aquí, la trama construye una serie de giros argumentales y sorpresas que a uno le dejan pegado en el asiento, pendiente del detalle, pues cada pequeña pieza termina por ser una revelación.



En cuanto al tratamiento estético, Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro, es un orgasmo audiovisual. Sorprende la forma fiel en que se ha conseguido recrear en imagen real la estética futurista, decadente y chillona de la saga original. Las calles infestadas de publicidad nos trasladan inmediatamente a una de las páginas del manga o de las escenas del anime. 

Los planos generales vistos desde abajo están directamente inspirados en varias tomas de la película del 95’, así como varias escenas de acción (la Mayor saltando desde el edificio o alguna secuencia de pelea). 

Además, los efectos especiales están perfectamente utilizados; no caen en exageraciones, a pesar de que la atmósfera deshumanizante y estridente que observamos, depende directamente de ellos. Por el contrario, resultan precisos y completamente verosímiles para el género.



Por cierto, hay quienes erróneamente han tildado a Ghost in the Shell como “la nueva Matrix”. Déjenme decirles que es un craso error, pues no sólo el argumento como la puesta en escena de Ghost in the Shell es muy superior a las de Matrix, sino que además, la historia original (manga de 1989) y la primera entrega cinematográfica (1995) de la primera son mucho más antiguas que las de la segunda, que más bien -y esto ha sido admitido por las Wachowski- se inspiró bastante Ghost in the Shell tanto para el tratamiento visual de varias de sus escenas.


Para cerrar… véanla! 


Ficha técnica:


Dirección: Rupert Sanders
Producción: Avi Arad, Ari Arad, Steven Paul
Historia original: Masamune Shirow (del manga Ghost in the Shell)
Guión: Jamie Moss, Ehren Kruger
Música: Clint Mansell
Fotografía: Jess Hall
Vestuario: Bart Mueller, Kurt Swanson
Reparto: Scarlett Johansson, Michael Pitt, Pilou Asbæk, Chin Han, Juliette Binoche
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2017
Género: Ciencia ficción, drama psicológico, cyberpunk, thriller policial
Duración: 107 minutos





*Para ver la película completa online, clic aquí.

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