Mostrando entradas con la etiqueta Netflix. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Netflix. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de noviembre de 2023

Scott Pilgrim Takes Off: Nace un nuevo multiverso

Por: Alexiel Vidam

Cuando pensamos en Scott Pilgrim, algunas de las ideas que vienen a nuestra mente son: colores fosforescentes, comedia absurda, muchos guiños a la cultura geek, y la chica más irresistible que jamás hayan visto nuestros ojos de niños nerd: Ramona Flowers, esa enigmática joven de cabello camaleónico que trae, no uno, ni dos, sino SIETE malvados ex novios a la espalda (se pasó).

Mary Elizabeth Winstead interpreta a Ramona Flowers
en el live action de Scott Pilgrim.

Y como los comics, videojuegos y la película live action no son suficientes para saciar nuestras ansias de tramas tan ridículas que son geniales, Netflix nos hizo el favor y extendió el universo Scott Pilgrim; esta vez, mediante una animación llamada Scott Pilgrim Takes Off (Scott Pilgrim da el salto en Latinoamérica).

La historia empieza de manera bastante similar a lo visto en los comics, película y videojuegos: Scott Pilgrim es un chico de Toronto-Canadá. Tiene 23 años, no trabaja, toca el bajo en una banda de rock y vive de arrimado en la casa de Wallace, su amigo gay. Scott sale con una chica de 17 años llamada Knives Chau, al mismo tiempo que intenta superar su desastrosa ruptura con Envy Adams, una archi-famosa estrella de la música.

En medio de todo esto, Scott conoce a Ramona Flowers, quien es, literalmente, la chica de sus sueños (sí, Ramona es capaz de movilizarse por los sueños de Scott). Pronto empieza a salir con ella (¡cof! ¡cof!... sin antes romper con su novia de secundaria) y descubre que, si quiere mantener esa relación, debe vencer a la Liga de los malvados ex novios de Ramona. 


**ATENCIÓN A SPOILERS**

A partir de este punto es que las cosas cambian. En entregas anteriores de la franquicia, vemos a Scott enfrentando, uno a uno, a cada miembro de la liga, pero aquí, Scott desaparece repentinamente en medio de su pelea contra Mathew Patel (el primer ex novio malvado). Aunque todos lo creen muerto (y hasta le hacen un funeral), Ramona tiene indicios de que Scott sigue con vida, y empieza una ardua investigación sobre el paradero de Scott, y el responsable de su aparente secuestro.

Debo decir que este giro inicialmente me sacó de cuadro, pues, hasta el momento, tenía la idea de que me encontraba viendo otra adaptación de los comics de Scott Pilgrim; luego supuse que me encontraba frente a un reboot, lo cual no acabó de convencerme, pues sentí que le estaban metiendo demasiados cambios al planteamiento original. A pesar de ello, las situaciones cómicas, la música, y el colorido estilo de animación (en el diseño sí se apegaron bastante al comic), terminaron atrapándome. Seguí viendo, además, intrigada por saber hasta qué punto llegarían los cambios.

Lo cierto es que al final todo cobra sentido, pues Scott Pilgrim Takes Off –en una jugada muy a su estilo–, nos presenta su propia versión del multiverso, a partir de un despechado Scott Pilgrim del futuro, que intenta cambiar los sucesos más importantes de su vida. Esto es excusa para dar una mirada alternativa del reencuentro entre Ramona y sus ex, y se aprovecha perfectamente para desarrollar a los personajes y darles más trasfondo. En otras palabras, los ex dejan de ser simples villanos estereotipados y llegamos a entender mejor cómo fue su relación con Ramona. Al mismo tiempo, Ramona es explorada con más detalle, a la vez que su búsqueda de Scott se convierte también en su búsqueda de redención; esta Ramona quiere solucionar sus problemas del pasado antes de iniciar algo con el susodicho (una visión bastante más madura del personaje).

No es que lo que vimos en otras entregas ya no exista; todo eso pasó, pero ya no es la única versión de la historia, puesto que ya no es la única línea del tiempo. Personalmente, disfruté de esta nueva entrega, pero creo que la hubiese disfrutado más de haber sabido desde un principio que me encontraba ante una continuación/spin off. Al principio extrañé la versión más tóxica de la Liga de los malvados ex, y ver a Scott peleando en todo momento. Me gustó mucho ver más de Ramona, pero se sintió raro que el personaje de Scott estuviese tan ausente. Eso, cuando tu expectativa es una adaptación, llega a molestar. Sin embargo, cabe destacar la inteligencia del guion para generar situaciones divertidas, pues, con todo y todo, me quedé viendo, hasta que comprendí la verdadera propuesta.

Entre otros detalles, considero un acierto haberle dado más protagonismo a Wallace, un personaje que se hizo querer mucho en el live action a pesar de sus pocas apariciones. Este personaje, sin duda, se convirtió en mi favorito de esta nueva serie, con ese atrevimiento e irreverencia tan propios de él.

Por último, se aplaude el esfuerzo de la producción por contratar a los actores de la película para hacer las voces de sus versiones animadas. Directo a la nostalgia de una generación que se enamoró del filme (y de Ramona). 

¡Ah...! ¡Ni se les ocurra saltar los créditos!

Ficha técnica

Dirección: Abel Góngora
Idea original: Bryan Lee O'Malley (de su serie de comics Scott Pilgrim)
Guion: Bryan Lee O'Malley, BenDavid Grabinski
Producción: Edgar Wright
Reparto: Michael Cera, Mary Elizabeth Winstead, Kieran Culkin, Brie Larson, Ellen Wong, Anna Kendrick, Chris Evans, Brandom Routh, Jason Schwartzman         
Empresas productoras: Science SARU, Netflix, Universal Pictures
Distribuidora: Netflix

viernes, 1 de septiembre de 2023

“One Piece” live action: Pequeña reseña de un fan

 Por: Thomas Ríos
(Staff del círculo de anime de la ULima)

Desde su anuncio, hubo bastante controversia con respecto al live action de One Piece, uno de los animes más importantes de todos los tiempos. Y tiene sentido; los live action no suelen salir como uno espera, y mucho menos cuando los hace Netflix (¡Cof! ¡Cof! Deaht Note… ¡Cof! ¡Cof!)… Por si fuera poco, el universo de One Piece destaca por su complejidad.

Sin embargo, un rayo de esperanza apareció cuando Eichiro Oda (creador del manga original) anunció que estaría a cargo de la supervisión de la serie. Por su parte, Iñaki Godoy, intérprete de Luffy, afirmó ser fan de la obra original, y que interpretar al protagonista era un sueño hecho realidad para él.

Finalmente, el día de ayer, 31 de agosto, se estrenaron los 8 episodios, adaptando casi toda la saga del East Blue. A continuación, nuestra reseña sin spoilers.

 

¿Está bien adaptado?

Dentro de la industria del anime, muchos confunden “adaptar” con calcar la obra original, cuando realmente se refiere a recrear y ajustar la historia para otro medio; en unos casos, la adaptación puede ser bastante apegada al original, y en otros casos, mucho más espontánea. Partiendo de ahí debemos señalar que esta serie encaja más en el segundo tipo, alejándose del manga a la hora de presentar a ciertos personajes. Nami (Emily Rudd), por ejemplo, es introducida en la base de la marina de Shells Town, haciéndose partícipe en la pelea contra Morgan, como se vio en los avances. Y aunque los primeros episodios sean un poco apresurados, considero que el guion, en términos generales, está bastante bien construido, logrando que toda la historia se sienta orgánica.

De hecho, a pesar de las libertades tomadas por los directores, la esencia de One Piece se mantiene; los sentimientos que Eichiro Oda quería transmitir en momentos específicos de su obra (compañerismo, rivalidad, sufrimiento, decepción, etc.), se han respetado. En otras palabras, aunque no todos los sucesos se den exactamente del mismo modo, las sensaciones que transmiten son las mismas.


Una carta de amor a los fans

La dirección artística, vestuario y maquillaje calcan a la perfección los diseños originales. Varios lugares emblemáticos de los primeros arcos han sido replicados de manera idéntica. En algunos casos, la calidad de los dos últimos podría mejorar (ciertos personajes sí presentan “artificialidad de cosplayer”), pero, como fan, debo decir que me emociona el gesto de la producción de haber respetado las apariencias tan icónicas de Koby, Nami, Morgan, los piratas Kuroneko, Arlong, entre otros.

El cambio de tono en las peleas con algunos antagonistas es también un acierto. Hay que admitir que el arco East Blue original pecaba en exceso de alivios cómicos de poca importancia; aquí, por el contrario, los villanos, especialmente Buggy, generan la sensación de miedo que deberían causar. Para completar, los combates están muy bien coreografiados; los ángulos seleccionados son precisos para seguir los ágiles movimientos de los personajes.

De la banda sonora sí debo decir que esperaba más; no es que la música no encaje con la trama o rompa con la inmersión, pero se siente sin sello propio, como si hubiese sido compuesta para cualquier serie de piratas. No es tan épica como debería ser.

 

Iñaki Godoy es Luffy

Hace poco se reveló un video en el que Iñaki tuvo una reunión con Oda, donde ambos conversaron sobre el proyecto y cerraron agradeciéndose mutuamente. Oda mostró mucho aprecio por el joven actor, y mencionó que él es la versión live action que siempre había imaginado de Luffy. Luego de haber visto la serie puedo confirmar que, efectivamente, Iñaki Godoy es Luffy en toda regla.

Inicialmente tenía un poco de miedo, porque el comportamiento de Luffy (y de muchos personajes de anime en general) es bastante histriónico, de modo que podría percibirse sobreactuado en pantalla. Afortunadamente, Iñaki transmite todo el carisma y el espíritu de su versión anime: el de un pirata novato e inocente, soñador, relajado e impulsivo, pero, sobre todo, determinado, capaz de hacer lo imposible por alcanzar su anhelo.


One Piece para todos

En conclusión, el live action de One Piece ha sido una grata sorpresa. Realmente ha logrado transmitir todo lo que la historia original significa para los fanáticos. La supervisión de Oda y el entusiasmo de todo el equipo de producción y los mismos actores se han plasmado en un producto que refleja el cariño puesto en él. El resultado es satisfactorio, al punto en que, me atrevo a decir, esta serie gustará a quienes no son fanáticos del anime.

 

Ficha técnica

Dirección: Marc Jobst, Tim Southam, Emma Sullivan, Josef Kubota Wladyka
Idea original: Eichiro Oda (del manga One piece)
Guion: Steven Maeda, Tom Thyndman, Matt Owens, Ian Stokes
Producción ejecutiva: Tetsu Fujimura, Marc Jobst, Chris Symes, Tim Southam
Reparto: Iñaki Godoy, Emily Rudd, Mackenyu, Jacob Gibson, Taz Skylar, Vincent Regan, Morgan Davies
Música: Sonya Beousova
País(es) de origen: Estados Unidos, Japón
Idioma original: Inglés
Género: Aventura, fantasía
Temporadas: 1
N° de episodios: 8


sábado, 12 de agosto de 2023

“Paradise”: La vida tiene un precio

 Por: Alexiel Vidam

En un futuro cercano, los ricos son capaces de alargar su vida comprándola de un donante a cambio de una jugosa suma de dinero. AEON, la organización encargada del proceso de intercambio de edades, justifica el hecho bajo la premisa de dar más años a quienes pueden hacer más por la sociedad, y mejorar la calidad de vida de los más pobres. Sin embargo, detrás de este controvertido procedimiento no todo es cien por ciento transparente, y eso es lo que está a punto de descubrir Max, el protagonista de la historia.

Este es el argumento de Paradise (2023), la película alemana que está dando la hora en el catálogo de Netflix.

Max (Kostja Ullman) es el vendedor estrella de AEON. Él y su esposa Elena (Marlene Tanczik) tienen una vida feliz hasta que el incendio de su departamento les genera una deuda que sólo se puede pagar de una manera: restándole 38 años de vida a Elena. Max hace lo posible por encontrar otra salida, pero es inútil, su esposa es forzada a hacer la donación, y en pocas horas se convierte en una anciana (ahora interpretada por Corinna Kirchhoff). Esto llevará a Max a renegar del sistema que antes apoyó, y a buscar recuperar los años de su esposa aún actuando en contra de la ley.

A partir de aquí, la trama agarra un ritmo trepidante que consigue mantenernos pegados hasta el final, pendientes de la travesía que Max y Elena emprenden en medio de la clandestinidad. Los giros y puntos de quiebre están muy bien ubicados a lo largo de la historia, haciendo que la tensión –y la atención—vayan en ascenso.

Pero Paradise tiene puntos mucho más interesantes que un ritmo muy bien logrado. Esta película plantea una serie de dilemas morales y preguntas filosóficas bastante profundas: ¿Vivir más es igual a vivir mejor? ¿Sería negativo o al menos inmoral quitarle años a los pobres a cambio de suplir todas sus carencias económicas? ¿Realmente hay personas que valen más que otras y, por lo tanto, merecen vivir más? ¿De acuerdo a qué se determina el valor de una persona?

De hecho, AEON tiene algunos argumentos bastante sólidos para defender el intercambio de años, como la solución del problema medioambiental (ya que los ricos, al cambiar su percepción del tiempo de vida, invertirían en tecnología ecológica), o un castigo más eficaz para los criminales (condenándolos a pagar con años de vida, en lugar de mantenerlos a costa de los impuestos). Sin embargo, Paradise aborda también el problema de la corrupción incluso en el terreno científico, haciendo que, en ciertos casos, los poderosos jueguen con sus propias reglas, beneficiándose a costa de otros.

En cuanto a los personajes, los dos protagonistas muestran evolución a partir de las vivencias traumáticas que los persiguen. Max reniega de su antiguo trabajo y, desesperado por recuperar a su esposa y su futuro juntos, empieza a imitar los métodos terroristas de ADAM, la organización subversiva que se opone al intercambio de edades.

La transformación de Elena es aún mayor, pues pasa de ser una joven amable y optimista, a una anciana amargada y resignada. A lo largo del viaje que emprende junto a su esposo, también parece ser la voz moralista entre los dos, cuestionando todo el tiempo si los métodos que utilizan son los correctos. Sin embargo, un par de sucesos cruciales acaban generando una revolución en su mente al punto de llegar a transformar todas sus creencias acerca de lo que es justo y lo que no lo es. A mi parecer, se trata del personaje más profundo y mejor trabajado de la historia.

Sobre los puntos negativos del filme, diría que le faltó desarrollo al proceso de donación de años. Este tema le da mucha potencia a la premisa argumental, y es el eje del mundo distópico presentado. A pesar de ello, tal vez por su propia complejidad, dicho tema acaba siendo abordado de modo superficial a lo largo de la trama, dándole más peso a la odisea de los protagonistas.

También faltó explorar mucho más a fondo al personaje antagónico, encarnado en la figura de Sophie Theissen (Iris Berben), creadora de AEON. Aunque pronto la descubrimos como un personaje oscuro que se esconde bajo la fachada de velar por el progreso y el bienestar de la humanidad, nunca llegamos a conocer sus verdaderas motivaciones. ¿Es que todo en ella es una mentira, o acaso es un personaje gris que cree actuar por el bien mayor? ¿Es cierto que en un principio sus intenciones fueron nobles, o es lo que nos ha hecho creer solamente? Esta última es una pregunta importante, tomando en cuenta las pocas explicaciones que se dieron sobre la muerte de su primera hija.

 Un juicio similar podría aplicarse a Lilith, la líder de ADAM, cuyos motivos para rebelarse son presentados, pero de manera muy rápida y “por encima”. Desde mi perspectiva, además, fue decepcionante verla dejar la historia de manera tan simplona, habiéndose presentado en inicio como una figura imponente e incluso amenazante.

No obstante, el final de Paradise queda abierto a la posibilidad de una segunda película. Esperemos que, en caso de darse, la secuela sepa cubrir aquellos aspectos menos explorados por su predecesora.

Ficha técnica

Dirección: Boris Kunz
Guion: Boris Kunz, Simon Amberger, Peter Kocyla
Diseño de producción: Marc Bitz, Josef Brandl
Reparto: Kostja Ullmann, Marlene Tanczik, Corinna Kirchhoff, Iris Berben, Lisa-Marie Koroll
Fotografía: Christian Stangassinger
Año: 2023
País: Alemania
Idioma: Alemán
Género: Ciencia ficción, suspenso
Duración: 118 min.



jueves, 27 de julio de 2023

No hay chamba: el anime

Por: Azucena Elguera
(Staff del Círculo de Estudios del Anime de la Ulima)

Siendo tan popular la temática de zombies en la cultura americana, resultará curioso saber que ésta no tiene tanta explotación en la cultura nipona (o por lo menos, no como se toca en occidente). Por ello, resulta destacable la popularidad que ha ganado el recién estrenado anime Zom 100: Cien cosas que quiero hacer antes de convertirme en zombie (2023), basado en el manga de 2018 escrito por Haro Aso e ilustrado por Kotaro Takata para la revista Sunday GX de la editorial Shogakukan.

¿De qué va esta alocada historia? Pues de Akira Tendo, un tipo que, en lugar de perder la cabeza ante el apocalipsis zombie –como sería lógico– parece disfrutarlo, y su razón es de lo más peculiar: él agradece ya no tener que trabajar. Y es que la historia de Akira se convierte en la excusa perfecta para mostrarnos las terribles condiciones laborales que vive la mayoría de japoneses: siendo minimizados, presionados, explotados hasta altas horas de la madrugada, sin regresar a sus casas y sin ver a sus familias. En otras palabras, los japoneses viven para trabajar, en vez de trabajar para vivir. Por si fuera poco, el corazón del pobre Akira es pisoteado por otra cruda realidad de su ambiente de trabajo: el acoso por parte del jefe hacia la chica que le gusta.

Sumergidos en los tonos grises que representan el estado pesimista y depresivo de Akira, el apocalipsis se muestra, paradójicamente, como una posibilidad de salvación. Así, después de toparse con los primeros zombies y correr instintivamente, el protagonista se da cuenta de que su verdadero infierno ha terminado, y recupera el optimismo y la alegría que alguna vez tuviese.

Ahora en un mundo cubierto de zombies, Akira buscará la manera de aferrarse a su nueva vida, y es por eso que hace una lista de 100 cosas que quiere hacer antes de convertirse en zombie.

Para este punto, ya es evidente que Zom 100: Cien cosas que quiero hacer antes de convertirme en zombie no es un thriller de zombies, a diferencia de otros títulos populares de esta temática como The Walking Dead, Highschool of the Dead, Gakkou Gurashi, The Las of Us o Resident Evil. Por el contrario, se trata de una comedia acerca de un joven que corre tras sus sueños. Así, en medio de un contexto apocalíptico, veremos a Akira declarar su amor, robar una moto que siempre soñó, tomar cerveza a cualquier hora, etc. Es un protagonista inusual que rompe con el estigma de ser un héroe y salvar al mundo, pues su objetivo principal, es recuperarse a sí mismo.

Entre los personajes secundarios también tenemos figuras destacables. Por un lado está Kenichiro Ryuzaki, alias “Kencho”, viejo amigo y antítesis del protagonista. Kencho es exitoso, guapo, atlético y bueno con las mujeres. Antes del apocalipsis solía ser un vendedor de bienes raíces con buenos contactos, una novia y, en teoría, una vida perfecta. Dueño de una personalidad enérgica, es un personaje que siempre agrega momentos divertidos a la historia, especialmente cuando descubrimos que su verdadero sueño de vida es convertirse en comediante.

Shizuka Mikazuki por su parte, es una chica muy inteligente, analítica y racional, que percibe el apocalipsis como su oportunidad para rebelarse y dejar de seguir órdenes de otros. Tiene una apariencia inocente y frágil, pero puede ser muy aguerrida y fuerte en los momentos precisos. En un principio se muestra fría y distante; no obstante, a medida que avanza la trama, ella va mostrando más sus sentimientos y demuestra ser alguien agradable y confiable. Al igual que Akira, ella tiene su propia lista: una lista de 100 cosas que hacer para NO convertirse en zombie.

Por último, tenemos a Beatrix Amerhauser, una joven alemana fanática de la cultura japonesa. Ella llegó a Japón para cumplir su sueño, pero cuando su avión aterrizó vio cómo el país que tanto admiraba se sumergía en el caos de la invasión zombie. Beatrix es alegre, carismática y de espíritu libre. Tal vez el único punto flojo de este personaje es que su introducción resulta algo apresurada, a comparación con los demás.

Hablando de puntos flojos, algo que no me convence de la narrativa del manga (esperemos que se corrija para el anime, que apenas lleva 3 episodios), es la forma en que se manejan algunas muertes. En lugar de sacar el máximo provecho de las situaciones trágicas, Haro Aso tiende a tocarlas de manera superficial y rápida, sin dejar que nos encariñamos previamente con los personajes. Crea personajes irrelevantes que no generan gran impacto, y los manda al más allá sin mucha pena ni gloria.

Lo mismo sucede con los antagonistas, los cuales tienden a resultar flojos en su construcción. Un buen ejemplo de esto es el caso de Higurashi Kanta, uno de los primeros antagonistas del manga. Este personaje es un ex compañero de Akira durante la universidad, y la razón por la cual quiere hacerle la vida imposible es bastante tonta: porque Akira era feliz durante esa etapa y él no. Es un personaje muy poco trabajado y con varias incongruencias. Odia a la sociedad porque ésta lo hizo de lado, pero él mismo se aisló de ésta convirtiéndose en un nini. Al igual que el protagonista hizo una lista de 100 cosas que quiere hacer, pero en vez de que sea en beneficio propio lo utiliza para ocasionar daño a otros.

Sobre el estilo gráfico cabe destacar que la parte visual del anime brilla por su fidelidad al estilo original de Kotaro Takata. Me fascina la forma grotesca en que dibuja a los zombies (algunos hacen recordar a los titanes de Attack on Titan), la cual resulta original dentro de la industria del anime y manga, que, culturalmente, presenta una imagen bastante variada y distinta del muerto viviente, de la que tenemos en el mundo occidental. Un caso destacable es el de Zombie Land Saga, en el cual los zombies son idols* dibujados de manera tierna, dulce y limpia. (*Idols = jóvenes artistas que representan el ideal de la mujer o el hombre japonés).

En cuanto a los personajes, el dibujante tiene un destacado dominio sobre las expresiones, plasmando a la perfección la personalidad de cada personaje. Así, Akira presenta trazos delgados y curvilíneos, asociados a un carácter alegre pacífico y algo sumiso. En contraste, personajes problemáticos como el ex jefe de Akira predominan en trazos duros y gruesos, dándoles un estilo monstruoso para reforzar su personalidad catastrófica.

Redondeando, aunque la historia a ratos peque con ciertos vacíos y clichés, se deja gozar con sus situaciones absurdas, que resultan una crítica directa a la sociedad nipona. Al mismo tiempo, sus personajes principales están llenos de carisma, y llenan la trama de situaciones divertidas que logran mantenerte enganchado.

Actualmente el anime se encuentra disponible Netflix y Crunchyroll; estrena un nuevo episodio cada domingo. El manga, por su parte, se encuentra a la venta en la cadena de librerías Crisol.

Ficha técnica del anime


Dirección: Kazuki Kawagoe
Idea original: Haro Aso
Guion: Hiroshi Seko
Estudio: BUG FILMS 
Cast de voces: Shuuichirou Umeda, Tomori Kusunoki, Makoto Furukawa, Minami Takahashi,
Música: Makoto Miyazaki
Primera emisión: 9 de julio de 2023 (actualmente en emisión)
Episodios: 12