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sábado, 12 de agosto de 2023

“Paradise”: La vida tiene un precio

 Por: Alexiel Vidam

En un futuro cercano, los ricos son capaces de alargar su vida comprándola de un donante a cambio de una jugosa suma de dinero. AEON, la organización encargada del proceso de intercambio de edades, justifica el hecho bajo la premisa de dar más años a quienes pueden hacer más por la sociedad, y mejorar la calidad de vida de los más pobres. Sin embargo, detrás de este controvertido procedimiento no todo es cien por ciento transparente, y eso es lo que está a punto de descubrir Max, el protagonista de la historia.

Este es el argumento de Paradise (2023), la película alemana que está dando la hora en el catálogo de Netflix.

Max (Kostja Ullman) es el vendedor estrella de AEON. Él y su esposa Elena (Marlene Tanczik) tienen una vida feliz hasta que el incendio de su departamento les genera una deuda que sólo se puede pagar de una manera: restándole 38 años de vida a Elena. Max hace lo posible por encontrar otra salida, pero es inútil, su esposa es forzada a hacer la donación, y en pocas horas se convierte en una anciana (ahora interpretada por Corinna Kirchhoff). Esto llevará a Max a renegar del sistema que antes apoyó, y a buscar recuperar los años de su esposa aún actuando en contra de la ley.

A partir de aquí, la trama agarra un ritmo trepidante que consigue mantenernos pegados hasta el final, pendientes de la travesía que Max y Elena emprenden en medio de la clandestinidad. Los giros y puntos de quiebre están muy bien ubicados a lo largo de la historia, haciendo que la tensión –y la atención—vayan en ascenso.

Pero Paradise tiene puntos mucho más interesantes que un ritmo muy bien logrado. Esta película plantea una serie de dilemas morales y preguntas filosóficas bastante profundas: ¿Vivir más es igual a vivir mejor? ¿Sería negativo o al menos inmoral quitarle años a los pobres a cambio de suplir todas sus carencias económicas? ¿Realmente hay personas que valen más que otras y, por lo tanto, merecen vivir más? ¿De acuerdo a qué se determina el valor de una persona?

De hecho, AEON tiene algunos argumentos bastante sólidos para defender el intercambio de años, como la solución del problema medioambiental (ya que los ricos, al cambiar su percepción del tiempo de vida, invertirían en tecnología ecológica), o un castigo más eficaz para los criminales (condenándolos a pagar con años de vida, en lugar de mantenerlos a costa de los impuestos). Sin embargo, Paradise aborda también el problema de la corrupción incluso en el terreno científico, haciendo que, en ciertos casos, los poderosos jueguen con sus propias reglas, beneficiándose a costa de otros.

En cuanto a los personajes, los dos protagonistas muestran evolución a partir de las vivencias traumáticas que los persiguen. Max reniega de su antiguo trabajo y, desesperado por recuperar a su esposa y su futuro juntos, empieza a imitar los métodos terroristas de ADAM, la organización subversiva que se opone al intercambio de edades.

La transformación de Elena es aún mayor, pues pasa de ser una joven amable y optimista, a una anciana amargada y resignada. A lo largo del viaje que emprende junto a su esposo, también parece ser la voz moralista entre los dos, cuestionando todo el tiempo si los métodos que utilizan son los correctos. Sin embargo, un par de sucesos cruciales acaban generando una revolución en su mente al punto de llegar a transformar todas sus creencias acerca de lo que es justo y lo que no lo es. A mi parecer, se trata del personaje más profundo y mejor trabajado de la historia.

Sobre los puntos negativos del filme, diría que le faltó desarrollo al proceso de donación de años. Este tema le da mucha potencia a la premisa argumental, y es el eje del mundo distópico presentado. A pesar de ello, tal vez por su propia complejidad, dicho tema acaba siendo abordado de modo superficial a lo largo de la trama, dándole más peso a la odisea de los protagonistas.

También faltó explorar mucho más a fondo al personaje antagónico, encarnado en la figura de Sophie Theissen (Iris Berben), creadora de AEON. Aunque pronto la descubrimos como un personaje oscuro que se esconde bajo la fachada de velar por el progreso y el bienestar de la humanidad, nunca llegamos a conocer sus verdaderas motivaciones. ¿Es que todo en ella es una mentira, o acaso es un personaje gris que cree actuar por el bien mayor? ¿Es cierto que en un principio sus intenciones fueron nobles, o es lo que nos ha hecho creer solamente? Esta última es una pregunta importante, tomando en cuenta las pocas explicaciones que se dieron sobre la muerte de su primera hija.

 Un juicio similar podría aplicarse a Lilith, la líder de ADAM, cuyos motivos para rebelarse son presentados, pero de manera muy rápida y “por encima”. Desde mi perspectiva, además, fue decepcionante verla dejar la historia de manera tan simplona, habiéndose presentado en inicio como una figura imponente e incluso amenazante.

No obstante, el final de Paradise queda abierto a la posibilidad de una segunda película. Esperemos que, en caso de darse, la secuela sepa cubrir aquellos aspectos menos explorados por su predecesora.

Ficha técnica

Dirección: Boris Kunz
Guion: Boris Kunz, Simon Amberger, Peter Kocyla
Diseño de producción: Marc Bitz, Josef Brandl
Reparto: Kostja Ullmann, Marlene Tanczik, Corinna Kirchhoff, Iris Berben, Lisa-Marie Koroll
Fotografía: Christian Stangassinger
Año: 2023
País: Alemania
Idioma: Alemán
Género: Ciencia ficción, suspenso
Duración: 118 min.



sábado, 31 de octubre de 2020

El maestro del suspense: Alfred Hitchcock

“Mi amor por el cine es más grande que mi moral” - Alfred Hitchcock

Por: Mariana Loli

¿Qué mérito debe uno cumplir para ser reconocido como “maestro”? “Maestro” es aquel que aprende y comparte su aprendizaje, aquel que busca ir más allá, transformar mentes, evolucionar ideas y generar un pensamiento crítico en sus aprendices. Un maestro siempre dejará un legado.

El 13 de agosto de 1899 en Leyston, Inglaterra, nació Alfred Joseph Hitchcock, un niño de familia de clase media que se ganaba la vida gracias al comercio de verduras. Alfred estudió Ingeniería hasta 1914, año en el cual su padre falleció y debió dejar los estudios para trabajar. 

Fue recién en 1920 cuando consiguió su primer trabajo relacionado a la industria cinematográfica, diseñando rótulos para la famosa Paramount Pictures. Así como su pasión, poco a poco, pasó de ser un sueño a una realidad.

Desde los años 20 hasta los años 70, trabajó con diversos géneros cinematográficos, destacando el thriller y el policial, motivo por el cual se le conoce hasta hoy como “maestro de suspense”. Su estilo de narrativa visual inspiró a reconocidos directores de cine como Steven Spielberg, Guillermo del Toro, entre otros; generaciones de directores que, hasta la actualidad, sostienen a Hitchcock como referente del cine debido a sus aportes técnicos y narrativos.  

Su técnica

Para Hitchcock, el cine era un arte visual por encima de todo. Él decía que el diálogo podía complementar la historia, pero la verdadera trama se contaba a través de las imágenes; éstas llevaban el sentido de la historia. Esta preferencia por lo visual lo condujo a desarrollar distintas técnicas que, aun con el paso de los años, no han dejado de impresionar.

Un elemento fundamental para la creación del suspenso en sus cintas fue el “tiempo artificial”, que consiste en alterar la secuencia de las tomas para extender el tiempo real a la vista del espectador. Por otro lado, los argumentos usados en las filmaciones no eran demasiado complejos, puesto, que como se mencionó anteriormente, para Hitchcock la riqueza se encontraba en la imagen. 

No era muy común prestar tanta atención a los recursos audiovisuales en dicha época; esto llevó a que la crítica tildara más de uno de sus proyectos de “inconsistentes”, provocándole números bajos en taquilla.

Según Hitchcock, el verdadero mensaje debía transmitirlo el actor a través de sus gestos faciales y acciones. Otro elemento fundamental para él, era el sonido (considerando la música y los efectos, mas no los diálogos): así como las imágenes se encargaban de transmitir el argumento, el sonido debía generar emoción y conectar al espectador con la historia. 

Paso por la pantalla chica

Entre 1955 y 1965 se emitió la serie de televisión americana La hora de Alfred Hitchcock, presentada por el director mismo. Fiel a su estilo, el género principal fue el suspense; sin embargo, trabajó también con una mezcla de drama, terror psicológico y misterio. 

La serie fue creada y producida por él mismo y está compuesta de una recopilación de pequeñas historias bastante particulares, acompañadas siempre del característico humor negro de Hitchcock. 

Al comienzo de cada episodio se presentaba frente a los espectadores con un “buenas noches”, y reaparecía en la escena final del episodio para brindar su interpretación personal de la historia.

Inicialmente la serie llevaba el nombre de Alfred Hitchcock presenta, pero luego cambió a La hora de Alfred Hitchcock por el tiempo de duración de los episodios. En total se emitieron 10 temporadas: 7 de Alfred Hitchcock presenta y 3 de La hora de Alfred Hitchcock, y si bien Hitchcock presentaba cada uno de los episodios, solo llegó a dirigir 18, ya que al mismo tiempo dirigía otros proyectos.

Para un director, realizar diferentes proyectos simultáneamente no es cosa sencilla. Ésta es una sólida prueba del talento, las habilidades y capacidades de Hitchcock como gran referente de la industria del cine. 

Su filmografía

Alfred Hitchcock durante el rodaje de Psicosis (1960).

Dentro de sus películas más destacadas se encuentra la famosa Psicosis, película de horror psicológico moderno estrenada en 1960, innovadora en su manejo de la violencia y la sexualidad cosa atípica en una época marcada por la censura. Psicosis, además, sentó las raíces para un género que se asentó por fin en 1978 ─con el estreno de Halloween─: el slasher, subgénero del terror con violencia explícita y contenido sexual, protagonizado por un asesino psicópata y un grupo de adolescentes. 

Tal fue el éxito de esta película (tuvo 4 nominaciones al Oscar), que tuvo dos secuelas de distintos directores y en 2013 se estrenó la serie de televisión Bates Motel, a modo de precuela.

Escena más recordada de Psicosis (1960)

Rebecca (1940) es su largometraje más atípico y el primero que realizó en Estados Unidos. Basada en la novela folletinesca Rebecca, escrita por Daphne du Maurier, este filme cuenta con un estilo de narración y filmación mucho más lineal que el resto de sus obras. Aun así, al estilo romántico y gótico de la novela, se añade el suspense característico del director, convirtiéndose en un clásico de su filmografía y uno de sus largometrajes más reconocidos.

Rebecca (1940)


A esta lista podemos añadir Vértigo (1958), que en su momento fue un fracaso de taquilla debido a su trama no convencional, centrada en la masculinidad y la obsesión. Sin embargo, el tiempo la reivindicado como una de las mejores películas de la historia del cine. 

Vértigo se caracteriza por su narrativa audiovisual, destacando el juego con los espejos, las persecuciones, los planos picados y la escena del campanario. Considerada, técnicamente, una obra maestra.

Vértigo (1958)


La soga
(1948) es otra de sus películas más ricas en suspense. Nos cuenta la historia de dos estudiantes que estrangulan a un compañero de la universidad y posteriormente organizan una fiesta, a la cual invitan a los familiares del muerto. Generó mucha controversia en dicha época por su representación tan real de la muerte y la suposición de que ambos protagonistas eran homosexuales. 

La película se considera un “experimento” del director, ya que deja de lado el rodaje clásico para desarrollar escenas largas y continuas (cada escena dura 10 minutos sin interrupciones). Además, el filme casi en su totalidad, se desarrolla en un sólo escenario (con excepción del exterior mostrado en la aparición de los créditos).

La soga (1948)


Por último, Con la muerte en los talones (1959) destaca como una de sus películas más originales, al fusionar el thriller con el humor. Aquí se intercala secuencias de acción y giros argumentales, consiguiendo un ritmo ágil y disfrutable. Fue la película más cara que hizo Hitchcock, pero también un éxito de taquilla con 3 nominaciones al Oscar. 

Con la muerte en los talones (1959)

Su legado

Hitchcock tiene más que merecido el apelativo de “maestro del suspense, pues su principal aporte a la industria, además de su rica y extensa filmografía, es su estilo audiovisual, que perdura a lo largo de décadas y convierte su travesía por el mundo del cine en un legado.

Existen 4 factores principales que conforman la filmografía de Hitchcock: perturbación, narrativa, innovación e influencia; todo esto en conjunto conforma su estilo único, alejado de los esquemas tradicionales de la época. 

Además, introducir el factor psicológico ha sido determinante para generar un horror diferencial en el público. Éste, mezclado con su manejo de la intriga, tan característico, asegura un producto sumamente disfrutable.

Hitchcock merece ser recordado con merecida admiración. Su innovación y su técnica pusieron a prueba el pensamiento crítico y la capacidad de análisis de sus espectadores, marcando la huella a generaciones posteriores de cineastas.

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martes, 24 de septiembre de 2019

“Ghost”: el amor más allá de la muerte



Por: Alexiel Vdam

Si tuviésemos que hablar de películas románticas icónicas, sin duda, tendríamos que hablar de Ghost (Ghost la sombra del amor en Latinoamérica y Ghost, más allá del amor en España), ganadora de dos Premios Oscar (a Mejor Guion y Mejor Actriz de Reparto —Whoopi Goldberg—) y película más taquillera de 1990. Recientemente volví a verla, un poco movida por la nostalgia, un poco por corroborar si experimentaría la misma conmoción que experimenté cuando la vi por primera vez, hace muchos años.


Ghost, es la historia de Sam y Molly (interpretados por Patrick Swayze y Demi Moore respectivamente), un chico de negocios y una escultora, que conforman una pareja feliz y acaban de iniciar la convivencia. Lo único que, por momentos parece incomodar a la pareja, es la incapacidad de Sam para decir “te amo”, aparentemente, debido a cierto temor a matar la magia (cada vez que Molly dice “te amo”, él responde “ditto duty”, que significa “lo dicho” en toscano).

Una noche en que Sam y Molly salen de una obra teatral, son atacados por un delincuente armado, quien forcejea con Sam y termina jalando el gatillo. Sam —aparentemente a salvo— corre tras él hasta perderle de vista. Luego vuelve Molly sólo para hallarla llorando junto a su propio cadáver. Sam es ahora, un fantasma atrapado en el mundo de los vivos, incapaz de comunicarse con su novia y consolarla.



En un principio, Sam se limita a observar y seguir a Molly a todos lados, como quien se aferra a la vida que alguna vez tuvo; sin embargo, luego comprende que le queda una misión. Esto ocurre al encontrar al sujeto que lo asesinó, colándose en el departamento de Molly. Sam persigue al sujeto y descubre que el asalto fue planeado, y que ahora Molly corre peligro. A partir de ello, Sam recurre a Oda Mae Brown (Whoopi Wholberg), una estafadora con poderes de médium, para que contacte a Molly y le haga llegar su mensaje.


Si tuviese que elegir los puntos más fuertes de la película, me quedaría con tres: la forma en que distintos géneros cinematográficos conviven en un mismo filme, las actuaciones y la música.

Lo primero, es un acierto de guion, que combina originalmente elementos de thriller —fantasmas, crimen y complot—, drama romántico, y comedia; esto último, especialmente en las escenas de interacción entre el protagonista y el personaje de Oda Mae, a quien prácticamente debe chantajear para que se convierta en su aliada.


En cuanto a la música, cabe resaltar la bien merecida nominación al Oscar. El tema más destacado es la canción Unchained Melody, interpretada por The Righteous Brothers; esta canción colorea las escenas más íntimas y emotivas entre los dos protagonistas.

Finalmente, las actuaciones ponen el broche de oro a este clásico del cine romántico: Patrick Swayze es encantador, y Demi Moore sorprende con su facilidad para llorar siempre que es necesario; juntos conforman una pareja cautivadora y con mucha química, a pesar de que ellos no fuesen amigos fuera de cámara. Esta química llega a su punto cumbre en la escena en que ambos moldean el barro; esta escena está cargada de una sensualidad impresionante y peculiar, pues su intensidad no radica en el erotismo, sino en una conexión profunda y sensible entre dos seres humanos. 



No obstante, quien más destaca a nivel actoral, es Whoopi Goldberg, como la carismática y ocurrente Oda Mae. Es ella quien pone la nota de humor y termina de completar el eclecticiso de la película. Vale decir que la actriz no había sido considerada en un principio para el papel —por ser demasiado conocida— pero Patrick Swayze insistió por ser un gran admirador de ella.

Sólo me queda decir que, si buscan una película para sensibilizarse al máximo y sin la mínima vergüenza, Ghost es ideal. El final es sumamente emotivo; tengan kleenex a la mano.



"Es increíble Molly. Todo el amor que llevo dentro, se queda contigo."



Ficha técnica

Dirección: Jerry Zucker
Producción: Steven-Charles Jaffe, Howard W. Koch, Lisa Weinstein
Guion: Bruce Joel Rubin
Música: Maurice Jarre
Fotografía: Adam Greenberg
Montaje: Walter Murch
Reparto: Patrick Swayze, Demi Moore, Whoopi Goldberg, Tony Goldwyn, Rick Aviles
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 1990
Género: Romance, drama, suspenso
Duración: 128 minutos








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miércoles, 23 de enero de 2019

“Fragmentado”: Identidad partida


Por: Nicole Giuffra

Antes de llenarlos de spoilers acerca de Fragmentado, deben saber que la secuela de esta película -titulada Glass- ya está en cartelera, de modo que este post cae a pelo con todo y link para ver la peli online al final del post (al igual que lo hicimos en nuestro post de El Protegido, primera parte de esta trilogía).

*Ahora sí, comienzan los spoilers*


El director M. Night Shyamalan hizo su reaparición en 2016 con un nuevo thriller psicológico: Fragmentado. Una historia sobre un personaje con 23 identidades a punto de ser usurpadas por la que vendría a ser la número 24: La Bestia.

Como fundador de un género distinto de thrillers psicológicos, que involucra estudios cercanos de personajes con un enfoque paranormal o sobrenatural (como fantasmas o aliens), Shyamalan es, ciertamente, un director digno de respeto. 

Sin embargo, desde el éxito de sus dos películas históricas (Sexto Sentido y El Protegido), el director tuvo muchos desaciertos como La Dama del Agua (2006), El Último Maestro del Aire (2010), Despúes de la Tierra (2013) y otros.

Por lo tanto, definitivamente Fragmentado es su mayor éxito de los últimos quince años (ahora veremos si Glass consigue superarlo).



El trastorno de identidad disociativo de la personalidad o más conocido como “personalidades múltiples” ha sido utilizado por Shyamalan para mostrar los talentos de James McAvoy. 

El actor interpreta a Kevin, un hombre que sufre de personalidades múltiples desde siempre, sus distintos alter-egos van desde lo más dulce (un Romeo de 9 años), hasta lo más aterrador (un adulto mayor con TOC que tiene una inclinación por las mujeres jóvenes).


La historia va así: dos de los alter-egos de Kevin (los más violentos), secuestran a tres adolescentes (Anya Taylor, Haley Lu Richardson y Jessica Sula) que estaban en un auto estacionado. Las jóvenes se encuentran en una especie de búnker y a partir de ahí el drama se intensifica con creciente intensidad y desconcierto.

Con el surgimiento de cada nueva personalidad, las tres jóvenes descubren, poco a poco algo, más de su secuestrador y de la prisión en que las mantiene cautivas, lo que les da una luz de esperanza. Sin embargo, una identidad significativamente más peligrosa parece tener un plan especialmente horrible para ellas.

Esta película, a pesar de ser un thriller, se libera de las convenciones del género, que usualmente tiene su efecto en los sentidos. Fragmentado tuvo todas las herramientas para trabajar el drama en un espacio que transmite claustrofobia; sin embargo, permite que su historia se realice no totalmente en el búnker, sino cambiando constantemente su punto de vista entre el secuestrador, las secuestradas y la psicóloga, interpretada por Betty Buckley.


La película es más ágil y tensa en su narrativa y ritmo de lo que hemos visto de Shyamalan últimamente. A pesar de sus casi dos horas en pantalla, parece que está en constante movimiento hacia adelante, incluso cuando nos muestra ciertos parpadeos hacia atrás para proporcionar perspectiva.

La trama y la atmósfera dan paso al estudio de cada uno de los personajes, dando pistas de que Casey (Anya Taylor) es quien tiene más probabilidades de sobrevivir, ya que intenta escapar buscando una manera de relacionarse con los alter-egos de Kevin, mientras que las otras dos chicas ponen toda su esperanza en arrastrarse por el ducto de ventilación y –¿por qué no?- en sus clases de karate de secundaria (es un misterio para mí cómo esto último no les funcionó).


Shyamalan ingeniosamente coloca a su protagonista al frente y al centro, donde McAvoy divierte y horroriza ahí donde la trama tropieza en eventuales clichés. Puede parecer extraño, pero Kevin y sus alter-egos son sorprendentemente divertidos (de repente es hora de revisar nuestra salud mental).

McAvoy usa largas pausas y leves movimientos de cejas que llegan a lograr un gran efecto, en otras ocasiones incluso la transformación en otro alter-ego se apodera de todo su cuerpo: hombros, brazos, forma de caminar y expresarse, todo cambia y la nueva personalidad toma el control total.

El actor se mueve perfectamente entre estos diferentes personajes y muestra que su rango actoral es excepcional.


El personaje de Kevin es uno genuinamente convincente. La infancia abusiva que tuvo, da lugar a una serie de identidades que buscan protegerlo de diferentes maneras. Sin embargo, estas identidades empiezan a creer que necesitan una protección extra, una nueva identidad “profética” llamada La Bestia, que está fuera de los límites humanos. 

Paralelamente, Shyamalan narra la historia igualmente traumática de Casey a través de una serie de flashblacks. En el encuentro de La Bestia y Casey, él entiende que ella tiene un pasado similar al suyo y le dice que es diferente a los demás por ello.


Ficha técnica

Dirección: M. Night Shyamalan
Producción: Marc Bienstock, M. Night Shyamalan, Jason Blum
Guión: M. Night Shyamalan
Música: West Dylan Thordson
Fotografía: Mike Gioulakis
Montaje: Luke Franco Ciarrocchi
Reparto: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Jessica Sula, Haley Lu Richardson, Betty Buckley
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2016
Género: Terror psicológico, thriller
Duración: 116 min






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martes, 25 de abril de 2017

La chica del tren: Thriller cumplidor y sin tanta sazón



Por: Alexiel Vidam

Hace un par de meses que mi hermano me venía insistiendo para que viese La chica del tren, a la cual comparaba con Perdida, de David Fincher, una de mis películas favoritas. Ya la tenía en lista, pero, por N motivos, recién ayer pude sentarme a verla.

La historia, basada en el bestseller del mismo nombre, da inicio con Rachel (Emily Blunt), una mujer alcohólica, solitaria, triste. Sin poder superar la traición y posterior ruptura con su ex-marido Tom (Justin Theroux), Rachel pasa sus días en el tren que pasa por su antiguo vecindario, observando a Tom y su nueva esposa Anna (Rebecca Ferguson). Es bajo esta mirada insistente, que descubre, de modo casual, a los vecinos de Tom: Scott (Luke Evans) y Megan (Haley Bennett), quienes aparentan ser un matrimonio completamente feliz. Rachel se obsesiona con ellos.


Cierta tarde, en su recorrido de tren, Rachel descubre que Megan le es infiel a Scott, lo cual desencadena su rabia. Poco después, Megan desaparece, y una detective busca a Rachel para interrogarla; Rachel es incapaz de recordar nada de lo que hizo durante la noche de la desaparición. Asustada y desconfiada de sí misma, la susodicha se involucra más en el caso, buscando alguna pista que la libere de la culpabilidad y devuelva a Megan sana y salva a su casa.


Ciertamente, La chica del tren tiene puntos comunes con Perdida. Tenemos nuevamente el caso de una misteriosa desaparición y una mente psicopática detrás del asunto. Por otra parte, La chica del tren cuenta también con una narrativa que rompe el esquema tradicional de inicio-nudo-desenlace. Aquí se nos muestra son episodios entrelazados correspondientes a la vida de tres mujeres: Rachel, Megan y Anna, siendo Rachel el foco principal dentro de toda la película, pues es ella quien acosa a Tom y quien descubre la infidelidad de Megan. Ambas películas, cuentan con una estética similar bastante acorde con el género al que pertenecen: colores fríos, paisajes depresivos, cielos grisáceos, otoño, zonas oscuras; desde este ángulo, podemos decir que ninguna de las dos innova demasiado, sino que más bien se ciñen a un uso adecuado de las reglas clásicas.



Ahora, que La chica del tren alcance la genilialidad argumental de Perdida -con la cual me es imposible no compararla-... lo dudo, y es que, si bien la trama cuenta con una estructura que permite jugar con la sorpresa -elemento fundamental en el thriller-, el personaje antagónico no está tan bien desarrollado ni presenta similar capacidad de planificación maquiavélica. Ambas películas ofrecen interesantes quiebres argumentales, pero Perdida tiene más desarrollo de personajes y sabe envolvernos dentro del juego de la psicópata, haciéndonos parte de él y sintiéndonos nosotros mismos como el ratón que debe escapar de la trampa. En Perdida, pues, se descubre al antagonista y la historia continúa, hasta develar cada rincón más oscuro y retorcido de su mente. Por el contrario, en el caso de La chica del tren, una vez que se descubre al antagonista, la resolución llega de una manera bastante rápida y menos elaborada. 



Sobre las actuaciones de esta película, puedo decir que son bastante correctas, pero ninguna te deja boquiabierto. La que más me gustó, fue la de Emily Blunt, quien interpreta a Rachel, un personaje bastante perturbado con el que, sin embargo, llegamos a conectar y a sentir su angustia.

Finalmente, me queda decir que, aunque la crítica especializada ha sido -en general- bastante dura con La chica del tren, no creo que se trate de una mala película, sino de un filme que no resulta tan original para quien ya conoce bastante de cerca el género. Personalmente, me parece un filme interesante y entretenido, que no añade mucho ingrediente a la pólvora, pero podría resultar impactante para quienes aún no tienen muchos antecedentes sobre este tipo de historias.


Ficha técnica


Dirección: Tate Taylor
Producción: Marc E. Platt
Idea original: Paula Hawkins (basada en su novela homónima)
Guión: Erin Cressida Wilson
Música: Danny Elfman
Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
Montaje: Michael McCusker
Reparto: Emily Blunt, Rebecca Ferguson, Haley Bennett, Justin Theroux, Luke Evans, Édgar Ramírez
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2016
Género: Thriller
Duración: 112 min.




*Para ver la película completa online, click aquí.

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