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sábado, 1 de octubre de 2022

“Hocus Pocus 2”: Todo lo bueno de “Hocus Pocus 1”, ¡y más!


Por: Alexiel Vidam

Cuando se trata de segundas partes, especialmente si llegan después de tanto, a veces nos da un poquito de miedo. Y es que, seamos sinceros, Disney ha metido la pata más de una vez intentando jugar a la nostalgia: los live action de El Rey León, Mulán y Pinocho han sido algunos de sus desaciertos. Así que, cuando se anunció una segunda parte de Hocus Pocus, la reacción natural de esta humilde servidora, fue una mezcla de sentimientos opuestos.

Pues bien, comencé a ver Hocus Pocus 2 al menos con el nerviosismo de que no llegue a ser la sombra de la primera.  Debo decir, que mi sorpresa fue grande y positiva, pues me topé no sólo con un digno homenaje, sino también, con una muy bien lograda secuela.

La película cuenta con una estructura similar a la de su precursora. Inicia con un flashback que nos traslada a Salem en la época en que las brujas eran perseguidas. Luego damos un gran salto hacia la época actual donde conocemos a Becca (Whitney Peak), Izzy (Belissa Escobedo) y Cassie (Lilia Buckingham), tres adolescentes aficionadas a la hechicería. Durante un ritual de cumpleaños, Becca enciende una vela sin saber que ésta contiene una mecha negra, y termina invocando, accidentalmente, a las hermanas Sanderson.

Esta vez las brujas han aprendido de sus tropiezos en el pasado, así que deciden dejar de lado su viejo brebaje de almas, e ir de lleno en la elaboración del Magicae Máxima, el hechizo que las volverá todopoderosas y completamente invulnerables. Becca y sus amigas tendrán que evitarlo.

Al igual que su predecesora, la trama de Hocus Pocus 2 no entra en grandes pretensiones. Lo que busca es engancharnos con el encanto de sus personajes y arrancarnos carcajadas con situaciones divertidas. El mérito principal del guion está en saber combinar el espíritu noventero con las fórmulas más actuales, logrando un equilibrio perfecto. Hocus Pocus 2 recurre de cuando en cuando a algún flashback o guiño que despierta el filin de la primera película; sin embargo, añade la necesaria dosis de originalidad, presentando un conflicto completamente nuevo y perfiles protagónicos distintos a los de la primera entrega.

 La premisa central de la historia, es el vínculo de hermandad. Para reforzar esta premisa, el guion rescata un elemento clave de la mitología de las brujas: el aquelarre (el “clan” de brujas). Las brujas necesitan de su aquelarre para hacerse más fuertes y asegurar su supervivencia. Esta información es introducida a través del discurso de un nuevo personaje a quien se identifica como “Madre” (Hannah Waddingham), una bruja desconocida que le regala el libro de hechizos a Winifred Sanderson cuando ésta cumple 16 años.

En este punto vale decir que la película aprovecha el flashback inicial para explorar el background de las hermanas Sanderson y cómo descubrieron su potencial de brujas a muy temprana edad. Esta introducción no sólo es interesante porque profundiza en la biografía de las antagonistas; además, nos presenta una brillante interpretación por parte de las tres niñas que interpretan a las jóvenes Winnie (Taylor Henderson), Mary (Nina Kitchen) y Sarah (Juju Journey Brener). Estas niñas SON la versión pequeña de Bette Midler, Kathy Najimi y Sarah Jessica Parker. Las tres están genialmente caracterizadas (punto para vestuario y maquillaje) y se nota que han observado y entrenado minuciosamente cada uno de los gestos, movimientos e incluso la entonación de voz de sus versiones adultas. Gran acierto del filme iniciar con esta jugada.

Por otra parte, nuestras tres villanas de siempre están impecables en sus papeles. De hecho, una de las cosas que más me gustaron de la película fue observar a las tres actrices sumamente cómodas en sus roles y pasándola bien. Se nota que las tres disfrutan lo que hacen, y algo que llama mucho la atención, es que, a pesar de los 29 años que han pasado entre este filme y su antecesor, las tres mantienen la esencia de sus personajes. Como punto a favor de la 2, el guion logra darle un poco más de peso a los personajes de Mary y Sarah, permitiendo que Kathy Najimi y Sarah Jessica Parker aporten más a la construcción de los mismos.

Al igual que en Hocus Pocus 1, en Hocus Pocus 2 las brujas se roban el show, opacando bastante a las protagonistas (¡es que estas brujas son demasiado carismáticas!). A pesar de ello, diría que, por la propia naturaleza de estos personajes, la nueva historia ha logrado que brillen un poco más que los protagonistas de la primera entrega. Además, el hecho de que Becca, Izzy y Cassie estén vinculadas con la magia desde el principio, las vuelve oponentes más interesantes y dignas de las hermanas Sanderson.

Personalmente, en lo que considero que Hocus Pocus 2 no consigue alcanzar a Hocus Pocus 1, es en el tema musical central. Era de esperarse que, si se buscaba mantener la esencia, la música fuese un elemento importante en esta segunda película. Se nota que la producción lo ha tomado en cuenta, pues la música de este filme está bien pensada, elaborada y colocada en las escenas; el tema central, cabe decir, está muy bien elegido. Lo que sucede es que tal vez ese I Put A Spell On You había dejado la valla demasiado alta; el nuevo tema se siente muy bien, pero queda la sensación de que I Put A Spell On You es insuperable.

A pesar de ello, debo decir que, si te gustó Hocus Pocus 1, es muy probable que Hocus Pocus 2 llene tus expectativas. Todos los elementos que te gustaron de la primera película están ahí, pero con los toques necesarios para que se mantenga la novedad y que todo no sea predecible. Prepara tu kleenex, pues hay algún giro conmovedor que puede que te sorprenda. Y no se te ocurra saltar los créditos, pues la escena posterior sugiere sorpresas a futuro.

 

Ficha técnica

Dirección: Anne Fletcher
Producción: Lynn Harris, David Kirschner, Steven Haft
Guion: Jen D'Angelo
Idea original: Mick Garris y David Kirschner
Música: John Debney
Fotografía: Elliot Davis
Reparto: Bette Midler, Sarah Jessica Parker, Kathy Najimy, Whitney Peak, Belissa Escobedo, Lilia Buckingham, Doug Jones, Tony Hale, Taylor Henderson, Nina Kitchen, Juju Journey Brener
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2022
Género: Fantasía, aventura, comedia, terror, infantil
Duración: 106 minutos

 


*Esta película se encuentra disponible en Disney+.


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domingo, 21 de agosto de 2022

Lovely Complex: una de amor disparejo

Por: Alexiel Vidam

Después de tiempo, decidí darle una oportunidad a un anime de comedia romántica (debo admitir que este género no es de mis favoritos, ni para live actions ni para animación). Era una de esas tardes en que no provoca pensar, y me habían insistido tanto, que acabé sentándome a ver esta conmovedora historia sobre una mujer gigante que se enamora de un enano…

Bromas aparte, Lovely Complex, basada en el manga homónimo de Aya Nakahara, nos cuenta la historia de Risa Koizumi y Atsushi Otani, dos estudiantes de preparatoria cuya diferencia más visible, es su estatura. Risa mide 1.70 al principio de la serie (y luego crece dos centímetros), y Atsushi mide 1.56. Es decir, que ella sobrepasa la medida de la japonesa promedio, mientras que él es bastante bajito incluso para ser japonés. 

Esto muchas veces los hace punto de bromas de sus compañeros y profesores, lo cual genera conflicto entre ambos (él la llama “Amazona” o “gigantona”, mientras que ella lo llama “enano”). No obstante, ellos tienen más en común de lo que quieren aceptar, de modo que, poco a poco, irá surgiendo el romance.

En líneas generales, debo decir que me divertí mucho viendo la serie. La trama es bastante sencilla, pero captura la atención con la empatía que transmiten sus personajes y el ingenio con que se crean las situaciones cómicas. Aunque se trata de una historia de amor adolescente, los episodios se desarrollan de manera espontánea, sin repetir todo el tiempo los típicos clichés de este género. 

Además, el humor refresca y equilibra el tono de la trama, evitando que se torne empalagosa; diría, pues, que es un anime romántico bastante digerible para quienes no adoramos el romance.

La química entre los protagonistas está muy bien trabajada, así como la evolución de ambos, que se plasma, fundamentalmente, en la manera en que sus sentimientos se van transformando y develando. Personalmente, me hubiese gustado apreciar un poco más el desarrollo de Otani, cuyo cambio se percibe de manera algo acelerada en comparación al de Risa. 

Aunque el manga sí lo hace, el anime ha preferido centrarse totalmente en Risa, quien marca el punto de vista del relato y hace las veces de narradora. Los personajes secundarios, por su parte, sirven como elemento catalizador de la pareja central, impulsado y a veces obstaculizando accidentalmente los avances entre sus miembros.

En cuanto a la parte visual, considero que los gráficos son acordes con las distintas situaciones presentadas. Aunque predominan los rasgos finos en los personajes, no es rara la aparición de super deformeds (caricaturizaciones) para dar énfasis a las escenas disparatadas. Los colores pasteles también se encuentran presentes, como elemento típico de este tipo de anime.

Finalmente, la música también me parece un elemento a resaltar. Los openings y endings y endings, interpretados por el dúo Tegomass y la banda Hey! Say! 7, cuentan con sonidos ligeros y divertidos, y letras muy acordes con la temática adolescente. De hecho, los integrantes de estas agrupaciones cuentan con voces bastante juveniles, de modo que pegan bastante bien con el filin de la serie.


Ficha técnica

Director: Kounosuke Uda
Idea original: Aya Nakahara
Estudio: Toei Animation
Reparto: Akemi Okamura, Akira Nagata, Saori Higashi, Yasuhiko Tokuyama
Género: Comedia romántica, animación japonesa, comedia adolescente
Episodios: 24
País: Japón
Idioma: Japonés
Cadena televisiva: TBS, CBC, MBS, TUY, BS-i

viernes, 25 de diciembre de 2020

5 películas románticas para disfrutar en Navidad

Por: Mariana Loli

Un factor infaltable en nuestra celebración navideña, son las películas temáticas (enciendes la tele, y están por todas partes; ahora también nos aparecen sugeridas en el catálogo de streaming). El catálogo de estas películas es bastante extenso: tenemos comedia, drama, aventura, e incluso terror. 

Sin embargo, no cabe duda de la capacidad que tienen las películas románticas para capturarnos y enamorarnos (siempre y cuando no contengan demasiada azúcar). Y si fusionamos el poder de movernos el bobo, con la Navidad, obtenemos un resultado realmente conmovedor. 

Por eso, a continuación, te dejamos una pequeña lista con los mejores romances navideños para que chorrees todo el día después del atracón de anoche. ¡Feliz Navidad! 

CAROL (2015)

Director: Todd Haynes

Esta película nos transporta a Nueva York durante los años 50, y cuenta la historia de Therese Belivet (Rooney Mara) ─una joven trabajadora de una tienda de regalos navideños─, y Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer rica y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz. Al conocerse surge entre ellas una conexión inmediata e intensa que transforma sus vidas por completo. 

Carol es una historia de amor, pero principalmente del amor como una responsabilidad. Ambas protagonistas se ven comprometidas a tomar decisiones difíciles para poder seguir a su corazón sin dejar de ser fieles a sí mismas. Desde el factor cinematográfico, Carol se traduce como una obra de arte, un tributo al cine de época fusionándose con el cine moderno. (Para leer nuestro post completo sobre esta película, da click aquí.)


THE HOLIDAY (2006)

Directora: Nancy Meyers

El amor es una puerta abierta que conduce a infinitas posibilidades, un sentimiento que llena de vida y nos hace creer que todo es posible, siempre y cuando, ambas partes apunten hacia ello. The Holiday cuenta la historia de Amanda Woods (Cameron Diaz) e Iris Simpkins (Kate Winslet), dos mujeres provenientes de EE.UU. y Gran Bretaña respectivamente, que deciden intercambiar hogares durante la temporada navideña después de terminar sus relaciones amorosas. 

Cada una se enamora de un hombre de la localidad; sin embargo, el regreso a casa podría significar el fin de sus romances. La película nos permite vivenciar dos relaciones amorosas de una forma natural, explayándose en sus detalles para atrapar al espectador en un ambiente de entretenimiento y ternura. 

Un factor que se adiciona a la perfección a la historia y la vuelve aún más atrapante, es el contexto de la Navidad, dado que los escenarios se ajustan al ambiente romántico de la historia.


IT'S A WONDERFUL LIFE (1946)

Director: Frank Capra

George Bailey (James Stewart) es un hombre modesto que dirige un pequeño banco familiar. En la Navidad de 1945, tras la repentina desaparición de una importante suma de dinero ─que lleva a la ruina del banco─, decide suicidarse, pero un suceso extraordinario cambiará por completo el rumbo de las circunstancias.

Aunque en su momento no fue el esperado éxito de taquilla, hoy It 's a Wonderful Life es reconocida como una de las mejores películas de la historia debido, especialmente, a la genialidad de su guion y sus excelentes actuaciones. Esta película es un cautivador cuento de Navidad, que nos deja como principal enseñanza el valor de uno mismo y de lo bello que es vivir; un clásico navideño, ideal para compartir con toda la familia. 


LAST CHRISTMAS (2019)

Director: Paul Feig

Last Christmas cuenta la historia de Kate (Emilia Clarke); una joven que se encuentra en fastidiada y disconforme con su vida, trabajando como elfo de Navidad en una tienda. Ello da un giro de 180º en cuanto conoce a Tom (Henry Golding), quien le enseña a Kate a ver las cosas con más optimismo y a mantenerse abierta a las distintas oportunidades que se le aparecen. Sin embargo, la época navideña pone obstáculos a la pareja, enseñándole la importancia de escuchar a sus corazones.

Aunque tampoco fue un éxito de taquilla, Last Christmas es una comedia divertida, irónica y refrescante, que ofrece mucha emoción. Detrás de todos sus momentos hilarantes, nos deja una sensación de magia en el ambiente, y deseos de compartir momentos felices junto a aquellos que más amamos.


LET IT SNOW (2019)

Director: Luke Snellin

Let it snow es una comedia romántica adolescente hecha para desconectar por completo y disfrutar. El argumento nos ubica en el pueblo de Gracetown, en plena caída de una tormenta de nieve que deja incomunicado a un grupo de estudiantes de secundaria. Ello conlleva una serie de sucesos satíricos y emocionalmente impactantes que moverán sus vidas.

El principal factor a destacar en la película es la química entre sus personajes, que lideran romances sazonados con mucho humor y momentos de aventura. La película es ligera y divertida, ideal para relajarse.



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martes, 3 de marzo de 2020

“How I Met Your Mother” está de vuelta



Por: Alexiel Vidam

¡How I Met Your Mother ha vuelto!, y si eres seriéfilo y no la has visto aún, es tu obligación verla ahora que Amazon Prime nos la ha regresado. Acá quien escribe, se considera fan acérrima de la serie, así que he decidido refrescar un poco la memoria de los nostálgicos y animar —con este post— a quienes no la hayan visto aún.


Primero que nada, la historia nos traslada al año 2030. Ted Mosby (Josh Radnor), es un arquitecto de Nueva York que comienza a contarles a sus hijos cómo fue que conoció a su madre.  Para esto, se remonta al año 2005, cuando sus mejores amigos Marshall y Lily (Jason Segel y Alyson Hannigan respectivamente) se comprometen. Esto le provoca una crisis existencial y le hace sentir que el momento de buscar a su futura esposa ha llegado.



Al poco tiempo, y gracias a la intervención de su amigo el “legen –espéralo-… dario” playboy Barney Stinson (Neil Patrick Harris), conoce a Robin Scherbatsky (Cobie Smulders), una reportera canadiense encargada de presentar las noticias más ridículas en un canal de televisión (noticias tan trascendentes e importantes como –por supuesto- la del mono que toca el ukelele).

Ella es una mujer independiente que está luchando por alcanzar el éxito en su nueva ciudad, tiene sentido del humor, habla con citas de Los Cazafantasmas, ama el whisky y a los perros, lo cual convence a Ted de que se encuentra ante LA chica.

Sin embargo, encontrar el amor muchas veces no resulta ser un asunto sencillo y eso lo descubrirá tanto Ted como los cinco protagonistas durante sus diferentes encuentros y desencuentros.


De buenas a primeras, el argumento creado por Craig Thomas y Carter Bays —inspirándose en sus propias vidas– no resulta ni muy complejo ni tan original (de hecho,  lo que muchos seguidores de sitcoms critican de esta serie, es su gran similitud con la temática de Friends); no obstante, la manera en que la trama se desarrolla, y con ella sus personajes, es sencillamente genial.

Marshall y Lily están basados en Craig Thomas y su esposa.

Personalmente, conecto mucho con Ted; ese chico soñador que siempre está tratando de hacer todo perfecto, que a veces sueña tanto que peca de ridículo, pero que en el fondo sabe lo que quiere para su futuro. No es el personaje más genial de los cinco –ese puesto se lo lleva Barney o Robin-, pero es ese sujeto con el que alguien que ha tenido más de un tropezón en el amor, se puede sentir íntimamente identificado.



Eso, por otra parte, no quiere decir que el resto del reparto deje de ser interesante; por la evolución que cada uno, a su estilo, presenta a lo largo de la historia. De hecho, otro punto fuerte de la serie, es cómo cada personaje tiene una personalidad distinta que a la vez se complementa dentro del grupo.

Marshall y Lily, son la pareja perfecta que ha estado por años de años en una relación y que suele actuar muchas veces como figura paternal del grupo; luego está Robin, la chica encantadora, sexy e independiente que sólo se casa con su trabajo y deja siempre lo emocional en segundo plano; finalmente, está Barney, cuyo rol de seductor le convierte en un amo del disfraz, de los trucos de magia y de las juergas.


Todos ellos se reúnen en un bar llamado McLarens, que está inspirado en el bar neoyorquino McGee, donde los creadores de la serie vivieron anécdotas de juventud. Este bar, en la serie, se ubica estratégicamente bajo el departamento de Ted, de modo que los escenarios más frecuentes en la historia son estos dos 

(*Dato curioso: Si visitas Nueva York, no dudes en ir al McGee, pues tienen una carta de tragos inspirados en la serie).


Otro de los platos fuertes de How I Met Your Mother, es la complejidad del guión. Aunque suene contradictorio, debido a lo básica de la idea central, las situaciones, las bromas y las frases memorables están muy bien pensadas.

La historia arranca con un toque fuerte de suspenso (en torno a la identidad de la madre) que se mantiene hasta el final (cuando por fin descubrimos de quién se trata). Prácticamente no existen episodios ni personajes de relleno: todos vuelven a aparecer, todos tienen ilación, todos te revelan algún secreto en el futuro. 

En esta serie casi no existen rellenos.
Vale decir, además, que Ted y sus amigos constantemente están recordando anécdotas pasadas, de modo que siempre hay alusión a algún episodio pasado, añadiendo información que antes no teníamos.

Quizás uno de los poquísimos misterios que quedó en el aire a lo largo de la serie, fue la aparición de la piña en el cuarto de Ted; sin embargo, gracias al pedido de los fans, los creadores grabaron una escena revelando el misterio, la cual fue añadida al DVD copilatorio de la serie (si no te importan los spoilers, puedes verlo aquí).


Si eres aficionado a la cultura pop –particularmente si eres cinéfilo-, esta serie te da en la yema del gusto, pues las referencias a películas, músicos, historietas y otras series, son interminables (si no conoces mucho del tema, tampoco te asustes, pues –por lo bien armadas que están las situaciones- igual te ríes).

Referencias a Star Wars van y vienen, entremezcladas con disfraces de Piratas del Caribe, diálogos de La Sociedad de los Poetas Muertos, Los Cazafantasmas, parodias de King Kong, Superman, entre otros, forman parte del repertorio de easter eggs; esto sin contar con las estrellas invitadas que te remontarán al MTV de los 90 y la radio de inicios de los 2000: Katy Perry, Mandy Moore, Britney Spears, Enrique Iglesias, Jennifer López, entre otros, aparecen en pantalla.


Finalmente, no podemos cerrar este post sin mencionar la excelente banda sonora. Los temas de fondo, con un estilo bastante indie en general, van de lo divertido a lo conmovedor, pero es sobre todo en los momentos de mayor carga emocional cuando más se lucen.

Personalmente, los que más recuerdo y más me tocan, son Downtown Train de Everything but the girl y con Let your heart hold fast de For Atlantic, temas que, literal, si estás muy conectado con las escenas, te pueden arrancar sus buenos lagrimones.

En cuanto a los temas divertidos, por supuesto, mis favoritos son el opening de la serie (se llama HeyBeautiful y es de The Solids, la banda de los propios creadores), y el memorable Let’s go to the mall, de Robin Sparkles.


En fin, una serie súper divertida y emotiva que no podrás olvidar, y cuyo desenlace te dejará pensando por un buen rato.   


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martes, 14 de enero de 2020

“Sex Education”: Más que sexo



Por: Alexiel Vidam

En tres días se estrena en Netflix la segunda temporada de Sex Education, así que es buena ocasión para refrescar un poco la mente sobre la primera temporada, y animar, a quienes aún no la han visto, a embutirse sus 8 episodios antes del estreno de la segunda.

Lo primero que debo decir sobre Sex Education, es que tiene una manera muy inteligente de manejar el asunto del sexo. Como su título lo indica, el sexo está sumamente presente, y se convierte en excusa principal para que los personajes aborden problemas más profundos de sí mismos. La propuesta es arriesgada; sin embargo, es tratada con mucho acierto, pues —aunque usted no lo crea—, ni una pizca de la gran cantidad de sexo que se nos muestra es gratuita.



Sex Education, es la historia de Otis (Asa Butterfield), un adolescente de 16 años algo torpe y nada popular. Su madre es la Dra. Jean F. Milburn (Gillian Anderson), una reconocida terapeuta sexual. Paradójicamente, Otis es un chico bastante reprimido acerca de su sexualidad; de hecho, su mejor amigo Eric (Ncuti Gatwa) bromea constantemente acerca de su incapacidad para masturbarse.


Para añadir otra paradoja a la historia, Otis resulta ser un erudito del sexo, pues se ha pasado la vida escuchando los discursos de su madre, quien tiene su consultorio en su propia casa. Este detalle es descubierto por Maeve (Emma Mackey), una estudiante rebelde y con fama de promiscua, quien le hace una propuesta: “Yo me encargaré de los negocios, tú de la terapia”.

En un principio Otis se niega, pero la atracción que siente por Meave le hace ceder, iniciando entonces, su consultorio de terapia sexual estudiantil.


Puede que durante los primeros 2 minutos del primer capítulo digas: “Ok, acá vamos a tener bastante morbo”, pero pronto te das cuenta de que esto va de mucho más: se trata del mundo interior de unos personajes en plena etapa de descubrimiento; no sólo de sus cuerpos, también de sus sentimientos, deseos, frustraciones, anhelos… de su propia identidad.

A mi parecer, éste es el punto más interesante de la serie, pues se dedica a abordar dramas adolescentes con mucha empatía, equilibrando con agudeza la comedia y la nota emotiva, y resolviendo dudas y curiosidades típicas de esta etapa.


Algo que también me ha gustado bastante es el manejo del arte y el vestuario. Aunque ha habido fuertes críticas respecto al ambiente “americanizado” que presenta esta serie británica (especialmente el colegio, donde —al más puro estilo de gringoladia—, observamos los lockers, el baile escolar, la ausencia de uniformes y las típicas chaquetas deportivas), esto tiene respuesta en las influencias que tomó la creadora Laurie Nunn para inspirarse: películas americanas de adolescentes tales como The Breakfast Club o 10 Things I Hate About You (de hecho, la escena en que Jackson le canta a Meave, está directamente inspirada en Patrick —Heath Ledger— cantándole a Katrina —Julia Stiles— con toda la banda escolar).

Vale decir, además, que en la serie nunca se especifica la época ni el lugar en que ocurren los hechos, lo cual permite a la autora utilizar varios referentes ochenteros y foráneos, a fin de hacer un producto más universal. Quitando este detalle polémico de en medio, podemos decir que los ambientes encajan perfectamente con lo que la autora quiso plasmar, y que el vestuario transmite a primera vista gran parte de la personalidad de los personajes.



Y no podemos hablar de Sex Education, sin mencionar su banda sonora. El soundtrack va directo al corazón retro-lover, y resulta ser una inyección de cultura musical para la generación centennial. En la lista de canciones que lo componen se encuentran temas de The Smiths, Billy Idol, The Cure, Louie Armstrong, A-Ha, entre otros. Si eres amante de la buena música, es imposible no simpatizar con esta serie.



Acerca de las actuaciones, debo decir que ­­­—en general— todas me gustaron. Gillian Anderson personifica perfectamente a esa madre que se las da de liberal pero en el fondo es sumamente controladora y asfixiante. Asa Butterfield, por su parte, personifica bastante bien al chico promedio que cree que se siente bien pasando inadvertido, hasta que algo —de repente— le lleva a descubrir lo que le hace especial.

Emma Mackey también calza eficientemente con el rol de la chica ruda que —muy en el fondo—es un marshmallow. Sin embargo, quien destaca entre todos ellos, es Ncuti Gatwa, como el mejor amigo gay de Otis. Gatwa, interpreta a un Eric que, al principio, se maquilla a escondidas y sufre de bullying, pero luego rompe con sus miedos y planta cara a cualquier matón que pretenda intimidarlo.

Vale decir que, para entrar más en su personaje, el actor invirtió bastante en maquillaje y siguió muchos tutoriales en internet.


Finalmente, cabe señalar que Sex Education revive algunos arquetipos clásicos de las películas de adolescentes, pero esto no molesta en absoluto, pues, más allá de ciertos moldes generales (el tímido, la chica ruda, el deportista, el malote, el gay, etc.), cada personaje desarrolla sus propios conflictos de manera única. Equilibrando ambos factores—molde típico y rasgos únicos—, la serie consigue la empatía y el enganche necesarios para tenernos pegados de inicio a fin.