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jueves, 3 de diciembre de 2020

“La Valla”: una distopía muy 2020

Por: Alexiel Vidam

Y en una jugada Orwelleana ─atención a la ironía─, Netflix captó mi sed de películas y series distópicas, y decidió mostrarme La Valla en sus recomendaciones. Fue así que caí de lleno en otro escenario decadente y sumamente adictivo.

La Valla, de Daniel Écija, nos traslada a España en el año 2045, después de la III Guerra Mundial. A modo de premonición, la serie nos presenta un mundo al borde del colapso por la escasez de recursos y la aparición de un virus mortal que se extiende rápidamente entre la población, y que hasta el momento no tiene cura (¿les suena en algo?). 

El miedo y la inseguridad han puesto en jaque a la monarquía parlamentaria, llevándola hasta su disolución, y poniendo el poder en manos de una dictadura militar con ciertos rasgos que recuerdan al régimen Francisco Franco.



"Las personas tenían mucho miedo y querían gobiernos muy fuertes que garantizasen su seguridad. (...) Lo malo, es que esos gobiernos fueron los que provocaron la guerra (...). Y en nombre de esa seguridad, pues nos quitaron lo más importante que tenemos las personas, (...) la libertad".

La ciudad se encuentra dividida en dos sectores: En el sector 1 se encuentran los ricos y poderosos, vinculados al régimen; en el sector 2, se encuentran todos los demás, sobreviviendo en medio de la pobreza, los cortes de luz, la falta de agua y la opresión de la ley marcial. 

La división de sectores, es marcada por una inmensa valla que evita que los ricos se mezclen con los pobres, que son los primeros en caer victimas del noravirus. Para cruzar la valla se necesita un salvoconducto especial firmado por alguien del sector 1.

En medio de este escenario, seguimos la lucha de una familia que bien podría representar a todos los que viven en el sector 2 ─con excepción, tal vez, de los “informantes”, espías que reciben cierta protección, a cambio de vender a cualquiera que se atreva a cuestionar el poder estatal─.

Begoña (Ángela Vega) es la odiosa informante del edificio donde
viven los protagonistas.


Los protagonistas son Julia (Olivia Molina), su cuñado Hugo (Unax Ugalde), y Emilia (Ángela Molina) ─su madre─.  El meollo del asunto empieza cuando Hugo llega a Madrid junto a su hermano Álex (Daniel Ibáñez) y su hija Marta (Laura Quirós) para encontrarse con Emilia, la madre de su difunta esposa. Casi de inmediato, Marta le es arrebatada a Hugo con la excusa de que él aún no tiene trabajo (los fines detrás de esto, son bastante oscuros, por cierto). 

En paralelo, Julia se ve casualmente envuelta en el asesinato de un policía muy cercano al Presidente. Estas circunstancias trágicas irán uniendo sus caminos y a la vez despertando viejos vínculos familiares con el grupo de la Resistencia.

Los personajes están muy bien construidos, en especial, los roles femeninos, que tienden a liderar a los masculinos. Entre las mujeres más interesantes de la serie, encontramos a Emilia ─sumamente astuta y de mucha acción, a pesar de su edad─, Julia ─con un marcado sentido de la justicia, que, irónicamente, la lleva a cometer un crimen─, y, por supuesto, Alma (Eleonora Wexler), la retorcida esposa del ministro de sanidad, quien ejerce el poder a través de la manipulación y resulta ser el personaje más dominante de la historia. 

Como “mención honorífica”, me gustaría mencionar a Rosa (Elena Seijo), la ama de llaves de la casa del ministro; un personaje tan gris que a veces nos resulta difícil identificarla como aliada o como enemiga.

De los personajes masculinos, podríamos destacar a Luis (Abel Folk), Carlos (Juan Blanco) e Iván (Nicolás Illoro). Luis, es el ministro de interior; un hombre que se ha resignado y acomodado a las circunstancias, pero que va despertando a la vez que la realidad le explota en las narices. Carlos, es el novio de Julia, un militar en retiro que actúa de aliado en las sombras. 

Iván, por su parte, es el engreído hijo mayor de Luis, quien pasa de ser un completo idiota, a mostrar su lado más sensible y valiente. En este caso, la mención honorífica sería para Fernando Navarro (Óscar de la Fuente), un sádico policía que se ve ahogado en la tragedia y acaba por convertirse en héroe.

Cabe resaltar que estos personajes, tan bien pensados, no terminarían de convencer si no fuese por el nivel de las actuaciones. La expresividad con que plasman la evolución y los matices de los roles que representan, es sencillamente admirable. 

A mi parecer, la que más sobresale, es la interpretación de Eleonora Wexler, pues considero que Alma López-Durán no se consagraría como la villana detestable que es, si no fuese por su brillante interpretación.

En cuanto a la parte estética, la producción enfatiza en el anacronismo, haciendo metáfora de una de las más lamentables paradojas de la humanidad: la de retroceder pretendiendo avanzar. A diferencia de otras historias distópicas, donde al menos se observa un claro avance tecnológico, La Valla nos presenta un evidente retroceso (al punto en que los celulares prácticamente no existen). 

Esta sensación de contramarcha se ve enfatizada por los ambientes deteriorados y una fotografía que prioriza en colores opacos y desaturados. Por si fuese poco, el himno de Nueva España le pone la nota escalofriante a toda esta atmósfera.

Como cierre, veo necesario señalar que esta metáfora es la reflexión más profunda que la serie pretende ─y consigue─ transmitir, pues la misma se mantiene y se reafirma ─cual cachetada─ al final de la historia.

Ficha técnica

Creado por: Daniel Écija
Guion: Daniel Écija, Inés París, Clara Botas, Roberto Martín Maiztegui, Jorge Valdano Sáenz, Veronik Silva, Ángela Armero, Tatiana Rodríguez, Arantxa Cuesta
Dirección: David Molina Encinas, Oriol Ferrer, Luis Oliveros, Jesús Rodrigo
Producción ejecutiva: Daniel Écija, Sonia Martínez, Inés París, David Molina
Reparto: Unax Ugalde, Olivia Molina, Eleonora Wexler, Abel Folk, Ángela Molina
Música: Daniel Sánchez de la Hera
Fotografía: Néstor Calvo
País: España
Idioma: Español
N.º de temporadas: 1
N.º de episodios: 13
Género: Suspenso, drama, ciencia ficción

sábado, 11 de julio de 2020

10 enigmas de “Dark” que probablemente no pudiste resolver


Por: Alexiel Vidam

En nuestro post anterior sobre Dark, dimos una mirada a toda la serie, centrándonos en los puntos fuertes y débiles de su tercera y última temporada. Sin embargo, desde el principio nos quedó claro que un sólo artículo no sería suficiente para explorar una historia tan compleja.

Por eso, ahora te presentamos algunas de las preguntas más interesantes cuyas respuestas no son tan obvias a través de un primer vistazo a la serie, así como otras a partir de las cuales se puede señalar varias hipótesis, pero cuya respuesta definitiva quedó en el aire.

¿Por qué quienes mueren en los mundos 2 y 3 viven en el mundo 1?


Adán nos dejó marcados con frases como “el principio es el fin y el fin es el principio” y “el tiempo es Dios, y el tiempo no tiene piedad”.

El tiempo siempre busca mantener las cosas en su lugar. Esto, en un mundo donde los viajes en el tiempo son posibles, crea bucles inevitables, pues, al tratar de cambiar las cosas, los personajes se están enfrentando al tiempo, que es Dios, y por lo tanto, invencible.

Esto somete a los personajes a un destino trágico, pues, sin importar lo que hagan, su destino será siempre el mismo, y al pretender cambiarlo, de alguna forma lo están cumpliendo.


Una vez que se construye el bucle, éste se establece y el tiempo pretenderá mantenerlo eternamente para que todo siga en su lugar; esto, lleva a que todos los miembros del bucle deban permanecer con vida hasta que cumplan su función. Podemos decir, pues, que el bucle se convierte en el hijo del tiempo (el hijo de “Dios”); en un ser inmortal que se impone ante cualquier otra realidad. 

Fuera de él, los seres tienen una función pasajera, que simplemente consiste en alimentar al bucle. Una vez que su utilidad al bucle culmina, su existencia deja de tener sentido. Es por esto que en los mundos 2 y 3, Regina no muere sino hasta ser madre de Bartosz, y Hannah hasta después de tener a Silja. En otras palabras, una vez que estos personajes han dado su “aporte” al bucle, se vuelven descartables.


En el mundo 1, por el contrario, el bucle no existe, y por lo tanto, esa fuerza que busca la predominancia de unos, aun a costa de otros, tampoco está. Por lo tanto, los personajes descartados por el bucle serían libres de su destino trágico y podrían vivir de manera mucho más libre.

¿Quién es el padre de Regina?


A lo largo de toda la serie, diferentes indicios nos hicieron suponer que el padre de Regina, era Tronte Nielsen. Esto, dado que observamos el acercamiento que tuvo éste de pequeño con Claudia Tiedemann, madre de Regina. Sabemos, además, que fueron amantes durante años ─incluso tras el matrimonio de Tronte─, y no le conocíamos alguna otra relación a Claudia. 

Aparentemente, el propio Tronte tuvo también la sospecha de que Regina fuese su hija; sin embargo, en la temporada 3, Claudia le dice que no es así. Señala que durante muchos años deseó que Regina fuese hija de él, pero que luego entendió que lo mejor era que no fuese así, pues gracias a eso, Regina podría salvarse. 

Con esto, comprendemos que el padre de Regina no puede ser parte del bucle, dado que todos los personajes que pertenecen al bucle, están destinados a desaparecer con la ruptura del bucle. ¿Quién es, entonces, el padre de Regina?


La respuesta nos la da la última escena de la serie, cuando observamos la foto familiar donde aparecen, Claudia, Regina… y Bernd Doppler. Inmediatamente, nos remontamos a la escena en la que un Bernd alrededor de los 40, coquetea con una adolescente Claudia, y le dice que, si desea algo, no dude en ir a por ello. Años más tarde, Claudia sucedería a Bernd como directora de la planta nuclear…

¿Cómo es que Regina contrajo cáncer?


Aunque la serie no nos lo dice explícitamente, podemos deducir que la causante de todo, es la planta nuclear. Tanto en el mundo de Adán, como en el mundo de Eva, Regina desarrolla un cáncer de mama; en ambos mundos, existe la central nuclear; la misma que no existe en el mundo de origen. 

Dado que en el mundo 1, Bernd Doppler no consigue el permiso para construir la planta ─pues es el hijo de Jonas y Martha quien se encarga de “persuadir” al alcalde en los otros mundos─, la misma nunca existió, y Regina nunca sufrió las consecuencias de la radiación.


Vale decir que un estudio publicado en 2015 en la revista The Lancet Haematology y realizado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), mostró que la exposición prolongada a dosis bajas de radiación ionizante puede causar leucemia. Asimismo, otros estudios relacionan esta exposición con otros tipos de cáncer, como el cáncer de tiroides.

¿Cómo es que Agnes obtuvo el apellido Nielsen?


Aquí otra pregunta a la que la serie no responde sino de manera implícita. Agnes, era la madre de Tronte Nielsen. A su vez, era hija de Bartosz y Silja, de modo que podemos obviar que su apellido es Tiedemann (probablemente, el apellido de Silja sea Nielsen, dado que Hannah se hacía llamar Katharina Nielsen, pero es muy improbable que Silja le haya dicho su apellido a Bartosz, pues ella apareció en su vida con el único objetivo de tener a sus dos hijos). 

Sabiendo cuál es el apellido de Agnes, sólo nos queda pensar que ella obtuvo el apellido Nielsen de su esposo, cuya identidad recién es revelada en la temporada 3.


El esposo de Agnes, es el hijo de Jonas y Martha, pues, aunque tampoco nos lo dicen directamente, este personaje aparece frente a Tronte diciéndole que conoció a su madre, y que fue él quien eligió su nombre. En otra escena, también, aparece diciéndole a Doris Tiedemann que él había sido pastor (recordemos que anteriormente, Agnes le había contado a Doris que su esposo era pastor). 

Por si esto no te termina de convencer, en la propia web oficial de Dark, se afirma que él es el padre de Tronte… Pero eso no termina ahí.


Aunque el hijo de Jonas y Martha no tiene nombre, podemos obviar que su apellido es Nielsen, dado que él nunca trató directamente a su padre, y lo único que sabe de él ─por sus viajes entre los dos mundos─, es que quiere matarlo. Por el contrario, él sí conoce a su madre, quien además vela desde siempre por su supervivencia. Por lógica, comprendemos que este personaje prefiere llevar el apellido de su madre.

¿Por qué Jonas adolescente tiene ojos azules y su versión del futuro tiene ojos verde-marrones?


Esto es algo que la serie para nada dejó claro, y me atrevo a decir ─con bastante desazón─ que tampoco dio algún indicio importante que lo sugiriese. Esto me pareció un tremendo fail para una serie tan buena y que se caracterizó por haber cuidado tan bien otros miles de detalles.

La teoría más verosímil, es que el color de los ojos de Jonas, cambió debido a su exposición a la radiación. El color de nuestro iris está determinado por la melanina, pigmento que se encarga de absorber la luz y proteger nuestros ojos. Sin embargo, frente a cargas muy altas de radiación, es posible que la misma destroce, descomponga y desprenda el pigmento.


La incoherencia principal está en que, a más melanina, ojos más oscuros, de modo que, si uno se expone a la radiación, sus ojos pueden aclararse ─acercándose a la gama de los azules─, mas no oscurecerse (como sucede en el caso de Jonas, que primero tiene ojos azules y luego tiene ojos marrones con cierto tono verde). 

La segunda incoherencia está en que Claudia ha viajado al menos tanto como Jonas, y sus ojos han mantenido el color (de hecho, esto es algo en lo que se enfatiza a lo largo de la serie para poder reconocer al personaje en todas sus versiones).


¿Por qué la foto de Peter en la pared de Sic Mundus es tan antigua?


Tenemos otro fail detected. Mucho se especuló sobre Peter hasta la segunda temporada, y es que su personaje ocultaba más de un secreto. Esto, se veía potenciado por la intriga que provocaba una fotografía en particular ubicada en la pared de Sic Mundus.

Como bien habremos podido apreciar, Adán poseía fotos con los miembros de todas las familias pertenecientes al bucle. Sin embargo, lo que más llamaba la atención, era que la foto de Peter era antiquísima a comparación de la foto de Charlotte, cuando, en teoría, tienen casi la misma edad. De hecho, además de ser en blanco y negro, la foto de Peter lucía bastante desteñida y tenía el estilo de las fotos de los 50.


Esto, como era de esperarse, dio pie a muchas teorías que señalaban que Peter habría viajado en el tiempo, y que realmente no era hijo de Helge (de hecho, nos cuesta imaginar a Helge entablando alguna relación sentimental). Sin embargo, en la temporada 3 nos revelaron ─un poco a la mala, a mi parecer─ que Peter sí era hijo de Helge, y que habría nacido aproximadamente en 1972. 

Esto, a mis ojos, parece ser una salida rápida debido a la falta de tiempo para profundizar más en los orígenes del personaje, pues, si nos apegamos a lo que dice la serie en su tercera temporada, la fotografía que observamos en la pared de Adán no tendría ningún sentido.

¿Cómo es que Jonas, Magnus, Franziska y Bartosz viajaron a 1888?


Aquí la pregunta no sólo es “cómo”; también “por qué”. Se sabe que, luego de recibir la carta de Martha, Jonas adulto entiende que debe salvar a Magnus, Franziska y Bartosz del apocalipsis. Para sacarlos inmediatamente del lugar de la tragedia, Jonas emplea la máquina del tiempo que ha olvidado Katharina (la misma que recibió Bartosz de Noah, y que luego le fue robada por Magnus y Martha). 

Sin embargo, quedan dos incógnitas: por una parte, cómo acabaron en 1888. Por otra parte, por qué se trasladaron hacia esa época, si era tan difícil conseguir la sustancia que permitía viajar (la cual era obtenida de los barriles amarillos).


Se supone que, en principio, sólo se podía viajar a 1987 o a 1954, dado que, si partimos de que el “presente” de la serie es 1987, estaríamos viajando 33 años al pasado o 33 años al futuro. Sólo mediante la partícula de dios era posible viajar a otras épocas. 

Por otra parte, cuando Jonas adolescente hace contacto con Helge niño en el búnker, se estaba dando una situación anormal, pues el Jonas adulto estaba intentando erradicar el túnel y eso creó alteraciones, de modo que el Jonas del búnker acabó en 2052.


A partir de este nuevo traslado, hacia 1888, entendemos que es posible saltar más de un ciclo de 33 años (2020 – 1888 = 132; 132/33 = 4 ciclos). Tal vez la razón por la que los personajes no viajaron más lejos, fue que no tenían una motivación que los llevase hacia allá (lo que movió a todos en principio, fue ubicar a Mikkel). 

Entonces aparece la segunda interrogante: ¿por qué se trasladaron a 1888? ¿sería un error provocado por las alteraciones del Apocalipsis? La hipótesis quedó sin resolución.

¿Por qué Claudia no viaja al mundo de origen?


La respuesta a ésta pregunta y a la siguiente, realmente han sido más difíciles de obtener, y he llegado a ellas gracias a May, la youtuber del canal Lo dice May, que tiene unos análisis muy interesantes de la serie desde el punto de vista científico.

Como bien sabemos, Claudia es la más experimentada en cuanto a viajes en el tiempo y entre mundos. Ella, es la única que consigue llegar a la verdad sobre el origen y los pasos a seguir para desatar el nudo. Lo que provoca curiosidad es que, ella, teniendo la máquina que permitiría viajar al mundo de origen y evitar la formación de los dos mundos consiguientes, no lo hace, sino que se presenta ante Adán para explicarle cuál es la solución.


¿Por qué no desata el nudo ella misma? La respuesta dada por May, resulta ser bastante más simple de lo esperada, pero no por ello menos convincente. La youtuber señala que Claudia no viajó al primer mundo porque ella ya existía ahí, y eso habría podido generar alteraciones irreparables.

¿Cómo fue posible romper el ciclo?


Esta respuesta sí es bastante más compleja. Según le explicación de May, quien se encuentra realizando los estudios en Física, el determinismo señala que todas nuestras acciones están predeterminadas por una situación de causa y efecto (que van desde nuestro ADN hasta las circunstancias ambientales), de modo que el libre albedrío es una simple ficción y todo lo que tiene que pasar, pasará inevitablemente.

No obstante, la ciencia señala también la existencia de las fluctuaciones; esto quiere decir que, aunque todo esté predestinado a suceder en un bucle sin fin, el modo en el que suceden las cosas no es el mismo al 100%, sino que se dan cambios pequeños que, muy a largo plazo, acaban generando cambios mayores (y esto, es lo que busca aprovechar Claudia). 

Visto desde este punto, así como lo que tiene que suceder sucede, esos pequeños cambios están predestinados desde el principio, marcando, también desde el inicio, el propio fin del bucle.


En conclusión, el propio fin del bucle estaba predeterminado desde un inicio, sólo que este fin iba a llegar después de que el ciclo se repitiese una infinidad de veces; las suficientes como para que los diminutos cambios se sumen y formen un cambio tremendo.

¿Cómo es posible que Jonas y Martha vean a su contraparte niño, si la ruptura del bucle es algo que apenas está pasando?


Al encontrarse en el “puente” que une los tres mundos, Jonas y Martha se encuentran en un espacio sin tiempo; de modo que, cuando ven a sus versiones infantiles, ese momento se está dando en todos los mundos y ciclos a la vez.

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martes, 7 de julio de 2020

"Chernobyl": el realismo sobre la ficción


Por: Fabrisio Ponce

Chernobyl, es una miniserie de HBO del 2019, dirigida por Johan Renk y escrita por Craig Mazin. El argumento se centra en la catástrofe nuclear en la central soviética de Chernóbil, y el afán del gobierno por ocultar la realidad. Esta situación pondrá a sus protagonistas en un dilema moral entre la mentira y la verdad.


Craig Mazin, al que se conoce por la trilogía de ¿Qué pasó ayer? y Scary Movie, logra en Chernobyl, un gran nivel de realismo y profundidad que no había mostrado en las películas previamente mencionadas. Del mismo modo, Johan Renk, hace uso de todo lo que ha aprendido en su paso como director, en series como Vikingos y The Walking Dead para recrear la catástrofe nuclear.

La serie hace un excelente uso del lenguaje audiovisual para representar la radiación que no es perceptible a simple vista, pero está presente en todo momento. La radiación está representada en el uso del color, la iluminación y la escenografía, los cuales generan un ambiente opresivo y hostil.


Cabe destacar que el tratamiento del color que el director utiliza para las diferentes escenas y locaciones, busca dar una simbología específica. Un ejemplo sería al inicio de la serie cuando el reactor explota.

Ahí se puede ver el uso expresivo que tiene el color verde en las luces y en las sombras. Todo eso busca generar una atmósfera de peligro. Johan Renk es cuidadoso en la elección de ese color, ya que representa la radiación, elemento principal de la serie.


En los aspectos de la escenografía y el vestuario, podemos ver la preocupación por mostrar las cosas como eran en realidad. Hay mucha precisión en la indumentaria de los personajes ─acorde con el contexto narrado─, en los detalles de las edificaciones, decorados y vestuarios.

Para lograrlo, el director toma referencias de documentales sobre lo sucedido en Chernóbil, dado que la naturaleza de la serie requería muchísima verosimilitud en estos detalles, para no caer en la mediocridad. Además, las escenografías realistas ayudan a la construcción del relato.


“Cada mentira que contamos implica una deuda con la verdad”, son las palabras de Craig Mazin, dichas a través de Valeri Legásov (Jared Harris), el protagonista de la serie. Mazin hizo una extensa investigación sobre el siniestro, en la cual se encuentra el libro Voces de Chernóbil, crónica de Svetlana Aleksiévich, que describe los acontecimientos del desastre a través de múltiples testimonios de sobrevivientes.

El guionista saca diálogos enteros pertenecientes a este libro para incorporarlos en el guion. Si bien la serie propone fidelidad a los hechos, existe una excepción: el personaje Ulana Khomyuk (interpretado por Emily Watson) es completamente ficticio, y fue creado por Mazin en un intento por representar a todos los físicos y químicos que ayudaron a contener el desastre.


Personalmente y sin lugar a dudas, la serie contiene el mejor guion y la mejor dirección de los últimos años. Tiene una propuesta redonda que cumple con las expectativas del público y de la crítica, en especial, debido a su enfoque realista y sincero.



Ficha técnica

Creador: Craig Mazin (basado en Voces de Chernóbil, de Svetlana Aleksiévich)
Dirección: Johan Renck
Guion: Craig Mazin
Productores ejecutivos: Craig Mazin, Carolyn Strauss, Jane Featherstone
Productor: David Declerque
Reparto: Jared Harris, Stellan Skarsgård, Emily Watson
Fotografía: Jakob Ihre
Editor: Jinx Godfrey
Música: Hildur Gudnadóttir
Locaciones: Lituania, Ucrania
Países: Estados Unidos, Reino Unido
Idioma: Inglés
Género: Drama
Nº de episodios: 5
Duración: 60–72 minutos


*Esta serie se encuentra disponible en HBO Go.

*Si quieres leer más posts de Fabrisio Ponce, visita Pantallazo


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lunes, 27 de abril de 2020

El encanto de lo “cutre”


Escuadrón de Super Bestias Liveman, mejor que Power Rangers



Por: Alexiel Vidam
                                 
Hace varias semanas, motivada por un ataque de nostalgia, me puse a investigar sobre una serie que veía de niña y me volvía loca cada vez que aparecía en la tele: Chōjū Sentai Liveman (Escuadrón de Súper Bestias Liveman), 12da temporada de la franquicia Super Sentai (que años más adelante, sería comprada por Saban para adaptarla y realizar Power Rangers).

Todas las tardes, en frente del televisor, los niños noventeros soñábamos con convertirnos en Halcón Rojo, León Amarillo o Delfín Azul, y enfrentarme a las poderosas “bestias cerebro” para salvar la Tierra. Coreografiábamos las poses y escenas de pelea, gritábamos las frases de transformación y hasta nos  improvisábamos disfraces con lo que teníamos a la mano (yo tenía mi reloj de Delfín Azul hecho con plumones, cartulina y clips).

Tras una búsqueda exhaustiva en internet, encontré la serie completa, y ahora quiero dedicarle un homenaje a esta serie que marcó nuestra infancia (y que es mejor que Power Rangers).



"Estos tres jóvenes han jurado prometer toda forma de vida… ¡Ellos son LIVEMAN!"

Así comenzaba el intro de Liveman en la versión latina emitida por Panamericana Televisión (en el caso de Perú) a inicios de los 90. La historia trataba de tres estudiantes de ciencias: Yusuke Amamiya, Jou Ohara y Megumi Misaki, quienes portaban los súper trajes de Halcón Rojo, León Amarillo y Delfín Azul respectivamente, para convertirse en Liveman, los defensores de la Tierra. 

¿Su archienemigo? El malvado Profesor Baias, quien, apoyado por sus jinners (soldados patrulla) y sus “bestias cerebro” (monstruos con la capacidad de hacerse gigantes), buscaba tomar control del planeta. Hasta aquí, la trama se parece mucho a lo que ya hemos visto en repetidas ocasiones en distintas temporadas de Power Rangers (los Liveman, por cierto, también cuentan con vehículos que se unen para formar un robot gigante); sin embargo, Liveman encierra una trama mucho más compleja y dramática que la de cualquier temporada reeditada en Estados Unidos.


Liveman parte de un punto bastante trágico, de hecho: la muerte de dos amigos de los protagonistas (Takuji Yano y Mari Aikawa), a manos de otros tres amigos de los protagonistas: Kenji Tsukigata, Rui Zenda y Go Omura. Estos últimos, han sido seducidos por el poder de Baias, quien les ha ofrecido maximizar su potencial científico y hacerles señores de la Tierra junto con él.

Ellos alteran sus cuerpos en la Base Cerebro de Baias y se convierten en los doctores Kemp, Mazenda y Obler, obteniendo habilidades especiales y una nueva apariencia (monstruosa en el caso de Kemp y Obler, y robótica en el caso de Mazenda). Esto genera sentimientos encontrados en los héroes, quienes continuamente se debaten entre la sed de venganza/justicia y las ganas de devolver a sus antiguos amigos/hoy enemigos a la normalidad.

Este conflicto aumenta mucho más cuando Liveman obtiene dos nuevos integrantes: Tetsuya Yano (Bisonte Negro) y Junichi Aikawa (Rinoceronte Verde), hermanos menores de Takuji y Mari. Ellos muchas veces chocan con los tres Liveman originales, pues no comprenden la compasión que estos pueden sentir por los asesinos de sus hermanos.


A la par, y así como los héroes aumentan en número, los villanos también lo hacen. Y es que, para Baias, la mejor manera de motivar el poder destructivo de sus discípulos, es conseguir nuevos discípulos que les hagan la competencia; por ello, recluta al Dr. Ashura —un antiguo delincuente callejero— y a dos alienígenas llamados Guildos y Butchy.

La presencia de estos tres personajes, además de generar más problemas a los Liveman, servirá para ir descubriendo, poco a poco, la verdadera crueldad de Baias, que poco conoce de amigos o enemigos. De hecho, el personaje de Baias es especialmente interesante porque guarda mucho misterio incluso para sus propios secuaces; y esto no es inocente, pues Baias en el fondo sólo obedece a sus propios intereses.


En cuanto a los otros personajes, aunque en principio pintan bastante planos, con el avance de los episodios van teniendo una evolución bastante interesante; incluso los villanos tienen conflictos con sus propios restos de humanidad.

Aquí, además, los personajes secundarios pueden ir ganando protagonismo, como es el caso de la robot Colon, quien en un principio actúa como una simple “secretaria” de los Liveman, pero más adelante se compromete tanto con la causa que llega inclusive a pilotear el Live Robo (formado por los vehículos de los tres Liveman originales) y el Súper Live Robo (unión de Live Robo y Live Boxer —formado por los vehículos de Bisonte Negro y Rinoceronte Verde—).

En el caso de los villanos, el robot Gash —fiel servidor de Baias— obtiene una importante participación en los últimos capítulos de la serie.


A diferencia de lo que sucede con la franquicia gringa de los Power Rangers, la franquicia Super Sentai, y en este caso, específicamente Liveman, nos ofrece una historia donde los personajes sí pueden cambiar, evolucionar, ganar presencia, entrar en conflicto con sus aliados, o incluso morir. De hecho, es interesante cómo se genera un lazo empático tanto con los héroes como con los villanos, pues nosotros —como espectadores— sufrimos con la despedida tanto de unos como de otros.


El tema de los efectos especiales ya es otra historia. Obviamente, y aun para su época, son malísimos (se nota que usan la misma maqueta de la ciudad en todas las tomas), y ni qué decir de la edición, que en más de un momento pierde coherencia.

Tampoco podemos decir que las actuaciones sean muy brillantes, pues casi siempre pecan de forzadas (tal vez la única que guarda cierta naturalidad es Megumi Mori, quien interpreta a Megumi Misaki). De los detalles técnicos, podríamos rescatar la iluminación y el uso del color, que transmiten la oscuridad necesaria para las atmósferas decadentes o momentos dramáticos.

La música también es un elemento importante, pues remarca en el sentimiento o la sensación de determinadas escenas.


Por otra parte, quienes crecimos con estas series, sabemos que las fallas completan el encanto. Estos errores, que rayan con el ridículo —y requieren bastante indulgencia del público—, terminan siendo características representativas de un género que brilla por su pésima producción y adictivo desarrollo argumental.

De hecho, estas series inspiraron a toda una generación que creció asumiendo que, si aprendíamos Artes Marciales, podríamos romper paredes de un sólo golpe sin sufrir un rasguño (y es que estaban hechas de tecnopor).


Como sea, Liveman es una serie que despierta una emoción increíble, tanto por lo que es como por lo que rememora. Por eso, y para no dejar este post en pura nostalgia, les dejo acá el link para ver la serie completa, en idioma original subtitulada. ¡Que la disfruten!


Ficha técnica

Título original: Chōjū Sentai Liveman
Título alternativo: 超獣戦隊ライブマン, Chōjū Sentai Raibuman
Título en español: Bioman (España), Liveman (Hispanoamérica)
Empresa creadora: Toei Company
Empresa productora: Toei Company
Reparto: Daisuke Shima, Kazuhiko Nishimura, Megumi Mori, Seiro Yamaguchi, Jin Kawamoto
País: Japón
Idioma: Japonés
Episodios: 49
Primera emisión: 27 de febrero de 1988
Última emisión: 18 de febrero de 1989