Mostrando entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de agosto de 2023

“Pulp”: La novela fantástica de Charles Bukowski

 Por: Alexiel Vidam

Acabo de terminar de leer Pulp, de Charles Bukowki. Desde siempre le he tenido un apego especial al autor, pero debo decir que esta novela me sorprendió particularmente por ser algo distinta a las demás. Otra vez nos hallamos ante ambientes y personajes decadentes, pero esta vez se entremezclan con tramas de acción, suspenso, y seres del espacio.

No, ya no es Chinaski. O bueno, sí, aparece Chinaski, el eterno alter-ego del autor, pero apenas en una mención secundaria. Su aparición es efímera en la novela. Esta vez el protagonista, es un detective de 55 años llamado Nick Belane, alcohólico y fracasado con las mujeres, al igual que Chinaski, pero diría que bastante más deprimido y aburrido de la vida que aquel. Belane reflexiona mucho más sobre el sentido de la existencia, y sobre cómo la humanidad, en el fondo, no hace más que esperar a la muerte.

Es entonces cuando aparece. Ella, la muerte, con cuerpo de mujer. “Señora Muerte”, se hace llamar, y le encarga a Belane encontrar al autor clásico francés Louis-Ferdinand Céline, quien al parecer se ha escapado de sus garras. A Belane, el encargo le parece de broma, así como el nombre de su clienta, pero se trata de dinero y de “una mujer muy pero muy buena” pidiéndole un encargo; así que lo toma.

Belane parece andar especialmente premiado para las paradojas y misiones sobrenaturales, porque casi al mismo tiempo le encargan una misión con extraterrestres y atrapar a un enigmático “Gorrión Rojo”, historias que se cruzan con la búsqueda de una amante infiel (caso de otro cliente). Todo se vuelve un enredo de casos extraños que acaban complementándose unos a otros.

La novela mantiene la atención en todo momento, tanto por las intrigas de la historia, como por los diálogos y reflexiones del protagonista, cargadas de humor negro, recordándonos que “Buk” sigue presente aquí. Debo señalar que la atmósfera construida me atrapó, precisamente por esa forma en que se mezclan lo cotidiano y lo paranormal, haciéndonos sentir que la aparición de gangsters, aliens y figuras de ultratumba puede ser algo de todos los días.

Pienso que esta novela resulta especialmente atractiva al seguidor del comic underground, ya que está empapada del mismo espíritu. De hecho, su nombre, Pulp, alude a un tipo particular de literatura y de historieta que se hicieron populares allá por los años 30. Estas historias aparecían impresas en papel de calidad bastante baja, eran vendidas a precios muy baratos y se caracterizaban por incluir fuertes dosis de violencia, misterio, y contar con una trama relacionada con lo exótico o lo sobrenatural.

Personalmente, debo decir que disfruté mucho de la ironía del personaje principal y de las situaciones absurdas que se le presentaban. Me sentí tocada, además, por varios de los monólogos de Belane, acerca de la “vida” y de los vacíos existenciales. El estilo sencillo del relato nos centra sobre todo en la trama, pero no por esto carece de profundidad o deja de lado la construcción compleja del personaje central.

Esta novela me parece destacable entre todo el legado de Bukowski precisamente porque es la más novedosa de sus historias. No sólo por presentar un protagonista nuevo, sino también porque rompe con el estilo del realismo sucio al cual el autor nos tiene tan acostumbrados. La mofa, la ironía y el encanto de la decrepitud están ahí, pero esta vez los seres ordinarios de la ciudad coexisten con un universo fantástico que se les superpone sin que lo noten (con excepción de Belane).

En cierta forma, la más atípica obra de Bukowski presenta similitudes con el realismo mágico. Comparte con aquel la cualidad de hacer que lo extraordinario se sienta cotidiano, solo que se distingue por su ambientación. Esta vez el ambiente rural no es el epicentro de lo maravilloso, sino la urbe, hábitat natural de los decadentes personajes de Buk.

sábado, 31 de octubre de 2020

El maestro del suspense: Alfred Hitchcock

“Mi amor por el cine es más grande que mi moral” - Alfred Hitchcock

Por: Mariana Loli

¿Qué mérito debe uno cumplir para ser reconocido como “maestro”? “Maestro” es aquel que aprende y comparte su aprendizaje, aquel que busca ir más allá, transformar mentes, evolucionar ideas y generar un pensamiento crítico en sus aprendices. Un maestro siempre dejará un legado.

El 13 de agosto de 1899 en Leyston, Inglaterra, nació Alfred Joseph Hitchcock, un niño de familia de clase media que se ganaba la vida gracias al comercio de verduras. Alfred estudió Ingeniería hasta 1914, año en el cual su padre falleció y debió dejar los estudios para trabajar. 

Fue recién en 1920 cuando consiguió su primer trabajo relacionado a la industria cinematográfica, diseñando rótulos para la famosa Paramount Pictures. Así como su pasión, poco a poco, pasó de ser un sueño a una realidad.

Desde los años 20 hasta los años 70, trabajó con diversos géneros cinematográficos, destacando el thriller y el policial, motivo por el cual se le conoce hasta hoy como “maestro de suspense”. Su estilo de narrativa visual inspiró a reconocidos directores de cine como Steven Spielberg, Guillermo del Toro, entre otros; generaciones de directores que, hasta la actualidad, sostienen a Hitchcock como referente del cine debido a sus aportes técnicos y narrativos.  

Su técnica

Para Hitchcock, el cine era un arte visual por encima de todo. Él decía que el diálogo podía complementar la historia, pero la verdadera trama se contaba a través de las imágenes; éstas llevaban el sentido de la historia. Esta preferencia por lo visual lo condujo a desarrollar distintas técnicas que, aun con el paso de los años, no han dejado de impresionar.

Un elemento fundamental para la creación del suspenso en sus cintas fue el “tiempo artificial”, que consiste en alterar la secuencia de las tomas para extender el tiempo real a la vista del espectador. Por otro lado, los argumentos usados en las filmaciones no eran demasiado complejos, puesto, que como se mencionó anteriormente, para Hitchcock la riqueza se encontraba en la imagen. 

No era muy común prestar tanta atención a los recursos audiovisuales en dicha época; esto llevó a que la crítica tildara más de uno de sus proyectos de “inconsistentes”, provocándole números bajos en taquilla.

Según Hitchcock, el verdadero mensaje debía transmitirlo el actor a través de sus gestos faciales y acciones. Otro elemento fundamental para él, era el sonido (considerando la música y los efectos, mas no los diálogos): así como las imágenes se encargaban de transmitir el argumento, el sonido debía generar emoción y conectar al espectador con la historia. 

Paso por la pantalla chica

Entre 1955 y 1965 se emitió la serie de televisión americana La hora de Alfred Hitchcock, presentada por el director mismo. Fiel a su estilo, el género principal fue el suspense; sin embargo, trabajó también con una mezcla de drama, terror psicológico y misterio. 

La serie fue creada y producida por él mismo y está compuesta de una recopilación de pequeñas historias bastante particulares, acompañadas siempre del característico humor negro de Hitchcock. 

Al comienzo de cada episodio se presentaba frente a los espectadores con un “buenas noches”, y reaparecía en la escena final del episodio para brindar su interpretación personal de la historia.

Inicialmente la serie llevaba el nombre de Alfred Hitchcock presenta, pero luego cambió a La hora de Alfred Hitchcock por el tiempo de duración de los episodios. En total se emitieron 10 temporadas: 7 de Alfred Hitchcock presenta y 3 de La hora de Alfred Hitchcock, y si bien Hitchcock presentaba cada uno de los episodios, solo llegó a dirigir 18, ya que al mismo tiempo dirigía otros proyectos.

Para un director, realizar diferentes proyectos simultáneamente no es cosa sencilla. Ésta es una sólida prueba del talento, las habilidades y capacidades de Hitchcock como gran referente de la industria del cine. 

Su filmografía

Alfred Hitchcock durante el rodaje de Psicosis (1960).

Dentro de sus películas más destacadas se encuentra la famosa Psicosis, película de horror psicológico moderno estrenada en 1960, innovadora en su manejo de la violencia y la sexualidad ─cosa atípica en una época marcada por la censura─. Psicosis, además, sentó las raíces para un género que se asentó por fin en 1978 ─con el estreno de Halloween─: el slasher, subgénero del terror con violencia explícita y contenido sexual, protagonizado por un asesino psicópata y un grupo de adolescentes. 

Tal fue el éxito de esta película (tuvo 4 nominaciones al Oscar), que tuvo dos secuelas de distintos directores y en 2013 se estrenó la serie de televisión Bates Motel, a modo de precuela.

Escena más recordada de Psicosis (1960)

Rebecca (1940) es su largometraje más atípico y el primero que realizó en Estados Unidos. Basada en la novela folletinesca Rebecca, escrita por Daphne du Maurier, este filme cuenta con un estilo de narración y filmación mucho más lineal que el resto de sus obras. Aun así, al estilo romántico y gótico de la novela, se añade el suspense característico del director, convirtiéndose en un clásico de su filmografía y uno de sus largometrajes más reconocidos.

Rebecca (1940)


A esta lista podemos añadir Vértigo (1958), que en su momento fue un fracaso de taquilla debido a su trama no convencional, centrada en la masculinidad y la obsesión. Sin embargo, el tiempo la reivindicado como una de las mejores películas de la historia del cine. 

Vértigo se caracteriza por su narrativa audiovisual, destacando el juego con los espejos, las persecuciones, los planos picados y la escena del campanario. Considerada, técnicamente, una obra maestra.

Vértigo (1958)


La soga
(1948) es otra de sus películas más ricas en suspense. Nos cuenta la historia de dos estudiantes que estrangulan a un compañero de la universidad y posteriormente organizan una fiesta, a la cual invitan a los familiares del muerto. Generó mucha controversia en dicha época por su representación tan real de la muerte y la suposición de que ambos protagonistas eran homosexuales. 

La película se considera un “experimento” del director, ya que deja de lado el rodaje clásico para desarrollar escenas largas y continuas (cada escena dura 10 minutos sin interrupciones). Además, el filme casi en su totalidad, se desarrolla en un sólo escenario (con excepción del exterior mostrado en la aparición de los créditos).

La soga (1948)


Por último, Con la muerte en los talones (1959) destaca como una de sus películas más originales, al fusionar el thriller con el humor. Aquí se intercala secuencias de acción y giros argumentales, consiguiendo un ritmo ágil y disfrutable. Fue la película más cara que hizo Hitchcock, pero también un éxito de taquilla con 3 nominaciones al Oscar. 

Con la muerte en los talones (1959)

Su legado

Hitchcock tiene más que merecido el apelativo de “maestro del suspense”, pues su principal aporte a la industria, además de su rica y extensa filmografía, es su estilo audiovisual, que perdura a lo largo de décadas y convierte su travesía por el mundo del cine en un legado.

Existen 4 factores principales que conforman la filmografía de Hitchcock: perturbación, narrativa, innovación e influencia; todo esto en conjunto conforma su estilo único, alejado de los esquemas tradicionales de la época. 

Además, introducir el factor psicológico ha sido determinante para generar un horror diferencial en el público. Éste, mezclado con su manejo de la intriga, tan característico, asegura un producto sumamente disfrutable.

Hitchcock merece ser recordado con merecida admiración. Su innovación y su técnica pusieron a prueba el pensamiento crítico y la capacidad de análisis de sus espectadores, marcando la huella a generaciones posteriores de cineastas.

*También te puede interesar*


domingo, 14 de agosto de 2016

Terciopelo de sangre y placer



Por: Alexiel Vidam


Perturbadora, excitante, seductora… No veía algo tan equilibradamante oscuro y sensual desde que viese Luna de Hiel, cinco años atrás (una de mis películas favoritas, dicho sea de paso). Blue Velvet (Terciopelo Azul), de David Lynch, te envuelve con su atmósfera de misterio y te enrosca como una serpiente con su trepidante erotismo.



Jeffrey Beaumont (Kyle MacLachlan), es un joven en sus tempranos veintes, que ha regresado a la -aparentemente- pacífica localidad de Lumberton, para visitar a su padre, quien tuvo un repentino ataque mientras regaba su jardín. Por las casualidades del destino, a la salida del hospital, Jeffrey encuentra una oreja humana tirada en el gras; así que la pone en una bolsa y decide llevársela al detective Williams (desde aquí ya vamos notando los primeros rasgos perturbadores de la película, pues Jeffrey toma la oreja con desconcertante frialdad, mientras que lo común sería salir despavorido). El detective examina la oreja y le pide que por favor no cuente nada a nadie, y que se mantenga alejado del caso, pero como bien lo dice el refrán, “la curiosidad mató al gato”, y cuando Sandy -la hija del detective- le tienta con un poco de información, Jeffrey no puede resistirse. Sandy (Laura Dern) le cuenta ciertos detalles que le ha sacado a su padre sin que él lo sepa, y Jeffrey acaba metido entre un lío de gangsters y la escalofriante relación sadomasoquista entre una cantante (Dorothy Vallens, interpretada por Isabella Rossellini) y el capo de la mafia (Frank Booth, interpretado por Dennis Hopper).



El punto más fuerte de la película, es su manera de exponer la dualidad del mundo (por cierto, una de las frases más recurrentes entre los personajes es: It’s a strange world, que significa “es un mundo extraño”); así, por ejemplo, partimos de un barrio lleno de sonrisas y flores, pero pronto este mismo lugar “tranquilo” se convierte en el escenario de sanguinarios crímenes. Con los personajes sucede lo mismo: Jeffrey se ve como un chico noble, tranquilo, un poco frágil, pero a la vez es llevado por el morbo a un punto en que se vuelve un personaje osado. Dorothy, por su parte, es una mujer atormentada, asustada por la sórdida situación en que se ve metida, que a la vez demuestra cierta inclinación masoquista. Frank, es el personaje más inquietante y grotesco; un sujeto sádico al que le gusta alternar entre el rol de “papi” y el de “nene”, y que necesita un tanque de oxígeno cada vez que se excita demasiado. Sandy, finalmente, es pintada como “el hada buena” de la historia, pero tampoco ella se salva de esta dualidad, pues nunca olvidamos que es ella quien arrastra y acompaña a Jeffrey en su enloquecedora aventura.



Las actuaciones que más destacan, sin duda, son la de Dennis Hopper e Isabella Rossellini, quienes interpretan los roles más perturbadores y complejos. Es interesante cómo se desarrolla la relación de los dos, pues se trata de una sumisión clara, pero poco a poco somos testigos de cómo el personaje de Isabella entra en una suerte de psicosis -quizás- a modo de autodefensa. Es así como en el maltrato, esta triste mujer llega a encontrar una dosis de placer sexual. Al mismo tiempo, hay instantes en los que ella llega a tener “rol dominante” de su interrelación, pues “papi” se convierte en “el nene”, y ella es quien ejerce de “madre sexual”. Esta confusa y tormentosa situación genera a la vez otras consecuencias psicológicas en Dorothy, pues al encontrarse con Jeffrey por primera vez, ella empieza a comportarse con él con las mismas actitudes que “papi” emplea con ella.




Para esto, vale decir que Lynch es un genio del manejo audiovisual, pues no todo se demuestra en actuación. El director crea metáforas a partir de rasgos físicos de los propios actores, del vestuario, y sobre todo, por la oposición imágenes: un grito de dolor seguido por una boca roja y sonriente; un ruego de amor seguido por un deseo humillante; una frase protectora seguida por un golpe brutal… contrastes que complementan el cuadro de dualismo.



Una excelente opción para quienes buscan disfrutar del suspenso y de descubrir los espacios más oscuros del erotismo. No por nada fue la película que lanzó a su director al estrellato internacional, otorgándole una nominación -ese mismo año- a los Premios Oscar como Mejor Director, y al Globo de Oro por el Mejor Guión. Altamente recomendada.



Ficha técnica:

Dirección: David Lynch
Producción: Fred C. Caruso
Guión: David Lynch
Música: Angelo Badalamenti
Fotografía: Frederick Elmes
Montaje: Duwayne Dunham
Reparto: Isabella Rossellini, Kyle MacLachlan, Dennis Hopper, Laura Dern
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 1986
Género: Misterio, drama, erotismo
Duración: 120 minutos

viernes, 30 de octubre de 2015

“Ciudades de Papel”: del comfort a una "irrealidad" verdadera



Por: Susana Anavitarte

Siempre he sido una fanática de las películas para adolescentes. Considero que a veces, ahondan en temas que la vida moderna ha dejado de lado. El principal de ellos, el forjar nuestro destino, con nuestras decisiones y acciones. John Green -el autor del libro en el que se basa este film, y de Bajo la Misma Estrella-, lo sabe muy bien, y junto a Jack Schreider- director de las adaptaciones cinematográficas de ambos libros- , nos trae esta maravillosa historia, donde romper las reglas es la clave para encontrarte. Cero fantasía, cero desenfreno al máximo... pero una aventura poderosa, de esas que uno ya quisiera vivir. Porque siempre es bueno ver qué hay fuera de la "burbuja".


Quentin Jacobsen (Nat Wolff), es el típico adolescente "pulpín" que no mata ni una mosca. Le da manzanita a los profes y en general, se porta bien. Tiene anhelos comunes y silvestres, como ingresar a la universidad, tener novia, casarse, ser padre, etc. Jamás ha roto esa caja de cristal en la que vive; no, inconcebible. Para que ese deseo salga a flote, necesita un empujón. Y solo Margo Roth Spiegelman (Cara Delevigne) puede dárselo. Sí, la bella y misteriosa Margo. Troublemaker por excelencia, quien fuera su amiga en la infancia, a la cual el crecer mismo distanció de él, convirtiéndose sólo vecinos. "Q" –como la chica suele llamar a Quentin- está enamorado de ella desde siempre. La extraña personalidad de la joven, resulta atractiva para él y sus infinitos viajes, donde ella escapa constantemente de aquello que le perturba. Un buen día, Margo desaparece. No se preocupen: es perfectamente normal que ella haga eso. Su alma nómade, no puede simplemente asentarse en la monotonía. El joven descubre pistas, que aparentemente la chica le ha dejado. De esta forma, emprende un largo viaje, en compañía de sus mejores amigos, Radar (Justice Smith), Angela –novia de Radar- (Jaz Sinclair), Ben (Austin Abrams) y Lacey (Halston Sage), la mejor amiga de Margo, quien necesita aclarar malentendidos con ella.

Detalles como la dirección de arte, sonido, fotografía, música y otras cosas técnicas, no son malas; mas no lo principal. Así que no hay mucha vuelta que dartle. Mi total atención, está en la trama y las actuaciones.



¿Qué es una ciudad de papel? Según la película –y por qué no, Wikipedia-, es el término que los cartógrafos le dan a ciudades falsas que aparecen en los mapas. Margo habla de ellas todo el tiempo. Eso porque ella detesta la apariencia, el plástico y la frivolidad. Sin ánimos de spoilear, en cierta escena se ve un poco cómo es su clima en casa: unos padres adinerados, que no mueven ni el pulgar por encontrar a su hija, aduciendo que "ella huye cuando está aburrida" o "cuando se le acabe el dinero, regresará...". Resumiendo, su familia es una foto impresa en plástico. Luego, Jase (Griffin Freeman), su novio, le es infiel con la mitad de su disque grupo de amigas. Y en teoría, Lacey sabía de las aventurillas que se traía entre manos el galán, pero no habló. Por este motivo, Margo se venga de todos ellos –y cualquier venganza firmada por "M", no es una venganza cualquiera-. Entre cinta de embalaje, cremas depilatorias y un bagre muerto –leíste bien, este pez aparece-, quienes fueron alguna vez amigos de Margo Roth Spiegelman, tendrán en cuenta que jamás volverán a formar parte de su vida.

Quentin cree que su amor es correspondido –Margo le dice que si él hubiera sido su novio, las cosas habrían sido diferentes para ella-. Después de todo, ¿por qué buscarlo a él para hacerlo cómplice en sus travesuras? Ella no deja pistas notorias, a menos que seas de su total confianza. "Lo que hay afuera de tu zona de comfort es grandioso; ve más para allá", le dice la aventurera al muchacho. "Q" da más de lo que, usualmente, daría por cualquier cosa.


Los amigos del protagonista, Ben y Radar, no son el plato fuerte, pero complementan bien. Ambos necesitaban un cambio en sus vidas, y ese viaje les da aquello. El primero, consigue dejar su status de "pavo" de secundaria. El segundo, reafirma su amor por Angela, su novia, dándose cuenta de que deben vivir su relación al máximo, sin preocuparse por si seguirán juntos para siempre o no.

Lacey me conmueve bastante. No es la chica "huequita", bonita y popular que todos esperan. Es muy inteligente –ingresó a la Universidad con un alto promedio- y tiene buen corazón. Su único error, fue ser una más en el rebaño artificial de la escuela. Realmente aprecia a Margo, y por eso, viaja con quienes menos lo tenía pensado para reconciliarse con ella.


¿Actuaciones? Liz Sinclair, Justice Smith y la propia Cara Delevigne destacan, por su naturalidad y sus cambios de status a lo largo de la película. No son personajes planos. Delevigne está debutando como actriz, y aunque no es totalmente orgánica, ha hecho su mejor esfuerzo. Lejos quedaron las pasarelas para ella; veo un potencial muy humano, que puede reforzarse asumiendo cada vez más nuevos roles. Los otros dos tuvieron una excelente química, y me convencieron bastante. Causaron ternura y contagiaron ese amor puro, que toda pareja adolescente quisiera tener.

No puedo contarles el desarrollo ni el final, pero puedo darles una reflexión en base a estos dos. Lo que Ciudades de Papel nos dice, es que vivimos de apariencias. Nos nutrimos y nos enamoramos de ellas. Interpretamos demasiado cada detalle o cosa que sucede en la vida cotidiana. Luego, estamos corriendo constantemente –y no hablo necesariamente de la acción física-. No vivimos ni disfrutamos cada situación, como deberíamos. Y si somos jóvenes, eso es grave. Porque de las experiencias, de los fracasos y de los aciertos, es que forjamos nuestro carácter. Para encontrarse, a veces, hay que perderse. Tal cual lo hizo Quentin, gracias a Margo. Finalmente, nunca hay que permitir que alguien guíe nuestro destino. Sólo nosotros somos capaces de decidir qué queremos y cuándo lo queremos. El verdadero amor, reside en uno.


Esta película es recomendable para quienes recién terminan el colegio, empiezan la universidad o incluso, están culminando sus estudios... puede que lo que buscan, no sea realmente un trabajo, dinero o una estabilidad emocional. Tal vez necesiten ir a una Ciudad de Papel.


Ficha técnica 

Dirección: Jake Schreier
Producción: Wyck Godfrey, Marty Bowen
Guión: Scott Neustadter, Michael H. Weber
Idea original: John Green (basada en su libro Paper Towns)
Música: John Debney
Fotografía: David Lenzenberg
Montaje: Jacob Craycroft
Reparto: Nat Wolff, Cara Delevingne, Justice Smith, Austin Abrams, Halston Sage
País: Estados Unidos
Año: 2015
Idioma: Inglés
Género: Comedia, drama, misterio
Duración: 110 min.



miércoles, 3 de diciembre de 2014

Nazis, espías y líos de faldas



Por: Alexiel Vidam

Notorious, traducido en España como Encadenados y en Latinoamérica como Tuyo Es mi Corazón, es un filme de género thriller y romance dirigido por Alfred Hitchcock, también conocido como “El amo del suspenso”.

Lo que más me sorprendió de este filme -protagonizado por Cary Grant y por la musa hollywoodense Ingrid Bergman- fue la forma en que el autor se burla de nosotros -los espectadores-, atrayendo nuestra atención hacia un “falso foco”.

¿A qué me refiero?


Ya había visto varios filmes del director con anterioridad, y estaba acostumbrada a que sus temas se centren únicamente en el suspenso. Esto no quiere decir, por supuesto, que sus personajes carecieran de profundidad psicológica; creo que Norman y Marion, protagonistas de Psycho son el más claro ejemplo de que Hitchcock es capaz de crear personajes complejos y llenos de matices. Sin embargo, por lo general los personajes, complejos en mayor o en menor medida, eran -a la larga- piezas de un gran rompecabezas de misterio. Es decir, que los propios conflictos de los personajes calzaban cual ingredientes propios del género thriller.

Aquí, la cosa va por otro lado.

El Sr. Devlin (Cary Grant) y la Srita. Alicia Huberman (Ingrid Bergman) son espías norteamericanos en Brasil, encargados del seguimiento a un grupo que intenta reorganizar el movimiento Nazi. Alicia conoce a uno de ellos: Alexander Sebastian (Claude Rains), antiguo pretendiente suyo y amigo de su difunto padre. Para conseguir la información que necesitan, Alicia debe seducirle y mantener al tanto a su compañero. Sin embargo, la cuestión se complica debido al sentimiento de ambos: Devlin y Alicia se han enamorado, de modo que la misión vuelve áspera la relación entre ambos.


En un primer instante, intuimos que el autor ha colocado este conflictivo romance para obstaculizar el espionaje. Luego, vamos entendiendo que el tema sentimental tiene un peso sumamente importante en la historia, llegando a competir e incluso a sobrepasar la importancia del suspenso. Me atrevería a decir, además, que para centrarse en el conflicto entre Devlin y Alicia, Hitchcock se arriesgó a dejar un poco de lado su común minuciosidad en el aspecto policial. Las estratagemas, aunque bien planeadas, a la hora de llevarse a la praxis proceden con bastantes errores. Escenas como aquella en la que Devlin rompe una botella en la bodega de Sebastian, nos sacan de cuadro; no esperamos tanta torpeza por parte de un experto merodeador. En contraste, las escenas de choque sentimental están muy bien trabajadas. Presentan esa fuerte dosis de emotividad y rabia, que recuerda por instantes a los choques entre los protagonistas de Lo que el Viento se Llevó o Casablanca (en la que Bergman también tuvo un rol protagónico).


Vale decir que de todas las actuaciones, el trabajo que me pareció más resaltante fue el de la actriz principal. Bergman es bastante expresiva y sabe caracterizar a una mujer de contrastes: apasionada e intensa, pero a la vez calculadora al momento de trabajar. Grant, aunque menos efusivo, complementa bien la dupla; en especial en los momentos en que sus personajes se encuentran en zonas abiertas o llenas de gente. En esos instantes, ellos deben pasarse información sigilosamente, a la vez que sonríen y gesticulan cual si hablasen de trivialidades. Ahí es cuando, a mi parecer, resalta más su capacidad actoral; al ser capaces de dar un mensaje con la palabra y transmitir uno opuesto con el lenguaje no verbal. Claude Rains, por su parte, calza perfecto con el papel de esposo “sacolargo” que no se entera de nada; tanto así, que siendo un líder nazi, debe recurrir a su madre -una mujer de edad- para encontrar soluciones.

Devlin (Cary Grant), Alicia (Ingrid Bergman), Alexander (Claude Rains)
y la madre de Alexander (Leopoldine Knstantin)

Y todo esto nos lleva a preguntarnos si quizás Hitchcock habría hecho esta película un poco también a modo de sarcasmo… como una reflexión acerca del amor capaz de hacer ciegas y torpes a las personas, llegando incluso a hacer que dejen de la de lado cualquier tipo de principio, responsabilidad, patriotismo, lealtad o incluso de poner en riesgo la propia vida.

 
Ficha técnica:

Dirección: Alfred Hitchcock
Producción: Alfred Hitchcock
Guión: Ben Hecht
Música: Roy Webb
Fotografía: Ted Tetzlaff
Montaje: Theron Warth
Reparto: Cary Grant, Ingrid Bergman, Claude Rains, Louis Calhern, Leopoldine Konstantin
País: Estados Unidos
Año: 1946
Género: Romance, Thriller
Duración: 101 minutos
Idioma: Inglés
Productora: RKO Radio Pictures







**VÉLA TÚ MISMO**