Nos encontramos en un mundo devastado, después de la revolución de los androides. El estado declara ilegal la posesión de estos seres cibernéticos. Sin embargo, un solitario cazarrecompensas recoge a Galatea de un basurero, y le coloca el corazón de su esposa muerta.
Galatea, es una fábula de desamor en medio de un contexto postapocalíptico.
Acabo de regresar de ver Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro (2017), y estoy más que emocionada. Hace tiempo que no veía una película que me dejase con la boca abierta de principio a fin…y con la frase “¡qué tal peliculón!” en los labios.
Había esperado con ansias esta pela. Deseaba compararla con la versión animada del 95’ (la que vimos por Locomotion), la cual planteaba muchos cuestionamientos interesantes acerca de la naturaleza humana, en medio de un futuro distópico, de estética cyberpunk... En otras palabras palabras, tres elementos que siempre me han fascinado. Cuando vi por primera vez el trailer del live action, quedé sorprendida por su calidad audiovisual y por las muchas similitudes que guardaba con la película original. No me la podía perder.
Ahora la pregunta del millón: ¿Tengo que haber seguido el manga o las diversas entregas del anime para ver el live action?
No. Quienes conozcan cero sobre Ghost in the Shell hasta el momento, pueden estar tranquilos. La película se entiende por sí sola; requiere atención (como todas las piezas de este universo) pero se deja entender perfectamente. Esta entrega no es una secuela de sus antecesoras. Por el contrario, lo que hace es replantear la historia respetando bastante bien las bases sentadas por el universo:
En un futuro no muy lejano, los humanos recurren a prótesis robóticas para mejorar su cuerpo y obtener nuevas habilidades. Existen aquellos que han cambiado tantas partes de su cuerpo que ya sólo les queda el tejido neuronal -y con ello, el “ghost” (alma)-, elemento fundamental y básico que les determina como seres humanos ante la sociedad.
Sin embargo, así como aparecen las mejoras, aparecen también los nuevos tipos de crimen, como el hackeo del ghost o la trata de personas para involucrarlas en experimentos tecnológicos. En medio de este contexto, es que se plantea la nueva historia y se presenta a los personajes.
La Mayor Miria Killian -Motoko Kusanagi en el anime y manga- (Scarlett Johansson) padece de amnesia. Lo único que sabe es que sus padres fueron víctimas de un ataque terrorista, y que ella sobrevivió, aunque perdió su anatomía humana y su “ghost” fue trasladado a un cuerpo robótico. En “compensación” por su nueva prótesis, ella debe ejercer como agente de la sección Sección 9 de la Seguridad Pública -un departamento de inteligencia-, la cual se focaliza en delitos informáticos.
El antagonista en un primer momento, es Kuze (Michael Pitt), un hacker que se adueña de las mentes de diversos cyborgs (humanos con prótesis robóticas) y les utiliza para sus propios fines. Por si fuera poco, implanta falsos recuerdos en las mentes de dichos cyborgs, alterando completamente su identidad.
Hasta aquí, los que hayan visto la película del 95’, podrán notar las similitudes, pues no sólo la Mayor sigue siendo el soldado principal de la Sección 9, sino que además, Kuze, tiene bastantes puntos comunes con “El Titiritero” -antagonista de la primera película animada-; no obstante, las motivaciones y el background de Kuze y “El Titiritero” son distintas. “El Titiritero” es un personaje sin pasado, que busca crearse una identidad humana.
Por su parte, Kuze no necesita afirmarse como humano, más bien busca reconstruir el pasado que sí posee y que no casi no recuerda. Este pasado, por cierto, se enlaza estratégicamente con los orígenes e identidad de la Mayor. A partir de aquí, la trama construye una serie de giros argumentales y sorpresas que a uno le dejan pegado en el asiento, pendiente del detalle, pues cada pequeña pieza termina por ser una revelación.
En cuanto al tratamiento estético, Ghost in the Shell: La Vigilante del Futuro, es un orgasmo audiovisual. Sorprende la forma fiel en que se ha conseguido recrear en imagen real la estética futurista, decadente y chillona de la saga original. Las calles infestadas de publicidad nos trasladan inmediatamente a una de las páginas del manga o de las escenas del anime.
Los planos generales vistos desde abajo están directamente inspirados en varias tomas de la película del 95’, así como varias escenas de acción (la Mayor saltando desde el edificio o alguna secuencia de pelea).
Además, los efectos especiales están perfectamente utilizados; no caen en exageraciones, a pesar de que la atmósfera deshumanizante y estridente que observamos, depende directamente de ellos. Por el contrario, resultan precisos y completamente verosímiles para el género.
Por cierto, hay quienes erróneamente han tildado a Ghost in the Shell como “la nueva Matrix”. Déjenme decirles que es un craso error, pues no sólo el argumento como la puesta en escena de Ghost in the Shell es muy superior a las de Matrix, sino que además, la historia original (manga de 1989) y la primera entrega cinematográfica (1995) de la primera son mucho más antiguas que las de la segunda, que más bien -y esto ha sido admitido por las Wachowski- se inspiró bastante Ghost in the Shell tanto para el tratamiento visual de varias de sus escenas.
Para cerrar… véanla!
Ficha técnica:
Dirección:Rupert Sanders
Producción: Avi Arad, Ari Arad, Steven Paul
Historia original: Masamune Shirow (del manga Ghost in the Shell)
Ya está en nuestras salas de cine Ghost in the Shell: Vigilante del futuro. Esta cinta ha sido muy esperada por el público geek desde que el estudio DreamWorks anunció, en el 2008, la adquisición de los derechos de la historia original (manga de Masamune Shirow), para la producción del respectivo live action. Casi una década después, tenemos a Scarlett Johansson interpretando a la mayor Motoko Kusanagi (luego de que negociaciones con Margot Robbie quedasen estancadas). Para los cinéfilos “no-frikis”, esta película resulta nueva y desconocida, por lo que este artículo busca explicar un poco sobre el universo en el que está ambientada, a través de las presentaciones previas como manga, películas animadas, series de televisión y OVAs (películas para video).
Ghost in the Shellapareció, por primera vez en nuestra pantalla chica, gracias al canal Locomotion hace ya varios años. La primera película animada de esta franquicia (1995), nos presenta un Japón en el año 2029, luego de una gran guerra mundial. La tecnología ha logrado avanzar a grandes pasos y las personas cuentan con mejoras cibernéticas en un mundo interconectado de forma electrónica. El uso de prótesis puede variar, desde algunas pequeñas modificaciones hasta el de un cuerpo completamente prostético, en el que solo las neuronas son orgánicas. Esta simbiosis entre la tecnología y el ser humano promete muchas ventajas para las personas en diversos rubros de la vida cotidiana. Sin embargo, es el escenario en el que nuevos problemas y conflictos surgen con la amenaza constante de grupos terroristas, criminales cibernéticos, hackers, guerras comerciales, conspiraciones gubernamentales, entre otros.
Por ello, en la ciudad de New Port, la sección 9 de la Seguridad Pública -un departamento de inteligencia-, trabaja como una rama del Ministerio de Asuntos Internos para combatir estas posibles amenazas. En sus filas, cuentan con un equipo de asalto dirigido por la mayor Motoko Kusanagi, quien, junto a Batou, Ishikawa y Togusa, es enviada a perseguir a un hacker extranjero apodado “El Titiritero", debido a un posible complot para asesinar dignatarios durante una reunión secreta. Este caso demuestra ser más complejo de lo que esperaban, al darse una serie de eventos extraños que la Mayor y sus compañeros desentrañan a medida que siguen la pista del escurridizo criminal.
Esta película animada es considerada una de las mejores del género y ha servido de inspiración para muchas otras cintas distópicas como la saga de "Matrix".
Esta película además, abre una discusión muy interesante a lo largo de la trama: ¿qué hace a un ser humano diferente de las máquinas? Dentro de la historia, la respuesta original parecer ser el “ghost”, la conciencia de la persona. Esta "actividad mental del propio sujeto que permite sentirse presente en el mundo y en la realidad" -definición del diccionario de la RAE- es la que determina la humanidad y la individualidad de los seres que habitan este universo. El término proviene de un ensayo elaborado por Arthur Koestler titulado The Ghost in the Machine, que sirvió como punto de inspiración para la elaboración de esta historia.
Esta respuesta funciona, ya que la inteligencia artificial es incapaz de generar un ghost propio y sólo la gente puede poseerlo, incluso cuando han perdido su cuerpo humano y son trasladados a uno prostético. Todo eso cambia cuando un cyborg parece haber desarrollado un ghost sin poseer un cibercerebro. Esto lleva a cuestionamientos de identidad por parte de algunos personajes que dudan de su propia existencia humana bajo una premisa de "la única garantía que tengo de poseer neuronas es lo que me dice el resto; yo no puedo verificarlas personalmente", debido a que no mantienen ninguna otra parte humana.
La discusión sobre la identidad también se ve reflejada en las aspiraciones de un ente nacido de la red de información de ser reconocido como una forma de vida, explicando que el está compuesto de datos así como el ser humano de ADN, y tiene la capacidad de pensar, decidir y sentir su existencia. Esto lleva a plantearse nuevamente -dejando el aspecto biológico de lado- “¿qué significa ser humano?”.
Además, El Titiritero opera infiltrándose en los ghost de sus víctimas. De esta manera, logra borrar recuerdos e implantar unos nuevos y condiciona a que sigan su voluntad. Así, se vuelven títeres suyos -de ahí el sobrenombre-, prestándole ayuda en sus atentados y ataques. La amenaza que presenta el ghost hacking es bastante grave, porque afecta a la identidad de cada persona a través de alterar la idea que tiene de sí misma. También, significa que cualquiera puede ser una herramienta del Titiritero -sin saberlo- o que puede estar infiltrado donde uno menos lo espera.
Este universo iniciado por el manga y muy bien representado en la película original, fue expandiéndose gracias a películas posteriores como Ghost in the Shell 2: Innocence (2004), Ghost in the Shell: Stand Alone Complex - Solid Society (2006) y Ghost in the Shell: The New Movie (2015). Cada una desarrolla una historia en particular y abren nuevas interrogantes en torno a los puntos básicos de la franquicia. En Innocence, basada en un capítulo del manga, se plantea el problema al copiar el ghost de una persona para implantarlo en un androide, mientras aborda un tema del presente: el tráfico de mujeres -en este caso para dotar de un ghost a robots sexuales. Esta película participó en festival de Cannes del año de su estreno y es la sexta película animada que ha participado allí.
Ghost in the Shell: Innocence
Stand Alone Complex -el manga, las novelas, la serie de televisión, las OVAs y la película-, desarrolla las temáticas de los copycat impulsados por la exposición mediática como un fenómeno, los problemas sociales originados como resultado de la enorme cantidad de refugiados durante las -aparentemente- tercera y cuarta guerras mundiales, y el secuestro y la desaparición de personas orquestada por ciberterroristas. Todo esto se da dentro de conspiraciones gubernamentales que muestran desde distintos aspectos como funciona la sociedad de este universo.
En Ghost in the Shell: Arise -serie y OVAs-, se muestran casos variados que combate la mayor Kusanagi junto con otros de los personajes de la franquicia en el año 2027 -antes de la formación de su escuadrón-. Esta parte de la franquicia sienta las bases para la aparición de un virus informático que afecta a los cibercerebros, y al traficante responsable de su propagación. Dicha temática es retomada en The New Movie. Esta última, funciona como una precuela para la película de 1995 y aborda la lucha entre los intereses corporativos y la soberanía del Estado. Pone en la mesa el debate de quién debería regular el crecimiento tecnológico en ese futuro: las empresas privadas o el gobierno. Por otro lado, muestra cómo las personas que no pueden mantenerse actualizadas con sus prótesis sufren y se van deteriorando lentamente -en particular en el caso de los soldados-. Todo ello repercute en el malestar social y en el teatro de conspiraciones realizadas por grupos de poder políticos y económicos.
Ghost in the Shell: Stand alone complex
En general, esta historia nos proporciona un análisis profundo de las ramificaciones del avance de la tecnología y las complicaciones que esto traería. Si consideramos que el manga fue publicado en 1989, comprendemos muy bien los retos y temores que presentaba la interconexión mundial a través del internet y las computadoras. No obstante, no se limita a las dificultades que puede deparar el futuro; se enfoca también en problemas actuales y los combina de forma armoniosa con esta realidad futurista ciberpunk. Encontramos personajes que luchan contra sus dudas personales, gobiernos que están implicados en conspiraciones, compañías privadas que buscan el lucro y la innovación a como dé lugar, redes criminales que trafican con personas y con tecnología en el mercado negro, terrorismo que amenaza con generar anarquía y hackers que pueden violentar la privacidad y seguridad de las personas y el Estado.
Este universo nos da una gran advertencia sobre los peligros a los que estamos expuestos y a la vez una promesa de que la humanidad logrará seguir adelante y superar -de una u otra forma- sus propias limitaciones. En palabras del director de la cinta de 1995, Mamoru Oshii: "Mi intuición me dijo que esta historia sobre un mundo futurista traía un mensaje inmediato para el mundo actual. Estoy también interesado en las computadoras debido a mi experiencia personal con ellas... Hay muy pocas películas, incluso en Hollywood, que claramente reflejen la influencia y poder de las computadoras" -material adicional en el DVD de Ghost in the Shell (1995)-.La humanidad posee innatamente el deseo de trascender y su curiosidad lo anima constantemente a avanzar por terreno desconocido.
Espero que el reciente estreno contribuya a enriquecer este universo. En los trailers, se ve el planteamiento de dudas de identidad -aunque con un matiz algo diferente-; también, se nos brinda la idea de una conspiración a gran escala que involucra delitos informáticos. En cuanto al aspecto estético, las tomas de la película reflejan muy bien la visión del manga y las animaciones. La caótica ciudad saturada con publicidad, con una estética que mezcla lo actual con lo futurista (inspirada en Hong Kong, según el director Mamoru Oshii), típica de la animación de 1995, regresa en esta nueva entrega. Y supongo que nuevamente nos preguntaremos: “¿Qué significa ser humano?” “¿Qué nos hace únicos como individuos?”. Por favor, dejen sus opiniones y comentarios.
¿Tú ya participaste en Cinemafic
2015? ¿Cómo? ¿No te has enterado? Cinemafic
2015 es el segundo concurso de relatos
sobre cine, organizado por Cinematosis
y Libros Delivery. La cuestión trata
sobre historias y películas.
¿Todavía no la tienes?
Pues seguro muchas veces has visto una película que te ha
encantado y has pensado: “y qué hubiese pasado si…”. Ya, de eso se trata, de
alterar el argumento y crear tu propia historia. En esta ocasión, el concurso
Cinemafic, además, se lanza en su modalidad
“crossover”, vale decir, que tendrás
que hacer que los personajes de dos o tres películas de la lista interactúen
entre sí. Tienes, por un lado, la categoría
“autor”, donde podrás elegir combinar
dos o tres películas de la filmografía de Almodóvar, Tim Burton o Tarantino;
y por otra parte, tienes la categoría “distopía”,
donde podrás combinar dos o tres películas de entre las siguientes: Los
Juegos del Hambre, Terminator, Divergente, 1984,
Metrópolis
(1927), Blade Runner, Dark
City, y Matrix.
Como puedes ver, para todos los gustos.
¿Qué estás esperando? Este
año el premio mayor es un viaje a Iquitos cuya fecha tú podrás programar. También
puedes elegir la habitación que más te guste –sin restricciones- dentro del
hotel Emperador Terraza, y sólo por ser nuestro invitado especial, tienes
descuentos en los tours. Además hay paquetes
de premios (full libros y merchandising cinéfilo para ti), y como siempre,
nuestros diplomas de honor.
Click en el flyer para leer las bases completas.
También puedes seguir nuestro concurso desde el evento en facebook o desde nuestras cuentas
de facebook y twitter. Para cualquier duda extra, no dudes en escribir a: cinematosiscronica@gmail.com
No son pocas las comparaciones que existen entre Matrix (1999) y Dark City(1998)…
entre los pocos que conocen Dark City. Personalmente, me inclino
más por la segunda que por la primera. Matrix
es, más que nada, un filme de acción y efectos especiales (vale, con su toquecito
platónico por ahí, pero queda en “toquecito”), mientras que Dark
City es más filosófica y la supera en suspenso. Por lo mismo, nos
obliga a estar más pendientes de los detalles y cuestionamientos de los
personajes.
El parecido en detalles es innegable, pero el resultado final es diferente.
Creo que si Dark City no tuvo el éxito
taquillero que tuvo Matrix fue, paradójicamente, por tratarse de un filme más
inteligente y difícil de clasificar. Combina varios elementos de filme noir, ciencia ficción cyberpunk (futuro distópico) y fantasía… pero a la vez se
trata de un drama psicológico con bastante
misterio. Vale decir también, que contó con un presupuesto mucho menor, hecho que suele bajar puntos
ante una audiencia masiva, pero que en mi opinión refuerza la atmósfera
decadente que pretende transmitir.
Dark City impacta desde el inicio por la sordidez de sus
ambientes. Estamos en una ciudad donde la noche es negra y eterna. Se siente
una atmósfera contaminada y tenebrosa, y todos parecemos estar un poco a la
espera… a la espera del ataque de algo encubierto.
Y no se trata de simple paranoia.
“Los Ocultos”
están ahí. Son seres de otro planeta que experimentan con nosotros mientras
dormimos. Tienen el poder de “sintonizar”,
vale decir, de transformarlo todo con la mente. Están impresionados por la
capacidad humana de ser individual. Al ser ellos un mente colectiva, buscan el
secreto de lo que nos hace SER. Para eso, juegan a borrar nuestras memorias e
inyectarnos una nueva identidad, para probar si actuamos de acuerdo a los
recuerdos implantados, o si acaso hay “algo más” que prevalece.
El Dr. Schreber es el único humano consciente de lo que pasa.
Está obligado a apoyar los experimentos de Los Ocultos.
John Murdoch es
un sujeto particular. Él tuvo la buena o la pésima suerte de despertar cuando
apenas le inyectaban la identidad nueva, mucho antes de acabado el proceso.
Querían convertirle en un asesino de prostitutas, pero no lo lograron. Por si
fuera poco, él ha obtenido la facultad de sintonizar, al igual que Los Ocultos.
Eso le convierte en una amenaza.
John Murdoch
Siendo un tipo sin memorias, John se busca a sí mismo y a la vez una respuesta a las cosas extrañas
que le rodean: al hecho de que nunca aparezca el Sol, a que gente se duerma
de pronto y despierte convertida en otra cosa, a las paredes que se mueven y
cambian, y a la razón por la cual le persiguen.
Le persiguen Los Ocultos, y le persiguen las autoridades.
Pronto empezamos a
sentir el estrés del protagonista, acosado por algo que no cometió y confuso
por la falta de un pasado real.
En este punto, notamos la influencia de otro filme cyberpunk:
Blade Runner (1982). Alex Proyas, director de Dark City pone a su protagonista en
una situación similar a la que viven los “replicantes”, los androides
inteligentes de Blade Runner. Ellos también
poseen “memorias insertadas”, y se
angustian ante la falta de una identidad real. Ellos también empiezan a ser
perseguidos por su capacidad de notar lo que sucede a su alrededor.
John atrapado por Los Ocultos.
Sin embargo, John es “el bueno”, “el elegido”, como
sucede en Matrix. Pero en Matrix -estrenada al año siguiente-, se le
atribuye a Neo un carácter de héroe predestinado, elegido por una suerte de
leyenda. En contraste, las capacidades de John son atribuidas al avance
evolutivo; se da una explicación científica, lo cual vuelve el hecho mucho más
verosímil. Yo sentí que las explicaciones que se daban en Matrix muchas veces pecaban de infantiles, mientras que en Dark
City se buscaron respuestas mucho más creíbles, mejor sustentadas en
base a la realidad. También percibí que los personajes estaban muy lejos de ser
héroes -a diferencia de los protagonistas de Matrix-, pues cargaban con perturbaciones, miedos y
cuestionamientos que los hacían mil veces más humanos. Murdoch no es un experto
en Kung Fu capaz de suspenderse por los aires. Murdoch es un sujeto cualquiera
que despertó -por capricho ajeno- siendo asesino, que descubrió unos poderes
que en un principio no podía controlar, y que más que salvar al mundo pretende encontrarse y salvarse a sí mismo.
Debo decir que, como amante de la ciencia ficción, y
especialmente del cyberpunk, esta película se encuentra entre mis favoritas del
género. Tiene una historia sumamente
interesante y un argumento bien trabajado, que nos mantiene en vilo encajando cada pieza del puzzleque se
presenta. Los escenarios nos transmiten
la sensación de miseria y horror que viven los protagonistas (Murdoch, en
especial), y las interpretaciones están muy bien logradas, en especial las de Rufus Sewell como John Murdoch, Jennifer
Connelly como su “esposa” Emma, y
William Hurt como el inspector Frunk; otra actuación
destacada es la de Kiefer Sutherland
-el recordado Jack Bauer de la serie 24-
como el Dr. Schreber, ese cobarde “traidor”
que visualiza a John como última esperanza.
Neo Tokyo-Japón, año 2019. Un ambiente deprimido tras
el Holocausto, tras la tercera gran guerra. La decadencia reina en las calles.
Surgen nuevas sectas que anuncian la llegada de un nuevo comienzo tras el
“despertar de Akira”. Mientras tanto, el gobierno sostiene experimentos
secretos en la clandestinidad, utilizando como conejillo de indias a un grupo
de niños y adolescentes huérfanos.
Vi Akira por primera vez hace unos diez años.
Aquella vez me impresionó por el trazo realista, ese estilo visual futurista y
ultra-decadente, sus caracteres perturbados, su música hipnotizante, y esas tomas tan
impresionantes en las que personajes se deshacen y mutan de manera
monstruosa.
Sin embargo, admito que no la supe apreciar. Sabía que me hallaba ante a algo grande y complejo, pero qué decir... mucho reto para la época. Tenía 13 años. Era una chiquilla acostumbrada a los rollos de "buenos y malos". Aquí esa línea no estaba definida.
15 años después, la volví a ver. La experiencia fue bastante distinta.
Tokyo Cyberpunk
Neo
Tokyo-Japón. Año 2019, 31 años después de la Tercera Guerra Mundial. La ciudad denota la depresión de los supervivientes a una masacre
nefasta, que a su vez se inició con la explosión de una nueva bomba hiper
destructiva. Reinan el terrorismo, la corrupción, la delincuencia juvenil y el
abuso de sustancias. En medio del caos, surgen sectas religiosas en torno al
mito de Akira, considerado una suerte
de Dios salvador. Akira llevaría al mundo a la “fase cero”, a un destino mejor.
Es en este escenario que transcurren las
vidas de Kaneda y sus amigos, una
banda de inadaptados adolescentes con porvenir bastante negro. Todos ellos son
huérfanos o fueron abandonados desde niños y asisten a una escuela
reformatoria. Su pasatiempo favorito es hacer carreras de motociclismo en plena
calle y agarrarse a golpes con la banda de “Los Payasos”.
Kaneda
Kaneda tiene un protegido: Tetsuo, su amigo de infancia, el débil
del grupo, al cual todos golpean y agarran de punto de burla. Este personaje se
muestra acomplejado, resentido, envidioso. Él, por una parte, admira y aprecia
a Kaneda, pero por otra, desea superarlo y ser más fuerte que él.
Tetsuo
En una de sus correrías, Tetsuo se topa con
un extraño niño de rostro arrugado, cabello blanco y piel verde. El niño tiene
el poder de controlar, transformar y destruir utilizando su propia energía
vital, y ello hace que Tetsuo salga herido. En ese momento aparece la policía,
expulsa al resto de la banda y se lleva a Tetsuo a un laboratorio, donde unos
científicos lo utilizan para una serie
de experimentos.
Entre la contemplación y la angustia
No cabe duda de que Akira fue toda una
revolución en 1988, tanto por su
temática transgresora como por la técnica empleada en su realización. Es, hasta
hoy en día, una de las películas más
influyentes del estilo anime (animación japonesa). Está basada en el
“manga” (cómic japonés) homónimo de Katsuhiro
Otomo, director de la película.
Las influencias del autor van desde el cine
occidental hasta sus propias vivencias. Sus argumentos están marcados por el
dramatismo de Tezuka (Astroboy),
padre del manga moderno. El contexto en el que creció Otomo también es
fundamental: le tocó pasar la adolescencia durante los turbulentos años
sesenta, siendo testigo de las constantes manifestaciones de estudiantes y
trabajadores contra el gobierno japonés. Sin embargo, el estilo rebelde del
autor terminaría de formarse y de madurar después de su encuentro con filmes
estadounidenses como Mi vida es mi vidao Easy
Rider, los cuales sirvieron de inspiración para crear más adelante a
personajes como Kaneda y su banda de motoristas.
Como ya mencionamos, el ambiente que se
dibuja es un Japón urbano, postapocalíptico
y decadente, que en varias tomas recuerdan a las de filmes norteamericanos como
Blade Runner o Dark City.
Los escenarios están llenos de detalles. Los
colores fríos y opacos de las tomas de la ciudad o las vías de escape
subterráneas (alcantarillas, especialmente), se encuentran con los rojos encendidos
de escenas de acción y destrucción. La desesperación se dibuja en los rostros
de los protagonistas. Los sentimientos de ansiedad, frustración y furia. Los espacios
recargados de inmensos muros y edificios combinados con las voces apocalípticas
producen claustrofobia. Se nos mantiene en vilo; a la espera de ser sorprendidos
por algo espeluznante.
Sin embargo, creo que una de las cosas que
más sorprende del filme es esa interesante combinación entre secuencias
reflexivas y filosóficas, y momentos veloces cargados de adrenalina.
En definitiva, pienso que para observar Akira
se necesita dos características altamente contrastantes: 1) Mucha paciencia, sensibilidad y
capacidad de abstracción. 2) Nervios de acero para pasar de la contemplación a
la angustia de manera abrupta.
Al hablar de Ciencia Ficción (o “Sci-Fi”), lo primero que aborda la
mente de muchos es Star Wars. Pero, ¿qué
pasaría si les dijéramos que el género también incluye títulos como Charlie y
la Fábrica de Chocolate, La Naranja Mecánica o Frankenstein? El género de
ciencia ficción es mucho más amplio de lo que se suele pensar. Este post
pretende romper con el típico esquema mental de: Ciencia ficción = jedis.
Para comenzar… ¿Qué es la Ciencia ficción?
Charlie y la Fábrica de Chocolate
Primero habría que romper con ese esquema mental típico de
que “ficción” a secas consiste en naves espaciales o sujetos con superpoderes. Ficción,
para comenzar, es cualquier tipo de historia que surge de la imaginación de un
sujeto, desde la más realista, hasta la más fantasiosa (desde Paloma de Papel, hasta Harry Potter). Esto excluye a los
documentarles, que hacen registro de hechos reales, sin dar lugar a la imaginación.
El Viaje a la Luna (1904)
Partiendo de aquí, podemos decir que la ciencia ficción, es la rama de la ficción que nos traslada a contextos que
no existen ni han existido en el pasado, pero que podrían esperarse a raíz de
los avances científicos y tecnológicos; ello involucra, tanto experimentos
para resucitar a los muertos, como viajes a galaxias lejanas.
Frankenstein (1931)
Al mismo tiempo, la visión que se puede tener de la
evolución científica puede ser positiva o negativa. George Méliès, en El Viaje a la Luna (1904) nos presenta el lado optimista de
la ciencia ficción, el entusiasmo del hombre al romper las fronteras siderales;
caso contrario sucede en Metrópolis, de Fritz Lang (1927), donde
nos hallamos ante un futuro distópico donde reinan la desigualdad, el odio y el
abuso de poder. Cabe señalar también que el concepto de ciencia ficción puede
ir variando a través del tiempo. En el tiempo en que se publicó la novela de
Julio Verne 20 000 Leguas de Viaje Submarino(1870), ésta pertenecía a la
ciencia ficción, pero cuando se realizó la adaptación cinematográfica, el
submarino ya existía, de modo que el filme corresponde al género de aventura.
Metrópolis (1927)
Ciencia ficción “dura” VS. Ciencia ficción “blanda”
Entre los aficionados, críticos, y hasta entre los mismos
autores de ciencia ficción existe una fuerte controversia acerca de lo que
debería considerarse como tal. Algunos opinan que para que un relato pertenezca
a la ciencia ficción debería dar un enfoque realista y riguroso sobre la
tecnología (de hecho, cuando esta rama surgió en la ficción escrita, muchos de los
autores habían recibido instrucción científica); éstos, por ejemplo, excluyen a
Star Wars de la lista, considerándola
“pura fantasía”. Lo contrario ocurre con una rama mucho más abierta, que sí considera
historias más “libres” en cuanto al uso de verdades científicas.
Star Wars Episodio VI: La Venganza de los Sith
Por lo general, y para no darle muchas vueltas al asunto, se
suele considerar todas las historias y dividirlas en dos grupos: las de ciencia ficción “dura”, y las de ciencia ficción “blanda”. En el primer
grupo se encontraría Star Trek, que sí contenta las
expectativas de los más rigurosos, mientras que en el segundo grupo se
encontrarían la archipopular Star Wars, E.T., Hombres
de Negro, entre otras.
Aliens, distopías y científicos locos
Si en la literatura, la ciencia ficción surgió casi “de
casualidad” con la novela Frankenstein
de Mary Shelley (que pertenece también al género de horror), en el cine, la
ciencia ficción arrancó con una Space
Opera(odisea spacial): El
Viaje a la Luna, de George
Méliès. Sabemos que desde su nacimiento en 1927, esta rama del “sci-fi” se ha seguido desarrollando y
volviéndose cada vez más popular. Aparte de la afamada obra de George Lucas, dentro de las Space Operas encontramos también a su
antecesora Flash Gordon (la Space Opera más popular hasta que apareció Star
Wars), Star Trek, 2001: Odisea en el Espacio, Alien…
y hasta El Planeta de los Simios.
2001: Odisea en el Espacio
Existe, por otra
parte, una ciencia ficción mucho más “terrenal”, donde el ser humano no
necesita salir de su planeta para experimentar los efectos positivos o
negativos del avance tecnológico. En este rubro, pues, encontramos las películas de androides, de zombis producto
de algún virus, de alteraciones genéticas, distopías postapocalípticas, etc.
Este tipo de historias, al mismo tiempo, cuentan con su propia clasificación: cyberpunk (visión pesimista y marginal)
y postcyberpunk (visión optimista y
progresista).
Dark City (Sci-Fi Cyberpunk)
Cyberpunk
Se caracteriza básicamente
por contrastar un alto nivel tecnológico con un bajo nivel de vida de
sus personajes. El nombre viene de la
combinación de palabras “cibernética” y “punk”, dado que mezcla ciencia
avanzada(como las tecnologías de la
información y la cibernética) con algún grado de desintegración o cambio
radical degradante en el orden social.
Los protagonistas de
las historias cyberpunk son seres marginados, antisociales, solitarios, que se
manejan en escenarios ubicados en futuros distópicos donde la vida diaria
es impactada por el rápido cambio tecnológico, una atmósfera de información
computarizada ubicua y la manipulación invasiva del cuerpo humano.
Los argumentos se
centran a menudo en conflictos entre hackers, inteligencias artificiales, y
megacorporaciones, ambientándose generalmente en la Tierra en un futuro
cercano, en oposición con los futuros lejanos de encuentros galácticos de las
space operas. Algunos ejemplos de películas cyberpunk son Blade Runner, Akira,
The
Terminator o The Matrix. Un caso de “híbrido”
interesante es el de El Planeta de los Simios (1968); en ella un grupo de astronautas
viaja por el espacio y llega a un planeta habitado por simios inteligentes que
los empiezan a perseguir. Luego descubrimos que este planeta es La Tierra años
en el futuro, y que los simios han tomado del poder luego de que la
experimentación humana generase una catástrofe.
The Terminator
Hay que añadir que el cyberpunk a su vez desarrolló
variantes: el biopunk –historias de
experimentos genéticos-, y el retrofuturismo
-historias que toman contextos pasados con elementos futuristas; si este
contexto pasado es la Era Victoriana (o uno de estética similar), se trata de retrofuturismo steampunk (como El Castillo en el Cielo, de Hayao Miyazaki),
pero si es algún otro momento, se trata de dieselpunk
(como Brazil o Wild Wild West).
Brazil (Sci-Fi Dieselmpunk)
Postcyberpunk
Película Evangelion 2.0
El postcyberpunk
surge a inicios de los 90’ como respuesta contraria al cyberpunk, al que consideraba
exageradamente pesimista. El postcyberpunk rescata
la parte positiva del avance tecnológico; nos pinta gobernantes preocupados
por el bienestar de su sociedad, y protagonistas que buscan mantener o ascender
en su entorno; se aspira a la transformación, mas no a la destrucción.
En el cine, este género no ha logrado mucha popularidad, pero podríamos considerar
dentro de este subgénero las películas de Neon Genesis Evangelion (serie de
anime que cuenta con varios largometrajes cinematográficos); en ellas hay personajes
deprimidos, pero en general puede apreciarse un progreso social gracias a la
tecnología.
El rollo final
Alien: El Octavo Pasajero
Hace un tiempo hablamos sobre el
género de vampiros y nos quedamos con
bastante que decir (Ver el post aquí).
Con la ciencia ficción, el rollo podría extenderse muchísimo más (materia de
futuros posts), pero ahora quisiera regresar a lo dicho al principio: La
Ciencia ficción es mucho más que naves espaciales y caballeros jedis.
Star Wars es una de mis sagas
favoritas, pero sería injusto para el género limitarlo a una sola obra. Sus variantes son muchas, como hemos visto, y pueden incluso combinarse con otros géneros de ficción (uno de los más recurrentes, el de horror).
... Así que a la próxima que piensen en
ciencia ficción, no se olviden de Volver al Futuro, Batman, Inteligencia
Artificial, Titanes del Pacífico, Soy Leyenda, Dark City, La Mosca, 1984… etcétera, etcétera, etcétera.