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sábado, 29 de julio de 2023

“Maus”: cruda, sincera y emotiva

Por: Jean Piero Camarena Sanabria
(Staff del círculo de anime de la ULima)

Leer Maus, de Art Spiegelman, es un viaje muy personal e íntimo hacia las memorias del protagonista. Y hago énfasis en “personal”, porque Vladek (nuestro personaje principal), es el padre del autor, quien vivió en carne propia uno de los más trágicos momentos de la historia: La Segunda Guerra Mundial. Por esto, y con información de primera mano, Spiegelman es capaz de reconstruir la cara más cruda, humana y realista de esta época, y en especial, humana, del oscuro episodio del Holocausto

El autor construye una novela gráfica basada en entrevistas a su propio padre: Vladek Spiegelman, un judío polaco. Su objetivo: explorar a profundidad las vivencias de su familia durante uno de los más atroces episodios de la humanidad.

Cuando se comenzó a publicar en 1980, el cómic no era tomado como un medio de expresión lo suficientemente serio como para representar este tipo de temáticas, por lo que Art tuvo que innovar en la narración de su obra. Su forma de hacerlo fue utilizando animales y su comportamiento en la cultura popular para representar a cada grupo de personas con una especie distinta. Así, los judíos son ratones, los nazis son gatos, los estadounidenses son perros, etc. Cada animal escogido cumple un rol durante los hechos de la Guerra, los ratones son cazados por los gatos, pero ellos son perseguidos por los perros.

La elección de los animales también fue realizada como crítica hacia los países y su accionar durante la guerra, esto provocó que su obra fuera prohibida durante algunos años en varios de ellos (como en Polonia, donde sus habitantes fueron representados como cerdos), ya que se sintieron ofendidos por su representación. La novela gráfica se dividió en dos tomos: Mi padre sangra historia (publicado en 1986) y Allí empezaron mis problemas (1991), relatando respectivamente la vida de su padre como judío antes y durante la guerra y su posterior traslado a Auschwitz (uno de los campos de concentración nazi más hórridamente famosos).

Esta obra no solo es el primer comic en ganar un premio Pulitzer (1992), sino que fue (y sigue siendo) una experiencia narrativa fuera de lo normal. Con cierta frecuencia, los medios de comunicación nos muestra a los protagonistas de estos relatos de manera idílica, remarcando especialmente en su nobleza y sus actos heróicos. Por el contrario, Maus es un golpe de realidad; el autor desde un inicio no muestra la mínima intención de idealizar la figura de su padre o la de su familia.

Esto lo observamos durante el desarrollo de la historia, donde se narra simultáneamente dos líneas temporales: las vivencias de su padre durante los años de la Guerra (1930-1945), y la relación que tenía con su padre durante la concepción y creación de la obra (1977-1979). Usando estas líneas narrativas, Art nos presenta a una “persona real”, señalando los defectos y virtudes de su padre antes, durante y después de la Guerra.

Vladek es un personaje atípico; durante la mayor parte del tiempo puede llegar a caernos bastante mal, dado que es tacaño, interesado y bastante prejuicioso. Sin embargo, es imposible no conectar con él durante los horribles pasajes de la guerra: el hambre, la enfermedad, el maltrato, la pérdida de amigos, parientes… hijos. Una serie de calamidades tan atroces que dejan huellas profundas en los supervivientes aún muchos años después.

Lo que sentimos hacia Vladek durante esos pasajes es sincero, cada momento de angustia, terror y felicidad que le sucede, podemos sentirlo como si fuésemos él. Porque en Vladek vemos a un padre, esposo, hijo o amigo; y aunque sepamos desde el comienzo de la historia que él sobrevivió, realmente queremos conocer los detalles de lo que tuvo que pasar para llegar a contarnos su historia. En este punto, la obra nos lleva a preguntarnos si nosotros, quienes la leemos, hubiésemos tenido su fortaleza o voluntad para vivir un día más. 

Todo lo anterior se amplifica en el final de la novela gráfica, que consigue un efecto diferente en cada persona: tristeza, alegría, desesperanza o una profunda reflexión. Es posible que leer Maus sea “denso” por todas las emociones que nos hace sentir mientras nos adentramos en su historia, pero es precisamente que se convierte en una lectura imprescindible. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Thor Ragnarok: Del Dios del Trueno al Dios de la Comedia



Por: André Horruitiner

Marvel Studios nos presenta una nueva entrega de la saga del Dios del Trueno, pero con un tono muy diferente a las anteriores –caracterizada por la aventura épica y la fantasía-.

Creo que los fanáticos del universo cinematográfico de Marvel ya habíamos notado que las películas de Thor no tenían el impacto que podían conseguir las películas de Iron Man, el Capitán América, Avengers, etc. Es desde ahí que el director Taika Waititi apuesta por un giro hacia la comedia, sin restar la esencia de acción.



En esta ocasión, después de los eventos de Age of Ultron, Thor deberá enfrentarse a una nueva amenaza: Hela, la Diosa de la Muerte; quién desea obtener el poder absoluto de Asgard y -para asegurarse de ello- destruye el martillo del héroe. Ahora, lejos de la Tierra y en un mundo nuevo, Thor deberá buscar aliados (viejos y nuevos) para regresar y detener la destrucción total de Asgard, conocida como el “Ragnarok”.

En el papel principal, Chris Hemsworth encarna nuevamente a Thor. El director se esfuerza en mantener la actitud honorable del guerrero, pero quitándole la seriedad que mantenía anteriormente. Así pues, vemos al dios cometiendo torpezas que le hacen protagonista de una serie de escenas graciosas, ingrediente que le humaniza, pero que le resta también respeto ante los ojos del espectador.


Tom Hiddleston vuelve también para interpretar a Loki, el clásico rival del protagonista. Waititi sabe perfectamente que él es uno de los personajes más queridos de dicho universo, debido a su sarcasmo y oportunismo –rasgos de personalidad que lo caracterizan-; por ello, explota al máximo cada una de las escenas dónde aparece; especialmente las interacciones con su hermano.


Los actores Anthony Hopkins e Idris Elba vuelven a ser Odín y Heimdall respectivamente, pero sus papeles ya no tienen el peso que tenían antes, dando prioridad a los personajes que aparecen por primera vez en esta tercera entrega.

Mark Ruffalo, conocido en el universo Marvel como Bruce Banner o El increíble Hulk, es una de las nuevas adquisiciones de éste largometraje y –posiblemente- el motivo principal que ha atraído a tantos fans desde el lanzamiento del primer tráiler, ya que se observa claramente claramente un enfrentamiento con el dios del trueno. Todo lo que puedo decir –evitando el spoiler-, es que su participación da de qué hablar.


Por su parte, la antagonista, Hela (interpretada por Cate Blanchett), es una diosa hambrienta de poder que no se detiene hasta obtener lo que desea, algo que ya hemos visto en la gran mayoría de villanos de Marvel. A pesar de dicha fórmula repetitiva, Blanchett le da su toque personal de sensualidad, colocando con precisión las expresiones, los movimientos, el tono de voz.



No  menos importante, Tessa Thompson interpreta a Valquiria; una heroína con un pasado marcado por el recuerdo de los dioses nórdicos. Ella crea un lazo especial con Thor, cosa que no parece ser muy de su agrado. Ambos se conocen en el mundo de Sakaar, controlado por el Gran maestro (Jeff Goldblum), un ser estrafalario que crea combates de gladiadores por pura diversión.



Pasando a la parte visual, percibimos –en esta película- un ligero cambio en el uso de colores y luces. Los colores son ahora más vivos y llamativos, resaltando el amarillo, el verde y el rojo. También se nos muestra escenas en cámara lenta, buscando imitar la estética de una pintura clásica.

Las escenas de acción están, unas mejor logradas que otras. Unas llegan a ser muy entretenidas, otras nos dejan la sensación de querer ver más y otras resultan bastante exageradas e inverosímiles. Recalco, además, en que esta película abusa de la comedia, cayendo –varias veces- en el ridículo.


En contraparte, la música es uno de los aspectos más ricos del filme. Combina sonidos épicos compuestos por instrumentos tradicionales, con sonidos de sintetizadores para describir el mundo fantástico de Sakaar –en especial las apariciones del Gran Maestro-, generando una interesante y armónica comunión entre lo antiguo y lo moderno.

Desde mi perspectiva, y ya para concluir, Thor Ragnarok logra mejorar notablemente los problemas que tuvo la segunda película de Thor –a mi parecer, la más deficiente-. La película se deja ver y regala un buen rato de entretenimiento, pero –en caso de una secuela- debería cuidar en no abusar de ciertos elementos que le resten solidez.



Ficha técnica

Dirección: Taika Waititi
Producción: Kevin Feige
Guión: Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost
Idea original: Stan Lee, Jack Kirby, Larry Lieber (del comic Thor)
Música: Mark Mothersbaugh
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Montaje: Joel Negron, Zene Baker
Protagonistas: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Cate Blanchett, Mark Ruffalo, Tessa Thompson, Jeff Goldblum
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2017
Género: Fantasía, aventura, comedia, superhéroes

sábado, 9 de julio de 2016

“Kick-Ass”: El sueño de ser un superhéroe



Por: Alexiel Vidam

Definitivamente, le voy muchísimo más a los antihéroes que a los superhéroes. Hace unos meses me enamoré perdidamente de Deadpool, y ahora acabo corroborar mi preferencia por esta suerte de grandiosos “perdedores” viendo Kick-Ass (sí, recién la veo… no me peguen).

Si eres un neo-fan de los comics o sólo sigues las películas y recién te estás poniendo al día -como yo-, te comento que Kick-Ass -el personaje- surge de ese deseo que muchos cinéfilos geek -como yo- hemos tenido alguna vez: salvar el planeta. Así que, si de chibolo tu vieja evitó que te mates lanzándote por la ventana con tu capa (frazada) al cuello, si todavía tienes tus álbumes de Dragon Ball Z tirados por ahí, o si hasta viejo esperaste a que te recluten para los Power Rangers, FIJO te vas a sentir recontra identificado con Dave Lizewski, nuestro joven protagonista.

¡Con ustedes... Dave Lizewski, nuestro héroe!... ¿Qué?
¿Que no tiene pinta de superhéroe?... Síganme la cuerda nomás.

Dave, interpretado por un Aaron Taylor-Johnson bastante mocoso (todavía no figureteaba con los Avengers, ni salía chapando con Keira Knightley en Anna Karenina), es el típico adolescente “pavo”, flacuchento, con pinta de nerd, invisible a las chicas… y consumidor compulsivo de pornografía (siempre que no está fantaseando con su profesora de inglés). Al margen de todo esto, Dave es un tipo con un gran corazón, que se indigna ante las injusticias y tiene un impulso natural por ayudar a las personas. Es por ello que, inspirado en sus ídolos del comic, Dave decide convertirse en un superhéroe de la vida real, adoptando el nombre de Kick-Ass, e improvisando un traje con un wetsuit de color verde (bastante ridículo, por cierto).

Curiosamente, su primera “habilidad sobrenatural” la obtiene después de su primer y lamentable enfrentamiento, cuando, tras ser gravemente herido, los médicos le colocan unas placas de metal entre los huesos; además, ciertos nervios quedaron dañados, de tal modo que Kick-Ass es más resistente al dolor que un humano normal. Al margen de eso, podemos señalar que nos hallamos frente a un superhéroe sin poderes; algo así como Batman… sólo que sin fortuna, sin artes marciales y sin intuición de detective… #LOL



En su lucha contra el crimen, Kick-Ass recibe el apoyo ocasional de otros dos antihéroes bastante mejor entrenados y equipados que él: Big Daddy (Nicholas Cage) y la pequeña y letal Hit-Girl (Chloë Moretz). Padre e hija se cruzan casualmente en el camino de Kick-Ass y le salvan el trasero. Pronto, el destino de estos dos enmascarados se irá entrelazando más y más con el de Kick-Ass, en torno a un enemigo común: el mafioso Frank D’Amico.

Como historia, debo decir que Kick-Ass es sencilla pero muy entretenida. Te mantiene enganchado y te sorprende con su carácter irónico y con esos “pequeños” excesos de sangre que no esperamos encontrar en una peli de superhéroes (a no ser… que ya hayas visto Deadpool <3); de hecho, sentí, en las escenas de pelea, algunos toques de Tarantino, o de la estética de Robert Rodríguez en Sin City. La música -por supuesto- es un ingrediente importante aquí, pues ayuda a enfatizar el humor negro de las escenas.

Hit-Girl y Big Daddy

Cambiando de topic, resulta peculiar ver a Nicholas Cage interpretando a Big Daddy (quien -por cierto-, es un Batman sin HD), pues muchos recordamos que él estuvo a punto de ser Superman allá por los años 90 (en una película de Tim Burton que -afortunadamente- fue cancelada). En esta película, Nicholas Cage nos recuerda que puede ser un buen actor, a pesar de su bizarra facilidad para aceptar papeles que no le favorecen. Hit-Girl, por su parte, está magníficamente encarnada por Chloë Moretz; ella transmite a la perfección ese carácter lúdico que su personaje destila en todo momento -típico de su edad-, inclusive, y diría que sobre todo, a la hora de matar. Para completar el cuadro, Aaron Johnson encaja satisfactoriamente en el papel de "chibolo-monse-buen corazón" rebelándose ante su rol natural de "lorna".

¡No te metas con Hit-Girl!

A mi parecer, Kick-Ass es una excelente elección si lo que buscas es pasar el rato con una historia ágil y divertida. De todos sus elementos, me quedo con el humor irónico. Considero que no alcanza la brillantez de Deadpool (según yo, esta última se la come viva), pero consigue su fin de tenerte pegado y hacerte reír.


Ficha técnica:

Dirección: Matthew Vaughn
Producción: Matthew Vaughn, Brad Pitt, Kris Thykier, Adam Bohling, Tarquin Pack, David Reid
Idea original: Mark Millar, John Romita Jr. (cómic homónimo)
Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn
Música: John Murphy, Henry Jackman, Marius de Vries, Ilan Eshkeri
Reparto: Aaron Taylor-Johnson, Chloë Grace Moretz, Nicolas Cage
Países: Reino Unido, Estados Unidos
Año: 2010
Idioma: Inglés
Género: Acción, superhéroes, comedia
Duración: 117 minutos





*Para ver la película completa online, click aquí.


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viernes, 26 de febrero de 2016

“Deadpool”: Sexo, violencia y chimichangas para todos



Por: Sergio Cueto

Y llegó a nuestras pantallas, una de las películas de superhéroes más esperadas del año. Una película que no generaba gran expectativa en sus propios productores, pero –contra todo pronóstico- ha roto la taquilla a la vez que ha conquistado a la crítica.

La adaptación del personaje creado por Rob Liefeld y Fabian Nicieza a la pantalla, se convierte así en el triunfo de la apuesta más alocadamente salvaje jamás realizada. Deadpool no es la típica película de uniformes coloridos, poderes y música épica de Hans Zimmer. No, definitivamente no. Deadpool NO es un héroe; es todo lo contrario (y más).

Sólo la secuencia inicial de créditos en la película, es ya un indicador de cómo será el tono de la propuesta: la cámara recorre pequeños-grandes detalles de una escena de caos y destrucción a ritmo de un tema vintage bastante romántico y pegajoso. Estamos ante un filme de superhéroes atípico, una de esas películas descaradas que necesitan de la complicidad del espectador para cumplir su cometido. ¡Y vaya que lo logra!



Ryan Reynolds nació para interpretar a Wade Wilson, no cabe duda. “Su Deadpool” (es tan suyo el Wolverine de Hugh Jackman es tan de él) es sarcástico y divertido; no es exagerado y está plagado de energía, humor negro, sarcasmo al máximo, referencias musicales, citas de otras películas… y también de un gran corazón (... después de todo, su estreno coincidió con el mes del amor). Nos identificamos con su historia llena de violencia brutal, y deseamos que recupere su rostro y regrese con su amada -bella, salvaje, sexy y nunca damisela en peligro- Vanessa (Morena Baccarin).

Pese a su calificación "R" (propia de un filme adulto), a Deadpool le ha bastado un fin de semana para acumular mundialmente 316 millones de dólares, éxito que anticipa un futuro con muchos menos filmes descafeinados en busca de público masivo. Ésta calificación para mayores –vale decir- no se debe sólo a las escenas de sexo y frecuente uso de groserías; también a la actitud del personaje, marca de fábrica en los comics, que incluso cuentan con una línea MAX (para mayores de edad), dadas las "libertades" de las que siempre ha gozado el mercenario bocón de Marvel.


Pero Deadpool también tiene un pasado, y es través de los flashbacks que descubrimos su vida de mercenario bonachón y confiado, cuyas (malas) decisiones, lo ha llevado hasta el punto actual. Asimismo, sabemos que detrás de la máscara, bromas aparte, se encuentra un individuo inseguro ante las apariencias; un neurótico que hace lo que le da la gana, pero de acuerdo a su propio sentido del bien y el mal.

Deadpool es la historia de un mutante parlanchín que no tiene reparos al asesinar a sus enemigos, clavarles una espada y seguir hablándole al público de tú a tú. Decapitaciones, cortes a la mitad y disparos en la cabeza -con las pocas balas que tiene a mano y que nos invita a contar-  forman parte de un día común para él. Y es que, en ese sentido, no se deja llevar por las reglas de moralidad de sus compañeros (sobre todo del inocente Colossus, quien busca cambiarlo y que sea "bueno").



Es aquí, que nos conectamos rápido con su carisma, ya que sus ocurrencias rayan casi en lo ridículo (recuerden ver el detalle de su mochila). Deadpool en la pantalla está consciente de que es un personaje salido del cómic y no teme expresarlo con cada monólogo, logrando interactuar con el espectador en las escenas que rompen la cuarta pared. Wham!

La película asume un estilo narrativo simple y directo: Hay un antihéroe, un villano, un mejor amigo, una chica, un par de situaciones graciosas y una historia de amor. Pero es la manera ingeniosa en que nos cuentan ésta historia donde radica el éxito. Deadpool se burla claramente de Ryan Reynolds (él mismo), de los X-Men y de Green Lantern (personaje que él interpretó para DC), además de contar con muchísimas referencias a la sexualidad, celebridades y hasta cantantes de la cultura popular de los ‘80.





En resumen, disfrutarán de la película. Es sumamente entretenida, de principio a fin. Miller, en su debut como director, prefiere apoyarse más en el sarcasmo que en la pirotecnia de efectos, para centrar la atención en Deadpool y mantenerse fiel al comic. También usa la buena música de Junkie XL en las escenas clave (banda sonora recomendadísima).

De hecho, la película está hecha para gustar tanto a viejos adeptos de Deadpool, como a sus nuevos fans, que sin duda quedarán encantados de hallar una película ruda, original y divertida. Y aunque muchos piensan que el cine de superhéroes está saturando el mercado (BatmanVSuperman/Avengers /X-Men), es en una cinta como ésta, donde la industria entera es parodiada, burlada y homenajeada, a través de una historia “agresiva y malcriada”; como un sutil (y subversivo) respiro de aire fresco. A pesar de las preocupaciones de 20th Century Fox, la cinta ha sido (y sigue siendo) un enorme éxito en la taquilla y continúa rompiendo todo tipo de récords. De momento, ya se ha anunciado una secuela.



P.D. Quédense hasta después de los créditos. ¡No se arrepentirán!




Ficha técnica:

Dirección: Tim Miller
Producción: Lauren Shuler Donner, Simon Kinberg, Ryan Reynolds
Idea original: Rhett Reese, Paul Wernick, Ryan Reynolds
Guión: Fabian Nicieza, Rob Liefeld (basada en el cómic Deadpool, de Marvel Comics)
Música: Junkie XL
Montaje: Julian Clarke
Reparto: Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Ed Skrein, Gina Carano, T. J. Miller
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2016
Género: Comedia, acción, superhéroes

lunes, 9 de noviembre de 2015

Cinematosis en el Otakufest 2015




Estuvimos cubriendo el Otakufest 2015, donde tuvimos la oportunidad de interactuar con los cosplayers, los fans del anime, manga, cómic y del cine de ciencia ficción y fantasía. También asistimos al show de los dobladores de Dragon Ball, pero lo más importante, tuvimos la oportunidad ver la presentación oficial de la película peruana La Venganza del Fachoy, y entrevistar a sus personajes: Sasha Settembrini (Pac Pow), Carlos J. De La Torre (Siu Cao), Roberto Cuba (Don Hai) y Miki Li Fox (Tausí).

viernes, 5 de diciembre de 2014

El origen de La Fuerza



Por: Alexiel Vidam

Acabo de leer el primer arco de Star Wars: Amanecer de los Jedi. Me había decidido a hacer un post distinto y cayó en mis manos esta serie que trata sobre los orígenes de los principales elementos de la famosa saga de George Lucas: La Fuerza, los Jedi, y por supuesto, el Lado Oscuro.


El inicio de todo

Nos ubicamos 25 mil años antes de la saga cinematográfica. En una galaxia lejana, filósofos, científicos y guerreros de diferentes planetas son tragados por una edificación mística llamada Tho Yor, de la cual obtienen los conocimientos y poderes de La Fuerza. Tras la iluminación, estos primeros Jedi son trasladados a un mundo llamado Thytan, donde se dedican al desarrollo de sus nuevas habilidades. Sin embargo, no todos los descendientes de los Jedi nacen con la capacidad de manipular La Fuerza, lo cual hace demasiado difícil su supervivencia en el lugar (también sensible a esta energía). Ello obliga a estos “seres inferiores” a trasladarse a otros planetas y lunas del sistema Thytan.


Como es de esperarse, no tardan en aparecer lo resentimientos y las primeras guerras espaciales en este sector del Universo….


Antecesor de los Sith

En esta historia, ideada por John Ostrander y Jan Duursema, se nos presenta a los Jedis como maestros que buscan el EQUILIBRIO de la luz y la oscuridad (similar a la doctrina shaolin), por el contrario de lo que se suele a partir de las películas, en las que los observamos más como seres inclinados hacia la luz pura.


El “Lado Oscuro de La Fuerza”, como tal, no existía. Existían seres resentidos, sí: colonos marcados por el dolor de haber sido desterrados dejando atrás a sus familiares y amigos, pero en general ninguno de ellos era lo suficientemente poderoso a nivel psíquico. El verdadero problema se da cuando una raza conquistadora llamada Rakatan empieza a esclavizar a algunos seres sensibles a La Fuerza y usarlos como “sabuesos” (sicarios). De entre estos sabuesos, aparece Xesh, el protagonista.


Xesh ha sido educado a punta de maltrato, con la mentalidad de que es necesario ser el más fuerte para sobrevivir; asesinar, antes que ser asesinado. Su poder sobre La Fuerza implica únicamente el lado negativo de la misma. Se especializa en relámpagos de fuerza y es dueño de uno de los primeros sables láser (desconocidos hasta entonces para los Jedi).

El punto de quiebre en la historia de Xesh, se da cuando una situación de riesgo le coloca en una incómoda alianza con un grupo de jóvenes Jedi.

Xesh y la Jedi Tasha Ryo

Puntos fuertes y puntos débiles


Desde mi apreciación personal, la parte fuerte de este cómic es su parte gráfica. Los personajes y ambientes son sumamente detallados y el trabajo de color es una verdadera delicia. Se aprovecha, además, la riqueza del universo Star Wars para presentarnos personajes de diferentes razas y con distintas cualidades. Diría pues, que es el tipo de historia que enamora a un fanático de las mitologías o de las narraciones estilo Tolkien, donde lo más gratificante es explorar un mundo completamente distinto al nuestro. Además, el hecho de remontarnos tantos siglos en relación a la saga cinematográfica, nos presenta una civilización arcaica en muchos sentidos, y que visualmente recuerda bastante a las historietas pulp estilo Flash Gordon (un gancho para los más “veteranos”).


Con el guión sí tengo mis puntos encontrados…

Por una parte, los creadores han sabido aprovechar bastante bien las incógnitas que muchos fans de Star Wars hemos tenido desde su primera aparición en el cine: Siempre hemos tenido una noción sobre lo que es La Fuerza… pero nunca hemos sabido de dónde viene; siempre hemos sido conscientes de que los Jedis son los “guerreros de la luz” de La Fuerza, mientras que los Siths representan el “Lado Oscuro de La Fuerza”. Pero… nunca se nos ha explicado cómo aparecieron.


Pienso que por este lado, los autores de la idea original fueron bastante inteligentes al detectar puntos de interés aprovechables, y además, atrevidos, al lanzarse a romper con el concepto de Jedi que tenemos normalmente (los Jedi no son 100% guerreros de luz, sino de equilibrio entre la luz y la oscuridad). Sin embargo, me desespera un poco su torpeza para llevar su brillante idea al terreno del guión.

Encuentro demasiados “clichés” entre los diálogos (“¡Oh, no, mataste a mi hijo!” “¡Por qué lo mataste! ¡No era necesario!”). El hilo de narración es, además, excesivamente lineal y la aparición de demasiados personajes secundarios dificulta la lectura y la focalización. De hecho, el protagonista se vuelve identificable a partir de las últimas páginas del segundo episodio (el primer arco está compuesto por cinco episodios). Ello me resultó tedioso, ya que -hasta ese momento- sentí confuso el argumento confuso y carente de personajes con contenido.


Luego la cosa cambió.

No es que Star Wars: Amanecer de los Jedi carezca de personajes complejos, sino que la forma en que la historia está contada es tan secuencial (inicio-nudo-desenlace) que por ratos se vuelve densa; uno debe tener la paciencia suficiente para identificar a los protagonistas e irlos conociendo. Pienso que si John Ostrander (guionista) no hubiese seguido una estructura tan clásica a la hora de contar la historia, ésta hubiese enganchado desde el inicio, lograrlo recién hacia fines del segundo capítulo. Creo también que hubiese sido mucho más interesante acercarnos a Xesh (el protagonista) desde el primer momento y observar todo desde un punto de vista mucho más personal, que nos haga testigos y cómplices de sus pensamientos y emociones más tormentosas.


Con todo y todo, debo decir que Star Wars siempre ha sido un universo apasionante y que ya simboliza además un sentimiento en el imaginario popular. Como he señalado, no conseguí conectar con el guión desde el primer instante, pero el filin que me produce Star Wars en sí, me llevó a darle una oportunidad. Considero que mereció la pena, pues una vez que le hallé el punto del clímax, no pude parar de leer aceleradamente hasta la última viñeta.




Ficha técnica:

Historia: John Ostrander, Jaan Dursema
Guión: John Ostrander
Lápices: Jaan Dursema
Tintas: Dan Parsons
Colores: Wes Dzioba
Rotulado: Michael Heisler
Arte de portadas: Jaan Dursema
Arte de portadas variantes: Gonzalo Flores
Traducción al Español: Zlatko Pérez-Luna Rafajlovski
Edición original: Dark Hose Comics
Edición y distribución en Perú: Editora Vuk


*Nota: Recuerda por estas fechas Cinematosis y los personajes de Star Wars unen sus fuerzas para regalar una Feliz Navidad a los niños del I. E.I. N°016 Juan Pablo Peregrino de San Martín de Porres. Para saber cómo puedes colaborar en esta obra social navideña, haz click aquí.

lunes, 11 de agosto de 2014

Los “perdedores” se apoderan de la pantalla grande

“Guardianes de la Galaxia”: ser un antihéroe Marvel nunca fue tan genial


Por: Susana Anavitarte

Con el paso de los años, hemos visto en la pantalla grande a gran parte de nuestros héroes de historietas favoritos. Ironman, Spiderman, Hulk y una lista innumerable. Con tremendas inversiones que oscilan el millón de dólares, un reparto de lujo, efectos visuales casi reales… definitivamente Marvel Comics y “Papá Stan” (Stan Lee, el creador) han hecho no solo un negocio redondo, sino además marcado un hito en la cultura cinematográfica de acción y ciencia ficción. Después del “boom” de X-Men: Días del Futuro Pasado, se lanzó un tráiler que al principio no gustó a la crítica y se auguraba como posible fracaso en taquilla. Y es que el primer teaser tráiler era tan tela que parecía uno de esos videos hechos por fans en AfterEffects y sin música original. Así es; estamos hablando de Guardianes de la Galaxia.

De izquierda a derecha: Drax, Gamora y Quill

Esta entrega, dirigida por James Gunn, trata de Peter Quill (Chris Pratt) -o Star Lord-, un joven ladrón que fue secuestrado de niño por Yondu (Michael Rooker) y sus piratas espaciales; desde entonces, trabaja recolectando artefactos extraños a cambio de dinero. Al encontrar una peculiar esfera, es interceptado por Korath, subordinado del fanático Kree Ronan, ya que al parecer se estaba robando el premio de los Saqueadores -vaya esferita, eh!- y termina huyendo haciendo uso de su rapidez y armas de combate. Sin embargo, el jefe y “padre provisional” de Peter, Yondu, pone precio a la cabeza del muchacho y ofrece una fuerte recompensa.

Yondu (azul de la derecha)

Así, atraídos por la oferta, aparecen Rocket y Groot (voz de Bradley Cooper y Vin Diesel respectivamente), cazadores. En paralelo, Gamora (Zoe Saldana) es enviada por Ronan como su asesina estrella para arrebatarle el Orbe (así es como se llama en realidad la esfera) a Quill, causando los cuatro personajes un caos en la calle y siendo arrestados por el Cuerpo Nova. Una vez en prisión, conocerán a Drax el Destructor (Dave Bautista), quien se les unirá para escapar de la cárcel y así cada uno lograr sus objetivos personales. A la larga descubrirán que ese tesoro robado es una poderosísima arma capaz de destruir el universo y deben impedir que Ronan lo posea.

Rocket y Groot

Recordando los gloriosos años de la televisión por cable de los 90, tenemos a las caricaturas de Marvel más emblemáticas: X-Men, X-Men Evolution, Spiderman, Hulk -con su versión femenina SheHulk-, Los Superamigos, entre otros más. Como buena hincha de Cartoon Network recordé de inmediato, y con mucho cariño, a los Guardianes de la Galaxia. Que lejos de poseer los increíbles poderes de sus otros compañeros de bosquejos, eran una especie de burla y sátira de lo que significaba ser un ídolo heroico. Porque… ¡Vamos! Se trata de un grupo de renegados sociales- un broder que se alucina una especie de James Bond del espacio, un mapache psicópata, un árbol que solo sabe decir su nombre, una flaca verde con complejo de “Femme Fatale” y un agarrado con deseos de venganza (ok, eso no es nada ridículo, aclaremos), que se unen para cuidar al universo.


Aunque no resultan ser los bufones que todos creen y conmemoran desde la televisión, hay muchos elementos que resultan graciosos. Por ejemplo, Quill se hace llamar Star Lord y aparentemente… ehm, creo que él es el único que se puso ese apodo. Rocket camina como si su estatura sobrepasara siquiera el metro de altura y manipula metralletas como todo un mercenario -más parece un personaje de Winnie Pooh jugando a ser un Power Ranger- y se comporta como un rebelde. Se juega con el humor negro en escenas como aquella en la que Rocket pide la pierna ortopédica de un preso para lograr escapar y luego afirma que “en realidad no la necesitaba, solo que le causaba risa ver al hombre cojo”. La traidora hija de Thanos, Gamora, no posee el mismo registro cómico que los otros pero es presa de ciertos momentos chistosos -cuando Peter menciona la película Footloose y ella cree que ser Kevin Bacon es algo así como una divinidad- al igual que Drax, quien tiene un vocabulario muy solemne y contrastante con su ruda apariencia -“quiero morir rodeado de amigos… incluso si está la bruja verde (por Gamora)”-.


Ahora, quien definitivamente quien robó mi corazón fue sido Groot, el noble y torpe compañero de grandes ramas. No sé si ese sexappeal se debe a la extraña ternura que me remite cuando ataca a sus oponentes y sonríe, o a su vasto diálogo merecedor de un Oscar -“¡Yo soy Groot!”-, lo que tengo muy en claro es que estos 5 luchadores combinan perfecto a pesar de lo distintos que son.

La música casi en su totalidad ha sido una pieza fundamental en este develar cómico y anti heroico. Desde la canción que Peter escucha en su walkman, Hooked on a feelin’, hasta un tema de los Jackson Five. Quizás no sea original, pero para los fanáticos resulta ser bastante satisfactorio tener a los 80’s presentes durante las incesantes peleas.



De los efectos visuales no diré mucho, ya que realmente no les encuentro diferencia alguna a los que se acostumbran a usar en otras películas Marveleras. Siguen siendo igual de alucinantes y el combinar los tiempos en slow motion  siempre va a ser una excelente mezcla.

De las actuaciones no tengo algo dantesco que rescatar. Se han apegado al cómic y al menos eso basta. Ha sido una buena elección de reparto. Personajes como el de Glenn Close como Nova Prime o Benicio Del Toro como Taneleer Tivan “El Coleccionista” podrían significar una secuela.

El Coleccionista

Un diálogo en particular nos hace ver por qué este quinteto tan especial debe estar unido para defender el bienestar de Xandar. Quill menciona que “todos son unos perdedores” -literalmente lo son, connotativamente da risa-  ya que han perdido personas importantes o parte de ellos. Peter vio morir a su madre de cáncer y nunca conoció a su padre; Thanos mandó a Gamora a asesinar a la familia de Drax -previamente, descubrimos que este enemigo de los xandarianos asesinó a los padres de Gamora en la cara de ella- y por eso inicialmente le tuvo cierto odio. Rocket es un personaje muy rico en susceptibilidades; en una escena donde se emborrachan se despoja de todos sus miedos y tristezas; afirma que él no pidió ser despedazado y reconstruido en una monstruosidad. De Groot sabemos una nada, pero sugiero que presten atención casi al final de la película… más de una lágrima se les va a escapar.



Fan de Marvel que se respeta se queda sentado en la butaca hasta que acaben los créditos… hay un regalito especial para todos ustedes. Un preámbulo es que entre los “objetos” de colección de Tivan se encuentra otro antihéroe Marvel, Cosmo el Perro Espacial. Ser un “loser” nunca fue tan genial.