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lunes, 9 de julio de 2012

El Adolescente Araña



Por: Alexiel Vidam

Ayer fui a ver The Amazing Spiderman (dirigida por Marc Webb). No me disgustó, pero tampoco me enloqueció. Yo la tazaría como una de esas películas entretenidas, ideales para ir con un grupo de patas a pasar el rato y tirar canchita. Creo también, que si eres fanático de los comics, es muy probable que esta película te decepcione en muchos sentidos, aunque no sabría decir si lo haría más o menos que la saga anterior, con Tobey Maguire en el papel protagónico. En todo caso, si tienes un poco más de correa y vas a un cine barato (o te pagan la entrada), es una película que se deja ver.

La historia del chico araña

Peter y Gwen
Peter Parker (Andrew Garfield) es el típico adolescente “pavo” que no sabe cómo invitar a salir a la rubia “cuero” de la clase. Le gusta tomar fotografías, y es el “nerd” del salón. Además, está medio traumado (por no decir bastante), porque hace años que sus señores padres se fueron, sin dar explicaciones, a quién sabe dónde, y lo dejaron bajo la custodia de su tío Ben y su tía May. Al poco tiempo de irse, ellos fallecieron en un accidente de avión (para quienes creen que no existe el karma).

Por las casualidades del destino, Peter encuentra un maletín que perteneció a su viejo, y, dentro de él, una foto en la cual éste aparece acompañado por un tal Dr. Connors (Rhys Ifans), a quien decide investigar, y termina descubriendo que trabaja en el laboratorio Oscorp, realizando pruebas de transgénesis (mezclando genes de animales que luego puedan ser aplicados a los humanos y curar enfermedades). Al poco tiempo, Peter interactúa con el Dr. Connors y le revela que él es hijo de su antiguo socio, ganándose su aprecio, y sorprendiéndole cuando logra resolver el algoritmo necesario para que sus experimentos dieran resultado.

Dr. Connors convertido en Lagarto.
Siguiendo las reglas de todas las películas que incluyen científicos locos (tronados en mayor o en menor medida), siempre que hay experimentos humanos, algo sale mal, y en este caso, por partida doble. Por una parte, Peter es mordido por una araña radiactiva, obteniendo fuerza y agilidad sobrenaturales, y la habilidad de trepar paredes como las arañas, lo cual resulta bastante conveniente para impresionar chicas y darle una paliza al matón que te hace bullying, pero también bastante problemático cuando decides dártelas de súper héroe y te empieza a perseguir la policía, además del lagarto gigante en el cual se ha transformado tu amigo el científico tronado.

¿Traducción? Peter Parker, con sus nuevos poderes, hacerlas de vigilante de la ciudad, con su nuevo traje de Spiderman (Hombre Araña) y su arma –creada por él mismo- para lanzar telas de araña artificiales y súper resistentes. Al principio la labor resulta bastante fácil y divertida, pero las cosas se complican cuando el enemigo es un mutante mucho más grande, poderoso que él, y encima, marginado social (“¡¡¡ME VENGAREEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!”).

Los puntos fuertes de la araña

Spiderman de 1962
Me gustó que esta versión estuviese  mucho más inspirada que la versión anterior en el Spiderman del comic original. El Spiderman de 1962, al igual que este Spiderman, era un adolescente, idea que surgió de la mente Stan Lee, cansado del concepto del muchacho joven como “escudero” del héroe principal. También se respetó el hecho de que Peter Parker fuese el creador de su propia telaraña, a diferencia de la saga anterior de la franquicia, en la cual la ésta surge del propio cuerpo de Peter (es cierto que posteriormente, existe un comic de Spiderman en el cual también lanza esta “telaraña biológica”, pero cabe señalar que esta versión fue creada después del lanzamiento de la saga anterior de películas); este dato es interesante porque resalta la capacidad creativa de Spiderman, quien, no por nada es un niño-nerd, además de que le pone en aprietos en caso de que se le termine la telaraña.


Independientemente de la fidelidad a la historieta original, esta película entretiene, engancha, nos mantiene atentos a la acción. Cabe resaltar que en este caso, el personaje femenino (Gwen StacyEmma Stone-, novia de Peter antes que Mary Jane según el comic) no se limita a ser una “damisela en peligro”, sino que se trata de un personaje inteligente, intrépido y capaz de tomar las armas tanto para ayudar a Spiderman como para rescatar civiles.


Los puntos débiles de la telaraña


Antes que nada, quisiera recomendarles que NO gasten en verla en 3D porque prácticamente ni lo sentirán, salvo en esa última toma del salto y lance de telaraña de Spiderman hacia el exterior de la pantalla.


Pasando a otros detalles, a ese Peter Parker le faltaba "echarle más papa al caldo" y meterse unos seis meses al gimnasio; muy flaquito; está bien que sea adolescente y que pretenda seguir la onda del comic de los 60s, pero al actor se le veía demasiado enclenque en el traje de súper héroe. En segundo lugar, me enervaron los diálogos románticos excesivamente cliché entre Peter y Gwen (“Ehhhh… eh… ¿quieres?... Tú sabes…” “¿Salir…? Sí, claro, pero hoy no…” “Ah, sí, yo tampoco, estoy muy ocupado hoy…” “Ah, bueno entonces, otro día” “Sí, claro, cualquier otro día… el que sea”, con cara de pavazos los dos); durante todos esos momentos me sentí en una escena de telenovela para adolescentes (si Crepúsculo es Rebelde Way con vampiros y hombres lobos, durante estas secuencias, esto fue CASI –nunca tanto- como Rebelde Way con súper héroes y villanos); pienso que, si tenían que meterle romance, podrían haberlo hecho de una manera más creativa y original.

Por otra parte, Peter, además de pavo, era “emo” (OMG!); de rato en rato tenía que hacer su pataleta por la desaparición de su viejo (y creo que a su vieja ni la menciona, lo cual me hace pensar que ésta, o era una bruja, o el chibolo sufría de papitis crónica) y hacer sentir mal a los tíos que, aunque tradicionalones, eran buena onda. Tampoco me gustó el hecho de que quisieran meterle algún raye extra sobre la desaparición del viejo, en esa escena en que el Dr. Connor está en la cárcel y una voz le pregunta: “¿Y el muchacho ya sabe la verdad sobre su padre?”… Eso me pareció taaaaaaaaaaaaaaaaaaan Star Wars (“¨¡Soy tu padre!”), y a la vez taaaaaaaaaaaaaaaaaaan querer copiar a Batman. ¡Señores, Batman es Batman! ¡Batman tiene derecho a ser medio emo porque siempre lo fue! ¡Dejen a Spiderman ser Spiderman! Está bien que haga sus chistes cojudones mientras pelea (felizmente eso se mantuvo), pues es parte de su personalidad, y si Spiderman originalmente no sabía nada acerca de sus viejos (salvo que se descalambraron en un viaje de avión) y tampoco parecía importarle, déjenlo ser, después de todo el tío Ben fue un buen tipo y bastantes traumas le transfirió con su muerte (que, en parte, culpa del propio Peter). Yo pienso que cada héroe debe tener una personalidad propia que lo defina, al igual que sucede con sus trajes y habilidades. Fórmula repetida aburre.