¿Cuántas
veces hemos soñado con interactuar con nuestras estrellas favoritas de
Hollywood?... Si eres un verdadero cinéfilo, seguro muchísimas veces. Por eso, pensando en ti, te presentamos una lista
muy especial, con los actores que suelen
contestar a sus seguidores en las redes sociales. ¡Apunta!
Ryan Reynolds
“Irreverente”, “sarcástico”, “cómico”, “antihéroe” Son algunos de los adjetivos que vienen a nuestra mente al pensar en Ryan Reynolds. Y es que, si alguien escucha su nombre, seguramente llegará a su cabeza la imagen del personaje que le ha dado más popularidad en los últimos años: Deadpool.
Desde su último gran éxito cinematográfico –como parte del Universo X-Men- ha tenido un significativo incremento de fans y esto ha llevado a que muchos quieran tener algún tipo de contacto con él, en especial en Twitter.
De forma cómica y astuta, Ryan responde a sus fans todo tipo de inquietudes, sugerencias y peticiones, que van desde simples preguntas, hasta fantasías sexuales. ¡Aprovecha! https://twitter.com/vancityreynolds
Gal Gadot
Si bien la espectacular Gal Gadot nos sorprendió con su actuación en Wonder Woman, nos sorprende igual por la sencillez y buena onda con que responde a sus fans, en especial a la tierna carta que le hizo una pequeña de 7 años, utilizando plumones.
La también intérprete de Fast & Furious tuvo la excelente idea de hacerle llegar la respuesta a través de Facebook, resaltando la creatividad de su carta y lo inteligente que era. Sueño cumplido. https://www.facebook.com/GalGadot
Emma Stone
No hay que hacer mucha presentación cuando se trata de ella. La fabulosa actriz que se inició en el mundo de la comedia para luego sorprendernos con su versatilidad para destacados papeles en otros géneros cinematográficos. La hemos gozado en Birdman, Amazing Spiderman, The Help y la sensacional La La Land. Emma nos sorprendió a todos cuando le respondió a uno de sus fans, quien le había propuesto ser su pareja en su fiesta de graduación.
Soñar no cuesta nada, pero el sólo hecho de que la protagonista de Crazy, Stupid, Love le haya respondido tan agradecida por la petición, hace que cualquier fan se sienta realizado. https://www.instagram.com/emmastonnne/
Emma Watson
Si tienes tus “peros” con respecto al empoderamiento de la mujer, o con la igualdad en pleno siglo XXI, “calladito te ves más bonito”, pues seguro obtendrás un fulminante Avada Kedabra de la bruja más genial que haya tenido jamás la Casa Gryffindor; Emma Watson te hará pisar tierra y te ubicará instantáneamente en el tiempo.
Por medio de las redes sociales, la reconocida actriz de Harry Potter no duda en dar respuestas certeras, astutas y contundentes a cualquiera que atente contra la lucha por la igualdad. https://www.facebook.com/emmawatson/
Frankie Muniz
Muchos lo recuerdan por sus películas de espía; otros prefieren recordarlo como Malcolm, el niño genio que nos divirtió con su disfuncional familia, ocurrencias y cómicas situaciones que a cualquiera le podrían suceder.
Lo cierto es que, si vas a escribirle, a Frankie Muniz, es muy probable que te responda… nomás que, si vas a criticarle, ¡cuidadito!... porque también te va a contestar (¡Avisado estás!) https://www.instagram.com/frankiemuniz4/
Sé que ya tuvimos un primer post dedicado aLa La Land… pero en aquel entonces la película estaba aún “calientita” y nos esforzamos al máximo en no spoilear y ser lo más imparciales posible. Este post tiene una finalidad distinta, y es que ante las primeras alabanzas, empezaron a surgir los comentarios reaccionarios que la tachaban de “sobrevalorada” y que otras personas empezaron a repetir -a mi parecer- por mera pose y sin tomarse el tiempo ni la paciencia de disfrutarla y ver más allá de “ah, es un musical romántico made in Hollywood”.
A mí me encantó La La Land y no tengo roche de decirlo. No me considero cursi, el musical no es mi género favorito dentro del cine, no estoy enamorada de Ryan Gosling (ni de Emma Stone), tampoco soy hincha de las películas románticas. Sin embargo, esta película me remeció las fibras y me metió unas tremendas y poco comunes ganas de ponerme a bailar de la nada. Con esto no pretendo reivindicar a La La Land como merecedora del Oscar a Mejor Película (eso es bastante discutible, y Moonlighttambién es una excelente película), pero sí resaltar los motivos por los cuales me gustó y pienso que su nominación a la categoría estaba más que justificada.
¿Por qué me encantó La La Land?
En primer lugar, porque me sentí identificada. Y no, no pienso que empezar por aquí me quite seriedad como crítica, pues toda crítica tiene un margen de subjetividad (de lo contrario, todas las opiniones de los críticos serían exactamente las mismas, y no suele ser así… incluso algunos cambian de opinión). Me identifiqué con los dos protagonistas porque me parece que reflejan bastante bien las frustraciones que vivimos todos los que nos dedicamos al arte: los familiares diciéndote que de eso no se vive, que tómalo como hobbie, que “tienes que madurar”, y tú -“necio”, fiel a lo único que te apasiona y te nace hacer-, prefieres vivir con un ermitaño y seguir guerreando por atrapar una oportunidad… antes que condenarte a hacer algo que te haga infeliz.
Ése diría que es mi gancho emocional más fuerte con la película; sin embargo, no es el único motivo por el cual me gusta o lo único que aprecio de ella.
La La Land te atrapa con sus ambientes coloridos, con sus guiños y recursos técnicos sacados -adrede- del cine clásico (como ese iris que se cierra o la nebulosa que se forma en el contorno de la pantalla, transmitiéndonos un filin muy de pelas como Casablanca o Cumbres Borrascosas). Es una película que describo -personalmente- como un orgasmo audiovisual: te pone el corazón a latir, te hace saltar del asiento y te invita a moverte. Su música en particular está muy bien hecha y colocada, precisa para construir esa atmósfera de ilusión/desilusión, donde saboreamos nuestros sueños y a la vez nos estrellamos cincuenta veces contra el piso. La caída, la resignación y el fracaso son -pues- un fantasma que persigue constantemente a los personajes, es el pozo que requiere que ambos se tomen de la mano para ser saltado.
Mia (Emma Stone) es a Sebastian (Ryan Gosling) lo que Sebastian es a Mia: una fuente de inspiración y motivación, un impulso y un soporte para sortear los obstáculos. Sebastian necesita ese cachetadón de Mia que le dice “¡hey, regresa aquí! ¿Dónde están los sueños que pretendías alcanzar?”, y Mia necesita que Sebastian la saque -casi a rastras- de su casa para llevarla a esa gran audición. La energía de ambos actores -por cierto- es desbordante; a Ryan Gosling le brillan los ojos al interpretar la pasión de su personaje, y Emma Stone es sencillamente encantadora.
La emoción que transmite Sebastian al hablar de Jazz es
desbordante y contagiosa
Reconozco que La La Land es una película que no está hecha para muchos(de hecho, pienso que -casi siempre- las alabanzas masivas se dan por repetición tanto como los abucheos masivos); si no te sientes compenetrado con el arte, es probable no conectes con los protagonistas ni comprendas del todo sus sufrimientos.
Si eres más de un estilo de narrativa clásica (inicio-nudo-desenlace, sin mucho “adorno”), probablemente la puesta en escena no te enamore. Si no te detienes a admirar los bailes ni lo bien construidos que están los escenarios, posiblemente no comprendas lo difícil que debe haber sido la elaboración de esta película. Repito: toda apreciación tiene un margen de subjetividad, así que si no te gustó, es válido.
Lo que no me parece válido es que se menosprecie una excelente producción que cuenta con: fotografía A1, muy buenas actuaciones, buena construcción de personajes, trama bien armada, excelente banda sonora, excelente dirección de arte (creación de escenarios) y un final inesperado y muy bien armado. Todos estos elementos hacen que -como producto culminado- La La Land se haya merecido su nominación -te guste o no-. Puedes decir que la película no era tu onda…pero a decir que “no pasa nada” y ponerte en plan de “hater”... hay que tener cuidado.
Redundo en la intención del inicio del post: no pretendo decir que La La Land sea mejor o peor que Moonlight; tampoco pretendo que a partir de ahora les toque el corazón; sólo pretendo hacer un poco de justicia y bajarle un toque las revolucionas a la gente que “se va de boca” y no tiene argumentos propios ni contundentes para respaldar su opinión.
*LA YAPA*
Te invito a ver nuestro post anteriory dejo por aquí un videín sobre los guiños de La La Land.
*Esta pela sigue en cartelera, así que -si no la has visto-, te aconsejo no escuchar a los haters y construir tu propia opinión.
Es un 2017 que ha empezado con fuerza con opciones interesantes en la cartelera cinematográfica limeña. Uno de los títulos más voceados para ganar muchos Oscars es la nueva película de Damien Chazelle -si visteWhisplash, él es su padre-: La La Land, Ciudad de Sueños.
La historia va sobre Mia Dolan (Emma Stone), una joven barista que trabaja en una cafetería de los estudios Warner. Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista que ama el jazz y odia que menosprecien dicho género musical y su propio talento.Ambos parecen no tener ningún vínculo en común; inevitablemente, se conocen y surge un amor tan puro y correspondido como difícil de llevar.
Es entonces que su amada ciudad de sueños es testigo del duro camino donde ambos tendrán que luchar por conservar su relación y al mismo tiempo cumplir sus metas.
En las últimas semanas, se ha abierto un intenso debate sobre si se trata de un film glorioso o sobrevalorado. Como no queremos seguir metiendo mucha labia, mencionamos algunos puntos considerables a su favor y otros en contra:
Este musical le rinde tributo a todos los musicales buenos -mejor dicho, magníficos- como Grease, WestSideStory y la emblemática SingingintheRain. Cada cuadro tiene algo que nos recuerda a los anteriores y a otros más. Y para quienes aman las historias cantadas y bailadas, esto es un verdadero manjar.
Ryan Gosling luce más sus habilidades para los instrumentos musicales, el canto y el baile. Ha sido comparado con cantantes como Frank Sinatra por su registro bajo y melodioso. Ni qué decir de su performance, que evoluciona favorablemente y lo conoces en dos horas y media de película.
La música es simplemente emocionante: sientes ganas de soñar y de seguir haciéndolo. Te remece hasta la fibra más escondida, porque todos alguna vez hemos dejado de pelear por lo que queremos por el temor al rechazo habitual.
Es más realista que otras películas del género. No es la típica historia súper feliz y “fresa” que hemos estado acostumbrados a ver en otros musicales. Te reconforta y te estrella contra un pavimento inevitable.
Si J.K. Simmons es tu gurú de vida, vamos avisando que tiene una memorable aparición en el filme.
La dirección de arte pareciera sacada de las mejores revistas de moda de los setentas y ochentas. Le brinda temperamento a los personajes y nos queda claro qué rol cumplen en la sociedad.
Canciones como City of Stars o Lovely Night quedarán en el recuerdo. Absorben perfectamente el imaginario artístico de muchos.
Los efectos especiales complementan todos los puntos anteriormente mencionados. No son merecedores quizás a algún galardón, pero tampoco son pobres o deficientes.
Es entonces que a tanta maravilla explicada, se le contrapone aspectos que no convencen a muchos expertos:
Emma Stone no es una mala actriz. Su voz no es mala y baila muy pulcramente. Pero no es una superdotada para los musicales. Además, el papel de chica tierna que sufre y que tiene que enfrentar sus demonios para lograr algo bueno está tan explotado, que no es nada del otro mundo.
Si bien la historia nos muestra los sueños que la pareja persigue, se centran mucho en Sebastian y no tanto en Mia. Poco podemos ver de su talento.
Si son de los románticos que creen que el amor puede más que cualquier cosa, pues esta NO es su película. Es algo así como un “pincha globos”. Lo dejaremos ahí porque de otra forma, sería un terrible spoiler.
¿Ganará a Mejor Película, Mejor Actor y Actriz y Mejor Director? ¿O será la gran fracasada como otras tantas películas ovacionadas que al final terminaron con sólo 3 premios secundarios? El 26 de febrero lo sabremos.
Para
quienes inesperadamente ignoran qué es realmente “Birdman”
Por: Susana Anavitarte
Como pocas veces ocurre, me gané un pase doble para ir a la
Premiere de Birdman (o La Inesperada Virtud de la Ignorancia), cintanominada
a 9 estatuillas de los Oscars, incluyendo Mejor Director, Mejor Actor y Mejor
Película. Mi poca pasión por enterarme de la sinopsis previamente, me hizo
pensar: “¡Bien! Al fin una pela de superhéroes que llega por lo grande, con
muchos galardones, así”. Desde meses atrás me había mentalizado y había visto por Youtube las repeticiones del plumífero héroe con su fiel águila y su
alarido de guerra. Confieso, que quería ir disfrazada, ya que en los estrenos
de otros superhero films, me había
quedado con las ganas. Entonces un colega que ya la había en EEUU me
advirtió: “Si no quieres que te usen para un Meme, checa en
Wikipedia la sinopsis”. Gracias, anónimo colega; me salvaste de ser el próximo
topic trend en las redes sociales. A lo que voy queridos lectores y lectoras, es a que no; esta película NO va de un
superhéroe. Es mucho más que eso.
Hombre alado en decadencia
Riggan Thomson(Michael Keaton) es un actor en decadencia,
conocido por haber interpretado 30 años atrás al mítico personaje del título.
Él decide realzar su carrera con un protagónico en una obra de Broadway
llamada What we talk when we talk about
love, de Raymond Carver. Su vida es “nada
fuera de lo común”: Estásu preocupada ex esposaGriffin Murray(Amy Ryan); su hija Sam (Emma Stone), quien le sirve de ayudante; Laura (Andrea Riseborough), la mujer que no pasea de la mano -como
ella quisiera-; su rival, el arrogante actor Mike Shiner (Edward Norton); y
finalmente su insoportable ego, manifestado como una voz en su interior -la voz
de Birdman-. Riggan tendrá que enfrentarse a todo lo que le impide despegar sus
alas nuevamente, a fin de conseguir un
estreno teatral a lo grande.
Le acompañan también Lesley
(Naomi Watts), una debutante en las tablas de Broadway ligada a Mike en el
pasado, y Brandon Vander Hey (Zack Galifianakis), sarcástico e irreverente
representante artístico cuya visión de los problemas es más light que su
propio físico.
Choque de Titanes: Keaton contra Norton
Alejandro González
Iñárritu nos brinda otra quemada de cerebro armoniosamente decorada con
cámaras que persiguen a los personajes en casi todo momento. Hay momentos
específicos en los que no se aprecia muy bien lo que se está enfocando; se
trata de detalles que serán develados después, de modo que es necesario estar
atento (cono para no parpadear o distraerse con la canchita).
El humor empleado es
bastante “gringo”. Si no sabes siquiera quién es Ryan Gosling o por qué en
la trama se burlan de Jeremy Renner, tienes dos opciones: o chequeas todo lo
que puedas en Google, o simplemente no gastas tu tiempo y dinero intentando
parar de pechito los diálogos. En la
opinión de muchos críticos americanos, esta cinta no pegaría en países latinos,
porque en ellos se suele considerar delicado hacer chiste sobre drogas,
celebridades locales o relaciones de personas mayores con jóvenes -eso a
Emma Stone no parece importarle, porque se las da de “Candy’” con Edward Norton
en la pela-. Asimismo, el estilo de
combinar la fantasía con la realidad puede marear y confundir.
A pesar de eso, el
guión logró estremecer lo más profundo de mi corazón. Desde las bromas
alusivas a las estrellas de Hollywood (“si no te gusta esa nariz, ¡Llamamos al
cirujano de Meg Ryan!”), hasta los clichés en torno la sexualidad de los
artistas -escenita picante entre Andrea Riseborough y Naomi Watts-, realmente nadie
se salva. Quienes vayan a verla, tomen en cuenta que es un compendio exagerado de pensamientos comunes entre la sociedad,
con respecto a lo que -para ella- son los artistas: unos renegados sociales
que constantemente viven las situaciones
y el presente, pero sin vistas al futuro (al estilo Sanford Meisner… la
gente actoral me entenderá).
Algo curioso de este
filme es el uso del repique de tambores asociado a todo gag o momento gracioso. Cuando
Riggan suelta sus “superpoderes”, un sonido profundo incrementa la ira o el
delirio del actor. Vale decir que la
creación del traje de Birdman me pareció genial; aunque no es igual al que
aparece en el cómic, conserva la esencia del mismo; pareciera que en cualquier
momento va a mostrar sus habilidades extrahumanas.
Mi topic favorito: Las actuaciones
Michael Keatonrenace como fénix encarnando al ego
centrista y caótico Riggan. No es un personaje común y silvestre. No. No
solo por sus súper “normales” alucinaciones -la toma más emblemática es la de él
levitando y escuchando a su “Birdman” interior; también porque, a pesar de lucir como un loco de atar, está
más cuerdo de lo que todos creemos. Él no quiere simplemente llenarse los
bolsillos y acaparar los tabloides con algún escándalo; quiere algo más que las
vanidades materiales no van a darle: la gloria. Hay momentos en los que uno
siente que el personaje pierde peso, al mantenerse demasiado tiempo en el
estado de desconcierto y desesperación; pero cuando la película alcanza el pico
más alto, vemos esa transformación de Ícaro -hombre alado- a artista. Una bella
metáfora, sin duda.
Por otra parte,
siempre me he considerado admiradora de Edward Norton. Creo mucho en su
capacidad camaleónica para inmortalizar a diversos personajes. Aquí, me
hizo confirmar que lo suyo también puede ser la comedia. Mike es el típico estereotipo de actorcito de moda que, como tiene
una vasta experiencia y a los medios comiendo de sus manos, cree tener derecho
a lo que sea. En cierta parte del film menciona algo interesante sobre
“necesitar experimentar y sentir lo mismo que su personaje en escena viviría”. Su excentricidad no tiene límites
-ordena una cama extraña para “su construcción dramática”- y mucho menos su descaro. No solo trata peor que una basura a
Lesley (Naomi Watts) -quien irónicamente fue quien le convocó a la obra-, sino
que además pretende algo con Sam. Representa
al peor tipo de “divo” que pueda existir: cambia sus diálogos, se broncea
con una cama solar, y puede llegar a tener sexo en vivo con tal de que su
actuación sea creíble.
De Naomi Watts solo
puedo decir: ¡bravo! La rubia ojiazul, conocida por su papel en El Aro y en Lo Imposible se aleja del drama y apuesta por un poco de risas. Su actuación no habrá sido la más
resaltante y brillante, pero denotó una excelente química con el resto del
elenco. Lesley es la eterna actriz en ascenso, que a pesar de que ha conseguido
lo que tanto anhelaba -llegar a Broadway-, siente un vacío profundo. Quizás
debido a su fracaso amoroso con Mike, o porque se cree menos de lo que
realmente es. Rescato un dialogo a propósito de esto:
- (…) Creo que no tengo autoestima.
- Eres actriz, cariño.
(Laura a Lesley en los camerinos)
Andrea Riseborough
complementa la carga emotiva al personificar a la novia -¿o amante?- de Keaton,
la tierna Laura. Ella siente que el amor a la actuación y a la fama de Riggan,
es más grande que el que dice sentir por ella. Es la “otra”, la que no
figura y no tiene un espacio en su vida. La escenita “hot” con Lesley es
también un acertado estereotipo de la percepción liberal que se tiene de los
artistas: no le hacen asco a nada ni a nadie.
Apariciones como las
de Zack Galifianakis o Lindsay Duncan dan risa porque son el sarcasmo en carne
y hueso.El primero interpreta a
Brandon Vander Hey, el representante de Riggan, que también está encargado
de velar por la obra. La mayor parte del
tiempo se encarga de soltar faltosas bromas con respecto a las estrellas de
Hollywood como “(…) no, para variar, Robert Downey Jr. Está grabando Los
Vengadores… ¿o Ironman? Lo que sea, pero al fin hace algo”. Su personaje no
tiene nada de innovador, ya que es el mismo actor de televisión y stand up
comedy que lleva su forma de ser a la pantalla grande. Lo bueno es que no
hastía porque sus apariciones son cortas. Duncan
personifica a la cruel y ácida crítica de teatro Tabitha Dickinson, que aunque
breve, se lleva las palmas y carcajadas de cualquiera. Ella misma lo dice:
va a destruir a Thomson a como dé lugar así no haya visto la obra. Detesta a
esos actores que creen ser el centro del universo y se creen indispensables; piensa
ninguno de ellos puede escenificar lo que realmente es “arte”.
Finalmente pero no por eso menos, Emma Stone. Sinceramente, su
personaje -Sam- es bastante orgánico y muy honesto. Ese humor oscuro sobre su vicio
-las drogas- esconde algo desgarrador. Su físico es graciosamente “dark”-Lesley
la tilda de “perturbadora” en cierto momento- y eso contribuye a la carga
cómica. Su química con todos los actores
y actrices es impecable. No obstante, siento que no ha cumple ningún reto,
ya que anteriormente le he visto en comedias románticas con alguna
interpretación similar. La escena final
del film donde ella aparece, es muy significativa; recomiendo prestarle
atención.
Rocas finales
Me he explayado bastante pero no es una película fácil de
describir. Al fin y al cabo entreteje varios temas como el de la vida de los
actores y actrices, y esas viejas glorias que tratan de sacar a flote. Habla de esas veces en que todo parece
perdido y hay que apelar a otros ases bajo la manga (como hacer escándalo o
simplemente creer en nuestro “yo supremo” interno). Thomson logra mucho a
costa de su matrimonio y de su relación tortuosa con su hija. Mike asciende
porque no le interesa lo que piensen de él, lo cual ensucia su imagen personal.
Laura cree que, dejando de lado su amor propio, conseguirá ser valorada como
merece. Y podemos seguir escribiendo más de lo mismo.
Eso es “Birdman”: una
historia del amor en todas sus facetas; el amor a la profesión, al triunfo, a
otros, a la familia, a los hijos… a uno mismo. De cómo puede alimentar pero a
la vez destruir; porque “de eso hablamos
cuando hablamos de amor”. Gracias Raymond Carver. Gracias Iñárritu. Gracias
Keaton y gracias Norton.
Ficha técnica:
Dirección: Alejandro González Iñárritu Producción:Alejandro González Iñárritu, John Lesher, Arnon Milchan, James W. Skotchdopole Guión: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Jr. Armando Bo Música: Antonio Sánchez Fotografía:Emmanuel Lubezki Montaje: Douglas Crise, Stephen Mirrione Reparto: Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Zach Galifianakis País:Estados Unidos Año: 2014 Género:Comedia negra, Drama Duración:119 minutos Idioma:Inglés Compañías Productora: Regency Enterprises
Ayer fui a ver The Amazing Spiderman (dirigida por Marc Webb). No me disgustó, pero
tampoco me enloqueció. Yo la tazaría como una de esas películas entretenidas,
ideales para ir con un grupo de patas a pasar el rato y tirar canchita. Creo
también, que si eres fanático de los comics,
es muy probable que esta película te decepcione en muchos sentidos, aunque no
sabría decir si lo haría más o menos que la saga anterior, con Tobey
Maguire en el papel protagónico. En todo caso, si tienes un poco más de
correa y vas a un cine barato (o te pagan la entrada), es una película que se deja
ver.
La historia del chico araña
Peter y Gwen
Peter Parker (Andrew Garfield) es el típico adolescente
“pavo” que no sabe cómo invitar a salir a la rubia “cuero” de la clase. Le
gusta tomar fotografías, y es el “nerd” del salón. Además, está medio traumado
(por no decir bastante), porque hace años que sus señores padres se fueron, sin
dar explicaciones, a quién sabe dónde, y lo dejaron bajo la custodia de su tío
Ben y su tía May. Al poco tiempo de irse, ellos fallecieron en un accidente de avión
(para quienes creen que no existe el karma).
Por las casualidades del destino, Peter encuentra un maletín
que perteneció a su viejo, y, dentro de él, una foto en la cual éste aparece
acompañado por un tal Dr. Connors (Rhys Ifans), a quien decide investigar,
y termina descubriendo que trabaja en el laboratorio Oscorp, realizando pruebas
de transgénesis (mezclando genes de animales que luego puedan ser aplicados a
los humanos y curar enfermedades). Al poco tiempo, Peter interactúa con el Dr.
Connors y le revela que él es hijo de su antiguo socio, ganándose su aprecio, y
sorprendiéndole cuando logra resolver el algoritmo necesario para que sus
experimentos dieran resultado.
Dr. Connors convertido en Lagarto.
Siguiendo las reglas de todas las películas que incluyen
científicos locos (tronados en mayor o en menor medida), siempre que hay
experimentos humanos, algo sale mal, y en este caso, por partida doble. Por una
parte, Peter es mordido por una araña radiactiva, obteniendo fuerza y agilidad
sobrenaturales, y la habilidad de trepar paredes como las arañas, lo cual
resulta bastante conveniente para impresionar chicas y darle una paliza al
matón que te hace bullying, pero también bastante problemático cuando decides
dártelas de súper héroe y te empieza a perseguir la policía, además del lagarto
gigante en el cual se ha transformado tu amigo el científico tronado.
¿Traducción? Peter Parker, con sus nuevos poderes, hacerlas
de vigilante de la ciudad, con su nuevo traje de Spiderman (Hombre Araña)
y su arma –creada por él mismo- para lanzar telas de araña artificiales y súper
resistentes. Al principio la labor resulta bastante fácil y divertida, pero las
cosas se complican cuando el enemigo es un mutante mucho más grande, poderoso
que él, y encima, marginado social (“¡¡¡ME VENGAREEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!”).
Los puntos fuertes de la araña
Spiderman de 1962
Me gustó que esta versión estuviese mucho más inspirada que la versión anterior en
el Spiderman del comic original. El Spiderman de 1962, al igual que este
Spiderman, era un adolescente, idea que surgió de la mente Stan Lee, cansado del
concepto del muchacho joven como “escudero” del héroe principal. También se
respetó el hecho de que Peter Parker fuese el creador de su propia telaraña, a
diferencia de la saga anterior de la franquicia, en la cual la ésta surge del
propio cuerpo de Peter (es cierto que posteriormente, existe un comic de
Spiderman en el cual también lanza esta “telaraña biológica”, pero cabe señalar
que esta versión fue creada después del lanzamiento de la saga anterior de
películas); este dato es interesante porque resalta la capacidad creativa de
Spiderman, quien, no por nada es un niño-nerd, además de que le pone en
aprietos en caso de que se le termine la telaraña.
Independientemente de la fidelidad a la historieta original,
esta película entretiene, engancha, nos mantiene atentos a la acción. Cabe
resaltar que en este caso, el personaje femenino (Gwen Stacy –Emma Stone-,
novia de Peter antes que Mary Jane
según el comic) no se limita a ser una “damisela en peligro”, sino que se trata
de un personaje inteligente, intrépido y capaz de tomar las armas tanto para
ayudar a Spiderman como para rescatar civiles.
Los puntos débiles de la telaraña
Antes que nada, quisiera recomendarles que NO gasten en verla en 3D porque prácticamente ni lo sentirán, salvo en esa última toma del salto y lance de telaraña de Spiderman hacia el exterior de la pantalla.
Pasando a otros detalles, a ese Peter Parker le faltaba "echarle más papa al
caldo" y meterse unos seis meses al gimnasio; muy flaquito; está bien que sea
adolescente y que pretenda seguir la onda del comic de los 60s, pero al actor
se le veía demasiado enclenque en el traje de súper héroe. En segundo lugar, me
enervaron los diálogos románticos excesivamente cliché entre Peter y Gwen (“Ehhhh…
eh… ¿quieres?... Tú sabes…” “¿Salir…? Sí, claro, pero hoy no…” “Ah, sí, yo
tampoco, estoy muy ocupado hoy…” “Ah, bueno entonces, otro día” “Sí, claro, cualquier
otro día… el que sea”, con cara de pavazos los dos); durante todos esos momentos
me sentí en una escena de telenovela para adolescentes (si Crepúsculo es Rebelde Way
con vampiros y hombres lobos, durante estas secuencias, esto fue CASI –nunca tanto-
como Rebelde Way con súper héroes y
villanos); pienso que, si tenían que meterle romance, podrían haberlo hecho de
una manera más creativa y original.
Por otra parte, Peter, además de pavo, era “emo” (OMG!); de
rato en rato tenía que hacer su pataleta por la desaparición de su viejo (y
creo que a su vieja ni la menciona, lo cual me hace pensar que ésta, o era una
bruja, o el chibolo sufría de papitis crónica) y hacer sentir mal a los tíos
que, aunque tradicionalones, eran buena onda. Tampoco me gustó el hecho de que
quisieran meterle algún raye extra sobre la desaparición del viejo, en esa
escena en que el Dr. Connor está en la cárcel y una voz le pregunta: “¿Y el
muchacho ya sabe la verdad sobre su padre?”… Eso me pareció
taaaaaaaaaaaaaaaaaaan Star Wars (“¨¡Soy tu padre!”), y a la vez
taaaaaaaaaaaaaaaaaaan querer copiar a Batman. ¡Señores, Batman es Batman!
¡Batman tiene derecho a ser medio emo porque siempre lo fue! ¡Dejen a Spiderman
ser Spiderman! Está bien que haga sus chistes cojudones mientras pelea
(felizmente eso se mantuvo), pues es parte de su personalidad, y si Spiderman
originalmente no sabía nada acerca de sus viejos (salvo que se descalambraron
en un viaje de avión) y tampoco parecía importarle, déjenlo ser, después de
todo el tío Ben fue un buen tipo y bastantes traumas le transfirió con su muerte
(que, en parte, culpa del propio Peter). Yo pienso que cada héroe debe tener
una personalidad propia que lo defina, al igual que sucede con sus trajes y
habilidades. Fórmula repetida aburre.