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lunes, 29 de febrero de 2016

Conclusiones sobre el Oscar 2016



Por: Alexiel Vidam

Como decía anteriormente, el Oscar se venía lleno de sorpresas… y más de las que esperaba. Comenzando porque, en contra de mi propio pronóstico, mi favorita para el Oscar se llevó la estatuilla máxima. Spotlight, película que rinde homenaje al periodismo de investigación y que denuncia el encubrimiento de la Iglesia Católica a los sacerdotes pederastas, marca, desde mi perspectiva, un nuevo hito en la historia de la premiación. Quizás no se trate del filme más innovador de la lista en cuanto a recursos técnicos o estilo narrativo, pero se trata de una película con evidente mensaje autocrítico. Aquí los gringos no son los héroes, sino que la sociedad norteamericana se convierte en cómplice de los crímenes más sórdidos, y es un grupo de avezados periodistas el que decide dejar de hacerse de la vista gorda y comprarse el problema. Ya se observaba, como señalé en mi post anterior, varios cambios interesantes en los criterios de premiación, pero aun así, este resultado me ha parecido tan inesperado como interesante.


Otra gran galardonada fue The Revenant (El Renacido), que se llevó tres estatuillas: a Mejor Director (Alejandro Gonzáles Iñárritu), Mejor Fotografía (Emmanuel Lubezkii), y la tan esperada estatuilla a Mejor Actor... a Leonardo DiCaprio.


Por otra parte, los fans de DiCaprio estarán felices… y también quienes no somos sus fans pero sentíamos que ya le tocaba (“al César lo que es del César”, como dice el refrán). Creo que en general todos esperábamos ya este galardón, e incluso nos sentíamos más ansioso por saber quién se llevaba el premio a Mejor Actor, que el de Mejor Película. Bien merecido el Oscar, y es que, sin muchas líneas, la gestualidad del personaje convencía a la primera, y la resistencia del propio actor a las dificultades climáticas del rodaje, era otro mérito que tampoco se podía dejar de lado. En cuanto a su principal competidor, Eddie Redmayne, también considero que lo hizo bastante bien, pero me sigo quedando con su actuación en La Teoría del Todo, donde pienso que además el guión le daba más pie a lucirse, mientras que en La Chica Danesa, paradójicamente, que el vestuario y el maquillaje le robaban un foco a la propia interpretación.


“Muchas gracias a toda la Academia por este increíble honor, ‪The Revenant‬ es el producto de sacrificios incansables por un increíble elenco y equipo. Su apoyo incondicional y compromiso con este proyecto es la única razón por la que estoy en condiciones de aceptar éste premio. Ésta victoria es también una importante oportunidad para traer más atención al cambio climático y a la acción que debe ser tomada por todos nosotros ahora mismo.” - Leonardo DiCaprio


La verdad es que me quedé un poco decepcionada de que Carol–otra de mis favoritas- no obtuviese ningún premio, pero hay que admitir que la tenía difícil. Ha competido en varias categorías de Mad Max: Fury Road, que hasta ahora no me convence a nivel argumental, pero se le reconoce el gran mérito en la parte de la producción. Audiovisualmente, Mad Max Fury: Road es un monstruo impresionante; la capacidad del equipo de arte para transformar a los personajes, de todas maneras demostraba un esfuerzo notable (una vez más, “al César lo que es del César”). Siguiendo con Carol, Cate Blanchett tampoco se llevó el Oscar a Mejor Actriz, en contra de mis propios deseos, pero de igual modo era una categoría bastante peleada; Brie Larson nos convenció a todos con su desgarrado papel en Room, tomando en cuenta además, que se trata de una película con un foco muy específico, donde la calidad de la misma prácticamente dependía de ella y del actor que interpretaba a su hijo (Jacob Tremblay). El premio a Mejor Guión Adaptado sí me pareció completamente injusto. El guión de Carol mantuvo totalmente mi atención, mientras que con La Gran Apuesta me empezó a dar sueño y tuve que apagar la pela a los 48 minutos (y nunca la volví a prender…).


Brie Larson se llevó el Oscar a Mejor Actriz por su impresionante papel en Room


En la categoría Mejor Actriz de Reparto, totalmente de acuerdo con el galardón para Alicia Vikander (de hecho, ya lo había mencionado en mis predicciones del post anterior). También la tenía reñida, pero me pareció, de entre todas, la más convincente. En su contraparte, la categoría Mejor Actor de Reparto la cosa fue menos predecible, pues las distintas premiaciones a nivel internacional habían reconocido a diversos actores en esta área. Mark Rylance, fue quien se impuso con su interpretación de espía ruso en Puente de Espías; un personaje que se caracteriza más que nada por sus silencios, sus frases entrecortadas pero profundas, y una mirada reflexiva. Considero que estuvo bien ganado, aunque mis preferencias iban hacia Mark Ruffalo (Spotlight) o hacia Tom Hardy por su convincente papel en El Renacido.


"No es justo Will, haces una película buena y no te nominan. Pero tampoco fue justo que te pagaran 20 millones por Wild Wild West".

"Que Jada (Pinkett Smith) boicotee el Oscar es como que yo boicotee los calzones de Rihanna. Es decir, de qué me quejo si nunca me invitaron"

- Chris Rock en la entrega del Oscar 2016

Acerca de la premiación en sí, lamentablemente debo decir que ha sido una de las más sosas que recuerdo. Por una parte comprendo el llamado a la reflexión que ha querido hacer el presentador Chris Rock, acerca de que debería haber más papeles importantes para los negros (ya que el problema de fondo no es si los premian o no, sino que al haber menos papeles para ellos, también tienen menos probabilidades de ganar), pero sentí que el hombre se la pasó toda la noche despotricando contra los blancos, lo cual evidentemente era incómodo para los presentes… y aburrido para los televidentes. Los chistes eran repetitivos y estaban cargados de ácido, además que tampoco entendí el afán del presentador de agarrárselas contra Will Smith, quien, en todo caso, estaba protestando de forma más certera y menos escandalosa que él.



"Til it happens to you", la emotiva canción de Lady Gaga dedicada a las víctimas de abuso sexual.

A mi parecer, un mensaje llama más a la reflexión si se suelta –cual dardo- una sola vez y bien lanzado. Al convertirse en una ametralladora de quejas, Chris Rock nos hizo sentir abrumados (o por lo menos a mí, y a varios de los que conozco), y eso, más que provocar un cambio, suele provocar un fastidio (de hecho, si la Academia empieza a tomarlo en cuenta, enhorabuena, pero, por desgracia, creo que es más probable que se lo eche a la espalda y no vuelvan a convocar al presentador). Con la única excepción de la parodia a La Chica Danesa (que debo admitir que sí me dio risa), los chistes de Rock me parecieron bastante malos (de hecho, su “ocurrencia” de las galletas, me pareció una mala copia de lo que hizo Ellen DeGeneres con la pizza). Finalmente, debo decir que, a nivel de espectáculo, fue una premiación bastante “misia”, donde lo más destacable fue la emotiva canción de Lady Gaga y la aparición de los androides de Star Wars en escena. Esperemos que para la próxima edición, las cosas mejoren.


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miércoles, 17 de febrero de 2016

“The Revenant”: La salvaje venganza de DiCaprio



Por: Sergio Cueto

Iñárritu lo hizo de nuevo. Y es que, tras dejarnos boquiabiertos con Birdman, ha filmado una fascinante película que ya es un clásico desde su estreno y misteriosa campaña inicial de marketing. El Renacido (The Revenant) es una épica aventura llena de angustia, supervivencia y venganza.

Inspirada en la figura real de Hugh Glass, convertida en novela, dio pie a otro film del año 1971, El Hombre de Una Tierra Salvaje, protagonizado por Richard Harris. Esta vez es Leonardo DiCaprio quien se pone bajo la piel del protagonista.



Y es que su autor nos propone una experiencia sensorial, más que una película. En muchos momentos, el plano espiritual del film nos hace pasar del frío al dolor, del miedo al hambre y del odio a la compasión.

Estamos en el año 1823, en el salvaje Oeste americano. Un grupo de cazadores es atacado por una tribu india. Obligados a huir, comenzarán una odisea para regresar al fuerte y es durante el trayecto que el explorador Hugh Glass sufre un accidente que le deja malherido. Asumiendo la imposibilidad de transportarlo, quedará al cuidado de su hijo, el mestizo Hawk. Es aquí, donde la historia inicia.


La primera media hora del film es inquietante, espectacular y podría decir que hasta brutal. Nos sumerge en el caos de violencia y desenfreno. Y todo, sin la necesidad de sentirnos mareados con la cámara o con un montaje esquizofrénico. El manejo de planos-secuencia y desplazamientos de cámara está cuidado al milímetro, siendo ya marca registrada del director.

Así, la sensación que transmite The Revenant, es la de hacernos un personaje más en la batalla, desplazándonos con el protagonista en una suerte de seguimiento. El sufrimiento de Glass, filmado en un solo encuadre, nos hace preguntarnos: ¿Cómo empezó todo éste infierno? ¿Cómo vamos a seguir luchando si ya no tenemos fuerzas?


Filmado en su mayoría con luz natural, su prodigiosa fotografía e infinidad de colores son mención aparte. Mientras un hombre se convierte en bestia, usando su odio como combustible para no morir, atestiguamos la hermosa contraparte natural, cuyos paisajes son poesía de fondo en donde se matiza hermosura, violencia y horror. Iñarritu logra una pieza excepcional aquí.

Si pudiésemos resumir The Revenant en dos palabras, serían: real y cruda. Las técnicas de supervivencia de Hugh Glass son agresivas y salvajes; sus alucinaciones describen una  angustia profunda. DiCaprio logra trasmitir todas estas con excelencia. Se mete al 100% en la piel de Glass (según los entendidos, le tomaba cinco horas de maquillaje al día) y exuda veracidad por los poros.



La quinta nominación de Leonardo DiCaprio al Oscar viene con grandes ilusiones; no sólo para el actor sino también para sus seguidores, quienes ya están organizando reuniones y fiestas al considerar que ésta es la vencida. Él ha logrado una interpretación desgarradora, conmovedora y feroz, a pesar de no tener muchas líneas de diálogo; y es que su camino a la estatuilla, lo ha ganado  base de pura expresión corporal.

En este aspecto, tampoco podemos olvidar a su odiado némesis, John Fitzgerald, interpretado por un irreconocible y camaleónico Tom Hardy (Mad Max), pieza complementaria para el preciso trabajo de DiCaprio. Puro instinto de supervivencia.


Lo que comienza como una misión implacable de venganza, se convierte, en gran medida, en una saga heroica por llegar a casa, y lograr de éste modo la redención. “Es una historia de supervivencia severa, pero también de esperanza edificante”, comentó Iñárritu en alguna ocasión. “Para mí, la parte importante era transmitir esta aventura con un sentido de asombro y descubrimiento, como una exploración, tanto de la naturaleza, como de la naturaleza humana”.

Finalmente, sugeriría verla en el idioma original, para apreciar los matices en los acentos, tonalidades y gritos. Recordemos que la película está nominada también por su parte técnica. La fotografía y el sonido forman parte indispensable en esta odisea. La música, llega de mano del magistral Ryüchi Sakamoto, ganador de un Oscar y un Grammy por su trabajo El Último Emperador (1987).


Ficha técnica:

Dirección: Alejandro González Iñárritu
Producción: Arnon Milchan, Steve Golin, Alejandro González Iñárritu, James W. Skotchdopole, Mary Parent, Keith Redmon
Guión: Alejandro González Iñárritu, Mark L. Smith
Música: Ryuichi Sakamoto, Alva Noto, Bryce Dessner
Fotografía: Emmanuel Lubezkii
Montaje: Stephen Mirrione
Protagonistas: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter
País: Estados Unidos
Año: 2015
Idioma: Inglés
Género: Drama, biopic, cine de supervivencia
Duración: 156 minutos






viernes, 20 de febrero de 2015

El vuelo de Ícaro


Para quienes inesperadamente ignoran qué es realmente “Birdman”


Por: Susana Anavitarte

Como pocas veces ocurre, me gané un pase doble para ir a la Premiere de Birdman (o La Inesperada Virtud de la Ignorancia), cinta nominada a 9 estatuillas de los Oscars, incluyendo Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Película. Mi poca pasión por enterarme de la sinopsis previamente, me hizo pensar: “¡Bien! Al fin una pela de superhéroes que llega por lo grande, con muchos galardones, así”. Desde meses atrás me había mentalizado y había visto por Youtube las repeticiones del plumífero héroe con su fiel águila y su alarido de guerra. Confieso, que quería ir disfrazada, ya que en los estrenos de otros superhero films, me había quedado con las ganas. Entonces un colega que ya la había en EEUU me advirtió: “Si no quieres que te usen para un Meme, checa en Wikipedia la sinopsis”. Gracias, anónimo colega; me salvaste de ser el próximo topic trend en las redes sociales. A lo que voy queridos lectores y lectoras, es a que no; esta película NO va de un superhéroe. Es mucho más que eso.

Hombre alado en decadencia

Riggan Thomson (Michael Keaton) es un actor en decadencia, conocido por haber interpretado 30 años atrás al mítico personaje del título. Él decide realzar su carrera con un protagónico en una obra de Broadway llamada What we talk when we talk about love, de Raymond Carver. Su vida es “nada fuera de lo común”: Está su preocupada ex esposa Griffin Murray (Amy Ryan); su hija Sam (Emma Stone), quien le sirve de ayudante; Laura (Andrea Riseborough), la mujer que no pasea de la mano -como ella quisiera-; su rival, el arrogante actor Mike Shiner (Edward Norton); y finalmente su insoportable ego, manifestado como una voz en su interior -la voz de Birdman-. Riggan tendrá que enfrentarse a todo lo que le impide despegar sus alas nuevamente,  a fin de conseguir un estreno teatral a lo grande.

Le acompañan también Lesley (Naomi Watts), una debutante en las tablas de Broadway ligada a Mike en el pasado, y Brandon Vander Hey (Zack Galifianakis), sarcástico e irreverente representante artístico cuya visión de los problemas es más light que su propio físico.

Choque de Titanes: Keaton contra Norton

Alejandro González Iñárritu nos brinda otra quemada de cerebro armoniosamente decorada con cámaras que persiguen a los personajes en casi todo momento. Hay momentos específicos en los que no se aprecia muy bien lo que se está enfocando; se trata de detalles que serán develados después, de modo que es necesario estar atento (cono para no parpadear o distraerse con la canchita).

El humor empleado es bastante “gringo”. Si no sabes siquiera quién es Ryan Gosling o por qué en la trama se burlan de Jeremy Renner, tienes dos opciones: o chequeas todo lo que puedas en Google, o simplemente no gastas tu tiempo y dinero intentando parar de pechito los diálogos. En la opinión de muchos críticos americanos, esta cinta no pegaría en países latinos, porque en ellos se suele considerar delicado hacer chiste sobre drogas, celebridades locales o relaciones de personas mayores con jóvenes -eso a Emma Stone no parece importarle, porque se las da de “Candy’” con Edward Norton en la pela-. Asimismo, el estilo de combinar la fantasía con la realidad puede marear y confundir.


A pesar de eso, el guión logró estremecer lo más profundo de mi corazón. Desde las bromas alusivas a las estrellas de Hollywood (“si no te gusta esa nariz, ¡Llamamos al cirujano de Meg Ryan!”), hasta los clichés en torno la sexualidad de los artistas -escenita picante entre Andrea Riseborough y Naomi Watts-, realmente nadie se salva. Quienes vayan a verla, tomen en cuenta que es un compendio exagerado de pensamientos comunes entre la sociedad, con respecto a lo que -para ella- son los artistas: unos renegados sociales que constantemente viven las situaciones  y el presente, pero sin vistas al futuro (al estilo Sanford Meisner… la gente actoral me entenderá).

Algo curioso de este filme es el uso del repique de tambores asociado a todo gag o momento gracioso. Cuando Riggan suelta sus “superpoderes”, un sonido profundo incrementa la ira o el delirio del actor. Vale decir que la creación del traje de Birdman me pareció genial; aunque no es igual al que aparece en el cómic, conserva la esencia del mismo; pareciera que en cualquier momento va a mostrar sus habilidades extrahumanas.



Mi topic favorito: Las actuaciones

Michael Keaton renace como fénix encarnando al ego centrista y caótico Riggan. No es un personaje común y silvestre. No. No solo por sus súper “normales” alucinaciones -la toma más emblemática es la de él levitando y escuchando a su “Birdman­” interior; también porque, a pesar de lucir como un loco de atar, está más cuerdo de lo que todos creemos. Él no quiere simplemente llenarse los bolsillos y acaparar los tabloides con algún escándalo; quiere algo más que las vanidades materiales no van a darle: la gloria. Hay momentos en los que uno siente que el personaje pierde peso, al mantenerse demasiado tiempo en el estado de desconcierto y desesperación; pero cuando la película alcanza el pico más alto, vemos esa transformación de Ícaro -hombre alado- a artista. Una bella metáfora, sin duda.

Por otra parte, siempre me he considerado admiradora de Edward Norton. Creo mucho en su capacidad camaleónica para inmortalizar a diversos personajes. Aquí, me hizo confirmar que lo suyo también puede ser la comedia. Mike es el típico estereotipo de actorcito de moda que, como tiene una vasta experiencia y a los medios comiendo de sus manos, cree tener derecho a lo que sea. En cierta parte del film menciona algo interesante sobre “necesitar experimentar y sentir lo mismo que su personaje en escena viviría”. Su excentricidad no tiene límites -ordena una cama extraña para “su construcción dramática”- y mucho menos su descaro. No solo trata peor que una basura a Lesley (Naomi Watts) -quien irónicamente fue quien le convocó a la obra-, sino que además pretende algo con Sam. Representa al peor tipo de “divo” que pueda existir: cambia sus diálogos, se broncea con una cama solar, y puede llegar a tener sexo en vivo con tal de que su actuación sea creíble.                                                                                                                                                                                       
                                                                     
De Naomi Watts solo puedo decir: ¡bravo! La rubia ojiazul, conocida por su papel en El Aro y en Lo Imposible se aleja del drama y apuesta por un poco de risas. Su actuación no habrá sido la más resaltante y brillante, pero denotó una excelente química con el resto del elenco. Lesley es la eterna actriz en ascenso, que a pesar de que ha conseguido lo que tanto anhelaba -llegar a Broadway-, siente un vacío profundo. Quizás debido a su fracaso amoroso con Mike, o porque se cree menos de lo que realmente es. Rescato un dialogo a propósito de esto:


- (…)  Creo que no tengo autoestima.
- Eres actriz, cariño.

(Laura a Lesley en los camerinos)

Andrea Riseborough complementa la carga emotiva al personificar a la novia -¿o amante?- de Keaton, la tierna Laura. Ella siente que el amor a la actuación y a la fama de Riggan, es más grande que el que dice sentir por ella. Es la “otra”, la que no figura y no tiene un espacio en su vida. La escenita “hot” con Lesley es también un acertado estereotipo de la percepción liberal que se tiene de los artistas: no le hacen asco a nada ni a nadie.


Apariciones como las de Zack Galifianakis o Lindsay Duncan dan risa porque son el sarcasmo en carne y hueso. El primero interpreta a Brandon Vander Hey, el representante de Riggan, que también está encargado de velar por la obra. La mayor parte del tiempo se encarga de soltar faltosas bromas con respecto a las estrellas de Hollywood como “(…) no, para variar, Robert Downey Jr. Está grabando Los Vengadores… ¿o Ironman? Lo que sea, pero al fin hace algo”. Su personaje no tiene nada de innovador, ya que es el mismo actor de televisión y stand up comedy que lleva su forma de ser a la pantalla grande. Lo bueno es que no hastía porque sus apariciones son cortas. Duncan personifica a la cruel y ácida crítica de teatro Tabitha Dickinson, que aunque breve, se lleva las palmas y carcajadas de cualquiera. Ella misma lo dice: va a destruir a Thomson a como dé lugar así no haya visto la obra. Detesta a esos actores que creen ser el centro del universo y se creen indispensables; piensa ninguno de ellos puede escenificar lo que realmente es “arte”.

Finalmente pero no por eso menos, Emma Stone. Sinceramente, su personaje -Sam- es bastante orgánico y muy honesto. Ese humor oscuro sobre su vicio -las drogas- esconde algo desgarrador. Su físico es graciosamente “dark”-Lesley la tilda de “perturbadora” en cierto momento- y eso contribuye a la carga cómica. Su química con todos los actores y actrices es impecable. No obstante, siento que no ha cumple ningún reto, ya que anteriormente le he visto en comedias románticas con alguna interpretación similar. La escena final del film donde ella aparece, es muy significativa; recomiendo prestarle atención.

Rocas finales

Me he explayado bastante pero no es una película fácil de describir. Al fin y al cabo entreteje varios temas como el de la vida de los actores y actrices, y esas viejas glorias que tratan de sacar a flote. Habla de esas veces en que todo parece perdido y hay que apelar a otros ases bajo la manga (como hacer escándalo o simplemente creer en nuestro “yo supremo” interno). Thomson logra mucho a costa de su matrimonio y de su relación tortuosa con su hija. Mike asciende porque no le interesa lo que piensen de él, lo cual ensucia su imagen personal. Laura cree que, dejando de lado su amor propio, conseguirá ser valorada como merece. Y podemos seguir escribiendo más de lo mismo.



Eso es “Birdman”: una historia del amor en todas sus facetas; el amor a la profesión, al triunfo, a otros, a la familia, a los hijos… a uno mismo. De cómo puede alimentar pero a la vez destruir; porque “de eso hablamos cuando hablamos de amor”. Gracias Raymond Carver. Gracias Iñárritu. Gracias Keaton y gracias Norton. 


Ficha técnica:

Dirección: Alejandro González Iñárritu
Producción: Alejandro González Iñárritu, John Lesher, Arnon Milchan, James W. Skotchdopole
Guión: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Jr. Armando Bo
Música: Antonio Sánchez
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Montaje: Douglas Crise, Stephen Mirrione
Reparto: Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Zach Galifianakis
País: Estados Unidos
Año: 2014
Género: Comedia negra, Drama
Duración: 119 minutos
Idioma: Inglés
Compañías Productora: Regency Enterprises