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miércoles, 6 de febrero de 2019

“Un ladrón con estilo”: Despidiéndonos de Robert Redford



Por: André Horruitiner

El director Pete Lowery, fiel a su estilo de deleitarnos con películas que reflejan la esencia del ser humano (con títulos como Una Historia de Fantasmas y Los Amantes de Texas), nos trae -en esta ocasión- la última película protagonizada por la leyenda del cine Robert Redford; esto debido a su reciente anuncio de retirarse de la actuación. 

La historia está basada en un artículo de la revista americana The New Yorker, llamada simplemente El Anciano y la pistola, que se inspira en la vida real de un ladrón profesional y su estilo de vida peculiar. El largometraje también lo protagonizan actores de peso como el ganador del Oscar a mejor actor Casey Affleck, Danny Glover, Sissy Spacek, Tom Waits y Tika Sumpter.



Forrest Tucker es un ladrón de 61 años que ha pasado la mayor parte de su vida cometiendo robos, de forma individual o trabajando en grupo. Él, a pesar de haber sido capturado incontables veces, consigue seguir saliéndose con la suya. Esto cambia cuando el detective de la policía John Hunt encuentra un patrón singular en los actos delictivos: Un anciano muy amable como el principal sospechoso.

Redford es quien interpreta a Forrest, un hombre que no pierde la serenidad a pesar de las en circunstancias tensas que vive. Se trata de un tipo bastante particular para el oficio que lleva. Es amable, romántico, se muestra empático con sus víctimas para que no pierdan los papeles. Podríamos notar cierto perfil psicopático en todo esto, ya que su motor principal no es otra cosa que la adrenalina.



Luego tenemos al menor de los Affleck interpretando al detective Hunt: un hombre que está pasando por la crisis de los cuarenta y no encuentra cómo equilibrar su trabajo de policía con su rol de padre de dos niños. Es un hombre que ha perdido todos los ánimos, y no es hasta que se le asigna el caso de Tucker que empieza a volver a vivir y a emocionarse.

Sobre los otros actores y personajes no hay tanto que decir -ya que Lowery se enfoca primordialmente en los dos mencionados- con excepción de Sissy Speck en el papel de Jewel, el interés amoroso de Tucker. Ella resulta importante dado que logra transformar el estilo de vida del ladrón, haciendo que él tome ciertas decisiones importantes por el bien de ella.



En cuanto a la estética, uno de los factores más resaltantes es el uso de luces y colores: el director emplea colores cálidos y luces fuertes sobre todo en los momentos identificados con Forrest, haciendo que sintamos cercanía y afecto hacia el personaje, conectándonos con su emoción durante los robos y persecuciones. 

En el caso de Hurt, al inicio tenemos a un hombre rodeado de luces bajas y colores fríos -como el azul-, que reflejan su perspectiva deprimente de haber llegado a los cuarenta; sin embargo, tras haber empezado la investigación, estos colores y luces se van tornando en los mismos que caracterizan a Forrest, como si el propio ladrón le estuviese dando una razón para cambiar su percepción de la vida.



La música es otro elemento significativo, destacando la presencia del jazz. El compositor a cargo es Daniel Hart, quien ha colaborado anteriormente en otras películas de Lowery como Los Amantes de Texas, El Dragón de Pete y Una historia de Fantasmas

El jazz se adapta perfectamente a la época en que se desarrolla la historia y sobre todo al género: Los años 80’s y el policial. Las melodías son rápidas pero relajantes; mantienen al espectador atento a lo que pueda pasar, pero sin anticipar la tragedia; esto, debido al sello del director, quien quiere evitar -a toda costa-, que su película de policías y ladrones sea igual que las demás.


En cuanto a puntos negativos, podríamos mencionar el hecho de que la película pasa tan rápido que nos queda corta. Queremos saber más sobre Forrest y sus incontables hazañas y escapes, pero sólo nos muestran una versión resumida de éstas al margen de la historia principal.

Para finalizar, hay que agradecer a Redford por tremenda trayectoria cinematográfica y forma de despedirse con este excelente largometraje. Mi apreciación personal, es que el actor ha querido que lo recordemos como a este último personaje: alguien que siempre disfrutó la emoción del momento; en este caso, del momento de actuar.

Ficha técnica

Dirección: David Lowery
Producción: Scott Kuzio
Guión: David Lowery, David Grann
Fotografía: Joe Anderson
Dirección de arte: Miles Michael
Vestuario: Annell Brodeur
Edición: Lisa Zeno Churgin
Música: Daniel Hart
Reparto: Robert Redford, Casey Affleck, Danny Glover, Sissy Spacek
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2018
Género: Biografía, comedia, cine negro

viernes, 16 de noviembre de 2018

Bohemian Rhapsody: la vida es una canción (de Queen)



Por: Sergio Cueto

"Somos un grupo de cuatro inadaptados 
que hacen música para otros inadaptados."
 – Freddie Mercury

Bohemian Rhapsody se estrenó hace unas semanas en nuestra pantalla local y, a pesar de sus problemas durante el rodaje (Bryan Singer fue reemplazado por Dexter Fletcher por diferencias creativas) su éxito ha sido impresionante. La película está arrasando en la taquilla mundial, con más de 50 millones de dólares recaudados en EE.UU. y un monto similar en su paso por Europa.

La historia recoge y documenta los grandes hitos de Queen junto a la concepción de sus más emblemáticas canciones (que en algunos cines llegan además en su versión karaoke) y que toman por asalto las principales plataformas digitales como Spotify y Deezer, resultando en un revival ochentero in-crescendo, que realmente agradecemos. #GodSaveTheQueen



A pesar de las polémicas críticas internacionales iniciales -como una muy mala costumbre ya adquirida- el guión de Anthony McCarten dejó a muchos, en silencio. Asistimos así, a una celebración musical indescriptible. ¿Es esta la vida real o es solo fantasía? parece decirnos como el estribillo de la canción que da nombre al film.

Si bien es cierto que este biopic hace énfasis en la polémica figura de su vocalista, Freddie Mercury, la película nos describe además la interacción con sus compañeros, punto fundamental para el desarrollo de la trama: un grupo dispar de chicos talentosos, incomprendidos y de una honestidad rebelde, nos muestra su lado más humano, lleno de miedos y también de esperanza. Un aplauso de pie para Ben Hardy, Gwilym Lee y Joseph Mazzello -Roger Taylor, Brian May y John Deacon, respectivamente.


Mención aparte merece la puesta en escena de los conciertos más conocidos que todos coreamos y el trabajo que implica las gesticulaciones del actor Rami Malek, quien tuvo un gran reto. No sólo por la caracterización física -prótesis de nariz, bigotes y dientes falsos- además, debía imitar una de las voces más reconocibles y recordadas del rock.

Pero ¿todo es playback? La respuesta es un contundente NO. Malek, tuvo que acudir a clases intensivas de canto en los legendarios estudios Abbey Road de Londres, para lograr emular la inconfundible voz del líder de Queen. Una tarea prácticamente imposible.


“Lo que aparece en la película es un conjunto de varias voces. Hemos hecho lo posible para que puedan escuchar a Freddie”, dijo Malek en una entrevista a medios internacionales.  Así que, además de su voz, varios demos y la del propio Mercury, Bohemian Rhapsody contó con la invaluable colaboración de Marc Martell, músico canadiense famoso por imitar el tono de voz del líder de Queen. #Impresionante.

Rami Malek, quien también tomó clases de piano para el papel, logra mimetizarse con la leyenda y nos presenta un personaje de energía avasalladora y frágil a la vez. La narrativa funciona desde el arranque y nos atrapa hasta el emotivo final. ¿Lo mejor? Los diálogos, llenos de sarcasmo:


(Sobre la canción Bohemian Rhapsody)
Ray Foster: ¡Se hace eterna! ¡6 malditos minutos!
Freddie Mercury: Lo siento por tu esposa si crees que 6 minutos es una eternidad

Los puntos flojos van por el tema de estructura, que es clásica y circular (perdición vs. salvación). Tal vez se esperaba un poco más de riesgo al esquema surgimiento desde cero, poco reconocimiento, primeros triunfos, éxito comercial, excesos, toma de conciencia y resurgimiento. Finalmente es muy poco lo que se le puede reprochar, salvo algunos cambios que realizaron a la historia.

En el film, por ejemplo, la banda se forma muy rápido y se omite que Freddie -uno de los iconos más queridos del siglo XX- ya conocía a los integrantes, y que además tenía un grupo ya formado (Ibex). Bohemian Rhapsody muestra un frontman bastante tímido en sus inicios, hecho que ha sido desmentido por el mismo Brian May, quien señala que Freddie siempre tuvo una gran confianza en sí mismo.


Además del tema de su enfermedad, en la ficción vemos al vocalista con algunos problemas para cantar en el ensayo del Live Aid, para luego revelarle a los músicos que está enfermo. En realidad, Freddie se entera de esto, años después del multitudinario concierto en Wembley.

Al margen de estos cambios que podrían molestar a los fans más ortodoxos de Queen, estamos ante una emocionante historia de principio a fin –los 20 minutos finales son INCREÍBLES. Éste es un gran (y merecido) tributo a Queen, sin duda, una de las mejores películas del año que termina. #WeWillRockYou




Ficha técnica


Dirección: Bryan Singer, Dexter Fletcher
Producción: Graham King, Jim Beach
Guión: Anthony McCarten
Música: John Ottman
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Montaje: John Ottman
Protagonistas: Rami Malek, Gwilym Lee, Ben Hardy, Joseph Mazzello, Allen Leech, Lucy Boynton
País: Reino Unido / Estados Unidos
Año: 2018
Género: Biográfico, Drama
Duración: 134 min.



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lunes, 13 de marzo de 2017

Jackie Kennedy: la mujer dentro y fuera del filme

… A propósito de Jackie, de Pablo Larraín.



Por: Alexiel Vidam

Por cultura general, todos tenemos una idea de quién fue John F. Kennedy y, sobre todo, sobre su trágica muerte antes de completar el tercer año de mandato. Sin embargo, por este lado del mundo se conocía poco o nada sobre quien, en muchos aspectos fue su mano derecha y estuvo junto a él en el preciso momento de su muerte; me refiero a Jacqueline Kennedy, a quien se solía llamar, afectuosamente, “Jackie”. Recientemente, muchos hemos tenido la oportunidad de descubrir a Jackie a través del filme homónimo de Pablo Larraín, protagonizado brillantemente por Natalie Portman, la galardonada actriz de El Cisne Negro (nominada también al Oscar por este nuevo personaje).

A todo esto… ¿quién fue Jacqueline Kennedy?


Jacqueline Bouvier era una joven culta, distinguida e independiente que ejercía como periodista y fotógrafa para el diario The Washington Times-Herald. Se había formado en una acaudalada familia de Nueva York, tuvo la oportunidad de llevar cursos en La Soborna de París, y se graduó como bachiller en Artes con especialidad en literatura francesa en la universidad George Washington, de Washington D.C.. Por parte de su familia, siempre había recibido influencia europea, pues su madre tenía raíces irlandesas, y su padre tenía ascendencia francesa, inglesa y escocesa.

Fue durante su trabajo en prensa que conoció a John Fitzgerald Kennedy, entonces senador y candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Si bien la atracción fue inmediata, las fuentes coinciden en que John F. Kennedy se casó más por imagen que otra cosa… y todo indica que Jackie era consciente de que su prometido nunca renunciaría a sus otros romances, sólo que, según lo indica su versión interpretada por Portman: “Hay dos tipos de mujeres; las que quieren poder en el mundo, y las que quieren poder en la cama”, y al parecer, Jackie compensaría el desamor con la posibilidad de viajar y el placer de transmitir cultura y arte a los norteamericanos.


Cuando la película de Larraín nos presenta a un periodista que confronta a Jackie y le increpa haber gastado mucho en remodelar la Casa Blanca, la respuesta de Jackie es magnífica: “Los objetos y artefactos duran más que las personas y representan ideas importantes: historia, identidad, belleza”. Para Jackie, a través de la cultura se fortalecía el concepto de nación en la mente de los norteamericanos, quienes podrían sentirse orgullosos de su país y ser capaces de dar la vida por él.

Pienso que la película sabe captar con excelencia y precisión esa atmósfera de dignidad que Jackie era capaz de transmitir, esa elegancia y esa agudeza para responder siempre con la frase certera. Vale decir que, aunque muchos en su momento se centraron sólo en el carisma y el estilo de moda que impuso Jackie, ella fue mucho más que una cara bonita y un vestido impresionante. Jackie una mujer imponente que, con su carisma y su intelecto, logró conquistar a las masas, llegando inclusive a marcar la diferencia de votos que le dio la victoria presidencial a su marido.Cabe anotar que -además- Jackie ejerció como embajadora capaz de mitigar conflictos y estrechar lazos con otros países.



Pero volviendo al personaje construido por Larraín y por Natalie Portman, algo sumamente interesante de él, es que nos muestra un lado oculto y mucho más íntimo de ella. Nos muestra no sólo al personaje que sonríe a la cámara, sino también a la mujer desgarrada, exaltada e incluso neurótica que fuma un cigarro tras otro y luego esconde las manos bajo guantes para no mostrar los dedos manchados de nicotina. Nos muestra también a la fiera luchadora, que a pesar de la tragedia defiende el legado su marido y se esmera en construir, en el imaginario norteamericano, una leyenda imborrable: la de “Camelot”, la del gobierno de Kennedy como una época dorada que pueda inspirar a futuros presidentes e identificar a todo el país.

Uno de los momentos, a mi parecer, más interesantes y reveladores de la Jackie de Portman, es cuando le confiesa al sacerdote que todo lo que hace, no lo hace realmente por “Jack” (como solía llamar a su esposo), sino por ella misma. Y es que si algo nos deja claro el filme, es que Jackie fue una mujer que buscó, desde siempre y en todo momento, marcar una diferencia (como mujer, como madre, como Primera Dama). Tal vez lo irónico es que -según las fuentes y el propio guión de la película- a ella no le gustaba ni la fama ni las grandes multitudes… pero asumió que se había convertido en una Kennedy, y su modo de llenar el vacío era dejar una huella en la historia. Jackie y su vestido manchado de sangre lo lograron.




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domingo, 3 de abril de 2016

“The first grader”: Los peligros de leer



Kimani Maruge se desviste. Frente a él, un grupo de ministros percibe las marcas en su piel. Tres latigazos uniformes dibujan con sangre el mapa del sufrimiento keniano a merced del Imperio Británico. Con ochenta y cuatro años a cuestas, la misión de este hombre no es causar lástima; en primer término quiere restituir a la profesora de una escuela primaria ubicada en las montañas de Nairobi y después, aprender a leer, sobreponiéndose a los límites de la edad y de su propio pueblo, que lo considera un acto ilícito.

Con un presupuesto bastante austero pero con la ventaja de contar con exteriores bendecidos por la naturaleza, El escolar (The First Grader) cuenta la historia de Kimani Maruge, un keniano que a sus 84 años no sabe leer y desea reinsertarse en el sistema escolar. Kenia, tras años de barbarie, yace finalmente en un período de restauración democrática. Entre los nuevos decretos que instaura el gobierno de turno, se publica un artículo donde se lee claramente: “la educación para todos”.


Maruge se entera de esto y va a la escuela, exigiendo ser aceptado como alumno. Inicialmente  solo quiere aprender a leer para darle trámite a una carta que el gobierno de su país le mandó hace ya un tiempo atrás. Pero luego, a base de templanza, se nos revela como un personaje que quiere aprender un oficio y retar las barreras del tiempo. Siente que ha perdido valiosos años como prisionero y en constantes flashbacks lo recuerda; él colgado de una viga, sufriendo cortes con cuchillos calientes y en otras sentado, gritando de dolor tras la inserción de un lápiz que le perfora los tímpanos. La sobrepoblación, el gran número de padres que pugnan por darle educación a sus hijos y el racismo entre tribus, hacen que esta tarea sea mal vista, pues muchos consideran que Maruge le quita el puesto a un niño, a quienes ellos mismos denominan “el futuro de Kenia”.

Esto se evidencia en toda la película. Hay alumnos que incluso no cuentan con un pupitre. Las chances de surgir profesionalmente en un país cuya democracia está floreciendo se evidencian, sobre todo en el notorio abismo social existente entre la capital y el lugar donde se filma la película, ausente de calles y gobernado principalmente por el polvo y la miseria.


Pero aquí hay un punto en el que vale la pena detenerse,  y es el tema del racismo. Llamémosle así porque en verdad es un asunto mucho más complejo y que da, incluso, para una investigación posterior. Entre los mismos kenianos hay una fractura social evidente que no es del tipo exactamente racial  sino más bien tribal. Se alude constantemente al sometimiento mostrado por algunos grupos étnicos hacia los británicos y eso es tomado como traición. Muchos de ellos, como se ve, colaboraron directamente con la invasión y fueron soldados que aplicaron los castigos contra su propia gente. El mismo Maruge muchas veces hace este tipo de referencias cuando las autoridades lo reprenden y diciendo frases que aluden a la complexión física de sus agresores, a quienes identifica rápidamente como descendientes de una tribu. Si hay algo que resulta anecdótico, es que son muy pocos quienes se consideran kenianos a secas. Lo admiten, sí, pero todavía es perceptible la añoranza del pasado que surge, sobre todo, cuando hay disputas sociales.

Con los altibajos propios de toda película, queda claro que la intención primordial es conmover y Maruge termina convirtiéndose en una metáfora de sí mismo; no se trata solo de leer, sino de entender tanto la lectura como la educación como bases para entender el pasado y su importancia. Es un drama que revela tanto las rencillas que todavía perduran entre las tribus africanas, como el miedo a la educación y lo que trae consigo de manera inevitable: cambios de la tradición y acercamiento a la modernidad, vista por muchos como algo descocido y perjudicial.



Aunque basada en un hecho real, The first grader pinta de cuerpo entero algo que es aún más grave y perceptible tanto en Kenia como en el resto del mundo: el miedo al conocimiento como forma de rebelión contra la realidad.


Ficha técnica


Dirección: Justin Chadwick
Producción: Vittoria Sogno
Guión: Ann Peacock
Reparto: Oliver Litondo, Naomie Harris, Tony Kgoroge
Música: Alex Heffes
Fotografía: Rob Hardy
Edición: Paul Knight
Países: Reino Unido, Estados Unidos, Kenya
Año: 2010
Género: Biopic, drama
Duración: 103 minutos


domingo, 6 de marzo de 2016

Hermandad criminal



 Por: Claudia Alfaro

Leyenda: La profesión de la violencia, es una película basada en la historia real de Ronald y Reginald Kray: dos hermanos gemelos gansters –los más famosos de Londres, de hecho- que, pese a los complicaciones, peleas y  desacuerdos, logran mantener un lazo particular de “unión y de respeto” (una relación de amor-odio, para ser más precisos).

Realizada dentro de un contexto histórico de los años 50 y 60, y  ambientada con características relevantes del cine negro, el filme nos lleva a un mundo plagado de contrastes, donde resalta el estilo suspicaz y comicidad irónica de los personajes.


Protagonizados doblemente por Tom Hardy, es el actor en quien cae el mayor peso de la película, logrando, con su precisa actuación, marcar una diferencia entre dos protagonistas totalmente distintos.

Por un lado, el hermano Ronny es un hombre cuyo perfil está basado en avaricias, torpezas, impulsos y desenfrenos; él, en sí mismo, personifica a la mafia cruda y ensangrentada. En cambio Reggie, su gemelo, es quien mantiene la estabilidad emocional. Tiene una mente astuta, lo cual hace que “sus negocios” funcionen. Es él quien da equilibrio a esta dualidad, a los arrebatos de su hermano. Pero luego, conforme transcurre la historia, conocemos un poco más sobre los puntos débiles de este personaje, y por consecuencia, de sus verdaderos impulsos y quiebres.


Más allá del mundo de la fortuna y la avaricia, el argumento nos introduce en los sentimientos de Reggie Kray, así como en su historia de amor con Frances Shea (Emily Browning). Una pareja que en distintas oportunidades te deja con ganas de más. Empieza con una tierna aventura de amor, y poco a poco va sumergiéndote en una loca historia de dos mundos opuestos y contradictorios, que lucha contra viento, marea y tragedia. Un plot point que nos revuelca y nos hace cómplices con el verdadero insight de Reggie, donde el quiebre en su relación es un detonante fundamental a diversos sucesos perjudiciales, y un descenso catastrófico dentro de sus “triunfos”.


Por otro lado, el lenguaje audiovisual, se caracteriza por utilizar contrastes de luz, con sombras definidas, colores cálidos y un movimiento de cámara estable. El ritmo es cauteloso, pero digerible. Se maneja un lenguaje en donde la comicidad y picardía toman protagonismo en gran cantidad de escenas, particularmente manejadas por giros. El ambiente funciona, y la fotografía nos termina por trasladar completamente a la época; sin embargo, su punto débil es que, por momentos, la estilización de recursos llega a pecar de ser algo forzada

En conclusión, una película bastante entretenida y con una destacada interpretación.



Ficha técnica

Dirección: Brian Helgeland
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Chris Clark, Quentin Curtis, Brian Oliver
Guión: Brian Helgeland
Idea original: John Pearson (de su obra The Profession of Violence)
Música: Carter Burwell
Fotografía: Dick Pope
Montaje: Peter McNulty
Reparto: Tom Hardy, Emily Browning, Paul Bettany, Taron Egerton, Colin Morgan
Países: Reino Unido, Francia, Estados Unidos
Idioma: Inglés
Género: Biopic, cine negro, suspenso

domingo, 21 de febrero de 2016

“La chica danesa”: Nunca tan fuera del clóset



Por: Alexiel Vidam

La chica danesa, de Tom Hopper, es una película que provoca sentimientos encontrados. He visto la película en dos ocasiones; la primera, sabiendo poco (casi nada) sobre el personaje real que la inspira, y la segunda ya con una visión plenamente informada.

¿A qué viene la anotación? A que la sensación que te deja el filme tras un visionado completamente ignorante, deja ciertos dilemas de credibilidad argumental, pero una vez que te estrellas contra la realidad histórica, la sensación negativa puede volverse insoportable… Surge un conflicto poderoso entre actuaciones brillantes, excelente dirección artística y construcción dramática espectacular (hasta el desgarro)… y un esfuerzo desmedido del director por presentar una visión tradicional y ortodoxa de la historia… llegando incluso a alterar considerables datos con este objetivo.



El argumento trata de Lili Elbe (primera mujer transexual conocida de la historia), quien nació en Dinamarca en 1882 y vivió por lo menos hasta los 22 años bajo el nombre de Einar Wegener. Era un talentoso pintor en su época, y estaba casado también con una talentosa pintora: Gerda Gottlieb. En una ocasión, la modelo de Gerda falla a la reunión para culminar su retrato, por lo cual Einar accede a ayudarle, usando la vestimenta de la modelo. Esto provoca cierto “despertar” en él… Descubriendo que se siente mejor como mujer que como hombre. Como dato interesante, se ha postulado en varias ocasiones que Einar nunca fue un hombre al 100% ni siquiera en el sentido físico, sino que era intersexual. De hecho, hay varias fuentes que señalan que, durante una de las cinco cirugías que se realizó, se le encontraron unos ovarios atrofiados. 


La película presenta un par de interpretaciones brillantes –como ya hemos señalado-. Eddie Redmayne es la encarnación del conflicto; comenzando por el conflicto de descubrir, en su interior, una identidad que desconocía… o que él mismo había reprimido para no llegar a conocer. Recordemos que en esa época no se había creado las palabras “transexual” ni “transgénero”; no había referentes; era como sentir que uno es algo que sencillamente no existe… Recordemos también que eran tiempos en los que la homosexualidad era tratada de perversión, y uno podía acabar encarcelado o encerrado en un manicomio. Era entonces, un conflicto primero de auto-aceptación, luego de confrontación social… y finalmente emocional, pues él amaba a su esposa y no pretendía herirla.

Alicia Vikander, por su lado, es la clara manifestación del amor. Ella es una mujer extravagante y osada para su tiempo. Una mujer que “¡oh, qué horror, muestra los tobillos!”, que demuestra carácter y toma la iniciativa (en contraste con su amable e introvertido Einar). En un comienzo se siente muy segura con su relación, de modo que la repentina transformación de su marido es un choque intenso para ella… Sin embargo, decide apoyarle, a pesar del sufrimiento que para ella implica perder a su compañero. Alicia transmite con precisión los sentimientos encontrados de esta mujer; nos conecta con su drama; nos conmueve.



Estamos pues, ante dos personajes que, de una u otra manera se quieren, y sufren a su modo. Uno por imponer su identidad y alcanzar una vida plena; la otra por el dolor que supone su amor incondicional. Como ya hemos dicho, él tampoco pretende herirla, pero tiende a hacerlo con frecuencia. Llega un punto en el que su deseo de desconectarse completamente de su antigua identidad le lleva a caer incluso en actitudes frívolas y egoístas.

En este punto es que empieza el conflicto en el interior del espectador, y cuando la curiosidad por conocer la verdadera realidad surge con fuerza. ¿Estamos ante historia de Lili o la de Gerda? ¿El director pretende rescatar a Lili o generar antipatía hacia ella? ¿Las cosas se dieron tal y como se nos muestra? Aquí pues… nos vamos a Google.

... Y… Tatatatán!



*ATENCIÓN A SPOILERS*

Primera sorpresa: Lo que no nos dice la película, es que Gerda Wegener tenía muchos indicios de ser lesbiana; que incluso antes de comenzar travestir a Einar y volverlo en su modelo favorita, ya había realizado varios cuadros eróticos sobre amor entre mujeres. De hecho, muchos autores señalan cuando la pareja se fue a vivir a Francia, Gerda vivió su homosexualidad abiertamente. Eso, en definitiva, no sólo trae abajo el conflicto del filme, sino que lleva a resaltar detalles que en el mismo no nos llegan a convencer del todo… ¿Cómo a una mujer 100% heterosexual le puede divertir tanto travestir a su marido?.... Que para fetiches ahora hay de todos los gustos, pero tomemos en cuenta la época. Esto explicaría también –una vez más, partiendo de la mentalidad de entonces-, por qué Gerda apoyó en todo momento a Lili.

Personajes reales: Gerda Wegener junto a su esposo Einar... y detrás lo que
sospechamos es un autorretrato suyo junto a su "chica danesa".

Otra cuestión que la película no enfatiza desde su arranque, es que el androginismo de Einar era BASTANTE marcado (antes de su transformación ya era confundido con una mujer en ropa de hombre). Teniendo en cuenta su intersexualidad, posiblemente el conflicto de identidad surgiera desde mucho antes, sólo que el pintor lo tenía oculto por miedo social. Es probable también que esto fuese lo que llevó a Gerda a casarse (con el hombre más femenino que encontró). La cuestión es que en la película, mas bien vemos cómo un hombre-muy hombre (sólo que algo delgado), se pone un vestido y… tarán! Mágicamente se empieza a sentir mujer. De hecho, al principio, presenta una suerte de doble personalidad (con vestido… sin vestido), hasta que una termina por aplastar a la otra. Por supuesto que sus inclinaciones también sufren un cambio brusco y radical de 180°… lo cual nos deja bastante confundidos.


Einar... y Lili.

Todo esto me lleva a pensar que, por una parte, el director fue lo suficientemente optimista como para plantearse hacer visible un tema tabú (mucho más tabú que la “homosexualidad tradicional”… si acaso existe el término), pero luego… arrugó alucinantemente, seguramente intimidado por la censura o por sus propios prejuicios y desconocimiento del tema. Estamos entonces, ante una pela que “arriesga pero nunca tanto”, “muestra pero nunca tanto”, “pone un pie afuera del closet… y luego se esconde bajo la cama”.



Es una pena que, a pesar de todos sus valores artísticos en la parte visual e interpretativa, la mojigatería que presenta conlleve a discordancias bastante forzadas.




Ficha técnica:

Dirección: Tom Hooper
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Anne Harrison, Tom Hooper, Gail Mutrux, Linda Reisman
Idea original: David Ebershoff (de la novela biográfica del mismo nombre)
Guión: Lucinda Coxon
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Matthias Schoenaerts
Idioma: Inglés
País: Estados Unidos
Año: 2015
Género: Drama

miércoles, 17 de febrero de 2016

“The Revenant”: La salvaje venganza de DiCaprio



Por: Sergio Cueto

Iñárritu lo hizo de nuevo. Y es que, tras dejarnos boquiabiertos con Birdman, ha filmado una fascinante película que ya es un clásico desde su estreno y misteriosa campaña inicial de marketing. El Renacido (The Revenant) es una épica aventura llena de angustia, supervivencia y venganza.

Inspirada en la figura real de Hugh Glass, convertida en novela, dio pie a otro film del año 1971, El Hombre de Una Tierra Salvaje, protagonizado por Richard Harris. Esta vez es Leonardo DiCaprio quien se pone bajo la piel del protagonista.



Y es que su autor nos propone una experiencia sensorial, más que una película. En muchos momentos, el plano espiritual del film nos hace pasar del frío al dolor, del miedo al hambre y del odio a la compasión.

Estamos en el año 1823, en el salvaje Oeste americano. Un grupo de cazadores es atacado por una tribu india. Obligados a huir, comenzarán una odisea para regresar al fuerte y es durante el trayecto que el explorador Hugh Glass sufre un accidente que le deja malherido. Asumiendo la imposibilidad de transportarlo, quedará al cuidado de su hijo, el mestizo Hawk. Es aquí, donde la historia inicia.


La primera media hora del film es inquietante, espectacular y podría decir que hasta brutal. Nos sumerge en el caos de violencia y desenfreno. Y todo, sin la necesidad de sentirnos mareados con la cámara o con un montaje esquizofrénico. El manejo de planos-secuencia y desplazamientos de cámara está cuidado al milímetro, siendo ya marca registrada del director.

Así, la sensación que transmite The Revenant, es la de hacernos un personaje más en la batalla, desplazándonos con el protagonista en una suerte de seguimiento. El sufrimiento de Glass, filmado en un solo encuadre, nos hace preguntarnos: ¿Cómo empezó todo éste infierno? ¿Cómo vamos a seguir luchando si ya no tenemos fuerzas?


Filmado en su mayoría con luz natural, su prodigiosa fotografía e infinidad de colores son mención aparte. Mientras un hombre se convierte en bestia, usando su odio como combustible para no morir, atestiguamos la hermosa contraparte natural, cuyos paisajes son poesía de fondo en donde se matiza hermosura, violencia y horror. Iñarritu logra una pieza excepcional aquí.

Si pudiésemos resumir The Revenant en dos palabras, serían: real y cruda. Las técnicas de supervivencia de Hugh Glass son agresivas y salvajes; sus alucinaciones describen una  angustia profunda. DiCaprio logra trasmitir todas estas con excelencia. Se mete al 100% en la piel de Glass (según los entendidos, le tomaba cinco horas de maquillaje al día) y exuda veracidad por los poros.



La quinta nominación de Leonardo DiCaprio al Oscar viene con grandes ilusiones; no sólo para el actor sino también para sus seguidores, quienes ya están organizando reuniones y fiestas al considerar que ésta es la vencida. Él ha logrado una interpretación desgarradora, conmovedora y feroz, a pesar de no tener muchas líneas de diálogo; y es que su camino a la estatuilla, lo ha ganado  base de pura expresión corporal.

En este aspecto, tampoco podemos olvidar a su odiado némesis, John Fitzgerald, interpretado por un irreconocible y camaleónico Tom Hardy (Mad Max), pieza complementaria para el preciso trabajo de DiCaprio. Puro instinto de supervivencia.


Lo que comienza como una misión implacable de venganza, se convierte, en gran medida, en una saga heroica por llegar a casa, y lograr de éste modo la redención. “Es una historia de supervivencia severa, pero también de esperanza edificante”, comentó Iñárritu en alguna ocasión. “Para mí, la parte importante era transmitir esta aventura con un sentido de asombro y descubrimiento, como una exploración, tanto de la naturaleza, como de la naturaleza humana”.

Finalmente, sugeriría verla en el idioma original, para apreciar los matices en los acentos, tonalidades y gritos. Recordemos que la película está nominada también por su parte técnica. La fotografía y el sonido forman parte indispensable en esta odisea. La música, llega de mano del magistral Ryüchi Sakamoto, ganador de un Oscar y un Grammy por su trabajo El Último Emperador (1987).


Ficha técnica:

Dirección: Alejandro González Iñárritu
Producción: Arnon Milchan, Steve Golin, Alejandro González Iñárritu, James W. Skotchdopole, Mary Parent, Keith Redmon
Guión: Alejandro González Iñárritu, Mark L. Smith
Música: Ryuichi Sakamoto, Alva Noto, Bryce Dessner
Fotografía: Emmanuel Lubezkii
Montaje: Stephen Mirrione
Protagonistas: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter
País: Estados Unidos
Año: 2015
Idioma: Inglés
Género: Drama, biopic, cine de supervivencia
Duración: 156 minutos