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jueves, 25 de julio de 2013

Top-5 bien "Perucho"


Por: Gianfranco Hereña

Rompamos el cliché de una vez por todas. El cine peruano no es solo lisuras, sexo y vedettes. Que quede bien claro que ese estereotipo es uno de los responsables de que cientos o acaso miles de espectadores tengan resistencia hacia nuestra industria. Sin embargo, y pese a las críticas que siempre le llovieron, aprendí a ser un espectador de butaca cómoda.

He degustado el cine peruano y me he relamido hasta el hartazgo con películas que marcaron mi niñez y adolescencia. Algunas de ellas me dejaron frases de antología y otras, escenas que quedarán tatuadas en mi mente como retratos de épocas que ya no volverán.

Por ello y a pedido de mi gran amiga Alexiel Vidam, me he dado el artificio de seleccionar 5 películas peruanas que considero todo bien nacido en esta hermosa tierra del sol debe ver alguna vez. Insisto en que la selección es personal. Cualquier duda, sugerencia o reclamo será bienvenido. Gracias.

Puesto 5: Juliana (1988)


Junto a Gregorio, una de las obras cumbre del Grupo Chaski. Una niña escapada de su casa y se disfraza de hombre para poder trabajar en los microbuses. Junto a ella, una pandilla de chicos viven en carne propia la crisis del gobierno aprista. "Así es la inflación señora, los precios se inflan y los platos se desinflan", dice uno de los niños. Nunca una frase caló tan hondo en mi imaginación y es que en ella puede reflejarse la angustia de esos días. Un verdadero retrato de la época. 

Puesto 4: Mariposa negra (2006)


El Fujimontesinismo en su máximo auge. Una torre de corrupción y envilecimiento se yergue en torno al aparato estatal. En ese contexto, Gabriela (Melania Urbina) está prometida con un juez. Éste, tiene la difícil misión de deliberar sobre un asunto que atañe directamente al Gobierno. Su veredicto los perjudica y es asesinado. Gabriela queda tatuada con la muerte de su prometido y es entonces que se le desata una particular obsesión por Montesinos. No descansará hasta llegar a su círculo más cercano, y esto involucra volverse prostituta o acostarse con una mujer si la situación lo amerita. Una historia que bien podría ser real.

Puesto 3: La boca del lobo (1988)


Mucho se ha escrito y filmado en torno a la sangrienta guerra interna que vivió el Perú en los años 80. Sin embargo, La boca del lobo deja una lección importante más allá del guión y la pantalla. En Chuspi, un pueblo cusqueño, Sendero Luminoso se ha hecho con el control casi absoluto. El Ejército logra recuperar el orden, pero en su intento, ven cómo fracasan ante un ejército.

El ejército logra recuperar parte del manejo, pero verá mermada su tarea gracias a sofisticadas estrategias subversivas que hacen "desaparecer" a los pobladores. En medio del caos, llega Iván Roca, un capitán que viene desde Lima y hace que las estrategias empiecen a funcionar. Esta efectividad es admirada por Vitín Luna, un joven e idealista soldado.

Sin embargo, cuando se percata de las atrocidades de Roca, cae en cuenta de que está cometiendo igual o más violaciones a los derechos humanos que los mismos terroristas.Una trama que da para pensar y que solo el tiempo absolvería bajo investigaciones. Polémica de principio a fin.

Puesto 2: Muralla Verde (1970)


Historia arriesgada. Plasmó con brillantez el viaje de una familia de clase media limeña que se establece en la selva. En plena dictadura militar de Velasco Alvarado, Armando Robles Godoy (el director) logra plasmar una historia arriesgada. Narran acerca de una familia de clase media limeña que se establece en la selva, cerca de la ciudad de Tingo María. Mario y Delba, padres del pequeño Rómulo, empiezan así su labor de "colonizadores" en un terreno agreste, difícil.

El presidente llega al lugar y Mario, casi obligado, debe de ir a recibirlo por órdenes militares. En esa ausencia, al niño le pica una serpiente y muere. Esta confrontación directa entre el poder militar y la pequeña burocracia generó más de un comentario en la época, por no decir malestar. Esta propuesta de Robles Godoy es un clásico del cine peruano y evidenció la propuesta alternativa de su cine a comparación del que ofrecía la época.

Puesto 1: No se lo digas a Nadie (1998)


"Un hijo maricón, putamadre hubiese preferido un mongolito" dijo el padre de Joaquín al enterarse de las preferencias sexuales de su hijo. Con esta frase se engloba la personalidad de un hombre en cuyo imaginario la homosexualidad es algo peor a una enfermedad mental (referida además con desprecio). Joaquín Camino vive encarcelado en la alta sociedad limeña, aquella que no permite escándalos ni rupturas a la norma. 

Francisco Lombardi logró una película que supera largamente al libro. Aunque el éxito se debió principalmente al escándalo que generó entre la cucufata sociedad limeña, recrea a plenitud a una sociedad que no logra dar un paso adelante en cuestiones de género (homosexualidad). La historia de Joaquín Camino es una narración del desarraigo.

Una epopeya que transcurre entre el Perú y Miami, destino ineludible por finales de los años noventa en el itinerario de muchos que buscaban huir del caos. Todo esto fluye con brillantez gracias al guión.

martes, 11 de junio de 2013

“No se lo digas a nadie…”





Por: Alexiel Vidam

Aunque muchos me miren con cara de sorprendidos, les digo que recién ayer vi No se lo Digas a Nadie, cinta de Francisco Lombardi basada en la atrevida novela de Jaime Bayly. La película reventó las salas de cine limeñas durante su estreno (allá por 1998) y ha sido pasada varias veces por televisión, pero será el tabú que le pusieron durante su estreno (época en la que yo, además, tenía sólo 12 años) o por mi poca simpatía hacia la TV, que había pasado de ella. Ayer me detuve un momento a pensar en el cine peruano y se me antojó buscarla.

Gay en los 70s



Ésta es la historia de un muchacho reprimido y su oscuro secreto. Joaquín Camino (Santiago Magill) tiene un padre agresivo y machista, y una madre sobreprotectora cuyo fervor religioso es llevado hasta el patetismo. Se ha criado en la esfera de la clase alta limeña de fines de los 60’ e inicios de los 70’: clasista, racista, extremadamente conservadora. Débil de carácter y atemorizado por la hostilidad que le rodea, Joaquín se siente obligado a ocultar su homosexualidad.


 Desde niño, ha tenido que soportar los golpes e insultos de su padre y las prohibiciones de su madre, el primero esmerado en que el chico se vuelva macho, y la segunda esmerada en hacerle cura. Durante la adolescencia huye de casa e inicia su verdadera revolución, convirtiéndose en un universitario rebelde, tirado al abandono y adicto a las drogas. La única capaz de salvarle, parece ser Alexandra (Lucía Jiménez), una joven de la facultad interesada en él y en salvarle del “trauma” que le impide excitarse con mujeres.


Para Joaquín, Alexandra se convierte en  la llave que le salvará de vivir en una condición que le convierte en marginado social. El “problema”, surge cuando conoce a Gonzalo (Christian Meier), novio de la mejor amiga de Alexandra, por quien se siente fuertemente atraído… y correspondido.



Del libro, de la película, y otros demonios

Portada de la novela
Leí la novela original allá por el 2004, a escondidas (les recuerdo que era un libro “tabú”), y no me gustó. Me sacó un poco de quicio tanta explicitud sin estilo.

No estoy en contra de lo explícito, pues Bukowski es bastante explícito y es uno de mis escritores de cabecera, pero con No se lo Digas a Nadie, sentí estar leyendo los vómitos deformes y pestilentes de un ultra reprimido Bayly (lo cual no me sucedió con otras novelas suyas que leí posteriormente). Sin embargo, antes de esta adaptación cinematográfica ya había visto varias películas de Lombardi, y me gustaban, así que decidí darle
una oportunidad… y me gustó.

Curiosamente, a pesar de ser un producto audiovisual, la versión fílmica sabe suavizar –o recortar-  aquellas escenas de sexo explícito de la novela que no justifican absolutamente nada salvo el puro afán morboso. Su centro está en el drama interno del personaje, en explorar sus miedos y frustraciones; no en los encuentros sexuales del mismo.  

Joaquín (Santiago Magill) y Gonzalo (Christian Meier)

Me pareció destacable la actuación de Santiago Magill. Él es quien debe interpretar a ese perturbado protagonista, desde su faceta más frágil hasta su momento cumbre, cuando furioso y drogado, encara a su padre en la mesa del comedor. La actuación de Christian Meier también me agradó, pero no captó atrapó tanto mi atención como la de Giovanni Ciccia en el papel de Alfonso (segundo romance de Joaquín).

Alfonso es un sujeto de contraste; en apariencia, el macho-bruto, el que disfruta golpeando travestis, pero en el fondo, también tiene su “lado homosexual”. Machista, racista como el padre de Joaquín… para él no está mal “vacilarse” con hombres… lo malo es ser cholo y maricón a la vez. Si eres blanquito, si tienes plata y de viejo “sientas cabeza”, no pasa nada.

Cuando vean la película (si es que no la han visto ya), quizás sientan lo mismo que yo ante la pareja Joaquín-Alfonso: que ahí había una completa paradoja… o alguna suerte de Edipo no resuelto.

Joaquín (Santiago Magill) y Alfonso (Giovanni Ciccia)

Del lado contrario, debo decir que las actuaciones femeninas no me convencieron. Tanto  la madre de Joaquín como la novia (Alexandra) presentan un marcado dejo español que las actrices no supieron disimular. A pesar de esto –y es curioso-, el personaje de Alexandra logra conectar; quizás por el rol que cumple y la manera en que está construido, presentándose como la última esperanza de Joaquín.

Joaquín (Santiago Magill) y Alexandra (Lucía Jiménez)

En general, No se lo Digas a Nadie es una película que se deja ver: mantiene la atención, consigue un vínculo entre espectador y personaje, y muestra varios de los demonios que envolvían a la rígida sociedad limeña de aquellos años. Cabe anotar también que la banda sonora sabe satisfacer el paladar nostálgico de los niños noventeros -me incluyo-, con voces que en esos tiempos sonaban siempre por la radio: Fito Paez... Mar de Copas... etc. 



Ficha técnica:

Dirección: Francisco José Lombardi
Producción: Andrés Vicente Gómez
Guión: Jaime Bayly, Giovanna Pollarolo
Reparto: Santiago Magill, Christian Meier, Lucía Jiménez, Giovanni Ciccia, Carlos Fuentes y Carme Elías
País: Perú
Año: 1998
Clasificación: +18
Género: Drama
Idioma: Español
Duración: 120 minutos

Trailer:



Véanla ustedes mismos:

(No Se lo Digas a Nadie - Película Completa)