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sábado, 20 de abril de 2019

Cine de Pascuas



Por: Nicole Giuffra

Católicos o no, todos disfrutamos de los feriados de Semana Santa. Al ser un país con un porcentaje de creyentes alto, no podríamos escapar de las tradiciones de estas fechas así lo queramos. 

Junto con los huevos de chocolate, esta semana nos trae una programación particular: un menú de películas históricas y documentales que nos cuentan una y otra vez la vida de Jesús o pasajes de ella. Algunas de estas pueden ser interesantes, pero seamos sinceros, el riesgo de encontrarte con desastres cinematográficos en Pascua es incluso más elevado que en navidad.

Por eso, Cinematosis ha hecho una selección de infaltables para estas fechas. Si debemos caer en temas y símbolos clásicos, que sea con opciones que valga la pena ver.

The Passion of the Christ / La Pasión de Cristo (2004)




La película de pascuas por excelencia. Escrita y dirigida por Mel Gibson y protagonizada por Jim Caviezel en el desgarrador papel de Cristo. La pasión de Cristo resalta en esta lista por el realismo brutal y extrema puesta en escena en el tramo del Via Crucis y en especial la crucifixión. 

El actor principal en muchas entrevistas ha contado las dificultades por las que tuvo que pasar, en las que se incluyen varios accidentes durante el rodaje (uno de ellos le costó al actor una cicatriz de 35 cm. en la espalda). Un dato curioso sobre esta película es que fue rodada en latín, hebreo y arameo, para darle mayor realismo.

The Last Temptation of Christ / La última tentación de Cristo (1988)




Semana Santa es un espacio para religión pura y dura, pero ¿qué pasa si quieres ir ligeramente en otra dirección? Si quieres poner a prueba tus lejanos recuerdos del catecismo, tu mejor opción es ir directamente a esta obra maestra de Martin Scorsese protagonizada por Willem Dafoe. 

La película nos muestra el lado más humano de Jesús, poniendo en evidencia sus más primitivos instintos y los conflictos internos que el personaje histórico pudo haber tenido antes de completar su misión. Es verdad, esta versión no es muy apoyada por la iglesia católica, pero felizmente la Santa Inquisición no ha quemado esta maravilla aún.

Jesus Christ Superstar / Jesucristo Superstar (1973)


La película de Norman Jewison es probablemente la versión más amigable y entretenida de los últimos momentos de Jesús, es nada más y nada menos que un musical –sí, verás a Jesús cantando y bailando aquí.

Basada casi por completo en el musical de broadway de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, Jesucristo Superstar muestra la última semana de Cristo antes de su crucifixión, pero claro, esta vez rodeado de actores hippies y un Jerusalén que no tiene nada que ver con la biblia. Esta versión muy moderna de Jesús hizo que el actor Ted Neeley sea candidato a un Golden Globe gracias a su personaje.

Ben-Hur / Ben-Hur (1959)




William Wyler dirige esta obra maestra basada en la novela Lewis Wallace. La película contó con un presupuesto gigantesco para la época, logrando así una puesta en escena monumental, con decorados impresionantes que requirieron la atención de muchos artistas.

La trama nos cuenta la historia de un judío traicionado por un amigo muy cercano, por quien luego vuelve para vengarse. Probablemente este sea el título más popular de la lista ya que es un film icónico y posee una de las escenas más famosas de la historia del séptimo arte (la carrera de carruajes). Ben Hur ganó 11 Oscars, cifra récord hasta el momento y sólo igualada por Titanic en 1997.

The Prince of Egypt / El príncipe de Egipto (1998)




Hasta el momento de su estreno el único estudio que producía films de calidad de dibujos animados era Disney, El príncipe de Egipto llegó de la mano de DreamWorks para cambiar eso con una animación bastante bien lograda y una banda sonora deslumbrante. 

Situada en el antiguo Egipto, la trama cuenta la historia de Moisés y su relación con Ramsés, con quien fue criado desde infante, y su posterior distanciamiento por diferencias religiosas y políticas. 

Esta película es, en mi opinión personal, uno de los mejores logros de las técnicas tradicionales de la animación, con un tratamiento de la historia bíblica para un público más maduro que los clásicos films religiosos para niños.

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Crueles intenciones y juegos sexuales en el siglo XVIII



Por: Alexiel Vidam

Me encantan las películas que destacan por sus personajes complejos, sus buenas actuaciones y su trama envolvente. Por eso me gusta tanto Las amistades peligrosas, película de Stephen Frears que repito con regularidad.

La historia, ambientada en el S. XVIII en Francia, está centrada en dos perversos y carismáticos personajes: La marquesa de Merteuil (Glenn Close) y el vizconde de Valmont (John Malkovich) son dos aristócratas sin escrúpulos que se vanaglorian destrozando la vida de los virtuosos (que tanto les repugnan). Ambos, cada uno por su cuenta, se ha colocado un reto personal: Merteuil desea vengarse de un antiguo amante, corrompiendo a su joven y virginal prometida, Cécile de Volanges (Uma Thurman); por su parte, Valmont, desea enamorar a la recatada y devota Madamme de Tourvel (Michelle Pfeiffer), quien, por cierto, se encuentra felizmente casada.


Para cumplir su objetivo, Merteuil solicita la ayuda de Valmont, quien le exige acostarse con él como recompensa. Merteuil accede al pedido, poniendo como condición -además de su ayuda- una prueba escrita de su amantazgo con Madamme de Tourvel. En medio de la maroma pasional, se ve involucrado también el caballero Danceny (Keanue Reves), quien está enamorado de Cécile de Volanges.

A través de esta telaraña de emoción y erotismo, somos testigos de la crueldad y astucia con que los dos protagonistas van enredando y destrozando a sus víctimas, sólo por la satisfacción de saborear el poder y de sentirse al margen de toda regla. De entre estos dos, se enfatiza además en el maquiavelismo de Merteuil, quien -por su condición de mujer- debe aprender a disfrazarse mejor, una desventaja que ella termina volviendo en ventaja, y que le sirve incluso para manipular al propio Valmont.


No hace falta enfatizar en que, si se trata de actuación, tenemos un cast de lujo. Si bien Malkovich y Close se la lucen al contar con los personajes más complejos y desarrollados, todos y cada uno de los actores están sumamente compenetrados con sus roles… inclusive el comúnmente inexpresivo Kenue Reves, quien aquí cuadra perfecto con el papel de galán cándido y modoso.

Por otra parte, la dirección de arte y vestuario, son altamente destacables, tomando en cuenta, además, que se trata de un filme de época. Me gusta bastante el juego de colores opacos y desteñidos, como transmitiendo una atmósfera antigua y “empolvada”, delatando incluso desde ahí, la hipocresía que envuelve a la sociedad planteada. También es bastante simbólica la forma en que abre y cierra la película, con un “rito de vestido y maquillaje” que pareciera revelar a dos caballeros a punto de enfrentarse, y luego, la caída de telón y punto final.


De las escenas, sin duda la mejor lograda me parece la de “no puedo evitarlo”, en que la brutalidad de Valmont revela un sentimiento mucho más profundo y sublime (no diré más para no spoilear).


Vale decir que esta película, basada en la novela homónima de Pierre Chordelos de Lactos, obtuvo varias nominaciones al Oscar: mejor película, mejor actriz principal (Glenn Close), mejor actriz de reparto (Michelle Pfeiffer), mejor guión adaptado, mejor vestuario y mejor dirección de arte. De ellos, sólo obtuvo tres (mejor guión adaptado, mejor vestuario y mejor dirección artística) causando polémica la derrota de Glenn Close frente a Jodie Foster y la no-nominación de John Malkovich, quien -según el público y la crítica- había sido uno de los mejores (opinión que, por cierto, yo comparto… #MalkovichDignidad). En 1999, partiendo de la misma novela se creó una adaptación adolescente llamada Cruel Intentions (Juegos sexuales en Latinoamérica), protagonizada por Sarah Michelle Gellar, Ryan Phillippe, Reese Witherspoon y Selma Blair.


Ficha técnica

Dirección: Stephen Frears
Producción: Hank Moonjean, Norma Heyman
Guión: Christopher Hampton
Música: George Fenton
Maquillaje: Peter Owen
Fotografía: Philippe Rouselot
Montaje: Mick Audsley
Escenografía: Gérard Viart
Vestuario: Nathalie Doux
Reparto: Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman, Keanu Reeves
País: Estados Unidos

jueves, 30 de abril de 2015

“La Maldición de la Flor Dorada”: Un complejo drama sobre pasión, poder y sangre



Por: Alexiel Vidam

Recuerdo haber visto La Maldición de la Flor Dorada –de Zhang Yimou-, en el cine, allá por el 2006 –apenas se estrenó-. Desde entonces la he visto unas cinco veces más en momentos bastante espaciados. El efecto es el mismo: una película impresionante. Su seductora fotografía e impactante dirección de arte, la descubren como una joya desde el primer segundo. Pero la cosa no queda ahí: el argumento es un entreverado tejido de drama y ambición sobre la decadencia familiar en una de las dinastías más poderosas de China antigua. Está protagonizada por el experimentado Chow Yun-Fat y por la siempre compleja Gong Li.


La decadencia del Imperio

El filme nos traslada a China, durante la era de la Dinastía Tang –hace más de mil años-, una de las más poderosas, ricas y cultivadas que ha existido en dicha nación. Cuenta la leyenda que los funcionarios de la Dinastía Tang eran eruditos y expertos en Artes Marciales; que su época significó el apogeo de la literatura, y que la gente tenía tanto dinero que uno podía dejar la puerta abierta sin miedo a que le roben.

Sin embargo, ésta no es una historia de armonía y buena fortuna, sino de corrupción en medio de la riqueza. El Emperador (Chow Yun Fat), envenena a diario a su esposa (Gong Li), con una supuesta medicina que busca, en verdad, volverla loca. La Emperatriz, por su parte, planea un levantamiento, a la vez que mantiene una ilícita cercanía con su hijastro, el primogénito del emperador. El argumento, que hasta aquí ya pinta espinoso y complicado, se enreda aún  más, de manera progresiva, gracias a la ambición de sus personajes secundarios y a la aparición de algún fantasma del pasado.


De lo bueno… lo mejor

Siempre he amado las historias con giros sorprendentes y personajes redondos. En este sentido, La Maldición de la Flor Dorada me da en la yema del gusto. Cuenta con momentos inesperados que van dando un rumbo distinto a la historia y la llenan de puntos de climax. El ritmo no es denso en ningún momento, sino que atrapa y mantiene al espectador en una montaña rusa de intrigas y emociones. Esto último, en buena cuenta, gracias a la complejidad de sus personajes.

La Emperatriz (Gong Li), a quien podríamos considerar protagonista de la historia, no es una heroína, mas tampoco una villana. Es una mujer movida por la pasión y la frustración, y que posee la inteligencia y el carácter necesarios para planear una estratagema liberadora. A fin de conseguirlo puede hacer el bien o hacer el mal, proteger a aquellos con quienes se identifica o que le apoyan en su causa, y deshacerse cruelmente de sus enemigos. Aun así, podríamos decir que ella es una víctima de la tiranía el Emperador (Chow Yun-Fat), su marido, quien es presentado como un ser sin escrúpulos, a quien nada parece importar más que el propio poder. El personaje de Chow Yun-Fat, es un genio siniestro, un hombre con una inteligencia y capacidad de deducción digna de su cargo, pero utilizados únicamente para su propia ambición.

El Emperador (Chow Yun-Fat)

Por otra parte, están los tres hijos del emperador, con personalidades muy distintas entre sí: Yuan Shiang (Liu Ye), el príncipe heredero, es un joven sin carácter ni ganas de ser emperador, miedoso, débil y entregado a sus propias pasiones, un muñeco de su padre y de su madre adoptiva; Yuan Jie (Jay Chou), segundo hijo del Emperador y primero de la Emperatriz, por su parte, es un muchacho noble que quiere y respeta a sus padres por igual, pero se siente sumamente afectado por el secreto que le revela su madre, cosa que le lleva a convertirse en su primer aliado; finalmente el príncipe Yuan Cheng (Qin Junjie), el más joven de los tres, al principio no parece aportar mucho a la película; le vemos un poco apartado, como el “hijo menos importante”, hasta que repentinamente empezamos a verle escuchando y observando con sigilo; no es un personaje para menospreciar.

La emperatriz y su hijo Yuan Jie

A este grupo, además, se suman los personajes de la corte, que, aunque con menos protagonismo, aportan información que afecta de manera importante a la trama. Nos hallamos, pues, ante un guión inteligente donde cada personaje, hasta el más secundario, mueve una ficha clave dentro de la historia.


El príncipe Yuan Chen

Finalmente, quisiera recalcar algo que ya he señalado líneas arriba: la dirección artística y la fotografía son una belleza. Dicho en sencillo: los escenarios están muy bien reconstruidos, el vestuario y la ornamentación revelan la riqueza a niveles escandalosos, a su vez que los trajes femeninos ceñidos al cuerpo remarcan la sensualidad (y esto, si bien para algunos ha sido motivo de crítica, considero que es un punto a favor tomando en cuenta que el sexo es uno de los principales motores de discordia en el argumento). Por otra parte, el uso del color es un ingrediente fundamental en la construcción de la imagen. Saturado, cálido, violento. Está estrechamente ligado al poder y al dramatismo, pero además colorea las escenas y remarca atmósferas o caracteres. El dorado está presente en todo; es un color que atrae pero que a la vez quema la mirada con su brillantez, un color que pronto llegamos a percibir como intimidante –cuando le vemos encarnado en la figura del Emperador-, y más al ir acompañado de una música estremecedora, que tensa y advierte de la próxima amenaza.



Ficha técnica 

Dirección: Zhang Yimou
Producción: William Kong, Zhang Weiping, Zhang Yimou
Guión: Zhang Yimou, Wu Nan, Bian Zhihong
Idea original: Cao Yu (basada en su obra La Tempestad)
Música: Shigeru Umebayashi
Fotografía: Zhao Xiaoding
Reparto: Chow Yun-fat, Gong Li, Jay Chou, Liu Ye, Qin Junjie
País: China
Año: 2006
Género: Drama, épico, Artes Marciales
Idioma: Chino mandarín
Duración: 114 minutos





*Para ver la película online, click aquí.
* También te puede interesar: Emperatriz Tang (Personaje de la semana)

domingo, 25 de mayo de 2014

Sol y Carne


Total Eclipse (1995), es la historia de la tormentosa relación entre Arthur Rimbaud y Paul Verlaine, también conocidos como “Los Poetas Malditos”.

Por: Alexiel Vidam

Arthur Rimbaud y Paul Verlaine están entre los poetas más recordados de la historia de la literatura. Se les conoce como “Poetas Malditos”, ya que alborotaron la Francia del S. XIX con sus versos punzocortantes y su estilo de vida bohemio.

Paul Verlaine y Arthur Rimbaud

Rimbaud era un adolescente. Casi un niño, en realidad, pero tenía una pluma revolucionaria y un espíritu indomable que sorprendía y escandalizaba al mismo tiempo. Siempre estuvo seguro de lo que quería decir, pero buscaba también dominar el modo preciso de transmitirlo. Fue por ello que envió una carta con sus poemas a Paul Verlaine, eminente poeta simbolista, como lo vemos en la película Total Eclipse, de Agnieszka Holland.


Leonardo Di Caprio interpreta a Rimbaud. Un joven de 16 años sumamente pobre, harto de vivir con su madre estricta, en el aburrimiento del trabajo de campo. Él viaja a París y se queda a vivir con Paul Verlaine (David Thewlis), pero pronto debe mudarse debido a que sus terribles modales espantaron al padre de Mathilde (Romane Bohringer), esposa de Verlaine.


Aun así, el contacto entre ambos escritores no sólo se mantiene, sino que se consolida en una relación de co-dependencia.

Verlaine es un tipo frustrado. Que vive de la manutención que le da su suegro debido a que no puede exponerse demasiado en público. Le persigue la ley por haber participado en la comuna. Por si fuera poco, de su joven esposa, lo único que le atrae es su belleza física. Verlaine busca llenar sus vacíos en el exceso de alcohol, lo cual le provoca ataques de ira que sólo le llevan a más depresión.


Él encuentra en Rimbaud ese espíritu juvenil que ha perdido, una nueva inspiración literaria y un parche para sus vacíos existenciales. Rimbaud, por su parte, es un tipo que busca experimentarlo todo, vivir las vidas de todos para plasmarlas en poemas. Él busca en Verlaine la experiencia que le ayude a pulirse, al mismo tiempo que añadir intensidad a su vida y -por qué no-, tener quién le mantenga.

Es así que se convierten en amantes y escapan en busca de la eternidad, pero en su camino los encuentra la miseria y sus propios demonios que, enfrentados, sólo les llevan a la destrucción.


Por este lado, podemos decir que la película explora muy bien tanto la personalidad de ambas figuras, como lo tormentosa y pasional de su relación. Observamos la brutalidad de Verlaine hacia su esposa y su pequeño hijo, y luego su patetismo al llorar y arrepentirse. Vemos también el egoísmo exacerbado de Rimbaud y su crueldad hacia Verlaine, a quien agrede y ridiculiza todo el tiempo.


El punto flaco del filme está en que deja de lado la parte más poética del asunto. Rimbaud y Verlaine eran un par de monstruos unidos, pero fueron un par de monstruos que produjeron grandes cosas a nivel artístico, especialmente en aquella temporada en que se dedicaron a matarse mutuamente. No por nada tuvieron tanta influencia en artistas posteriores.

“El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado
desarreglo de todos los sentidos.” - Arthur Rimbaud

Rimbaud influyó ni más ni menos que en André Bretón, Henry Miller, Pier Paolo Pasolini, Hugo Pratt, Jim Morrison, Luis Alberto Spinetta y Bob Dylan. En su tiempo, Víctor Hugo le llamó “Shakespeare Niño”. Por su lado, Verlaine influenció en Ruben Darío, Manuel Machado, José Martí, Pablo Neruda, entre otros. Dicho sea de paso, las dos primeras estrofas de su poema Canción de Otoño, fueron la contraseña elegida por los aliados en la II Guerra Mundial para dar señal a los franceses sobre el desembarco de Normandía.

"Pon tu frente sobre mi frente, y tu mano en mi mano, y hazme todos
los juramentos que romperás mañana..." - Paul Verlaine

Sin embargo, en líneas generales, creo que el filme cumple las expectativas. Su finalidad pienso que fue la de mostrar el lado oscuro del artista; ese aspecto dionisíaco, frenético, indispensable para crear una obra intensa y apasionante. Cómo la vida del artista acaba plasmándose en su obra, y siendo incluso pieza clave de la misma.


Personalmente, he seguido muy de cerca la obra de estos dos escritores, y sé que si el artista de por sí guarda demonios, ellos los tenían a la infinita potencia. La unión de ambos tenía que producir, de todos modos, una explosión sobrenatural, una suerte de comunión satánica. Todo eso, se puede ver claramente reflejado en la cinta, sobre todo en las excelentes actuaciones de Di Caprio y Thewlis.





Ficha técnica:


Dirección: Agnieszka Holland
Producción: Jean-Pierre Ramsay-Lev, Philip HinchcliffeVictor Glynn
Guión: Christopher Hampton
Música: Jan A. P. Kaczmarek
Fotografía: Giorgos Arvanitis
Montaje: Isabelle Lorente
Reparto: Leonardo DiCaprio, David Thewlis, Romane Bohringer
Países: Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia
Año: 1995
Género: Drama
Duración: 111 min.

Idioma: Inglés



**VÉLA TÚ MISMO**


Total Eclipse, película completa.


*Nota: El título "Vidas al Límite", que aparece en el video, es el que se le puso en España. La fecha "1871" entre paréntesis NO alude al año de la película sino a aquel en que los poetas se conocieron.

martes, 30 de julio de 2013

El “jaque” de la Emperatriz



Por: Alexiel Vidam

Protagonista de La Maldición de la Flor Dorada, la Emperatriz de la Dinastía Tang es una mujer con la tragedia sobre su frente. Todos los días, debe tomar un medicamento para curar su supuesta anemia. Sólo el emperador y su mano derecha, el médico real, conocen con precisión los componentes de este extraño té.

Emperatriz Tang

Emperador y Emperatriz Tang
Casada sin su consentimiento con un líder militar que derrocó al rey, la Emperatriz era la excusa perfecta para que este nuevo monarca Tang entrase en relaciones con la región de Liang. Como nueva consorte, se convirtió en testigo de los maquiavélicos manejos de poder de su marido, y de toda la sangre que pudo derramar.

Ella odia al Emperador. Y así como odia al Emperador, ama a sus hijos Yuan Jie y Yuan Chen (en especial a Yuan Jie, el mayor de los dos), y siente una pasión secreta por Yuan Shian, su hijastro, el príncipe heredero. Por si esto no creara bastante conflicto, la Emperatriz descubre que la medicina que ingiere por órdenes de su esposo, contiene el Hongo Negro de Persia, sustancia que lleva progresivamente al enloquecimiento.

El príncipe Yuan Shian y la Emperatriz


 Los pecados de la pasión

El Emperador, la Emperatriz, y el Príncipe Jai
Pero esta Emperatriz no es de aquellas que bajan la cabeza ante su Emperador. Ella es inteligente, astuta, mujer de armas tomar, dispuesta a encabezar una rebelión en contra del hombre al que siempre ha detestado. Para esto, acude a su amado hijo Yuan Jie, que acaba de regresar de las filas militares, para contarle la forma lenta en que su padre está acabando con su vida. El indignado Yuan Jie, entonces, acepta apoyarla en sus planes de obligar al rey a abdicar y cederle el trono.

El príncipe Yu, la Emperatriz, y las cortesanas del palacio

Sin embargo, hay dos cartas juegan en contra sus fines. La primera y la más fatal, es su propio frenesí, su deseo ilícito hacia Yuan Shian, que le lleva a actuar impulsivamente y acabar revelando información sumamente delicada. La segunda y la menos esperada, es su hijo desplazado, el joven Yuan Chen.



La mujer bajo la corona

La encargada de interpretar a la Emperatriz, es ni más ni menos que Gong Li, actriz china que saltó a la fama en occidente por su participación en Memorias de una Geisha (en el papel de Hatsumomo), allá por el 2005. No obstante, la susodicha ya contaba varios papeles importantes en su haber, sobre todo en una larga lista de filmes de Zhang Yimou, director de Héroe, La Casa de las Dagas Voladoras, y también de La Maldición de la Flor Dorada. No está demás decir que tuvo un papel importante en los inicios del director, siendo protagonista de su primera película, Sorgo Rojo, con la cual obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

Destacando como una de las actrices más exitosas de la historia de China, Gong Li suele representar a mujeres que se debaten siempre entre el bien y el mal. En ocasiones también se le ha otorgado papeles que le han permitido demostrar su habilidad para el canto y la danza.


Para quienes están más acostumbrados al cine Hollywoodense, les dateamos que también pueden encontrarla en Miami Vice y Hannibal, El Origen del Mal.

jueves, 25 de julio de 2013

Top-5 bien "Perucho"


Por: Gianfranco Hereña

Rompamos el cliché de una vez por todas. El cine peruano no es solo lisuras, sexo y vedettes. Que quede bien claro que ese estereotipo es uno de los responsables de que cientos o acaso miles de espectadores tengan resistencia hacia nuestra industria. Sin embargo, y pese a las críticas que siempre le llovieron, aprendí a ser un espectador de butaca cómoda.

He degustado el cine peruano y me he relamido hasta el hartazgo con películas que marcaron mi niñez y adolescencia. Algunas de ellas me dejaron frases de antología y otras, escenas que quedarán tatuadas en mi mente como retratos de épocas que ya no volverán.

Por ello y a pedido de mi gran amiga Alexiel Vidam, me he dado el artificio de seleccionar 5 películas peruanas que considero todo bien nacido en esta hermosa tierra del sol debe ver alguna vez. Insisto en que la selección es personal. Cualquier duda, sugerencia o reclamo será bienvenido. Gracias.

Puesto 5: Juliana (1988)


Junto a Gregorio, una de las obras cumbre del Grupo Chaski. Una niña escapada de su casa y se disfraza de hombre para poder trabajar en los microbuses. Junto a ella, una pandilla de chicos viven en carne propia la crisis del gobierno aprista. "Así es la inflación señora, los precios se inflan y los platos se desinflan", dice uno de los niños. Nunca una frase caló tan hondo en mi imaginación y es que en ella puede reflejarse la angustia de esos días. Un verdadero retrato de la época. 

Puesto 4: Mariposa negra (2006)


El Fujimontesinismo en su máximo auge. Una torre de corrupción y envilecimiento se yergue en torno al aparato estatal. En ese contexto, Gabriela (Melania Urbina) está prometida con un juez. Éste, tiene la difícil misión de deliberar sobre un asunto que atañe directamente al Gobierno. Su veredicto los perjudica y es asesinado. Gabriela queda tatuada con la muerte de su prometido y es entonces que se le desata una particular obsesión por Montesinos. No descansará hasta llegar a su círculo más cercano, y esto involucra volverse prostituta o acostarse con una mujer si la situación lo amerita. Una historia que bien podría ser real.

Puesto 3: La boca del lobo (1988)


Mucho se ha escrito y filmado en torno a la sangrienta guerra interna que vivió el Perú en los años 80. Sin embargo, La boca del lobo deja una lección importante más allá del guión y la pantalla. En Chuspi, un pueblo cusqueño, Sendero Luminoso se ha hecho con el control casi absoluto. El Ejército logra recuperar el orden, pero en su intento, ven cómo fracasan ante un ejército.

El ejército logra recuperar parte del manejo, pero verá mermada su tarea gracias a sofisticadas estrategias subversivas que hacen "desaparecer" a los pobladores. En medio del caos, llega Iván Roca, un capitán que viene desde Lima y hace que las estrategias empiecen a funcionar. Esta efectividad es admirada por Vitín Luna, un joven e idealista soldado.

Sin embargo, cuando se percata de las atrocidades de Roca, cae en cuenta de que está cometiendo igual o más violaciones a los derechos humanos que los mismos terroristas.Una trama que da para pensar y que solo el tiempo absolvería bajo investigaciones. Polémica de principio a fin.

Puesto 2: Muralla Verde (1970)


Historia arriesgada. Plasmó con brillantez el viaje de una familia de clase media limeña que se establece en la selva. En plena dictadura militar de Velasco Alvarado, Armando Robles Godoy (el director) logra plasmar una historia arriesgada. Narran acerca de una familia de clase media limeña que se establece en la selva, cerca de la ciudad de Tingo María. Mario y Delba, padres del pequeño Rómulo, empiezan así su labor de "colonizadores" en un terreno agreste, difícil.

El presidente llega al lugar y Mario, casi obligado, debe de ir a recibirlo por órdenes militares. En esa ausencia, al niño le pica una serpiente y muere. Esta confrontación directa entre el poder militar y la pequeña burocracia generó más de un comentario en la época, por no decir malestar. Esta propuesta de Robles Godoy es un clásico del cine peruano y evidenció la propuesta alternativa de su cine a comparación del que ofrecía la época.

Puesto 1: No se lo digas a Nadie (1998)


"Un hijo maricón, putamadre hubiese preferido un mongolito" dijo el padre de Joaquín al enterarse de las preferencias sexuales de su hijo. Con esta frase se engloba la personalidad de un hombre en cuyo imaginario la homosexualidad es algo peor a una enfermedad mental (referida además con desprecio). Joaquín Camino vive encarcelado en la alta sociedad limeña, aquella que no permite escándalos ni rupturas a la norma. 

Francisco Lombardi logró una película que supera largamente al libro. Aunque el éxito se debió principalmente al escándalo que generó entre la cucufata sociedad limeña, recrea a plenitud a una sociedad que no logra dar un paso adelante en cuestiones de género (homosexualidad). La historia de Joaquín Camino es una narración del desarraigo.

Una epopeya que transcurre entre el Perú y Miami, destino ineludible por finales de los años noventa en el itinerario de muchos que buscaban huir del caos. Todo esto fluye con brillantez gracias al guión.