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jueves, 2 de enero de 2020

8 datos curiosos sobre Mulan, la princesa guerrera de Disney



Por: Alexiel Vidam

En marzo de este año, vuelve a la pantalla grande Mulan, la primera princesa de Disney que no es ni princesa ni damisela en peligro. Mulan rompió muchos esquemas con su aparición en el cine en 1998, al ser también la primera protagonista de Disney asiática, ambidiestra, y que se salvó a sí misma, a su padre, a su novio y a todo su país. Fue incluida en la franquicia “Princesas de Disney” a pesar de no ser de la realeza —ni por linaje ni por matrimonio— debido a su valentía y heroísmo. Por todo esto, y porque simplemente la amamos, es que hoy le dedicamos estos 8 datos curiosos.

De chica sumisa a guerrera imperial


Aunque hoy en día, la historia de la guerrera Mulan es casi cultura general, pocos saben que, en sus orígenes, la idea planteada por Disney distaba mucho de la que conocemos. En un principio, la peli animada iba a ser un corto titulado China Doll, que trataba de una oprimida joven china a quien un príncipe británico se llevaba a vivir a occidente.

Sin duda, un argumento desfasado para una época en la que las princesas comenzaban a rebelarse (ya lo habíamos visto con Bella, de La Bella y la Bestia, la primera princesa intelectual.) Por suerte, los asesores de Disney decidieron fusionar esta idea con el poema chino de Hua Mulan, dando pie a la historia que ya conocemos.

La leyenda de Hua Mulan


Hua Mulan (se pronuncia “Fa Mulan”), es la protagonista de una leyenda china sobre una joven que, con el fin de proteger a su padre y a su hermano pequeño, se disfraza de guerrero y se une al ejército exclusivamente masculino. Su historia es recordada en el famoso poema narrativo Balada de Fa Mu Lan, compuesto en el siglo VI, durante el reinado de la dinastía Tang.

Hasta el día de hoy se desconoce si el personaje es histórico o ficticio. Vale decir que —a diferencia de lo que se observa en la adaptación de Disney—, en el poema, la identidad femenina de Mulan no es descubierta hasta el final, cuando sus compañeros de armas van a visitarla a su casa y la encuentran vestida con ropa de mujer. De hecho, las últimas líneas del poema dejan un bonito mensaje acerca de la igualdad.



«He abierto la puerta de mi cuarto oriental,
y en el occidental me he sentado en la cama.
Me quité la armadura que llevaba en la guerra
y me he puesto la ropa que llevé en otro tiempo.
Delante del espejo, cerca de la ventana
me he peinado el cabello enmarañado
y he adornado mi frente con pétalos dorados.»
Cuando Mulan salió ante sus camaradas,
todos se sorprendieron, quedándose perplejos.
Doce años estuvieron con ella en el ejército
y ninguno sabía que era una muchacha.
Las patas del conejo saltan más,
los ojos de la hembra son algo más pequeños,
mas cuando ves un par corriendo por el campo,
¿quién logra distinguir la liebre del conejo?

Viaje a China



Para la realización de la película de 1998, Disney envió a un equipo de investigación a China, a fin de que se empape de la cultura y plasmar, tanto las costumbres como la vestimenta, paisajes y arquitectura, de la manera más fidedigna posible (de hecho, la ciudad prohibida de Beijin sirvió de inspiración para crear el palacio del Emperador de la película).

Aun así, en China ciertos elementos ­—pintorescos para occidente— como la presencia del dragón Mushu y el grillo Cri-Kee, fueron tomados como una ofensa (motivo principal por el que ninguno de ellos aparecerá en la adaptación de 2020… Los extrañaremos, snif).

Fails de investigación


Hasta ahora, y a pesar de algunas modificaciones que hemos visto con respecto a la versión de 1998, los avances del live action de Mulan han despertado bastante emoción. No obstante, lo visto en los trailers y teasers no ha escapado a algunas críticas bastante fuertes provenientes del país de origen de la heroína.

Los críticos chinos señalan que la Mulan de la leyenda era una niña nacida al norte del país, alrededor del siglo V d.C. Este dato es básico, ya que su viaje se inicia debido a la obligatoriedad del servicio militar; culmina, además, con su lucha frente a los invasores de la frontera norte.

Sin embargo, los trailers de Disney muestran a Mulan viviendo en una “tulou”, una estructura tradicional redonda de vida comunal; esta vivienda fue única en la provincia sureña de Fujian al menos hasta el reinado de la dinastía Ming, más de mil años después.

Ironías hollywoodenses



Mulan es la primera película de Disney que habla abiertamente sobre la guerra. Recordemos que Mulan mató más de dos mil hombres con una avalancha de nieve. Sin embargo, el filme estuvo a punto de ser clasificada como PG-13 (películas que pueden ser vistas por menores de 13 años sólo en compañía de un adulto) no por este detalle, sino porque se menciona la palabra “travesti” (¡plop!)

El nuevo rostro de Mulan


La actriz sinoestadounidense Li Yufei  —también conocida como Crystal Liu— fue elegida para interpretar a Mulan en el live action tras un reñido casting en el que participaron más de cien candidatas.

Ella consiguió el papel gracias a su dominio del idioma inglés, sus cualidades de interpretación y su habilidad para las artes marciales; de hecho, entre su filmografía previa se encuentra la película El Reino Perdido —basada en la leyenda del Rey Mono, que también sirviera de inspiración para Dragon Ball—, en la cual compartió escena con Jackie Chan y Jet Li.

Nace una estrella


Reflection, la canción más importante del soundtrack de Mulan (1998), representó el lanzamiento de la carrera de Christina Aguilera. Gracias al éxito de la película animada, la cantante firmó un contrato con la disquera RCA Records con el que lanzó su primer álbum llamado Christina Aguilera.

De heroína a villana



La actriz china Gong Li, musa de Zhang Yimou y afamada en occidente por su participación en películas como Memorias de una Geisha, Miami Vice y Hannibal el origen del mal, será la encargada de interpretar a la antagonista principal de Mulan (2020): una bruja cambiaforma. Lo curioso, es que el diseño original del personaje de Mulan en el filme de 1998 fue inspirado en los rasgos físicos de Gong Li.




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jueves, 30 de abril de 2015

“La Maldición de la Flor Dorada”: Un complejo drama sobre pasión, poder y sangre



Por: Alexiel Vidam

Recuerdo haber visto La Maldición de la Flor Dorada –de Zhang Yimou-, en el cine, allá por el 2006 –apenas se estrenó-. Desde entonces la he visto unas cinco veces más en momentos bastante espaciados. El efecto es el mismo: una película impresionante. Su seductora fotografía e impactante dirección de arte, la descubren como una joya desde el primer segundo. Pero la cosa no queda ahí: el argumento es un entreverado tejido de drama y ambición sobre la decadencia familiar en una de las dinastías más poderosas de China antigua. Está protagonizada por el experimentado Chow Yun-Fat y por la siempre compleja Gong Li.


La decadencia del Imperio

El filme nos traslada a China, durante la era de la Dinastía Tang –hace más de mil años-, una de las más poderosas, ricas y cultivadas que ha existido en dicha nación. Cuenta la leyenda que los funcionarios de la Dinastía Tang eran eruditos y expertos en Artes Marciales; que su época significó el apogeo de la literatura, y que la gente tenía tanto dinero que uno podía dejar la puerta abierta sin miedo a que le roben.

Sin embargo, ésta no es una historia de armonía y buena fortuna, sino de corrupción en medio de la riqueza. El Emperador (Chow Yun Fat), envenena a diario a su esposa (Gong Li), con una supuesta medicina que busca, en verdad, volverla loca. La Emperatriz, por su parte, planea un levantamiento, a la vez que mantiene una ilícita cercanía con su hijastro, el primogénito del emperador. El argumento, que hasta aquí ya pinta espinoso y complicado, se enreda aún  más, de manera progresiva, gracias a la ambición de sus personajes secundarios y a la aparición de algún fantasma del pasado.


De lo bueno… lo mejor

Siempre he amado las historias con giros sorprendentes y personajes redondos. En este sentido, La Maldición de la Flor Dorada me da en la yema del gusto. Cuenta con momentos inesperados que van dando un rumbo distinto a la historia y la llenan de puntos de climax. El ritmo no es denso en ningún momento, sino que atrapa y mantiene al espectador en una montaña rusa de intrigas y emociones. Esto último, en buena cuenta, gracias a la complejidad de sus personajes.

La Emperatriz (Gong Li), a quien podríamos considerar protagonista de la historia, no es una heroína, mas tampoco una villana. Es una mujer movida por la pasión y la frustración, y que posee la inteligencia y el carácter necesarios para planear una estratagema liberadora. A fin de conseguirlo puede hacer el bien o hacer el mal, proteger a aquellos con quienes se identifica o que le apoyan en su causa, y deshacerse cruelmente de sus enemigos. Aun así, podríamos decir que ella es una víctima de la tiranía el Emperador (Chow Yun-Fat), su marido, quien es presentado como un ser sin escrúpulos, a quien nada parece importar más que el propio poder. El personaje de Chow Yun-Fat, es un genio siniestro, un hombre con una inteligencia y capacidad de deducción digna de su cargo, pero utilizados únicamente para su propia ambición.

El Emperador (Chow Yun-Fat)

Por otra parte, están los tres hijos del emperador, con personalidades muy distintas entre sí: Yuan Shiang (Liu Ye), el príncipe heredero, es un joven sin carácter ni ganas de ser emperador, miedoso, débil y entregado a sus propias pasiones, un muñeco de su padre y de su madre adoptiva; Yuan Jie (Jay Chou), segundo hijo del Emperador y primero de la Emperatriz, por su parte, es un muchacho noble que quiere y respeta a sus padres por igual, pero se siente sumamente afectado por el secreto que le revela su madre, cosa que le lleva a convertirse en su primer aliado; finalmente el príncipe Yuan Cheng (Qin Junjie), el más joven de los tres, al principio no parece aportar mucho a la película; le vemos un poco apartado, como el “hijo menos importante”, hasta que repentinamente empezamos a verle escuchando y observando con sigilo; no es un personaje para menospreciar.

La emperatriz y su hijo Yuan Jie

A este grupo, además, se suman los personajes de la corte, que, aunque con menos protagonismo, aportan información que afecta de manera importante a la trama. Nos hallamos, pues, ante un guión inteligente donde cada personaje, hasta el más secundario, mueve una ficha clave dentro de la historia.


El príncipe Yuan Chen

Finalmente, quisiera recalcar algo que ya he señalado líneas arriba: la dirección artística y la fotografía son una belleza. Dicho en sencillo: los escenarios están muy bien reconstruidos, el vestuario y la ornamentación revelan la riqueza a niveles escandalosos, a su vez que los trajes femeninos ceñidos al cuerpo remarcan la sensualidad (y esto, si bien para algunos ha sido motivo de crítica, considero que es un punto a favor tomando en cuenta que el sexo es uno de los principales motores de discordia en el argumento). Por otra parte, el uso del color es un ingrediente fundamental en la construcción de la imagen. Saturado, cálido, violento. Está estrechamente ligado al poder y al dramatismo, pero además colorea las escenas y remarca atmósferas o caracteres. El dorado está presente en todo; es un color que atrae pero que a la vez quema la mirada con su brillantez, un color que pronto llegamos a percibir como intimidante –cuando le vemos encarnado en la figura del Emperador-, y más al ir acompañado de una música estremecedora, que tensa y advierte de la próxima amenaza.



Ficha técnica 

Dirección: Zhang Yimou
Producción: William Kong, Zhang Weiping, Zhang Yimou
Guión: Zhang Yimou, Wu Nan, Bian Zhihong
Idea original: Cao Yu (basada en su obra La Tempestad)
Música: Shigeru Umebayashi
Fotografía: Zhao Xiaoding
Reparto: Chow Yun-fat, Gong Li, Jay Chou, Liu Ye, Qin Junjie
País: China
Año: 2006
Género: Drama, épico, Artes Marciales
Idioma: Chino mandarín
Duración: 114 minutos





*Para ver la película online, click aquí.
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martes, 30 de julio de 2013

El “jaque” de la Emperatriz



Por: Alexiel Vidam

Protagonista de La Maldición de la Flor Dorada, la Emperatriz de la Dinastía Tang es una mujer con la tragedia sobre su frente. Todos los días, debe tomar un medicamento para curar su supuesta anemia. Sólo el emperador y su mano derecha, el médico real, conocen con precisión los componentes de este extraño té.

Emperatriz Tang

Emperador y Emperatriz Tang
Casada sin su consentimiento con un líder militar que derrocó al rey, la Emperatriz era la excusa perfecta para que este nuevo monarca Tang entrase en relaciones con la región de Liang. Como nueva consorte, se convirtió en testigo de los maquiavélicos manejos de poder de su marido, y de toda la sangre que pudo derramar.

Ella odia al Emperador. Y así como odia al Emperador, ama a sus hijos Yuan Jie y Yuan Chen (en especial a Yuan Jie, el mayor de los dos), y siente una pasión secreta por Yuan Shian, su hijastro, el príncipe heredero. Por si esto no creara bastante conflicto, la Emperatriz descubre que la medicina que ingiere por órdenes de su esposo, contiene el Hongo Negro de Persia, sustancia que lleva progresivamente al enloquecimiento.

El príncipe Yuan Shian y la Emperatriz


 Los pecados de la pasión

El Emperador, la Emperatriz, y el Príncipe Jai
Pero esta Emperatriz no es de aquellas que bajan la cabeza ante su Emperador. Ella es inteligente, astuta, mujer de armas tomar, dispuesta a encabezar una rebelión en contra del hombre al que siempre ha detestado. Para esto, acude a su amado hijo Yuan Jie, que acaba de regresar de las filas militares, para contarle la forma lenta en que su padre está acabando con su vida. El indignado Yuan Jie, entonces, acepta apoyarla en sus planes de obligar al rey a abdicar y cederle el trono.

El príncipe Yu, la Emperatriz, y las cortesanas del palacio

Sin embargo, hay dos cartas juegan en contra sus fines. La primera y la más fatal, es su propio frenesí, su deseo ilícito hacia Yuan Shian, que le lleva a actuar impulsivamente y acabar revelando información sumamente delicada. La segunda y la menos esperada, es su hijo desplazado, el joven Yuan Chen.



La mujer bajo la corona

La encargada de interpretar a la Emperatriz, es ni más ni menos que Gong Li, actriz china que saltó a la fama en occidente por su participación en Memorias de una Geisha (en el papel de Hatsumomo), allá por el 2005. No obstante, la susodicha ya contaba varios papeles importantes en su haber, sobre todo en una larga lista de filmes de Zhang Yimou, director de Héroe, La Casa de las Dagas Voladoras, y también de La Maldición de la Flor Dorada. No está demás decir que tuvo un papel importante en los inicios del director, siendo protagonista de su primera película, Sorgo Rojo, con la cual obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

Destacando como una de las actrices más exitosas de la historia de China, Gong Li suele representar a mujeres que se debaten siempre entre el bien y el mal. En ocasiones también se le ha otorgado papeles que le han permitido demostrar su habilidad para el canto y la danza.


Para quienes están más acostumbrados al cine Hollywoodense, les dateamos que también pueden encontrarla en Miami Vice y Hannibal, El Origen del Mal.