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jueves, 5 de octubre de 2017

“Madre!”: De amor (y otros demonios)



Por: Sergio Cueto

Aronofsky es un director acostumbrado a las críticas más feroces, a la polémica -recordemos El Cisne Negro o Réquiem por un Sueño- y a cierta incomprensión por parte de quienes no terminan de entender su peculiar visión cinematográfica y ésta no es la excepción. Se ha dicho que Mother! (“Madre!” en español) es "un cuento contado por un idiota lleno de ruido y de furia que no significa nada." Motivo para darle una oportunidad y sacar nuestras propias conclusiones.


El neoyorquino se ha convertido en uno de los directores contemporáneos más interesantes, pero también en uno de los más complejos.¿Es un pedante o un genio? ¿Estamos ante una obra maestra o el producto de un megalómano?

Madre! es compleja, demoledora, cruda, brutal, desmedida, pasional, metáfora del origen de la vida, temática que ya habíamos visto en The Fountain –otro de sus trabajos- en  2006, así como en Noe, Pi: El orden del caos y El Luchador.


En teoría, en esta parte, deberíamos estar haciendo un pequeño resumen, cero spoilers, sobre la cinta, pero resultaría inútil ya que lo importante no es lo que sucede en la película -catalogada de forma equivocada como "thriller psicológico"- sino la lectura que da el espectador acerca de las imágenes. Amado y odiado a partes iguales, Aronofsky no ha perdido la oportunidad de dejarnos con la boca abierta con este trabajo.


La sinopsis oficial de Madre! nos dice los siguiente: Trata sobre relación de una pareja puesta a prueba cuando reciben invitados inesperados a su hogar, creando fricciones en su tranquila existencia. ¿En verdad es sólo esto? La respuesta es un rotundo NO. Madre! es sólo una parte de la intrincada realidad que nos quiere contar Aronofsky.

Madre! nos lleva a explorar el drama íntimo de una pareja formada por un atormentado creador en busca de inspiración y una hermosa y sumisa mujer entregada a la tarea de reconstruir un hogar desde las cenizas, mientras ve cómo algunos extraños van profanando su obra sin que pueda hacer nada al respecto (más adelante comprenderemos a quiénes representan estos personajes).


La película deja lado las típicas estructuras del séptimo arte y juega con nuestra mente, sacándonos de nuestro lugar de confort y generando emociones dispares, una sensación de horror in crescendo, adornado con profundas metáforas que seguirá dando que hablar y continuará dando vueltas en nuestra cabeza.


Mientras que en sus anteriores películas se habían gestado durante años, el primer borrador de Madre!, Aronofsky escribió el guión de este filme en en sólo cinco días, luego de sentir una profunda rabia por lo que sucede en nuestro planeta: "Como especie, nuestro impacto es peligrosamente insostenible, pero seguimos viviendo en un estado de negación de perspectivas (...). Una mañana me desperté con este sentido de angustia e impotencia y vi esta película surgir como un sueño delirante".


Cada toque en la puerta, cada sonido del timbre, acelerarán nuestras pulsaciones. Sobresaltos, miedos, claustrofobia y agobio se mezclan aquí, para bien o para mal; la clave para entender -en la medida de lo posible- los mensajes que oculta es adentrarnos en la oscuridad de la casa.

¿Lo mejor? Las impecables actuaciones de Javier Bardem y Jennifer Lawrence, moviéndose en una atmosfera que nos recuerda a la clásica La Semilla del Diablo de Roman Polanski, mientras que Michelle Pfeiffer y Ed Harris se lucen como los misteriosos intrusos de la trama, generando un duelo interpretativo de aquellos con la pareja protagonista.


Otro punto importante es la dulzura con la que el director retrata a la protagonista y el verdadero e hipnótico mensaje que oculta a sus espaldas. El trágico poema de Aronofsky no es la película de terror que nos prometían, sino una agobiante cinta que transmite mucho más de lo que esperábamos. Es innegable el poder de la alegoría, la contundencia del mensaje, la forma en la que nos sorprende. Madre! no nos dejará indiferentes.


Ficha técnica

Dirección: Darren Aronofsky
Producción: Darren Aronofsky, Scott Franklin, Ari Handel
Guión: Darren Aronofsky
Música: Jóhann Jóhannsson
Fotografía: Matthew Libatique
Montaje: Andrew Weisblum
Protagonistas: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson, Ed Harris
País: Estados Unidos
Año: 2017
Género: Thriller psicológico, Terror

lunes, 21 de noviembre de 2016

Crueles intenciones y juegos sexuales en el siglo XVIII



Por: Alexiel Vidam

Me encantan las películas que destacan por sus personajes complejos, sus buenas actuaciones y su trama envolvente. Por eso me gusta tanto Las amistades peligrosas, película de Stephen Frears que repito con regularidad.

La historia, ambientada en el S. XVIII en Francia, está centrada en dos perversos y carismáticos personajes: La marquesa de Merteuil (Glenn Close) y el vizconde de Valmont (John Malkovich) son dos aristócratas sin escrúpulos que se vanaglorian destrozando la vida de los virtuosos (que tanto les repugnan). Ambos, cada uno por su cuenta, se ha colocado un reto personal: Merteuil desea vengarse de un antiguo amante, corrompiendo a su joven y virginal prometida, Cécile de Volanges (Uma Thurman); por su parte, Valmont, desea enamorar a la recatada y devota Madamme de Tourvel (Michelle Pfeiffer), quien, por cierto, se encuentra felizmente casada.


Para cumplir su objetivo, Merteuil solicita la ayuda de Valmont, quien le exige acostarse con él como recompensa. Merteuil accede al pedido, poniendo como condición -además de su ayuda- una prueba escrita de su amantazgo con Madamme de Tourvel. En medio de la maroma pasional, se ve involucrado también el caballero Danceny (Keanue Reves), quien está enamorado de Cécile de Volanges.

A través de esta telaraña de emoción y erotismo, somos testigos de la crueldad y astucia con que los dos protagonistas van enredando y destrozando a sus víctimas, sólo por la satisfacción de saborear el poder y de sentirse al margen de toda regla. De entre estos dos, se enfatiza además en el maquiavelismo de Merteuil, quien -por su condición de mujer- debe aprender a disfrazarse mejor, una desventaja que ella termina volviendo en ventaja, y que le sirve incluso para manipular al propio Valmont.


No hace falta enfatizar en que, si se trata de actuación, tenemos un cast de lujo. Si bien Malkovich y Close se la lucen al contar con los personajes más complejos y desarrollados, todos y cada uno de los actores están sumamente compenetrados con sus roles… inclusive el comúnmente inexpresivo Kenue Reves, quien aquí cuadra perfecto con el papel de galán cándido y modoso.

Por otra parte, la dirección de arte y vestuario, son altamente destacables, tomando en cuenta, además, que se trata de un filme de época. Me gusta bastante el juego de colores opacos y desteñidos, como transmitiendo una atmósfera antigua y “empolvada”, delatando incluso desde ahí, la hipocresía que envuelve a la sociedad planteada. También es bastante simbólica la forma en que abre y cierra la película, con un “rito de vestido y maquillaje” que pareciera revelar a dos caballeros a punto de enfrentarse, y luego, la caída de telón y punto final.


De las escenas, sin duda la mejor lograda me parece la de “no puedo evitarlo”, en que la brutalidad de Valmont revela un sentimiento mucho más profundo y sublime (no diré más para no spoilear).


Vale decir que esta película, basada en la novela homónima de Pierre Chordelos de Lactos, obtuvo varias nominaciones al Oscar: mejor película, mejor actriz principal (Glenn Close), mejor actriz de reparto (Michelle Pfeiffer), mejor guión adaptado, mejor vestuario y mejor dirección de arte. De ellos, sólo obtuvo tres (mejor guión adaptado, mejor vestuario y mejor dirección artística) causando polémica la derrota de Glenn Close frente a Jodie Foster y la no-nominación de John Malkovich, quien -según el público y la crítica- había sido uno de los mejores (opinión que, por cierto, yo comparto… #MalkovichDignidad). En 1999, partiendo de la misma novela se creó una adaptación adolescente llamada Cruel Intentions (Juegos sexuales en Latinoamérica), protagonizada por Sarah Michelle Gellar, Ryan Phillippe, Reese Witherspoon y Selma Blair.


Ficha técnica

Dirección: Stephen Frears
Producción: Hank Moonjean, Norma Heyman
Guión: Christopher Hampton
Música: George Fenton
Maquillaje: Peter Owen
Fotografía: Philippe Rouselot
Montaje: Mick Audsley
Escenografía: Gérard Viart
Vestuario: Nathalie Doux
Reparto: Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman, Keanu Reeves
País: Estados Unidos

domingo, 19 de agosto de 2012

La Marquesa Libertina



Por: Alexiel Vidam

La Marquesa de Merteuil es uno de los personajes más perversos pero también de los más seductores con los que me he topado a través de mi historial como cinéfila. Es una mujer apasionada, intensa e inteligente como ella misma, pero posee un corazón lleno de perfidia, sentimientos de venganza y crueldad.

Ella, interpretada por Glenn Close en la película Dangerous Liasions (Amistades Peligrosas), es una libertina francesa del S. XVIII, que disfruta de realizar estrategias de corrupción entre los miembros de la corte, especialmente entre aquellos que destacan por su virtud. Su mano derecha, amante, y mejor aliado, es el Vizconde de Valmont (John Malkovich), hacia quien prodiga sentimientos encontrados: por una parte, una profunda atracción que ella se atreve a llamar amor, y por otra parte, un odio igual de desenfrenado. ¿El motivo? Que éste “aligerase” su antiguo affaire casi simbiótico, convirtiéndolo en una suerte de “amistad con beneficios”.  Ella siente, por este motivo, en una suerte de duelo contra él, el cual espera ganar mediante todas las manipulaciones posibles; de modo que se desencadena entre ambos una fuerte lucha de voluntades y de maquinaciones maquiavélicas.


La Marquesa no es una rival en absoluto fácil. Su oscura inteligencia le ha permitido por años vivir bajo la máscara de mujer virtuosa frente a la sociedad, tanto así que las damas de alta sociedad, entre ellas su prima, Madame Volanges (Swoosie Kurtz), recurren a ella para pedir consejo cuando se trata de educar a sus hijas. Es mediante la instrucción de Cécile Volanges (Uma Thurman), hija de la ya mencionada prima, que la Marquesa idea un complejísimo plan de venganza en contra de Valmont, y de otro antiguo amante, el Señor de Bastide. Bastide pretende casarse con Cécile, y Merteuil está dispuesta a robarle hasta el mínimo rasgo de castidad a la muchacha, para convertir a Bastide en el hazmerreír de la nobleza. Le encarga a Valmont la labor de corromperla, quien inicialmente se niega por encontrar la tarea demasiado sencilla.

No obstante, para beneficio de la Marquesa, Valmont está encaprichado con corromper a la virtuosa Madame de Tourvel (Michelle Pfeiffer), y para conseguir su objetivo, necesita de su ayuda, de modo que termina aceptando el encargo de la Marquesa, a cambio de que ésta acceda a volver a acostarse con él. Ella acepta sólo a cambio de que, una vez logrado su objetivo, él le pruebe por escrito, que la Marquesa de Tourvel efectivamente ha caído en sus redes.

El problema de Valmont está en que una mujer nunca perdona una estocada al corazón… o a lo más parecido al corazón, en el caso de la Marquesa (que vendría a ser el ego), y cuando él se muestra enamorado de su víctima, la Marquesa, en la cima de sus celos, consigue culminar la estrategia perfecta para provocarle el más profundo dolor jamás sentido.

Sin duda,  la Marquesa de Merteuil, es la viva imagen de la hipocresía y el libertinaje de la alta sociedad prerrevolucionaria. Quienes hayan tenido la oportunidad de leer al Marqués de Sade, sentirán que ella cabría perfectamente en una de sus novelas. Es una mujer llena de “capas” y de intrigas, un personaje delicioso y detestable a la vez… capaz de hacernos experimentar hacia él, los mismos sentimientos encontrados que guarda hacia los otros.

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domingo, 27 de mayo de 2012

Trato o truco



Por: Alexiel Vidam

Dark Shadows (Sombras Tenebrosas) la última película de Tim Burton, es un divertido filme que mezcla situaciones dramáticas con fuertes dosis de acción y comedia, todo dentro de la atmósfera fantástica que le caracteriza.

Barnabas Collins (Johnny Depp) es un adinerado comerciante dedicado a la pesquería, que reside en una opulenta mansión en la ciudad de “Collinwood” (llamada así en honor a su familia). En sus ratos libres, se la pasa liberando feromonas de rincón en rincón junto a la sirvienta Angelique (Eva Green)… sin imaginar el tremendo lío en el que se está metiendo.

Cuando Barnabas siente que las papas queman y decide dejarle en claro a Angelique que lo suyo no va en serio, es cuando termina descubriendo, trágicamente, que tenía a una bruja en casa.

Un vampiro en los 70

El vampiro Barnabas Collins acaba de despertar en el año 1972. Doscientos años después de que le fuese lanzada la maldición que lo convirtiera en una criatura de la noche. Se encuentra solo y desorientado. Confunde un automóvil con un enorme dragón de ojos amarillos y dientes de acero, y la “M” de “McDonald’s” con la “M”, de Mefistófeles.  

Tratando de encontrar respuestas, enrumba el camino hacia la antigua mansión Collins, en busca de algún familiar con vida. Lo que encuentra no es un panorama precisamente alentador: los cuatro Collins que quedan vivos se encuentran en una seria crisis económica que les ha obligado a vender hasta la platería de la casa. ¿El  motivo…? Una imponente y seductora comerciante llamada Angie, dueña de la compañía Angel Bale, quien se ha hecho del monopolio pesquero.

Pronto, el afán de Barnabas por sacar a su familia de la crisis, termina colocándolo cara a cara con Angie, en cuyo rostro reconoce a la bruja Angelique, dispuesta a utilizar nuevamente los medios que sean posibles, con tal de poseerlo.

Atracción fatal, el plato fuerte de la película

Definitivamente, el plato fuerte de la película es esa dualidad de amor-odio que existe entre el personaje del vampiro y el de la bruja, así como el contraste de bien y mal que se da dentro de ambos caracteres.

Barnabas es un sujeto noble, de buenos modales, trabajador y preocupado por su familia, pero no deja de ser un vampiro, lo cual lo convierte en un asesino a sangre fría. Al mismo tiempo, y aunque se niegue a admitirlo, es, en gran medida, el culpable de su propia maldición, al haber jugado inconscientemente con el corazón de la bruja. Por su parte, Angelique, “la mala del cuento”, resulta ser un personaje bastante simpático, tanto por su personalidad juguetona y sexy, como por la humanidad de sus sentimientos. Ella, en el fondo, es una mujer decepcionada y resentida por un amor no correspondido; obsesionada y celosa al extremo, lo cual la vuelve tremendamente dañina debido al poder sobrenatural que posee.

Angelique Bouchard (Eva Green)

Entre ambos personajes no sólo existe un enfrentamiento de poderes, sino una fuerte lucha emotiva cargada de bastante erotismo, ingredientes que el director Tim Burton aprovecha para crear una serie de situaciones que sazonan el drama con buena dosis de comedia.

Los resbalones

La historia es interesante y entretenida (risas garantizadas). Si  eres amante de la estética de Burton, esta película es un pequeño manjar. Sin embargo, ciertos aspectos que quedan flojos en la trama.

El drama de la bruja es tratado de una manera sumamente superficial.  Se le pinta como una mujer de sentimientos fuertes, pero no llegamos a explorarlos a fondo. A su vez, la tragedia de Barnabas con respecto a la pérdida de su amada Josette (Bella Heathcote), no está desarrollado en absoluto; de hecho, sabemos que sufre porque él dice que sufre, pero nunca le vemos realmente atormentado. Si bien es cierto que el filme termina perteneciendo al género de comedia, en otros de sus trabajos, Tim Burton ha logrado contrastar de manera equilibrada ambas caras de la moneda: la del dolor, y la de la risa; eso no sucede aquí.

Victoria (Bella Heathcote)
El personaje de Victoria (de quien se sugiere es la reencarnación de Josette) está prácticamente dibujado en la pared. En un inicio, pareciera que su papel fuese a tener importancia, pues es mediante el seguimiento que le hace la cámara, que llegamos a conocer a cada uno de los integrantes de la familia Collins. No obstante, una vez que Barnabas aparece en escena, Victoria se convierte en un ente pasivo; con las justas aparece en un par de conversaciones con el protagonista, y luego al final de la película.

El resto de personajes también es descrito de manera general y superflua. Los dos únicos personajes con los que se consigue empatía, son Barnabas y Angelique, lo cual  nos deja la impresión de que, en su afán de conseguir risas, Burton ha descuidado la profundidad de sus personajes.


Ficha técnica:

País: Estados Unidos
Género: Comedia, drama
Año: 2012
Dirección: Tim Burton
Producción: Tim Burton, Graham King, Johnny Depp, Christi Dembrowski, David Kennedy, Richard D. Zanuck.
Guión:  Seth Graham-Smith
Idea original: Basada en la serie “Dark Shadows”, de Dan Curtis.
Reparto: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Eva Green, Helena Bonham Carter, Thomas McDonell, Chloë Grace Moretz, Bella Heathcote, Jonny Lee Miller, Hannah Murray, Christopher Lee.