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martes, 28 de octubre de 2014

Demonio con alma humana




Por: Alexiel Vidam    


“El dolor es espantoso para ti. Lo sientes como ninguna otra criatura, porque eres un vampiro." - Lestat de Lioncourt 


Desde siempre he tenido una fascinación especial por los vampiros. Primero por el Conde Drácula y luego por unos vampiros que, casualmente encontré en la televisión allá por los años 90. En ese entonces sólo pude ver pedazos de la película a escondidas, ya que mi señora madre me llamó la atención por estar viendo “películas de grandes”.


Tal vez se refería al erotismo propio de la película… o a la sangre… o a la extrema cercanía entre sus personajes masculinos… o quizás a la extraña relación entre este joven vampiro y su pequeña “hija” (¿?)… Lo cierto es que Entrevista con el Vampiro (1994) es un filme con tantos elementos atractivos como controversiales para su época. Tanto así que, cuando pude verla completa -varios años después-, se convirtió en una de esas películas que he repetido varias veces (incluso tres esta misma semana).

Para empezar es una delicia visual. Los personajes destacan por su desbordante belleza física y sensualidad. Los ambientes y decorados nos trasladan a diferentes épocas y lugares (partiendo de San Francisco en los años 80 para dar un largo salto al pasado, que recorre distintos espacios durante los siglos XVIII, XIX y XX, para finalmente regresar al punto de inicio). Hay un uso intencional del color que remarca en la oscuridad de los protagonistas, su soledad, su cercanía con la muerte y su sed de sangre. Por si fuera poco, la banda sonora complementa a la perfección con el arte visual, enfatizando los momentos de clímax en los que acecha el peligro, la sensación de extrañeza, desolación o erotismo.


Entrevista con el Vampiro, dirigida por Neil Jordan y escrita por Anne Rice, autora de la novela homónima en que se basa el filme, aborda al monstruo desde una perspectiva particularmente humana. Se acerca, en cierta medida, al Drácula presentado dos años antes por Francis Ford Coppola. Al igual que aquel, los vampiros de Entrevista con el Vampiro poseen fuertes emociones; tienen una personalidad compleja, apasionada y conflictuada, cosa que no sucedía, o por lo menos no se abordaba a fondo, en películas de vampiros anteriores. En esas películas, el monstruo no pasaba de ser eso -un monstruo-, un claro antagonista, representación de la maldad, y por lo tanto, alimaña exterminable. Aquí, en cambio, uno se identifica con el vampiro; observamos las cosas desde su perspectiva y llegamos a comprender sus motivaciones y sufrimientos.


Ahora, una importante innovación de la novela de Rice -que se traslada también al filme-, es que, a comparación de la película de Coppola, nos presenta -por primera vez-a un vampiro ateo. Hasta el momento, la figura de este ser estaba estrechamente ligada a Satanás, mientras que aquí se nos dice que no existe el demonio o que -por lo menos-ningún vampiro le conoce… ni a él, ni a dios. El vampiro es, entonces, un ser que presenta de por sí un conflicto existencial, que no tiene claro de dónde viene ni a dónde va, y que lucha desesperadamente por encontrarle un sentido a su inmortalidad.


LOUIS: ¿Entonces Dios no existe?
ARMAND: Yo no sé nada de Dios. Ni del Diablo. Jamás he tenido una visión ni me he enterado de un secreto que no salvara o condenara mi alma. Hasta donde yo sé después de 400 años soy el más viejo de los vampiros con vida del mundo.

Para complicar más la cuestión, el personaje principal es un vampiro más humano de lo normal. Louis de Pointe du Lac (Brad Pitt), acepta el “don oscuro” por parte de Lestat de Lioncourt (Tom Cruise) para escapar de una vida que le parece insoportable. Ha perdido a su esposa e hijo (en la novela original, a un hermano, pero esto fue alterado para el filme por la propia autora), y hallándose solo, encuentra en el vampirismo una forma de renacimiento que le permite acceder a un mundo distinto, donde obtener nuevos conocimientos. Sin embargo, pronto se siente horrorizado por la necesidad de alimentarse de humanos; reniega de su propia naturaleza e intenta sobrevivir bebiendo la sangre de pollos, ratas y cuanto animal se cruce en su camino. Esto frustra sobremanera a Lestat, quien -fascinado su belleza- buscaba hacerle su igual y compañero.


“He venido en respuesta a tus plegarias. La vida ya no tiene sentido, ¿verdad? El vino no tiene sabor. La comida te produce nauseas. Parece que nada tiene razón de ser, ¿verdad? ¿Y si yo pudiera devolverte todo? Calmarte el sufrimiento y darte otra vida. Una que no puedes ni imaginar. Y sería, para siempre. Y ni la enfermedad, ni la muerte podrían volver a tocarte. No temas. Voy a darte la ocasión de elegir que yo, no tuve.” - Lestat de Lincourt


Ambos personajes se convierten en una suerte de enemigos íntimos, que no pueden vivir el uno sin el otro pero a la vez de repelen; se aman y se detestan al mismo tiempo. Todo ello se intensifica aún más con la llegada de Claudia (Kirsten Dunst), una niña vampiro que, de algún modo es “hija de los dos” (asesinada por Louis en un arranque de ansiedad y “resucitada” a la “no-muerte” por Lestat). Ella, en un primer momento, afianza el vínculo. Profesa un profundo amor por Louis, pero también se identifica y divierte con Lestat. Pero luego, sus cuestionamientos personales acaban por desencadenar un odio hacia Lestat, que resulta tan profundo como su pasión por Louis.


Para esto, las actuaciones son precisas. Tom Cruise calza perfectamente con el carácter histriónico de Lestat, con su refinamiento y su sarcasmo. La escena en que Lestat baila con el cadáver de la madre de Claudia es memorable, por su humor excesivamente sórdido. Brad Pitt, por su parte, sorprende en un papel que -a diferencia de sus papeles frecuentes-, dista mucho del rol de tipo duro; nos presenta a un personaje sensible hasta el punto de la fragilidad. Kirsten Dunst, en ese entonces con 12 años, interpreta con excelencia a una mujer apasionada y de carácter, atrapada en el cuerpo de una niña. Cabe mencionar también la presencia de Antonio Banderas en el papel de Armand -líder del Teatro de Vampiros-, Stephen Rea como el bufón Santiago, y Christian Slater, como Daniel Malloy, entrevistador que registra la historia de Louis.


Sólo me queda decir que la película estuvo nominada a los Oscars en las categorías de Dirección Artística (diseño visual) y Banda Sonora, incluyendo esta última el emblemático tema Simpathy  for the Devil (en la versión de Guns N’ Roses), como cierre. Este tema nos devuelve a la época actual y sirve de apertura al carácter que tendría la secuela de esta película. Lamentablemente, su continuación -La Reina de los Condenados- fue realizada “a la de dios” por Warner Brothers, que quería lanzar la secuela antes de que expiren sus derechos sobre la saga de Rice. En esta ocasión la autora no estuvo implicada en el guión, se cambió de director (a Michael Rymer) y no se pudo contar con ninguno de los actores del reparto original. En mi opinión, el resultado fue lamentable, pero ése es tema para un próximo post. 



Ficha técnica: 

Dirección: Neil Jordan
Producción: David Geffen, Stephen Woolley
Guión: Anne Rice
Música: Elliot Goldenthal
Fotografía: Philippe Rousselot
Reparto: Tom Cruise, Brad Pitt, Antonio Banderas, Kirsten Dunst, Stephen Rea, Christian Slater
País: Estados Unidos
Año: 1994
Género: Drama, Horror
Distribución: Warner Bross







domingo, 24 de marzo de 2013

Ángel Asesino

“Déjame entrar…”


Por: Alexiel Vidam

Una historia de vampiros atípica, con una estética sobria, tan realista, que casi se siente real. Los protagonistas son Oskar y Eli. Él, un niño de 12 años, víctima de bullying. Ella, una niña solitaria que aparenta su edad, pero que es, en verdad mucho mayor. Él fantasea con liquidar a sus opresores. Ella se alimenta de sangre.

Basada en la novela original de John Ajvide (quien estuvo a cargo del guión), Déjame Entrar, película sueca de Tomas Alfredson, nos traslada a Blackeberg, un suburbio de la ciudad de Estocolmo a comienzos de los 80’. El protagonista es Oskar (Kåre Hedebrant), un niño de 12 años que vive con su madre, y asiste a una escuela donde es acosado constantemente por los matones de la clase. En consecuencia, él ha desarrollado un mórbido interés por el análisis forense, colecciona noticias policiales y representa escenas de asesinato con un cuchillo. Una noche conoce a Eli (Lina Leandersson), la nueva vecina de al lado, una niña que parece tener su edad y vive con su “padre”. En su primer encuentro, Ella le dice que no pueden ser amigos; sin embargo, el acercamiento entre ambos se va dando de manera espontánea.

Eli y Oskar

Oskar se siente comprendido por Eli, quien parece ser tan solitaria como él y le incita a defenderse de los abusos. Ella le visita al oscurecer; aparece en su ventana y le pide que le deje entrar. Poco después, Oskar le pide que sea su novia; no sospecha que Eli esté implicada en una serie de extraños asesinatos.



Una de vampiros… mas no de las tantas

Déjame Entrar no es una típica cinta de vampiros que viven en castillos y muestran caninos prominentes. La trama se desarrolla en un momento casi actual y presenta temas cercanos a nuestra sociedad: el bullying, el alcoholismo, la delincuencia, las familias disfuncionales, los conflictos políticos (recordando la escena en que se da a entender que “el mal” proviene de Rusia).


La estética es bastante sobria. No se recurre al efectismo. Se pretende transmitir el máximo realismo posible, aun tratándose de un filme con elementos fantásticos (la chica vampiro, sus costumbres y los sucesos que la rodean). La narración es lineal; no hay flashbacks* ni juegos de tiempo (y sigue siendo interesante). No hay música de fondo, salvo por la que suena en la radio del encuadre**. Hay pocos efectos visuales: la sangre, los desplazamientos animalescos de la vampiro, y la toma de la mujer en llamas (por exposición al Sol). El único sonido anormal que se escucha, son los rugidos de la niña al cazar. Ella no vuela, no se convierte en animales, no posee colmillos. Su condición vampiresca la hace fuerte, pero no es un ser de apariencia indestructible. Por el contrario, tiene la figura frágil de las niñas de su edad (o de la edad en la que se quedó), y necesita cierto apoyo para abastecerse (para ello recurre a HakanPer Ragnar-, el sirviente que le hace de “padre” y que le ayuda a asesinar).

Al ser descubierto, Hakan se desfigura el rostro para
que no le asocien con Eli.

Eli no es un vampiro romántico, pero conserva su aire seductor. La rodea una atmósfera de misterio que compaña sus diálogos y movimientos, por ratos bestiales, por ratos sensuales. Esto hace que, a pesar de su corta edad y la de su amigo, la mayoría de las escenas que les unen estén dotadas de una fuerte carga erótica, presentada con bastante sutileza. Nos encontramos, pues, frente a un personaje rico, complejo, que resalta al ofrecer una “versión realista” del monstruo fantástico. Asimismo, mantiene constantemente su dualidad, rompiendo con los estereotipos de “vampiro malo” y depredador (los Nosferatus, los Dráculas clásicos, Lestat de Entrevista con el Vampiro) o “vampiro bueno” y renegado de su especie  (Louis de Entrevista con el Vampiro, o el Drácula enamorado de Coppola). Ella nunca abandona sus hábitos cazadores (sin ellos moriría), pero al mismo tiempo es capaz de desplegar amor, y de respetar las vidas de sus allegados.

Oskar y Eli

Al lado de Eli, Oskar logrará crecer, y cobrar valentía para enfrentar sus temores, pero también se hallará en un fuerte dilema. Al descubrir su identidad asesina, debe elegir entre guiarle hacia la muerte, o mantener el secreto y quedarse a su lado.



Datos curiosos

Póster de la versión angloamericana.
Existe una versión angloamericana (Let me In), dirigida por Matt Reeves y lanzado en 2010, con la actuación estelar de Kodi Smit-McPhee y Chloë Moretz. Para esta versión se “americanizaron” los nombres y se trasladó la acción de Estocolmo a Nuevo México. Tiene un estilo mucho más efectista y comercial, más apegado a la escuela hollywoodense (aquí, por ejemplo, se inicia con un flashback). Al igual que la versión sueca, obtuvo excelentes críticas y recaudó 24 millones de dólares en taquilla a nivel mundial, mas no faltaron opiniones adversas alegando que Matt Reeves no tenía mérito, pues presentaba casi un calco de la cinta de Alfredson.

Finalmente, un dato que no quisiera omitir, es que en la novela original, Eli no era una niña, sino un niño castrado, y su “padre” Hakan sentía atracción pederasta hacia ella. Estos datos se incluían en tomas que fueron posteriormente editadas, quedando sólo sugerencias en la voz algo áspera de la vampiro (modificada adrede), en las partes en que dice que “ella no es una chica”, y en una toma rápida y poco clara de sus órganos genitales.






Ficha técnica:


Título original: Låt den rätte komma in (“Deja entrar al indicado”)
Dirección: Tomas Alfredson
Producción: Carl Molinder, John Nordling
Guión: John Ajvide Lindqvist
Reparto: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar
País: Suecia
Año: 2008
Género: Horror, drama, romance
Idioma: Sueco










*Para ver la película online, click aquí.
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* Flashback: Salto al pasado
** Encuadre: Composición gráfica de cada toma (los elementos de la pantalla y cómo están colocados).  

domingo, 4 de noviembre de 2012

Para morderte mejor…

Los Vampiros en el Cine


Por: Alexiel Vidam

El género de vampiros es uno de los más populares y legendarios del horror. Desde siempre  me ha intrigado el personaje del vampiro, sobre todo por su elegancia y su atmósfera seductora. Sin embargo, estas no son características que hayan pertenecido al vampiro desde sus inicios, ni que se hayan mantenido constantes en todas sus interpretaciones. Los vampiros han cambiado y evolucionado considerablemente desde los primeros años del cine, llegando a participar también en otros géneros cinematográficos como la comedia o la ciencia ficción.

La Mansión del Diablo (1896), de George Méliès.
De hecho, la primera aparición de un vampiro en el cine, se dio en una película de género mixto, que combinaba el horror y la comedia; nos referimos a  La Mansión del Diablo, película de 1896, obra de George Méliès. La trama nos presentaba a un vampiro-demonio llamado Mefistófeles, que tenía la capacidad de transformarse en murciélago, y presentaba vulnerabilidad ante los crucifijos. Un dato  interesante de este filme, es que su nacimiento fue anterior a la publicación de Drácula, la novela de Bram Stoker que marcó una serie de paradigmas acerca del vampirismo.

La primera mujer vampiro, apareció en 1913, en The Vampire, de Robert G. Vignola, filme inspirado en el cuadro de una vampira realizado por Philip Burne-Jones. Esta vampiresa no poseía las cualidades sobrenaturales que atribuimos hoy a su especie, sino que se trataba de una simple mujer fatal que llevaba a los hombres a su perdición.

Nosferatu (1922), de F.W. Murnau.
El concepto del vampiro como ser mágico, tardó todavía unos años en aparecer, hasta 1922, con Nosferatu, una Sinfonía del Horror, de F.V. Murnau, tercera adaptación de Drácula. Aquí se presenta a un vampiro sumamente terrorífico, deforme, calvo, de orejas puntiagudas y dientes de rata, con pronunciada joroba y dedos esqueléticos con enormes uñas. Este vampiro poseía poco o nada de erotismo (ni de romanticismo); se trataba netamente de un monstruo depredador, asociado más bien con la putrefacción y la enfermedad (la peste bubónica). A pesar de ser una de las más reconocidas adaptaciones de la novela de Bram Stoker, e ícono cinematográfico, el hecho de que haya llegado hasta nuestros días es casi un golpe de suerte. Murnau no había logrado conseguir los derechos para realizar esta versión fílmica de Drácula, por lo cual se vio obligado a cambiar los nombres de todos los personajes y escenarios; aun así, las referencias a la obra literaria eran tan evidentes, que fue demandado por la viuda de Bram Stoker, ordenándose la destrucción de todas las copias de la película. Lograron sobrevivir menos de cinco copias, con las cuales se pudo reconstruir la versión de 1994.


Vlad Tepes, "El Empalador", más conocido
como Conde Drácula (personaje histórico).
Drácula, el vampiro más popular

Sin lugar a dudas, el vampiro más afamado y recordado de la historia del cine, es el Conde Drácula, reconocido en el año 2005 como el personaje de ficción con más apariciones en la pantalla grande, seguido por Sherlock Holmes.

Drácula ha tenido todo tipo de adaptaciones, unas más, y otras menos fieles a la novela  original. Lo hemos visto aparecer en las más oscuras películas de horror, en parodias de éstas, y hasta en una de las peores películas de ciencia ficción (y del cine en general), como lo es Plan 9 al Espacio Exterior, dirigida por Ed Wood, quien ha pasado a la historia como el peor director de cine de todos los tiempos. No obstante, si tuviésemos que quedarnos con cuatro adaptaciones icónicas de Drácula,  éstas serían: El Nosferatu de Murnau, el Drácula en blanco y negro de Universal Studios, el Drácula de ojos inyectados de sangre presentado por la Hammer Films, y el romántico Drácula de Francis Ford Coppola.

  • Nosferatu, una Sinfonía del Horror (1922)


 Max Schreck en el papel de Nosferatu.
Como ya hemos señalado, fue el vampiro que marcó la pauta de este personaje como ser mágico y sobrenatural. Era un ser de apariencia repugnante y decrépita. Debido a que no se logró conseguir los derechos de la obra literaria original, el director, Murnau, rebautizó a su protagonista bajo el nombre de Conde Orlock, cuyo papel fue interpretado por Max Scherck, un reconocido actor de teatro de la época. Alrededor de este actor giraron varios mitos; uno de ellos, el de que se trataba de un verdadero vampiro. Tomando este mito como base fue que se creó el argumento para La Sombra del Vampiro, película de 2000, dirigida por Elias Merhige. Nosferatu tuvo también un remake realizado por Werner Herzog en 1979, con Klaus Kinski en el papel principal. Para esta versión, titulada Nosferatu: El Vampiro de la Noche, ya fue posible contar con los nombres originales de la novela de Bram Stoker.


  • Drácula (1931)


Béla Lugosi, el primer Drácula elegante y seductor.
Si hasta el día de hoy tenemos la imagen de un Drácula ataviado con la típica vestimenta de la aristocracia, se debe a esta película, dirigida por Tod Browning y producida por Universal Studios. Esta versión sonora pero aun en blanco y negro nos presentó, por primera vez, a un Drácula elegante, refinado y seductor, capaz de convertirse en murciélago y en lobo, y de manipular la voluntad de sus víctimas mediante la hipnosis. El papel fue interpretado por Béla Lugosi, actor nacido en Transilvania que había interpretado a Drácula en Broadway y que gustó, entre otras cosas, por el acento húngaro que atribuía al personaje. En torno a Béla Lugosi también se creó el mito de que se trataba de un vampiro real, mito que fue tomado más en serio por el propio Béla, quien aparecía en  las fiestas de Hollywood vestido como su personaje, y fue incinerado vestido tal cual tras su muerte en 1956.

  • El Horror de Drácula (1958)

Christopher Lee es el actor que ha interpretado más
veces el papel de Drácula.

Ésta fue la película que presentó por primera vez a Christopher Lee en el papel de Drácula. Dirigido por Terence Fischer y producida por la Hammer Films de Inglaterra, este filme marcó el erotismo como rasgo característico del género de vampiros. Aquí, las víctimas del chupasangre experimentan una suerte de orgasmo al recibir la mordida. El vampiro es un personaje con mucha más presencia y poder de seducción que el presentado por Universal, con  los ojos inyectados de sangre y pronunciados colmillos (el vampiro interpretado por Lugosi no poseía esta característica). Los escenarios, además, están llenos de color, resaltando sobre todo el contraste entre el negro, representativo de la oscuridad y la muerte, y el rojo, en alusión a la sangre.

  • Drácula de Bram Stoker (1992)


Gary Oldman, el Drácula romántico de
Francis Ford Coppola.
Francis Ford Coppola nos presenta a un Drácula mucho más colorido, romántico, y extremadamente sensual. Esta película, que combina elementos de la novela original y datos históricos del Drácula real (Vlad Tepes, el Empalador, reconocido héroe de Rumanía), es, hasta el momento, la adaptación cinematográfica más fiel a la obra literaria de Bram Stoker. Drácula es un apasionado que ha entregado su alma al diablo frustrado por la pérdida de la mujer amada, a quien tratará de recuperar en vidas posteriores, aunque para lograrlo deba alimentarse de vidas humanas. Este Drácula, interpretado por Gary Oldman, rescata características del Drácula literario que habían sido dejadas de lado por adaptaciones anteriores, como su capacidad de trasladarse a la luz del día.


Otros vampiros

Louis (Brad Pitt) y Lestat (Tom Cruise),
protagonistas de Entrevista con el Vampiro.
Después de la obra de Bram Stoker, la novela que ha sido más veces adaptada al cine, es La Carmilla, de Sheridan Le Fanu, basada en la vida de la Condesa Erzébeth Bathory, quien durante el S. XVI se cobrara la vida de 630 vírgenes con el fin de bañarse en su sangre y obtener la juventud eterna. Las más afamadas versiones filmográficas de esta novela, pertenecen a la Hammer Films; se trata de Blood and Roses (1961) de Roger Vadim, y de la Trilogía de Karnstein, dirigida por Roy Ward Baker, serie de películas que mostró el sexo con mayor explicites e introdujo el género de vampiros en la pornografía.

A esta adaptación ya le siguen en popularidad distintos nombres independientes como Lestat de Lincourt, protagonista de las dos adaptaciones de Crónicas Vampíricas de Anne Rice (Entrevista con el Vampiro y La Reina de los Condenados), Selene, la vampiro cazadora de hombres lobo de Inframundo, Barnabas Collins, el vampiro hechizado de Sombras Tenebrosas, Eli, la niña vampiro antibullying de Déjame Entrar, y hasta el vampiro adolescente (e insoportable, con el perdón de sus fans) Edward Cullen, protagonista de la saga Crepúsculo. Todos ellos nos ofrecen diferentes visiones, orígenes y características de lo que es el vampirismo, y nos demuestran la versatilidad que tiene este personaje para adaptarse a distintos tipos de historia, ello sin dejar de lado, además, aquellas versiones que nos presentan vampiros de origen científico (por virus y otras fallas) o extraterrestre, como el caso de Soy Leyenda (vampiro científico), o The Thing from Another World (vampiro alienígena). 

Eli (Déjame Entrar), es una niña vampiro que defiende a su novio
de los matones que le hacen bullying en el colegio.

En todo caso, podemos concluir, que esta versatilidad nos asegura vampiros en el cine para rato, y que, en definitiva, no hemos llegado aún a una representación final e inamovible del mismo.

domingo, 27 de mayo de 2012

Trato o truco



Por: Alexiel Vidam

Dark Shadows (Sombras Tenebrosas) la última película de Tim Burton, es un divertido filme que mezcla situaciones dramáticas con fuertes dosis de acción y comedia, todo dentro de la atmósfera fantástica que le caracteriza.

Barnabas Collins (Johnny Depp) es un adinerado comerciante dedicado a la pesquería, que reside en una opulenta mansión en la ciudad de “Collinwood” (llamada así en honor a su familia). En sus ratos libres, se la pasa liberando feromonas de rincón en rincón junto a la sirvienta Angelique (Eva Green)… sin imaginar el tremendo lío en el que se está metiendo.

Cuando Barnabas siente que las papas queman y decide dejarle en claro a Angelique que lo suyo no va en serio, es cuando termina descubriendo, trágicamente, que tenía a una bruja en casa.

Un vampiro en los 70

El vampiro Barnabas Collins acaba de despertar en el año 1972. Doscientos años después de que le fuese lanzada la maldición que lo convirtiera en una criatura de la noche. Se encuentra solo y desorientado. Confunde un automóvil con un enorme dragón de ojos amarillos y dientes de acero, y la “M” de “McDonald’s” con la “M”, de Mefistófeles.  

Tratando de encontrar respuestas, enrumba el camino hacia la antigua mansión Collins, en busca de algún familiar con vida. Lo que encuentra no es un panorama precisamente alentador: los cuatro Collins que quedan vivos se encuentran en una seria crisis económica que les ha obligado a vender hasta la platería de la casa. ¿El  motivo…? Una imponente y seductora comerciante llamada Angie, dueña de la compañía Angel Bale, quien se ha hecho del monopolio pesquero.

Pronto, el afán de Barnabas por sacar a su familia de la crisis, termina colocándolo cara a cara con Angie, en cuyo rostro reconoce a la bruja Angelique, dispuesta a utilizar nuevamente los medios que sean posibles, con tal de poseerlo.

Atracción fatal, el plato fuerte de la película

Definitivamente, el plato fuerte de la película es esa dualidad de amor-odio que existe entre el personaje del vampiro y el de la bruja, así como el contraste de bien y mal que se da dentro de ambos caracteres.

Barnabas es un sujeto noble, de buenos modales, trabajador y preocupado por su familia, pero no deja de ser un vampiro, lo cual lo convierte en un asesino a sangre fría. Al mismo tiempo, y aunque se niegue a admitirlo, es, en gran medida, el culpable de su propia maldición, al haber jugado inconscientemente con el corazón de la bruja. Por su parte, Angelique, “la mala del cuento”, resulta ser un personaje bastante simpático, tanto por su personalidad juguetona y sexy, como por la humanidad de sus sentimientos. Ella, en el fondo, es una mujer decepcionada y resentida por un amor no correspondido; obsesionada y celosa al extremo, lo cual la vuelve tremendamente dañina debido al poder sobrenatural que posee.

Angelique Bouchard (Eva Green)

Entre ambos personajes no sólo existe un enfrentamiento de poderes, sino una fuerte lucha emotiva cargada de bastante erotismo, ingredientes que el director Tim Burton aprovecha para crear una serie de situaciones que sazonan el drama con buena dosis de comedia.

Los resbalones

La historia es interesante y entretenida (risas garantizadas). Si  eres amante de la estética de Burton, esta película es un pequeño manjar. Sin embargo, ciertos aspectos que quedan flojos en la trama.

El drama de la bruja es tratado de una manera sumamente superficial.  Se le pinta como una mujer de sentimientos fuertes, pero no llegamos a explorarlos a fondo. A su vez, la tragedia de Barnabas con respecto a la pérdida de su amada Josette (Bella Heathcote), no está desarrollado en absoluto; de hecho, sabemos que sufre porque él dice que sufre, pero nunca le vemos realmente atormentado. Si bien es cierto que el filme termina perteneciendo al género de comedia, en otros de sus trabajos, Tim Burton ha logrado contrastar de manera equilibrada ambas caras de la moneda: la del dolor, y la de la risa; eso no sucede aquí.

Victoria (Bella Heathcote)
El personaje de Victoria (de quien se sugiere es la reencarnación de Josette) está prácticamente dibujado en la pared. En un inicio, pareciera que su papel fuese a tener importancia, pues es mediante el seguimiento que le hace la cámara, que llegamos a conocer a cada uno de los integrantes de la familia Collins. No obstante, una vez que Barnabas aparece en escena, Victoria se convierte en un ente pasivo; con las justas aparece en un par de conversaciones con el protagonista, y luego al final de la película.

El resto de personajes también es descrito de manera general y superflua. Los dos únicos personajes con los que se consigue empatía, son Barnabas y Angelique, lo cual  nos deja la impresión de que, en su afán de conseguir risas, Burton ha descuidado la profundidad de sus personajes.


Ficha técnica:

País: Estados Unidos
Género: Comedia, drama
Año: 2012
Dirección: Tim Burton
Producción: Tim Burton, Graham King, Johnny Depp, Christi Dembrowski, David Kennedy, Richard D. Zanuck.
Guión:  Seth Graham-Smith
Idea original: Basada en la serie “Dark Shadows”, de Dan Curtis.
Reparto: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Eva Green, Helena Bonham Carter, Thomas McDonell, Chloë Grace Moretz, Bella Heathcote, Jonny Lee Miller, Hannah Murray, Christopher Lee.


lunes, 31 de octubre de 2011

5 películas de vampiros que no debes dejar de ver


Es Halloween, y no hay Halloween sin películas de horror o seres oscuros, entre los cuales, el vampiro destaca como una eminencia. Por ese motivo, y sólo porque tengo un vicio con estos seres de la noche, a continuación les presento una pequeña lista con cinco películas de vampiros que no deberían dejar pasar.

Drácula de Bram Stoker



Sin duda, la mejor película que he visto acerca del famoso conde Drácula. El director, Francis Ford Coppola, pretendió, en un principio, realizar una adaptación lo más fiel posible a la novela de Bram Stoker (de ahí el nombre de la película), sin embargo, no pudo con la tentación de tomarse algunas libertades con resultados óptimos, pues se logró una película mucho más rica, que hilaba al personaje de la novela, con el personaje histórico en el cual estaba basado, el sanguinario héroe rumano Vlad Tepes (también conocido como Vlad Dracul), quien enfrentó a los turcos y se caracterizó por empalar a sus enemigos y beber su sangre. Una característica estética interesante de la película es la presentación de un Drácula vestido de rojo, no en alusión a su sed de sangre, sino también a otra cualidad predominante de todo el film: la constante tensión erótica, presente en la voluptuosidad de sus personajes y los elementos de la ambientación. Cabe destacar también la brillante actuación de Gary Oldman en el papel de Conde Drácula, Winona Ryder como Mina, y Anthony Hopkins como el Dr. Van Hellsing.


Entrevista con el Vampiro



Louis (Brad Pitt) es un adinerado terrateniente norteamericano del S. XVIII quien, tras la muerte de su esposa y su hija, ha perdido el sentido de su propia vida. Es entonces cuando aparece ante él un vampiro llamado Lestat (Tom Cruise), quien le ofrece una nueva “vida”, eterna, en medio de la oscuridad, alimentándose sólo de sangre. Louis acepta, pero aun convertido en vampiro, nunca pierde por completo su humanidad, lo cual le hace cargar con una terrible culpa debido a las vidas que debe tomar para su propia supervivencia. Basada en el primer tomo de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, un bestseller que sí vale la pena leer. Además, cuenta con la primera aparición cinematográfica de Kirsten Dunst, en el papel de Claudia, la despiadada vampiresa encerrada en cuerpo de niña.


Nosferatu el Vampiro



Un clásico del cine de horror, del cine mudo, y uno de los máximos exponentes del cine expresionista alemán. Nosferatu, de Murnau, es la primera adaptación fílmica de la novela “Drácula”, de Bram Stoker, y sin duda, una de las mejores y más reconocidas. Lamentablemente, al director le fueron negados los derechos por parte de la esposa de Bram Stoker para realizar la adaptación, por lo cual Murnau se vio obligado a cambiar los nombres de los personajes. Aquí, Drácula es el Conde Orlock, de Transilvania, quien aspira a obtener una casa en Londres para hacerse de nuevas víctimas. Ahí caerá tentado por el cuello de la hermosa Lucy, cuya sangre deseará obtener por todos los medios. Este primer Drácula, dista mucho del atractivo personaje que aparece en las posteriores adaptaciones del personaje; por el contrario de guapo y seductor, éste Drácula presenta una apariencia casi monstruosa: calvo, jorobado, con orejas puntiagudas como las de un murciélago, sumamente ojeroso, y con dientes de rata.


Blood: The Last Vampire



Para sazonar un poco esta lista, un exponente animado que no tiene nada que envidiarle al cine de horror de imagen real. “Blood”, nos presenta a Saya, una adolescente que vive en una base militar norteamericana en Yokota-Japón, en tiempos de la Guerra de Vietnam. El lugar está infestado de unas criaturas bebedoras de sangre, llamadas “quirópteros”, a los cuales, Saya se encarga de cazar utilizando una katana embarrada de su propia sangre, la cual resulta nociva para los quirópteros. Saya posee la capacidad para eliminar a los quirópteros debido a que ella es “el último original”. La película presenta una interesante metáfora en la cual los distintos tipos de vampiro, luchando unos contra otros, emulan a los hombres, matándose unos a otros en guerras sin sentido.


Plan 9 al Espacio Exterior



Considerada una de las peores películas de la historia del cine, dirigida además por el peor director de la historia del cine: Ed Wood. Paradójicamente, son estos los motivos que convierten a “Plan 9 en el Espacio Exterior” en una película de culto, que cuenta además, con la actuación de Bela Lügosi (actor del famoso Drácula de los años 30), en su etapa de decadencia, representando, una vez más, al legendario vampiro de Bram Stoker. Este film resulta ser una extravagante mezcla entre cine fantástico de horror y cine de ciencia ficción, pues en ella, un grupo de extraterrestres pretende tomar el control de nuestro planeta poniendo en marcha el “Plan 9”, que consiste en resucitar a los muertos de sus tumbas, entre ellos, al Conde Drácula. Cabe anotar que Bela Lügosi falleció cuando apenas se habían grabado unas cuantas tomas, por lo cual fue necesario recurrir a un doble: el quiropráctico de la esposa de Ed Wood, quien, debido a su poco parecido con el actor origina, debió aparecer todo el tiempo con el rostro tapado por la capa de vampiro. Un bodrio que vale la pena ver para reír un rato con los más extremados disparates en los que puede caer la producción cinematográfica.


Por: Alexiel Vidam