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lunes, 8 de septiembre de 2014

Drácula no reconocido

Nosferatu, la primera encarnación del conde


Por: Alexiel Vidam

Drácula, es, sin duda, hasta hoy el vampiro más famoso del cine. Nacido de la novela de Bram Stoker, del mismo nombre, de 1897, hoy tiene múltiples adaptaciones con rostros bastante conocidos entre los que circulan Béla Lugosi, Christopher Lee y Gary Oldman.

Hutter y Orlock
Sin embargo, cuenta la leyenda que Drácula llegó por primera vez al cine sin su nombre distintivo. Allá por 1922, el director alemán F.W. Murnau llevó al conde a la pantalla grande bajo el nombre de Conde Orlock, en la película Nosferatu, una Sinfonía de Horror. Este cambio de nombres no estaba inicialmente en los planes, pero se dio porque el director no consiguió los derechos para realizar una adaptación, de modo que decidió crear su propia versión de la historia. Trasladó a los personajes de la Inglaterra victoriana, a la ciudad de Viborg, en Dinamarca. Johnatan Harker, el protagonista, pasó a llamarse Hutter, y su esposa Mina se convirtió en Ellen. A pesar de ello, el resultado fue un argumento demasiado parecido al de la obra original, de modo que Murnau fue denunciado por la viuda de Stoker y perdió el juicio. El tribunal ordenó que se destruyeran todas las copias de Nosferatu, pero algunas de ellas, que ya habían sido distribuidas por el mundo permanecieron escondidas hasta la muerte de la viuda de Bram Stoker.

Pero dejemos de lado la anécdota y pasemos a hablar de la película en sí.


Para comenzar, esta pela pertenece a un movimiento de vanguardia llamado Expresionismo Alemán, que surge como vertiente alternativa al cine clásico norteamericano, como parte de la identidad alemana, y tiene raíz en el movimiento expresionista que nace en la pintura a inicios del S.XX. Este movimiento, marcado por la I Guerra Mundial, pretendía priorizar el plano subjetivo frente al objetivo, mostrando imágenes distorsionadas y colores puros, en representación de la locura, el apasionamiento y los “temas prohibidos” (lo morboso, lo demoníaco, lo sexual).

Debido a las limitaciones de la época, el cine expresionista no llevaba color, pero se valió de otros recursos, como las sombras remarcadas, el maquillaje y la gestualidad manierista. Tal es el caso de Nosferatu, donde observamos claramente los fuertes contrastes entre zonas de luz y zonas de oscuridad, así como la exageración en los movimientos y gestos de los personajes. El castillo del conde es la zona más sombría de todos los ambientes del filme, en señal de que ahí es donde se oculta la maldad. Vale decir, además, que es uno de los pocos ambientes cerrados que muestra la película, ya que en general se optó por filmar en exteriores; esto resalta mucho más la sensación claustrofóbica que se siente en el castillo.


El argumento en sí, tiene como eje central a un hombre-monstruo, que vive apartado en su fortaleza, mitificado por la gente de la zona. Es un ser sobrenatural, salvaje y satanizado. Aun así, presenta las pasiones típicas del ser humano. Siente deseo sexual por una mujer, específicamente, por la mujer de Hutter. Ese impulso que siente por robarle la sangre, está representado de una manera tan oscura como erótica; ese instinto de atacarla, es, al mismo tiempo, el instinto de poseerla.

Los personajes no es que estén ampliamente desarrollados. De hecho, si nos acercamos de alguna manera a ellos es a través de las circunstancias y del tratamiento estético de la película. Hay que tomar en cuenta que la misma se estrenó en una época en la que ni siquiera se habían inventado todas las técnicas expresivas que se conocen hoy; aun así, es interesante cómo el director se las arregla para transmitirnos la esencia de sus personajes sin explorarlos a fondo de manera argumental. Orlock, con su rostro pálido, sus orejas puntiagudas, sus dientes de rata y su traje negro, de inicio se nos pinta amenazante, mientras que Hutter luce cándido y bonachón debido a sus gestos y matices mucho más claros. De Ellen, por su parte, sabemos que ama a Hutter, que se siente profundamente preocupada por él, y que ello le haría capaz de sacrificarse.

Nosferatu al acecho

La trama es presentada de manera bastante simple, lineal. Desde mi punto de vista, su modo de narrar no es tan creativo como el de su antecesora El Gabinete del Dr. Caligari, que cuenta con un giro final desconcertante. Sin embargo, el hecho de saber casi de inicio que nos hallamos frente a una historia de seres sobrenaturales y demoníacos, genera una intriga natural. Intuimos que frente a tanta oscuridad, la cosa no puede acabar del todo bien; de este modo, lo más rico del filme resulta ser esa manera en que, con pocos pero eficientes recursos, llegamos a experimentar la angustia de los personajes ante la amenaza inminente.



Ficha técnica:

Dirección: F. W. Murnau
Producción: Enrico Dieckmann, Albin Grau
Guión: Henrik Galeen, Günther Krampf
Fotografía: Fritz Arno Wagner
Escenografía y vestuario: Albin Grau
Reparto: Max Schreck, Gustav von Wangenheim, Greta Schröder
País: Alemania
Año: 1922
Género: Horror


**VELA TÚ MISMO**


domingo, 17 de marzo de 2013

¿El libro o la película?


Por: Alexiel Vidam

Pregunta típica: “¿Cuál prefieres? ¿El libro, o la película?”. La típica respuesta es “el libro, siempre es mejor que la película”. Yo creo que la respuesta está mal armada; deberían decir: “el original, siempre es mejor que la adaptación” (¿o me van a decir que se alucinan mejor Star Wars en formato de libro que en película?). Aun así, no concuerdo totalmente con la afirmación. Creo que sí, en la mayoría de casos, el original supera a la adaptación, porque, el original, se encuentra en el formato en el que fue concebido, el que, en teoría, le corresponde por excelencia. Sin embargo, he encontrado algunas excepciones; vamos con ellas.


Una de hipsters (Las Ventajas de ser Invisible)


Me atrevo a decir que la película aventaja bastante al libro; sin embargo, creo que pesa bastante el hecho de que el propio autor de la novela (Stephen Chbosky) sea también el director y guionista de la película. Las vivencias de estos adolescentes “desadaptados” de los 90 (el chibolo timidón, la “movidita” en retiro, la loca histriónica, la “friki”, el fumón y el chico gay) se transmiten mucho mejor con la agilidad rítmica del filme. Las imágenes llenas de color, luces, y, sobre todo, la banda sonora son otro de los platos fuertes de esta película. Si eres de los que piensan que la música de antes era mejor (y te aplaudo), aquí tienes un OST con temas de Bowie, The Smiths, Dexy’s Midnight Runners, New Order, entre otros. Además, es una película sumamente fresca, con la que no sólo te conmoverás e identificarás, sino también te divertirás. El libro, por el contrario, tiende a ser “un poco” emo. Unas cuantas veces, querrás sacar del papel a protagonista para taclearlo por llorón. (Para ver el post de Las Ventajas de Ser Invisible, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2013/01/adolescentes-marginados.html)


Para morderte mejor… (Entrevista con el Vampiro)


Éste es otro caso en el cual el autor (bueno, autora) participa directamente en el filme. Anne Rice, escritora de Entrevista con el Vampiro, fue quien se encargó del guión para la adaptación cinematográfica. Cuenta la leyenda que inicialmente no estuvo de acuerdo con la elección de Tom Cruise para el papel del vampiro Lestat, porque le consideraba “muy americano” para el papel, pero una vez que vio la película terminada, aplaudió su actuación (y seguramente le extrañó unos años después, cuando sacaron La Reina de los Condenados –la continuación- con otro actor, y el resultado fue catastrófico). Disfruté mucho de ambas versiones –literaria y cinematográfica-, pero me inclino más por la segunda. La novela tuvo uno que otro pasaje aburrido que la película supo recortar adecuadamente; se cambió también el drama del vampiro Louis (que había perdido a un hermano que se creía santo) por uno más verosímil y cercano al público (la muerte de una esposa y una hija). Aparte de eso, pienso que la historia se adaptaba mucho mejor al formato de la imagen en movimiento que al de la narración, y también que Anne Rice es muy buena para contar historias que “enganchan”, pero su estilo literario es algo “simplón”.


Pandillas futuristas (La Naranja Mecánica)


Bueni, bueni, bueni, queridos drugos, he aquí, otro dilema tan bolche complicado, que me duele la gulivera de tener que elegir. Por una parte, amo la estética bizarra del maestro Kubrick, pero, por otra parte, me gustó mucho más el final de la novela y el mensaje de fondo que nos quiso dejar Anthony Burgess (el autor original). Cabe anotar, que esa estética que menciono, es propia del filme, pues, para su realización, el director se tomó varias libertades en cuanto a la ambientación; en el libro, las descripciones son bastante distintas (en éste, por ejemplo, la escultura con la que Alex comete el asesinato, es un busto de Bethoveen, mientras que en la película se trata de un falo gigante, en alusión al sentido freudiano de la potencia sexual y el impulso). En este caso, lamentablemente, no me puedo decidir; siento que me encuentro ante dos versiones de una misma obra, cada una con puntos muy fuertes a su favor; así que si no han leído el libro o visto la película, los animo a revisar ambos y sacar sus propias conclusiones. (Para conocer más al protagonista de La Naranja Mecánica, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2012/01/un-criminal-muy-carismatico.html)


Qué “mello” (La Máscara de la Muerte Roja)


Roger Corman, conocido como “el amo de la serie B”, era muy aficionado a los cuentos de Edgar Allan Poe, y llevó varios de estos a la pantalla grande. Esta adaptación, fue una de las más elogiadas (además de que cuenta, en el papel principal, con su actor fetiche Vincent Price). A mi parecer, aunque la producción haya sido de bajo presupuesto, éste también es uno de esos casos extraños en los que la adaptación supera al original (y que el autor original no está implicado en el guión). Corman no sólo logró conseguir un largometraje de una historia de pocas páginas, sino que ello le permitió rellenar todos esos “huecos” que Edgar Allan Poe muchas veces dejaba en sus narraciones (de modo que los hechos parecían abruptos, y los cambios en la personalidad de sus caracteres, demasiado repentinos). En la versión cinematográfica, los personajes son mucho más completos, especialmente el Príncipe Próspero (Vincent Price), cuya sordidez y excentricidad en esta versión reflejan mucho mejor esa actitud libertina (y cruel) de la que habla el cuento.


Mecha Callejera (Fight Club)


Soy “el cerebro confundido de Jack”… y es que en este caso, me siento completamente indecisa. El libro de Chuck Palahniuk es genial, pero la adaptación de David Fincher, también es genial; en algunos casos supo reflejar perfectamente lo escrito por el autor, y en otros, se tomó las libertades necesarias para darle más intensidad a las escenas, sin romper con el sentido total de la obra. Diría que el final del libro es bastante más aterrador que el de la película (ésta tuvo un final más “romántico”, dentro de su género), que va más acorde con el tono oscuro de la novela; peeeeeero, aun así, creo que esos cambios realizados por Fincher, cayeron a pelo; la riqueza de las imágenes presentadas supera las descripciones dadas por el libro. Si bien es una elección difícil, creo que me voy más por el filme, donde inclusive el propio Tyler Durden (el “otro tipo”, en la cabeza del narrador esquizofrénico) es mucho más fuerte que en la obra original. Por cierto, qué tales actuaciones las de Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter… (Para ver el post de Fight Club, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2011/11/peleadores-noctambulos.html)


Drácula enamorado (Bram Stoker’s Dracula)


La idea inicial de Francis Ford Coppola cuando hizo su Bram Stoker’s Dracula era, precisamente, hacer una adaptación sumamente fiel al libro original. Hasta el momento ninguna de las versiones cinematográficas de Drácula había respetado la novela (se habían cambiado nombres, fusionado personajes, se había alterado la ocupación de alguno, etc, etc.). Coppola fue bastante fiel al molde original de los personajes y al contexto; sin embargo, tampoco pudo evitar meterle de “su cosecha”, y nos convirtió al villanazo Drácula en un antihéroe trágico: apasionado, enamorado hasta las últimas consecuencias, una versión vampírica del Fausto que vendió su alma al diablo por una mujer. Lo más interesante de este Drácula, además, es que mezcla al personaje literario con el personaje histórico (“Vlad Tepes, el empalador”, el héroe rumano que inventó el anticucho humano y derrotó a los turcos). Si bien el libro es sumamente interesante (y no hay que desmerecer el mérito del autor original), me quedo con esta versión de Drácula romántico, lleno de matice y contradicciones que lo humanizan al punto de hacer que nos identifiquemos mucho más con él que con los “héroes” de la historia.


Carrie Nerd (Matilda)


Matilda es algo así como una “Carrie” buena gente. Ésta también tiene poderes telequinéticos, nomás que no se va tal al extremo de incendiar el colegio y matar a todos sus compañeritos; ella se conforma con espantar a la directora, que es una tía horrible a la que nadie quiere. Recuerdo que esta película me envició cuando estaba en el cole y era nerd, pues el mensaje de fondo de la pela era que los nerds también pueden ser “cool” y salvar el mundo (en esa época no existía Sheldon Cooper). Cuando supe que estaba basada en un libro, me esmeré en conseguirlo y lo leí de inicio a fin casi en un día. No voy a decir que no me gustó para nada… pero el final me pareció verdaderamente decepcionante; no era el mismo que en la película. En la película, la chibola conseguía una vida feliz y ya no necesitaba de sus poderes, pero los utilizaba de vez en cuándo (un poquito de magia en la cotidianidad nunca viene mal, como por ejemplo, cuando tienes que ordenar ese basural al que llamas “cuarto”). En el libro, una vez que fue feliz, perdió los poderes y se convirtió en una chibola nerd a secas. Comprenderán que la historia perdiera completamente el “feeling” para mí.


Chibolos terribles (Tom Sawyer)


Tom Sawyer es una de esas historias que te atrapan cuando eres niño y te encanta jugar a trepar árboles y a representar roles (indio, pirata, vaquero, etc, etc.). Basada en la novela de Mark Twain, la película es una versión mucho más ágil, digerible y entretenida de cómo un par de niños traviesos de Misisipi, entre juego y juego, son testigos de un asesinato y se meten en una serie de líos para salvar al hombre que ha sido culpado injustamente. Como ya he mencionado, la película me pareció más entretenida. Será que quizás agarré el libro ya de vieja, o será que no le tengo mucha paciencia a las historias demasiado lentas, por lo cual la novela me provocó bastante sueño; por el contrario, la película me tuvo enganchada de inicio a fin.


El libro se hizo después (Furia de Titanes)


Así como existen películas basadas en libros, existen libros que toman de base o son adaptaciones de películas. Éste es el caso de Furia de Titanes (la de 1981, nada que ver con su catastrófico remake del 2010), que fue adaptada a novela. Yo leí el libro hace ya como 17 años (… la vejez…), cuando ni sabía que existía la película. El libro, simple y sencillamente, me encantó. Recuerdo que pude visualizar claramente cada pasaje, cada descripción, y la película se montó sola en mi cabeza. Las líneas transmitían muy bien la emoción de Perseo volando sobre el Pegaso, el terror que transmitía la medusa, la brutalidad del terrible Kraken (sí, yo en mi infancia me alucinaba bien a lo Historia sin Fin, que estaba dentro del libro). Creo que mis expectativas acerca de la película, cuando la encontré, fueron demasiado grandes. No quiero ser injusta, la película es muy buena. Interesante, entretenida, y además, una súper producción para su época, pero la verdad, es que la película en mi cabeza se veía bastante mejor… (Para leer el post de Furia de Titanes, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2012/04/choque-de-titanes.html)

(Una versión más “dedomediera” de este artículo, puede encontrarse en las páginas 42 y 43 de la revista DedoMedio N° 63).



domingo, 4 de noviembre de 2012

Para morderte mejor…

Los Vampiros en el Cine


Por: Alexiel Vidam

El género de vampiros es uno de los más populares y legendarios del horror. Desde siempre  me ha intrigado el personaje del vampiro, sobre todo por su elegancia y su atmósfera seductora. Sin embargo, estas no son características que hayan pertenecido al vampiro desde sus inicios, ni que se hayan mantenido constantes en todas sus interpretaciones. Los vampiros han cambiado y evolucionado considerablemente desde los primeros años del cine, llegando a participar también en otros géneros cinematográficos como la comedia o la ciencia ficción.

La Mansión del Diablo (1896), de George Méliès.
De hecho, la primera aparición de un vampiro en el cine, se dio en una película de género mixto, que combinaba el horror y la comedia; nos referimos a  La Mansión del Diablo, película de 1896, obra de George Méliès. La trama nos presentaba a un vampiro-demonio llamado Mefistófeles, que tenía la capacidad de transformarse en murciélago, y presentaba vulnerabilidad ante los crucifijos. Un dato  interesante de este filme, es que su nacimiento fue anterior a la publicación de Drácula, la novela de Bram Stoker que marcó una serie de paradigmas acerca del vampirismo.

La primera mujer vampiro, apareció en 1913, en The Vampire, de Robert G. Vignola, filme inspirado en el cuadro de una vampira realizado por Philip Burne-Jones. Esta vampiresa no poseía las cualidades sobrenaturales que atribuimos hoy a su especie, sino que se trataba de una simple mujer fatal que llevaba a los hombres a su perdición.

Nosferatu (1922), de F.W. Murnau.
El concepto del vampiro como ser mágico, tardó todavía unos años en aparecer, hasta 1922, con Nosferatu, una Sinfonía del Horror, de F.V. Murnau, tercera adaptación de Drácula. Aquí se presenta a un vampiro sumamente terrorífico, deforme, calvo, de orejas puntiagudas y dientes de rata, con pronunciada joroba y dedos esqueléticos con enormes uñas. Este vampiro poseía poco o nada de erotismo (ni de romanticismo); se trataba netamente de un monstruo depredador, asociado más bien con la putrefacción y la enfermedad (la peste bubónica). A pesar de ser una de las más reconocidas adaptaciones de la novela de Bram Stoker, e ícono cinematográfico, el hecho de que haya llegado hasta nuestros días es casi un golpe de suerte. Murnau no había logrado conseguir los derechos para realizar esta versión fílmica de Drácula, por lo cual se vio obligado a cambiar los nombres de todos los personajes y escenarios; aun así, las referencias a la obra literaria eran tan evidentes, que fue demandado por la viuda de Bram Stoker, ordenándose la destrucción de todas las copias de la película. Lograron sobrevivir menos de cinco copias, con las cuales se pudo reconstruir la versión de 1994.


Vlad Tepes, "El Empalador", más conocido
como Conde Drácula (personaje histórico).
Drácula, el vampiro más popular

Sin lugar a dudas, el vampiro más afamado y recordado de la historia del cine, es el Conde Drácula, reconocido en el año 2005 como el personaje de ficción con más apariciones en la pantalla grande, seguido por Sherlock Holmes.

Drácula ha tenido todo tipo de adaptaciones, unas más, y otras menos fieles a la novela  original. Lo hemos visto aparecer en las más oscuras películas de horror, en parodias de éstas, y hasta en una de las peores películas de ciencia ficción (y del cine en general), como lo es Plan 9 al Espacio Exterior, dirigida por Ed Wood, quien ha pasado a la historia como el peor director de cine de todos los tiempos. No obstante, si tuviésemos que quedarnos con cuatro adaptaciones icónicas de Drácula,  éstas serían: El Nosferatu de Murnau, el Drácula en blanco y negro de Universal Studios, el Drácula de ojos inyectados de sangre presentado por la Hammer Films, y el romántico Drácula de Francis Ford Coppola.

  • Nosferatu, una Sinfonía del Horror (1922)


 Max Schreck en el papel de Nosferatu.
Como ya hemos señalado, fue el vampiro que marcó la pauta de este personaje como ser mágico y sobrenatural. Era un ser de apariencia repugnante y decrépita. Debido a que no se logró conseguir los derechos de la obra literaria original, el director, Murnau, rebautizó a su protagonista bajo el nombre de Conde Orlock, cuyo papel fue interpretado por Max Scherck, un reconocido actor de teatro de la época. Alrededor de este actor giraron varios mitos; uno de ellos, el de que se trataba de un verdadero vampiro. Tomando este mito como base fue que se creó el argumento para La Sombra del Vampiro, película de 2000, dirigida por Elias Merhige. Nosferatu tuvo también un remake realizado por Werner Herzog en 1979, con Klaus Kinski en el papel principal. Para esta versión, titulada Nosferatu: El Vampiro de la Noche, ya fue posible contar con los nombres originales de la novela de Bram Stoker.


  • Drácula (1931)


Béla Lugosi, el primer Drácula elegante y seductor.
Si hasta el día de hoy tenemos la imagen de un Drácula ataviado con la típica vestimenta de la aristocracia, se debe a esta película, dirigida por Tod Browning y producida por Universal Studios. Esta versión sonora pero aun en blanco y negro nos presentó, por primera vez, a un Drácula elegante, refinado y seductor, capaz de convertirse en murciélago y en lobo, y de manipular la voluntad de sus víctimas mediante la hipnosis. El papel fue interpretado por Béla Lugosi, actor nacido en Transilvania que había interpretado a Drácula en Broadway y que gustó, entre otras cosas, por el acento húngaro que atribuía al personaje. En torno a Béla Lugosi también se creó el mito de que se trataba de un vampiro real, mito que fue tomado más en serio por el propio Béla, quien aparecía en  las fiestas de Hollywood vestido como su personaje, y fue incinerado vestido tal cual tras su muerte en 1956.

  • El Horror de Drácula (1958)

Christopher Lee es el actor que ha interpretado más
veces el papel de Drácula.

Ésta fue la película que presentó por primera vez a Christopher Lee en el papel de Drácula. Dirigido por Terence Fischer y producida por la Hammer Films de Inglaterra, este filme marcó el erotismo como rasgo característico del género de vampiros. Aquí, las víctimas del chupasangre experimentan una suerte de orgasmo al recibir la mordida. El vampiro es un personaje con mucha más presencia y poder de seducción que el presentado por Universal, con  los ojos inyectados de sangre y pronunciados colmillos (el vampiro interpretado por Lugosi no poseía esta característica). Los escenarios, además, están llenos de color, resaltando sobre todo el contraste entre el negro, representativo de la oscuridad y la muerte, y el rojo, en alusión a la sangre.

  • Drácula de Bram Stoker (1992)


Gary Oldman, el Drácula romántico de
Francis Ford Coppola.
Francis Ford Coppola nos presenta a un Drácula mucho más colorido, romántico, y extremadamente sensual. Esta película, que combina elementos de la novela original y datos históricos del Drácula real (Vlad Tepes, el Empalador, reconocido héroe de Rumanía), es, hasta el momento, la adaptación cinematográfica más fiel a la obra literaria de Bram Stoker. Drácula es un apasionado que ha entregado su alma al diablo frustrado por la pérdida de la mujer amada, a quien tratará de recuperar en vidas posteriores, aunque para lograrlo deba alimentarse de vidas humanas. Este Drácula, interpretado por Gary Oldman, rescata características del Drácula literario que habían sido dejadas de lado por adaptaciones anteriores, como su capacidad de trasladarse a la luz del día.


Otros vampiros

Louis (Brad Pitt) y Lestat (Tom Cruise),
protagonistas de Entrevista con el Vampiro.
Después de la obra de Bram Stoker, la novela que ha sido más veces adaptada al cine, es La Carmilla, de Sheridan Le Fanu, basada en la vida de la Condesa Erzébeth Bathory, quien durante el S. XVI se cobrara la vida de 630 vírgenes con el fin de bañarse en su sangre y obtener la juventud eterna. Las más afamadas versiones filmográficas de esta novela, pertenecen a la Hammer Films; se trata de Blood and Roses (1961) de Roger Vadim, y de la Trilogía de Karnstein, dirigida por Roy Ward Baker, serie de películas que mostró el sexo con mayor explicites e introdujo el género de vampiros en la pornografía.

A esta adaptación ya le siguen en popularidad distintos nombres independientes como Lestat de Lincourt, protagonista de las dos adaptaciones de Crónicas Vampíricas de Anne Rice (Entrevista con el Vampiro y La Reina de los Condenados), Selene, la vampiro cazadora de hombres lobo de Inframundo, Barnabas Collins, el vampiro hechizado de Sombras Tenebrosas, Eli, la niña vampiro antibullying de Déjame Entrar, y hasta el vampiro adolescente (e insoportable, con el perdón de sus fans) Edward Cullen, protagonista de la saga Crepúsculo. Todos ellos nos ofrecen diferentes visiones, orígenes y características de lo que es el vampirismo, y nos demuestran la versatilidad que tiene este personaje para adaptarse a distintos tipos de historia, ello sin dejar de lado, además, aquellas versiones que nos presentan vampiros de origen científico (por virus y otras fallas) o extraterrestre, como el caso de Soy Leyenda (vampiro científico), o The Thing from Another World (vampiro alienígena). 

Eli (Déjame Entrar), es una niña vampiro que defiende a su novio
de los matones que le hacen bullying en el colegio.

En todo caso, podemos concluir, que esta versatilidad nos asegura vampiros en el cine para rato, y que, en definitiva, no hemos llegado aún a una representación final e inamovible del mismo.

lunes, 31 de octubre de 2011

5 películas de vampiros que no debes dejar de ver


Es Halloween, y no hay Halloween sin películas de horror o seres oscuros, entre los cuales, el vampiro destaca como una eminencia. Por ese motivo, y sólo porque tengo un vicio con estos seres de la noche, a continuación les presento una pequeña lista con cinco películas de vampiros que no deberían dejar pasar.

Drácula de Bram Stoker



Sin duda, la mejor película que he visto acerca del famoso conde Drácula. El director, Francis Ford Coppola, pretendió, en un principio, realizar una adaptación lo más fiel posible a la novela de Bram Stoker (de ahí el nombre de la película), sin embargo, no pudo con la tentación de tomarse algunas libertades con resultados óptimos, pues se logró una película mucho más rica, que hilaba al personaje de la novela, con el personaje histórico en el cual estaba basado, el sanguinario héroe rumano Vlad Tepes (también conocido como Vlad Dracul), quien enfrentó a los turcos y se caracterizó por empalar a sus enemigos y beber su sangre. Una característica estética interesante de la película es la presentación de un Drácula vestido de rojo, no en alusión a su sed de sangre, sino también a otra cualidad predominante de todo el film: la constante tensión erótica, presente en la voluptuosidad de sus personajes y los elementos de la ambientación. Cabe destacar también la brillante actuación de Gary Oldman en el papel de Conde Drácula, Winona Ryder como Mina, y Anthony Hopkins como el Dr. Van Hellsing.


Entrevista con el Vampiro



Louis (Brad Pitt) es un adinerado terrateniente norteamericano del S. XVIII quien, tras la muerte de su esposa y su hija, ha perdido el sentido de su propia vida. Es entonces cuando aparece ante él un vampiro llamado Lestat (Tom Cruise), quien le ofrece una nueva “vida”, eterna, en medio de la oscuridad, alimentándose sólo de sangre. Louis acepta, pero aun convertido en vampiro, nunca pierde por completo su humanidad, lo cual le hace cargar con una terrible culpa debido a las vidas que debe tomar para su propia supervivencia. Basada en el primer tomo de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, un bestseller que sí vale la pena leer. Además, cuenta con la primera aparición cinematográfica de Kirsten Dunst, en el papel de Claudia, la despiadada vampiresa encerrada en cuerpo de niña.


Nosferatu el Vampiro



Un clásico del cine de horror, del cine mudo, y uno de los máximos exponentes del cine expresionista alemán. Nosferatu, de Murnau, es la primera adaptación fílmica de la novela “Drácula”, de Bram Stoker, y sin duda, una de las mejores y más reconocidas. Lamentablemente, al director le fueron negados los derechos por parte de la esposa de Bram Stoker para realizar la adaptación, por lo cual Murnau se vio obligado a cambiar los nombres de los personajes. Aquí, Drácula es el Conde Orlock, de Transilvania, quien aspira a obtener una casa en Londres para hacerse de nuevas víctimas. Ahí caerá tentado por el cuello de la hermosa Lucy, cuya sangre deseará obtener por todos los medios. Este primer Drácula, dista mucho del atractivo personaje que aparece en las posteriores adaptaciones del personaje; por el contrario de guapo y seductor, éste Drácula presenta una apariencia casi monstruosa: calvo, jorobado, con orejas puntiagudas como las de un murciélago, sumamente ojeroso, y con dientes de rata.


Blood: The Last Vampire



Para sazonar un poco esta lista, un exponente animado que no tiene nada que envidiarle al cine de horror de imagen real. “Blood”, nos presenta a Saya, una adolescente que vive en una base militar norteamericana en Yokota-Japón, en tiempos de la Guerra de Vietnam. El lugar está infestado de unas criaturas bebedoras de sangre, llamadas “quirópteros”, a los cuales, Saya se encarga de cazar utilizando una katana embarrada de su propia sangre, la cual resulta nociva para los quirópteros. Saya posee la capacidad para eliminar a los quirópteros debido a que ella es “el último original”. La película presenta una interesante metáfora en la cual los distintos tipos de vampiro, luchando unos contra otros, emulan a los hombres, matándose unos a otros en guerras sin sentido.


Plan 9 al Espacio Exterior



Considerada una de las peores películas de la historia del cine, dirigida además por el peor director de la historia del cine: Ed Wood. Paradójicamente, son estos los motivos que convierten a “Plan 9 en el Espacio Exterior” en una película de culto, que cuenta además, con la actuación de Bela Lügosi (actor del famoso Drácula de los años 30), en su etapa de decadencia, representando, una vez más, al legendario vampiro de Bram Stoker. Este film resulta ser una extravagante mezcla entre cine fantástico de horror y cine de ciencia ficción, pues en ella, un grupo de extraterrestres pretende tomar el control de nuestro planeta poniendo en marcha el “Plan 9”, que consiste en resucitar a los muertos de sus tumbas, entre ellos, al Conde Drácula. Cabe anotar que Bela Lügosi falleció cuando apenas se habían grabado unas cuantas tomas, por lo cual fue necesario recurrir a un doble: el quiropráctico de la esposa de Ed Wood, quien, debido a su poco parecido con el actor origina, debió aparecer todo el tiempo con el rostro tapado por la capa de vampiro. Un bodrio que vale la pena ver para reír un rato con los más extremados disparates en los que puede caer la producción cinematográfica.


Por: Alexiel Vidam