Mostrando entradas con la etiqueta La Naranja Mecánica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Naranja Mecánica. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de febrero de 2017

8 canciones en español con referentes cinematográficos



Por: Alexiel Vidam


¡Qué onda, cinéfilos melómanos! Como ya habrán notado quienes nos siguen en Facebook, recientemente inauguramos nuestra cuenta de Spotify, con tus soundtracks y remixes peliculeros favoritos. Una categoría que me parece personalmente interesante dentro de nuestros playlists, es el hashtag #CinematosisReferences, en el cual puedes encontrar un interesante surtido de canciones inspiradas en películas -o personajes de cine- y covers tambien.

A continuación, te ofrecemos una lista de 8 canciones en español con referentes cinematográficos que puedes encontrar en nuestro Spotify.



UNO-DOS-ULTRAVIOLENTO (LOS VIOLADORES)


Los Violadores es una banda punk-rock argentina de los 80 con fuertes influencias de The Clash, The Sex Pistols, Ramones, entre otros (con excepción de su disco Fuera del Sektor, que involucra teclados y un sonido más a lo The Cure). Sus letras en particular se dedicaron a mostrar una postura de protesta y fueron ícono anti-dictadura, marcando en la escena argentina e hispanoamericana. Durante la última dictadura militar, se les prohibió usar su nombre (el cual se refería a “los violadores de la ley”) y tuvieron que renombrarse -durante esa época- como Los Voladores. Yendo un poco más a lo nuestro, su hit más conocido fue Uno-Dos-Ultraviolento, cuya letra, para el oído no-cinéfilo parece no tener sentido; sin embargo, nosotros, con un poco de atención, podemos captar que la canción hace referencia a La Naranja Mecánica, de Stanley Kubrick, utilizando inclusive varias palabras del idioma nadsat.



Varias debotchas
caminan por ahí
mueven sus scahrros
con frenesí.
Los mal chicos de cuero
nos queremos divertir.
Con mis drugos
al ataque vamos a ir.


DOS DÍAS EN LA VIDA (FITO PÁEZ)



¿Quién no conoce a Fito Páez? Muchos sabemos que el cantautor argentino se encuentra estrechamente ligado al cine no sólo por su participación en soundtracks de películas como No se lo digas a nadie, Martín Hache o El lado oscuro del corazón; también porque ha escrito y realizado tres películas propias e incluso participado con un cameo en Todo sobre mi madre (de Pedro Almodóvar). Dentro del disco El amor después del amor, encontramos una canción titulada Dos días en la vida, que está directamente inspirada en la película Thelma y Louise, de Ridley Scott. De hecho, si escuchamos la letra, percibimos que se trata -ni más ni menos- que un resumen del argumento del filme.




Thelma entró y robó en el supermarket
¿sabías?, tu chico vio MTV
los militares odian esas almas
y yo las quiero para mi


Debo decir, debo decir
las cosas se pusieron más difíciles
y sabes que sí
si lo soñé o lo viví
las chicas conmigo son Thelma y Louise.



YO QUIERO SER UNA CHICA ALMODÓVAR (JOAQUÍN SABINA)


Joaquín Sabina parece gustar mucho del cine, pues cuenta por lo menos con cuatro canciones (que puedes encontrar en nuestro Spotify) con referencias al séptimo arte (una de ellas la canta con el ya mencionado Fito Páez). Sin embargo, la que nos parece la más emblemática, y la que más nos gusta -por ser hinchas de Almodóvar-, es Yo quiero ser una chica Almodóvar, cuya letra es un tejido de títulos de las películas de dicho director, junto con menciones a sus actrices-fetiche y hasta a su personaje literario: Patty Difusa.


Yo quiero ser una chica Almodovar
como la Maura, como Victoria Abril
un poco lista, un poquitín boba
ir con Madonna en una limousine.

(...)


Encontrar la salida de este gris laberinto
sin pasión ni pecado, ni locura ni incesto
tener en cada puerto un amante distinto
no gritar “¡qué he hecho yo, para merecer esto!”



LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (LOS PLANETAS)


Los Planetas es una banda indie-rock de Andalucía que surge durante la segunda mitad de los 90. Inicialmente se llamaban Los Subterráneos, pero por aquel entonces Christina Rosenvinge cantaba junto a otros Subterráneos y por eso decidieron cambiar de nombre. Debido a los sonidos espaciales con los que suele jugar el género indie, no es casualidad que esta banda haya decidido nombrar a una de sus canciones como la obra cumbre de George Lucas, e incluso incluir algunas referencias dentro de la letra.





Ésto que gané a punta de espada
en algún lugar de la galaxia,
luchando de verdad,
contra el Imperio.

(...)


Esta vez este soldado no va a pelear.
No estaría mal si fuese yo quien gana al final,
lo pido por cambiar,
que no sea siempre igual.



INDIANA (HOMBRES G)


Los Hombres G también incursionaron y figuretearon en el mundo del cine, protagonizando incluso dos películas, una llamada Sufre Mamón (como uno de sus temas más conocidos) y su secuela Suéltate el pelo. Sin embargo, su canción más recordada por los cinéfilos es aquella en la que homenajean y a la vez se quejan del personaje de Indiana Jones (creado por George Lucas y Steven Spielberg), el cual parece haber robado la atención de la novia del personaje principal del tema.


¡Indiana Jones! Ya no quiere arcas ni historias, vuelve el héroe
para llevarse a mi novia...
¡Dios mío! ¿Qué te he hecho yo? (Oh Indiana)
Nunca que me he portado mal contigo niña... (Oh, Indiana)



EL RESPLANDOR (AIRBAG)



Seguramente vas a confundir a estos Airbag con los argentinos que cantan Amor de verano… pero no. No se trata de ellos, sino de una banda homónima española, más antigua que aquellos Airbag, de hecho. Estos Airbag surgieron en 1998 y tocan un punk rock con muchas referencias al cine y a la cultura pop. De todo su repertorio, me he pegado con El Resplandor, inspirada en la película de Stanley Kubrick.




Jack ha salido de un asunto muy feo,
pero está contento porque tiene un nuevo empleo.
Sin duda será un buen vigilante,
pero va a llevarse a su familia por delante.


Se me pusieron los pelos de punta
cuando me dijo: "Doc, tú tienes el resplandor".
Y peor fue cuando me enteré
que "redrum" significa homicidio en inglés y al revés,
El Resplandor...




EL CLUB DE LOS IMPOSIBLES (ENRIQUE BUNBURY)


Enrique Bunbury debe haberse sentido fuertemente impresionado por la película Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola (y no es para menos, la película obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes); tanto así que la película inspiró su canción El Club de los Imposibles, donde además hace referencia a una de las escenas más recordadas del filme: cuando el  Noveno batallón de la Primera División de Caballería bombardea el cielo vietnamita.


Aspira fuerte el napal
que huele a victoria
el Apocalipsis Now

(...)

Bienvenido al Club de los Imposibles
de balas perdidas con siete vidas
tenemos prisa por llegar.



PERSIANA AMERICANA (SODA STEREO)

Doble Cuerpo, de Brian De Palma

No podía faltar Soda Stereo en esta lista.
De por sí, su vocalista y líder Gustavo Cerati ha demostrado cierto interés por el cine mediante la puesta en escena de su videoclip Crimen, el cual es un homenaje al cine negro. Entre las letras de Soda, hay quienes señalan que la letra de La Ciudad de la Furia tiene referencias a El Cielo Sobre Berlín (de Wim Wenders). No obstante, la referencia más explícita y corroborada se da en Persiana Americana, compuesta por Gustavo Cerati y Jorge Antonio Daffunchio. Este último señaló que la letra había sido inspirada en la película Vestida para matar (de Brian De Palma). Lo curioso es que Daffunchio parece haber confundido esta película con Doble Cuerpo (del mismo autor), que toca el tema del voyeurismo presente en la canción.





Tus ropas caen lentamente
soy un espía, un espectador
y el ventilador desgarrándote
sé que te excita pensar hasta donde llegaré.
Es difícil de creer
creo que nunca lo podré saber
sólo así yo te veré
a través de mi persiana americana.


*También te puede interesar*

viernes, 23 de enero de 2015

Psicopatía, sociopatía y psicosis en los rostros del Cine



Por: Alexiel Vidam

Ayer me preguntaron cuáles eran los motivos por los cuáles me afané con la película Perdida, de David Fincher. En verdad son varios los motivos (los cuales están mejor expuestos en este post), pero uno de los más importantes, sin duda, es que dicho filme muestra el retrato de psicópata más fiel que he visto en una película (cabe anotar que el trastorno psicopático es, de todos, el que se me hace más intrigante y peligrosamente fascinante).

En muchas páginas y grupos de cine que suelo revisar, noto que hay una tendencia a confundir la imagen del psicópata con la del sociópata o la del psicótico. He visto, por ejemplo, que suelen meter en la misma caja al Joker (Batman: El Caballero de la Noche), a Norman Bates (Psicosis), a Jack Torrence (El Resplandor) y a Hannibal Lecter (El Silencio de los Inocentes). Habría que empezar por señalar la diferencia entre estos tres trastornos para ver -en términos coloquiales-, en qué caja metemos a cada loco.

Hannibal Lecter (El Silencio de los Inocentes)

Para empezar, la psicosis o trastorno psicótico, se refiere a aquel en el cual el sujeto experimenta alucinaciones o delirios, presentando muchas veces desórdenes de personalidad o pensamiento desorganizado. Uno de los tipos de psicosis más popular, de hecho, es la esquizofrenia. Aquí habría que colocar, entonces, a Norman Bates, por el hecho de alucinar con su madre fallecida, a quien él ha inmortalizado con un lugar dentro de su propia mente. De este modo, Norman alterna entre su propia personalidad de chico retraído y la de su madre asesina. Otro caso mucho menos terrorífico y bastante más amigable, sería el de John Nash, de la película Una Mente Brillante, inspirado en el ganador del Premio Nobel de la Economía.

Norman Bates (Psicosis)

Por otra parte, el trastorno sociopático y el psicopático presentan un factor común muy importante: la falta de empatía. El sociópata y el psicópata son incapaces de colocarse en el lugar de las otras personas; tienden a cosificar a los seres humanos y a la sociedad en general. Como consecuencia, no sienten culpa ni vergüenza, a no ser que falten al código que ellos mismos construyen para sí (y que suele ser retorcido). Al no ser capaces de sensibilizarse con el dolor ajeno, tienden a caer en conductas despiadadas, que van desde la agresión física hasta la psicológica. Muchos de ellos, en especial los psicópatas, tienen también un marcado afán controlador.

Joker (Batman: El Cabalero de la Noche)

Ahora, ¿en qué se diferencia un psicópata de un sociópata? En que el psicópata es un genio del camuflaje (y un genio en general), mientras que el sociópata tiende a ser bastante huraño y torpe en sus acciones. Digamos que si al sociópata se le asocia con la frase “sí, ese tipo siempre fue raro”, al psicópata se le asocia con la frase “¿¡Él!? ¡Pero si él es buenísimo!”. El psicópata, de hecho, es un personaje que suele pasar inadvertido, ya que conoce las reglas sociales y las utiliza cuando le conviene. Es una persona encantadora y con un cociente intelectual superior al del resto, que utiliza la seducción y la mitomanía para atrapar a sus víctimas. Sus acciones por lo general son calculadas, de modo que no se le suele descubrir a no ser que repitan una acción tantas veces que empiecen a caer negligencias (generalmente provocadas por un exceso de confianza en sí mismos). Este individuo, además, es inmune a las terapias convencionales, las cuales podría incluso utilizar como arma a su favor, ya que, mediante ellas, aprende a mejorar su camuflaje (el único modo de controlarle -al igual que al sociópata- es mediante drogas que repriman sus impulsos). De hecho, la mayoría de psicópatas tardan mucho en ser detectados; generalmente los que son revelados con mayor facilidad son los que cometen crímenes a sangre fría (como los asesinos seriales). Ello, sin embargo, no significa que toda acción homicida sea cometida por un psicópata ni que todos los psicópatas sean homicidas.

La Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont
(Las Amistades Peligrosas)

Uno de los más gráficos ejemplos que presenta el cine de psicópata no-asesino, es el de los protagonistas de Las Amistades Peligrosas: El Vizconde de Valmont y la Marquesa de Merteuil entablan relaciones parasitarias con sus múltiples amantes, ejercen la mentira y la crueldad y experimentan un intenso placer planificando desgracias. Ambos son seres sin escrúpulos, pero ninguno de los dos es un homicida. Caso similar es el de Alex DeLarge, de La Naranja Mecánica, cuya conducta delictiva y carencia de remordimientos, contrasta con sus modales de caballero y su gusto refinado por la música. Es cierto que Alex sí llega a cometer asesinato, pero sucede por error, pues su objetivo final no era ocasionar una muerte. Por otra parte, podríamos decir que el psicópata más popular del cine, es el Dr. Hannibal Lecter, quien sí cabe dentro del expediente de los asesinos seriales. Hannibal, al igual que los personajes mencionados anteriormente, es un sujeto encantador, inteligentísimo, culto, con buenos modales y un desarrollado gusto por el arte.

Alex DeLarge (La Naranja Mecánica)

En el grupo de los sociópatas, más bien, podríamos colocar a Jack Torrance, de El Resplandor, si bien es cierto que él no vendría a ser un sociópata en todo el sentido de la palabra, sino un sujeto con rasgos sociopáticos. Tomemos en cuenta que él no fue un sociópata desde el inicio, sino que fue trastornado por el efecto maldito del hotel. Aquí es donde vale añadir que las tendencias a la psicopatía y a la sociopatía son hereditarias, pero los trastornos tal cual se activan a temprana edad, como consecuencia de estímulos violentos como el abandono, el maltrato físico y la agresión sexual. Un caso mucho mejor retratado de sociopatía en el cine sería el de Lisa, la rebelde sin causa de Inocencia Interrumpida (personaje interpretado por Angelina Jolie), quien manipulaba a su antojo a las otras internas -en especial a Susanna (Winona Ryder)- con el fin de lograr sus propósitos personales. Ejemplo similar es el del Joker, a quien, en todo momento, identificamos como individuo totalmente trastornado.

Jack Torrance (El Resplandor)

El caso de Amy Elliott Dunne (protagonista de Perdida, interpretada por Rosamund Pike), es muy interesante, ya que no sólo muestra la personalidad seductora y carismática del psicópata en todo su esplendor, sino que da a conocer detalladamente su modo de maquinar. Amy Elliott es una mujer atractiva, admirada, querida por todos e inmortalizada en las páginas de La Asombrosa Amy, saga de cuentos infantiles inspirados en su vida. Tiene una destacada carrera como periodista, que lleva a la par con la literatura. Su encanto es tal, que su repentina desaparición remece al país entero. Lo que nadie espera, es que la misma Amy haya planeado su propia desaparición, buscando que su marido, Nick Dunne, sea culpado de asesinato y condenado a la pena capital. El máximo placer de Amy, consiste en controlar a los hombres y moldearlos a su antojo. Una vez que ellos empiezan a mostrar intentos por escapar de sus redes, ella los castiga de modo radical, inculpándolos de escandalosos crímenes e incluso provocando su muerte. La precisión de su estrategia es tal, que siempre se sale con la suya. Terroríficamente brillante.

Amy Elliott Dunne (Perdida)

Ahora, algunos se preguntarán: “¿Y dónde colocamos a Patrick Bateman (protagonista de American Psycho)?”. Patrick Bateman, como ya hemos mencionado en algún post anterior, muestra características psicopáticas: falta de empatía, disfrute por el asesinato, ansia de poder y habilidad camaleónica. Sin embargo, como podemos observar hacia el final de la película, también sufre de alucinaciones, lo cual nos llevaría a pensar que nos hallamos frente a un psicótico. La respuesta está en que algo que tanto en psiquiatría como en psicología es conocido como comorbilidad, que consiste en la convivencia de más de un trastorno en el sujeto. De este modo, podríamos concluir que Bateman es tanto psicópata como psicótico.

Patrick Bateman (American Psycho)

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


*Nota: Toda la información presentada en este post ha sido resultado de una profunda investigación tanto a base de fuentes escritas como de conversaciones con especialistas en el tema. 

domingo, 17 de marzo de 2013

¿El libro o la película?


Por: Alexiel Vidam

Pregunta típica: “¿Cuál prefieres? ¿El libro, o la película?”. La típica respuesta es “el libro, siempre es mejor que la película”. Yo creo que la respuesta está mal armada; deberían decir: “el original, siempre es mejor que la adaptación” (¿o me van a decir que se alucinan mejor Star Wars en formato de libro que en película?). Aun así, no concuerdo totalmente con la afirmación. Creo que sí, en la mayoría de casos, el original supera a la adaptación, porque, el original, se encuentra en el formato en el que fue concebido, el que, en teoría, le corresponde por excelencia. Sin embargo, he encontrado algunas excepciones; vamos con ellas.


Una de hipsters (Las Ventajas de ser Invisible)


Me atrevo a decir que la película aventaja bastante al libro; sin embargo, creo que pesa bastante el hecho de que el propio autor de la novela (Stephen Chbosky) sea también el director y guionista de la película. Las vivencias de estos adolescentes “desadaptados” de los 90 (el chibolo timidón, la “movidita” en retiro, la loca histriónica, la “friki”, el fumón y el chico gay) se transmiten mucho mejor con la agilidad rítmica del filme. Las imágenes llenas de color, luces, y, sobre todo, la banda sonora son otro de los platos fuertes de esta película. Si eres de los que piensan que la música de antes era mejor (y te aplaudo), aquí tienes un OST con temas de Bowie, The Smiths, Dexy’s Midnight Runners, New Order, entre otros. Además, es una película sumamente fresca, con la que no sólo te conmoverás e identificarás, sino también te divertirás. El libro, por el contrario, tiende a ser “un poco” emo. Unas cuantas veces, querrás sacar del papel a protagonista para taclearlo por llorón. (Para ver el post de Las Ventajas de Ser Invisible, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2013/01/adolescentes-marginados.html)


Para morderte mejor… (Entrevista con el Vampiro)


Éste es otro caso en el cual el autor (bueno, autora) participa directamente en el filme. Anne Rice, escritora de Entrevista con el Vampiro, fue quien se encargó del guión para la adaptación cinematográfica. Cuenta la leyenda que inicialmente no estuvo de acuerdo con la elección de Tom Cruise para el papel del vampiro Lestat, porque le consideraba “muy americano” para el papel, pero una vez que vio la película terminada, aplaudió su actuación (y seguramente le extrañó unos años después, cuando sacaron La Reina de los Condenados –la continuación- con otro actor, y el resultado fue catastrófico). Disfruté mucho de ambas versiones –literaria y cinematográfica-, pero me inclino más por la segunda. La novela tuvo uno que otro pasaje aburrido que la película supo recortar adecuadamente; se cambió también el drama del vampiro Louis (que había perdido a un hermano que se creía santo) por uno más verosímil y cercano al público (la muerte de una esposa y una hija). Aparte de eso, pienso que la historia se adaptaba mucho mejor al formato de la imagen en movimiento que al de la narración, y también que Anne Rice es muy buena para contar historias que “enganchan”, pero su estilo literario es algo “simplón”.


Pandillas futuristas (La Naranja Mecánica)


Bueni, bueni, bueni, queridos drugos, he aquí, otro dilema tan bolche complicado, que me duele la gulivera de tener que elegir. Por una parte, amo la estética bizarra del maestro Kubrick, pero, por otra parte, me gustó mucho más el final de la novela y el mensaje de fondo que nos quiso dejar Anthony Burgess (el autor original). Cabe anotar, que esa estética que menciono, es propia del filme, pues, para su realización, el director se tomó varias libertades en cuanto a la ambientación; en el libro, las descripciones son bastante distintas (en éste, por ejemplo, la escultura con la que Alex comete el asesinato, es un busto de Bethoveen, mientras que en la película se trata de un falo gigante, en alusión al sentido freudiano de la potencia sexual y el impulso). En este caso, lamentablemente, no me puedo decidir; siento que me encuentro ante dos versiones de una misma obra, cada una con puntos muy fuertes a su favor; así que si no han leído el libro o visto la película, los animo a revisar ambos y sacar sus propias conclusiones. (Para conocer más al protagonista de La Naranja Mecánica, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2012/01/un-criminal-muy-carismatico.html)


Qué “mello” (La Máscara de la Muerte Roja)


Roger Corman, conocido como “el amo de la serie B”, era muy aficionado a los cuentos de Edgar Allan Poe, y llevó varios de estos a la pantalla grande. Esta adaptación, fue una de las más elogiadas (además de que cuenta, en el papel principal, con su actor fetiche Vincent Price). A mi parecer, aunque la producción haya sido de bajo presupuesto, éste también es uno de esos casos extraños en los que la adaptación supera al original (y que el autor original no está implicado en el guión). Corman no sólo logró conseguir un largometraje de una historia de pocas páginas, sino que ello le permitió rellenar todos esos “huecos” que Edgar Allan Poe muchas veces dejaba en sus narraciones (de modo que los hechos parecían abruptos, y los cambios en la personalidad de sus caracteres, demasiado repentinos). En la versión cinematográfica, los personajes son mucho más completos, especialmente el Príncipe Próspero (Vincent Price), cuya sordidez y excentricidad en esta versión reflejan mucho mejor esa actitud libertina (y cruel) de la que habla el cuento.


Mecha Callejera (Fight Club)


Soy “el cerebro confundido de Jack”… y es que en este caso, me siento completamente indecisa. El libro de Chuck Palahniuk es genial, pero la adaptación de David Fincher, también es genial; en algunos casos supo reflejar perfectamente lo escrito por el autor, y en otros, se tomó las libertades necesarias para darle más intensidad a las escenas, sin romper con el sentido total de la obra. Diría que el final del libro es bastante más aterrador que el de la película (ésta tuvo un final más “romántico”, dentro de su género), que va más acorde con el tono oscuro de la novela; peeeeeero, aun así, creo que esos cambios realizados por Fincher, cayeron a pelo; la riqueza de las imágenes presentadas supera las descripciones dadas por el libro. Si bien es una elección difícil, creo que me voy más por el filme, donde inclusive el propio Tyler Durden (el “otro tipo”, en la cabeza del narrador esquizofrénico) es mucho más fuerte que en la obra original. Por cierto, qué tales actuaciones las de Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter… (Para ver el post de Fight Club, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2011/11/peleadores-noctambulos.html)


Drácula enamorado (Bram Stoker’s Dracula)


La idea inicial de Francis Ford Coppola cuando hizo su Bram Stoker’s Dracula era, precisamente, hacer una adaptación sumamente fiel al libro original. Hasta el momento ninguna de las versiones cinematográficas de Drácula había respetado la novela (se habían cambiado nombres, fusionado personajes, se había alterado la ocupación de alguno, etc, etc.). Coppola fue bastante fiel al molde original de los personajes y al contexto; sin embargo, tampoco pudo evitar meterle de “su cosecha”, y nos convirtió al villanazo Drácula en un antihéroe trágico: apasionado, enamorado hasta las últimas consecuencias, una versión vampírica del Fausto que vendió su alma al diablo por una mujer. Lo más interesante de este Drácula, además, es que mezcla al personaje literario con el personaje histórico (“Vlad Tepes, el empalador”, el héroe rumano que inventó el anticucho humano y derrotó a los turcos). Si bien el libro es sumamente interesante (y no hay que desmerecer el mérito del autor original), me quedo con esta versión de Drácula romántico, lleno de matice y contradicciones que lo humanizan al punto de hacer que nos identifiquemos mucho más con él que con los “héroes” de la historia.


Carrie Nerd (Matilda)


Matilda es algo así como una “Carrie” buena gente. Ésta también tiene poderes telequinéticos, nomás que no se va tal al extremo de incendiar el colegio y matar a todos sus compañeritos; ella se conforma con espantar a la directora, que es una tía horrible a la que nadie quiere. Recuerdo que esta película me envició cuando estaba en el cole y era nerd, pues el mensaje de fondo de la pela era que los nerds también pueden ser “cool” y salvar el mundo (en esa época no existía Sheldon Cooper). Cuando supe que estaba basada en un libro, me esmeré en conseguirlo y lo leí de inicio a fin casi en un día. No voy a decir que no me gustó para nada… pero el final me pareció verdaderamente decepcionante; no era el mismo que en la película. En la película, la chibola conseguía una vida feliz y ya no necesitaba de sus poderes, pero los utilizaba de vez en cuándo (un poquito de magia en la cotidianidad nunca viene mal, como por ejemplo, cuando tienes que ordenar ese basural al que llamas “cuarto”). En el libro, una vez que fue feliz, perdió los poderes y se convirtió en una chibola nerd a secas. Comprenderán que la historia perdiera completamente el “feeling” para mí.


Chibolos terribles (Tom Sawyer)


Tom Sawyer es una de esas historias que te atrapan cuando eres niño y te encanta jugar a trepar árboles y a representar roles (indio, pirata, vaquero, etc, etc.). Basada en la novela de Mark Twain, la película es una versión mucho más ágil, digerible y entretenida de cómo un par de niños traviesos de Misisipi, entre juego y juego, son testigos de un asesinato y se meten en una serie de líos para salvar al hombre que ha sido culpado injustamente. Como ya he mencionado, la película me pareció más entretenida. Será que quizás agarré el libro ya de vieja, o será que no le tengo mucha paciencia a las historias demasiado lentas, por lo cual la novela me provocó bastante sueño; por el contrario, la película me tuvo enganchada de inicio a fin.


El libro se hizo después (Furia de Titanes)


Así como existen películas basadas en libros, existen libros que toman de base o son adaptaciones de películas. Éste es el caso de Furia de Titanes (la de 1981, nada que ver con su catastrófico remake del 2010), que fue adaptada a novela. Yo leí el libro hace ya como 17 años (… la vejez…), cuando ni sabía que existía la película. El libro, simple y sencillamente, me encantó. Recuerdo que pude visualizar claramente cada pasaje, cada descripción, y la película se montó sola en mi cabeza. Las líneas transmitían muy bien la emoción de Perseo volando sobre el Pegaso, el terror que transmitía la medusa, la brutalidad del terrible Kraken (sí, yo en mi infancia me alucinaba bien a lo Historia sin Fin, que estaba dentro del libro). Creo que mis expectativas acerca de la película, cuando la encontré, fueron demasiado grandes. No quiero ser injusta, la película es muy buena. Interesante, entretenida, y además, una súper producción para su época, pero la verdad, es que la película en mi cabeza se veía bastante mejor… (Para leer el post de Furia de Titanes, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2012/04/choque-de-titanes.html)

(Una versión más “dedomediera” de este artículo, puede encontrarse en las páginas 42 y 43 de la revista DedoMedio N° 63).