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domingo, 31 de enero de 2016

Las dos formas de la psicosis


Psicosis de Bloch Vs. Psicosis de Hitchcock


Por: Alexiel Vidam

Hace un par de meses, en un remate de libros, tuve la suerte de encontrar la obra en la que se inspiró una de mis pelas favoritas: Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock. En el acto, procedí a llevármela, y hace unos días me sumergí en la lectura. Libro terminado y pela vuelta a ver, toca hacer las comparaciones del caso. **ATENCIÓN A SPOILERS**


Confusiones de nombre: “Psychosis” en lugar de “Psycho”

Para comenzar, quiero señalar que tanto en la obra original de Robert Bloch como en la adaptación de Hitchcock, hay un problema bastante grande que puede confundir al lector/espectador, probablemente producto de falta de investigación, o del mal uso que se suele dar en el habla cotidiana a ciertos términos psicológicos. El título original, tanto de la obra, como de la película, es Psycho, que en inglés significa “psicopatía”. Este trastorno suele ser confundido con la psicosis en el lenguaje común, pero la verdad es que uno no tiene nada que ver con el otro. Como ya lo hemos señalado en algún post anterior, la psicopatía es un trastorno antisocial que consiste en la falta de empatía con el otro; vale decir, falta total de identificación con el dolor ajeno y, por lo tanto, ausencia de culpa (a pesar de que SÍ existe conciencia sobre el daño provocado). Por otra parte, la psicosis se refiere a algún tipo de confusión o desconexión del individuo con respecto de la realidad. Algunos ejemplos serían el esquizofrénico, el paranoico, el hipocondríaco o quien sufre de trastorno de personalidad múltiple. Quienes ya conocemos la historia, por lo tanto, podemos comprender que el título en español es correcto, mientras que el título en inglés debió ser “Psychosis” en lugar de “Psycho”.



Un Norman completamente distinto



Una de las primeras cosas que pude percibir al iniciar la lectura (yo vi la pela primero), fue que me encontraba ante un Norman físicamente distinto. Mientras el Norman de la película –interpretado por Anthony Perkins- es un muchacho alto, delgado y con rostro infantil, el Norman del libro es un tipo cuarentón, gordo, con poco pelo y corto de vista. Tuve la impresión de que el autor buscaba ridiculizarlo contrastando estas características tan marcadas como “adultas”, con una actitud retraída, tímida, sometida, temerosa. Por el contrario, Hichcock nos muestra a un Norman capaz de conmovernos, de convencernos con su cara de “yo no fui” y su apariencia frágil. Mientras que en un primer caso se juega con el contraste, en el segundo se juega con la armonía. Personalmente, me quedo con el encantador Norman cinematográfico. Me parece que conecta más fácil con el espectador, y que su aspecto ayuda a mantener la intriga hasta el final, a mantener oculta su verdadera identidad. De hecho, el rostro de Anthony Perkins me quedó tan conectado a la imagen de Norman después de ver Psicosis de Hitchcock, que aun con las descripciones del libro, había momentos en que no podía dejar de imaginar al protagonista con la cara del actor.


Cambio brutal en la perspectiva y en la narrativa: ¿uno o dos psicóticos?

Ya que mencionamos la palabra “protagonista”. Quienes ya vieron la pela, habrán notado que, atípicamente, tiene dos protagonistas. Todo comienza con Marion y el robo de los 40 mil dólares. La seguimos en toda su tensión (la cual experimentamos en carne propia), y, recién después de su desaparición, Norman pasa a ser el protagonista.

Marion Crane

En el libro no sucede así. En el libro, Norman es el único protagonista desde un inicio; es con él que arranca la historia, y Mary Crane (Marion Crane en el filme) tiene apenas una breve aparición, que da solamente la excusa para investigar a Norman. Este detalle afecta significativamente a la narrativa, que en el caso de la película es bastante lineal, mientras que en el libro utiliza flashbacks. Norman recuerda la relación de su madre con el “tío Joe”, mientras que Mary Crane recuerda las circunstancias en las cuales tomó el dinero. Al mismo tiempo, cada tipo de narración tiene una justificación distinta de acuerdo con los intereses del autor. Bloch busca desarrolla más a fondo la personalidad de Norman, destacar su inestabilidad y el tipo de relación patológica que existe entre él y su madre.

Norman Bates, interpretado por Anthony Perkins

Por otra parte, Hitchcock pone más énfasis en el tema de la psicosis desde un inicio, sólo que no la centra únicamente en Norman. Si prestamos atención a las emociones que transmite la película, y conocemos previamente el concepto de la patología, reconocemos la psicosis también presente en el personaje de Marion. Ella experimenta una paranoia constante que se presenta como voces en su cabeza: voces que le “informan” sobre lo que estará pasando en su oficina mientras ella escapa, o sobre cuál sería la reacción de su novio al verla. Aquí tenemos, pues, otro tipo de psicosis. La película, entonces, tiene como protagonistas a dos psicóticos, mientras que el libro sólo tiene a uno.



Las negligencias de Hitchcock

Si bien hay que reconocer que Hitchcock es un genio manteniendo la tensión en todo momento, y se le añade el haber recreado a un Norman mucho más convincente, hay cuestiones en el desarrollo de la historia que se le escapan; que están mucho mejor dibujadas y resultan más verosímiles en la novela.

Las intenciones de Mary con respecto al dinero están más explicadas en el libro. Se entiende que ella en ningún momento lo tomó para sí misma, se desarrollan más las frustraciones de su vida, y se enfatiza también más en el arrepentimiento que experimenta. En la película, estos detalles están un poco pasados por agua tibia, y si bien la cuestión se sugiere, no queda del todo claro cuál fue el motivo real que llevó a Marion a cometer el delito, ni marcado el deseo de enmendarlo.

Marion y Sam

Sin embargo, me parece que el punto más importante que se le pasó a Hichcock, y que le resta credibilidad a la narración, es la forma en la que Sam y Lila (novio y hermana de Mary/Marion respectivamente) se desenvuelven en la habitación del asesinato. En el libro, ellos descubren la habitación donde la hermana/novia estuvo hospedada, reconociendo la letra de la misma en el registro del hotel. Es entonces cuando Lila exige a Norman que le de esa habitación pues “el número 6 es nuestro número de la suerte”, alegando también que representaba la fecha en la que ella y Sam se habían casado (información falsa, obviamente). Habiendo acorralado a Norman, a éste no le queda otra que darles la habitación, confiado de haber eliminado toda evidencia. Es en ese momento que Lila y Sam descubren el pendiente ensangrentado de Mary (detalle que a Norman se le había escapado); entonces, Lila engaña a Sam diciendo que buscará al Sheriff para ir a inspeccionar la casa de Bates (cosa que no hace, prefiriendo ir a indagar de una vez ella misma).

Lila y Sam

En la película, las cosas se dan de modo diferente. Marion estaba hospedada en la habitación número 1. Sam y Lila toman una habitación cualquiera y, cuando notan la ausencia de Norman, deciden hurgar en las otras habitaciones, comenzando por la número 1. ¡Oh sorpresa!, la puerta del cuarto estaba abierta. Para esto, a Norman se le había olvidado recolocar la cortina de la ducha (que se había caído durante el crimen). Lila descubre también un papel roto con anotaciones de su hermana. En ese momento, ella decide ir a interrogar a la señora Bates y se lo comunica a Sam, cosa que él asume con naturalidad (sin advertir a Lila sobre posibles riesgos). Hasta ahí, ninguno de ellos parece imaginar que Marion podría estar muerta, lo cual es bastante extraño por el modo en que se han desarrollado los hechos hasta ese instante (incluyendo la desaparición del detective Arbogast)… A mi parecer, demasiado descuido por parte del director.


El detective Arbogast


Apreciaciones finales


Disfruté bastante, tanto con la lectura del libro, como viendo la película. La lectura de la novela resultó bastante ágil y envolvente, mientras que el filme te mantiene en tensión constante. Considero que ambas historias tienen sus puntos fuertes y débiles. A mi parecer, el equilibrio perfecto se da respetando la narrativa del libro –ahondando mucho más en Norman-, pero colocándole mentalmente en el cuerpo y el rostro de Anthony Perkins. 

viernes, 23 de enero de 2015

Psicopatía, sociopatía y psicosis en los rostros del Cine



Por: Alexiel Vidam

Ayer me preguntaron cuáles eran los motivos por los cuáles me afané con la película Perdida, de David Fincher. En verdad son varios los motivos (los cuales están mejor expuestos en este post), pero uno de los más importantes, sin duda, es que dicho filme muestra el retrato de psicópata más fiel que he visto en una película (cabe anotar que el trastorno psicopático es, de todos, el que se me hace más intrigante y peligrosamente fascinante).

En muchas páginas y grupos de cine que suelo revisar, noto que hay una tendencia a confundir la imagen del psicópata con la del sociópata o la del psicótico. He visto, por ejemplo, que suelen meter en la misma caja al Joker (Batman: El Caballero de la Noche), a Norman Bates (Psicosis), a Jack Torrence (El Resplandor) y a Hannibal Lecter (El Silencio de los Inocentes). Habría que empezar por señalar la diferencia entre estos tres trastornos para ver -en términos coloquiales-, en qué caja metemos a cada loco.

Hannibal Lecter (El Silencio de los Inocentes)

Para empezar, la psicosis o trastorno psicótico, se refiere a aquel en el cual el sujeto experimenta alucinaciones o delirios, presentando muchas veces desórdenes de personalidad o pensamiento desorganizado. Uno de los tipos de psicosis más popular, de hecho, es la esquizofrenia. Aquí habría que colocar, entonces, a Norman Bates, por el hecho de alucinar con su madre fallecida, a quien él ha inmortalizado con un lugar dentro de su propia mente. De este modo, Norman alterna entre su propia personalidad de chico retraído y la de su madre asesina. Otro caso mucho menos terrorífico y bastante más amigable, sería el de John Nash, de la película Una Mente Brillante, inspirado en el ganador del Premio Nobel de la Economía.

Norman Bates (Psicosis)

Por otra parte, el trastorno sociopático y el psicopático presentan un factor común muy importante: la falta de empatía. El sociópata y el psicópata son incapaces de colocarse en el lugar de las otras personas; tienden a cosificar a los seres humanos y a la sociedad en general. Como consecuencia, no sienten culpa ni vergüenza, a no ser que falten al código que ellos mismos construyen para sí (y que suele ser retorcido). Al no ser capaces de sensibilizarse con el dolor ajeno, tienden a caer en conductas despiadadas, que van desde la agresión física hasta la psicológica. Muchos de ellos, en especial los psicópatas, tienen también un marcado afán controlador.

Joker (Batman: El Cabalero de la Noche)

Ahora, ¿en qué se diferencia un psicópata de un sociópata? En que el psicópata es un genio del camuflaje (y un genio en general), mientras que el sociópata tiende a ser bastante huraño y torpe en sus acciones. Digamos que si al sociópata se le asocia con la frase “sí, ese tipo siempre fue raro”, al psicópata se le asocia con la frase “¿¡Él!? ¡Pero si él es buenísimo!”. El psicópata, de hecho, es un personaje que suele pasar inadvertido, ya que conoce las reglas sociales y las utiliza cuando le conviene. Es una persona encantadora y con un cociente intelectual superior al del resto, que utiliza la seducción y la mitomanía para atrapar a sus víctimas. Sus acciones por lo general son calculadas, de modo que no se le suele descubrir a no ser que repitan una acción tantas veces que empiecen a caer negligencias (generalmente provocadas por un exceso de confianza en sí mismos). Este individuo, además, es inmune a las terapias convencionales, las cuales podría incluso utilizar como arma a su favor, ya que, mediante ellas, aprende a mejorar su camuflaje (el único modo de controlarle -al igual que al sociópata- es mediante drogas que repriman sus impulsos). De hecho, la mayoría de psicópatas tardan mucho en ser detectados; generalmente los que son revelados con mayor facilidad son los que cometen crímenes a sangre fría (como los asesinos seriales). Ello, sin embargo, no significa que toda acción homicida sea cometida por un psicópata ni que todos los psicópatas sean homicidas.

La Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont
(Las Amistades Peligrosas)

Uno de los más gráficos ejemplos que presenta el cine de psicópata no-asesino, es el de los protagonistas de Las Amistades Peligrosas: El Vizconde de Valmont y la Marquesa de Merteuil entablan relaciones parasitarias con sus múltiples amantes, ejercen la mentira y la crueldad y experimentan un intenso placer planificando desgracias. Ambos son seres sin escrúpulos, pero ninguno de los dos es un homicida. Caso similar es el de Alex DeLarge, de La Naranja Mecánica, cuya conducta delictiva y carencia de remordimientos, contrasta con sus modales de caballero y su gusto refinado por la música. Es cierto que Alex sí llega a cometer asesinato, pero sucede por error, pues su objetivo final no era ocasionar una muerte. Por otra parte, podríamos decir que el psicópata más popular del cine, es el Dr. Hannibal Lecter, quien sí cabe dentro del expediente de los asesinos seriales. Hannibal, al igual que los personajes mencionados anteriormente, es un sujeto encantador, inteligentísimo, culto, con buenos modales y un desarrollado gusto por el arte.

Alex DeLarge (La Naranja Mecánica)

En el grupo de los sociópatas, más bien, podríamos colocar a Jack Torrance, de El Resplandor, si bien es cierto que él no vendría a ser un sociópata en todo el sentido de la palabra, sino un sujeto con rasgos sociopáticos. Tomemos en cuenta que él no fue un sociópata desde el inicio, sino que fue trastornado por el efecto maldito del hotel. Aquí es donde vale añadir que las tendencias a la psicopatía y a la sociopatía son hereditarias, pero los trastornos tal cual se activan a temprana edad, como consecuencia de estímulos violentos como el abandono, el maltrato físico y la agresión sexual. Un caso mucho mejor retratado de sociopatía en el cine sería el de Lisa, la rebelde sin causa de Inocencia Interrumpida (personaje interpretado por Angelina Jolie), quien manipulaba a su antojo a las otras internas -en especial a Susanna (Winona Ryder)- con el fin de lograr sus propósitos personales. Ejemplo similar es el del Joker, a quien, en todo momento, identificamos como individuo totalmente trastornado.

Jack Torrance (El Resplandor)

El caso de Amy Elliott Dunne (protagonista de Perdida, interpretada por Rosamund Pike), es muy interesante, ya que no sólo muestra la personalidad seductora y carismática del psicópata en todo su esplendor, sino que da a conocer detalladamente su modo de maquinar. Amy Elliott es una mujer atractiva, admirada, querida por todos e inmortalizada en las páginas de La Asombrosa Amy, saga de cuentos infantiles inspirados en su vida. Tiene una destacada carrera como periodista, que lleva a la par con la literatura. Su encanto es tal, que su repentina desaparición remece al país entero. Lo que nadie espera, es que la misma Amy haya planeado su propia desaparición, buscando que su marido, Nick Dunne, sea culpado de asesinato y condenado a la pena capital. El máximo placer de Amy, consiste en controlar a los hombres y moldearlos a su antojo. Una vez que ellos empiezan a mostrar intentos por escapar de sus redes, ella los castiga de modo radical, inculpándolos de escandalosos crímenes e incluso provocando su muerte. La precisión de su estrategia es tal, que siempre se sale con la suya. Terroríficamente brillante.

Amy Elliott Dunne (Perdida)

Ahora, algunos se preguntarán: “¿Y dónde colocamos a Patrick Bateman (protagonista de American Psycho)?”. Patrick Bateman, como ya hemos mencionado en algún post anterior, muestra características psicopáticas: falta de empatía, disfrute por el asesinato, ansia de poder y habilidad camaleónica. Sin embargo, como podemos observar hacia el final de la película, también sufre de alucinaciones, lo cual nos llevaría a pensar que nos hallamos frente a un psicótico. La respuesta está en que algo que tanto en psiquiatría como en psicología es conocido como comorbilidad, que consiste en la convivencia de más de un trastorno en el sujeto. De este modo, podríamos concluir que Bateman es tanto psicópata como psicótico.

Patrick Bateman (American Psycho)

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*Nota: Toda la información presentada en este post ha sido resultado de una profunda investigación tanto a base de fuentes escritas como de conversaciones con especialistas en el tema. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Porque madre sólo hay una… ¡y por qué a mí!



Por: Alexiel Vidam

Si te la pasas mechando con tu vieja y ahorita te andas quejando por darle regalo, aquí te presentaos cinco importantes motivos para empezar a apreciar a tu madre y abandonar tus hábitos roñosos (¡ya deja las manualidades que no estás en kínder oe’!). ¿Por qué? Porque a continuación te presentamos cinco viejas del cine por las que NI DE A BALAS cambiarías a tu viejita.

¡Feliz día de la vieja!


BIG MOMMA

Mary Lee Johnston (Prescious)


Si creías que tu vieja era de terror porque de chibolo te amenazaba con el cordón de la plancha (o con la correa, o con la guía telefónica para tirártela en la cabezota), créeme que después de ver Prescious, sentirás que tu vieja es el ser más adorable y angelical del planeta. Mary Lee Johnston destrozó la autoestima de su pobre hija, a quien detestaba por haberle quitado a “su macho”, vale decir, al padre de la propia Prescious (un pedófilo e incestuoso que luego huyó con las mismas). Curiosamente, tendemos a asociar los excesos de las madres con un método desesperado por educar a los hijos (lo cual no significa que estén bien), pero en este caso, la motivación es totalmente opuesta. Mary Lee parece empecinada en acabar con Prescious, agrediéndola verbalmente, burlándose de su físico, obligándola a comer grandes cantidades de comida grasosa, y hasta poniéndole obstáculos para educarse. Créanlo, con una vieja como ésta, ir al colegio y comer sano se convierten en actos gloriosos.


VIEJA SATÁNICA

Margaret White (Carrie)


¿Sabes qué es lo único peor que los testigos de Jehová tocándote la puerta? Pues que tu vieja sea uno de ellos… o alguna otra especie de fanático religioso similar. Y si no lo creen, pregúntenle a la pobre y traumada Carrie, quien fue tachada de engendro de Satán por su madrecita cuando ésta descubrió que le había llegado la regla. Definitivamente, a esta señora le hubiese venido bien que le regalen su colección de “Guía Tabú” para que aprenda un poco a lidiar con la adolescencia en lugar de darle tanto a la Biblia… eso, o presentábamos a Carrie con alguno de tus amigotes “quemados” para que le arranque unas paginitas al sacrosanto libro. ¿Que no? ¿Que eso último no cuadra con la historia? ¿Que los rastafaris no pegan en las pelis de terror? Bueno, por fortuna, Carrie tenía su telequinesis… así cuando su vieja quiso hacerlas de San Juan Bautista (ahogándola “un poquito” en la tina), Carrie se las cobró con una lluvia de cuchillos… ¡Toma mientras!


A MI HIJITO NI LO MIREN

La Sra. Bates (Psicosis)


 Parece que la Sra. Bates se tomó muy en serio eso del complejo de Edipo y lo llevó al extremo, ya que si bien los celos maternos son cosa común, no es común que tu madrecita ande matando tus enamoradas. Nunca vimos a la Sra. Bates en persona, pero podemos intuir su personalidad nomás de ver lo psicoseado que quedó su hijito Norman. Mamá había muerto, pero Norman decidió mantenerla “viva” en su propio cuerpo. Así, el susodicho se las daba de travesti con las ropas de mamá y dándose órdenes todo el tiempo. Según Norman, “el mejor amigo de un chico, es su madre”, y él no debía permitir que nada perturbe a mamá… mucho menos esas mujeres horribles que querían robarle a su niño. Marion, la primera protagonista de Psicosis, tuvo la pésima suerte de alborotarle las hormonas al nene… y vaya que le costó.



THIS IS ESPARTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Mamá Fratelli (Los Goonies)


Eso de que para una madre no hay hijo feo es una piedra, y si no lo creen, pregúntenle a Mamá Fratelli, quien tenía escondido y encadenado a su hijo Sloth porque le salió “federal” (y eso que ella no era precisamente agraciada… tremenda cara de bulldog…). Para quienes no recuerden mucho a esta señora (ya que apareció en una de esas pelis para chibolos “de mis tiempos”), la tía sale en la película Los Goonies, de Spielberg; ésa de unos niños que salen en busca de un tesoro pirata y empiezan a ser perseguidos por una banda de delincuentes. Mamá Fratelli era la cabecilla y a la vez madre de los criminales, a quienes mandoneaba, golpeaba y trataba como idiotas todo el tiempo (fácil ella los dejó así de tanto puñete). Los hijos, para esto, eran unos tremendos manganzones que le tenían harto miedo a su vieja, salvo por Sloth, que, al ser marginado por su deformidad, fue el único que acabó revelándose.


GALLINA VIEJA DA BUEN CALDO

Mrs. Robinson (El Graduado)


Así como están las viejas abusivas y las viejas celosas… están las viejas que se meten con tu novio. Una de las grandes pioneras en este rubro de vieja “atrasadora”, es, sin duda, la Sra. Robinson (que cómo se habrá convertido en leyenda, que hasta tiene canción). En la Sra. Robinson, encontramos a la belleza madura y dominante, pero también a una mujer frustrada que necesita tomar “posesiones” para elevar su alicaído ego. Para un muchacho de los 60’, en plena rebeldía contra los cánones sociales, la Sra. Robinson resulta ser toda una tentación, pero acaba convirtiéndose en una verdadera pesadilla. ¿Cuándo? Cuando al jovencito se le da poner el ojo en el retoño de su amante… y es que si así estaba la mamá, ya se imaginarán cómo estaba la hija.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

5 asesinos cinematográficos




Por: Alexiel Vidam

Los asesinos son generalmente asociados al género de horror en el cine... sin embargo, si analizamos con un poco  más de detenimiento, nos damos cuenta de que ellos están muy presentes también en el drama, en el cine negro (cine de gangsters), en el cine de acción... y hasta en la comedia. A continuación, presentamos una pequeña lista con algunos asesinos emblemáticos del cine. 


Aileen Wuornos (Monster)


Aileen Wuornos es una asesina fuera de lo común… una villana que se confunde con heroína trágica, una mujer que no tuvo oportunidades y se vio condenada al triste oficio de la prostitución, lo cual fue trastornándole poco a poco. En medio de su decadencia y de su soledad, Aileen conoce a Shelby, una joven homosexual de la cual se enamora, y por quien pretende cambiar de vida. Sin embargo, la falta de recursos para desempeñarse en otros trabajos la devuelve a las calles. Intoxicada por la violencia y la corrupción, Aileen se convierte en una radical “limpiadora”. (*Dato curioso: Aileen está inspirada en la persona real de Aileen Carol Wuornos, la “mujer araña”, una prostituta de Florida que asesinó a 7 de sus víctimas alegando que fue en defensa propia.)


Jack Torrance (El Resplandor)


No es un Freddy Kruger de cara deforme ni un Jason con motosierra, pero el rostro de Jack Torrence y su expresión de desquiciado sí que dan miedo. Si acaso pensabas que todos los escritores mataban sus demonios en el papel, aquí te presentamos uno que optó por un método “ligeramente” más agresivo: perseguir a su esposa y a su hijo con un hacha. Recomendación: Si tu viejo decide llevarte de vacaciones a un hotel apartado en medio de una zona con mucha nieve… asegúrate de que no esté construido sobre un cementerio indio.


Norman Bates (Psicosis)


El hijito mimado y pisado; el niño reprimido de mamá… el que fue educado para pensar que la mejor compañía para un chico es su madre. A Norman, el complejo de Edipo jamás se le fue; por el contrario, le quedó tan marcado que, tras la muerte de su madre, ésta continuó mandoneándole en su cabeza, y actuando a través de él. Lamentablemente para la pobre Marion (protagonista de Psicosis), la madre de Norman no era el ser más amable del planeta… al parecer, tenía la costumbre de acuchillar a toda mujer que se atreviese a alborotarle las hormonas a su nene.


Leon (Leon, El Profesional)


Así como hay asesinos “por amor al arte”, los hay por plata. Leon es un experto en armas, las cuales utiliza para eliminar a mafiosos, delincuentes y otras alimañas, en favor de todo aquel que pueda pagar por sus servicios. No hay nada de noble en él… hasta que termina haciéndose cargo de Mathilda, su vecinita de 12 años, cuyos padres y hermano acaban de ser brutalmente asesinados por un grupo de policías corruptos (su padre, para esto, estaba implicado en narcotráfico). Entre ellos surge un lazo emocional cargado de un erotismo que, sin embargo, nunca llega a manifestarse en actos concretos. Leon se limita a cuidar de Mathilda, a quien desearía mantener alejada de su sórdido trabajo… sin embargo, tras las constantes insistencias de ella, él decide enseñarle su oficio.


Beatrix Kiddo alias “Black Mamba” (Kill Bill)


Porque los malos también pueden ser “buenos” y soñar con casas, perros e hijos. Beatrix Kiddo, alias “Black Mamba”, la más temida de las cuatro asesinas del escuadrón “Víbora Letal”, decidió colgar los guantes, ni más ni menos que para convertirse en una feliz madre de familia, motivo por el cual, decidió abandonar también al sanguinario padre del retoño. Éste último no lo asimiló muy bien que digamos… y decidió dispararle directo al cráneo. Tras cuatro años de coma, Black Mamba regresa para vengarse… 


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