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domingo, 8 de mayo de 2016

La enigmática Mrs. Robinson



Por: Alexiel Vidam

Tomando en cuenta la fecha –día de la madre-, supongo que es casi inevitable que todo cinéfilo se cuestione cuál, de todas las madres del cine, sería su favorita. La mía, sin dudarlo, es Mrs. Robinson. Valga la aclaración, sin embargo, no me refiero a ella como la madre que me gustaría tener (contra… y toco madera)… sino como la mujer que a todos nos encantaría conocer.

Y es que, vamos…  ¿Quién que haya visto El Graduado, de Mike Nichols, no se ha enamorado de ella?

Mrs. Robinson es la mujer prohibida por excelencia. Aquella mujer que nos lleva siglos de experiencia, para quien nunca seremos suficientemente maduros, ni suficientemente interesantes.


Creo, pues, que la mujer conecta con uno de nuestros impulsos más primitivos: el instinto de territorialidad. Luchamos por imponernos como individuos, valga la redundancia, como seres individuales. Porque como seres humanos, egocéntricos como naturaleza, necesitamos gritarle al mundo que existimos; y lo hacemos, imponiendo ante el otro nuestra presencia. Mrs. Robinson es –precisamente- la mujer que nos pone a prueba, la que se burla de nosotros, la que nos dice “me gustas, pero nunca tanto”, “te miro, pero nunca tanto”, creando, pues, una profunda –aunque no muy perceptible- crisis existencial, donde el individuo encuentra frustrado su deseo de ser reconocido. Se trata del gancho perfecto, donde un reconocimiento a medias genera esperanza, pero a la vez la suficiente insatisfacción como para que el ego golpeado del individuo se lance a la aventura de insistir.


Eso es lo que pasa con Benjamin (Dustin Hoffman), “el graduado”. Cansado de vivir lo que se espera de él, este joven veinteañero se halla en busca de sí mismo, y es en medio del desconcierto, que descubre a la intrigante Sra. Robinson (Anne Bancroft). Ella encarna la voz de su rebeldía. Ella, además, es la única que parece distinguirle; la única que parece escuchar esa voz interior que le invita a romper con lo establecido.

Curiosamente, aunque desde otro ángulo, la búsqueda de “Ben”, parece ser la misma que la de su amante. Ella, es una mujer desencantada que busca rebelarse tanto o más que él mismo. Se trata de un ser solitario, descontento con su realidad, marcado por circunstancias que dieron un giro a su vida y apagaron sus sueños. Aunque nunca lo diga, aunque se esconda tras su imagen dominante, llegamos a entender que se busca a sí misma en él, tanto como él lo hace en ella.


¿Qué sucede entonces cuando el chico rebelde decide mirar a otra parte…? El dilema de Mrs. Robinson no es sólo la crisis de volver a perderse… Es también el de la mujer que se encuentra en la incómoda situación de competir con su propia hija, tan hermosa como ella alguna vez… pero joven y radiante.




miércoles, 22 de mayo de 2013

40 y 20


Por: Alexiel Vidam

Para nuestros tiempos, lo de “40 y 20” está un poquito desfasado, pero, en los años 60, época en que se estrenó –y ambientó- la película El Graduado, ver a un joven veinteañero con una mujer de 40, era tema tabú. Más aún si la mujer era casada, y tenía una hermosa hija capaz de encender su celos…

El chico rebelde y la Femme Fatale

Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) tiene 20 años, acaba de graduarse, y aún no sabe qué hacer con su vida. Al regresar a casa, se encuentra con una gran celebración donde se encuentran todos los amigos de sus padres, quienes no dejan de sacar pecho por sus triunfos universitarios. Todos le llenan de halagos y le acosan con preguntas sobre lo que hará en adelante, pero Benjamin sólo quiere apartarse y pensar.


En un intento por refugiarse en una habitación solitaria, Ben se encuentra con la Sra. Robinson (Anne Bancroft) –esposa del socio de su padre-, una atractiva cuarentona con el defecto de ser neurótica y adicta al alcohol. Ésta le pide que le lleve a casa, a lo que él accede a regañadientes. Una vez ahí, Mrs. Robinson manifiesta sus deseos de acostarse con él. Él evita sus acosos y se muestra escandalizado; prácticamente huye del lugar, pero unos días después, no puede evitar comunicarse con esa seductora mujer mayor.


Por si fuera poco, los padres de Benjamin le exigen comenzar a salir con Elaine (Katherine Ross), la joven y encantadora hija de los Robinson. Él no quiere hacerlo, pues sabe que se metería en un lío con su desequilibrada amante, pero, ante la presión, acaba cediendo. La cosa se complica verdaderamente, cuando Ben se enamora de Eleine…



Giros románticos y espíritu trasgresor

Si bien en nuestros tiempos el tabú de la diferencia de edad está bastante superado, la película no deja de ser interesante por su contraste entre sensualidad y comedia; aparte de ello, el contexto está perfectamente planteado, de modo que podemos comprender la incomodidad del protagonista ante su situación con la intimidante Mrs. Robinson. Benjamin es un tipo educado bajo cánones conservadores, acostumbrado a seguir las reglas impuestas por sus padres, quienes a su vez, aunque con poca consciencia, le tratan como una suerte de “atracción de circo” para sus amistades. Vemos, por ejemplo, que en la fiesta de bienvenida de Benjamin, no hay ningún amigo de él; todos son amigos de sus progenitores. Lo mismo sucede en su cumpleaños, donde además debe enfrentar una situación sumamente bochornosa: Mr. Braddock le pide que haga una muestra de buceo (con todo y equipo) en la piscina familiar; figura tan ridícula como humillante.


Sin embargo, él ha llegado a un punto en su vida en el que desea romper con todo, ser diferente;  es éste el motor que lo lleva a involucrarse esa mujer que podría ser su madre. Escapa todas las noches y se encuentra con ella en un lujoso hotel, donde se queda hasta el mediodía siguiente. Inicialmente es excesivamente torpe; no sabe cómo comportarse, y es ella quien domina y le indica lo que debe hacer, pero poco a poco va ganando experiencia y seguridad. A pesar de ello, Ben no es un tipo frívolo, y desea conocer el mundo interior de su amante, interrogándole sobre su vida personal y los temas que le interesan. Grande es su frustración cuando ésta le evade.


Podríamos decir que surge en el protagonista un impulso por sentir algo más hacia aquella mujer, pero el rechazo que recibe le lleva progresivamente al cansancio, que concluye en una nueva rebelión: Cuando conoce a Eleine –tan distinta a su madre- decide comenzar a salir con ella. A partir de este punto, la historia da un giro de ciento ochenta. Ya no se trata de las peripecias amatorias de un joven veinteañero, sino de la aventura romántica de un joven capaz de viajar de ciudad en ciudad persiguiendo a la mujer que ama en verdad. La historia coge un sentido mucho más romántico (también conservador, es verdad, tomando en cuenta el momento en que vio la luz), pero no deja de mantener su espíritu subversivo, al tener como foco a un rebelde que, por amor, se pasa por alto los conflictos sociales y familiares.


Por cierto... para los amantes de la buena música, ésta peli trae de lo mejorcito de Simon & Garfunkel, incluyendo su emblemático tema Mrs. Robinson.





Ficha técnica: 


Dirección: Mike Nichols
Producción: Joseph E. Levine, Lawrence Turman
Guión: Calder Willingham, Buck Henry
Música: Dave Grusin
Fotografía: Robert Surtees
Protagonistas: Dustin Hoffman, Anne Bancroft, Katharine Ross
País: Estados Unidos
Año: 1967
Género: Drama, comedia erótica


sábado, 11 de mayo de 2013

Porque madre sólo hay una… ¡y por qué a mí!



Por: Alexiel Vidam

Si te la pasas mechando con tu vieja y ahorita te andas quejando por darle regalo, aquí te presentaos cinco importantes motivos para empezar a apreciar a tu madre y abandonar tus hábitos roñosos (¡ya deja las manualidades que no estás en kínder oe’!). ¿Por qué? Porque a continuación te presentamos cinco viejas del cine por las que NI DE A BALAS cambiarías a tu viejita.

¡Feliz día de la vieja!


BIG MOMMA

Mary Lee Johnston (Prescious)


Si creías que tu vieja era de terror porque de chibolo te amenazaba con el cordón de la plancha (o con la correa, o con la guía telefónica para tirártela en la cabezota), créeme que después de ver Prescious, sentirás que tu vieja es el ser más adorable y angelical del planeta. Mary Lee Johnston destrozó la autoestima de su pobre hija, a quien detestaba por haberle quitado a “su macho”, vale decir, al padre de la propia Prescious (un pedófilo e incestuoso que luego huyó con las mismas). Curiosamente, tendemos a asociar los excesos de las madres con un método desesperado por educar a los hijos (lo cual no significa que estén bien), pero en este caso, la motivación es totalmente opuesta. Mary Lee parece empecinada en acabar con Prescious, agrediéndola verbalmente, burlándose de su físico, obligándola a comer grandes cantidades de comida grasosa, y hasta poniéndole obstáculos para educarse. Créanlo, con una vieja como ésta, ir al colegio y comer sano se convierten en actos gloriosos.


VIEJA SATÁNICA

Margaret White (Carrie)


¿Sabes qué es lo único peor que los testigos de Jehová tocándote la puerta? Pues que tu vieja sea uno de ellos… o alguna otra especie de fanático religioso similar. Y si no lo creen, pregúntenle a la pobre y traumada Carrie, quien fue tachada de engendro de Satán por su madrecita cuando ésta descubrió que le había llegado la regla. Definitivamente, a esta señora le hubiese venido bien que le regalen su colección de “Guía Tabú” para que aprenda un poco a lidiar con la adolescencia en lugar de darle tanto a la Biblia… eso, o presentábamos a Carrie con alguno de tus amigotes “quemados” para que le arranque unas paginitas al sacrosanto libro. ¿Que no? ¿Que eso último no cuadra con la historia? ¿Que los rastafaris no pegan en las pelis de terror? Bueno, por fortuna, Carrie tenía su telequinesis… así cuando su vieja quiso hacerlas de San Juan Bautista (ahogándola “un poquito” en la tina), Carrie se las cobró con una lluvia de cuchillos… ¡Toma mientras!


A MI HIJITO NI LO MIREN

La Sra. Bates (Psicosis)


 Parece que la Sra. Bates se tomó muy en serio eso del complejo de Edipo y lo llevó al extremo, ya que si bien los celos maternos son cosa común, no es común que tu madrecita ande matando tus enamoradas. Nunca vimos a la Sra. Bates en persona, pero podemos intuir su personalidad nomás de ver lo psicoseado que quedó su hijito Norman. Mamá había muerto, pero Norman decidió mantenerla “viva” en su propio cuerpo. Así, el susodicho se las daba de travesti con las ropas de mamá y dándose órdenes todo el tiempo. Según Norman, “el mejor amigo de un chico, es su madre”, y él no debía permitir que nada perturbe a mamá… mucho menos esas mujeres horribles que querían robarle a su niño. Marion, la primera protagonista de Psicosis, tuvo la pésima suerte de alborotarle las hormonas al nene… y vaya que le costó.



THIS IS ESPARTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Mamá Fratelli (Los Goonies)


Eso de que para una madre no hay hijo feo es una piedra, y si no lo creen, pregúntenle a Mamá Fratelli, quien tenía escondido y encadenado a su hijo Sloth porque le salió “federal” (y eso que ella no era precisamente agraciada… tremenda cara de bulldog…). Para quienes no recuerden mucho a esta señora (ya que apareció en una de esas pelis para chibolos “de mis tiempos”), la tía sale en la película Los Goonies, de Spielberg; ésa de unos niños que salen en busca de un tesoro pirata y empiezan a ser perseguidos por una banda de delincuentes. Mamá Fratelli era la cabecilla y a la vez madre de los criminales, a quienes mandoneaba, golpeaba y trataba como idiotas todo el tiempo (fácil ella los dejó así de tanto puñete). Los hijos, para esto, eran unos tremendos manganzones que le tenían harto miedo a su vieja, salvo por Sloth, que, al ser marginado por su deformidad, fue el único que acabó revelándose.


GALLINA VIEJA DA BUEN CALDO

Mrs. Robinson (El Graduado)


Así como están las viejas abusivas y las viejas celosas… están las viejas que se meten con tu novio. Una de las grandes pioneras en este rubro de vieja “atrasadora”, es, sin duda, la Sra. Robinson (que cómo se habrá convertido en leyenda, que hasta tiene canción). En la Sra. Robinson, encontramos a la belleza madura y dominante, pero también a una mujer frustrada que necesita tomar “posesiones” para elevar su alicaído ego. Para un muchacho de los 60’, en plena rebeldía contra los cánones sociales, la Sra. Robinson resulta ser toda una tentación, pero acaba convirtiéndose en una verdadera pesadilla. ¿Cuándo? Cuando al jovencito se le da poner el ojo en el retoño de su amante… y es que si así estaba la mamá, ya se imaginarán cómo estaba la hija.