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domingo, 17 de marzo de 2013

¿El libro o la película?


Por: Alexiel Vidam

Pregunta típica: “¿Cuál prefieres? ¿El libro, o la película?”. La típica respuesta es “el libro, siempre es mejor que la película”. Yo creo que la respuesta está mal armada; deberían decir: “el original, siempre es mejor que la adaptación” (¿o me van a decir que se alucinan mejor Star Wars en formato de libro que en película?). Aun así, no concuerdo totalmente con la afirmación. Creo que sí, en la mayoría de casos, el original supera a la adaptación, porque, el original, se encuentra en el formato en el que fue concebido, el que, en teoría, le corresponde por excelencia. Sin embargo, he encontrado algunas excepciones; vamos con ellas.


Una de hipsters (Las Ventajas de ser Invisible)


Me atrevo a decir que la película aventaja bastante al libro; sin embargo, creo que pesa bastante el hecho de que el propio autor de la novela (Stephen Chbosky) sea también el director y guionista de la película. Las vivencias de estos adolescentes “desadaptados” de los 90 (el chibolo timidón, la “movidita” en retiro, la loca histriónica, la “friki”, el fumón y el chico gay) se transmiten mucho mejor con la agilidad rítmica del filme. Las imágenes llenas de color, luces, y, sobre todo, la banda sonora son otro de los platos fuertes de esta película. Si eres de los que piensan que la música de antes era mejor (y te aplaudo), aquí tienes un OST con temas de Bowie, The Smiths, Dexy’s Midnight Runners, New Order, entre otros. Además, es una película sumamente fresca, con la que no sólo te conmoverás e identificarás, sino también te divertirás. El libro, por el contrario, tiende a ser “un poco” emo. Unas cuantas veces, querrás sacar del papel a protagonista para taclearlo por llorón. (Para ver el post de Las Ventajas de Ser Invisible, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2013/01/adolescentes-marginados.html)


Para morderte mejor… (Entrevista con el Vampiro)


Éste es otro caso en el cual el autor (bueno, autora) participa directamente en el filme. Anne Rice, escritora de Entrevista con el Vampiro, fue quien se encargó del guión para la adaptación cinematográfica. Cuenta la leyenda que inicialmente no estuvo de acuerdo con la elección de Tom Cruise para el papel del vampiro Lestat, porque le consideraba “muy americano” para el papel, pero una vez que vio la película terminada, aplaudió su actuación (y seguramente le extrañó unos años después, cuando sacaron La Reina de los Condenados –la continuación- con otro actor, y el resultado fue catastrófico). Disfruté mucho de ambas versiones –literaria y cinematográfica-, pero me inclino más por la segunda. La novela tuvo uno que otro pasaje aburrido que la película supo recortar adecuadamente; se cambió también el drama del vampiro Louis (que había perdido a un hermano que se creía santo) por uno más verosímil y cercano al público (la muerte de una esposa y una hija). Aparte de eso, pienso que la historia se adaptaba mucho mejor al formato de la imagen en movimiento que al de la narración, y también que Anne Rice es muy buena para contar historias que “enganchan”, pero su estilo literario es algo “simplón”.


Pandillas futuristas (La Naranja Mecánica)


Bueni, bueni, bueni, queridos drugos, he aquí, otro dilema tan bolche complicado, que me duele la gulivera de tener que elegir. Por una parte, amo la estética bizarra del maestro Kubrick, pero, por otra parte, me gustó mucho más el final de la novela y el mensaje de fondo que nos quiso dejar Anthony Burgess (el autor original). Cabe anotar, que esa estética que menciono, es propia del filme, pues, para su realización, el director se tomó varias libertades en cuanto a la ambientación; en el libro, las descripciones son bastante distintas (en éste, por ejemplo, la escultura con la que Alex comete el asesinato, es un busto de Bethoveen, mientras que en la película se trata de un falo gigante, en alusión al sentido freudiano de la potencia sexual y el impulso). En este caso, lamentablemente, no me puedo decidir; siento que me encuentro ante dos versiones de una misma obra, cada una con puntos muy fuertes a su favor; así que si no han leído el libro o visto la película, los animo a revisar ambos y sacar sus propias conclusiones. (Para conocer más al protagonista de La Naranja Mecánica, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2012/01/un-criminal-muy-carismatico.html)


Qué “mello” (La Máscara de la Muerte Roja)


Roger Corman, conocido como “el amo de la serie B”, era muy aficionado a los cuentos de Edgar Allan Poe, y llevó varios de estos a la pantalla grande. Esta adaptación, fue una de las más elogiadas (además de que cuenta, en el papel principal, con su actor fetiche Vincent Price). A mi parecer, aunque la producción haya sido de bajo presupuesto, éste también es uno de esos casos extraños en los que la adaptación supera al original (y que el autor original no está implicado en el guión). Corman no sólo logró conseguir un largometraje de una historia de pocas páginas, sino que ello le permitió rellenar todos esos “huecos” que Edgar Allan Poe muchas veces dejaba en sus narraciones (de modo que los hechos parecían abruptos, y los cambios en la personalidad de sus caracteres, demasiado repentinos). En la versión cinematográfica, los personajes son mucho más completos, especialmente el Príncipe Próspero (Vincent Price), cuya sordidez y excentricidad en esta versión reflejan mucho mejor esa actitud libertina (y cruel) de la que habla el cuento.


Mecha Callejera (Fight Club)


Soy “el cerebro confundido de Jack”… y es que en este caso, me siento completamente indecisa. El libro de Chuck Palahniuk es genial, pero la adaptación de David Fincher, también es genial; en algunos casos supo reflejar perfectamente lo escrito por el autor, y en otros, se tomó las libertades necesarias para darle más intensidad a las escenas, sin romper con el sentido total de la obra. Diría que el final del libro es bastante más aterrador que el de la película (ésta tuvo un final más “romántico”, dentro de su género), que va más acorde con el tono oscuro de la novela; peeeeeero, aun así, creo que esos cambios realizados por Fincher, cayeron a pelo; la riqueza de las imágenes presentadas supera las descripciones dadas por el libro. Si bien es una elección difícil, creo que me voy más por el filme, donde inclusive el propio Tyler Durden (el “otro tipo”, en la cabeza del narrador esquizofrénico) es mucho más fuerte que en la obra original. Por cierto, qué tales actuaciones las de Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter… (Para ver el post de Fight Club, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2011/11/peleadores-noctambulos.html)


Drácula enamorado (Bram Stoker’s Dracula)


La idea inicial de Francis Ford Coppola cuando hizo su Bram Stoker’s Dracula era, precisamente, hacer una adaptación sumamente fiel al libro original. Hasta el momento ninguna de las versiones cinematográficas de Drácula había respetado la novela (se habían cambiado nombres, fusionado personajes, se había alterado la ocupación de alguno, etc, etc.). Coppola fue bastante fiel al molde original de los personajes y al contexto; sin embargo, tampoco pudo evitar meterle de “su cosecha”, y nos convirtió al villanazo Drácula en un antihéroe trágico: apasionado, enamorado hasta las últimas consecuencias, una versión vampírica del Fausto que vendió su alma al diablo por una mujer. Lo más interesante de este Drácula, además, es que mezcla al personaje literario con el personaje histórico (“Vlad Tepes, el empalador”, el héroe rumano que inventó el anticucho humano y derrotó a los turcos). Si bien el libro es sumamente interesante (y no hay que desmerecer el mérito del autor original), me quedo con esta versión de Drácula romántico, lleno de matice y contradicciones que lo humanizan al punto de hacer que nos identifiquemos mucho más con él que con los “héroes” de la historia.


Carrie Nerd (Matilda)


Matilda es algo así como una “Carrie” buena gente. Ésta también tiene poderes telequinéticos, nomás que no se va tal al extremo de incendiar el colegio y matar a todos sus compañeritos; ella se conforma con espantar a la directora, que es una tía horrible a la que nadie quiere. Recuerdo que esta película me envició cuando estaba en el cole y era nerd, pues el mensaje de fondo de la pela era que los nerds también pueden ser “cool” y salvar el mundo (en esa época no existía Sheldon Cooper). Cuando supe que estaba basada en un libro, me esmeré en conseguirlo y lo leí de inicio a fin casi en un día. No voy a decir que no me gustó para nada… pero el final me pareció verdaderamente decepcionante; no era el mismo que en la película. En la película, la chibola conseguía una vida feliz y ya no necesitaba de sus poderes, pero los utilizaba de vez en cuándo (un poquito de magia en la cotidianidad nunca viene mal, como por ejemplo, cuando tienes que ordenar ese basural al que llamas “cuarto”). En el libro, una vez que fue feliz, perdió los poderes y se convirtió en una chibola nerd a secas. Comprenderán que la historia perdiera completamente el “feeling” para mí.


Chibolos terribles (Tom Sawyer)


Tom Sawyer es una de esas historias que te atrapan cuando eres niño y te encanta jugar a trepar árboles y a representar roles (indio, pirata, vaquero, etc, etc.). Basada en la novela de Mark Twain, la película es una versión mucho más ágil, digerible y entretenida de cómo un par de niños traviesos de Misisipi, entre juego y juego, son testigos de un asesinato y se meten en una serie de líos para salvar al hombre que ha sido culpado injustamente. Como ya he mencionado, la película me pareció más entretenida. Será que quizás agarré el libro ya de vieja, o será que no le tengo mucha paciencia a las historias demasiado lentas, por lo cual la novela me provocó bastante sueño; por el contrario, la película me tuvo enganchada de inicio a fin.


El libro se hizo después (Furia de Titanes)


Así como existen películas basadas en libros, existen libros que toman de base o son adaptaciones de películas. Éste es el caso de Furia de Titanes (la de 1981, nada que ver con su catastrófico remake del 2010), que fue adaptada a novela. Yo leí el libro hace ya como 17 años (… la vejez…), cuando ni sabía que existía la película. El libro, simple y sencillamente, me encantó. Recuerdo que pude visualizar claramente cada pasaje, cada descripción, y la película se montó sola en mi cabeza. Las líneas transmitían muy bien la emoción de Perseo volando sobre el Pegaso, el terror que transmitía la medusa, la brutalidad del terrible Kraken (sí, yo en mi infancia me alucinaba bien a lo Historia sin Fin, que estaba dentro del libro). Creo que mis expectativas acerca de la película, cuando la encontré, fueron demasiado grandes. No quiero ser injusta, la película es muy buena. Interesante, entretenida, y además, una súper producción para su época, pero la verdad, es que la película en mi cabeza se veía bastante mejor… (Para leer el post de Furia de Titanes, entra aquí: http://cinematosiscronica.blogspot.com/2012/04/choque-de-titanes.html)

(Una versión más “dedomediera” de este artículo, puede encontrarse en las páginas 42 y 43 de la revista DedoMedio N° 63).



miércoles, 11 de abril de 2012

Choque de Titanes


Por: Alexiel Vidam

Yo soy de la generación que de chibola se quedaba pegadaza viendo El Narrador de Cuentos, y quedé particularmente impresionada por la historia de Perseo y la Medusa. Me envicié con la mitología griega, y a través de ella llegué hasta Furia de Titanes (Clash of the Titans), un clásico de la Metro Goldwyn Mayer que luego tuvo un lamentable remake producido por Warner Brothers. A propósito de la parte 2 de este triste remake, dedicamos un post a la versión clásica, como para hacerle justicia.


La aventura del semidiós

Perseo (Harry Hamlim) es hijo del dios Zeus (Laurence Olvivier) y de Dánae, princesa de Argos. Él y su madre fueron arrojados al mar por su abuelo Acrisio (Donald Houston), celoso del dios de dioses, razón por la cual el joven Perseo crece en la isla de Serifos, a donde llegó sano y salvo junto a su madre, gracias al poder divino de su padre.

El máximo deseo de Perseo es volver a Argos para recuperar su trono (última voluntad de su difunta madre), sin embargo, la vengativa diosa Tetis (Maggie Smith), molesta con Zeus por haber castigado a su malvado hijo Calibos (Neil McCarty) transformándolo en sátiro, coloca a Perseo, solo y semidesnudo, en la isla de Jopa. Ahí, se entera de la maldición que acecha al reino.

Calibos, hijo deTetis.
También por orden de Tetis, todo pretendiente a la mano de la princesa Andrómeda (Judy Bowker), ex prometida de Calibos (hasta antes de ser deformado), debe resolver un enigma; de encontrarle respuesta, se casaría con Andrómeda y heredaría el trono de Jopa, de lo contrario, sería enviado a la hoguera. El enigma cambia constantemente, y la muerte es el pan de cada día en Jopa. Desde entonces, la princesa Andrómeda no sólo no come, sino que se desdobla cada noche y su alma es trasladada por un buitre gigante a la presencia de Calibos, el señor de los pantanos.



Embelesado por la belleza de Andrómeda y sediento de aventura, Perseo decide asumir el reto, armado por tres obsequios que ha recibido de los dioses: un casco que hace invisible a quien lo use (regalo de Atenea), un escudo que brilla y refleja como un espejo (regalo de Hera), y una espada capaz de cortar el mármol (regalo de Afrodita). Con ellos, y con la ayuda de Pegaso, el último de los caballos alados, Perseo consigue vencer a Calibos y rescatar a Andrómeda.

Perseo y Andrómeda.
Sin embargo, cuando el héroe parece haber conseguido la victoria, un mal mayor acecha la ciudad; Tetis aprovecha una imprudencia de la reina Casiopea (Sian Philips), madre de Andrómeda, para echar una nueva maldición: en el plazo de 30 días, Andrómeda debe ser sacrificada al Kraken (el más poderoso de los titanes, que vive en las profundidades del mar); de lo contrario, Jopa será destruida por completo.

El terrible Kraken.

Ahora Perseo deberá encontrar la manera de derrotar al Kraken. ¿Pero cómo vencer a semejante bestia? La respuesta se la dan las tres terribles grayas, tres viejas que decrépitas que comparten un solo ojo y se alimentan de carne humana: “Debes buscar a la Medusa”, el monstruo cuya mirada es capaz de convertirlo todo en piedra.
Perseo y la cabeza de la Medusa.

Mitos y libertades cinematográficas

Como toda adaptación, Furia de Titanes tiene sus libertades respecto del mito original. En el mito griego original, Perseo emprende su odisea motivado por rescatar a su madre de las pretensiones del tirano Polidectes, rey de Serifos. Consigue vencer a la Medusa gracias a la ayuda de las ninfas, quienes le entregan una bolsa mágica, sandalias aladas, y el casco de invisibilidad de Hades. También el dios Hermes le obsequia con una hoz de acero para cortas la cabeza de la Medusa. Cuando lo logra, de la sangre de la cabeza de la gorgona, nace el Pegaso.

Luego, en su camino de regreso, casualmente se encuentra con la princesa Andrómeda encadenada en una bahía, pues sus padres la habían ofrecido en sacrificio para librarse del monstruo marino Ceto (el nombre “Kraken”, de la película, pertenece en realidad a un monstruo escandinavo con forma de pulpo gigante). En algunas versiones, Perseo vence al monstruo con una espada, en otras, con la cabeza de Medusa, y luego de eso, pide la mano de la princesa.

En la mitología, se podría decir entonces que las aventuras de Perseo están menos hiladas entre sí. El trabajo realizado en la película fue interesante en este sentido, pues en lugar de trabajar varias historias de manera individual, creó una sola trama, cuyos elementos se complementan y justifican de mejor manera. Además, respetó muchas características de los mitos griegos originales, como el sentido heroico que caracteriza a sus personajes principales, la presencia y el respeto por los sabios (en este caso, del poeta y dramaturgo Ammon, el anciano que se hace amigo de Perseo en Jopa), y la extrema humanidad de los dioses, quienes son muy parecidos a los mortales, sólo que viven para siempre y cuentan con poderes divinos, lo cual hace que sus virtudes y defectos también se vean agigantados. Aquí no se habla de buenos y malos, sino de seres con diferentes dimensiones, con una compleja escala de grises. Zeus es tirano y mujeriego, pero es un excelente padre y trata de ser justo en la medida de lo posible, mientras que Tetis es vengativa y cruel, pero a su vez es una madre preocupada y dolida por el destino que le ha tocado a su hijo.


Por qué NO me gustó el remake

Para empezar, porque si en la versión antigua, las actuaciones eran bastante malas (hay que admitirlo), en la nueva son simplemente terribles. Muy mal elegido el actor de Perseo, Sam Wortington (¿Lo recuerdan…? Jake Sully, de Avatar) completamente inexpresivo y “tieso”… yo diría, que en Avatar, el papel de militar le cayó a pelo. La única actuación más o menos rescatable, es la de Ralph Fiennes (Hades), pero digamos que su papel tampoco permitía hacer mucho.

El guión también deja mucho que desear. Aquí no se tomaron libertades cinematográficas, aquí se zurraron con roche. Perseo no se queda con Andrómeda (Alexa Davalos), metieron al personaje de Io, que originalmente, no tenía vela en este entierro, fusionaron el personaje de de Calibos con el de Acrisio (Jason Flemyng), quien, en esta versión, está casado con Danae (los griegos estarse preguntando en qué momento crearon ese incesto). Además, resulta que Andrómeda es princesa de ARGOS (JUAT!?), y al Pegaso, que en tooooooooooooodas las tradiciones ha sido siempre blanco, lo pintaron de negro para que se vea más “cool” (pésima idea).

Hades... Tenía que ser "el malo" (fail!).
Por si fuera poco, en el afán gringo de romper con el arquetipo del héroe valiente y noble que era Perseo, lo convirtieron en un matón resentido que podrá encajar bien en algún comic actual, pero no va con los héroes de la mitología clásica (me tinka que después de Superman, los gringos se fueron pal’ otro extremo y ahora los quieren convertir a todos en unos achorados). Además, cayeron en el típico cliché de convertir a Hades (Ralph Fiennes), dios del submundo, en el malo de la película, como quien trata de vincularlo con el Satán del cristianismo (relación que no existía, pues Hades nunca representó al mal en la mitología griega, simplemente era el dios desafortunado al que le tocó el submundo mientras que sus hermanos se quedaron con lo mejorcito).

Otro de los puntos más insultante de este remake, se da cuando, en “homenaje” al clásico de 1981 (al cual dedicamos este post), presentan una versión ridiculizada del búho sabio de Atenea (que aparece en la versión clásica), tratado siempre de juguete mecánico viejo. Es triste pues, con todas sus deficiencias tecnológicas, Furia de Titanes de la Metro Goldwyn Mayer fue una súper producción; tomemos en cuenta que en aquella época todos los efectos se trabajaban con maquetas o construyendo escenarios en estudio, mientras que la Warner la tuvo mucho más fácil gracias a las computadoras y el 3D; a pesar de esto, pésimo guión y terribles actuaciones, son insalvables para la más avanzada tecnología.

Puro efecto y cero contenido... Epic fail.

Así que ya saben, consigan la versión clásica y NO vean el remake, que como todo buen bodrio, tenía que contar con una más lamentable segunda parte… (*no comments*).





Trailer de la versión que SÍ deben ver (1981).