miércoles, 11 de abril de 2012

Choque de Titanes


Por: Alexiel Vidam

Yo soy de la generación que de chibola se quedaba pegadaza viendo El Narrador de Cuentos, y quedé particularmente impresionada por la historia de Perseo y la Medusa. Me envicié con la mitología griega, y a través de ella llegué hasta Furia de Titanes (Clash of the Titans), un clásico de la Metro Goldwyn Mayer que luego tuvo un lamentable remake producido por Warner Brothers. A propósito de la parte 2 de este triste remake, dedicamos un post a la versión clásica, como para hacerle justicia.


La aventura del semidiós

Perseo (Harry Hamlim) es hijo del dios Zeus (Laurence Olvivier) y de Dánae, princesa de Argos. Él y su madre fueron arrojados al mar por su abuelo Acrisio (Donald Houston), celoso del dios de dioses, razón por la cual el joven Perseo crece en la isla de Serifos, a donde llegó sano y salvo junto a su madre, gracias al poder divino de su padre.

El máximo deseo de Perseo es volver a Argos para recuperar su trono (última voluntad de su difunta madre), sin embargo, la vengativa diosa Tetis (Maggie Smith), molesta con Zeus por haber castigado a su malvado hijo Calibos (Neil McCarty) transformándolo en sátiro, coloca a Perseo, solo y semidesnudo, en la isla de Jopa. Ahí, se entera de la maldición que acecha al reino.

Calibos, hijo deTetis.
También por orden de Tetis, todo pretendiente a la mano de la princesa Andrómeda (Judy Bowker), ex prometida de Calibos (hasta antes de ser deformado), debe resolver un enigma; de encontrarle respuesta, se casaría con Andrómeda y heredaría el trono de Jopa, de lo contrario, sería enviado a la hoguera. El enigma cambia constantemente, y la muerte es el pan de cada día en Jopa. Desde entonces, la princesa Andrómeda no sólo no come, sino que se desdobla cada noche y su alma es trasladada por un buitre gigante a la presencia de Calibos, el señor de los pantanos.



Embelesado por la belleza de Andrómeda y sediento de aventura, Perseo decide asumir el reto, armado por tres obsequios que ha recibido de los dioses: un casco que hace invisible a quien lo use (regalo de Atenea), un escudo que brilla y refleja como un espejo (regalo de Hera), y una espada capaz de cortar el mármol (regalo de Afrodita). Con ellos, y con la ayuda de Pegaso, el último de los caballos alados, Perseo consigue vencer a Calibos y rescatar a Andrómeda.

Perseo y Andrómeda.
Sin embargo, cuando el héroe parece haber conseguido la victoria, un mal mayor acecha la ciudad; Tetis aprovecha una imprudencia de la reina Casiopea (Sian Philips), madre de Andrómeda, para echar una nueva maldición: en el plazo de 30 días, Andrómeda debe ser sacrificada al Kraken (el más poderoso de los titanes, que vive en las profundidades del mar); de lo contrario, Jopa será destruida por completo.

El terrible Kraken.

Ahora Perseo deberá encontrar la manera de derrotar al Kraken. ¿Pero cómo vencer a semejante bestia? La respuesta se la dan las tres terribles grayas, tres viejas que decrépitas que comparten un solo ojo y se alimentan de carne humana: “Debes buscar a la Medusa”, el monstruo cuya mirada es capaz de convertirlo todo en piedra.
Perseo y la cabeza de la Medusa.

Mitos y libertades cinematográficas

Como toda adaptación, Furia de Titanes tiene sus libertades respecto del mito original. En el mito griego original, Perseo emprende su odisea motivado por rescatar a su madre de las pretensiones del tirano Polidectes, rey de Serifos. Consigue vencer a la Medusa gracias a la ayuda de las ninfas, quienes le entregan una bolsa mágica, sandalias aladas, y el casco de invisibilidad de Hades. También el dios Hermes le obsequia con una hoz de acero para cortas la cabeza de la Medusa. Cuando lo logra, de la sangre de la cabeza de la gorgona, nace el Pegaso.

Luego, en su camino de regreso, casualmente se encuentra con la princesa Andrómeda encadenada en una bahía, pues sus padres la habían ofrecido en sacrificio para librarse del monstruo marino Ceto (el nombre “Kraken”, de la película, pertenece en realidad a un monstruo escandinavo con forma de pulpo gigante). En algunas versiones, Perseo vence al monstruo con una espada, en otras, con la cabeza de Medusa, y luego de eso, pide la mano de la princesa.

En la mitología, se podría decir entonces que las aventuras de Perseo están menos hiladas entre sí. El trabajo realizado en la película fue interesante en este sentido, pues en lugar de trabajar varias historias de manera individual, creó una sola trama, cuyos elementos se complementan y justifican de mejor manera. Además, respetó muchas características de los mitos griegos originales, como el sentido heroico que caracteriza a sus personajes principales, la presencia y el respeto por los sabios (en este caso, del poeta y dramaturgo Ammon, el anciano que se hace amigo de Perseo en Jopa), y la extrema humanidad de los dioses, quienes son muy parecidos a los mortales, sólo que viven para siempre y cuentan con poderes divinos, lo cual hace que sus virtudes y defectos también se vean agigantados. Aquí no se habla de buenos y malos, sino de seres con diferentes dimensiones, con una compleja escala de grises. Zeus es tirano y mujeriego, pero es un excelente padre y trata de ser justo en la medida de lo posible, mientras que Tetis es vengativa y cruel, pero a su vez es una madre preocupada y dolida por el destino que le ha tocado a su hijo.


Por qué NO me gustó el remake

Para empezar, porque si en la versión antigua, las actuaciones eran bastante malas (hay que admitirlo), en la nueva son simplemente terribles. Muy mal elegido el actor de Perseo, Sam Wortington (¿Lo recuerdan…? Jake Sully, de Avatar) completamente inexpresivo y “tieso”… yo diría, que en Avatar, el papel de militar le cayó a pelo. La única actuación más o menos rescatable, es la de Ralph Fiennes (Hades), pero digamos que su papel tampoco permitía hacer mucho.

El guión también deja mucho que desear. Aquí no se tomaron libertades cinematográficas, aquí se zurraron con roche. Perseo no se queda con Andrómeda (Alexa Davalos), metieron al personaje de Io, que originalmente, no tenía vela en este entierro, fusionaron el personaje de de Calibos con el de Acrisio (Jason Flemyng), quien, en esta versión, está casado con Danae (los griegos estarse preguntando en qué momento crearon ese incesto). Además, resulta que Andrómeda es princesa de ARGOS (JUAT!?), y al Pegaso, que en tooooooooooooodas las tradiciones ha sido siempre blanco, lo pintaron de negro para que se vea más “cool” (pésima idea).

Hades... Tenía que ser "el malo" (fail!).
Por si fuera poco, en el afán gringo de romper con el arquetipo del héroe valiente y noble que era Perseo, lo convirtieron en un matón resentido que podrá encajar bien en algún comic actual, pero no va con los héroes de la mitología clásica (me tinka que después de Superman, los gringos se fueron pal’ otro extremo y ahora los quieren convertir a todos en unos achorados). Además, cayeron en el típico cliché de convertir a Hades (Ralph Fiennes), dios del submundo, en el malo de la película, como quien trata de vincularlo con el Satán del cristianismo (relación que no existía, pues Hades nunca representó al mal en la mitología griega, simplemente era el dios desafortunado al que le tocó el submundo mientras que sus hermanos se quedaron con lo mejorcito).

Otro de los puntos más insultante de este remake, se da cuando, en “homenaje” al clásico de 1981 (al cual dedicamos este post), presentan una versión ridiculizada del búho sabio de Atenea (que aparece en la versión clásica), tratado siempre de juguete mecánico viejo. Es triste pues, con todas sus deficiencias tecnológicas, Furia de Titanes de la Metro Goldwyn Mayer fue una súper producción; tomemos en cuenta que en aquella época todos los efectos se trabajaban con maquetas o construyendo escenarios en estudio, mientras que la Warner la tuvo mucho más fácil gracias a las computadoras y el 3D; a pesar de esto, pésimo guión y terribles actuaciones, son insalvables para la más avanzada tecnología.

Puro efecto y cero contenido... Epic fail.

Así que ya saben, consigan la versión clásica y NO vean el remake, que como todo buen bodrio, tenía que contar con una más lamentable segunda parte… (*no comments*).





Trailer de la versión que SÍ deben ver (1981).

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