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domingo, 24 de marzo de 2013

Ángel Asesino

“Déjame entrar…”


Por: Alexiel Vidam

Una historia de vampiros atípica, con una estética sobria, tan realista, que casi se siente real. Los protagonistas son Oskar y Eli. Él, un niño de 12 años, víctima de bullying. Ella, una niña solitaria que aparenta su edad, pero que es, en verdad mucho mayor. Él fantasea con liquidar a sus opresores. Ella se alimenta de sangre.

Basada en la novela original de John Ajvide (quien estuvo a cargo del guión), Déjame Entrar, película sueca de Tomas Alfredson, nos traslada a Blackeberg, un suburbio de la ciudad de Estocolmo a comienzos de los 80’. El protagonista es Oskar (Kåre Hedebrant), un niño de 12 años que vive con su madre, y asiste a una escuela donde es acosado constantemente por los matones de la clase. En consecuencia, él ha desarrollado un mórbido interés por el análisis forense, colecciona noticias policiales y representa escenas de asesinato con un cuchillo. Una noche conoce a Eli (Lina Leandersson), la nueva vecina de al lado, una niña que parece tener su edad y vive con su “padre”. En su primer encuentro, Ella le dice que no pueden ser amigos; sin embargo, el acercamiento entre ambos se va dando de manera espontánea.

Eli y Oskar

Oskar se siente comprendido por Eli, quien parece ser tan solitaria como él y le incita a defenderse de los abusos. Ella le visita al oscurecer; aparece en su ventana y le pide que le deje entrar. Poco después, Oskar le pide que sea su novia; no sospecha que Eli esté implicada en una serie de extraños asesinatos.



Una de vampiros… mas no de las tantas

Déjame Entrar no es una típica cinta de vampiros que viven en castillos y muestran caninos prominentes. La trama se desarrolla en un momento casi actual y presenta temas cercanos a nuestra sociedad: el bullying, el alcoholismo, la delincuencia, las familias disfuncionales, los conflictos políticos (recordando la escena en que se da a entender que “el mal” proviene de Rusia).


La estética es bastante sobria. No se recurre al efectismo. Se pretende transmitir el máximo realismo posible, aun tratándose de un filme con elementos fantásticos (la chica vampiro, sus costumbres y los sucesos que la rodean). La narración es lineal; no hay flashbacks* ni juegos de tiempo (y sigue siendo interesante). No hay música de fondo, salvo por la que suena en la radio del encuadre**. Hay pocos efectos visuales: la sangre, los desplazamientos animalescos de la vampiro, y la toma de la mujer en llamas (por exposición al Sol). El único sonido anormal que se escucha, son los rugidos de la niña al cazar. Ella no vuela, no se convierte en animales, no posee colmillos. Su condición vampiresca la hace fuerte, pero no es un ser de apariencia indestructible. Por el contrario, tiene la figura frágil de las niñas de su edad (o de la edad en la que se quedó), y necesita cierto apoyo para abastecerse (para ello recurre a HakanPer Ragnar-, el sirviente que le hace de “padre” y que le ayuda a asesinar).

Al ser descubierto, Hakan se desfigura el rostro para
que no le asocien con Eli.

Eli no es un vampiro romántico, pero conserva su aire seductor. La rodea una atmósfera de misterio que compaña sus diálogos y movimientos, por ratos bestiales, por ratos sensuales. Esto hace que, a pesar de su corta edad y la de su amigo, la mayoría de las escenas que les unen estén dotadas de una fuerte carga erótica, presentada con bastante sutileza. Nos encontramos, pues, frente a un personaje rico, complejo, que resalta al ofrecer una “versión realista” del monstruo fantástico. Asimismo, mantiene constantemente su dualidad, rompiendo con los estereotipos de “vampiro malo” y depredador (los Nosferatus, los Dráculas clásicos, Lestat de Entrevista con el Vampiro) o “vampiro bueno” y renegado de su especie  (Louis de Entrevista con el Vampiro, o el Drácula enamorado de Coppola). Ella nunca abandona sus hábitos cazadores (sin ellos moriría), pero al mismo tiempo es capaz de desplegar amor, y de respetar las vidas de sus allegados.

Oskar y Eli

Al lado de Eli, Oskar logrará crecer, y cobrar valentía para enfrentar sus temores, pero también se hallará en un fuerte dilema. Al descubrir su identidad asesina, debe elegir entre guiarle hacia la muerte, o mantener el secreto y quedarse a su lado.



Datos curiosos

Póster de la versión angloamericana.
Existe una versión angloamericana (Let me In), dirigida por Matt Reeves y lanzado en 2010, con la actuación estelar de Kodi Smit-McPhee y Chloë Moretz. Para esta versión se “americanizaron” los nombres y se trasladó la acción de Estocolmo a Nuevo México. Tiene un estilo mucho más efectista y comercial, más apegado a la escuela hollywoodense (aquí, por ejemplo, se inicia con un flashback). Al igual que la versión sueca, obtuvo excelentes críticas y recaudó 24 millones de dólares en taquilla a nivel mundial, mas no faltaron opiniones adversas alegando que Matt Reeves no tenía mérito, pues presentaba casi un calco de la cinta de Alfredson.

Finalmente, un dato que no quisiera omitir, es que en la novela original, Eli no era una niña, sino un niño castrado, y su “padre” Hakan sentía atracción pederasta hacia ella. Estos datos se incluían en tomas que fueron posteriormente editadas, quedando sólo sugerencias en la voz algo áspera de la vampiro (modificada adrede), en las partes en que dice que “ella no es una chica”, y en una toma rápida y poco clara de sus órganos genitales.






Ficha técnica:


Título original: Låt den rätte komma in (“Deja entrar al indicado”)
Dirección: Tomas Alfredson
Producción: Carl Molinder, John Nordling
Guión: John Ajvide Lindqvist
Reparto: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar
País: Suecia
Año: 2008
Género: Horror, drama, romance
Idioma: Sueco










*Para ver la película online, click aquí.
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* Flashback: Salto al pasado
** Encuadre: Composición gráfica de cada toma (los elementos de la pantalla y cómo están colocados).