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miércoles, 24 de mayo de 2017

El pirata más salado de los siete mares ha vuelto



Por: Samantha Mesía

Desde el 2003 somos testigos de los infortunios de este singular pirata, que junto a su Perla Negra (aunque ésta siempre termine bajo el mando de otro capitán) recorre los mares en busca de fama y riqueza, como de costumbre, topándose con alguno de sus muchos enemigos. Nos quedó muy claro, 6 años atrás, en el estreno de Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, que Jack Sparrow necesitaba recuperar su suerte y esta vez viene decidido a recobrarla.


¡Este es el día que recordarás, como el día en el que volviste a ver al Capitán Jack Sparrow!



¿Vivir aventuras en alta mar? ¿Muchas botellas de ron? ¡Y que conozcan tu nombre en cada puerto y bahía del Caribe! ¿Cuántos de nosotros soñamos con ser piratas? Es imposible no identificarse con este ideal, aunque sea en un sentido fantasioso y -obvio-, platónico. Con el estreno de la nueva película de la saga Piratas del Caribe: La venganza de Salazar este 26 de Mayo, nos volvemos a encontrar con nuestro anti-héroe, que en esta ocasión se enfrentará a un grupo de piratas-fantasmas (sí, volvemos a los no-muertos como en la primera entrega de la saga), comandado por uno de sus antiguos enemigos, el Capitán Salazar (Javier Bardem). Este último escapó del Triángulo del diablo con el sólo propósito de exterminar a los piratas de la faz de la tierra (o el mar, en este caso), con un especial interés por Sparrow.


La única posibilidad de Jack para seguir vivo, es conseguir el Tridente del Tritón, cuyo legendario poder hace que quien lo posea sea capaz de dominar el mar.


Tu cara me es familiar, ¿te he amenazado antes?

Por los aires de desventura que siempre lo siguen, es imposible imaginarnos a Jack sin sus típicos séquitos de rivales. En cada una de sus películas, te das cuenta de que, lo que más colecciona Jack, obviamente no son tesoros ni barcos; son némesis, y esta vez no es la excepción.


Una importante similitud con la primera película, es el regreso del megalomaniaco capitán Barbossa, volviendo a sus raíces con su papel de villano. Además, como sustituyendo a Calypso, mejor conocida como la Tía Dalma, ingresa al elenco una nueva bruja del mar, llamada Shansa.   Por otra parte, se integran personajes que toman el rol que desempeñaban los icónicos Will Turner (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley): su propio hijo Henry Turner (muy bien interpretado por Brenton Thwaites), cuyo único objetivo es romper una maldición para reencontrarse con su padre, y Carina Smyth (Kaya Scodelario), una muy inteligente astrónoma acusada de bruja debido a su ingenio. Lo genial acerca de este personaje, es que se separa de su antecesora Elizabeth; las diferencias son muy marcadas. Ellos dos representan el nuevo eje amoroso de la película. 


Algo desconcertante fue ver al joven Jack Sparrow en la pantalla. Muchos se preguntaron quién era el actor que interpretaba a esta joven versión, pero todo fue resultado de un proceso digital de rejuvenecimiento; una imagen generada por computadora del mismo Johnny Depp, sólo que unos años más joven.


"Yo-ho! Yo-ho! Es una vida de piratas para mí"



El elenco que conforma esta película nos sorprende muchísimo ,con el regreso de Orlando Bloom y Keira Knightley (quienes no estuvieron en la cuarta entrega), y la integración del español Javier Vardem como el tenebroso antagonista; este actor ya es conocido por sus roles de villano (como en No country for old men). Además, la desafiante actriz Iraní Golshifteh Farahani, quien interpreta a Shansa, una bruja del mar.


Los piratas fueron las estrellas de rock de su época



Para crear el papel del pirata, Johnny Depp se inspiró en su amigo cercano Keith Richards (dato que me fascinó, ya que me encanta The Rolling Stones). Él pensó que su actitud y su apariencia eran ideales para el personaje, alegando que "los piratas eran las estrellas de rock de su época". Por este motivo, en la tercera película de la saga, el mismo Richards interpretó el papel del padre de Jack; a fin de cuentas, si se habían inspirado en él, había que incluirlo, ¿no?


Y bueno, él no es el único rockero inglés que aparece en la saga. Siguiendo con esta línea, en esta película, aparece el Beatle Paul McCartney como el tío de Jack. ¡Esta familia de piratas está llena de joyitas! 

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Es mejor no saber cuál momento puede ser el último.

Y cuando piensas que ya todo acabó, es momento de prestar más atención. Ya lo dijo el mismo Sparrow, en la cuarta entrega: “Es mejor no saber cuál momento puede ser el último”; así que, si esperabas pararte de tu butaca al momento en que empiecen los créditos, piénsalo dos veces, porque te podrías perder lo que significaría el rodaje de una posible sexta película.


Los directores Noruegos Ronning y Sandberg lo lograron; hicieron fluir la aventura y la historia sin que baje el ritmo y el interés del espectador. Consiguieron algo que, para muchos a esa altura, era muy difícil de alcanzar: realzaron la franquicia, manteniendo pegados a quienes nunca se desembarcaron de esta travesía pirata, y volviendo a enamorar a quienes -como yo-, le habían perdido fe a las secuelas (por volverse muy repetitivas), a quienes entraron a verla sin querer saber más de la saga y salieron pensando que de todas maneras verán la sexta.



Ficha técnica

Dirección: Joachim Rønning, Espen Sandberg
Producción: Jerry Bruckheimer
Guión: Jeff Nathanson
Música: Geoff Zanelli
Fotografía: Paul Cameron
Montaje: Joel Cox
Reparto: Johnny Depp, Javier Bardem, Geoffrey Rush, Brenton Thwaites, Kaya Scodelario, Orlando Bloom, Keira Knightley, Paul McCartney
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2017
Género: Aventura, acción, comedia, fantasía
Duración: 129 minutos






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domingo, 20 de noviembre de 2016

El resbalón cinematográfico de J.K. Rowling



Por: Alexiel Vidam

Fui a ver Animales fantásticos y dónde encontrarlos con bastante expectativa. No soy de los fans de Harry Potter que van al estreno en cosplay, pero sí le tengo mucho filin a la saga y me leí todititos los libros. Es un universo con el que he crecido y del que tengo excelentes recuerdos.

Lamentablemente, debo decir que la nueva película de este universo, no llenó mis expectativas. Y es una pena, porque Eddie Redmayne en el rol protagónico del primer guión cinematográfico de J.K. Rowling, resultaba una idea bastante prometedora; sin embargo, lo que rescato de ella no es ni la actuación de Redmayne (ni la de ninguno de los actores, a decir verdad), ni el guión de Rowling, sino la bien cuidada dirección de arte.

No hace falta señalar que para este tipo de pelas hay que tener, por una parte, mucha imaginación, y por otra, mucho ingenio, pues se trata de construir todo un mundo fantástico -lo cual es un chambón- y, encima, hacerlo verosímil. Además, esta historia está ambientada en Estados Unidos durante los años 20, de modo que, visualmente, es un postrecito para los amantes de la estética vintage.



Más allá de eso, debo decir que la película me pareció mediocre, y aunque suene a herejía, el guión me pareció bastante flojo. No sé si es que Rowling ha perdido un poco la praxis durante estos años, o simplemente es que aún no se adapta a escribir para la pantalla grande (y culpa del director -David Yates- también por no guiarla); la cuestión es que la trama peca de sosa, lenta, carente de punto clímax que nos haga estallar de emoción.

Lo mejor de su desarrollo fueron las travesuras del pequeño escarbato (el bicho ladrón de metales); él le metía un poco de agilidad a la historia y nos lograba arrancar alguna carcajada de rato en rato.



*ATENCIÓN A SPOILER*

Un punto que pudo haber convertido la historia en una de las tragedias más memorables del universo Harry Potter (hablando en el sentido dramático; es decir, en el buen sentido), es el hecho de haberse atrevido a matar a un niño. Y no de cualquier manera; sino que se trata del propio equipo de aurores aniquilando a un niño por “el bien mayor”. Este punto dota al argumento de una dosis de oscuridad y dramatismo que pudo haber sido la parte más rica del guión (y de toda la película)... pero no fue así, porque fue desaprovechado.

Creedence (Ezra Miller) muere ante los ojos de todos sin pena ni gloria, porque aunque se trató de evitar su muerte, luego no se lloró una sola lágrima por él… y de hecho la vida continúa como siempre: Propertina (Katherine Waterson) recupera su chamba de aurora (sí… junto a esos aurores que mataron a Creedence… a quien supuestamente, ella apreciaba mucho), Newt seguirá viajando, los humanos se olvidarán de todo (previo hechizo desmemorizador)... etc.



Otro punto excesivamente frustrante, fue la pésima construcción del personaje de Grindenwald (interpretado por Collin Farrell y Johnny Depp en distintos momentos). Tengo entendido que éste podría desarrollarse más, pues se vienen cuatro secuelas, pero aun así, por ser EL MALO PRINCIPAL, debió tener una aparición mucho más imponente… o para tal caso, no aparecer, sino mandar a un lacayo, como lo hacía Voldemort. Por el contrario, Grindelwald pelea un ratito y es vencido en dos patadas. Terriblemente decepcionante.

*FIN DEL SPOILER*

Cambiando de topic, las interpretaciones no me sorprendieron en lo absoluto. De hecho, sentí que Eddie Redmayne estaba repitiendo su papel de Einar Wegner en La Chica Danesa (antes de convertirse en la chica danesa… claro está): timidón, pavo, torpe, inteligente, nerd… sólo que, ya no es un transexual ni un genio de la física (como en La teoría del todo)… es un mago al que echaron de Hogwarts, al que se le escapan las mascotas con una facilidad espeluznante, y para colmo, hace destrozo y medio por donde pasa olvidando -además- desmemoriar a la gente después.



Anyway… les recomiendo que si van a verla de todas formas, vayan con el chip de que será por el filin que le tienen al universo en general, y con la esperanza de que las secuelas sean mejores, porque, desde mi perspectiva, como película en sí, Animales fantásticos y dónde encontrarlos, tiene muy poco que ofrecer.

Ficha técnica

Dirección: David Yates
Producción: David Heyman, Steve Kloves, J. K. Rowling, Lionel Wigram
Idea original: J.K. Rowling (de su libro Animales fantásticos y dónde encontrarlos)
Guión: J. K. Rowling
Reparto: Eddie Redmayne, Katherine Waterston, Alison Sudol, Dan Fogler, Ezra Miller, Colin Farrell, Johnny Depp
Países: Reino Unido, Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2016
Género: Fantasía, aventura
Duración: 133 minutos






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miércoles, 7 de octubre de 2015

“La leyenda del jinete sin cabeza”: la oscura consolidación de Tim Burton



Por: Sergio Lescano

Cualquiera que busque ejemplos de cine gótico contemporáneo, debe atravesar la entreverada maleza que constituye la filmografía de Tim Burton; una filmografía surtida de personajes excéntricos (generalmente pálidos), hechizos y maldiciones que atraviesan generaciones, y algunos de los más fantásticos –y oscuros- momentos capturados en pantalla. La leyenda del jinete sin cabeza, lejos de ser el mejor trabajo de Burton, posee una característica crucial que se evidencia desde los primeros segundos de la película y permanece latente durante el resto de la misma: madurez. Desde que oímos la banda sonora compuesta por Danny Elfman, colaborador usual de Burton, y los créditos –letras apropiadamente fantasmagóricas- van desplegándose frente a nosotros, podemos constatar que lo que estamos a punto de ver es una obra sumamente personal, y que cada detalle ha sido trabajado minuciosamente; desde el vestuario, hasta la nivelación del registro actoral.


Si este filme fuese la tesis de Burton, la secuencia inicial de varios minutos (hasta que terminan los créditos), sería su carta de presentación. ¡Y vaya carta! Los eventos de la película se desarrollan en el año 1799, en el pueblo ficticio de Sleepy Hollow: una especie de suburbio ubicado en las afueras de Nueva York, poblado en su mayoría por agricultores, aislado en todo sentido de la ciudad y rodeado de bosques tenebrosos y malditos. Para la secuencia inicial, Burton, de entrada, le saca el jugo al fantástico trabajo fotográfico de Emmanuel Lubezki, y al inspirado trabajo de dirección de arte de Rick Heinrichs y  Peter Young –los tres nominados a los premios Oscar por esta película-. Los encuadres que presenta Burton mientras van sucediéndose los créditos, parecen sacados de nuestras peores pesadillas. Los bosques son lúgubres, las casas tenebrosas, y la atmósfera en general es absolutamente tétrica. El filme emplea una muy atinada y visualmente impactante tonalidad opaca, lánguida, donde prima el color plomo. La secuencia inicial (hasta que terminan los créditos) está tan bien lograda, de hecho, que no me cabe duda será exhibida y estudiada continuamente como una verdadera clase maestra en la creación de atmósferas. Pero hay mucho más en esta película que su secuencia inicial.


La historia va sobre Ichabod Crane (Johnny Depp), un temeroso pero sagaz policía de Nueva York, firme creyente en el poder de la razón, y conocido como el excéntrico de su recinto por emplear técnicas de investigación novedosas que en ese entonces no eran comunes, tales como las huellas dactilares y las autopsias. Tras exacerbar una vez más al juez de su recinto (excelente Christopher Lee) acerca del uso innecesario de métodos de tortura, Crane es prácticamente exiliado a Sleepy Hollow, para descubrir al responsable de tres asesinatos con una característica muy particular en común: las tres víctimas fueron decapitadas y sus cabezas desaparecieron tras el ataque. Después de instalarse en la casa del líder del pueblo, Baltus Van Tassel (un muy divertido Michael Gambon), Crane se dispone a dar con el asesino. Por supuesto, pasa por alto las advertencias de los pueblerinos, quienes aseguran que el asesino no es otro que el fantasma de “el jinete sin cabeza”, un despiadado mercenario –con largo rastro de sangre en su haber-, quien veinte años antes habría sido capturado y decapitado. Contra todo pronóstico, Crane se verá obligado a cuestionar sus creencias conforme se adentra en el caso, descubriendo que la maldad es tan real y comprobable como los implementos de estudio científico que él diseña.


Durante el resto de la historia, Burton nos hace partícipes de la investigación de Crane, la cual toma giros inesperados a cada momento, dejando al espectador en ascuas. El clímax es tan sorprendente como lógico. El autor hila los sucesos de forma magistral, recopilando las pistas dejadas a lo largo de la película, y logrando satisfacer, así, nuestra inquietante curiosidad.

En resumidas cuentas, La leyenda del jinete sin cabeza nos muestra a un Burton seguro, en la cúspide de sus talentos, y nos deja el sabor de haber visto una joya cinematográfica, cuyo brillo tiende a opacarse sólo por otras de sus más brillantes películas. La fina línea entre el humor y el drama está muy bien tratada, la historia es entretenida y la conclusión satisfactoria. Sin embargo, tuviera que elegir un sólo aspecto –el más cautivante de todos-, sin duda hablaría de la concordancia entre la dirección, el diseño de producción y la fotografía; tres aspectos de la película que considero, sin ánimos de exagerar, exquisitos.   



Ficha técnica

Dirección: Tim Burton
Producción: Scott Rudin, Adam Schroeder
Idea original: Washington Irving (historia original)
Guión: Kevin Yagher, Andrew Kevin Walker (adaptación)
Música: Danny Elfman
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Montaje: Chris Lebenzon, Joel Negron
Reparto: Johnny Depp, Christina Ricci, Michael Gambon, Christopher Lee, Christopher Walken
Países: Estados Unidos, Alemania
Año: 1999
Género: Terror, fantasía, aventura
Idioma: Inglés
Duración: 105 minutos

lunes, 5 de agosto de 2013

El Llanero Solitario: Entretiene pero no convence


Por: Sebastián Zavala

No puedo decir que esté muy familiarizado con el Llanero Solitario. No se trata de un personaje que haya sido muy popular durante mi infancia. Fueron más bien mis padres, e incluso mis abuelos, quienes crecieron disfrutando de sus aventuras (primero en las seriales, luego en la televisión, y finalmente en el cine). Por eso me llamó la atención la decisión de Disney de revivirlo de la mano de los productores de la saga de Piratas en el Caribe. De hecho era una película con mucho potencial, pero a la vez, ¿a quién estaría dirigida? Después de todo, los consumidores principales de blockbusters son personas jóvenes, y ellas casi ni conocen al Llanero.


Sin embargo, la buena noticia es que, independientemente de su potencial comercial, la película me gustó. Ahora, puede ser que esto se deba a que fui con expectativas realmente bajas; después de todo, la respuesta a la película en EE.UU ha sido muy baja, tanto por parte de la crítica (un miserable 27% de aprobación en rottentomatoes.com) como por parte de la audiencia general (no ha recaudado ni la mitad de su presupuesto). No digo que se trate de un excelente blockbuster –tiene bastantes fallas– pero fue entretenido verla, y mi mamá, que creció con el Llanero, disfrutó incluso más que yo del filme.


“Para variar”, la película cuenta el origen del Llanero Solitario. El argumento se desarrolla en el  Lejano Oeste. Después de una emboscada, John Reid (Armie Hammer) es curado por el indio Toro (Johnny Depp), quien cree que está destinado a grandes cosas. Es así que Reid monta su caballo blanco, Silver, y busca cobrar venganza de los bandidos que mataron a su hermano Dan (James Badge Dale). El jefe de éstos se llama Butch Cavendish (un siniestro William Fichtner), pero la realidad es que él es solo parte de una conspiración mayor. Lo que comienza como una simple venganza hará que Reid se convierta en el verdadero Llanero Solitario, una figura heróica interesada en un mucho más que en sí  mismo.


Creo que sería bueno dispensar de lo malo primero. Es cierto, como la mayoría de críticos dicen, que la película tiene problemas de tono. Para los que no sepan, al hablar de “tono” en un contexto cinematográfico, uno se refiere a las sensaciones que un filme puede dar. Hay, por ejemplo, películas más felices y optimistas, infantiles, dramáticas, y de las que dan miedo. El problema de El Llanero Solitario es que no tiene un tono uniforme. Johnny Depp interpreta a Toro de manera un poco “payasa”, hay chistes a expensas del caballo Silver, y muchas veces la producción se siente ligera. Pero en otros momentos hay escenas de bastante violencia, sangrientas e incluso una en la que el villano principal se come el corazón de un muerto. Nuevamente, ¿a quién está dirigido el filme?


Adicionalmente, no hay dudas de que la película es demasiado larga. Puedo pensar en varias escenas innecesarias que la hicieron demasiado pesada. Sin embargo, la historia agarra un ritmo más ágil cuando entra en el tercer acto, el cual culmina en una memorable escena de acción que involucra trenes, pistolas, saltos, al caballo Silver y un excelente uso del clásico William Tell Overture, el famoso tema musical del Llanero Solitario. El resto de escenas de acción no me parecieron memorables, pero este clímax, sí.


 ¿Qué más hay de bueno? Armie Hammer es bastante decente como el Llanero, actuando como el “hombre recto”, en contraste con el Toro más loco de Depp. Se desenvuelve bastante bien en las escenas de acción; tiene, además, habilidades actorales suficientes para manejar escenas dramáticas. Por otro lado, el Toro de Depp es... interesante. Por momentos se siente como un Capitán Jack Sparrow disfrazado de indio, y aunque no llega ser tan profundo como personaje debido a que se siente muy “payaso”. Las actuaciones secundarias son buenas a secas: Tom Wilkinson es tan sólido como siempre, Helena Bonham-Carter aparece en una producción que no dirige su esposo, y Ruth Wilson (Rebecca) interpreta a la damisela en peligro y posible novia del Llanero. El único actor secundario memorable es William Fitchner; su villano es exagerado y siniestro, dándole un poco de color a un reparto que se puede sentir a veces un poco plano.


En fin… El Llanero Solitario no es una película perfecta en absoluto, pero divierte. Tiene bastante acción, los efectos especiales son excelentes, las actuaciones sólidas (con un villano memorable) y la historia, aunque un poco enredada, funciona. Quizás estoy siendo demasiado clemente (no sería la primera vez que una película mediocre me agrada), pero no puedo mentir: al igual que con el fracaso anterior del productor Jerry Bruckheimer (El príncipe de Persia), la pasé bien viendo El Llanero Solitario. Y eso es lo más importante en lo que se refiere a filmes de aventuras.

domingo, 27 de mayo de 2012

Trato o truco



Por: Alexiel Vidam

Dark Shadows (Sombras Tenebrosas) la última película de Tim Burton, es un divertido filme que mezcla situaciones dramáticas con fuertes dosis de acción y comedia, todo dentro de la atmósfera fantástica que le caracteriza.

Barnabas Collins (Johnny Depp) es un adinerado comerciante dedicado a la pesquería, que reside en una opulenta mansión en la ciudad de “Collinwood” (llamada así en honor a su familia). En sus ratos libres, se la pasa liberando feromonas de rincón en rincón junto a la sirvienta Angelique (Eva Green)… sin imaginar el tremendo lío en el que se está metiendo.

Cuando Barnabas siente que las papas queman y decide dejarle en claro a Angelique que lo suyo no va en serio, es cuando termina descubriendo, trágicamente, que tenía a una bruja en casa.

Un vampiro en los 70

El vampiro Barnabas Collins acaba de despertar en el año 1972. Doscientos años después de que le fuese lanzada la maldición que lo convirtiera en una criatura de la noche. Se encuentra solo y desorientado. Confunde un automóvil con un enorme dragón de ojos amarillos y dientes de acero, y la “M” de “McDonald’s” con la “M”, de Mefistófeles.  

Tratando de encontrar respuestas, enrumba el camino hacia la antigua mansión Collins, en busca de algún familiar con vida. Lo que encuentra no es un panorama precisamente alentador: los cuatro Collins que quedan vivos se encuentran en una seria crisis económica que les ha obligado a vender hasta la platería de la casa. ¿El  motivo…? Una imponente y seductora comerciante llamada Angie, dueña de la compañía Angel Bale, quien se ha hecho del monopolio pesquero.

Pronto, el afán de Barnabas por sacar a su familia de la crisis, termina colocándolo cara a cara con Angie, en cuyo rostro reconoce a la bruja Angelique, dispuesta a utilizar nuevamente los medios que sean posibles, con tal de poseerlo.

Atracción fatal, el plato fuerte de la película

Definitivamente, el plato fuerte de la película es esa dualidad de amor-odio que existe entre el personaje del vampiro y el de la bruja, así como el contraste de bien y mal que se da dentro de ambos caracteres.

Barnabas es un sujeto noble, de buenos modales, trabajador y preocupado por su familia, pero no deja de ser un vampiro, lo cual lo convierte en un asesino a sangre fría. Al mismo tiempo, y aunque se niegue a admitirlo, es, en gran medida, el culpable de su propia maldición, al haber jugado inconscientemente con el corazón de la bruja. Por su parte, Angelique, “la mala del cuento”, resulta ser un personaje bastante simpático, tanto por su personalidad juguetona y sexy, como por la humanidad de sus sentimientos. Ella, en el fondo, es una mujer decepcionada y resentida por un amor no correspondido; obsesionada y celosa al extremo, lo cual la vuelve tremendamente dañina debido al poder sobrenatural que posee.

Angelique Bouchard (Eva Green)

Entre ambos personajes no sólo existe un enfrentamiento de poderes, sino una fuerte lucha emotiva cargada de bastante erotismo, ingredientes que el director Tim Burton aprovecha para crear una serie de situaciones que sazonan el drama con buena dosis de comedia.

Los resbalones

La historia es interesante y entretenida (risas garantizadas). Si  eres amante de la estética de Burton, esta película es un pequeño manjar. Sin embargo, ciertos aspectos que quedan flojos en la trama.

El drama de la bruja es tratado de una manera sumamente superficial.  Se le pinta como una mujer de sentimientos fuertes, pero no llegamos a explorarlos a fondo. A su vez, la tragedia de Barnabas con respecto a la pérdida de su amada Josette (Bella Heathcote), no está desarrollado en absoluto; de hecho, sabemos que sufre porque él dice que sufre, pero nunca le vemos realmente atormentado. Si bien es cierto que el filme termina perteneciendo al género de comedia, en otros de sus trabajos, Tim Burton ha logrado contrastar de manera equilibrada ambas caras de la moneda: la del dolor, y la de la risa; eso no sucede aquí.

Victoria (Bella Heathcote)
El personaje de Victoria (de quien se sugiere es la reencarnación de Josette) está prácticamente dibujado en la pared. En un inicio, pareciera que su papel fuese a tener importancia, pues es mediante el seguimiento que le hace la cámara, que llegamos a conocer a cada uno de los integrantes de la familia Collins. No obstante, una vez que Barnabas aparece en escena, Victoria se convierte en un ente pasivo; con las justas aparece en un par de conversaciones con el protagonista, y luego al final de la película.

El resto de personajes también es descrito de manera general y superflua. Los dos únicos personajes con los que se consigue empatía, son Barnabas y Angelique, lo cual  nos deja la impresión de que, en su afán de conseguir risas, Burton ha descuidado la profundidad de sus personajes.


Ficha técnica:

País: Estados Unidos
Género: Comedia, drama
Año: 2012
Dirección: Tim Burton
Producción: Tim Burton, Graham King, Johnny Depp, Christi Dembrowski, David Kennedy, Richard D. Zanuck.
Guión:  Seth Graham-Smith
Idea original: Basada en la serie “Dark Shadows”, de Dan Curtis.
Reparto: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Eva Green, Helena Bonham Carter, Thomas McDonell, Chloë Grace Moretz, Bella Heathcote, Jonny Lee Miller, Hannah Murray, Christopher Lee.