Mostrando entradas con la etiqueta Roger Corman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roger Corman. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de agosto de 2017

Lo mejor de lo “peor”

El cine de Serie B y 5 pelas de bajo presupuesto que hay que ver antes de morir


Por: André Horruitiner

Cuando elegimos una película para ver, por lo general lo hacemos de acuerdo a un género que nos guste, los actores que participan, la dirección, o una sinopsis bastante convincente. Por supuesto, el comentario de los críticos o de nuestros amigos cercanos (público general) tendrá un determinado peso a la hora de escoger.

Partiendo de los elementos referenciales citados –y otros detalles formales-, escucharemos que una película es juzgada de “buena” o “mala”. ¿Pero qué pasa cuando un filme de marcadas deficiencias técnicas consigue atraparnos con una trama hipnotizante? Es ahí cuando hablamos de “Cine B” o “Cine de Bajo Presupuesto”.


La caída de la casa Usher, de Roger Corman, el Amo de la Serie B"

Éste tipo de largometrajes se creó en la Época Dorada de Hollywood, y su propósito original fue el de ser distribuido sin la necesidad de publicidad, para luego ser proyectadas “doble función” -dos películas por el precio de una-; esta fórmula de proyección había sido adoptada durante la Gran Depresión, dado que el cine se había convertido en un lujo demasiado costoso para el bolsillo de la gente.

Las películas de este tipo se caracterizan por tener una producción mucho menor en comparación a las de las grandes industrias, así como un cuidado técnico por debajo del estándar. El  ingenio creativo en estas películas puede variar, llegando a ser algunas terriblemente malas en todo sentido, mientras que otras destacan por contar con un buen argumento y gran habilidad para aprovechar sus propias “deficiencias” como un punto a favor que remarque atmósferas o sensaciones específica.

Gran golpe en la Pequeña China, de John Carpenter

Actualmente, el Cine B sigue manteniéndose con vida gracias a directores de prestigio como Quentin Tarantino o Robert Rodríguez quienes continuamente le hacen homenaje mediante referencias en sus largometrajes.

Mientras tanto, en el Perú, directores independientes como Fernando Montenegro aprovechan la estética “cutre” para construir ambientes ultra-decadentes, dado que sus historias suelen desarrollarse en ambientes distópicos y son protagonizadas por antihéroes sin voz ni voto (por cierto, Fernando Montenegro fue ganador del premio de la revista Godard! A la mejor película peruana del 2011 por Cada Viernes Sangre).

Similar es el caso del director Alex Hidalgo, cuyas películas sí están pensadas para el circuito comercial, pero a su vez se vale de la estética oscura decrépita de la serie B para películas como Nasca Yuukai –que se estrena este 30 de Agosto a nivel nacional, y en Japón el próximo año-, un filme de terror que, siguiendo la línea del terror japonés, construye un ambiente sumamente “creepy”.

Finalmente, siguiendo la onda de Tarantino y Rodríguez, los Hermanos Flores crean historias que cuentan con mayor presupuesto, pero se divierten jugando continuamente con referencias y homenajes a este tipo de cine -en especial a las pelas de Bruce Lee, Jackie Chan, y a Gran golpe en la Pequeña China (de John Carpenter)-.


Entonces Ruth, de Fernando Montenegro
Nasca Yuukai, de Alex Hidalgo
La Venganza del Fachoy, de los Hermanos Flores

Entre películas consideradas “malas” hasta el día de hoy, y las que luego han sido revaloradas por el ojo crítico o el mismo público, no podemos negar que el cine de Serie B ha dejado su huella en la historia del Séptimo Arte, al punto en que sigue vigente hasta el día de hoy (contando con una vasta fanaticada). Es por eso, que no queremos cerrar este post sin antes recomendar cinco películas de este corte:


“LA BESTIA QUE VINO DESDE LAS 20,000 BRAZAS” de Eugéne Lourié, 1953:




Muchos expertos afirman que el género de monstruos gigantes se inició con King Kong, el clásico cuento del simio gigante que lucha por proteger y tener a su dama. Sin embargo, se podría decir que La bestia que vino desde las 20 000 brazas, fue la pelícua que realmente logró impulsar el género e incluso inspiró a la creación del monstruo gigante más conocido de todos: Godzilla.

Con efectos especiales hechos por el legendario Ray Harryhausen (Jason y Los Argonautas y Furia de Titanes), la trama es casi similar al del Rey de los Monstruos –Godzilla-, haciendo notar la influencia y el miedo que existía en los años 50 con respecto a la Guerra Fría y las pruebas de bombas nucleares. Tuvo un presupuesto de tan solo 200,000 dólares y logró recaudar un total de 5 millones. Ideal para los fanáticos de monstruos y destrucción.


 “LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES” de George A. Romero, 1968:


George A. Romero es conocido mundialmente como el “padre” del género zombie. Y ni qué decir, ya que gracias a él no tendríamos películas como “Guerra Mundial Z”, series como The Walking Dead o videojuegos como Resident Evil. Todo esto empezó con una película de tan solo 114,000 dólares que, tras su lanzamiento, logró recaudar hasta 18 millones de dólares a nivel mundial y obtener el grado de película de culto.

Esto le dio a Romero un nivel de fama mundial y la oportunidad de explotar este género con múltiples secuelas como El Amanecer de los Muertos, Día de los Muertos y Tierra de los Muertos. Mientras que -por otro lado-, varios cineastas como el italiano Lucio Fulci y el americano Dan O’Bannon se inspiraron o incluso tomaron referencias de él para crear sus sagas de muertos.

Lo que hace de Romero un director único, no es enfocarse tanto en la violencia, sino en el tema de supervivencia, en cómo la sociedad trata de resistir, pero terminan destruyéndose, ya sea por las criaturas, o por ellos mismos.


“MAD MAX” de George Miller, 1979:




En el cine de acción, muchos están de acuerdo en que Mad Max es una de las mejores sagas de dicho género que existen. Para 1979, Miller era un desconocido, pero gracias a su gran creatividad a la hora de dirigir y escribir la historia del “Guerrero de la Carretera”, se convirtió en una gran influencia en el cine hasta hoy. 

Creando persecuciones de autos nunca antes vista hasta ese entonces, un personaje tan emblemático como Max -al igual que su mundo distópico- y saltando a la fama al actor (y actual director) Mel Gibson. 

George Miller logró hacer todo esto con un presupuesto entre 350,000 dólares australianos, para recaudar 100 millones de dólares americanos. La película es considerada de culto y a lo largo de la serie, nos muestra cómo la sociedad se va deteriorando al punto en que sólo queda sobrevivir.


“ESTÁN VIVOS de John Carpenter, 1988:




Considerada como una de las mejores películas de Carpenter -junto con Halloween, La Cosa, La Neblina y Escape de Nueva York-, Están Vivos es un largometraje que todo el mundo debe de ver al menos una vez en la vida. 

Muestra, mediante una historia simple, con un personaje bien cliché (interpretado por el luchador Roddy Piper)  y efectos especiales que son nada del otro mundo, cómo las personas y la sociedad en general nos dejamos llevar por el consumo y capitalismo de las grandes industrias (reflejadas en los antagonistas de la serie).

Es el mensaje en sí lo que capta la atención del público, al igual que ciertos diálogos y la forma en que se revela la “verdad” -mediante lentes- lo que hace que esta película sea considerada de culto.


 “PLAN 9 DEL ESPACIO EXTERIOR” de Ed Wood, 1959:




Ed Wood es un nombre bien conocido en la industria del cine. Quienes no hayan escuchado hablar del “peor director de la historia del cine”, seguramente le habrán conocido por la película homónima de Tim Burton de 1994 –protagonizada “para variar” por Johnny Depp.

Con obras como Glenn o Glenda –sobre el travestismo-, La Esposa del Monstruo, y unas cuantas películas del género pornográfico, Wood es recordado por todo aficionado al cine por su “obra maestra”: Plan 9 del Espacio Exterior.

Este filme combina elementos inusuales del género de terror y ciencia ficción de una manera tan bizarra como su historia, pésimas actuaciones (a pesar de la presencia del legendario Bela Lugosi), y -sobre todo-, sus terribles efectos especiales. La crítica siempre ha debatido acerca de este largometraje; tan malo, que acaba siendo una obra de culto por sus tremendos errores.


*También te pude interesar*

viernes, 25 de abril de 2014

La Muerte Roja en Serie B

Corman y la obra de Poe


Por: Alexiel Vidam

Roger Corman, “el amo de la serie B”, nos trae esta adaptación de La Máscara de la Muerte Roja, cuento original de Edgar Allan Poe. Corman no solía demorar más que unos días para realizar sus largometrajes, pero para esta ocasión, se tomó la molestia de viajar a Inglaterra a fin de conseguir la ambientación adecuada, y le dedicó dos semanas enteras al rodaje. Actualmente, la película está catalogada como un clásico del cine de horror de los 60’ y una de las obras más representativas del director.

La verdad es que nunca fui muy afanada a Poe como cuentista (sí, les sonará raro, pero yo lo prefiero como poeta… de hecho, en ese rubro, me encanta), pero hace poco, mientras revisaba mi libro de Las 1001 películas que hay que ver antes de morir (libro que todo cinéfilo debería tener), llamó mi atención el título de un film que llevaba el nombre de uno de sus cuentos: La Máscara de la Muerte Roja (1964). Así que, como buena pirata cibernética, procedí a descargarla de puro curiosa.


De qué va esto

La historia se desarrolla con bastante fidelidad al cuento original, con excepción de algunas salvedades que ya nos encargaremos de mencionar.

Próspero, interpretado por Vincent Price.

Próspero (Vincent Price) es el príncipe de una tierra ficticia, según el film, ubicada en Italia. Se trata de un soberano torturador, extravagante, manipulador y sádico; un libertino por donde se le mire. Tiene el poder de intimidar, oprimir y someter tanto a ricos como a pobres, a aldeanos o nobles poderosos. Es, además, el líder de un culto de adoración a Satanás, “el asesino de Dios”.



Él se divierte en su castillo, lanzando diamantes y perlas a sus amigos. Éstos se ridiculizan actuando como animales y participando de ritos obscenos. Mientras tanto, el pueblo espera con ansias el momento de la liberación, anunciada por un “Santo” misterioso. Paradójicamente, en ese momento la “Muerte Roja” acecha. Es un terrible virus que no tiene piedad ni de los niños.



Próspero no se inmuta; él y sus invitados se encuentran resguardados en su fortaleza, lejos de la enfermedad. Una noche decide realizar una mascarada para divertir a sus súbditos. Todos deben aparecer disfrazados de lo les plazca, pero los atuendos rojos están prohibidos.

En medio de la danza, un osado intruso penetra en el castillo. Viste capucha roja y antifaz.


Cuento VS. Película

Descarga el cuento original
Seguramente muchos seguidores de Poe se indignarán por esto, pero me quedo con la película.

Sí, es de bajo presupuesto y  puede que haya dejado de dar miedo en estos días (de hecho, la actuación de Jane Asher como Francesca tampoco me convenció). Sin embargo, me parece que la historia se presenta de manera mucho más rica, compleja y completa que en el cuento original.

Los cuentos de Poe siempre me han dejado un sabor a descontento al final. Siento que arrancan bien, que enganchan, pero luego se llenan de “huecos” y los giros se vuelven tan bruscos que pierden verosimilitud. Sus personajes se me hacen flojos; no tienen personalidad muy trabajada, lo cual, a mi parecer, se tira abajo el argumento.


Roger Corman, curiosamente, siendo de aquellos directores que quieren ahorrase hasta el café, supo completar esos vacíos de la narración. Los personajes están muy bien dibujados (especialmente Próspero, representado con maestría por Vincent Price –actor fetiche de Corman-); se ahonda en ellos y se plantea todo un contexto tenebroso que justifica y explica aquellos rasgos de carácter que parecen sin motivo en el cuento original.


Próspero (Vincent Price) y Francesca (Jane Asher)

Los escenarios son recargados y coloridos. En ellos se revuelcan como monos, burros y gusanos, un montón de nobles de rostro grosero. Están sometidos al poder de Próspero. Le alaban ciegamente a cambio de protección y frivolidad. Irónicamente, él no tiene reparo en matar a sus invitados. Pero la codicia es cegadora. Nadie cuestiona si acaso Próspero no es peor que la propia peste.




El film, además, se toma la libertad de introducir nuevos personajes y significados a la historia de Poe. Cabe resaltar el tema de la “liberación”, mencionado desde el comienzo de la película: El pueblo oprimido se regocija ante la idea de escapar al poder del monarca, pero no cuenta con la condena de que lo único capaz de “liberarlo”, es otra amenaza mortal. Un mensaje de fondo bastante burlón y pesimista.