Mostrando entradas con la etiqueta thriller policial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta thriller policial. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de enero de 2016

Saw: Que empiecen los juegos (macabros)



Por: Sergio Cueto

En 2004, los géneros del thriller y el terror fueron testigos de lo que se convertiría en una de las sagas de terror más rentables de la historia. Rodada en solo dieciocho días y de una manera bastante humilde, llegó a la pantalla grande Saw, de James Wan.

La premisa de Saw es simple ¿Qué estarías dispuesto hacer para salvar tu vida? Todo comienza cuando Adam (Leigh Whannell) se despierta encadenado a una tubería en un enorme y sucio cuarto de baño. Junto a él, despierta otro individuo encadenado, el Dr. Lawrence Gordon (Cary Elwes). Entre los dos, se encuentra un hombre muerto.


Ninguno de los dos sabe cómo han llegado hasta allí; sin embargo, cada uno tiene una cinta en la que están grabadas las instrucciones para participar en un macabro juego: pruebas de resistencia a modo de un sádico y sangriento rompecabezas. Vivir o morir. Tú decides.


El Dr. Gordon debe matar a Adam en un plazo de ocho horas. A través de una serie de flashbacks, Gordon descubre que tanto él como Adam han sido víctimas del misterioso Jigsaw y que tienen muy poco tiempo para resolver el rompecabezas o su vida terminará. Game Over.

Ambos han caído en el juego macabro, donde éste asesino en serie los somete o las mata directamente (ellos eligen). Mientras tanto, dos detectives, Sing (Ken Leung) y Tapp (Danny Glover) investigan los crueles asesinatos de este sádico psicópata.




Como olvidar esa pequeña marioneta montada sobre un triciclo, ícono del nuevo cine de terror que nos invita a jugar o morir en el intento.

En Saw, cada acción tiene un significado; no hay detalles al azar. La impresión que nos deja la película es que hay un gran trabajo para crear algo novedoso, cerrando la historia pero a la vez con mil posibilidades de continuarla. De hecho, luego llegaron siete secuelas y hasta se habla de una octava entrega aun no confirmada.


Esta película desarrolla una idea bastante original: un psicópata, llamado John Kramer Puzle (Jigsaw) consigue que sus víctimas se maten ellas mismas. A la vez él quiere preservar la vida. De un modo retorcido y confuso, éste sujeto quiere dar una lección a sus víctimas. Saw demostró así que la sangre, en pantalla grande aún es rentable.

Además de ello, un punto a destacar es la banda sonora, Charlie Clouser, ha puesto su toque tétrico a la música de toda la saga, desde la primera hasta la séptima entrega. Maneja además un soberbio diseño de los interiores, donde la falta de luz, pasillos oscuros, tétricos y amenazantes nos hacen pensar que en cualquier momento alguien podría atacarnos.


Saw, es considerada una obra indispensable en el cine de terror moderno, a pesar de sus tintes gore. De hecho que vamos a encontrar aquí un buen puñado de escenas escabrosas no aptas para todos, un tenso prólogo cargado de tensión y un desenlace realmente desgarrador.

Por todo esto, supuso en gran medida una renovación del género, con una propuesta atrevida, que no se va con rodeos y logra mezclar el cine policíaco, el suspenso y el horror, todo en uno: Sin querer, once años después, puede que el juego aún no haya terminado.



Ficha técnica

Dirección: James Wan
Producción: Oren Koules, Mark Burg, Gregg Hoffman
Idea original: James Wan
Guión: Leigh Whannell
Música: Charlie Clouser
Fotografía: David A. Armstrong
Montaje: Kevin Greutert
Reparto: Cary Elwes, Leigh Whannell, Dina Meyer, Ken Leung, Danny Glover, Monica Potter, Michael Emerson, Tobin Bell, Makenzie Vega, Shawnee Smith, Dina Meyer, Jenni Langusa, Telechobis
País: Estados Unidos
Año: 2004





**VIVE LA EXPERIENCIA**


Si te afanan los enigmas y luego de ver la pela te quedaste con todas las ganas de vivir la adrenalina de la pantalla (pero sin el riesgo de morir... obviamente), te invitamos a visitar Panic Survival Game, cuarto de escape que guarda bastantes similitudes con el macabro juego del asesino Jigsaw. En él, tú y tres personas más deberán resolver todos los enigmas del cuarto en menos de una hora, para que el monje asesino no acabe con sus vidas. Para más información click aquí.

**También te puede interesar**

viernes, 28 de agosto de 2015

Actos de redención



Por: Alexiel Vidam

Magallanes (2014), ópera prima de Salvador del Solar, es –desde mi perspectiva-, de lo mejor que ha podido estrenar el cine peruano en los últimos años. No sólo cuenta con una historia que engancha desde el primer momento, sino que –también- visual y actoralmente, es una película bastante bien lograda, con más puntos fuertes que débiles

La historia se inicia con Magallanes (Damián Alcázar), un soldado en retiro que estuviese de misión Ayacucho. Ahora es taxista. Sobrevive a duras penas y carga con un pasado que le atormenta.

Ese pasado, está vinculado a Celina (Magaly Solier), “La Ñusta”; la chica del Coronel.


Magallanes aún recuerda lo que ella vivió; recuerda los abusos. Por eso decide seguirla y observarla. Quiere ayudarle, pero su método no es ortodoxo: la extorsión.

El drama humano se entremezcla con el thriller policial.

La Ñusta corre entre cerros de tierra, en contraluz con las luces coloridas de la ciudad de noche. Pierde el oxígeno; resucita la escena de su huida. Sentimos su angustia, su furia, su afán desesperado por salir a flote.

Magallanes la persigue, esperanzado en poder liberar esa carga que ha llevado por años. En su afán de cazador-justiciero le acompaña Milton (Bruno Odar); otro ex militar diferente a él. Mientras Magallanes es un perdedor motivado por la culpa, Milton es un sujeto burdo y agresivo, motivado por la ira y la violencia; borracho empedernido, encuentra en la brutalidad un único motor de vida.

Derecha a izquierda: Damián Alcázar como Magallanes
y Bruno Odar como Milton

Su víctima es el hijo del Coronel (interpretado por Christian Meier); un abogado importante, adinerado; nacido en cuna de oro y acostumbrado a la buena vida. Es él quien debe pagar los pecados del padre… de la peor manera.

Una historia dramática llena de personajes redondos, humanos, que van transformándose ante el atropello que les toca vivir.

Christian Meier como el abogado y Federico Luppi como el Coronel

Destaca la actuación de Magaly Solier, siempre natural y entrañable. Ella conquista con su suavidad y su fiereza. Sabe pasar de la joven desgarrada a la mujer fuerte y dispuesta a defender su dignidad hasta las últimas consecuencias. Un lujo también es la presencia de Federico Luppi, legendario actor argentino encargado de encarnar a la sombra del Coronel, este anciano balbuceante, desmemoriado, lisiado y con repentinos ataques de histeria.



La maduración de Magaly Solier en esta película es indiscutible.

La fotografía es otro de los fuertes de la película; aprovecha muy bien los planos cercanos para enfatizar los gestos de los actores –clave en escenas de revelación-, así como los planos más abiertos para mostrar el contraste entre paisajes urbanos de clase alta y baja, creando un violento choque de realidades.



Choque de realidades

Quizás los únicos puntos que no me cuadraron dentro del filme, fueron: la presencia de un policía colombiano, y lo que yo considero una escena muy poco trabajada.

No pienso que Jairo Camargo sea poco convincente en el papel de policía investigador; lo que pienso es que su marcado acento descuadra en un relato muy-muy limeño. Siento que es poco probable que un extranjero se traslade a nuestro país para ejercer de policía, de modo que, o lo preciso era anular el acento, o había que conseguir un actor peruano para el papel. Cierto es que Damián Alcázar y Federico Luppi tampoco son peruanos, pero han sabido neutralizar perfectamente sus entonaciones naturales.

Jairo Camargo como el mayor Medina

Por otra parte, creo que la escena del secuestro fue nada verosímil. Se observa la acción de manera rápida y “fácil”: una tapada de cara y ya está, cuando lo que se espera de ese tipo de situaciones –mínimo- es algún golpe que deje a la víctima totalmente indefensa. Considero que esta escena se vio improvisada, hecha “a la loca”, como si se hubiese estado peleando contra el reloj por acabar de editar, restándole calidad al resto de la construcción tan bien armada.

A pesar de estos puntos, creo que Magallanes es una muy buena película y otro importante avance en el cine nacional de cartelera. De hecho, sentí mucha satisfacción después de verla –dos veces- en el cine, y me animaría por verla una vez más.