Todos tenemos una Summer… o la hemos tenido alguna vez (y si
no es así, la tendrás).
Summer es esa mujer
que deslumbra a todos. La que despierta miradas, con la que el mundo sueña,
la que llena lugares con sólo aparecer… o así la percibimos. No sabemos por qué, pues Summer es una
simple asistente… sólo que con excelente
gusto musical, y unos resplandecientes ojos azules.
Hay que admitir que una chica a la que le gusten las mismas
porquerías que a ti, no es algo que se encuentre todos los días (y menos si se
sabe las canciones de The Smiths). El problema, es que ella nunca te tomará en serio. Eso la convierte en tu amor-odio.
¿Pero, es que ella
carece de sentimientos… o somos demasiado idiotas?
Summer no cree en el
amor. Yo sí; y tengo el gran defecto de creerme capaz de poder hacerle ver
que el amor es real. Por este motivo, le seguiré la corriente con tal de que se
quede a mi lado.
Total, ¿si hacemos
todo como novios, cuál es la diferencia? La diferencia está en la propia
inseguridad que eso te provoca. En el hecho de no sentirte reconocido, en no
saber cuál es tu rol en todo esto, en no tener idea de si acaso mañana ella
despertará sin ganas de verte.
Estás en el limbo. En un cálido limbo… Darías lo que fuera por no despertarte.
Y así, cuando menos lo esperas, es ella quien te despierta,
y te dice “¡aún eres mi mejor amigo!”.
To die by your side is such a heavenly way to
die… y la canción de The Smiths se
ha terminado.
Tus gustos musicales ya no le contentan y tus bromas
estúpidas ya no le provocan gracia.
Se te acabó el verano.
Es hora de despertar, reacostumbrate a la soledad, a la
compañía de tu propia voz en tu cabeza.
Les echas la culpa a sus padres.
La separación de ellos le marcó la vida; por eso
Summer no cree en el amor. Y la quieres de vuelta.
Desaparece.
Buscarla en otro cuerpo es inútil.
Y de pronto se ha casado.
Baila contigo y te toma de la mano por última vez, pero sólo
porque quiere hacerlo.
Porque así es ella, porque siempre hace lo que se le antoja.
Summer es esa
encantadora mezcla de impulsos egoístas.
Ella te dice que al lado de él ha encontrado esa seguridad
que nunca encontró contigo.
Lo has hecho mal. Te rompes.
Y ella se queda dentro de
ti… hasta que llega el otoño.
Hace unos meses estuve en Buenos Aires, donde tuve la
oportunidad de ver una obra teatral que, además de dejarme boquiabierta con su
impresionante y muy cuidado trabajo de producción, no paró de hacerme reír por un
solo segundo. Esta obra, era Sugar, musical de Broadway inspirado en
la película Some like it hot(remake
–a su vez- de la película francesa Fanfare
d’amour), que en castellano es conocida como Una Eva y dos Adanes o Con
faldas y a lo loco, protagonizada por Marilyn Monroe, Tony Curtis
y Jack Lemmon.
Luego de haber gozado tanto de la obra, se me antojó ver la película para hacer la respectiva comparación.
Imágenes de la obra Sugar en el teatro Lola Membrives (Buenos Aires)
La historia es la misma. Va acerca de dos músicos desempleados y enquiebra
–un contrabajo y un saxofonista- que, para ponerle la cereza al pastel de su
desgracia, se convierten en testigos involuntarios de un asesinato entre
mafiosos. A partir de entonces, su vida corre peligro y no les queda otra que disfrazarase de
mujeres para ingresar en una orquesta de señoritas que viaja de Chicago a
Florida. A partir de ahí, somos testigos de los entretelones que se formulan
ante las hormonas alborotadas de los caballeros frente a tanta fémina en traje corto
(o en ropa interior). La estrella de la orquesta –para esto- es Sugar (Marilyn Monroe), una muchacha
con problemas de alcohol, que sueña con casarse con un millonario y cambiar de
vida. Sin siquiera planearlo, Sugar seduce a uno y enamora al otro, haciendo
que la situación se vuelva cada vez más enredada.
Como pueden observar, en
sí el argumento es bastante simple y hasta se encuentra algo desfasado para el
mundo de hoy. Sugar no es precisamente la heroína feminista que identifica
a la generación actual, sino una joven insegura, enamoradiza, voluble, y que se
define como “poco inteligente” por sus elecciones en el amor; por si fuera
poco, su máxima aspiración es cazar un ricachón que la saque de la vida de cenicienta
viciosa. Sin embargo, si lo entendemos
dentro de su contexto temporal y sociocultural, uno puede llegar a “disculpar”
ciertas deficiencias del personaje y dejarse llevar por una trama sumamente
entretenida (que finalmente –ya por concluir- le acaba otorgando una
importante virtud a la propia Sugar: -paradójicamente- la del amor
desinteresado).
De los personajes, el que más atrajo mi atención fue el de Jerry/Daphne (Jack Lemmon), por su picardía, sarcasmo y por las propias
situaciones que le plantea el guión; la forma en que el personaje entra en
conflicto con su propia masculinidad es sumamente jocosa, y también las
resoluciones que saca para salvar el propio pellejo. En contraste, el papel que
interpreta Tony Curtis (Joe/Josephine)
es bastante menos logrado, pero se enriquece bastante de las interacciones con
su compinche. Otro personaje que destaca, a mi parecer, es el del Osgood Fielding III (Joe E. Brown), un
millonario viejo-verde que queda prendado de las “faldas equivocadas”; su
presencia –de hecho- crea varias de las situaciones más graciosas del filme.
Ahora, haciendo honor a la verdad, debo admitir que la obra teatral me gustó mucho más.
Tengo la impresión de que esta historia,
por el ambiente en que se desarrolla y el perfil de sus personajes, estaba
hecha para ser realizada como musical, y en un ambiente lleno de color y
ornamentos (cosa que no se da en el filme, que no es musical y es en blanco
y negro). Pienso también que el guión
de Peter Stone (diálogos) y Bob Merrill (canciones) supera bastante
en gracia el planteado por Billy Wilder
(director y guionista de la película). Vale decir que esta combinación
entre nueva narrativa y género, permiten
también a los actores brillar mucho más; en especial a Nicolás Cabré y Federico
D’Elía –Jerry/Violeta y Joe/Josephine en la versión argentina-, quienes deben ponerse
a bailar en tacones. Cabe agregar que la actuación de Gustavo Monje (Osgood),
me pareció muchísimo más divertida que la de Joe E. Brown. No obstante, Marilyn Monroe sigue siendo Marilyn Monroe,
la mujer capaz de enamorar a la cámara con una sola mirada; ella, a mi parecer,
sí permanece insuperable.
Sea como sea, esta película es recomendable para quienes
disfruten del cine clásico y de una buena comedia ligera. Les comento, también,
que la obra teatral sigue vigente en el
teatro Lola Membrives, de la Calle Corrientes, para quienes tengan la
suerte de estar por Buenos Aires
durante este mes de noviembre.
Ficha técnica
Dirección: Billy Wilder
Producción: Billy Wilder
Idea original:Richard Pottier (de
su película Fanfare d'amour)
Guión: Billy Wilder, I.A.L. Diamond, Robert Thoeren, Michael Logan (libreto
original)
Música: Adolph Deutsch
Fotografía: Charles Lang
Montaje: Arthur P. Schmidt
Reparto: Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, Pat O'Brien, Joe E. Brown
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 1959
Género: Comedia
Duración:121 minutos
* Para ver la película completa online, click aquí.
Marvel Studios nos
presenta una nueva entrega de la saga del Dios del Trueno, pero con un tono muy
diferente a las anteriores –caracterizada por la aventura épica y la
fantasía-.
Creo que los fanáticos del universo cinematográfico de
Marvel ya habíamos notado que las películas de Thor no tenían el impacto que
podían conseguir las películas de Iron Man, el Capitán América, Avengers, etc.
Es desde ahí que el director Taika
Waititi apuesta por un giro hacia la comedia, sin restar la esencia de acción.
En esta ocasión, después de los eventos de Age of Ultron, Thor deberá enfrentarse a una nueva amenaza: Hela, la Diosa de la
Muerte; quién desea obtener el poder absoluto de Asgard y -para asegurarse de
ello- destruye el martillo del héroe. Ahora, lejos de la Tierra y en un
mundo nuevo, Thor deberá buscar aliados (viejos y nuevos) para regresar y
detener la destrucción total de Asgard, conocida como el “Ragnarok”.
En el papel principal, Chris
Hemsworth encarna nuevamente a Thor. El
director se esfuerza en mantener la actitud honorable del guerrero, pero
quitándole la seriedad que mantenía anteriormente. Así pues, vemos al dios cometiendo torpezas que
le hacen protagonista de una serie de escenas graciosas, ingrediente que le humaniza, pero que le resta también respeto ante
los ojos del espectador.
Tom
Hiddleston vuelve también para interpretar a Loki, el clásico rival del protagonista. Waititi sabe perfectamente
que él es uno de los personajes más
queridos de dicho universo, debido a su sarcasmo y oportunismo –rasgos de
personalidad que lo caracterizan-; por ello, explota al máximo cada una de las
escenas dónde aparece; especialmente las interacciones con su hermano.
Los actores Anthony
Hopkins e Idris Elba vuelven a
ser Odín y Heimdall respectivamente, pero sus papeles ya no tienen el peso que
tenían antes, dando prioridad a los personajes que aparecen por primera vez en
esta tercera entrega.
Mark Ruffalo,
conocido en el universo Marvel como Bruce
Banner o El increíble Hulk, es una de las nuevas adquisiciones de éste
largometraje y –posiblemente- el motivo principal que ha atraído a tantos
fans desde el lanzamiento del primer tráiler, ya que se observa claramente
claramente un enfrentamiento con el dios del trueno. Todo lo que puedo decir –evitando
el spoiler-, es que su participación da de qué hablar.
Por su parte, la antagonista, Hela (interpretada por Cate Blanchett), es una diosa hambrienta de
poder que no se detiene hasta obtener lo que desea, algo que ya hemos visto en
la gran mayoría de villanos de Marvel. A pesar de dicha fórmula repetitiva, Blanchett le da su toque personal de sensualidad,
colocando con precisión las expresiones, los movimientos, el tono de voz.
No menos importante, Tessa Thompson interpreta a Valquiria; una
heroína con un pasado marcado por el recuerdo de los dioses nórdicos. Ella
crea un lazo especial con Thor, cosa que no parece ser muy de su agrado. Ambos
se conocen en el mundo de Sakaar, controlado por el Gran maestro (Jeff Goldblum), un ser estrafalario que crea combates
de gladiadores por pura diversión.
Pasando a la parte visual, percibimos –en esta película- un ligero cambio en el uso de colores y luces.
Los colores son ahora más vivos y llamativos, resaltando el amarillo, el
verde y el rojo. También se nos muestra escenas
en cámara lenta, buscando imitar la estética de una pintura clásica.
Las escenas de acción
están, unas mejor logradas que otras. Unas llegan a ser muy entretenidas,
otras nos dejan la sensación de querer ver más y otras resultan bastante
exageradas e inverosímiles. Recalco, además, en que esta película abusa de la comedia, cayendo –varias veces-
en el ridículo.
En contraparte, la música
es uno de los aspectos más ricos del filme. Combina sonidos épicos compuestos
por instrumentos tradicionales, con sonidos de sintetizadores para
describir el mundo fantástico de Sakaar –en especial las apariciones del Gran
Maestro-, generando una interesante y armónica comunión entre lo antiguo y lo
moderno.
Desde mi perspectiva, y ya para concluir, Thor
Ragnarok logra mejorar notablemente los problemas que tuvo la segunda
película de Thor –a mi parecer, la más deficiente-. La película se deja ver y regala un buen rato de
entretenimiento, pero –en caso de una secuela- debería cuidar en no abusar de
ciertos elementos que le resten solidez.
Ficha técnica
Dirección: Taika Waititi
Producción: Kevin Feige
Guión:Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost
Idea original:Stan Lee, Jack Kirby, Larry Lieber (del comic Thor)
Música: Mark Mothersbaugh
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Montaje: Joel Negron, Zene Baker
Protagonistas: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Cate Blanchett, Mark Ruffalo, Tessa Thompson, Jeff
Goldblum