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jueves, 21 de septiembre de 2017

“It”: Terror diferente y efectivo



Por: Andre Horrutinier

El cine de terror siempre ha sido uno de los géneros favoritos del público masivo, y para seguir así, ha ido cambiando constantemente sus conceptos o temáticas con el paso de los años: Al principio teníamos a los monstruos clásicos de Universal como Drácula, El Hombre Lobo, La Momia, El Monstruo de la Laguna Negra, el Monstruo de Frankenstein, etc.

Luego durante las décadas de los 70’s y 80’s, fueron reemplazados por los asesinos seriales como Leatherface, Michael Meyers, Hannibal Lecter, Norman Bates y Jason Voorhees. Hoy en día, el foco central del terror, es lo paranormal (ahí tenemos “El Conjuro”, “Siniestro” o “Anabelle”). Todas estas películas tienen -en teoría- como objetivo principal el generar miedo. Sin embargo… ¿lo estarán consiguiendo hoy en día?


Es aquí cuando el director argentino Andy Muschietti (quién antes nos estremeció con Mama) nos muestra una nueva propuesta de terror, y de una manera bastante avezada, a decir verdad: adaptando una de las obras más reconocidas del escritor americano Stephen King: It (“Eso”, en español). La película se ha vuelto un rotundo éxito de ventas y ha sido elogiada por la crítica alrededor del mundo. 

Y no es para menos; su director ha realizado un gran trabajo: desde las tomas, el desarrollo de la historia, la dirección de actores, la construcción de personajes, e incluso los efectos. Todo está trabajando con bastante cuidado y de manera sumamente fiel al material original. Combinando estos factores logra, con mucha certeza, esa sensación de miedo que las películas de terror han ido perdiendo con el paso del tiempo.


La historia gira alrededor del “Club de los Perdedores”, un grupo de chicos que vive en el pequeño pueblo de Derry, donde cada cierto tiempo ocurren extrañas desapariciones y nadie hace algo al respecto. Este grupo de amigos decide entonces investigar a profundidad, mientras que una extraña presencia los acecha de diferentes maneras.


El Club de los Perdedores

Vayamos ahora a los puntos que más me gustaron…


La Importancia del Miedo

A lo largo de la película, vemos cómo el miedo va tomando diferentes manifestaciones debido a través de los protagonistas. Cada uno de los miembros del “Club de los Perdedores” sufre de un miedo en particular relacionado con diferentes temas: la pérdida de un familiar,  las enfermedades, las pinturas perturbadoras…. o incluso el abuso físico, psicológico y sexual. 

Es un tipo de miedo diferente a lo que usualmente vemos en el cine comercial de hoy -con un asesino serial o una maldición lanzada por un demonio-; se trata más bien de casos reales con los cuales podemos sentirnos identificados.



En cuanto a los sustos, podemos decir que esta película no abusa del ya conocido “salto inesperado” o “jumpscare que vemos constantemente en las películas de terror de ahora. Muschietti no quiere que el espectador tenga miedo todo el tiempo ante cualquier estímulo, sino el miedo real y profundo que Eso transmite apenas aparece ya sea en su forma de payaso o en cualquiera de las otras que es mejor que vean con sus propios ojos.

Los Personajes



Como ya he mencionado, el director hizo un gran trabajo en cuanto a la construcción de personajes, haciéndoles bastante fieles a lo planteado por Stephen King. Ahí está George, con su inocencia pura de principio a fin; Bill quién busca saber la verdad acerca de su hermano; Eddie con sus problemas maternales y de salud; Beverly quien trata de encajar en el grupo al ser la única chica; Ben quien debe lidiar con sus problemas de obesidad y al mismo tiempo busca impresionar a Bev; finalmente, Stan que trata de ser lo más razonable posible y alejarse de los problemas. 

No obstante, de entre todos los personajes, me quedo con Mike y Richie (interpretado por Finn Wolfhard, mejor conocido como Mike en la exitosa serie Stranger Things); el primero, por ser un personaje que -a pesar de su poca presencia- pudo vencer rápidamente sus miedos y volverse un chico valiente; el segundo porque a mi parecer se robó la película con su humor infantil y su fuerte sentido de la amistad, especialmente hacia Bill.



Ahora, ¿qué hay sobre el antagonista? Eso es considerado por muchos como uno de los personajes más emblemáticos de Stephen King y de la cultura pop, junto con el Pistolero de La Torre Oscura o Jack Torrance de El Resplandor. No fue fácil para el actor sueco Bill Skarsgård interpretar a la forma más conocida del villano: El payaso Pennywise.

Esto se debe principalmente a que muchos fanáticos ya estaban acostumbrados a la interpretación del legendario Tim Curry en el telefilme de 1990; además, estaba el hecho que muchas de las películas basadas en obras de Stephen King no lograron satisfacer a los fanáticos o al propio escritor. Sin embargo, el sueco logra impresionar con su aterradora sonrisa, seguida de su acechadora mirada y voz que pone los pelos de punta.



Las Tomas

Planos generales muestran los alrededores del pueblo de Derry. El espectador se sumerge en esta historia de manera inmediata y despierta el deseo de exploración; al mismo tiempo se sugiere que, para los niños, es un mundo enorme ahí afuera y nadie sabe lo que pueden encontrar. En las escenas donde aparece Pennywise -en contraste-, la mayoría de tomas muestran escenarios muy cerrados, como alcantarillas o cuartos, transmitiendo sensación claustrofóbica.



Ahora vayamos a lo poco que no me gustó de la película…

Lo Malo

Realmente es difícil decir que cosas no van de una película tan bien hecha, pero podría señalar que hay miembros del “Club de los Perdedores” a los que les falta un poco más de protagonismo -como Mike y Sam, por ejemplo-; casi toda la historia se enfoca en la búsqueda de Bill y en el deseo de encajar de Beverly. Por otra parte, está ese “mal inevitable”, que es la sensación de querer ver más de una película que nos ha encantado… Sólo véanla.


Ficha técnica

Dirección: Andrés Muschietti
Producción: Roy Lee, Dan Lin, Seth Grahame-Smith, David Katzenberg, Barbara Muschietti
Idea original: Stephen King (de su novela It)
Guión: Chase Palmer, Cary Fukunaga, Gary Dauberman
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Chung-hoon Chung
Montaje: Jason Ballantine
Reparto: Jaeden Lieberher, Bill Skarsgård, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2017
Género: Terror

lunes, 30 de noviembre de 2015

“The Rocky Horror Picture Show”: Proyéctate a la transexual Transilvania




Por: Alexiel Vidam

The Rocky Horror Picture Show era una película que venía intrigándome desde hace tiempo, debido a unas referencias que le hicieron en la película Las Ventajas de ser Invisible, y luego porque casualmente me tope en youtube con uno de sus hilarantes temas musicales (Touch-a touch-a touch me… I wanna be dirty… (8)). El travestido Doctor Frank-N-Furter, recostado en la portada del disco que figuraba en la pantalla, me seducía con una implícita invitación a ver la pela…

Y la conseguí. O mejor dicho, un amigo mío la trajo previa advertencia de que podía ser una experiencia insoportablemente pastrula. Por una parte creo que tenía razón; por otra, se le olvidó decir que The Rocky Horror Picture Show tiene un “algo” terriblemente seductor… que te atrapa en esa explosión de colores estridentes y canciones con letras tan burlonas como extravagantes.


Science fiction, double feature es un estribillo que no puedes quitarte de la cabeza, y es también el tema principal de la pela, con la que arranca todo; una cantaleta llena de nombres y referencias a clásicos filmes de horror y ciencia ficción serie B (a los cuales seguirá haciendo guiños en el resto del filme).

Luego hay un corte seco, hacia una escena que, en principio, parece no tener relación absoluta con el inicio. Una pareja acaba de casarse y la joven Janet Weiss (Susan Sarandon) atrapa el bouquet. Ni dos minutos después, su novio Brad Majors (Barry Bostwick), un tipo que se ve tan lelo y cucufatón como ella (enfatizando en los lentesazos de nerd), le pide matrimonio… y los dos tortolitos dando saltitos de aquí pa’ allá’ declarando su amor.


… Pero aguanten el lonche en el estómago, que ahorita la cosa se pone interesante.

La parejita decide ir a buscar a su amigo el Dr. Scott (Jonathan Adams) para contarle la buena nueva, cuando, en medio de la noche, les atrapa una tormenta y un pinchazo en la llanta del auto. No les queda otra que refugiarse en un tenebroso castillo sacado de Frankenstein o de la historia del Conde Drácula, donde les recibe un “hospitalario” jorobado (Riff Raff, interpretado por Richard O’ Brien, quien es autor de la obra original).


El amo y señor del castillo, es nada menos que un travestido científico loco con look vampirezco: el Dr. Frank-N-Furter (Tim Curry), quien les invita a ser testigos del despertar de su más brillante creación: Rocky (Peter Hinwood), un rubio, musculoso y descerebrado sujeto, destinado a cumplir las fantasías de su creador.  

Lo que sigue es un festín de bailes estrambóticos y situaciones disparatadas que pondrán a prueba la mojigatería de los recién llegados (hecho que, si bien jala el ojo hasta hoy en día, fue toda una bomba nuclear en los años 70). La risa se desata, tanto por el absurdo, como por el carisma del villano; y es que Tim Curry no puede ser más encantador en medio de la perversidad que refleja en su papel. Es uno de aquellos “malos” a los que es imposible odiar, que seduce con su atrevimiento y con el carácter lúdico que envuelve cada una de sus “travesuras” (crímenes). Definitivamente, el diálogo que mejor lo refleja, se da cuando Brad, tras un proceso de transformación de su personaje, pregunta “¿Y él qué ha hecho?”, y su amigo el doctor Scott le recuerda lo ocurrido con su sobrino Eddie (Meat Loaf).


Como punto aparte pero igual de importante, la banda sonora es hipnotizante. Los temas son pegajosos, vivos, provocan al espectador levantarse de su asiento y empezar a bailar al ritmo de los bizarros seres multicolor que aparecen en pantalla. Vale decir que la estética visual es un complemento fundamental para estos temas, pues no se trata sólo de la música, sino de una performance completa que hace que uno –mentalmente- se convierta en un personaje más del reparto.

Eso sí, no es un filme recomendado para quienes busquen pasar el rato con una narrativa clásica (de inicio, nudo y desenlace bien definidos), que esperen un filme donde “pasen cosas y haya un resultado específico”. No. Éste es un filme para dejarse atrapar, y –si me permiten la expresión-, para dejarse drogar por esa explosión de sensaciones audiovisuales.




Si te atreves a ver The Horror Picture Show, olvídate de que la silla es la silla… Chapa tu platillo volador y proyéctate a la “transexual Transilvania” que te ofrece el doctor Frank-n-Furter junto a todo su séquito.

Ficha técnica:

Dirección: Jim Sharman
Producción: Michael White
Idea original: Richard O'Brien (obra teatral homónima)
Guión: Jim Sharman
Música: Richard O'Brien
Fotografía: Terry Ackland-Snow
Montaje: Graeme Clifford
Reparto: Tim Curry, Susan Sarandon, Barry Bostwick, Richard O'Brien, Peter Hinwood, Meat Loaf
Países: Estados Unidos, Reino Unido
Año: 1975
Idioma: Inglés
Género: Musical, comedia, horror, ciencia ficción