Por: Alexiel Vidam
“Leí tu artículo de la cinta A los 40... ¿Por qué empiezas titubeante? Un crítico escribe directo al grano... Si
titubeas pierdes el respeto de los lectores, porque tu cimiento como redactora
está por los suelos”.
Esto me lo dijo una colega a la que
admiro bastante, Rosana López Cubas
(de Lima en Escena). La crítica fue
dura, pero acertada en gran medida. Entendí de qué iba.
Como decimos cuando nos “ampayan”,
diré que: “Todo tiene una explicación”.
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| A los 40 |
No se trata de un titubeo de “disculpas”,
porque en verdad no soy de la gente que pide disculpas por gusto. Quienes me
conocen de cerca, sabrán que tengo el ego lo bastante elevado como para andar
derrochando perdones injustificados. Se trata más bien de un sentimiento de
desazón, de “sentimientos encontrados”, como señalé en mi post anterior.
Por una parte, nunca he estado de
acuerdo con aquellos “críticos” que se dedican a destruir películas. Siempre he
pensado que una buena crítica es constructiva. Que presenta un balance de
puntos fuertes y puntos débiles, y aporta.
Pienso también que toda opinión debe estar justificada, presentar argumentos
claros, y no decir simplemente que “me parece porque me parece” o “ES así
porque soy YO”. Tampoco hay que dejar de lado que en toda forma de pensar
influye la propia inclinación: tus intereses, tus sentimientos, todo lo que se
relaciona a ti. Creo que a veces el crítico comete el error de sentirse dueño
de la verdad; olvida que, con todos sus estudios académicos, cartones y demás,
en su opinión, siempre habrá un poco de su propio gusto. Nadie es completa y
absolutamente imparcial.
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| Loco Cielo de Abril |
Por otra parte, siento que general
es un buen momento para el cine peruano. Hacía ya buen tiempo que no se hacían
tantas películas. En general, además, las películas nacionales no eran bien
recibidas por el público y contaban apoyo escaso de las salas comerciales (casi
siempre se les retiraba a la semana). La gente estaba cansada de los
redundantes argumentos sobre terrorismo o chabacanería (“lisuras y calatas”), y
también es verdad que, desde el fin de las coproducciones con España (la “buena
época de Lombardi”), la calidad de los filmes tuvo un fuerte “bajón”.
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| Caídos del Cielo, de Francisco Lombardi. |
Hoy contamos no sólo con una
producción mucho más constante (y mejor recepción), sino que la variedad de temas es mucho más
amplia. Está el cine de autor, como el de Claudia
Llosa o Rosario García-Montero, el cine social, como el de Josué
Méndez, el cine vanguardista -con destacados directores jóvenes como Fernando Montenegro-, y por supuesto,
el cine de género, un fenómeno bastante reciente en nuestro país, protagonizado
por las películas de Big Bang Films,
Tondero Films, y los trabajos
recientes de Frank Pérez Garland.
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| La Teta Asustada, de Claudia Llosa. |
Ustedes dirán: “pero eso no significa que los trabajos sean buenos”. Es verdad, la cosa es heterogénea (hay de "lo bueno, lo malo y lo feo"), pero sigo pensando que el aumento de producción es positivo, y que la calidad suele ir de la mano a la práctica (como en todo arte). La gente tiende a olvidarlo. Muchas veces asiste al cine con la idea de encontrarle el mínimo defecto a una película, con un empeño particular que no pondría al observar una de esas “comedias gringas estúpidas” que tantas veces ocupan espacio en los multicines. Recuerdo, e este momento, las “críticas” cizañeras que recibió la película Rocanrol 68 (de Gonzalo Benavente), donde se notaba una clara intención de atacar a los actores, e incluso se habló de errores garrafales como mostrar el logotipo de la Municipalidad del Callao (logotipo que, por cierto, nunca encontré… y vaya que lo estuve buscando tras leer el post).
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| Rocanrol 68 |
Personalmente creo que es injusto
el ensañamiento con el cine nacional, especialmente si tomamos en cuenta que
maestros tan reconocidos como Almodóvar
–director español-, empezaron también de manera rudimentaria. Recordemos que
sus primeras películas fueron tachadas de “bodrios” por la crítica
especializada, y hoy son consideradas de culto. La oportunidad que le dio el público, y su propia “necedad”, le llevaron a mejorar la técnica y, por ende, la
calidad audiovisual de sus filmes.
Pero volviendo al punto de inicial…
ser periodista y cinéfila a la vez, te crea ciertos dilemas. Tengo el afán de
apoyar a la producción de películas aquí, pero mantengo el compromiso irrompible
de transmitir lo que pienso (y por qué lo pienso).
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| La Malas Intenciones, de Rosario García-Montero. |
Cuando fui a ver A los 40, lo hice con los mejores ánimos, pero la película no llenó mis expectativas, y aunque siempre cumplo con señalar los puntos buenos y malos de un filme, en esta ocasión encontré muchísimos más puntos flacos que fuertes. Esto me provocó una fuerte decepción –que puede notarse claramente en el inicio de mi post. No obstante, cabe resaltar, mi compromiso principal es con el público (y con mi propio criterio), de modo que no podía dejar ser "benevolente"… y de ahí el encabezado del post: “Apreciaciones Incómodas”.












