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miércoles, 27 de febrero de 2013

Ranking cinéfilo musical


Por: Alexiel Vidam

Creo que si tuviese que dividir la banda sonora de mi vida en dos grandes grupos, éstos serían: “canciones que he robado de mis ex/salidas/agarres/afanes/etc.”, y “canciones que he robado de las películas” (quedando en un plano muy muy lejano, esa minoría compuestas por canciones que he robado de mis amigos o que he investigado por mi cuenta). Pero como éste no es un blog personal y además resulta que últimamente ando pegada con varias canciones de mis pelas favoritas, he decidido presentarles cinco canciones con las que me he enviciado por culpa del cine.

En cada descripción podrán encontrar, tanto la canción completa (al inicio), como la escena en la cual aparece (debajo de la descripción).


Puesto 5: Don’t Stop Believing (Journey)


¿Han visto Monster? Si no la han visto, deberían. Es un drama basado en la historia real de Aileen Wuornos, una prostituta estadounidense que asesinó a siete hombres asegurando que fue en defensa propia. La película, protagonizada por Charlize Theron, además de abordar el tema de los asesinatos, se enfoca en el romance que tuvo Wuornos con Tyria Moore, a quien, por razones legales, se cambió de nombre, edad, y apariencia física, transformándosele en la joven Selby Wall (Christina Ricci). El filme aborda a la asesina como una mujer incomprendida y trastornada por una vida llena de infelicidad y desamor, siendo la aparición de Selby un acontecimiento importante que la impulsaría a querer cambiar de vida. La canción que robé de este filme, aparece en la escena en que ambos personajes tienen una primera cita, en una pista de patinaje, y surge la fuerte conexión. La canción refleja lo que siente la protagonista del filme en ese momento: que aún hay algo en qué creer.




Puesto 4: Goodnight Moon (Ambrosia Parsley & The Elegant Too)



Si bien la primera vez que escuché esta canción fue como parte del soundtrack de Kill Bill Vol. 2 (interpretada por Shivaree), la versión con la que más me enganché, fue la de Ambrosia Parsley & The Elegant Too, que aparece en el soundtrack de Silver Linings Playbook, aquella historia de dos bipolares completamente discordantes entre sí y con el  mundo, que de pronto empiezan a comprenderse y a superar sus propios problemas (de paso, también a enamorarse). Esta canción aparece como fondo en la secuencia en que Tiffany (Jennifer Lawrence) y Patrick (Bradley Cooper) están cenando juntos en un restaurante y, y ella, tras confesarle que la echaron del trabajo por acostarse con toda la oficina, se ofrece a hacer de nexo entre él y su esposa (de quien está separado). La escena acaba en un “ligero” escándalo –bastante cómico, por cierto- cuando él sugiere que Tiffany está mal de la cabeza. Véanla ustedes mismos.




Puesto 3: Come On Eileen (Dexy’s Midnight Runners)



Esta canción me la robé del soundtrack de Las Ventajas de Ser Invisible (The Perks of Being a Wallflower), película con la que, por cierto, me envicié hasta el punto de verla cinco veces el mismo mes… y luego ya no recuerdo cuántas veces más. Esta película tiene una de las bandas sonoras más ricas que he escuchado, especialmente para el cinéfilo de oído retro y rockero. Si te gusta Bowie, The Smiths, New Order, etc., este soundtrack es para ti. Come On Eileen, de Dexy’s Midnight Runners, es un tema bastante popular, pero no lo había identificado por nombre ni por grupo hasta que vi esa escena del filme –una de las mejores, para mí- en la que Sam (Emma Watson) y Patrick (Ezra Miller) están en el baile de bienvenida y un tímido Charlie (Logan Lerman), se les une dubitativamente, buscando aceptación.





Puesto 2: Dead and Justice (The Runaways)


(Versión de la película)

The Runaways es uno de mis grupos favoritos, pero debo admitir que hasta antes de ver la película que lleva su nombre, yo con las justas les conocía un par de canciones (Cherry Bomb y Queens of Noise); con la película, se dio el verdadero descubrimiento, y si bien puedo decir que todos los temas del grupo me encantan, creo que con el que más me quedo pegada es Dead and Justice, la canción que, en la película, aparece en uno de los momentos más eufóricos para las protagonistas; cuando están en pleno auge musical y descubriendo el agitado mundo de “Sexo, Drogas y Rock n’ Roll”. Vemos a Joan (Kristen Stewart), Cherrie (Dakota Fanning) y Sandy (Stella Maeve) tragar LSD y luego subir al escenario, donde los giros de la cámara nos transmiten la sensación de vértigo que experimentan ellas mientras dan el concierto. Cabe anotar que, si bien el tema pertenece a The Runaways, la versión que vemos en la película es interpretada por las propias actrices (Kristen Stewart y Dakota Fanning).




Puesto 1: The Origin of Love (Stephen Task & John Cameron Mitchell)



Una de las canciones más “feeling” de mi archivo musical. La robé de la banda sonora de Hedwig and The Angry Inch, musical con el que John Cameron Mitchell se inició en el mundo del Cine. La película trata de un Hedwig, un joven afanado al Rock n’ Roll nacido en Berlín Oriental, que ha sufrido una fallida operación de cambio de sexo. Solo y desorientado, forma una banda glam-rock y se mueve de bar en bar contando en canciones su perturbadora historia. Mediante The Origin of Love, Hedwig habla del mito del origen del amor, según el cual fuimos partidos en dos por los dioses, y debemos encontrar a nuestra “otra mitad” para sentirnos completos. Una de mis canciones favoritas.



martes, 5 de febrero de 2013

Música que hace Cine


Pink Floyd y su conexión con el Séptimo Arte


Por: Carlos Maza*

En cuanto leí el post de Cinematosis sobre Pink Floyd The Wall, la película de 1982, eché a andar el disco de Pink Floyd The Wall de 1979. Y recordé que Alexiel siempre me invita a escribir.

Disco Dark Side of The Moon
Recordé el momento en que sucedió. Cuando la mítica película se estrenó yo tenía 18 años, y me sabía, desde al menos un año antes, cada palabra del Long Play doble donde Roger Waters daba rienda suelta a su dislocada imaginación de postguerra con aderezos de diván. Pink Floyd ya era, para quienes disfrutábamos la música en serio, un hito del desarrollo de la música pop. Una vez estuve en Los Angeles, en 1979, y me traje el Dark Side of the Moon en edición completa, con pósters de la banda tocando y de las pirámides de Egipto en duotono azul, y stickers del prisma fabuloso. Pink Floyd era todo.


The Wall, el álbum, nos tomó por sorpresa un par de años antes del estreno de la película, y tres o cuatro antes de que se exhibiera por primera vez, en una premiere chiquita y subterránea de Ciudad Satélite, suburbio del DF, para la que esperamos larguísimas horas sentados en la vereda. Con la música y las canciones teníamos ya suficiente universo; el hit We don't need no education (Another brick on the Wall II) había dado vuelta y revuelta al mundo y Confortably Numb era nuestro misterio más entrañable, por no hablar del miedo, y las búsquedas en la nada de los años ochenta.
Waters y los muchachos se habían encargado de dotarnos también de imágenes en la parte interior del gran álbum. Ya estaban ahí los personajes grotescos de la historia alucinada que cobrarían forma y movimiento en la película. Así, para quienes nos sabíamos la música, la película aportó un estupendo videoclip de nuestra vida cotidiana. Pero la música, la versión original de Mother, la cadencia de la ópera que nos imaginábamos no estaba en el video. Sobraban sugerencias, sobraban respuestas a preguntas para las que ya nuestra imaginación tenía universos, se perdía el mito dibujado por las notas y solos de guitarra de David Gilmour, y la inteligencia de las letras, “Mother, do you think she's dangerous to me?”.

Obscured Clouds, disco de Pink Floyd
que musicalizó la película El Valle.
Sin embargo, la relación de Pink Floyd y el cine ya tenía una larga historia en 1982. Había comenzado más de 15 años antes con imagen en movimiento. Como acto de Art Rock, Pink Floyd propone desde fines de los 60, material para cine o TV, para inclinarse después hacia el álbum. Graban locuras (Umma Gumma) y experimentaciones electrónicas (Echoes) y de intervención de sonido ambiente (Atom Heart Mother, Wish You Were Here), como en el cine. Entonces Pink Floyd se orienta hacia la poética de un show multimedia de gran envergadura, del que se han hecho famosos los chanchos voladores de Animals.


Para cuando The Wall fue realizada, la banda ya tenía un historial de soundtracks, entre los que destacan More y Obscured by Clouds, películas que todos nos sabíamos cantadas pero que nadie había visto, y algunas otras, como la sorpresa de ver una película rumana de antes de la caída del muro, que cuenta La Divina Comedia en adaptación libre y cierra con una canción hippy de Pink Floyd 1969.

Se podría decir que, desde el punto de vista de un músico, Pink Floyd ha influenciado al cine, ha creado. También que, como obra cinematográfica, Alan Parker no obtiene de ella sino la fama que le extiende el mito de la música, porque su cine se sostiene solo (Midnight Express, Mississippi Burning, Birdy con música de Peter Gabriel, etc.) y The Wall es un raro musical, uno en que la música precede y sucede a la imagen, como un disco más, un remix, de Pink Floyd.

Quizá fuera necesario mencionar, detrás de la puesta en escena, al mismo gran Roger Waters –que a Cinematosis se le olvidó, excepto por el crédito de guión en la ficha del filme–, pues es el creador de esa ópera totalizante y ha seguido el curso de sus años más recientes recreándola. Entre la versión de Comfortably Numb de la película y la del concierto de Waters con Gilmour en Londres, el 2 de mayo de 2011, ¡me quedo con la última!

Comfortably Numb. Concierto de Roger Waters & David Gilmour.
Londres - 2 de Mayo de 2011



*Músico, sociólogo, escritor y editor nacido en México DF. Reside en Lima-Perú. Autor del libro Cuentos del Mal Dormir, publicado en 2012. Para leer más posts de Carlos Maza, te recomendamos visitar su blog Neptuno en la Callehttp://calleneptuno.wordpress.com/