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lunes, 10 de diciembre de 2018

“Bohemian Rhapsody”: Cine vs. Realidad




Por: Mack Mantilla

Hace poco, muchos de los fieles seguidores de Queen, entre los cuales me incluyo, vivimos la experiencia de ver inmortalizada la historia de la banda en la pantalla grande. La película nos emocionó –eso es un hecho-; sin embargo, no podemos decir que Bohemian Rhapsody sea un biopic fiel al cien por ciento.  

En este post, me dedico a profundizar en aquellas diferencias, comprensibles para generar mayor enganche, pero que los fans acérrimos no podíamos dejar de observar con cierto recelo.


Cuando Freddie, Roger y Brian se conocen



En el filme, Freddie Mercury (Rami Malek) asiste a un recital del grupo Smile y después, se acerca a buscarlos en el backstage para presentarse como opción de cantante. Coincidentemente, el entonces vocalista Tim Stafell acababa de dejar colgada a la banda para tentar suerte en un nuevo proyecto musical. Inicialmente, Brian May (Gwilym Lee) y Roger Taylor (Ben Hardy) no saben si sería un buen negocio incorporar a Freddie, puesto que éste denotaba timidez, mas todo cambia cuando él empieza a cantarles Doing Alright.

Tal como consta en las biografías oficiales del cuarteto, As It Began y 40 Years of Queen, Freddie y los integrantes de Smile ya se conocían hacía tiempo; incluso Mercury y Taylor compartían departamento. Freddie solía asistir a los ensayos de Smile, e incluso les daba tips de vestimenta y puesta en escena, lo cual posteriormente sería un sello distintivo en Queen.


Anillo de compromiso a Mary Austin



Si bien Freddie mantuvo una larga relación -primero amorosa, luego amical- con Mary, nunca se conoció si él llegó a proponerle matrimonio en la vida real. Lo que sí conocemos todos es que ella terminó siendo la principal heredera de su fortuna y propiedades.


“Fat Bottomed Girls”


La cinta presenta un pasaje de la gira norteamericana de Queen en 1974 por diversos estados. Este pasaje es acompañado de la canción Fat Bottomed Girls, y se aprecia a la banda interpretando esa canción con el look de la época: cabellos largos, maquillaje abundante y trajes con alas. Lo cierto es que dicha canción no fue publicada hasta el año 1978, cuando los ingleses llevaban cabellos recortados y pantalones de cuero.  


Rock In Rio



Queen fue la primera banda de gran envergadura en llegar a Sudamérica, a inicios de 1981. Regresarían únicamente a Brasil, para presentarse en la primerísima edición del festival Rock in Río en el año 1985. Sin embargo, la película desarrolla una escena de Mercury mostrándole a Mary Austin cómo el público carioca cantó a todo pulmón Love Of My Life, ¡10 años antes de la verdadera fecha de dicho festival!


Creación de “We Will Rock You”



Una de las secuencias más emocionantes del filme se da cuando Brian da vida a su futuro himno We Will Rock You. May reúne a Roger y John, y a las parejas de éstos, para mostrarles su idea de una canción acompañada de un ritmo hecho por taconazos y palmas, con un pegadizo coro hecho por el público. Luego aparece Freddie en escena, para sumarse.

Según el timing de la película y el look de Mercury, esto habría sucedido en 1980, cuando este hit fue –realmente- grabado y publicado en 1977, época en la que Freddie aun no usaba su conocido bigotito y cabello corto.


El despido de John Reid



La película muestra que Queen contrata como manager a John Reid (Aiden Gillen) en el año 1975, mientras trabajaban el álbum A Night At The Opera. El vínculo laboral termina abruptamente, luego de que Paul Prenter (Allen Leech) le convenciera de persuadir a Freddie Mercury de abandonar la banda para mejor lanzarse como solista.

En la vida real, el despido de Reid no fue escandaloso; se realizó en buenos términos. En 1977 John se retiró como manager y entró en su lugar Jim Beach, el abogado de la agrupación con quien Freddie y compañía tenían una muy buena relación laboral y amistosa.


Jim Hutton, el compañero sentimental de Mercury



La historia de Freddie con Jim Hutton (Aaron McCusker) no se gestó en la mansión de Mercury, ni mucho menos con Hutton como mozo de una de sus alocadas fiestas. Ellos se conocieron en el año 1983, en un club gay, pero Jim tenía novio y rechazó las insinuaciones del rockstar. Pasó un par de años hasta que el destino los hizo reencontrarse y no separarse hasta la muerte de Mercury el año 1991.


Diagnóstico de VIH



Según la película, Freddie Mercury se entera que es VIH positivo luego de una consulta médica el año 1985. Apenas Queen se reúne a ensayar para el festival Live Aid, Freddie les cuenta a sus compañeros sobre su estado de salud, recibiendo el soporte inmediato de ellos y tomando la decisión de, a partir de ese momento, firmar todas las composiciones de la banda en conjunto.

Lo cierto es que, en la gira de 1986 Freddie empezó a experimentar cierto desgaste físico y a sospechar sobre su saludo. Al año siguiente, visitaría al doctor y confirmaría su padecimiento del virus. Cuando Mercury comunicó de ello a la banda, decidieron guardar estricta reserva sobre el tema y trabajar arduamente en el estudio durante todo el tiempo que le restaba de vida. Empezaron a compartir la autoría conjunta de todas sus canciones a partir de la publicación del disco The Miracle, de 1989.




En conclusión, Bohemian Rhapsody es una producción dirigida al público masivo, con las exigencias de la industria del séptimo arte. Su éxito en las taquillas le ha terminado dando la razón a esta efectiva adaptación de 134 minutos.

Por otra parte, para los queeneros más puristas, que deseen exactitud en detalles y línea de tiempo, existen mejores opciones, como los documentales como Days of Our Lives (Queen) y The Great Pretender (Mercury), los cuales serán motivo de otro post.


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lunes, 18 de abril de 2016

5 películas para amantes del rock



Por: Alexiel Vidam

¿Quién ama el rock? Yo estoy segura de que muchos cinéfilos que pasan por aquí aman el rock. Y no por nada… El rock es uno de esos géneros musicales que, con su aparición, marcó un antes y un después en la historia del mundo, y que sigue envolviendo a millones de fanáticos con sus distintos niveles de complejidad… pero sobre todo, con esa intensidad tan característica que le dota de un espíritu rebelde y encendido. Siempre he pensado que la música es un estado de ánimo (¿alguien se imagina una película sin música?... o mejor dicho, ¿alguien se imagina la VIDA sin música?), y de todos los tipos, el rock es uno de los que nos mantiene más VIVOS, con todo lo que ESTAR VIVO implica.

Por esto, y porque el rock me acompaña a todas partes, he decidido dedicarle un homenaje cinéfilo a mi género musical favorito. Con ustedes… mi lista de “películas que todo amante del rock debería ver”.


THE RUNWAYS 

Directora: Floria Sigismondi
Año: 2010




Ya había escuchado sobre The Runaways… que era la primera banda de rock femenina de la historia, y que de ahí había salido la famosa cantante Joan Jett (I love Rock n’ Roll), pero de su música o de su historia, sabía poco o nada, y con esta película, me volví fan. Toda la puesta en escena está tan bien construida, que es difícil no quedar envuelto dentro del mundo de luces y escenarios, y ponerse a vibrar con la música. El guión, por su parte, está escrito desde la perspectiva de Cherie Currie, vocalista de la banda, ya que el mismo se basó en la novela autobiográfica de la cantante, titulada Neon Angel: A Memoir of a Runaway. El argumento nos muestra cómo una joven de 15 años sin mucho que esperar del futuro, acaba convirtiéndose, de la noche de a la mañana, en una de las rock stars más aclamadas del momento. Muestra también el lado más oscuro del espectáculo: con sus vicios, excesos y dudas existenciales. Excelentes interpretaciones de Dakota Fanning y Kristen Stewart como Cherie Currie y Joan Jett, y de Michael Shannon como su manager, el estrambótico Kim Fowley. (Click aquí para leer la crítica de esta peli.)


PINK FLOYD THE WALL 

Director: Alan Parker
Año: 1982


Una película hecha para partirnos el cráneo en dos y triturarnos el cerebro en pedacitos. Pink Floyd The Wall es una pesadilla musicalizada. Es ese universo distópico y no tan paralelo en el que podríamos vivir (o hemos vivido más de una vez). Pink, el protagonista, es un hijo de la segunda posguerra. Un huérfano y testigo de la muerte. Es también el resultado de una educación sobreprotectora y castrante al mismo tiempo. Él lanza su grito de liberación a través de la música. ¿Pero qué pasa cuando el grito se pierde en medio de una sociedad brutal y violentamente homogenizada?... La “alienación” parece ser la única vía para salvarse, y el individuo construye su pared… ladrillo a ladrillo. (Click aquí para ir a la crítica completa.)


THE DOORS

Director: Oliver Stone
Año: 1991




Otra película para volverse fan y descubrir los temas más emblemáticos de una banda que marcó hito en la historia. Mucho se ha criticado esta película sobre la inexactitud en los detalles, y que se ha construido más en base a mitos y escándalos en vinculados a la banda, por lo cual no debería ser tomada como una biografía exacta. Sin embargo, el espíritu trasgresor y salvaje de sus personajes –en especial el de Morrison- no deja de despertar fascinación e intriga. Morrison (interpretado por un magnífico Val Kilmer) es un loco que asusta a la vez que encanta. Su genialidad va de la mano con una intensidad que alcanza niveles destructivos y que –paradójicamente- saca de ahí su poder de conmover, de tocar, de perforar y devorar almas.


ALMOST FAMOUS 

Director: Cameron Crowe
Año: 2000




Una seductora Kate Hudson y un encantador Patrick Fugit nos traen una película divertida, rebelde… pero sobre todo, muy conmovedora. Fugit, interpreta a William Miller, un muchacho de 15 años que vive su adolescencia durante los salvajes años 70, y debe lidiar con las burlas de sus compañeros y las restricciones de su conservadora madre. Sin embargo, sus habilidades como redactor periodístico atraen la atención de los directivos de la revista Rolling Stone, quienes le dan la oportunidad de su vida: viajar junto a la banda del momento y escribir un artículo. Nada más “cool” para un joven que necesita conseguir independencia y reafirmar su identidad mediante la música. Sin embargo, el camino de los reflectores puede estar también lleno de confusión y desamores… (Click aquí para leer la crítica.)


HEDWIG AND THE ANGRY INCH

Director: John Cameron Mitchell
Año: 2001




Una de las películas más conmovedoras de la vida y una de esas pelas que puedo ver cien veces sin aburrirme. Con una magistral banda sonora y una riquísima puesta en escena, John Cameron Mitchell nos presenta a su personaje más entrañable: la “mundialmente ignorada” cantautora Hedwig Schmidt, rockera transexual procedente de la ex Alemania comunista. Le acompaña una banda de estrambóticos personajes, integrantes de su banda de glam-rock “The Angry Inch” (la “Pulgada Irritada”), entre los cuales cabe destacar a su esposo Yitzhak (ex drag queen de origen judío, corista del grupo, y transexual de mujer a hombre). Ellos se encuentran de gira por distintos puntos de Estados Unidos, persiguiendo a la estrella de rock Tommy Gnosis, ex-pareja de Hedwig, quien le ha robado las canciones presentándolas como suyas. Mientras luchan por alcanzar el reconocimiento, Hedwig y su grupo de perdedores “cachuelean” de bar en bar, y entre canción y canción, nos van revelando el desgarrador pasado de Hedwig. (Click aquí para leer la crítica.)


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lunes, 8 de febrero de 2016

“Amy”: La trágica y corta vida de una artista



Por: Alexiel Vidam

Hablando con honestidad, no soy de las personas particularmente atraídas por documentales. Mi preferencia ha sido, desde siempre, por la ficción (al margen de si es realista o no). Sin embargo, un personaje como Amy Winehouse no pasa inadvertido, ni por la genialidad de su música ni por las intrigas de su vida. Este fin de semana me dejé atrapar por Amy: La chica detrás del nombre, largometraje que está postulando al Oscar en la categoría “Mejor Documental”.

Tomando en cuenta que los documentales no cuentan con la libertad estética las ficciones, es necesario apreciarlos de un modo distinto. Su fin último es transmitir un mensaje, acercarnos a un contexto, a una visión de la realidad. Amy lo consigue; no sólo reconstruye la historia del personaje (con lujo de material inédito), sino que además, nos compenetra con él; nos toca. Después de ver la película, es difícil no sentirse cerca de Amy, comprender las frustraciones que la fueron descarrilando, o incluso, amarla un poquito (mucho).



Me confieso de aquellas personas que tuvieron la mala suerte de descubrirla tarde. El jaleo mediático tras su muerte fue tal, que sin haber escuchado de ella anteriormente, era imposible no googlearla y comenzar a oír su música. Empecé a pegarme con varios de sus temas (y a lamentar no haberlo hecho antes); pero ha sido a partir del documental que recién presiento haber comprendido al personaje. Me he puesto a pensar en cómo a menudo somos capaces de disfrutar una canción, o incluso a percibir su intensidad, pero no llegamos a interiorizar realmente cuál es el vínculo del autor con la canción.

Según las palabras de Amy, ella sólo podía escribir sobre cosas que había vivido en carne propia. De pronto, escuchamos sus letras con más atención y vemos los pasajes más importantes e impactantes de su vida. La ausencia del padre, la falta de autoridad de la madre, el descontrol, la necesidad de llenar el vacío con promiscuidad, la bulimia, las drogas. La música como su fuga, su liberación, y a la vez, un motivo para sentirse orgullosa; la posibilidad de sacar algo bueno de todo lo malo.


"Escribo canciones porque estoy mal de la cabeza y necesito plasmarlo en el papel para sacar algo bueno a partir de algo malo." - Amy Winehouse


¿Pero qué pasa cuando el más hermoso de tus sueños se convierte en el origen de tus peores pesadillas? Amy amaba la música, pero odiaba la fama. Su felicidad consistía en componer y cantar frente a públicos pequeños en bares de jazz; buscaba una forma de transmisión más íntima (tan íntima como sus letras). El dilema estaba en que la vida musical dependía del éxito (que a su vez nacía de su talento), y el éxito, viene de mano con el tumulto y el acoso de las cámaras.


¿Cuánta responsabilidad tenían las cámaras y el propio negocio musical en el fin de la vida de la cantante? Mostrando a Amy como víctima de su propio éxito, el documental nos lleva a reflexionar profundamente sobre este punto. Creo que de algún modo, es inevitable también que nos sintamos culpables. Memorable y desgarradora la escena en que Amy se muestra en el escenario de su último concierto auto-saboteado. Ella se nota confundida, atormentada, desconectada de la realidad… completamente perdida. Frente al escenario, el público es incapaz de compadecerle; aclama el nombre de la artista, que en ese instante, lejos de parecer estrella, luce como un ser aterrado, minúsculo. A su alrededor se oye una voz amenazante que le dice: “¡Canta! ¡Canta o devuélveme el dinero!”.

Sin lugar a dudas, un documental que duele...







Ficha técnica:



Dirección: Asif Kapadia
Producción: James Gay-Rees, George Pank, Paul Bell
Protagonista: Amy Winehouse
Música: Amy Winehouse, Antônio Pinto
Fotografía: Matt Curtis
Montaje: Chris King
País: Reino Unido
Idioma: Inglés
Duración: 128 minutos





*BONUS MUSICAL*

sábado, 7 de marzo de 2015

Repiques de gloria

Al ritmo de la perfección: Whiplash


Por: Susana Anavitarte

En tiempos donde la facilidad para hacer dinero rápido es lo más valorado, se está perdiendo ese bichito tedioso y muchas veces odiado de ser perfeccionista. El conformismo ha acabado con las carreras de muchos jóvenes aspirantes que al primer error desertan de continuar en el ruedo; el primer “no hijo, no es lo tuyo” es devastador.

¿Existirá entonces, alguien capaz de dar hasta la enésima potencia de su ser, para terminar con ese estereotipo? Miles Teller y su interpretación del joven baterista de jazz Andrew Neiman nos demuestra que sí, en Whiplash, de Damien Chazelle.

Andrew vive en constantes altos y bajos tras matricularse en el Conservatorio de Música Shaffer. 

Su sueño es ser de los mejores bateristas de estilo jazz de todos los tiempos; Buddy Rich es su mayor inspiración. Con una escasa y desconocida vida social y un padre que abandonó su propio sueño para sacarle adelante (Paul Reiser), el joven músico tiene toda la fuerza y disposición de sobresalir.

Es entonces cuando el excéntrico y aterrador maestro de orquesta Terence Fletcher (encarnado por un maravilloso J.K. Simmons) lo encuentra ensayando en una sala y decide probarlo como suplente en la banda del Conservatorio. Así, Neiman se siente seguro de tener el favoritismo y aprobación del maestro… hasta que se da cuenta de sus crueles y demoledores métodos de enseñanza… Como para repetir el año e irse corriendo rapidito a otra escuela.

Desde que los créditos se desvanecen sentimos música, sonido, ritmo, contraste… una estupenda forma de adentrarnos en el mundo de Shaffer. Contraltos, trombones, trompetistas, 1-2-3, partitura 256, página 3, y aún no termina la lista de términos instrumentales. La edición de sonido es pulcra y seductora, y hay un juego inteligente en el uso del volumen: alto en las partes de tensión, suave para los instantes de tristeza.



La banda sonora no es original del filme, pero sí muy bien escogida. Usualmente estamos acostumbrados a escuchar canciones con letra. Porque obvio, ¿a quién no engalana y atrapa una voz asombrosa? Pero dejamos de lado al grupo humano capaz de darle pie a esas estrofas que nos cuentan historias. 

A los músicos de cuerdas y viento, a los percusionistas, a los poderosos pianos; a todo eso y más. Buddy Rich y su latigazo constante en cada doubleswing y Jo Jones con ese poderoso rasgueo, son dos inspiradores músicos que prestan sus mejores temas como Caravan, Overture o el mismo Whiplash, para que seamos testigos del film que rinde mayor tributo a la dedicación y trabajo arduo en esa bella carrera.

Los movimientos de cámara son bastante precisos y directos; honestos, porque persiguen a los personajes a donde sea que vayan. La fotografía también resalta, pues permite incrementar la tensión originada cuando Simmons aparece en cuadro, maltratando y humillando a todos. Una nota más: tiene escenas donde corre sangre. Así que los susceptibles, advertidos están.



El guión no me movió el mucho el piso; no porque sea malo, sino porque cumple con dar los conflictos necesarios; no filosofa tan profundamente. Es, más que nada, pura teoría musical. Y esto es también una advertencia para quienes piensen que es algo muy light. Whiplash es una película para quienes gustan de escuchar melodías; para los que están metidos en esta profesión. 

Está destinada a quienes pueden entender términos técnicos en lo que respecta a partituras de música, instrumentos, tempos,  o que conozcan a Jones o a Rich. Es una película dedicada a los soñadores, a los talentosos, a los incomprendidos. 

A los que quieren ir por algo supremo. Sin embargo, hay frases emblemáticas y memorables que ya se exhiben incluso en posters o fanpics  de la película. “Til it bleeds” (“Hasta que sangre”), “The are no two words in the english language more harmful than “Good Job” (“No existen dos palabras en el lenguaje más poderosas que “Buen Trabajo”” y la frase típica del personaje de Terence Fletcher, “You’re not in my tempo!” (“¡No estás en mi tempo!”).

Sobre Miles Teller, actor principal, podemos decir que se ha enseriado actoralmente. Recordado por sus papeles en cintas de corte romántico, fiesteras como la popular Project X o 21 and Over y en la nueva saga de Divergent, ha optado por un papel opuesto a lo que acostumbra representar.

En entrevistas con los medios de entretenimiento americanos, confesó que su construcción de personaje le costó bastante, ya que en la vida real suele ser hablador y sociable. Andrew Neiman es todo lo contrario: un chico centrado, disciplinado. Como mencionamos en la sinopsis, tiene una especie de deber emocional de cumplir su sueño porque su padre no pudo y se limitó a ser profesor en una escuela.

Esto también porque no ha tenido una vida familiar normal, ya que la madre desapareció cuando él era un bebé. Sinceramente, tuve una expectativa mayor con respecto a este personaje. Acabé sólo con un 50% de satisfacción. A mi parecer, es plano desde que inicia hasta la mitad del film. 

Muestra transformaciones desde que empieza a darle la cara a Fletcher, pero no sorprende sobremanera. Puede ser el mejor trabajo que este joven actor haya realizado hasta el momento, mas no me parece merecedor de un reconocimiento mayor.


Personajes pequeños como el de Nicole (Melissa Benoist) -la novia de Andrew-, los compañeros de la banda, los familiares del baterista y el Sr. Neiman no se han desarrollado mucho, pero responden a esas dudas que inevitablemente se forjan con respecto a qué piensan sus más allegados de la carrera elegida por él, cómo lleva sus relaciones interpersonales o si su progenitor le respalda sus objetivos.

Sin embargo, encuentro precisamente en ellos la refutación de por qué creo que le falta algo a este filme. Y es que, por ejemplo, en el caso de la relación amorosa de Andrew y Nicole, sólo sabemos que tienen este vínculo; no presenciamos un contacto físico mayor ni mucho menos cómo es que llegan a formalizar como novios; se desconoce también cómo alternan su noviazgo con el sueño del joven.

Brevemente sí denotamos que a los miembros de la banda no les causa gracia verle convertirse en el favorito de Fletcher. Hay una escena en particular que muestra el potencial de Teller en su performance, donde se encuentra cenando con sus tíos y primos. Préstenle bastante atención. Volviendo al punto, hubiera sido mejor que se mostrase mayores interacciones con los personajes secundarios, para subirle el tono dramático y de riesgo a la historia.

Con un merecido Globo de Oro al Mejor Actor de Reparto y más recientemente, un Oscar en la J.K. Simmons se luce en sus movimientos corporales, su look, sus gestos faciales; todo es único en él. Es como la más engañosa de las fieras; que te seduce, te sonríe, te habla con firmeza y al más mínimo flaqueo, saca las garras y te las clava. 

No se engañen, no estamos hablando de un villano. Es tan solo un hombre con ganas de hacer las cosas a lo grande; de los maestros que, a la menor falla, son capaces de arrojarte la silla o ridiculizarte en público.

Apodos tan crueles como graciosos -“Duende buscador de oro” o “Miss Connolly”- se hacen parte de su grotesco vocabulario. Tiene cambios asombrosos que nos convencen de que sea nuestro personaje favorito. A mitad de la historia lo comprenderán.

Recomiendo ver esta película antes de que la retiren de la cartelera. ¿Quieren escuchar música deslumbrante? ¿Actuaciones desgarradoras? ¿Un tema tan conmovedor como real? Pues lo encontrarán en su cine favorito. Y si no es así, no están en mi tempo. 



Ficha técnica

Dirección: Damien Chazelle
Producción: David Lancaster, Michel Litvak, Jason Blum
Guión: Damien Chazelle
Música: Justin Hurwitz
Fotografía: Sharone Meir
Montaje: Tom Cross
Protagonistas: J. K. Simmons, Miles Teller, Melissa Benoist, Austin Stowell
País: Estados Unidos
Año: 2014
Género: Drama, Música
Duración: 106 minutos
Idioma: Inglés



viernes, 13 de febrero de 2015

Reinas del Rock n’ Roll



Por: Alexiel Vidam

Si por casualidad eres nuevo en el mundo del rock retro, o no has tenido la oportunidad de escuchar antes el nombre de The Runaways, he de comenzar explicando que se trata de la primera banda de Rock n’ Roll femenina, nacida en 1975. De ella surgieron dos figuras reconocidas hasta hoy dentro del punk-rock y el heavy metal: Joan Jett y Lita Ford.

El biopic The Runaways (2010), de Floria Sigismondi, está basado en el libro Neon Angel: A Memoir of a Runaway, escrito por Cherie Currie (ex vocalista de la agrupación). Trata sobre la formación de la banda, la llegada de Cherie al grupo y su relación con Joan Jett (guitarra melódica y segunda voz). Explora también el controvertido mundo del espectáculo y los motivos que llevaron a Cherie a dejar el equipo.

Las Runaways originales: (de izquierda a derecha): Cherie Currie, Joan Jett
Sandy West, Lita Ford, Jackie Fox.

Personalmente, lo que más me gustó del filme fue su capacidad de enganchar desde el primer segundo y de lograr que nos identifiquemos con los personajes. Las figuras que observamos en pantalla son estrellas que hicieron historia, pero a al mismo tiempo, son adolescentes escapando a los problemas de su entorno, buscando reconocimiento y creciendo de manera frenética.



Cherie y Joan son chicas de 15 y 17 años, hijas de padres divorciados; ambas se han formado en entornos deprimidos y en una época que subestima el poder de las mujeres; ellas dos, están buscando rebelarse, y lo hacen a través de la música. Cherie ama a David Bowie… Joan, a Suzi Quatro. Ese amor a sus ídolos musicales se ve plasmado en el estilo visual que presentan en la banda. Lo mismo ocurre con sus compañeras: Lita Ford -primera guitarra- mezcla el estilo de Jeff Beck con el de Richie Blackmore (guitarrista de Deep Purple), Sandy West –batería- basa su look en Roger Taylor (baterista de Queen), y Jackie Fox -bajo- imita a Gene Simmons (bajista y vocalista principal de Kiss). Vale decir que esta última integrante no puede ser hallada con nombre y apellido en el filme, dado que no cedió los derechos para que esto fuese posible; en su defecto, se creó el personaje de Robin Robins, inspirado en ella.

Ahora, si el guión está muy bien hecho, la puesta en escena sabe completar el cuadro a la perfección. No por nada Floria Segismondi es una reconocida fotógrafa y directora de videoclips. El uso de colores vivos y luces intensas, combinados con la potencia de la música, son capaces de transmitirnos toda la euforia del show, trasladándonos mentalmente a un concierto de The Runaways.


El reparto, desde mi punto de vista, está muy bien elegido, tanto por su parecido físico con los personajes reales, como por su capacidad interpretativa. Quedé bastante sorprendida con Kristen Stewart -a decir verdad-, a quien había menospreciado bastante por su aparición anterior en la lamentable saga Crepúsculo. Había tenido miedo de verla destrozar el papel de Joan Jett, pero, por el contrario de lo que esperaba, quedé bastante satisfecha con la interpretación; de hecho, pienso que no pudo haber caracterizado mejor a la Abuela del Punk en su etapa adolescente. A Dakota Fanning, por el contrario, ya la había visto lucirse en filmes como Yo Soy Sam o Hound Dog; como Cherie Currie no hizo más que corroborar la excelente impresión que tenía de ella como actriz. El resto de integrantes del equipo no pinta mucho, pero creo que, dentro de sus pocas líneas, Stella Maeve llega a construirnos la imagen de una carismática y amable Sandy West, mientras que Scout Taylor-Compton nos pinta a Lita Ford como la chica temperamental del equipo. Michael Shannon, por su parte, es el encargado de interpretar al productor Kim Fowley, un sujeto histriónico y manipulador que transmite sentimientos encontrados, siendo por una parte el responsable de llevar a The Runaways a la fama, pero también el causante de muchos los dramas internos y choques personales entre sus miembros.


Michael Shannon como Kim Fowley

Por si fuera poco, está el aspecto musical.

Como amante del rock de antaño, podía esperar una excitante banda sonora por parte de este filme: Temas de The Stooges, David Bowie, Suzi Quatro, Sex Pistols, entre otros, seducen nuestros oídos. Obviamente, a esto había que sumar los temas de las Runaways originales… Pero, lo que no esperaba en absoluto, era que las propias actrices fuesen capaces de interpretar semejantes covers. En las escenas de los conciertos, las versiones de Cherry Bomb, California Paradise, Queens of Noise, Dead End Justice y I Love Playing With Fire que escuchamos, vienen de las voces de Dakota Fanning y Kristen Stewart; lo notamos en el ritmo algo más acelerado de la guitarra y las voces algo más agudas en comparación con las versiones originales.




"I'm your chchchchchch... Cherry Bomb!!"


Todos estos elementos estéticos, sumados a un estilo narrativo ágil y fresco, terminan por completar un relato que, además de ser digerible y entretenido, despierta el interés por una banda que quizás muchos no conozcan de cerca. De hecho, cuando yo comencé a ver el filme ya había escuchado algo de Joan Jett, pero casi no sabía nada sobre The Runaways. El resultado, luego de ver la película, fue que me volví fan de la banda y estuve escuchando sus temas por horas, así como los de sus integrantes una vez que emprendieron su rumbo como solistas. Sin duda alguna, una joyita que todo cinéfilo adicto al rock debe tener en su colección.


Ficha técnica:

Dirección: Floria Sigismondi
Producción: Bill Pohlad, Art Linson, John Linson, Joan Jett, Kenny Laguna
Guión: Floria Sigismondi
Fotografía: Benoît Debie
Protagonistas: Kristen Stewart, Dakota Fanning, Michael Shannon, Stella Maeve, Scout Taylor-Compton, Alia Shawkat, Riley Keough
País: Estados Unidos
Año: 2010
Género: Drama, Música, Biopic
Duración: 109 min.
Idioma: Inglés






viernes, 4 de julio de 2014

Il Castrato



Por: Alexiel Vidam

Joven, atractivo, adinerado, famoso por su extraordinaria voz. Toda una estrella del escenario. ¿Qué más podía pedir Carlo Broschi, apodado “Farinelli”? Pues algo básico: ser un hombre completo.

Carlo Broschi "Farinelli"
Carlo Brochi “Farinelli” fue uno de los cantantes más importantes del S. XVIII. Nació en Andria-Italia, pero cantó también en cortes y teatros de Austria, Inglaterra y España. El maestro Händel lo quiso para interpretar sus óperas, mas nunca lo consiguió. Era capaz de cantar 250 notas en un solo aliento, sostener una nota durante más de un minuto, realizar trinos y adornos imposibles para otros cantantes, y respirar sin hacer sonido. Se dice que tenía “voz de ángel”.

¿Pero en dónde radicaba la prodigiosidad de Farinelli? Dicho a lo bruto, en los huevos. Más específico: En los huevos que no tenía.

Farinelli era un “castrato”. Quiere decir que cuando niño fue castrado para mantener su voz aguda. Si bien esta práctica estaba prohibida, las autoridades solían hacerse de la vista gorda. En general era popular en el sector pobre, donde los padres pensaban que sus hijos tendrían una mejor vida si llegaban a desarrollarse como cantantes (de no alcanzar el nivel esperado, por lo menos acabarían en los coros de las iglesias).

Farinelli, interpretado por Stefano Dionisi.

El caso de Farinelli era particular, pues pertenecía a la baja nobleza, de modo que contaba con un estilo de vida acomodado. Sin embargo, se piensa que al morir su padre, ante la inestabilidad económica, su hermano Riccardo tomó decisión de operarle. También existe una versión oficial, que dice que Farinelli debió ser operado a causa de un accidente de caballo. No obstante, esta versión resulta sospechosa tomando en cuenta la tradición de músicos que había en su familia, y que la descendencia podía continuar a través de Riccardo.


Carlo y Riccardo

La película Farinelli Il Castrato repasa sobre estos puntos. Nos pinta a un Farinelli orgulloso de su propio canto, pero a la vez perturbado por su condición de castrado. Se muestran en él los contrastes entre un joven divertido, juguetón y gallardo, pero que encierra a su vez la tristeza y la frustración de no poder tener hijos e incluso ser menospreciado como hombre.


Él adora a su hermano; va con él a todas partes, interpretando sus óperas (Riccardo es compositor), y compartiendo con él absolutamente todo; hasta las amantes. Riccardo le ha hecho creer a Carlo que su operación fue a causa de una caída de caballo que pudo quitarle la vida. El momento de quiebre, llega cuando Carlo descubre la verdad.


Vale decir que la película se distancia del personaje histórico en algunos puntos importantes, como en el hecho de crearle un romance a Farinelli, con una joven del teatro de Porpora (famoso compositor). En la historia real, es cierto que los castrati gozaron de mucha fama como amantes (las mujeres no temían de quedar encinta). Sin embargo, no se le conoce a Farinelli alguna amante destacada. De hecho, según su biografía, murió solo a los 70 años. Lleno de regalos de sus nobles admiradores, pero solo.


Otro detalle importante, es que la interpretación de Farinelli no se bastó de un solo “actor”. Sus movimientos y actitudes fueron interpretadas por el actor italiano Stefano Dionisi, pero para reproducir su voz al cantar, fue necesario  mezclar digitalmente las voces de Ewa Malas-Godlewska (una soprano de origen polaco) y Derek Lee Ragin (un contratenor estadounidense).

miércoles, 27 de febrero de 2013

Ranking cinéfilo musical


Por: Alexiel Vidam

Creo que si tuviese que dividir la banda sonora de mi vida en dos grandes grupos, éstos serían: “canciones que he robado de mis ex/salidas/agarres/afanes/etc.”, y “canciones que he robado de las películas” (quedando en un plano muy muy lejano, esa minoría compuestas por canciones que he robado de mis amigos o que he investigado por mi cuenta). Pero como éste no es un blog personal y además resulta que últimamente ando pegada con varias canciones de mis pelas favoritas, he decidido presentarles cinco canciones con las que me he enviciado por culpa del cine.

En cada descripción podrán encontrar, tanto la canción completa (al inicio), como la escena en la cual aparece (debajo de la descripción).


Puesto 5: Don’t Stop Believing (Journey)


¿Han visto Monster? Si no la han visto, deberían. Es un drama basado en la historia real de Aileen Wuornos, una prostituta estadounidense que asesinó a siete hombres asegurando que fue en defensa propia. La película, protagonizada por Charlize Theron, además de abordar el tema de los asesinatos, se enfoca en el romance que tuvo Wuornos con Tyria Moore, a quien, por razones legales, se cambió de nombre, edad, y apariencia física, transformándosele en la joven Selby Wall (Christina Ricci). El filme aborda a la asesina como una mujer incomprendida y trastornada por una vida llena de infelicidad y desamor, siendo la aparición de Selby un acontecimiento importante que la impulsaría a querer cambiar de vida. La canción que robé de este filme, aparece en la escena en que ambos personajes tienen una primera cita, en una pista de patinaje, y surge la fuerte conexión. La canción refleja lo que siente la protagonista del filme en ese momento: que aún hay algo en qué creer.




Puesto 4: Goodnight Moon (Ambrosia Parsley & The Elegant Too)



Si bien la primera vez que escuché esta canción fue como parte del soundtrack de Kill Bill Vol. 2 (interpretada por Shivaree), la versión con la que más me enganché, fue la de Ambrosia Parsley & The Elegant Too, que aparece en el soundtrack de Silver Linings Playbook, aquella historia de dos bipolares completamente discordantes entre sí y con el  mundo, que de pronto empiezan a comprenderse y a superar sus propios problemas (de paso, también a enamorarse). Esta canción aparece como fondo en la secuencia en que Tiffany (Jennifer Lawrence) y Patrick (Bradley Cooper) están cenando juntos en un restaurante y, y ella, tras confesarle que la echaron del trabajo por acostarse con toda la oficina, se ofrece a hacer de nexo entre él y su esposa (de quien está separado). La escena acaba en un “ligero” escándalo –bastante cómico, por cierto- cuando él sugiere que Tiffany está mal de la cabeza. Véanla ustedes mismos.




Puesto 3: Come On Eileen (Dexy’s Midnight Runners)



Esta canción me la robé del soundtrack de Las Ventajas de Ser Invisible (The Perks of Being a Wallflower), película con la que, por cierto, me envicié hasta el punto de verla cinco veces el mismo mes… y luego ya no recuerdo cuántas veces más. Esta película tiene una de las bandas sonoras más ricas que he escuchado, especialmente para el cinéfilo de oído retro y rockero. Si te gusta Bowie, The Smiths, New Order, etc., este soundtrack es para ti. Come On Eileen, de Dexy’s Midnight Runners, es un tema bastante popular, pero no lo había identificado por nombre ni por grupo hasta que vi esa escena del filme –una de las mejores, para mí- en la que Sam (Emma Watson) y Patrick (Ezra Miller) están en el baile de bienvenida y un tímido Charlie (Logan Lerman), se les une dubitativamente, buscando aceptación.





Puesto 2: Dead and Justice (The Runaways)


(Versión de la película)

The Runaways es uno de mis grupos favoritos, pero debo admitir que hasta antes de ver la película que lleva su nombre, yo con las justas les conocía un par de canciones (Cherry Bomb y Queens of Noise); con la película, se dio el verdadero descubrimiento, y si bien puedo decir que todos los temas del grupo me encantan, creo que con el que más me quedo pegada es Dead and Justice, la canción que, en la película, aparece en uno de los momentos más eufóricos para las protagonistas; cuando están en pleno auge musical y descubriendo el agitado mundo de “Sexo, Drogas y Rock n’ Roll”. Vemos a Joan (Kristen Stewart), Cherrie (Dakota Fanning) y Sandy (Stella Maeve) tragar LSD y luego subir al escenario, donde los giros de la cámara nos transmiten la sensación de vértigo que experimentan ellas mientras dan el concierto. Cabe anotar que, si bien el tema pertenece a The Runaways, la versión que vemos en la película es interpretada por las propias actrices (Kristen Stewart y Dakota Fanning).




Puesto 1: The Origin of Love (Stephen Task & John Cameron Mitchell)



Una de las canciones más “feeling” de mi archivo musical. La robé de la banda sonora de Hedwig and The Angry Inch, musical con el que John Cameron Mitchell se inició en el mundo del Cine. La película trata de un Hedwig, un joven afanado al Rock n’ Roll nacido en Berlín Oriental, que ha sufrido una fallida operación de cambio de sexo. Solo y desorientado, forma una banda glam-rock y se mueve de bar en bar contando en canciones su perturbadora historia. Mediante The Origin of Love, Hedwig habla del mito del origen del amor, según el cual fuimos partidos en dos por los dioses, y debemos encontrar a nuestra “otra mitad” para sentirnos completos. Una de mis canciones favoritas.



martes, 5 de febrero de 2013

Música que hace Cine


Pink Floyd y su conexión con el Séptimo Arte


Por: Carlos Maza*

En cuanto leí el post de Cinematosis sobre Pink Floyd The Wall, la película de 1982, eché a andar el disco de Pink Floyd The Wall de 1979. Y recordé que Alexiel siempre me invita a escribir.

Disco Dark Side of The Moon
Recordé el momento en que sucedió. Cuando la mítica película se estrenó yo tenía 18 años, y me sabía, desde al menos un año antes, cada palabra del Long Play doble donde Roger Waters daba rienda suelta a su dislocada imaginación de postguerra con aderezos de diván. Pink Floyd ya era, para quienes disfrutábamos la música en serio, un hito del desarrollo de la música pop. Una vez estuve en Los Angeles, en 1979, y me traje el Dark Side of the Moon en edición completa, con pósters de la banda tocando y de las pirámides de Egipto en duotono azul, y stickers del prisma fabuloso. Pink Floyd era todo.


The Wall, el álbum, nos tomó por sorpresa un par de años antes del estreno de la película, y tres o cuatro antes de que se exhibiera por primera vez, en una premiere chiquita y subterránea de Ciudad Satélite, suburbio del DF, para la que esperamos larguísimas horas sentados en la vereda. Con la música y las canciones teníamos ya suficiente universo; el hit We don't need no education (Another brick on the Wall II) había dado vuelta y revuelta al mundo y Confortably Numb era nuestro misterio más entrañable, por no hablar del miedo, y las búsquedas en la nada de los años ochenta.
Waters y los muchachos se habían encargado de dotarnos también de imágenes en la parte interior del gran álbum. Ya estaban ahí los personajes grotescos de la historia alucinada que cobrarían forma y movimiento en la película. Así, para quienes nos sabíamos la música, la película aportó un estupendo videoclip de nuestra vida cotidiana. Pero la música, la versión original de Mother, la cadencia de la ópera que nos imaginábamos no estaba en el video. Sobraban sugerencias, sobraban respuestas a preguntas para las que ya nuestra imaginación tenía universos, se perdía el mito dibujado por las notas y solos de guitarra de David Gilmour, y la inteligencia de las letras, “Mother, do you think she's dangerous to me?”.

Obscured Clouds, disco de Pink Floyd
que musicalizó la película El Valle.
Sin embargo, la relación de Pink Floyd y el cine ya tenía una larga historia en 1982. Había comenzado más de 15 años antes con imagen en movimiento. Como acto de Art Rock, Pink Floyd propone desde fines de los 60, material para cine o TV, para inclinarse después hacia el álbum. Graban locuras (Umma Gumma) y experimentaciones electrónicas (Echoes) y de intervención de sonido ambiente (Atom Heart Mother, Wish You Were Here), como en el cine. Entonces Pink Floyd se orienta hacia la poética de un show multimedia de gran envergadura, del que se han hecho famosos los chanchos voladores de Animals.


Para cuando The Wall fue realizada, la banda ya tenía un historial de soundtracks, entre los que destacan More y Obscured by Clouds, películas que todos nos sabíamos cantadas pero que nadie había visto, y algunas otras, como la sorpresa de ver una película rumana de antes de la caída del muro, que cuenta La Divina Comedia en adaptación libre y cierra con una canción hippy de Pink Floyd 1969.

Se podría decir que, desde el punto de vista de un músico, Pink Floyd ha influenciado al cine, ha creado. También que, como obra cinematográfica, Alan Parker no obtiene de ella sino la fama que le extiende el mito de la música, porque su cine se sostiene solo (Midnight Express, Mississippi Burning, Birdy con música de Peter Gabriel, etc.) y The Wall es un raro musical, uno en que la música precede y sucede a la imagen, como un disco más, un remix, de Pink Floyd.

Quizá fuera necesario mencionar, detrás de la puesta en escena, al mismo gran Roger Waters –que a Cinematosis se le olvidó, excepto por el crédito de guión en la ficha del filme–, pues es el creador de esa ópera totalizante y ha seguido el curso de sus años más recientes recreándola. Entre la versión de Comfortably Numb de la película y la del concierto de Waters con Gilmour en Londres, el 2 de mayo de 2011, ¡me quedo con la última!

Comfortably Numb. Concierto de Roger Waters & David Gilmour.
Londres - 2 de Mayo de 2011



*Músico, sociólogo, escritor y editor nacido en México DF. Reside en Lima-Perú. Autor del libro Cuentos del Mal Dormir, publicado en 2012. Para leer más posts de Carlos Maza, te recomendamos visitar su blog Neptuno en la Calle: http://calleneptuno.wordpress.com/