La Facultad de Comunicaciones de la UCAL, la promotora cultural Cinematosis y el proyecto Cine-Debate, presentan un ciclo de cine de misterio y terror, en homenaje a uno de los géneros más antiguos y populares del cine.
Un género que nace con la edad media y sus catacumbas y castillos misteriosos, un tipo de relato lleno de personajes demoníacos y amenazas sobrenaturales, cuyo contexto privilegiado es la oscuridad, los parajes desiertos y los locos desequilibrados.
Se trata de un ciclo que rinde homenaje a directores como Murnau, Polanski, Kubrick, Ridley Scott y Brian Di Palma, cuya pasión por el cine de suspenso, misterio, terror y horror los hizo realizar obras maestras en el juego del miedo y la fascinación que provoca en los públicos, principalmente joven.
La muestra, que consta de 12 películas, se proyectará en el auditorio principal del campus UCAL y se complementará con una dinámica de Cine-Debate organizado por el proyecto del mismo nombre, auspiciado por la DAFO del Ministerio de Cultura, donde desfilaran varios cortometrajes nacionales del mismo género, con la presencia de sus directores y productores.
El ciclo cuenta además con el auspicio de la promotora cultural Cinematosis y del proyecto Cine-Debate, en cuyos sites se colocará información y reseñas sobre el ciclo y sus películas.
Lugar: AUDITORIO UCAL. Av. La Molina 3755 – Sol de La Molina – La Molina.
Era un hombre de aspecto sombrío. Cada noche atravesaba la ciudad
conduciendo un taxi, en el cual trasladaba a forajidos, delincuentes,
prostitutas, asesinos, y políticos del más alto calibre. Las calles se abrían
salvajes ante sus ojos reflejados en el espejo retrovisor, la inmundicia de una
sociedad corrupta desde lo más profundo de sus entrañas, iba afectando de a
pocos su mirada del mundo.
De corte citadino, Taxi Driver es una película que se
desarrolla completamente en la ciudad. Sus hechos nos introducen en lo más
hondo del submundo neoyorkino, mostrándonos la cruda realidad de sus
personajes. Sus escenarios son ambientes comunes, de reunión o de paso, es así como
vemos diálogos en cafeterías, tiendas de abarrotes, salas de cine pornográfico,
oficinas de campaña electoral, e incluso dentro de la misma cabina de un taxi. Martin Scorsese logra capturar la
esencia de lo urbano; un trabajo anterior como Malas Calles, habla de su
éxito en lo que también podríamos de denominar thriller callejero.
Travis Bickle (Robert De Niro) es acaso un personaje
puro, de visión cortoplacista y sin grandes aspiraciones, es incapaz de reconocer
que sus hábitos son una herencia de la ciudad en la que vive, y al mismo tiempo
odia.
“Por la noche, salen
todos los animales. Putas, pordioseros, sodomitas, travestidos, maricones,
drogadictos, toxicómanos. Todo es asqueroso y venal. Algún día, una lluvia de
verdad se llevará toda esta basura de las calles.” - Travis Bickle
Se trata, sin embargo, de un ex-Marine y veterano de la guerra de Vietnam, que sufre de insomnio
y maneja un taxi por las noches. Parece amar lo bello, y en la vorágine de una
ciudad convulsa— como lo puede ser Nueva
York— distingue a dos mujeres que representan su ideal de amor y de
justicia. La belleza de Betsy (Cybill Shepherd)—una chica que trabaja
para la campaña presidencial de un senador— le hace en un primer momento
compartir sus mismas aspiraciones hacia el candidato. Cuando descubre a Iris (Jodie Foster) —una prostituta menor de edad— pierde los estribos al
ver como una chica tan joven, desperdicia su vida en aquel negocio explotador.
Travis y Betsy
Travis Bickle no deja
de ser un personaje alienado a la ciudad. Su insomnio, su pasado como
combatiente de una guerra traumática para muchos jóvenes, su desprecio por lo
cotidiano, su interés asexuado por las películas pornográficas, así como su
solitaria existencia, no son otra cosa que el producto de su relación con su
entorno. El resultado también nos ha dejado a un hombre que ve las cosas muy a
su manera, y que a pesar de ello, logra con cierto éxito involucrarse con
personas ajenas a su entorno más próximo. Es así que llevar a Betsy a una función de películas para
adultos, le resulte algo de lo más natural. Sus continuos desencuentros con el
mundo de lo “políticamente correcto”, lo convertirán en un antihéroe de la
ciudad, dispuesto tomar venganza por sus propias manos.
Finalmente, queda decir que si el jazz es a Nueva York, como
Nueva York es al jazz, el saxo de Bernard
Hermann no deja de encandilarnos a lo largo de toda la película. Debo
confesar que mientras veía Taxi Driver, las imágenes de un
cuento de Julio Cortázar titulado El
perseguidor, se iban recreando una y otra vez en mi mente. Si eres aquellos
que gustan de las historias de ciudad, con personajes nada extraordinarios y más
bien del todo comunes, no dejes ver el reestreno
de esta obra maestra de Martin Scorsese.
*Nota: Este post
también forma parte de Cine Club, el
blog de cine de RPP.