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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Prometeo moderno


Por: Alexiel Vidam

Frankenstein de Mary Shelley es la segunda entrega de una tendencia noventera a revivir los clásicos del horror. La película fue dirigida por Kenneth Branagh y producida por Francis Ford Coppola, quien había iniciado la línea con su Drácula de Bram Stoker. Al igual que su predecesora, este filme pretende ser una adaptación bastante fidedigna a la obra literaria original.


La criatura que volvió de la muerte


"Me puse a pensar en una historia que hablaba con los misteriosos temores de nuestra naturaleza y despertase terror apasionante; una para que el lector tema al mirar a su alrededor, para cuajar la sangre y acelerar los latidos del corazón." –Mary Shelley


Cuando la obra de Mary Shelley tuvo origen, el mundo se encontraba en las fases tempranas de la Revolución Industrial, época de cambios dramáticos que, como tales, suponían una serie de miedos violentos para la población. De este modo, en la persona de Frankenstein se encarna la nocividad del desarrollo. 

Nos trasladamos al S. XVIII. El Dr. Victor Frankenstein (Kenneth Branagh) es un noble estudioso dedicado a la medicina, pero sobre todo, a buscar la manera de vencer a la muerte. Su prometida, Elizabeth (Helena Bonham Carter), está asustada; siente que Victor se está volviendo loco. Lo que no sabe, es que ya es muy tarde para salvarle. Él ha dado vida a una criatura sumamente poderosa y trastornada, que al verse abandonada por su creador, alimenta dentro de sí los más profundos deseos de venganza.



Drama, Horror, y Sci-Fi

Frankenstein de Mary Shelley es una historia rica tanto por el argumento y la complejidad de sus personajes, como por el hecho de ser un cruce interesante de varios géneros. Por una parte, representa el drama de un hombre que pierde a sus seres más queridos y lucha terriblemente para devolverles la vida; por otra, el miedo que provoca su terrible criatura; finalmente, una mórbida curiosidad científica, que acaba causando el desastre. Esto último es destacable, ya que la obra de Mary Shelley significó el génesis de un nuevo género literario: la ciencia ficción.

Victor y Elizabeth

En cuanto a los personajes, tenemos tres papeles bastante complejos: Victor, Elizabeth, y el monstruo. Victor es un personaje desequilibrado por el fallecimiento de su madre, obsesionado con el conocimiento y la ciencia oculta. Su alienación le convierte en un ser dañino para quienes le rodean. Causa el sufrimiento de su amada y la muerte de cada uno de los miembros de su familia y amigos. Elizabeth, por su parte, tiene una relación ambigua y mutante con el protagonista: comienza siendo su hermana y amiga, y acaba por ser su amante y esposa. Ella vive preocupada por él, angustiada por sus cambios repentinos y las desgracias que provocan. Llega un punto en que se cansa y desea marcharse, pero su amor hacia él acaba por detenerle y arrastrarle. A estos dos personajes les mueve un amor obsesivo y el afán de supervivencia, en contraste con el monstruo, motivado en especial por el odio y el rechazo.


El monstruo es, personalmente, el personaje más interesante (tenía que estar interpretado, además, por ese genio que es DeNiro). Nacido del cuerpo de un delincuente y el cerebro de un genio científico, la criatura se busca y desea el aprecio de los demás. Es un ser solitario, frustrado por su propia fealdad y por el repudio de su propio padre, quien, sin mayor investigación, le había dado por muerto.  ¿Quién es el verdadero culpable de los crímenes del monstruo? ¿Él mismo? ¿Su creador? ¿O acaso el mundo que le rodea? Desde las sombras, la criatura intenta hacer el bien y anhela amar, pero es siempre repudiado…

“Tú me diste estas emociones, pero nunca me dijiste cómo usarlas… Ahora hay dos personas muertas, por nuestra culpa.” (La criatura)


Ficha técnica


Dirección: Kenneth Branagh
Producción: Francis Ford Coppola, James V. Hartl, John Veitch, David Barron
Guión: Steph Lady, Frank Darabont
Música: Patrick Doyle
Fotografía: Roger Pratt
Reparto: Kenneth Branagh, Robert De Niro, Helena Bonham Carter, Tom Hulce
Países: Reino Unido, Japón, Estados Unidos
Año: 1994
Géneros: Terror, Ciencia Ficción, Drama
Duración: 123 minutos


Trailer:

martes, 19 de marzo de 2013

De Niro, un antihéroe de la ciudad



Por: Lauro Minaya

Era un hombre de aspecto sombrío. Cada noche atravesaba la ciudad conduciendo un taxi, en el cual trasladaba a forajidos, delincuentes, prostitutas, asesinos, y políticos del más alto calibre. Las calles se abrían salvajes ante sus ojos reflejados en el espejo retrovisor, la inmundicia de una sociedad corrupta desde lo más profundo de sus entrañas, iba afectando de a pocos su mirada del mundo.

De corte citadino, Taxi Driver es una película que se desarrolla completamente en la ciudad. Sus hechos nos introducen en lo más hondo del submundo neoyorkino, mostrándonos la cruda realidad de sus personajes. Sus escenarios son ambientes comunes, de reunión o de paso, es así como vemos diálogos en cafeterías, tiendas de abarrotes, salas de cine pornográfico, oficinas de campaña electoral, e incluso dentro de la misma cabina de un taxi. Martin Scorsese logra capturar la esencia de lo urbano; un trabajo anterior como Malas Calles, habla de su éxito en lo que también podríamos de denominar thriller callejero.

Travis Bickle (Robert De Niro) es acaso un personaje puro, de visión cortoplacista y sin grandes aspiraciones, es incapaz de reconocer que sus hábitos son una herencia de la ciudad en la que vive, y al mismo tiempo odia.


“Por la noche, salen todos los animales. Putas, pordioseros, sodomitas, travestidos, maricones, drogadictos, toxicómanos. Todo es asqueroso y venal. Algún día, una lluvia de verdad se llevará toda esta basura de las calles.” - Travis Bickle

Se trata, sin embargo, de un ex-Marine y veterano de la guerra de Vietnam, que sufre de insomnio y maneja un taxi por las noches. Parece amar lo bello, y en la vorágine de una ciudad convulsa— como lo puede ser Nueva York— distingue a dos mujeres que representan su ideal de amor y de justicia. La belleza de Betsy (Cybill Shepherd)—una chica que trabaja para la campaña presidencial de un senador— le hace en un primer momento compartir sus mismas aspiraciones hacia el candidato. Cuando descubre a Iris (Jodie Foster) —una prostituta menor de edad— pierde los estribos al ver como una chica tan joven, desperdicia su vida en aquel negocio explotador.


Travis y Betsy

Travis Bickle no deja de ser un personaje alienado a la ciudad. Su insomnio, su pasado como combatiente de una guerra traumática para muchos jóvenes, su desprecio por lo cotidiano, su interés asexuado por las películas pornográficas, así como su solitaria existencia, no son otra cosa que el producto de su relación con su entorno. El resultado también nos ha dejado a un hombre que ve las cosas muy a su manera, y que a pesar de ello, logra con cierto éxito involucrarse con personas ajenas a su entorno más próximo. Es así que llevar a Betsy a una función de películas para adultos, le resulte algo de lo más natural. Sus continuos desencuentros con el mundo de lo “políticamente correcto”, lo convertirán en un antihéroe de la ciudad, dispuesto tomar venganza por sus propias manos.

 
Finalmente, queda decir que si el jazz es a Nueva York, como Nueva York es al jazz, el saxo de Bernard Hermann no deja de encandilarnos a lo largo de toda la película. Debo confesar que mientras veía Taxi Driver, las imágenes de un cuento de Julio Cortázar titulado El perseguidor, se iban recreando una y otra vez en mi mente. Si eres aquellos que gustan de las historias de ciudad, con personajes nada extraordinarios y más bien del todo comunes, no dejes ver el reestreno de esta obra maestra de Martin Scorsese.


*Nota: Este post también forma parte de Cine Club, el blog de cine de RPP.