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lunes, 25 de febrero de 2013

Si no viste los Oscar con Pepe Ludmir...

Una vez más, y antes de que se nos pase la noticia del Oscar, Carlos Lavida nos deja un poco de humor cinéfilo; esta vez, especial para melancólicos (y "veteranos"...).


*Nota: Para ver más posts de Carlos Lavida, visita su blog: http://carloslavida.blogspot.com/

Argo NO


Por: Alexiel Vidam

Creo que con este post muchos me van a odiar… pero no quisiera romper con esa bonita tradición mía de dar mi opinión aunque desentone con la del resto. A lo que voy, es a que, la verdad, NO estoy de acuerdo con la premiación de Argo como Mejor Película, en los Oscar.  No me malinterpreten. No digo que Argo sea mala. Me gustó, y estoy tan sorprendida como todos por la capacidad de Ben Affleck como director (ya que como actor no es que haya destacado mucho), pero tampoco es que Argo me haya parecido demasiado innovadora u original.

He percibido que, para empezar, el paladar norteamericano, es de estructura clásica. Me refiero a que sus películas, suelen encajar con un esquema narrativo de novela tradicional: inicio-nudo-desenlace. En la primera parte de la película, se presenta una situación, unos personajes con determinadas características, se reconoce al protagonista, al antagonista, a los personajes secundarios importantes. En la segunda parte –o nudo-, se da el problema; ésta suele ser la etapa más larga del filme, porque es donde se piensa cómo resolver el problema, se crean las estrategias, surgen los elementos esperanzadores, los obstáculos, el héroe se encuentra con “el malo”, y tienen el choque definitivo. En la tercera y última parte del filme simplemente se cierra la historia: el bueno regresa victorioso, o muere pero deja un llamado a nuestra reflexión y a nuestro sentido moral. Es muy común, además, que en las historias gringas haya un final feliz; si bien esta costumbre se ha ido perdiendo progresivamente en el tiempo, todavía hay muchas películas que lo conservan (y Argo no es la excepción).

Una segunda característica de este paladar, es que no le gusta que le den la contra. El gringo es, posiblemente, el ciudadano más egocéntrico y ególatra (por no decir “pajero”) del planeta. Ojo: No es que yo tenga alguna especie de fijación contra los gringos; tengo una larga lista de películas hollywoodenses entre mis favoritas (y si dan una amplia revisada a este blog, podrán notar que, sin planificación alguna, se le da bastante espacio al cine estadounidense), pero creo que sería necio negar que al norteamericano le encanta sentirse el centro y salvador del universo: le encanta vendernos su estilo de vida, su moral, su política. Echen un vistazo a las películas bélicas hollywoodenses y podrán notar que en el 99.9%, los “buenos”, los sufridos y los “pobrecitos” son los norteamericanos. No importa si los gringos se meten en Medio Oriente, ni si lanzan una bomba atómica en Japón; ellos siempre tienen una justificación noble y  justa detrás (salvarnos de los comunistas, imponer la modernidad, los derechos humanos –que ellos no cumplen-, entre otras). ¿De dónde vienen los súper héroes? Casi todos son de Estados Unidos, y muchos de ellos –por no decir la mayoría- han participado en alguna guerra (y se llevaron muchos méritos matando alemanes, rusos, japoneses, afganos y demás “rufianes”). Ahí tienen a Superman, al Capitán América, a Iron Man…

Los rehenes en Argo.
Como tercera característica, quisiera señalar que los evaluadores gringos suelen pensar, que si no hay drama, no es una buena película. No importa si E.T. es, quizás, una de las cintas insignia de Steven Spielberg, si tiene su propio juego en Universal Studios, si la relanzan con mejores efectos, ni si las próximas cinco o diez generaciones de niños volverán a ver a E.T. y se conmoverán con él… Spielberg no obtuvo el Oscar por E.T.; le hicieron esperar hasta La Lista de Schindler para dárselo. No importa si Hitchcock es el amo del suspenso o uno de los directores norteamericanos más importantes de la historia del cine (ya sacaron una película con su nombre); Hitchcock nunca obtuvo un Oscar. Para ganar el Oscar a la Mejor Película, necesitas –con una que otra excepción-: una trama con muchos heridos, magdalenas aquí y allá, y uno que otro muertito (eso sí, el héroe no puede morir sin haber dejado su mensaje a la nación).

Para redondear, podemos decir que la fórmula para el Oscar es: una historia clara (y de ser posible, ágil) sobre un héroe americano (o que cuadre con el American Way of Life), con estructura clásica (inicio-nudo-desenlace), y que tenga que sufrir bastantes percances antes de alcanzar su objetivo noble y profundo objetivo.

Tony Mendez (Ben Affleck), el "héroe".
Argo es una película que tímidamente se atreve a cuestionar la moral norteamericana: en ningún momento se niega que el “Sha” depuesto haya sido un desgraciado, ni que se le defienda sólo porque apoye los intereses empresariales de occidente; también podemos destacar una que otra escena en la cual se acusa a Gringolandia de tener una doble moral (mete sus narices en pro de unos Derechos Humanos que no aplica). Sin embargo, estas acusaciones quedan opacadas frente al drama de los rehenes gringos horrorizados por la crueldad de los salvajes iraníes. Ellos, los trabajadores de la embajada, no tienen la culpa de lo que sucede, y los fanáticos que los aprisionan no son capaces de distinguirlo, de modo que ellos son las víctimas, y es necesario que aparezca un salvador. Este salvador, es Tony Mendez (Ben Affleck), un agente de la CIA con un extravagante plan de rescate.

Me atrevo a decir que este plan de rescate es el plato fuerte del filme. El hecho de que un agente secreto se disfrace de productor cinematográfico (encima de ciencia ficción) resulta sumamente atractivo (y más para el buen cinéfilo). Fue emocionante la secuencia en que se homenajeó a todas esas cintas fantásticas e interestelares de serie B –como Flash Gordon-, o a los inicios de sagas tan emblemáticas como Star Wars; pero la emoción duró poco, al ser éste sólo un ingrediente de la trama principal: el escape. Creo que este detalle tan rico, queda, además, aplastado, por el hecho de querer resaltar el carácter sombrío pero en el fondo “bueno” del héroe, que decide seguir con el rescate a pesar de la cancelación de sus superiores.

¿Que si me pareció interesante Argo? Sí. Y también pienso que tuvo buen guión, buenas actuaciones, y buena dirección artística, pero insisto en que no la veo como la gran película del año. Pienso que Django Unchained, sin ser lo mejorcito de Tarantino, se la lleva de encuentro.  Gringa y todo, Django Unchained cuenta un estilo propio, de autor, que romper con la estructura clásica de narración, y aun así sabe mantener al espectador atento; mezcla inteligentemente el drama con la acción y la comedia, y nos mueve el “feeling” con todas esas referencias a las películas y series malas que veíamos los niños de los 90 (logrando un excelente resultado). The Life of Pi también me parece destacable, más que por la fotografía, porque el final rompe con los esquemas del espectador; golpea directamente a la boca del estómago transformando su idea de película “light” a lo Paulo Coelho, en un drama intenso y descarnado. Silver Linings Playbook es otra película sorprendente, pues consigue que el público empatice con dos personajes tan socialmente empáticos, como pueden ser los bipolares.

Ben Affleck en los PremiosOscar
En cuanto a Amour y Los Miserables, si bien fueron películas que disfruté mucho (me tocaron el corazón), debo decir que ya me había resignado a no verlas ganar. Creo que sus nominaciones a la categoría “Mejor Película” fueron formalidad pura, ya que en la historia de Hollywood, son pocos los musicales que obtienen el galardón, y también me queda claro que el paladar norteamericano no es tolerante a las películas de ritmo lento (como es Amour).

Para finalizar, quisiera decir que los premiosg obtenidos por Christoph Waltz y Jennifer Lawrence (a Mejor Actor de Reparto y Mejor Actriz respectivamente) me parecieron los más justos de la noche, y que grité bastante por ambos (tanto que me escuchó todo el vecindario); pero esto ya es harina de otro post.

domingo, 17 de febrero de 2013

Miserables VS. Miserables




Por: Alexiel Vidam

Jan Valjan es un ex convicto que fue condenado a veinte años de trabajos forzados por robar un pedazo de pan. Una vez libre, se ve obligado a cambiar de identidad para iniciar una nueva vida. Consigue dinero, compra una fábrica, y hasta se hace alcalde de Montreul-Sur-Mer. Sin embargo, el prefecto Javert está obsesionado con atraparle (dado que su cambio de identidad es un delito). Al descubierto, Valjean debe huir hacia París, esta vez, teniendo bajo su cuidado a una pequeña huérfana de nombre Cosette.

Jan Valjan y Fantine en la versión de 2012.
Éste es el argumento central de Los Miserables, obra de Victor Hugo que ha sido tantas veces llevada a la pantalla. Sin embargo, la última entrega realizada por Tom Hopper, se nos presenta a modo de musical, un musical, que muy por el contrario de perder difuminar la fuerza o el dramatismo de la obra original, se intensifica en cada una de las canciones.

Liam Neeson es Jan Valjean en la versión de 1998.
He tenido la oportunidad de ver también la versión de 1998, dirigida por Billie August, quien supo también realizar una adaptación bastante buena de la novela, quizás algo más realista en cuanto al formato (aceptamos la verosimilitud de un musical, en tanto entendemos que tales sucesos son dables dentro del género) y a la construcción de ciertos personajes (Liam Neeson nos muestra a un Valjean un poco más “sucio”, más agresivo y bastante más celoso que el interpretado por Jackman), pero –también- menos fiel a la novela, y más “tijereteada”.  Ello trae consigo la exclusión de ciertos personajes como que sí fueron considerados por la versión de Hopper, y que dotan de riqueza al argumento; dado que su diversidad y complejidad, su presencia enfatiza en los contrastes de bien y mal, que son tema básico de la obra de Victor Hugo.

Geoffrey Rush como Javert en la versión de 1998.
En el filme de August, esa marcada dualidad se resume en Jan Valjean y su antagonista Javert, interpretado por Geoffrey Rush, a quisiera destacar por interpretar a un Javert mucho más sólido que el de Rusell Crowe. El Javert de Crowe me pareció por momentos “fofo” e “inseguro”; fanáticos, sí, pero mucho más dubitativo en sus expresiones que el imponente Javert de Rush.

Cosette y Marius en  la versión de 2012.
Por otra parte, el romance entre Marius y Cosette está mejor desarrollado en la versión de 1998. El Marius de esta entrega (Hans Matheson), tiene mucho más carácter, se cree más su “rollo” revolucionario y vive un romance mucho más pasional con Cosette (Claire Danes), quien a su vez se rebela de forma más tajante contra la sobreprotección de su padre adoptivo. En el musical, Marius (Eddie Redmayne) es un chico idealista pero con menos temple, que hasta parece indeciso entre seguir con su revolución o ir tras su amada. Cosette (Amanda Seyfried), por su lado, tiene mucha más personalidad cuando es niña (interpretada por Isabelle Allen), porque de grande es algo así como un maniquí móvil que sigue a su padre por todos lados casi sin chistar. Ellos dos se enamoran “a primera vista” y casi de inmediato se despiden, lo cual hace que este romance sea bastante más platónico.

Ahora, ¿por qué me gusta más la versión de Hopper? Definitivamente, por la música, y la dirección artística (la ambientación, vestuario, maquillaje, etc.). Los personajes más grotescos deambulan como payasos en la posada de los Thenardier; su espíritu circense refleja claramente la vulgaridad. Las actuaciones también son excelentes (aunque aquí creo que ambos filmes “se dan”); Anne Hathaway es capaz de hacernos llorar con su breve interpretación de Fantine (la madre de Cosette), y Helena Bonham Carter, como siempre, sabe interpretar muy bien esos papeles de mujer “creepy”, tan típicos de las películas de su esposo Burton. En contraste, la figura de Cosette es presentada con simplicidad, como quien pretende resaltar su belleza natural y su temperamento dócil. En cuanto a la música, cada pieza es una pequeña obra de arte, pero me quedo con los temas de Fantine (desgarradores),  y los que entonan los estudiantes revolucionarios, tan cargados de un heroísmo que se contagia y se pone a cantarlos.


Estos ingredientes hacen el filme; le dan una tonalidad distinta a todas las adaptaciones anteriores de Los Miserables, colocándole –a mi parece- por encima la versión de 1998.


Trailer de Los Miserables 1998




Trailer de Los Miserables 2012



Humor cinéfilo: Los líos de Tarantino y Richard Parker

A propósito de la entrega del Oscar (que se realizará este 24 de Febrero), Carlos Lavida (alias "Otorongo"), nos regala un poco de su humor gráfico; esta vez, con respecto de dos títulos nominados en la categoría "Mejor Película" (entre otras): Una Aventura Extraordinaria (The Life of Pi), y Django Unchained (Django sin Cadenas).



The Life of O

"¿Y a éste cómo lo muerdo?"



Tarantino en aprietos



*Para ver conocer más del humor gráfico de Carlos Lavida, visita: http://carloslavida.blogspot.com/

domingo, 10 de febrero de 2013

Amor de Papel



Por: Sakata Gintoki

En tiempos donde la animación tiene tantos efectos y los premios se entregan por la complejidad y el tecnicismo, poco a poco parece que las historias van siendo superadas por las técnicas de animación en lugar de ir de la mano con éstas. Sin embargo, aunque Disney sea una empresa en expansión hacia muchos mercados (hecho que le ha provocado bastantes críticas), no olvida su razón de ser: la animación y las buenas historias. Esta vez, nos sorprende con Paperman, el cortometraje nominado al Oscar. Si vieron Wreck-it Ralph (en español “Ralph, El Demoledor”), habrán tenido la oportunidad de apreciar este corto en la pantalla grande.

Es un día normal. Te topas con una chica linda, hay mucho viento, uno de tus papeles sale volando, le tapa el rostro a la chica, fuera de molestarse ella se ríe porque su lápiz de labios ha manchado tu documento, sonríes de manera tonta, cuando te das cuenta de que ella ya se ha ido, y te quedas mirando cómo se aleja en ese tren, mientras te dedica una mirada que tal vez sea la última… ¿A quién no le ha pasado algo semejante? Te quedas pensando casi todo el día en esa persona, y generalmente ahí termina la historia, no la vuelves a ver.

Nuestro héroe sigue con su rutina, parece resignado, pero por casualidades de la vida, la chica que parece ser la ideal, está en el edificio de al lado. Aunque la distancia sea algo corta, para la voz es larga, es así que recurre a avioncitos de papel para que ella voltee a verlo y puedan encontrarse. Intenta una vez, y su jefe lo regaña. No le importa, debe hacer todo lo posible por captar la atención de ella, avión tras avión, los cuales o chocan con el edificio, o quedan a mitad de camino. Queda el último papel, el que tiene el recuerdo de ella; es el último intento, pero falla… Ella se está yendo, el jefe lo regaña, todo parece terminar ahí… Entonces sale corriendo a buscarla. Ella es la elegida, es única y no puede ser otra, pero se ha ido y no ha dejado rastro, sólo encuentra su avión de papel con la marca de los labios de ella. Abatido y molesto consigo mismo, empieza a vagar por las calles, sin imaginarse que algo mágico está a punto de ocurrir.

Si quieren saber el final, vean el cortometraje. Me parece que está justamente nominado al Oscar en su categoría; es un candidato fuerte, junto con el corto de Los Simpsons. Se trata de una mezcla equilibrada entre animación nostálgica y recursos tecnológicos. Hay tomas donde resaltan los efectos, pero el trazo es clásico, su trazo no es muy complejo. Cada momento en que los efectos se enlazan con los dibujos, es  inolvidable; los primeros planos se quedaran en tus retinas, dejando la sensación de que, allá en la calle, te espera algo similar.


Ficha técnica:

Dirección: John Kahrs
Dirección artística: Jeff Turley
Producción: Kristina Reed, John Lasseter
Guión: Clio Chiang, Kendelle Hoyer
Música: Christophe Beck
Montaje: Lisa Linder
País: Estados Unidos
Año: 2012
Duración: 7 minutos


Un regalito de Cinematosis: Paperman, el corto completo.

domingo, 4 de marzo de 2012

And the winner is...

Por: Kiara Lilas

Ni cortos ni perezosos que fuéramos la mayoría de aquellos que contamos con un criterio y un nivel cultural medio para no darnos cuenta de que – tal y como se espera de cualquier concurso – la calidad no ha sido, en lo que muestra la trayectoria de los premios Oscar, garantía de triunfo.


Es por eso que lo que les presento ésta tarde es un puñado de razones de una no-cinéfila para no echarse a los brazos del criterio de los jurados de la Academia.

Tómense éste post como una corta, precaria, pero fuertemente arraigada en la observación y el sentido común (armas subestimadas), lluvia de ideas acerca de los “incentivos” que podría tener la industria cinematográfica hollywoodense para soplar, calladita, la llama del amor a l’art pour l’art (el arte por el arte), por amor a sí misma.

Claro, Compacto, Concreto

Con C de Cine, éstas tres características de las películas made in Hollywood determinan buena parte del corte de aquellas destinadas a hacerse acreedoras a una estatuilla.

Ubicándonos un un poco en el contexto en el que nace esta industria, no tardaremos en descubrir que… es una industria.

No se fundó con ambiciones de excelencia, sino de bolsillo; de modo que buena parte de lo que produce lleva en su fórmula componentes cuya razón de ser está en hacer el producto (palabra clave) digerible y accesible al consumidor promedio de entretenimiento.

Esto se traduce en la producción de películas de estructuras no tan complicadas, mayormente cerradas y cuyas tramas e ideas marquen una tendencia hacia lo explícito.

Así, vemos por ejemplo que película en donde el contenido simbólico o ideológico rebalse en su exposición a la trama, película que pierde… (Ejemplo: La Teta Asustada). El Secreto de sus ojos es mejor película, sí, me lo parece, pero yo soy de la "tribu urbana" que opina que Claudia Llosa ya jugaba en los premios Oscar del año pasado con desventaja.

La paja del amor al símbolo, misterio incandescente, ironías, retos intencionados para la inteligencia y la sensibilidad, detalles que todo lo callan y todo lo dicen estarán bien para Europa, Woody Allen y para Latinoamérica de vez en cuando, pero los gringos tienen su propia estética, y en ella no hay mucho lugar para nada que implique pedir al auditorio paciencia.

Hollywood S.A.

Iba diciéndoles que Hollywood es una industria, un negocio, una oportunidad comercial, una marca registrada. Como tal, tiene una reputación que cuidar. No puede ir por la vida premiando autores que cojan carne en cuanto a los temas susceptibles en EEUU por más prodigios que sean y dejen a toda la nación como una mierda.

Se puede ser crítico, sí, no se trata de decirles a ustedes mentiras, pero me parece que no demasiado, y que cuando no se interesa favorecer alguna coyuntura, siquiera se espera que el mensaje último sea: "En realidad los norteamericanos somos buenos tipos". Entonces desde las guerras en Vietnam hasta el consumo calabaza irresponsable son justificables. Pero estamos hablando del Oscar, y exijo más.

WHERE ARE WE?!

Una atmósfera y dirección de arte excesivamente lejanos a lo que espera el público masivo tampoco se llevan bien con la estética norteamericana.

¿Qué nos queda muy lejos? Paisajes rústicos, lugares no definibles ni catalogables dentro de lo conocido por occidente (cliché), ¡nada de experimentos...! Hollywood odia los experimentos porque son una inversión no segura. Se juega con la cámara, las tomas, los espacios y los diálogos lo suficiente para ser creativos y movilizar emocionalmente al espectador, PUNTO.

Drama Queen

Tip para ganar una apuesta al premio de la noche para mejor película y mejor actor/actriz: Descarta a los nominados que no sean dramas. Olvídate de las comedias, el terror, la fantasía, ciencia ficción o el Western, y de preferencia no le vayas a las películas que no traten de temas sociales o políticos. Y si de actores se trata, asegúrate de que en la película en cuestión hayan sido The Drama Queen (La Reina del Drama).

En esto me recuerda a lo que pasa con los Nobeles de Literatura (por encima de que no sean certámenes equiparables). Siempre es el género dramático el cual se espera más marque en la historia del arte en cuestión, y tenga mayor intervención en el devenir humano, y aquí sí que vemos una jodida, marcada, predestinada disposición a preferir obras con temas sociales o políticos… progresistas… no tan progresistas.

Lo primero pasa porque, en efecto estoy de acuerdo, un drama posee mayores oportunidades potenciales para apuntar de manera directa a los nudos existenciales y la condición humana, pese a que esto no niegue la existencia de impecables filmes, Western de Jhon Ford, por ejemplo, que se llevó todos los premios que podía por cualquiera de sus películas siempre y cuando no fueran de éste género.

Lo segundo por motivos prácticos: casi siempre se ha esperado y aun se espera de la labor del artista un compromiso con la sociedad. Y si no lo quiere tener por las buenas, lo tendrá por las malas. Si no pregúntenle a Jorge Luis Borges, que sigue esperando el Nobel, o a mí, que sigo enojada porque a Cortázar nunca se lo dieron por Rayuela. L’art pour l’art…? Mis ovarios.

Hollywood o la Familia Ingalls

Disneylandia, Hollywood, y cualquier otra proyecto estadounidense creado con la finalidad de ofrecer un espectáculo para los sentidos, trae bajo el brazo el clásico motivo de la pantomima de la magia e ilusión. Quiero decir que es por medio de canales como los mencionados que todos los ideales norteamericanos se materializan.

La historia de un país plagada de guerras, matanzas, codicia, luchas por el poder, maltrato, explotación y enseñanza de convencionalismos particularmente mediocres todo para mantener idiotizadas a 250 millones de personas que se espera corran toda su vida detrás de un carrito de super mercado en el nombre del éxito y la libertad, encuentra el perdón del Padre Nuestro pensando en la pureza de la juventud y del alma, el hogar, la familia, la inocencia, el amor al trabajo, el sacrificio por el prójimo (si peleas contra los malos), el heroismo, y todo lo que pase por normal para los protestantes, los cristianos, Ned Flanders y el subnormal de Michael Jackson.

¡De modo que nadie le venga a los gringos con las mariconadas de Pedro Almodóvar! Nada que enseñe que por encima de cualquier cosa en el mundo ellos son buenas personas merece un premio.


Probablemente la crítica más común que uno escuche por la calle antes y después de una ceremonia de los premios Oscar sea un: “siempre ganan los mismos…”

No quiero decir que el Oscar se subasta. Lo que creo es que Pepe Pérez, súper talentoso y esmerado el chico, no tiene mucha chance de tocar una estatuilla porque su nombre no figura en la lista de la beautiful people de Hollywood, y llegar ahí, y a cualquier lugar de fama, siempre se debe, entre otras cosas más honorables, un poco a la suerte, y otro poco a qué tan bien en el mundo de los ricos y famosos encajas.

Me deprimen los chistes de Sandra Bullock como presentadora, y el movimiento de caderas de la vendida de Shakira (¡perra!), y la modestia hipócrita de Steven Spielberg y sus lame-culos acabado el show de Beyonce, al lado de quien doy mi cabeza porque yo soy una erudita del cine.

El mejor crítico es el tiempo

Muchas de las películas premiadas por la Academia no trascendieron para nadie fuera de la mamá del director. Por eso, voltear a ver su tristemente radiante competencia deja un sinsabor en la boca (El Ciudadano Kane, El Padrino, El Gran Torino...). ¿Han escuchado hablar sobre Los mejores años de nuestras vidas (8 Oscar), Siguiendo mi camino (7 Oscar), o La loba (9 Oscar)? Yo tampoco. Ya saben por qué.

Más altos que Oscar

Parece que para ganar el Oscar tampoco es que necesites ser un directorazo. Resulta que a David Lynch, Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Akira Kurosawa, Ridley Scott, Charles Chaplin, Quentin Tarantino, Orsson Welles y Georges Lucas - peces obesos del cine - no les fueron devueltas las atenciones recibidas por éstos sus compinches del séptimo arte, y jamás sacaron su galardón en la categoría a Mejor Director. ¿Interesado en algún día ganar un Oscar? Deja que tu guionista haga todo el trabajo.

Último tip

Desde que Michael Jackson murió de sobredosis de pastillas incapaz de sobrellevar el haber nacido negro, en Hollywood, ya no está de moda ser blanco. Gente que quería ser rica y famosa por allá en los Yunaites, vaya juntando para su cirugía en sentido inverso al cincuentón muerto, o, en su defecto, corra a buscar plaza en el papel de árbol de la siguiente película de Tim Burton, porque se ganaron, ¡el Oscar será suyo! ¡Aproveche la oferta!

*Yapa: El trailer de la película ganadora a Mejor Película




*Yapa 2: Lista completa de los ganadores éste año.

Mejor Fotografía:
"La invención de Hugo Cabret"
Robert Richardson

Mejor Dirección de arte:
"La invención de Hugo Cabret"
Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo

Mejor Vestuario:
"El Artista"
Mark Bridges

Mejor Maquillaje:
"La dama de hierro"
Mark Coulier y J. Roy Helland

Mejor Película Extranjera:
"A Separation" (Irán)

Mejor Actriz de Reparto:
Octavia Spencer
"Historias Cruzadas"

Mejor Edición:
"La chica del dragón tatuado"
Kirk Baxter y Angus Wall

Mejor Sonido:
"La invención de Hugo Cabret"
Tom Fleischman y John Midgley

Mejor Mezcla de Sonido:
"La invención de Hugo Cabret"
Philip Stockton y Eugene Gearty

Mejor Documental:
"Undefeated"

Mejor Película Animada:
"Rango"

Mejor Efectos Visuales:
"La invención de Hugo Cabret"
Rob Legato, Joss Williams, Ben Grossman y Alex Henning

Mejor Actor de Reparto:
Christopher Plummer
"Los Principiantes"

Mejor Banda Sonora:
"El Artista"
Ludovic Bource

Mejor Canción:
"Los muppets"
Bret McKenzie (Man or muppet)

Mejor Guión Adaptado:
"Los Descendientes"
Nat Faxon, Alexander Payne y Jim Rash

Mejor Guión:
"Medianoche en París"
Woody Allen

Mejor Cortometraje de Ficción:
"The shore"
Terry George y Oorlagh George

Mejor Cortometraje Documental:
"Saving Face"
Daniel Junge y Sharmeen Obaid-Chinoy

Mejor Cortometraje Animado:
"The fantastic flying books of Mrs. Morris Lessmore"
William Joyce y Brandon Oldenburg

Mejor Director:
Michel Hazanavicius
"El Artista"

Mejor Actor:
Jean Dujardin
"El Artista"

Mejor Actriz:
Meryl Streep
"La dama de hierro"

Mejor Película:
"El Artista"

(*Nota: Si quieres leer más posts de Kiara Lilas, te recomendamos leer su blog "Botella de Coca Cola": http://botelladecocacola.blogspot.com)