Mostrando entradas con la etiqueta cine LGTBI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine LGTBI. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de febrero de 2016

“Carol”: una historia de amor transgresor



Por: Alexiel Vidam

Carol, de Todd Haynes, es una película que remueve las fibras. Conmovedora hasta el tuétano y, por qué no decirlo… provocadora.

Protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara, Carol presenta una historia de amor transgresora hasta hoy en día. Se trata del amor entre dos mujeres, en una época en la cual este tipo de amor resultaba aún mucho más escandaloso para la sociedad.

Años 50, Estados Unidos. Una joven de aspiraciones artísticas, con una vida bastante monótona y más de una duda existencial en la cabeza, conoce a una intrigante mujer de treinta y tantos.  La mujer, en proceso de divorcio, carga con los problemas típicos de este tipo de episodio. Sus preocupaciones más grandes: las intimidaciones del ex marido y mantener la custodia de su pequeña hija. De pronto, la joven que nunca sabe adónde ir, parece encontrar su lugar seguro y libre de fantasmas junto a esta contrariada mujer. Ambas emprenden un viaje que fluye cual metáfora de la profunda transformación que experimentan en su interior; de una sublime revolución emocional.





Uno de los puntos más interesantes de Carol, es que rompe con los clichés típicos de las películas de género lésbico, donde los personajes por lo general son bastante planos y estereotipados; donde todo el problema gira en torno al romance, y la calidad estética es bastante descuidada. Lamentablemente –y con pocas excepciones- se trata de películas huecas, hechas para el consumo de un nicho que tiende a conformarse con baja calidad por necesidad de identificación. Carol, por el contario, rompe con todos esos esquemas y brilla por su calidad artística.



Presenta personajes complejos y cercanos a la realidad; el argumento gira en torno a más de un problema y sin caer en cursilerías; da el peso correspondiente al romance como eje central, pero no deja de lado las dificultades humanas que presenta cada protagonista de acuerdo a su propio universo, forjado antes de que comience el romance. Para esto, las actuaciones son precisas. Cate Blanchett es Carol; es la encarnación perfecta de esta mujer sofisticada, que ha ganado su madurez a punta de puñetazos. Carol no es neurótica abusiva e irracional; tampoco es una típica mujer confundida. Por el contrario, somos conscientes de cuáles son los motivos reales de sus temores y somos capaces de comprender sus acciones por dolorosas sean. Rooney Mara, en contraste, nos muestra claramente y sin tapujos la transformación de Therese, como esa muchacha insegura que en el fondo sabe lo que quiere y lo que necesita, pero se siente atrapada por los prejuicios de su tiempo y las expectativas de quienes la rodean.  

Cate Blanchett, como Carol (nominada al Oscar a Mejor Actriz)

Rooney Mara, como Therese (nominada al Oscar a Mejor Actriz de Reparto)

La fotografía, es otro de los platos fuertes de la película, así como la música, que completa los ambientes o nos antepone los momentos de tensión (vale decir que la película cuenta con seis nominaciones al Oscar, entre ellas Mejor Guión Adaptado, Mejor Fotografía, Mejor Música Original y Mejor Vestuario). Ambos elementos acompañan perfectamente el desarrollo armónico de un argumento que fluye a ritmo ligero. La tensión va llegando de a pocos y nos prepara progresivamente para el momento cumbre. La explosión emocional y el erotismo llegan con suma naturalidad, sin aceleraciones ni exageraciones morbosas. Todo coloreado con una atmósfera emocional que estremece por dentro.


Me atrevería a decir que Carol no sólo resalta por su riqueza audiovisual y su originalidad dentro de la temática que aborda. También por el hecho de que, su estructura narrativa consigue conectar con el espectador a un nivel tan profundo, que uno por un momento se olvida de que se encuentra ante una historia homosexual. Lo único que existe en la pantalla, es una historia humana; una historia de amor real con todos sus problemas y sus divinidades. Es, digámoslo así, también una invitación a terminar de romper con los prejuicios que corrompen a nuestra sociedad.

Definitivamente recomendada. Corran a verla.



Ficha técnica

Dirección: Todd Haynes
Producción: Elizabeth Karlsen, Tessa Rosa, Christine Vachon, Stephen Woolley
Guión: Phyllis Nagy
Idea original: Patricia Highsmith (autora de la novela homónima)
Música: Carter Burwell
Fotografía: Edward Lachman
Reparto: Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Kyle Chandler
Países: Reino Unido, Estados Unidos
Año: 2015
Género: Drama, romance

domingo, 30 de agosto de 2015

“Hedwig and the Angry Inch”: un musical conmovedor y altamente postmoderno



Por: Alexiel Vidam

Hay películas que uno repite, repite y repite una y otra vez sin cansarse… En mi caso, esa pela es Hedwig and the Angry Inch, ópera prima de John Cameron Mitchell, quien luego de conquistar Broadway, decidió llevar a su más entrañable personaje a la pantalla grande. Es así como en 2001, estrena un colorido y desgarrador musical, capaz de estremecer fibras y arrancar tanto lágrimas como risas. Hedwig and the Angry Inch, es un filme tan estrambótico como enternecedor.

La película nos traslada hacia el escenario, pero hacia el pequeño y decadente escenario de un bar de cualquier parte, para presentarnos a la “mundialmente ignorada” cantautora Hedwig Schmidt, rockera transexual procedente de la ex Alemania comunista.


“¿No me conoces, Kansas-city? ¡Soy el nuevo muro de Berlín! ¡Intenta derrumbarme!”


Le acompaña su banda glam-rock “The Angry Inch” (la “Pulgada Irritada”), de donde cabe destacar a su esposo Yitzhak, ex drag queen de origen judío, corista del grupo, en cuya voz reconocemos a un transexual de mujer a hombre. Ellos se encuentran viajando por distintos puntos de Estados Unidos, persiguiendo a la estrella de rock Tommy Gnosis, ex-pareja de Hedwig, quien le ha robado las canciones presentándolas como suyas.

Tommy Gnosis, interpretado por Michael Pitt

De buenas a primeras el filme nos revela su naturaleza posmoderna: tenemos a una peculiar pareja heterosexual (formada por una transexual de hombre a mujer y uno de mujer a hombre –alemana y judío por si fuera poco-) en medio de un montón de “freaks” en traje multicolor, menospreciados por todos y buscando el reconocimiento que se merecen.



La reacción inicial del espectador ante el despliegue visual puede ser de choque; más, si tomamos en cuenta que Hedwig ingresa en la pantalla acompañado por un trueno de guitarra eléctrica. Sin embargo, rápidamente esta pandilla de perdedores logra ganarse un lugar en nuestro corazón. A través de letras emotivas y melodías íntimas, burlescas o desgarradoras, Hedwig nos va contando su propia historia; la historia de un chico que llegó a una tierra desconocida prácticamente de casualidad –buscando  el amor-, y en el camino se perdió a sí mismo.

The Origin of Love, el tema más emotivo de la película


**ATENCIÓN A SPOILER**

Hanzel –ése era su verdadero nombre- cambió de sexo con más miedo que convicción, a fin de poder amar a Luther, el marine norteamericano que le ofreció sacarlo fuera del muro, hacia la libertad. Pero las cosas salieron bastante más que desastrosas: Hedwig posee una “pulgada irritada” producto de una mala operación, convirtiéndose en un ser “a medio camino”, abandonado justo en el instante en que el hombre de las noticias anuncia la reciente caída de la Unión Soviética…


Hanzel


****

Furioso, angustiado y aferrado a la supervivencia, Hanzel –ahora Hedwig- plasma toda su frustración sobre su única amante fiel: la música, y es que desde pequeño siempre amó a los clásicos del rock: Lou Reed, Iggy Pop, David Bowie… Ahora ellos son los únicos capaces de salvarle.


En definitiva, un filme que conmueve con la humanidad de sus personajes. Son seres sumamente “mezclados”, llenos de defectos y matices, así como gestos tan emotivos que son capaces de arrancar alguna lágrima en el espectador. Hedwig es alguien que se hace querer, que al principio puede provocar cierto rechazo con su apariencia bizarra, pero rápidamente nos conquista con sus relatos de infancia, y con las duras experiencias que ha tenido que vivir desde aquel entonces. Al mismo tiempo, está muy lejos de ser un personaje perfecto, pues somos testigos de cómo sus conflictos con Yizhak son producto de sus propios complejos; Hedwig desquita en Yitzhak el dolor que le provocaron otros.

Hedwig (John Cameron Mitchell) y Yizhak (Miriam Shor)

Por si fuera poco, no podemos dejar de mencionar el excelente trabajo visual y la exquisita banda sonora. Hedwig and the Angry Inch agudiza y multiplica la carga emocional de sus distintas escenas en un preciso trabajo de iluminación y color (momentos tristes o remembranzas repotenciados en azul y altos contrastes… momentos de risa, mofa y escenario, en un derroche de colores cálidos y luz dura: reflectores, rojos intensos, amarillos, verdes y naranjas encendidos); éste se ve plasmado en la construcción y exposición de decorados y sobretodo, en la excelente elección del vestuario (de estética claramente underground). Por otra parte, la música en su totalidad es una verdadera delicia; transmite perfectamente el sentimiento del narrador. Posee una intensidad insuperable, especialmente en temas como The Origin of Love, Wicked Little Town en sus dos versiones, y Midnight Radio, dándole un desenlace triunfal a la película. Vale decir que todos los temas fueron compuestos por Stephen Trask –quien interpreta a uno de los integrantes de la banda- en conjunto con el propio John Cameron Mitchell, encargado de interpretar a la propia Hedwig.


Quizás lo único que se hizo extrañar por parte de quienes pudimos echarle un vistazo a la obra de Broadway, fue la presencia del tema The Long Grift; desde mi perspectiva, uno de los mejores del soundtrack. Fue retirado posiblemente porque no aportaba al argumento, siendo sumamente difícil hacerle encajar –a diferencia de lo que sucede en el teatro-; sin embargo, es posible escucharlo en el álbum de la película… el cual dejamos por aquí:






Ficha técnica:

Dirección: John Cameron Mitchell
Dirección artística: Nancey Pankiw
Producción: Christine Vachon
Guión: John Cameron Mitchell, Stephen Trask
Música: Stephen Trask
Vestuario: Arianne Phillips
Reparto: John Cameron Mitchell, Michael Pitt, Miriam Shor, Stephen Trask
Países: Canadá, Estados Unidos
Año: 2001
Género: Drama, musical
Idioma: Inglés
Duración: 95 minutos



*Para ver la película completa y subtitulada, click aquí.*