Por: Alexiel Vidam
Rick Blaine es el protagonista de Casablanca (1942). Admirado por su
porte rudo y humor sarcástico, es hasta hoy uno de los galanes más recordados e
importantes del Cine Clásico. Fue interpretado por Humphrey Bogart y representa
al “tipo duro de corazón blando”, al escéptico que esconde, en verdad, a un
héroe romántico e idealista.
Rick es el dueño
del “Rick’s Cafe”, el café nocturno
más popular de Casablanca. Cabe
anotar que la película está ambientada en la época de la Segunda Guerra Mundial; en ese entonces, Casablanca fue algo así
como una “zona neutral”, hacia donde huyeron muchos judíos y otras personas
procedentes de Europa que buscaban huir de la guerra. Desde ahí se embarcaban
hacia Lisboa y luego hacia América.
La personalidad de Rick en apariencia es la de un sujeto
irónico, descreído, que no se casa con nadie.
Por su establecimiento circulan soldados franceses, oficiales de la Alemania
Nazi, asilados políticos y timadores oportunistas. Él no toma partido abierto por
ninguno ya que, según sus propias palabras, lo suyo no es la política, sino
atender el local. No obstante, en el
fondo es un liberal comprometido con la causa. Mediante el tráfico de armas, se opuso a la
invasión italiana de Etiopía (1935) y participó en la Guerra Civil Española, del lado republicano. Además, se sensibiliza con los más desesperados, permitiéndoles ganar en las apuestas clandestinas de su Café. Al mismo tiempo, demuestra desprecio hacia la corrupción y el abuso, pero evita denunciarlos directamente a fin de no ganarse problemas. Cabe señalar entonces, que Rick actúa “por lo bajo”, de manera clandestina, como el cerebro astuto que mueve los hilos bajo la mesa.
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Ugarte: Me desprecias, ¿verdad, Rick? Rick: Si llegara a pensar en ti, probablemente sí. |
Lo que nadie sabe de él, sin embargo, es que bajo el cinismo
se halla un corazón roto. Él no puede olvidar a Ilsa, la mujer que amó en París
y que le abandonó en la estación de tren. Cuando los nazis ocuparon Francia,
Rick tenía que escapar. Su colaboración con el bando contrario le convertía en
blanco fijo. Él e Ilsa juraron huir juntos, pero a la hora de la hora, ella no
apareció. Rick vivió tragando su tristeza desde entonces; se convirtió en un
ser desencantado, seguro de que nunca más volvería a verla. Pero no fue así;
Casablanca volvió a encontrarles. Sólo que había un “detalle” en contra: Ella
estaba casada.
El dilema de Rick está en que el esposo de Ilsa, Victor Laszlo, es un importante líder
de la resistencia checa en contra de los nazis, y necesita escapar hacia
América a toda costa. Como es de esperarse, Ilsa iría con él, y Rick posee los
salvoconductos que ellos necesitan. Una vez que se ha encontrado con Ilsa, la
reacción de Rick es negativa. Él se la pasa bebiendo; se muestra osco, deprimido,
y rechaza hablar con ella a toda costa. Luego ella se enfrenta a él
amenazándole con una pistola; está desesperada por salvar a su marido.
Finalmente, surge de manera inesperada el verdadero motivo que la llevó a abandonarle.
En verdad, ella nunca le olvidó, pero había fuerzas mayores que le impedían
estar a su lado. Ahora ella se siente incapaz de ir contra sus sentimientos, de
modo que encarga a Rick la responsabilidad de decidir por todos, incluso por la
libertad de su esposo.
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"Recuerdo cada detalle. Los alemanes iban de gris; tú ibas de azul." |
A partir de este punto, el protagonista se vuelve aún más
impredecible de lo que era en principio. Nunca sabemos lo que piensa realmente,
pero podemos intuir en cierta forma cuáles son sus simpatías. No obstante, aquí
se trata de elegir sobre vidas, ideales y amor. Los movimientos de Rick se
vuelven confusos y llegamos a cuestionar su verdadera intensión. El acto final
del personaje resulta totalmente inesperado.
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"Siempre tendremos París." |
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