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miércoles, 16 de diciembre de 2015

El final de la rebelión: “Los Juegos del Hambre: Sinsajo – El Final”



Por: Alexiel Vidam

Como buena fan de Los Juegos del Hambre, había esperado la segunda parte de Sinsajo con muchas ansias. Sin embargo, no pude agarrar la película durante la primera semana de estreno, y en los días que transcurrieron para verla por primera vez (la he visto tres veces antes de escribir este post), no faltaron comentarios que la calificaban como “la peor película de la saga”.

Si es o no es cierto eso, creo que es bastante discutible.


Por una parte, debo admitir que este último episodio no me dejó esa sensación “alucinada” que me dejaron sus antecesoras, pero tampoco creo que deba ser calificada como mala película. El problema, pienso yo, radica en el afán forzoso de expandir la saga a más episodios por motivos comerciales. Sí, me refiero al hecho de haber dividido el último libro de la saga, en dos películas, como ya se hiciera con Harry Potter, o la insoportable Crepúsculo. Es por este motivo que mucha gente salió molesta luego de ver Sinsajo 1, debido a poca acción que le caracteriza, mientras que aquí sucede lo contrario: acciones muy rápidas y que uno no termina de conectar con sus antecedentes, a no ser que haya vuelto a ver el episodio anterior días antes de asistir al cine.

Yo no fui de aquellos espectadores que se enfadaron con Sinsajo1 (por el contrario, tengo mis motivos para considerarla la mejor adaptación de los libros… y puedes leerlos aquí). Tampoco salí molesta con la segunda parte, pero sí con la sensación de que “me faltaba algo”.


Creo que el hecho de que a mí no me halla fastidiado la desproporcionada forma en que se dividieron la acción y la estrategia en estas dos partes, tiene que ver con que yo ya había leído los libros, de modo que me lo veía venir. La primera parte de la novela es pura estrategia: presentación de los líderes militares, planeamiento de la propaganda político-militar, colocar al Sinsajo como ícono oficial de la rebelión. La segunda parte, es acción al 90%, dejando en segundo plano todo el tema conceptual que ha estado más presente en las anteriores películas. Si visualizamos el conjunto como una sola unidad, funciona perfectamente… pero volvemos al tema de los dos episodios. Tal vez la solución más inteligente hubiese sido hacer una sola película de tres horas, o, mejor aún –desde mi perspectiva-, regalarle media hora más a cada episodio de Sinsajo, para crear un corte más equilibrado; quizás ello hubiese permitido también desarrollar mejor ciertas escenas dramáticas, o la personalidad de algunos personajes secundarios.


En Sinsajo 2, las muertes de varios personajes se sienten llegar de manera demasiado acelerada. Por una parte, se puede comprender que, por el contexto (desplazándose en pleno campo minado), no hay demasiado tiempo para ponerse a llorar, pero creo que el manejo de la cámara y de los cortes puede ayudar bastante a aumentar el dramatismo de ciertas escenas. Hay personajes cuyas muertes quizás no interesen tanto al espectador, pero otras que realmente sí le importan, porque se trata de personajes que ha seguido, con los que se ha encariñado desde las primeras películas y por los que merece la pena sufrir. Estos personajes específicamente, merecían que sus muertes transmitan mayor desgarro.

Al mismo tiempo, los nuevos compañeros de equipo de Katniss: Jackson, Mitchell y las hermanas Leeg 1 y Leeg 2 son personajes que entran y salen sin mayor importancia en el contexto. Lo único interesante es que Jackson se opone a Katniss en algún momento, y finalmente le cede su lealtad. En el libro, estos personajes tienen un poco más de desarrollo. Siguen siendo secundarios, es cierto, pero aportan más a la acción. Avanzan más en el recorrido y sus salidas de escena también marcan más huella. Otra cuestión que se resalta en la novela original, es la importancia de contar con nativos del capitolio dentro del escuadrón rebelde: Cressida, Castor y  Pollux, al conocer la ciudad, aportan información valiosa a la hora de desplazarse (esto apenas se aprecia ligeramente en la película, cuando se encuentran en el subterráneo y descubrimos un poco sobre el pasado de Pollux).


No obstante, con estas deficiencias, Los Juegos del Hambre: Sinsajo – El final, no sólo se deja ver, sino que engancha con la emoción del avance, del declive de todo, de la aproximación hacia el inminente final. El personaje de Peeta, como ya he mencionado en posts anteriores de la saga, está mucho mejor dibujado en su versión cinematográfica: es más carismático, más preciso en sus diálogos, y menos llorón; se nos presenta como un tipo inteligente y hábil con la palabra. En los libros también posee esta cualidad, es cierto, pero se la pasa dando tantas vueltas en sus discursos cursis y victimizándose a sí mismo, que da ganas de sacrificarlo en una. Del mismo modo, Gale también es más simpático en la pantalla; más dueño de sus propias ideas. En la novela, aunque valiente y metido en su rollo ideológico, a veces peca de convertirse en el perrito faldero de Coin (100 puntos menos).


Petta Mellark

Gale Hawthorne

Las actuaciones cumplen. No se lucen tanto como en otras partes de la saga, donde la mayor cantidad de diálogos y un acercamiento más próximo a cada personaje permitía que, por lo mismo, las interpretaciones se luzcan más; sin embargo, están bien; expresan lo que tienen que expresar en su momento: agitación, estrés, fuerza, miedo. Se deja sentir la ausencia de Philip Seymour Hoffman, quien falleció en plena época de rodaje y no culminó de grabar sus escenas. El director Francis Lawrence se las supo ingeniar bien para compensar sus apariciones (mediante intervenciones de otros personajes o el uso de cartas), pero sin duda, un actor de la talla de Seymour Hoffman, siempre se hará extrañar. En lo personal, la actuación que más convenció en esta última película, fue la de Donald Sutherland, quien interpreta al elegante y maquiavélico presidente Snow. Él transmite todo ese contraste entre sofisticación y suciedad; toda esa "aura de serpiente" que rodea al personaje, según descripciones del libro.

Donald Sutherland como el presidente Snow

La dirección de arte es otro de los puntos fuertes de la película: los decorados, los trajes, el uso del color. Las dos partes de Sinsajo, a comparación de sus antecesoras, son extremadamente sombrías, oscuras; plasman toda la atmósfera deprimente de la guerra: colores opacos, grises, blancos. Las formas rectas en las construcciones también prevalecen como íconos imponentes de sistemas totalitarios que buscan aplastarse unos sobre otros. El propio maquillaje de la protagonista se torna oscuro. Katniss ya no es una niña; ha sido obligada por su entorno a convertirse en mujer y en líder militar con sólo 17 años. Así como ella, los otros tributos han sido desgarrados… algunos de ellos, han enloquecido completamente.

En cuanto a las escenas, me quedo con el encuentro entre Katniss y Buttercup, el gato de su hermana Prim. Me parece que esa escena encierra el punto más dramático de toda la película (y también el más psicológico, en medio de tanta acción). Katniss se involucró en los juegos –y por ende, en la rebelión- por un motivo en particular… que de un momento a otro –siquiera por unos instantes-, parece perder totalmente el sentido. Katniss ha estado conteniéndose. En ese momento, explota. Buena construcción de la escena, buena interpretación de Jennifer Lawrenece.




En contrate, pienso que lo menos verosímil y por lo tanto, lo menos logrado de toda la película, fue la resolución de la historia. El momento en que el Sinsajo debe lanzar su flecha hacia Snow mientras Coin emite su discurso. Sin afán de soltar spoiles a quienes aún no la hayan visto, el giro que se da ahí resulta nada creíble. En el libro lo supieron explicar de una manera más detallada e inteligente, que no deja lugar a comentarios del tipo “eso ni hablar se hubiese dado en la realidad”. Luego las escenas del distrito 12, el reencuentro con Peeta y esa escena con Buttercup nos distraen un momento de la incomodidad (momentos muy bien construidos), pero el epílogo nos devuelve cierta sensación de fastidio. Tenemos la impresión de que nos hallamos ante un calco del final de Harry Potter… igual de monse. Es verdad que en esta parte, la película ha seguido fielmente la narración del libro, pero el problema no necesariamente está en el qué, sino en el cómo. La forma en que se presentan las últimas imágenes nos sienta un tanto ridícula, un tanto cursi… Pero sí; en líneas generales se lo disculpamos... Después de todo, es The Hunger Games. 


Ficha técnica

Dirección Francis Lawrence
Producción: Nina Jacobson, Jon Kilik
Idea original: Suzanne Collins (basada en la novela homónima)
Guión: Danny Strong, Peter Craig1
Música: James Newton Howard
Maquillaje: Linda Flowers
Fotografía: Jo Willems
Montaje: Alan Edward Bell, Mark Yoshikawa
Efectos especiales: Matt Neapolitan
Reparto: Jennifer Lawrence, Julianne Moore, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Woody Harrelson, Donald Sutherland, Philip Seymour Hoffman
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2015
Género: Ciencia ficción, aventura, drama
Duración: 137 min




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domingo, 23 de noviembre de 2014

Fuera abajo al Capitolio



Por: Alexiel Vidam

Ayer fui a ver Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte 1, y salí alucinada. Hasta el momento, me parece la mejor de las películas que se han lanzado sobre la saga de Los Juegos del Hambre. No sólo la producción y el trabajo visual supera a sus dos antecesoras, sino que -además- las actuaciones son impecables y el guión está perfectamente armado, resumiendo la primera mitad de la novela original con suma fidelidad, y cubriendo aquellos espacios en blanco que deben completarse para una adaptación a la pantalla.


Aumentando el dramatismo

Si en En Llamas ya teníamos a una Katniss traumatizada por lo vivido en los juegos del hambre, aquí la tenemos casi triturada. No sólo guarda los recuerdos de una contienda mucho más sanguinaria, con tributos más capacitados para matar, sino que carga con la angustia de la desaparición de su pareja en los juegos: Peeta Mellark. Él, junto a Johanna Mason y Annie Cresta, fue capturado por el Capitolio, y ahora es utilizado en los medios de comunicación para inducir a los rebeldes a dejar las armas.


Mientras tanto, Katniss se encuentra en el Distrito 13 -nación militarizada y subterránea-, donde los rebeldes se han estado preparando por años, esperando el momento indicado para derrocar al Capitolio. La presidenta Alma Coin quiere convencer a Katniss de convertirse en el Sinsajo, símbolo de esperanza que nutra de fuerza aplastante a la rebelión. Katniss  accede sólo a cambio de que la presidenta ponga en marcha la pronta liberación de Peeta, Annie y Johanna. A partir de entonces, Katniss forma parte de una serie de spots propagandísticos a favor de la rebelión, los cuales son transmitidos -gracias al apoyo tecnológico de Beetee- a través de la señal de todos los distritos e incluso del Capitolio.


La respuesta del presidente Snow no se hace esperar…


"Señorita Everdeen, son las cosas que más queremos las que nos destruyen."


Nuevos juegos de poder y propaganda

Alma Coin
En las entregas anteriores de Los Juegos del Hambre ya habíamos sido testigos de la manipulación de los medios por parte del Capitolio, que utilizaba el “espectáculo” televisivo para mantener adormecida y/o angustiada a la población. Sin embargo, la novedad de Sinsajo, está en que las fuerzas libertadoras también se valen de este medio. Katniss ya no debe sonreír para caerle bien al público y ganar auspiciadores, sino mostrarse en su máximo coraje e incluso sufrimiento para movilizar a todos los distritos a la sublevación. Nuevas escenas de muerte son utilizadas a modo de “show” mediático, sólo que esta vez no se trata de una contienda; se trata de escenas bélicas donde siempre mueren antes los indefensos.

Esto nos lleva a un nuevo cuestionamiento: ¿Son los líderes de la rebelión muy distintos a los líderes del Capitolio? Lo cierto es que la presidenta Coin utiliza discursos muchas veces igual de amenazadores que los de Snow. Su motivación es distinta, pero también se muestra como figura política poderosa e imponente. Ella sale a hablar de manera concisa (a diferencia de Snow), y toda una masa de seres sin rostro comienza a vitorearle. Todos ellos están vestidos de gris y alzan las manos en una imagen que recuerda mucho a las alabanzas de los habitantes de Oceanía, de la novela 1984 y su adaptación al cine.

Plutarch Heavensbee (Philip Seymour Hoffman) y
Alma Coin (Julianne Moore)

¿Cuáles son las verdaderas intenciones y cuál será el próximo proceder de la presidenta Coin? Lo sabremos en la segunda parte de Sinsajo.


Evolución de los personajes, actuaciones y trabajo audiovisual

En esta tercera entrega no sólo se nota la clara evolución de Jennifer Lawrence como actriz. En la primera película teníamos a una Katniss mucho menos trabajada y a una Lawrence mucho menos expresiva. La acción en sí misma era más importante. La recreación de los juegos, los enfrentamientos, la adrenalina. Aquí, por el contrario, la estrategia militar toma un rol mucho más importante, así como el desgarro de los propios personajes, todavía más quebrados que en la segunda parte.

El trabajo de Lawrence se vuelve, en consecuencia, mucho más preciso, transmitiendo en su grado máximo el dolor, la rabia y la desesperación de Katniss. Pero eso no lo es todo. Sus acompañantes también evolucionan.


Finnick (Sam Claflin), antes recio y petulante, luce deprimido y empequeñecido; vive día y noche la pesadilla del encarcelamiento de Annie, y combate su ansiedad haciendo nudos de manera compulsiva. Haymitch (Woody Harrelson) va por la misma senda; a falta de alcohol ha apagado en gran medida su sarcasmo; su rostro ha adoptado sombras plomizas. Effie (Elizabeth Banks), por su parte, ha sido reclutada para trabajar en la imagen de Katniss; ella, acostumbrada a una vida de lujos, vive ahora en las mismas condiciones austeras que los otros habitantes del 13… Eso, para ella, resulta paupérrimo y deprimente.


Haymitch

Quien ha ganado mucho peso en esta película, es Gale (Liam Hemsworth). En un principio era sólo un personaje de relleno, destinado a crear conflicto sentimental en Katniss. Luego dio a relucir su osadía enfrentando a los Agentes de la Paz. Ahora, se trata de un soldado activo en la causa rebelde. Se convierte en la nueva figura inseparable de Katniss; su mano derecha, vuelve a ser el compañero de confianza que era antes de los juegos. Su personaje no es romántico como el de Peeta; él es el tipo de hombre que pone ante todo las causas justas y el bienestar de la mayoría, pero demuestra su amor por Katniss al ponerla por delante de sus propios intereses afectivos. Está dispuesto incluso a participar en el rescate de Peeta (Josh Hutcherson), con tal que ella recupere tranquilidad.

Katniss y Gale

Cabe añadir que, en cuanto a actuaciones, el reparto había ganado lujo desde ya con la presencia del fallecido Philip Seymour Hoffman (quien por suerte acabó de grabar sus escenas, pero se acrecienta con la incursión de Julianne Moore, interpretando a la presidenta Coin.

Finalmente, sólo me queda decir que la parte artística y musical han mejorado sobremanera. No sólo las escenas lucen más trabajadas y detalladas, sino que la música también está mejor elegida. Recuerdo que al ver las dos entregas anteriores ya percibía el atractivo estético de estos aspectos, pero en esta ocasión, ambos elementos construyen algo que capta la atención de forma constante; ganan presencia al punto en que toman peso similar al de los personajes.


(Tema más emblemático de la película)

Desde mi punto de vista, una excelente adaptación que no tiene nada que envidiarle a la novela. Sigo pensando que Los Juegos del Hambre es una de las mejores sagas comerciales que se han visto en los últimos tiempos; devastadoramente superior a Divergente o a Crepúsculo, perfectamente capaz de competir con Harry Potter o El Señor de los Anillos.


Ficha técnica:

Dirección: Francis Lawrence
Idea original: Suzanne Collins
Producción: Nina Jacobson, Jon Kilik
Guión: Danny Strong
Música: James Newton Howard
Fotografía: Jo Willems
Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Julianne Moore, Philip Seymour Hoffman, Woody Harrelson, Sam Claflin, Elizabeth Banks
País: Estados Unidos
Año: 2014
Género: Ciencia ficción, drama, acción
Duración: 124 min
Idioma: Inglés
Productora: Lionsgate



lunes, 25 de noviembre de 2013

De vuelta a los Juegos del Hambre



Por: Alexiel Vidam

El Vasallaje de los Veinticinco

Los 74° Juegos del Hambre han terminado. Katniss (Jennifer Lawrence) y Peeta (Josh Hutcherson), han salido airosos, burlando el juego sangriento del Capitolio. Ahora son un símbolo de esperanza para los sometidos, quienes empiezan a alzarse en actos de rebeldía.

Ante la imposibilidad de controlar la influencia de Katniss, el presidente Snow (Donald Sutherland) decide acabar con ella a toda costa. Por ello, convoca al Vasallaje de los Veinticinco, una versión mucho más sangrienta de los Juegos del Hambre, en la cual, “los trágicos enamorados del distrito 12” deberán enfrentar a los vencedores de los juegos pasados. Esta vez, sólo uno puede sobrevivir.



Luces, cámaras y muerte

Al igual que en la entrega anterior de la saga, nos trasladamos a Panem, este universo distópico dividido en distritos subyugados al  Capitolio. Ahí observamos una vez más el contraste entre la ostentosidad y la miseria, así como los primeros brotes revolucionarios en los distritos, quienes ven en Katniss y en el sinsajo una inspiración para levantarse contra los abusos del sistema.

El problema que debe afrontar Katniss ahora no es sólo sobrevivir, sino evitar, a toda costa, una guerra que pudiese acabar con la vida de sus seres queridos. Por ello, debe ir en contra de sus principios y dar una gira junto a Peeta, alabando la bondad del Capitolio por permitirle vivir su “romance” con el susodicho. Ambos personajes deben, entonces, recrear constantemente la imagen de figura ideal frente a las cámaras que los acosan constantemente.


En esta segunda parte, observamos también el desgarro de los protagonistas. Antes teníamos muchachos asustados pero inocentes a fin de cuentas. Ahora ellos están marcados por la muerte y sufren de pesadillas constantes en las que se ven matando a otros jóvenes de su edad. Por si fuera poco, deben repetir el trauma de los juegos, pero esta vez contra asesinos profesionales. Nuevamente, surge el dilema de tener que formar alianzas que luego deberán romper, anteponiendo, siempre, la propia supervivencia.


Un personaje particularmente interesante es Plutarch Heavensbee (Philip Seymour Hoffman), nuevo Vigilante Jefe del Capitolio, quien durante todo el desarrollo del filme se presenta como un hombre corrupto y leal a Snow, y termina por ser un talón de Aquiles. Asimismo, se observa la transformación y mayor participación de algunos personajes secundarios de la primera parte. Effie (Elizabeth Banks) se ha humanizado; ya no es esa vieja antipática y excesivamente plástica de la parte 1; por el contrario, se muestra apenada y solidaria con los dos tributos del distrito 12, a quienes ha tomado cierto cariño. Gale (Liam Hemsworth) también entra a tallar con mucho más peso aquí, haciendo sentir sus celos hacia Peeta y sus fervientes deseos de rebelión.

Snow (Donald Sutherland) y Plutarch (Philip Seymour Hoffman)

La parte más floja del filme, es la que se refiere al desarrollo del triángulo amoroso. En la primera parte se entiende con mucha más claridad que el romance entre Katniss y Peeta surge como una construcción de cámaras que, poco a poco y sin querer, se va distorsionando y conflictuando a los personajes. En esta segunda parte, se ve un poco forzado el distanciamiento entre ellos al inicio del filme. No se entiende por qué Katniss llega al extremo de no querer hablar con Peeta. Ello, cambia de manera abrupta al enterarse de que deberán participar en el Vasallaje. Entonces vemos a Katniss sumamente preocupada por la supervivencia de Peeta, y ya en plena contienda, se observan claras demostraciones de afecto sin introducción consistente. Fastidia, además, que estas demostraciones sean mucho más emotivas que las que tiene ella hacia Gale, su supuesto romance de toda la vida. Es decir, que si bien nosotros como espectadores esperamos que la pareja Katniss-Gale se separe para consolidar la pareja Katniss-Peeta, no se siente un desarrollo argumental lo suficientemente sólido que lleve de una situación a la otra, ni se explora a profundidad los sentimientos de Katniss, arista principal del triángulo.

Gale (Liam Hemsworth) y Katniss (Jennifer Lawrence)

 A pesar de este punto flojo, Los Juegos del Hambre: En Llamas, cumple con su objetivo principal, que es entretener. La historia consigue atrapar al espectador de inicio a fin. A ello debemos sumar aquellos detalles interesantes que ya se habían planteado en la parte 1, que corresponden a la crítica de temas actuales como la televisión basura, los sistemas políticos dictatoriales y la mala publicidad. Digamos pues, que nos encontramos ante una versión popular y bastante más fresca de 1984, que combina de manera equilibrada la crítica social con la aventura y el romance, consolidando una inteligente y bien lograda película comercial.



Ficha técnica:


Dirección: Francis Lawrence
Producción: Nina Jacobson, Jon Kilik
Guión: Simon Beaufoy, Michael Arndt
Idea original: Suzanne Collins
Protagonistas: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Woody Harrelson, Philip Seymour Hoffman
País: Estados Unidos
Año: 2013

lunes, 13 de febrero de 2012

Sexo, drogas, y Rock' n Roll

Casi Famosos... ¿Ya estás en la onda?

Por: Alexiel Vidam

Vi Almost Famous (Casi Famosos) por primera vez allá por el año 2000, en el cine, luego de haber renegado mucho porque era de una de esas salidas familiares y yo quería entrar a ver El Tigre y el Dragón, pero mayoría gana, y mis viejos, y abuela no estaban muy interesados en entrar a ver una película china con muchos golpes y patadas aéreas. Si entré al cine picona… debo admitir que salí piconaza, porque, para colmo, la película me había gustado (lol). Años más tarde, la recordé, la descargué, y me envicié, como buena aficionada al Rock n’ Roll, y desde ahí, la he visto unas 3 o 4 veces más…


La adolescencia y el Rock n’ Roll

1973. William Miller (Patrick Fugit) es un muchacho de 15 años, que ama el Rock ’n Roll, y vive una adolescencia un poco complicada. Su madre es una maestra de universidad, preocupada por que el muchacho se convierta en un gran abogado y no siga la "onda" de la época, pues considera que sólo hablan de drogas y sexo libre. Su hermana mayor, Anita, hace años que se fue de la casa, hastiada de que su madre no le permita escuchar su música y la tome por una rebelde sin causa. Es el típico “chancón”; no consume drogas, saca las mejores notas a pesar de estar dos años adelantado en la escuela, y escribe artículos para dos publicaciones del instituto… lo cual, le ha convertido en el más odiado por sus compañeros.

Pero todo no podía ser malo para el pobre William. Su talento despierta el interés de los editores de la revista Rolling Stone, quienes deciden encargarle un artículo sobre la nueva banda en ascenso: Stillwater, lo cual implica irse de gira con ellos, interactuar, observarlos de cerca, y tomar nota de cada detalle.

En plena misión, William conoce a Penny Lane (Kate Hudson), la encantadora “líder de las banderas”; ellas no se sienten simples groupies, sino las verdaderas amantes de la música y musas inspiradoras de los rockeros. Penny ha estado liada con Russell Hammond (Billy Crupdcup), guitarrista de Stillwater, quien, al notar el cariño que siente ella hacia el chico, trata de hacerse su amigo, para lograr que convenza a Penny de acompañarlos en la gira, y de que éste escriba un artículo haciendo quedar bien a la banda.


Para el nuevo amigo de William, el crítico de música Lester Bangs (Philip Seymour Hoffman), en 1973 el Rock n’ Roll está en muere, pega sus últimos gritos… los rockeros ya no hacen música por música sin que están más interesados en hacerse famosos y ganar dinero; destruyen la música. Por eso, “si quieres ser periodista de verdad, periodista de rock(…) tienes que guardar una reputación, siendo honrado y, en fin… despiadado”. William descubrirá lo difícil que es seguir su consejo, en medio de todo ese alboroto de luces, estrellas, y seductoras groupies…



Lo que más me gustó

Todas esas referencias a los grupos de Rock’n Roll sesenteros y setenteros, el “feeling” reflejado de una época en que de verdad la gente se desvivía por la música, a la cual consideraban una filosofía, una forma de vida. Tiempos en los cuales una canción era motivo para irse de casa, volverse vegetariano o faltar a la ceremonia de graduación. Los protagonistas de “Almost Famous” interactúan y aman a Bowie, a Led Zeppelin, a Deep Purple, a The Doors… Hay una clara referencia a Jim Morrison gritando “soy el rey lagarto” colgado de una reja en esa parte en que Russell Hammond se encuentra a punto de brincar a una piscina desde el techo de una casa y grita “¡SOY UN DIOS DORADO!”, completamente alucinado por altas dosis de LSD. Se dice, además, que Stillwater está inspirado en The Allman Brothers Band, dado el parecido físico entre Russell y el guitarrista Dickey Betts. Además, se sabe que Cameron Crowe, director de la película, escribió para la revista Rolling Stone durante su adolescencia, de modo que el film sería una semi-autobriografía sobre sus correderas detrás de sus héroes musicales.



"¡¡¡SOY UN DIOS DORADO!!!"

Quiero destacar también el encanto del personaje principal, un joven desadaptado, sensible, extrañamente noble y responsable para una generación sumamente alocada, a quien, sin embargo, les fascina la música, y tiene sentimientos encontrados hacia las estrellas, a quienes admira, pero a la vez siente repudio por su superficialidad y el caos en medio del cual se movilizan. Es el hijo de un tiempo delirante y de una madre conservadora. No reconocido por el primero, y sobreprotegido por la segunda, un chico fascinado por una era que lo trata salvajemente.


Por último, si tuviese que quedarme con una escena, me quedo con esa en la cual Stillwater s encuentra viajando en su nuevo jet privado (luego de haber cambiado a su antiguo manager por uno que les prometía más ganancias), y se ven en medio de una turbulencia que amenaza sus vidas; ese momento en el cual, sintiéndose al borde de la muerte, todos empiezan a revelar sus secretos más ocultos, siendo imposible no arrancarnos más de una carcajada.



Lo que no me gustó

¿Qué no me gustó? Muy poco, en verdad. No me gustó no ver a ninguna de las bandas de las cuáles se habla, decentemente representada. Aparece "Bowie", es verdad, pero ni siquiera se le ve de espaldas. Sólo se ve su peluca naranja por debajo de una capa, siendo jalado por su manager, lo cual nos hace sentir que, evidentemente, el verdadero Bowie no se encuentra ahí. Creo que el hecho de que no hubiese un cast de actores selecto para representar siquiera a un par de grupos o cantantes de los cuáles se habla, le resta cierta verosimilitud al film… como que… “Ok, Led Zeppelin, ¿pero cuándo los vemos?”… Como que falta, ¿no? Se comprende la necesidad de ajustar un poco el presupuesto… pero eso, como que deja un huequito.

De todos modos, esto es mínimo para lo que la película ofrece, así que véanla, y si pueden verla en Blue Ray y pantalla grande, mejor. Aquí les juego el dato de un evento que ofrece ambas cosas: https://www.facebook.com/events/187971494636444/