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jueves, 19 de octubre de 2017

“Blade Runner 2049”, la gran película de 2017 que nadie está viendo



Por: Octavio Valdez

Tengo que confesar que, cuando supe que se lanzaría una secuela de la clásica BladeRunner de Ridley Scott (1982), mi  primera reacción fue de escepticismo. Nos sobran ejemplos de secuelas malas… más aún, cuando hay un cambio de director; por fortuna, nos encontramos ante una muy honrosa excepción. Blade Runner 2049, dirigida por Denis Villaneuve, presenta una cinta que se nutre de su predecesora y la expande sin dejar de ser un filme que se sostiene por sí mismo, y cuyo disfrute no está obligado a ver la cinta anterior. 

Nos propone una historia concisa, personajes interesantes y un apartado visual espectacular donde el aspecto artístico no está subyugado a crear impresiones basadas en un escándalo visual frenético, sino en paisajes de contemplación y reflexión. Lo paradójico… es que si algo iguala la calidad de esta cinta, es  su rotundo fracaso en taquilla (algo que, por cierto, también le ocurrió a su antecesora).

Blade Runner (1982)

Blade Runner 2049 se ubica 30 años después de los acontecimientos narrados en la precuela. En aquella película, Harrison Ford interpretaba a Rick Deckard, un agente de la policía de Los Ángeles cuya tarea consistía en ubicar y exterminar a los “replicantes” (androides idénticos a los seres humanos). En esta ocasión Ryan Gosling interpreta a K otro agente de policía con la misma tarea de Deckard, aunque con una característica totalmente distinta de entrada: K es identificado como un replicante desde su presentación. De manera muy resumida y evadiendo spoilers, K tendrá que seguir las pistas de un caso cuyas implicaciones podrían alterar de manera permanente la relación entre humanos y replicantes, cambiando el curso del futuro.

El agente K, interpretado por Bryan Gosling

Aquí es donde es necesario aclarar que Blade Runner 2049 no es una historia de ciencia ficción caracterizada por muchas escenas de acción; es  más una historia de reflexión y contemplación, lo cual puede hacer parecer el ritmo de la historia algo lento en ocasiones (esto es adrede; la idea es ir descubriendo este mundo decadente y ver el efecto sobre sus personajes). Este aspecto fue el que más me gustó, dado que estamos rodeados de filmes de filmes de este género que al parecer ya volvieron una necesidad tener una escena de acción y explosiones por doquier.

Si bien aquí hay momentos de enfrentamiento físico, estos se resuelven de forma inmediata y más sutil. Como película de misterio, creo que su mayor triunfo es jugar con las expectativas del público y no dejar de mostrar sorpresas y bien armados giros argumentales. Cada uno de estos giros incrementa la curiosidad y reflexión del espectador. Sin querer ahondar más para evitar el spoiler, quiero remarcar en que la historia es el elemento más importante y resaltante de esta cinta.


Con respecto a sus personajes y actuaciones, Blade Runner 2049 se enfoca fuertemente en los cuestionamientos existenciales del protagonista, lo cual demanda un desempeño artístico considerable del actor. Ryan Gosling interpreta de forma muy satisfactoria al agente K, cuya travesía y cambios emocionales a medida que es afectado por la información que desentierra son perfectamente plasmados. 

Adicionalmente, las actuaciones como la de Ana de Armas como el holograma Joi y la del propio Harrison Ford, complementan de forma positiva la actuación protagónica, contribuyendo con interacciones dentro de una lógica verosímil y participando en el desarrollo de nuestro personaje principal. 

Por otra parte, el personaje menos logrado –a mi parecer- es Niander Wallace (Jared Leto), el actual magnate que dirige la fabricación de replicantes. Si bien Leto interpreta correctamente la actitud megalómana de un genio con la capacidad de casi replicar vida humana de forma artificial, motivaciones de mayor profundidad no pueden discernirse de los diálogos proporcionados por el personaje (lo cual vendría a ser un punto débil en el guión realmente).


Niander Wallace (Jared Leto)

En cuanto a los aspectos técnicos –elemento fundamental en este tipo de películas-, hay que resaltar la dirección de fotografía de Roger Deakins, mediante escenas casi monocromáticas, nos pinta una visión tan fascinante, como deprimente del futuro. Si Blade Runner en 1982 describía un mundo agonizante, su secuela nos muestra un mundo prácticamente muerto, donde abundan los grises, verde-azul muy oscuro y un naranja radioactivo. 

Otro punto importante a destacar es la importancia del alto contenido de efectos visuales realizados con mecanismos prácticos y la escasez de escenas generadas por computadora; esto aporta al filme mayor realismo y ayuda a una mayor inmersión por parte del espectador (dato curioso: hay algunas escenas que no creerán que no fueron hechas con gráficos a computadora). 

El componente de audio de esta película es increíble, Hans Zimmerman hace un trabajo impecable capturando el tono melancólico y tecnológico propuesto originalmente por Vangelis en 1982, pero sin dejar de crear una propuesta novedosa al mismo tiempo.



Finalmente, quisiera remarcar en que, desgraciadamente, y al igual que su predecesora, Blade Runner 2049 está siendo un fracaso rotundo en taquilla; un caso discordante en el que una buena película se ve afectada por gustos discordantes con el público (quizás por poca familiaridad con la primera película, o por la mala costumbre del cine netamente palomitero). Quiero invitarles a darse la oportunidad de ver esta película –de marcado valor artístico- en las salas de cine; la experiencia merece la pena.

Ficha técnica

Dirección: Denis Villeneuve
Producción: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove, Cynthia Yorkin, Bud Yorkin
Producción ejecutiva: Ridley Scott, Tim Gamble, Frank Giustra, Yale Badick, Val Hill, Bill Carraro
Guión: Hampton Fancher, Michael Green
Idea original: Hampton Fancher (basda en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick)
Música: Hans Zimmer, Benjamin Wallfisch
Fotografía: Roger Deakins
Montaje: Joe Walker
Reparto: Ryan Gosling, Harrison Ford, Robin Wright, Ana de Armas, Jared Leto
País: Estados Unidos
Año: 2017
Idioma: Inglés

domingo, 15 de octubre de 2017

“Black Out 2022”, “Nowhere to run” y “Nexus Dawn”: tres imperdibles joyas del nuevo universo Blade Runner


Por: Alexiel Vidam

Si eres un verdadero fan de la clásica Blade Runner -como yo-, seguro ya viste Blade Runner 2049… o por lo menos la tienes agendada para verla 1, 2, 3… infinitas veces (por cierto, espera nuestros comentarios aquí en Cinematosis, que ya salen calientes ;) ).
                                                                                                                            
La hayas visto ya o todavía,  te recomendamos ver también los tres cortometrajes spin-off que sirven como puente entre esta nueva versión y su antecesora.

¿Qué si es necesario verlos para entender la secuela? Pues no, realmente, y por eso tampoco es tan relevante si los ves antes o después de ver la película, pero, definitivamente, son material rico, pues completan ciertos espacios, volviendo la experiencia total de Blade Runner –como universo- aún más gratificante.

Black Out 2022 se desarrolla 3 años después de la clásica Blade Runner.

Los responsables de estos cortometrajes son los directores Shinichiro Watanabe y Luke Scott. El primero, reconocido autor de animes de la talla de Cowboy Bebop y Samurai Champloo; también creador de los cortos Kid's Story y A Detective Story, de The Animatrix. Luke Scott, por su parte, juega también un papel importante aquí, al ser hijo de Ridley Scott, autor de la película clásica.

Como autor en sí, podríamos considerarle aún de poca trayectoria; fue director de segunda unidad en Exodus: Gods and Kings y en Misión Rescate -ambas dirigidas por su padre- y en 2016 debutó como director con la película Morgan. A pesar de ello, Luke Scott no decepciona en lo absoluto, realizando un trabajo impecable a nivel audiovisual, y generando un impacto final de intriga en los dos cortos que dirige.

Nowhere to run
Nexus Dawn

Ahora, ¿de qué van estos cortos? Básicamente, construyen situaciones previas a lo que vemos en Blade Runner 2049 y arremeten ferozmente con un mensaje de crítica social.

Black Out 2022, corto dirigido por Watanabe, está realizado en formato de animación –como podría esperarse-. Cuenta con una calidad gráfica excepcional y tomas que sorprenden con destacado realismo. En poco más de 15 minutos, Watanabe nos presenta la envidia y el temor de los humanos hacia los replicantes, lo cual desencadena en monstruosos actos de crueldad.

Los protagonistas, Iggy y Trixie, dos replicantes del tipo Nexus 8 (modelo con una esperanza de vida igual a la del ser humano). Ellos están buscando generar un “apagón” informático, borrando así la data que permite a los humanos rastrear a los replicantes y atentar contra sus vidas.


Nowhere to run y Nexus Dawn, de Luke Scott, más que desarrollar una historia, buscan clavar un golpe seco en el espectador. Con poco más de cinco minutos, se centran en generar una sensación de incomodidad, de asco y rechazo hacia nuestra sociedad salvaje.

Nowhere to run, es protagonizado por Sapper (Dave Bautista), replicante clandestino que sufre el rechazo colectivo luego de proteger a una niña y a su madre (la sensación que produce el final, es de desolación).

Nexus Dawn, por su parte, gira en torno al personaje de Wallace (Jared Leto), encarnación del lado más podrido del ser humano; un sujeto sin escrúpulos que provoca tanta vergüenza ajena como propia, al actuar como espejo de los instintos más bajos y primitivos de nuestra especie.




Para redondear, nos encontramos ante tres joyitas de este nuevo universo que se despliega para deleite de los amantes del género y especialmente para quienes consideramos a Blade Runner como una de las mejores historias distópicas que se hayan podido crear –si no la mejor-. Véanlos.

*También te puede interesar*

viernes, 30 de junio de 2017

Alien Covenant: Más allá de “Prometheus”



Por: Sergio Cueto

"Diez años atrás, arribamos aquí la Dra. Elizabeth y yo, los únicos sobrevivientes
de la Prometheus. La nave que nos trajo contenía un arma, un virus mortal.
La carga se liberó por accidente al aterrizar. En la confusión perdimos
el control de la nave... Ella murió al colisionar. "

Alien Covenant ha sido una grata la sorpresa este año. Se trata de una sólida película de ciencia-ficción con algunas pinceladas de terror y secuencias de acción bastante logradas. De hecho, es una secuela directa a Prometheus (2012), dirigida también por el mítico Ridley Scott.

¿De qué trata Alien: Covenant? Rumbo a un remoto planeta al otro extremo de la galaxia, la tripulación de la nave Covenant, compuesta por varias parejas además del androide Walter (Michael Fassbender), tiene como objetivo ser la primera misión colonizadora a gran escala.



Al aterrizar en un extraño lugar, encuentran un paraíso desconocido. Pronto, los integrantes de esta expedición descubren que no están solos. Su (pacífica) misión inicial acabará convirtiéndose en una lucha por su supervivencia, y es que, los temibles xenomofos –los aliens que todos conocemos- se encuentran al acecho.

Entonces, ¿qué pasó con la doctora Elizabeth Shaw y la cabeza del androide David al final de Prometheus? (*ALERTA SPOILER*)… y es que los únicos sobrevivientes de la expedición Prometheus de las industrias Weyland tuvieron un mortal desenlace, el mismo que se cuenta en el corto The Crossing, a modo de prólogo.

De regreso a Covenant, la película explora con gran acierto las paradojas de la creación -ya exploradas antes- y la necesidad de la humanidad en comprender su origen y su meta como especie. La Covenant es una nave colonial, de exploradores lanzados a la inmensidad del espacio en busca de un nuevo hogar. Pero, ¿merece el ser humano existir? ¿La creación debe rebelarse ante su creador? Tal vez la respuesta no nos gustará.



En cuanto al espíritu de la película, podemos decir que es mucho más fiel a Alien: el Octavo Pasajero. Covenant retoma elementos de la puesta en escena original que consiguen que sea coherente respecto a la propia mitología de la saga. La relación entre los personajes encuentra un tono fluido que permite que la película se desenvuelva a buen ritmo; sin embargo, siguen existiendo algunos huecos argumentales -como la excesiva ingenuidad de la tripulación- que le restan algo de verosimilitud.


"No creo en la suerte. No me interesa la suerte. Yo prefiero que haya más actitud y preparación que suerte. Observación, reflexión, fe y determinación. Solo así podremos navegar en el camino que se presente al frente. "

No es solo una cinta de aventuras y supervivencia; tiene un interesante trasfondo que nos mantiene en vilo. A pesar de ello, algunos de los problemas individuales de los protagonistas no terminan de conectar con el público, juega en contra la falta de información sobre los Ingenieros (cuyo desarrollo queda pendiente).



Tal como en su predecesora, los personajes de Alien: Covenant siguen resultando demasiado inocentes y bastante descuidados, para ser un grupo de élite del espacio. Sorprende en gran medida, la velocidad con la que mutan y se reproducen las siniestras criaturas. Todo se cuenta de forma algo precipitada y sin permitir que la historia "respire".

¿Lo mejor? En la campaña promocional nos prometieron xenomorfos en todas sus facetas. La película cumple a cabalidad. El trabajo de Michael Fassbender es soberbio y en mayúsculas. Con una interpretación increíble que nos hace sentir escalofríos ante lo que puede llegar a hacer una inteligencia artificial cuando se parece (demasiado) al ser humano.



Otro  punto a favor son los espectaculares efectos especiales. Estamos ante un correcto balance entre el CGI y técnicas tradicionales. Mención aparte tiene la secuencia inicial y es que… en el espacio nadie puede oír nuestros gritos.

En líneas generales, Alien: Covenant tiene una mayor carga filosófica y una mejor tensión narrativa, superior a Prometheus, evocando el espíritu original del primer film. La calificación R de la película y la dirección de Scott, nos demuestran, una vez más, que sabe cómo atraparnos.



Ficha técnica

Dirección: Ridley Scott
Producción: Ridley Scott, Mark Huffam, Michael Schaefer, David Giler, Walter Hill
Guión: John Logan, Dante Harper
Basada en: los personajes creados por Dan O'Bannon y Ronald Shusett
Música: Jed Kurzel
Fotografía: Dariusz Wolski
Montaje: Pietro Scalia
Protagonistas: Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Crudup, Danny McBride, Demián Bichir
País: Estados Unidos
Año: 2017
Género: Ciencia Ficción, Terror
Duración: 122 min.

martes, 8 de septiembre de 2015

Ridley Sott: De aliens y otros demonios pasajeros



Por: Sergio Cueto

Nunca me habían gustado las cintas de terror porque siempre se trataban de un tipo en un traje de goma. Bueno, sólo hay una manera de tratarlo. Lo más importante en un filme de este tipo no es lo que ves, sino lo que crees haber visto.
-          Ridley Scott

“En el espacio nadie puede oír tus gritos”. Éste fue el slogan promocional que cambió todo. Y nada volvió a ser igual después de este film. Su influencia es incuestionable y sus referencias ya son universales, completando, junto a un puñado de geniales artistas y actuaciones de primer nivel, una experiencia cinematográfica inolvidable y que aún con el paso del tiempo, sigue erizando la piel.

La inmensidad del espacio. Una nave gigantesca de lento desplazamiento. Una carga de 20 millones de toneladas de mineral que se dirige a la Tierra. Enormes y oscuros pasillos. Una llamada de emergencia. Una expedición fallida. Algo sale mal. Muy mal.



Estos elementos, forman la receta para crear una de las mejores películas de ciencia ficción y terror de la historia. Dan O´Bannon, uno de los guionistas, llevaba tiempo trabajando en una historia con estos ingredientes: de hecho, poco antes había participado en una película dirigida por John Carpenter (Dark Star) con un concepto similar, pero sin la intervención alienígena.

Es entonces cuando aparecen dos personajes cruciales: El artista e ilustrador H.R. Giger, que conquistó a O´Bannon con el diseño de unas horripilantes criaturas, y Ronald Shusett –guionista y productor, que le contó a O´Bannon una idea bastante bizarra-: ¿Qué te parece si un bicho se introduce en el cuerpo de un humano, para después salir por su pecho convertido en un monstruo aterrador? Así nació una de las escenas más famosas e impactantes del cine.


Además, nadie dudaba del probado talento visual del británico Ridley Scott para llevar a buen puerto el proyecto (luego del éxito de Los Duelistas, su primer largometraje), pero conseguir que el espectador sienta terror real, era todo un desafío. Lo logró. Y con creces.

Estrenada en 1979, esta cinta protagonizada por Sigourney Weaver, Tom Skerritt, John Hurt, Harry Dean Stanton, Yaphet Kotto, Veronica Cartwright e Ian Holm narra las vicisitudes de la nave U.S.C.S.S. Nostromo; inmensa, fría, laberíntica y a la vez claustrofóbica; que se dirige a la Tierra tras una misión de extracción minera con sus tripulantes en estado de hibernación.

Sin embargo, el ordenador principal decide despertarlos ante la recepción de una señal desconocida. Obligados por las normativas de la compañía, aterrizan en un planeta desértico, donde comienzan a descubrir sucesos sorprendentes. La expedición acaba con una extraña criatura adherida al rostro de uno de los miembros del equipo, mientras descifran que la señal recibida era de advertencia.



Uno de los grandes aciertos de Alien, es colocar personajes muy humanos: trabajadores al servicio de una gran corporación, preocupados por sus salarios y sus rutinas. Nunca vemos el cliché de héroes prefabricados o pétreos y fornidos astronautas.

Scott, los retrata uno a uno desde el inicio del film y se así crea un nexo mucho más cercano: con defectos y virtudes que podemos ver en nosotros mismos; ello en, gran medida, gracias a las excelentes actuaciones. Resalta sobremanera una debutante en Brodway, que no solo se convirtió en estrella instantánea, sino que creó un personaje icónico: La incansable teniente Ripley (Sigourney Weaver).


Teniente Ripley

Con el paso de los primeros minutos, ya formamos parte del misterioso Nostromo y su tripulación. Somos, en cierta manera, un pasajero más (sin ser el octavo del título), ya que conocemos y nos conectamos con la personalidad de Dallas, Brett, Parker Kane, Ash, Lambert y Ripley como si fuesen compañeros nuestros. Ridley Scott, para esto, escribió las biografías completas de los siete protagonistas (amigos, manías, parejas, trabajos anteriores y aficiones), a fin de que sus roles fuesen interiorizados al máximo.

Alien nos ofrece así una gran historia de ritmo impecable: conocemos a los protagonistas, somos testigos de la problemática en ciernes y observamos el pánico apoderándose de ellos. Saben que sus gritos no son escuchados, y que sus opciones de escapar con vida son prácticamente nulas.


Dicho de este modo, puede resultar un planteamiento simple y soso, pero nada más alejado de la realidad: el film, gracias al talento de Scott, nos presenta un universo lleno de matices y momentos bastante gore, donde pasamos rápidamente de la fascinación al terror y al desasosiego absoluto.

Una de las escenas más recordadas y terroríficas, fue, sin duda, la que planteó Ronald Shusett –mencionada líneas arriba-. Se dice que para la mítica escena, el director no quiso que los actores supieran cómo iban a rodarla; es por eso que sus reacciones son tan reales, en especial la de Lambert (Veronica Cartwright).


Luego nos enfrentamos a un monstruo al que no logramos ver por completo y que, a medida que avanza (y mata), se vuelve más terrible e invencible: “No podrán matarlo” –sentencia Ash, antes de que conozcamos su verdadera naturaleza.

En una época en la que no existían los efectos digitales –de los que hoy abusa Hollywood-, la imaginación de los técnicos para lograr los escenarios a base de maquetas, y los disfraces y trucos rudimentarios, resultan en un producto tan convincente, que, aún hoy, 36 años después, siguen dando que hablar (de hecho, aquel año se llevaron el Oscar a Mejores efectos visuales). Mención aparte para la espectacular banda sonora, obra del maestro Jerry Goldsmith (Gremlins, Total Recall) que logró una sorprendente, clásica e inquietante partitura.


Por todo ello, Alien: el octavo pasajero, ha sido, es y siempre será una obra maestra del séptimo arte; cima temprana de un visionario director que establece a este film como piedra angular de toda una forma de hacer cine, a la que, desafortunadamente, casi ninguno ha logrado alcanzar.



Ficha técnica

Dirección: Ridley Scott
Producción: Gordon Carroll, David Giler, Walter Hill
Guión:  Dan O'Bannon, Ronald Shusett
Música: Jerry Goldsmith
Fotografía: Derek Vanlint
Montaje: Terry Rawlings
Reparto: Tom Skerritt, Sigourney Weaver, John Hurt, Ian Holm, Veronica Cartwright, Yaphet Kotto, Harry Dean Stanton
Año: 1979
Género: Terror, ciencia ficción

Duración: 117 minutos


martes, 4 de junio de 2013

Cazador de androides


Por: Alexiel Vidam

Futuro decadente. El planeta sufre los estragos de la contaminación y la superpoblación. Los humanos huyen a colonias en el Espacio. Sólo se quedan los marginados. Estamos en Los Ángeles, en el año 2019. Rick Deckard es el encargado de eliminar a unos androides inteligentes que llegan a la Tierra a causar disturbios. Estos androides, los Nexus-6, poseen sentimientos, y están cansados de su esclavitud.


“Más humanos que los humanos”

El cyberpunk es un subgénero de la ciencia ficción que nos muestra la cara más deshumanizante de la “evolución”, del “progreso”, de la ciencia, de la ambición por el poder. Blade Runner (1982), de Ridley Scott, es cinta de culto dentro de este subgénero. Presenta una Tierra completamente oscurecida y venida a menos, donde sólo han quedado las clases bajas y los seres humanos “defectuosos”. Los demás han huido de la contaminación y de la escasez, hacia colonias espaciales, donde son servidos por androides esclavos construidos por la Tyrell Corporation.

El lema de la corporación Tyrell es “más humanos que los humanos”, pues se esmeran perfeccionar sus creaciones al punto de hacerlas casi indistinguibles de las personas de carne y hueso. Sus cybrogs más desarrollados son los Nexus-6, que son mucho más fuertes que los humanos y por lo menos tan inteligentes como sus creadores. Estos “replicantes” (androides) han desarrollado sentimientos, lo cual les lleva a plantearse una serie de preguntas que desencadenan su rebelión. Para sopesar un poco esta “inestabilidad” emocional, la Tyrell comienza a dotarles de falsos recuerdos, llegando inclusive a convencerles de que son humanos de verdad.

El argumento del filme gira en torno a Rick Deckard (Harrison Ford), un ex Blade Runner (cazador de replicantes) que se ve obligado  retomar el oficio cuando cuatro Nexus-6 rebeldes llegan a la Tierra a crear el caos. En medio de su investigación sobre los Nexus-6, Rick conoce a Rachael (Sean Young), una replicante que está segura de ser humana. Ella sufre una fuerte crisis al descubrir su verdadera identidad, y huye de la Tyrell Corporation, por lo cual es declarada prófuga. Rick debe cazarla, pero desarrolla sentimientos hacia ella, los cuales se intensifican al máximo cuando ella le salva de ser asesinado por otro Nexus-6.


Miedos y dudas existenciales


Todos los personajes de la película son ricos en matices morales, psicológicos y emocionales. No existen los buenos-buenos ni los malos-malos. Todos están un poco corruptos y todos poseen un lado inocente. Deckard es un tipo que no está completamente seguro de lo que hace, que siente culpa al asesinar a unos seres parecidos a él, pero se encuentra en la disyuntiva de ser cazador o ser cazado. Roy (Ruger Hauer) y los otros replicantes son seres resentidos hacia sus creadores, quienes les han dotado de escasos cuatro años de vida por miedo a su fuerza física e inteligencia. Ellos actúan con crueldad, matando a cualquier humano que se les cruce; sienten desprecio por los hombres que les ha creado y esclavizado. Sin embargo, son capaces de amarse entre ellos (como lo vemos entre Roy y Priss –Daryl Hannah-), e incluso de llegar a sentir algún rasgo de piedad en el último soplo de su existencia, cuando llegan a valorar tanto la vida, que hasta la de sus enemigos les parece preciada.


Personalmente, creo que los cuestionamientos más interesantes los plantea Rachael. Ella, la más humana de los replicantes, es quien coloca a Deckard en un tremendo dilema moral y emocional, quien le lleva a rebelarse ante los suyos, plantea la pregunta de si acaso somos tan distintos de aquellos que –cual dioses- hemos creado imagen y semejanza nuestra.

martes, 24 de julio de 2012

Ridley Scott contraataca


Prometheus y el universo Alien


Por: José Abelardo Güich
(Escritor)

Mucho ruido y quizá no tantas nueces como presumíamos desató Prometheus, el esperado nuevo filme de Ridley Scott, quien en 1979 fijó con Alien una serie de hitos inamovibles en el género de la ciencia ficción, en su vertiente de “horror espacial”. Ha corrido agua bajo el puente desde que la pantalla mostró por primera vez a la famosa criatura extraterrestre, perfecta máquina de matar que da cuenta rápida de toda una tripulación de curtidos navegantes. La película inauguró una saga extendida hasta Alien: Resurrección. Pero ninguno de estos productos superó al original, cuya estima se ha incrementado durante los treinta años transcurridos desde el estreno.

Alien no brindaba muchas pistas sobre cómo se originó el casi indestructible ser; apenas unas huellas que el espectador procesa, pero no se convierten en un eje primordial, pues toda la historia gira en torno de la desesperada lucha de los tripulantes de la nave de carga “Nostromo” por eliminar al organismo invasor. El llamado space jockey, cuyo gigantesco esqueleto llama la atención de los exploradores, y por otro lado, el depósito de huevos de donde emergen los  fertilizadores; son las únicas marcas  fehacientes que conectan más o menos a las dos producciones,

Prometheus no es, en realidad, parte del ciclo, como ya lo ha sostenido Scott en varias entrevistas anteriores al lanzamiento. No se trata de una “precuela” (vaya palabra), sino de un relato autónomo con respecto al universo que la primera película establecía. Quien esperaba una nueva batalla contra el babeante espécimen puede, en cierta medida, salir defraudado y hasta pensando en la devolución del dinero.

La perspectiva está enfocada desde la inquietud de unos investigadores por descifrar un misterio (la existencia  de  muchas civilizaciones coincidentes en la representación de humanoides de gran estatura que señalan un grupo de estrellas en el firmamento). Con el apoyo obviamente interesado de la corporación Weyland (nombre que ya figura en Alien, y que se asume como el consorcio dueño del “Nostromo”), la nave “Prometheus” -clara alusión al mito griego del titán que obsequió el fuego divino a los seres humanos y por ende, es castigado por sus pares- emprende su viaje hacia el planeta que podría ser la clave para la solución del enigma a propósito del origen de la humanidad.

A partir del conflicto entre las inquietudes de los científicos y las motivaciones empresariales, los hechos se suceden con fluidez hasta aproximadamente la mitad de la película; luego, sobreviene un enrarecimiento que hace más lentas las acciones, en contraste con el ritmo eficazmente administrado por Scott hasta ese instante. Ése es el punto débil, pues esa disminución de la velocidad no llega a calzar con las intenciones filosóficas o especulativas que parece querer insuflarle el realizador. Esto genera desconcierto en quien seguramente ansiaba un panorama de sorpresas permanentes y de apariciones súbitas de criaturas que salen de cualquier parte para abrirles el cráneo a sus víctimas atónitas y paralizadas de terror.


Se aprecian las concesiones a la industria que Scott, un buen artesano, ha debido hacer, si su primera mirada fue en realidad una aventura plagada de veladas trascendencias en medio de un despliegue tecnológico y visual subyugantes que son, al fin y al cabo, las “fortalezas” de Prometheus. La ambientación tanto del planeta como de las naves y su parafernalia, llenan los ojos, siguiendo los clásicos dictados del space opera.


El filme recupera algo del vigor inicial en la segunda parte, cuando se van aclarando elementos narrativos, sobre todo en cuanto a la identidad de la raza extraterrestre, “los ingenieros” (el space jockey es uno de ellos), que diseñaron a nuestra especie y la sembraron en la Tierra. No está ausente el efectismo tan asociado a la saga y el manejo de la angustia (hay un correlato entre el terror de Ripley –protagonista de la saga anterior- en su último encuentro con la criatura, y la escena de la arqueóloga buscando liberarse del feto alienígena que lleva en su interior), así como una advertencia sobre los riesgos de la manipulación genética y de los experimentos que salen de rumbo y  no pueden ser controlados por sus ejecutores.


Prometheus no está a la altura de su ilustre predecesora, pero sabe mantener la atención del espectador a pesar de sus abruptas aceleraciones y retardos.  Deja varios cabos sueltos vinculados con  “los ingenieros” y sus objetivos reales; en la conclusión, estos no son mostrados como una sociedad nada benéfica, sino todo lo contrario. La siguiente entrega debería profundizar en ese aspecto, más allá de tentáculos y cuerpos que se abren de parte a parte (festín siempre bienvenido en todo lo que implique la criatura del envidiable exoesqueleto).



martes, 19 de junio de 2012

Las 5 de Ridley Scott



Por: Alexiel Vidam

Colgándonos del reciente estreno de Prometeo en las salas de cine limeñas, te acercamos un poco a su director, Riddle Scott, mediante este pequeño ranking… Pa’ que cuando te pregunten si has visto algo suyo, no la ca*8@&S$#W%4 diciendo que viste El Depredador (#EpicFail).

Puesto 5: Legend


Una película para los amantes de la ficción maravillosa, claro ejemplo de que, antes de El Señor de los Anillos y Harry Potter, ya existían buenas películas fantásticas. Estrenada en 1985, este filme que cuenta con un Mia Sara y un jovencísimo Tom Cruise como protagonistas, cuenta cómo el Señor de las Tinieblas (Tim Curry) pretende extender la noche asesinando al último unicornio de esas tierras, lo cual deberá ser evitado por la Princesa Lily (Mia Sarah), y Jack (Tom Cruise), un intrépido hombrecillo verde.  


Puesto 4: Gladiador



Seguro muchos me van a querer “apanar” por poner Gladiador en cuarto lugar… pero es que cuando llevas un curso como “Técnicas Audiovisuales” y aprendes a observar hasta el mínimo defecto técnico de cada película (con “pause”, “rewind” y “play” constantes), varias películas se te acaban yendo al tacho... Gladiador es una película con muchísimos errores de este tipo (si observas detenidamente, verás que hay partes en las que hasta el camarógrafo aparece colado en la pantalla; pero, no se puede negar que es una buena historia y está muy bien actuada (de ahí que obtuviese cinco premios Óscar).  La peli nos traslada a la antigua Roma, para presentarnos el drama de Maximus (Rusell Crowe), general de los ejércitos del norte, quien es traicionado por Cómodo (Joaquín Phoenix) -hijo del emperador-, y convertido en gladiador (una suerte de esclavo que debe pelear hasta morir en el coliseo, para sádico entretenimiento de los ciudadanos).


Puesto 3: Thelma y Louise


 Esta cinta fue muy criticada en su época debido a que las protagonistas aparecen utilizando armas y representando escenas de violencia; sin embargo, es considerada un clásico, por la influencia que tuvo en películas posteriores, y ha sido tomada como ícono feminista. La historia nos presenta a Thelma (Geena Davis), una esposa frustrada y pisoteada por el marido, y a Louise (Susan Sarandon), su amiga diez años mayor, quien tiene una vida desordenada, un trabajo mediocre, y un novio que no sabe asumir responsabilidades. Ambas deciden escaparse un fin de semana solas a las montañas para relajarse un poco. En una de sus paradas en un bar, un desconocido intenta violar a Thelma; Louise, en un intento por ayudarla, asesina al sujeto, por lo cual las dos protagonistas emprenden la huida. En el camino, un joven ladrón (Brad Pitt), las deja sin dinero, por lo cual Thelma acaba asaltando una tienda. Ahora ambas son prófugas de la justicia, y los militares las persiguen por la carretera.




USCSS Nostromo, es una nave comercial con siete pasajeros a bordo. Todos ellos, emprenden el camino de regreso a la Tierra, culminado el viaje hacia el planeta Thedus. No obstante, “Madre”, la computadora de la nave, redirecciona el vehículo hacia un planeta gaseoso, desconocido y anillado, para acudir a una transmisión de origen desconocido. En una salida de exploración del extraño planeta, un extraño y asqueroso espécimen similar a un molusco, queda adherido al casco de Kane (John Hurt), el oficial ejecutivo. Poco después, del estómago del mismo surge una terrible criatura alienígena que amenaza con asesinar a toda la tripulación. Tras la muerte del capitán Dallas (Tom Skerritt), la teniente Ellen Ripley (Sigourney Weaver) será la encargada de dirigir la misión de exterminio del allien.  Alien tuvo gran acogida por la crítica y se convirtió en éxito de taquilla, lo cual generó una franquicia de novelas, cómics, videojuegos y juguetes, así como tres secuelas, dos crossovers (Alien VS. Predator y Alien VS. Predator: Requiem), y una precuela, la recientemente estrenada Prometeo. Ojo: De esta franquicia, únicamente Alien: El Octavo Pasajero y Prometeo, son dirigidas por Ridley Scott.


Puesto 1: Blade Runner




Una de las películas más alucinantes que he visto dentro del género de ciencia ficción, y prueba firme de que Harrison Ford es perfectamente capaz de escapar de papeles pintorescos como el de Han Solo o Indiana Jones, para interpretar a un personaje mucho más serio y sombrío como Rick Deckard, encargado de eliminar a todos los “replicantes” (androides) rebeldes que atacan a los seres humanos.  Estos replicantes, pertenecientes a la serie “Nexus-6”, creada por Tyrell Corporation, cuentan con sólo cuatro años como salvaguarda de un desarrollo emocional inestable, lo cual acaba siendo el motivo de su rebelión. La historia se detiene en varios momentos a profundizar sobre el drama existencial de estos androides; no obstante, el protagonista no deja de ser un cazador a sangre fría hasta que en su camino aparece de Rachel (Sean Young), una replicante experimental con emociones y recuerdos implantados, de la cual se enamora.  

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Humor cinéfilo: ¡Feliz cumpleaños Ridley Scott!

Cinematosis Crónica le desea un feliz cumpleaños al papá de Alien. Véanlo ahí, tan buen niño, a punto de cenar.

Por los 74 añitos del director de Alien: El Octavo Pasajero, Blade Runner, Thelma y Louise, Gladiador, entre otros éxitos cinematográficos, el dibujante y diseñador Carlos Lavida ha preparado este divertido regalo de cumpleaños.


Si quieren conocer más sobre el trabajo de Carlos Lavida, les recomendamos visitar su blog: http://carloslavida.blogspot.com/