“Ella y Él”:
un drama descarnado y extremadamente realista
Por: Alexiel Vidam
Salí de ver Ella y Él y me quedé pensando: en
la sensación perturbadora de las imágenes, en los huecos sin sonido y en un
final que no parece final… o no, digamos “un final de película”.
Lo que parece pretender su autor, Frank Pérez-Garland, es crear precisamente eso: un retrato
imperfecto de la realidad; de la realidad de las parejas. Nos engaña, sin
embargo. Nos ilusiona con una entrada que, aunque un poco cliché (“chico conoce
chica”), acaba siendo encantadora por el carisma de sus personajes, su
espontaneidad e irreverencia. Ella y Él, interpretados por Vanessa Saba y Giovanni
Ciccia, son adultos bordeando los 40, pero conservan un espíritu rebelde,
un sarcasmo marcadamente juvenil, y un sentido irónico de la vida. Ambos están unidos por la desazón y la
confusión, y eso es lo que genera el primer “crash”, el primer “impacto”.
Es una atracción
indiscutible, que se desborda, que se siente escapar de la pantalla. Los
personajes se desean, parecen comenzar a quererse… parece… o es que quizás la
cosa es muchísimo más compleja –aquí, y en la vida real-, de lo que queremos
ver usualmente.
La emoción es una
montaña rusa, y todo pico conlleva un declive… Mientras más alto el pico,
más estruendosa es la caída. Ella y Él no se comprenden. Cada uno parece encerrado en su propio universo, en su propio ego, en
su propio pasado. Ninguno es capaz de ser lo suficientemente sincero o
transparente. Ella piensa en hacerle feliz a SU manera, de las formas en que
ella cree –según su perspectiva- se puede hacer feliz a una persona; según lo
que a ella misma le haría feliz. Él, por su parte, es un tipo no menos egoísta y
sí más agresivo. Incapaz de ver los esfuerzos de ella, Él nunca está contento,
él nunca baja guardia. Parece siempre llevar un escudo… un escudo con malla
eléctrica además, donde cada intento de acercarse es una explosión.
Por alguna razón,
ellos siguen ahí. Y por alguna razón, los quiebres y giros empiezan a darse,
como una metáfora del real sinsentido en que vivimos, al cual buscamos
sobrevivir. Ella y Él se transforman. Ella y Él se acomodan, Ella y Él
siguen un camino que no saben, ni sabemos con certeza, a qué llevará.
Y es que esa sensación fuerte es la que nos deja finalmente
la película: incertidumbre, vacío,
incomodidad… y sin embargo, nos sentimos remecidos por dentro. Queda un
deseo de haber visto más, un ansia frustrada de querer llegar a alguna
conclusión determinante; buena o mala, pero determinante; no como en la
película; no como en la vida.
Pienso que ahí radica
el encanto de Ella y Él. Ahí también
está la justificación de su simpleza en el manejo técnico. Los ambientes
son cotidianos: las calles de Miraflores, el malecón, el departamento del
propio director inclusive se convierte en escenario. Todo muy sencillo, muy normal,
muy cercano.
La música es escasa,
pero precisa; los temas bien elegidos de acuerdo a la emotividad de cada
escena. Imposible no sonreír un poco con la parte en que Vanessa Saba empieza a
despotricar contra el mundo a través de El Asesino de la Ilusión de Ni
Voz Ni Voto (cover de Leuzemia).
Precisa también la canción No me imagino, originalmente de la
banda española Los Secretos, pero
aquí interpretada por Vanessa Saba
en una versión más lenta y descarnada.
Las actuaciones
fluyen con naturalidad. Los personajes están llenos de matices y las
interpretaciones saben plasmar esa ambigüedad, complejidad. El personaje de
Giovanni Ciccia comienza siendo muy simpático, luego pasa por momentos
insoportables que desencajan al espectador, y finalmente baja su intensidad,
para alcanzar una armonía que en realidad siempre estuvo a su lado. Vanessa no
cambia tanto, pero se muestra compleja de inicio a fin, revelando poco a poco
los motivos que la han llevado a desligarse de su pasado y de sus raíces.
Tal vez, lo único que
aporta cierta “anormalidad” al filme, son los cortes bruscos; los pantallazos
negros entre secuencia y secuencia que siempre parece incompleta, que
siempre deja ese golpe seco y vacío, que te quita el aire. Viéndolo de esa forma,
Ella
y Él es también un entretejido de pequeñas historias inconclusas sobre la
relación entre dos personajes.
Una película para
sentir. Véanla.
Dirección: Frank Pérez-Garland
Producción: Gustavo Sánchez
Guión: Vanessa Saba, Frank Pérez-Garland
Dirección fotográfica: Roberto Maceda Kohatsu
Dirección artística: Hiromi Shimabukuro
Música: José Manuel Barrios
Montaje: Ángela Vera Temoche
Reparto: Vanessa Saba, Giovanni
Ciccia, Gianella Neyra, Alejandra Saba, Lucho Cáceres, Rodrigo
Palacios, Claudia Berninzon
País: Perú
Año: 2015
Género: Drama
Duración: 100 minutos
Hoy la vi! La esperaba desde hace varios años ya. Preciosa, preciosa, preciosa...me emocionó mucho, los personajes fueron encantadores y dolientes...la música, las situaciones, los lugares. La volvería a ver, definitivamente, porque si me deja maricona y pertubada vale la pena sentirla otra vez.
ResponderEliminarJaja, estamos de acuerdo :). Yo también la vería de nuevo, y la venía esperando desde hace tiempo. ¡Gracias por visitarnos :D!
Eliminar