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domingo, 26 de junio de 2016

“La nana”: La oscuridad de lo cotidiano



Un grito, después el temor que se instala y no se va. La patrona raras veces le ha gritado. Por eso el miedo a perder su empleo, el mismo que ha conservado por más de veinte años. Le han dicho que le conseguirán una ayudante. Ha aceptado a regañadientes. No tiene idea de cuándo ni cómo llegará la nueva nana. Hasta ese momento, solo le queda vagar por las calles de Santiago, ver tiendas, perseguir sueños a través del ir y venir de los transeúntes. Cuando llegue a casa, estará una chica más joven que ella. Es inevitable sentir el fantasma del despido rondándola. Por eso aprieta el mandil, se traza de inmediato el objetivo de eliminar a la intrusa.

En la casa de los Valdés gobierna el orden. Ahí, donde las estructuras de una vieja aristocracia parecen seguir vivos, permanece también una empleada que ha trabajado con ellos por casi veinte años. Su nombre es Raquel. Hay que recordarlo bien porque más allá de hacer su trabajo, ha consagrado su vida entera a una rutina fija, inalterable, la misma que gracias a su edad se ve amenazada por la llegada de nuevas compañeras, a las que irá eliminando selectivamente para no perder su empleo.


Esta película, dirigida por Sebastián Silva, muestra una verdadera mirada de autor, donde queda bastante claro que, para percibir los problemas contemporáneos, hay que mirarnos primero a nosotros mismos. Prueba de ello es que no usa grandes locaciones, la mayoría de escenas se desarrollan dentro de una casa. Raquel es un personaje complejo, mérito aparte para la actriz que la interpreta (Catalina Saavedra). No se trata sólo de una sumisa e introvertida nana, sino de alguien cuyo temor al cambio puede fácilmente conducirla hacia actos de los cuales ella misma no se siente capaz de tolerar.



Aquí es donde Raquel, como personaje, construye metáforas interesantes. Por ejemplo, cada vez que llega una nueva empleada, ella trata de ejercer su autoridad enviándola a que recoja mandados, revise el correo, o cualquier otra tarea que implique salir de la casa. Esto con el fin de cerrarles la puerta e impedirles el ingreso. Lo hace a propósito, evidentemente, y no le importa que griten o arriesguen su vida trepándose al tejado para entrar otra vez. Enciende la aspiradora y se disculpa diciendo que no la escuchaba, generando así más de un desastre. Descubrimos que una niña diabólica nace dentro de ella cada vez que improvisa alguna travesura para la nueva nana.

En ningún momento se arrepiente; por el contrario, muestra alivio cada vez que una de sus “rivales” es eliminada. Pero es a partir del ingreso de Lucy (una nueva nana) que Raquel evoluciona como personaje y descubrimos más cosas sobre ella. Si Raquel evocaba directamente a la introversión, Lucy (Mariana Loyola) representa exactamente lo contrario, y es en ese choque de contradicciones que la trama finalmente da un giro y  nos metemos verdaderamente en la piel de la protagonista; en la relación que lleva con su familia, en por qué se aferra tanto al trabajo y en algo aún más siniestro: el poder destructivo de la soledad.


Silva tiene un mérito aquí, y es que ha logrado calcar parte de la metamorfosis real de las personas, como en la vida misma, y sin caer en excesos azucarados. Además, deja abiertas las posibilidades a lo que le ocurra después, y somos nosotros quienes finalmente decidimos la suerte que correrá el personaje.

Una película que tiene las credenciales bien ganadas. Aunque deje algunos cabos sueltos (no voy a spoilear cuáles), se trata de una estrella más para el cine chileno y para su director, quien deja abiertas las posibilidades de especulación sobre el cambio, el temor que ronda en torno a él, y los límites que se pueden traspasar con tal de no perder aquello que tanto queremos. ¿Se trata de un film de terror disfrazado de comedia? La respuesta queda en ustedes.




Ficha técnica:


Dirección: Sebastián Silva
Dirección artística: Pablo González
Producción: Gregorio González
Guión: Sebastián Silva, Pedro Peirano
Fotografía: Sergio Armstrong
Montaje: Danielle Fillios
Reparto: Catalina Saavedra, Claudia Celedón, Alejandro Goic, Mariana Loyola
Países: Chile, México
Idioma: Español
Año: 2009
Género: Drama
Duración: 96 minutos






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lunes, 18 de enero de 2016

No se aceptan niños



Por: Alexiel Vidam

Admito que hace unos años tenía ciertos prejuicios sobre las comedias. Tenía la mala costumbre del soso humor gringo, o –hay que admitirlo-, del chiste fácil y vulgarón del cine nacional. Sin embargo, años después, los argentinos me fueron haciendo ver que también existía el humor del “otro”, del sofisticado, del inteligente.

Sin hijos, de Ariel Winograt, encaja perfectamente en ese tipo de humor.


El argumento va sobre Gabriel Cabau (Diego Peretti), un casi-arquitecto (“me faltan tres materias”) que se dedica a vender instrumentos musicales en la tienda heredada de su abuelo. Lleva 4 años divorciado, y desde entonces, la única mujer de sus ojos, es su hija Sofía de 9 años (Guadalupe Manent). En el momento menos esperado, se encuentra con un viejo amor: Vicky (Maribel Verdú), una mujer interesante, independiente, y loca por él. Pero hay un “pequeño problema”, y es que ella tiene como regla fundamental para salir con alguien: que no tenga hijos. Este dilema, arrastrará a Cabau a comenzar una doble vida… lo cual implica –por ejemplo- remodelar su departamento, día a día, según le toque verse con su novia o con su niña.


La historia, aunque bastante simple y cercana a la realidad de cualquier tipo común –con las exageraciones del caso-, está narrada de una manera súper ágil y entretenida. Los personajes son bastante carismáticos y es nada difícil encariñarse con ellos. Cabau es lo que llamaríamos un “pavo” muy buena onda, medio sonsón pero bueno en lo suyo y excelente padre. Vicky tiene sus momentos exasperantes, pero en general es una mujer que seduce con suma facilidad. Y la que se lleva el corazón de todos, a mi parecer, es la pequeña Sofía, interpretada por Guadalupe Manent; una niña súper despierta, aguda, inteligente, bastante madura para su corta edad; diríamos incluso que es ella quien maneja al padre, le aconseja y le enseña cómo debería actuar.



Estéticamente hablando, estamos ante una puesta en escena en general sencilla. Los colores cálidos y escenarios luminosos buscan acercarnos a los protagonistas y sus situaciones. Destaca, aun así, el interés del director y el director de arte para concebir el departamento de Cabau: peluches, dibujos y juguetes desperdigados por todas partes no podían describir mejor el peso que tiene su hija en la vida del personaje.

En cuanto a la música, aparece de manera destacable en pocos momentos. Uno de ellos en la fiesta a la que asisten Vicky y Cabau, donde sirve para construir la atmósfera alegre que están viviendo. Sin embargo, aquella en la que más resalta es en la escena final, cuando la letra interpretada por Sofía y su padre terminan siendo prácticamente una declaración de sentimientos.


Resumiendo; si buscan algo de diversión y de relax con bastante humor fino, Sin hijos es una excelente elección.




Ficha técnica:

Dirección: Ariel Winograd
Guión: Mariano Vera
Idea original: Pablo Solarz
Música: Darío Eskenazi
Fotografía: Félix Monti
Montaje: Alejandro Brodersohn
Reparto: Diego Peretti, Maribel Verdú, Guadalupe Manent
Países: Argentina, España
Año: 2015
Idioma: Español
Género: Comedia romántica

miércoles, 30 de septiembre de 2015

“Lusers”: Una verdadera oda a la amistad



Por: Sergio Lescano

Lusers es la más reciente producción de Tondero, en alianza con la productora chilena Bamboosa. Protagonizada por Carlos Alcántara (Perú), Pablo Granados (Argentina) y Felipe Izquierdo (Chile); dirigida por el chileno Ticoy Rodríguez (quien hace su debut como director) y con guión de Fernando Castets (más recordado por el guión de la galardonada El hijo de la novia).

Lusers, contraria a su nombre, es una “winner” en muchas maneras. A pesar de no explorar nuevo territorio en lo absoluto, triunfa haciendo suyas fórmulas ya exitosas como son el sub-género del road movie y la comedia episódica, de la mano de actores cuya trayectoria combinada en la comedia es tan vasta, que tenerlos a los tres en la misma película es el sueño de todo director de comedias. Es precisamente esta la fórmula ganadora que encuentra Ticoy: darle rienda suelta a los innegables talentos y desbordante carisma de sus tres protagonistas, al mismo tiempo que los ciñe a formatos y géneros fílmicos que ya han sido probados y establecidos como exitosos.


Todo se inicia con una persecución en medio de la selva peruana. Un ornamento valiosísimo ha sido robado, desencadenando una búsqueda exhaustiva del mismo por parte de las autoridades y del museo que lo albergaba. Ellos ofrecen una recompensa de trescientos mil dólares –nada menos- a aquel que lo devuelva. Este evento totalmente aleatorio termina por enlazar los destinos de Edgar (Alcántara), Rolo (Granados) y Aníbal (Izquierdo), quienes a su vez atraviesan momentos difíciles en sus vidas y se sienten, de una forma u otra, perdidos. La luz al final del túnel aparece; los tres extraños encuentran el ornamento y deciden ir a por la recompensa, pero antes, deberán atravesar divertidos obstáculos que van desde superar pruebas impuestas por tribus nativas, hasta eludir a un grupo de enervados brasileros.


Es a partir de la unión en escena de los tres protagonistas, y de la sucesión de eventos cómicos que atraviesan juntos, que Lusers empieza realmente a brillar, dejando que sus personajes lleven el peso de la película. A lo largo de la siguiente hora, cumple su cometido de hacer reír a rajatabla. Carlos Alcántara reafirma su estatus como uno de los actores más carismáticos de la actualidad. Su picardía, gestualidad, y excelente timing cómico, son notables. Menos no puede decirse de Felipe Izquierdo y Pablo Granados, quienes también hacen suyos los personajes y les brindan notas cómicas a todos sus diálogos. A pesar de haber tanto talento en escena, no hay ningún tipo de ego. Ninguno de los tres actores busca ser más gracioso que el otro, sino que se alimentan el uno del otro. Algunos de los momentos más hilarantes y memorables, de hecho, son los diálogos que resaltan las diferencias culturales entre los tres protagonistas. Alcántara, Granados e Izquierdo, combinan y elevan su comicidad, como si estuviesen en un torneo amistoso de humor, donde el único ganador es el espectador. Haciendo eco de esto, debo destacar que Lusers es, en muy pocos aspectos, original. Muchos de sus gags han sido ya hechos hasta el cansancio en diversas películas anglosajonas. Sin embargo, estos gags funcionan, justamente, por la entrega y la química de los tres actores, y por el guión que logra realzar, al mismo tiempo que satirizar, las diferencias culturales entre Perú, Chile y Argentina.


Dentro de los aspectos técnicos, la película cuenta con algunos encuadres inspirados que realzan los momentos de aislamiento y soledad de los protagonistas al principio del film. Luego no hay mayor profundidad, pero tampoco es necesaria. Diría incluso que los momentos profundos son, en realidad, los menos logrados del guión. La reflexión acerca de la soltería y si ésta es la mejor forma de vida, encuentra a los actores recitando clichés. Dichos momentos son tan escasos en número que, afortunadamente, no afectan el ritmo de la historia; ésta persiste en su fluidez. El acompañamiento musical es clave y recurso bien utilizado para hilar o aumentar el humor en algunas situaciones. Por su parte, la fotografía no solo resalta sino que le imprime vida y color, tanto a las locaciones, como a las situaciones ante las que ve se ven expuestos los personajes.


En cuanto al mensaje, el filme cuenta con doble intención: por un lado nos hace creer en la amistad que nace y se desarrolla en escena entre los tres protagonistas; por otro, nos hace mirar dentro de nuestro propio círculo, y analizar si realmente estamos lo suficientemente agradecidos de tener amigos de verdad, así sean “contados con los dedos de la mano”, como dice la canción central del film, cantada por el propio Granados. En última instancia, Lusers es una verdadera oda a la amistad, y trabaja tan bien este tema central, que al término de la película uno no más tiene ganas que de una cosa: llamar a sus patas y encontrarse en el bar de siempre; sólo porque sí. 




Ficha técnica:

Dirección: Ticoy Rodríguez
Producción: Paola Barrera, Carlos Espinoza, Alejandro Carboni, Miguel Valladares, Carlos Alcántara
Guión: Fernando Castets
Dirección de arte: Clara Notari
Fotografía: Mauro Veloso
Música: Ángelo Pieratini
Reparto: Carlos Alcántara, Pablo Granados, Felipe Izquierdo
Empresas productoras: Bamboo SA, Tondero, Labhouse
Países: Perú, Chile
Idioma: Español

sábado, 26 de septiembre de 2015

Tan real, que incomoda

“Ella y Él”: un drama descarnado y extremadamente realista


Por: Alexiel Vidam

Salí de ver Ella y Él y me quedé pens­­ando: en la sensación perturbadora de las imágenes, en los huecos sin sonido y en un final que no parece final… o no, digamos “un final de película”.

Lo que parece pretender su autor, Frank Pérez-Garland, es crear precisamente eso: un retrato imperfecto de la realidad; de la realidad de las parejas. Nos engaña, sin embargo. Nos ilusiona con una entrada que, aunque un poco cliché (“chico conoce chica”), acaba siendo encantadora por el carisma de sus personajes, su espontaneidad e irreverencia. Ella y Él, interpretados por Vanessa Saba y Giovanni Ciccia, son adultos bordeando los 40, pero conservan un espíritu rebelde, un sarcasmo marcadamente juvenil, y un sentido irónico de la vida. Ambos están unidos por la desazón y la confusión, y eso es lo que genera el primer “crash”, el primer “impacto”.


Es una atracción indiscutible, que se desborda, que se siente escapar de la pantalla. Los personajes se desean, parecen comenzar a quererse… parece… o es que quizás la cosa es muchísimo más compleja –aquí, y en la vida real-, de lo que queremos ver usualmente.

La emoción es una montaña rusa, y todo pico conlleva un declive… Mientras más alto el pico, más estruendosa es la caída. Ella y Él no se comprenden. Cada uno parece encerrado en su propio universo, en su propio ego, en su propio pasado. Ninguno es capaz de ser lo suficientemente sincero o transparente. Ella piensa en hacerle feliz a SU manera, de las formas en que ella cree –según su perspectiva- se puede hacer feliz a una persona; según lo que a ella misma le haría feliz. Él, por su parte, es un tipo no menos egoísta y sí más agresivo. Incapaz de ver los esfuerzos de ella, Él nunca está contento, él nunca baja guardia. Parece siempre llevar un escudo… un escudo con malla eléctrica además, donde cada intento de acercarse es una explosión.


Por alguna razón, ellos siguen ahí. Y por alguna razón, los quiebres y giros empiezan a darse, como una metáfora del real sinsentido en que vivimos, al cual buscamos sobrevivir. Ella y Él se transforman. Ella y Él se acomodan, Ella y Él siguen un camino que no saben, ni sabemos con certeza, a qué llevará.

Y es que esa sensación fuerte es la que nos deja finalmente la película: incertidumbre, vacío, incomodidad… y sin embargo, nos sentimos remecidos por dentro. Queda un deseo de haber visto más, un ansia frustrada de querer llegar a alguna conclusión determinante; buena o mala, pero determinante; no como en la película; no como en la vida.


Pienso que ahí radica el encanto de Ella y Él. Ahí también está la justificación de su simpleza en el manejo técnico. Los ambientes son cotidianos: las calles de Miraflores, el malecón, el departamento del propio director inclusive se convierte en escenario. Todo muy sencillo, muy normal, muy cercano.

La música es escasa, pero precisa; los temas bien elegidos de acuerdo a la emotividad de cada escena. Imposible no sonreír un poco con la parte en que Vanessa Saba empieza a despotricar contra el mundo a través de El Asesino de la Ilusión de Ni Voz Ni Voto (cover de Leuzemia). Precisa también la canción No me imagino, originalmente de la banda española Los Secretos, pero aquí interpretada por Vanessa Saba en una versión más lenta y descarnada.


Las actuaciones fluyen con naturalidad. Los personajes están llenos de matices y las interpretaciones saben plasmar esa ambigüedad, complejidad. El personaje de Giovanni Ciccia comienza siendo muy simpático, luego pasa por momentos insoportables que desencajan al espectador, y finalmente baja su intensidad, para alcanzar una armonía que en realidad siempre estuvo a su lado. Vanessa no cambia tanto, pero se muestra compleja de inicio a fin, revelando poco a poco los motivos que la han llevado a desligarse de su pasado y de sus raíces.

Tal vez, lo único que aporta cierta “anormalidad” al filme, son los cortes bruscos; los pantallazos negros entre secuencia y secuencia que siempre parece incompleta, que siempre deja ese golpe seco y vacío, que te quita el aire. Viéndolo de esa forma, Ella y Él es también un entretejido de pequeñas historias inconclusas sobre la relación entre dos personajes.


Una película para sentir. Véanla.


Ficha técnica:

Dirección: Frank Pérez-Garland
Producción: Gustavo Sánchez
Guión: Vanessa Saba, Frank Pérez-Garland
Dirección fotográfica: Roberto Maceda Kohatsu
Dirección artística: Hiromi Shimabukuro
Música: José Manuel Barrios
Montaje: Ángela Vera Temoche
Reparto: Vanessa Saba, Giovanni Ciccia, Gianella Neyra, Alejandra Saba, Lucho Cáceres, Rodrigo Palacios, Claudia Berninzon
País: Perú
Año: 2015
Género: Drama
Duración: 100 minutos




martes, 14 de julio de 2015

Relatos de ira



Por: Alexiel Vidam

Estaba buscando una película que identifique un momento de ira… Creo que todos necesitamos ver algo así de cuando en cuando y yo no había encontrado mejor o similar identificación para esos momentos, que la que he tenido siempre con Fight Club. Sin embargo, ayer tuve la grata sorpresa de encontrarme con una película que consiguió ese efecto... me refiero Relatos Salvajes, de Damián Szifron.

¿Qué es lo que tanto me fascinó del filme? Sobre todo, su capacidad para expresar con precisión ese sentimiento de rabia que nos abarca cuando pareciera que el mundo se ha puesto en contra nuestra. Cuando salimos un día cualquiera, esperando vivir sucesos-cualquiera… la desabrida paz, el tranquilo aburrimiento… y de pronto una serie de hechos inesperados nos arrastra hacia un thriller real, un pedazo de exasperante historia en el que la frustración y la angustia son tales, que hasta tememos por nuestras vidas.


El universo es antagonista; los acontecimientos “casuales” se van sumando hasta crear la catástrofe. Las seis historias, que parten de un ambiente urbano y ordinario, acaban por, algún giro abrupto, convirtiéndose en verdaderos cataclismos surrealistas.  En cada una de ellas, los personajes son agredidos por su entorno a niveles insoportables; son víctimas de un abuso que sólo puede finalizar en violencia, y que a su vez, acaba por condenarles terminalmente.



Las que más me atraparon, fueron la del ingeniero Bombita, protagonizada por Ricardo Darín, y Hasta que la muerte nos separe, protagonizada por Érica Rivas. La primera, sobre un ingeniero con poca paciencia, enfrentado a la inaguantable burocracia; la segunda sobre las mortales consecuencias de la infidelidad.


Creo que en gran parte mi preferencia por estos dos episodios tiene que ver con el carisma y el talento de los dos actores principales. Darín, es el personaje gruñón por excelencia, el sujeto renegado que cautiva con sus buenas intenciones y su sentido del humor sarcástico; es ese tipo, con el que fácilmente nos sentimos identificados cuando tenemos “un día de mierda”. Por otra parte, Érica Rivas, es la perfecta encarnación, tanto de la histeria femenina, como de su perversidad. Y es que si es bien sabido que la mujer –de por  sí- es emocional, es de esperarse –también- que sus medidas de venganza sean radicales…


Para concluir, Relatos Salvajes es una película que toca con humor y mal humor, un filme plagado de ironías que arrancan medias sonrisas, pero que ante todo estremecen con sinsabor martirizante.


Ficha técnica

Dirección: Damián Szifron
Dirección artística: Clara Notari
Producción: Hugo Sigman, Pedro Almodóvar, Agustín Almodóvar, Esther García, Matías Mosteirín, Claudio Belocopitt, Gerardo Rozín
Guión: Damián Szifron
Música: Gustavo Santaolalla
Sonido: José Luis Díaz
Fotografía: Javier Juliá
Montaje: Damián Szifron, Pablo Barbieri
Reparto: Ricardo Darín, Oscar Martínez, Leonardo Sbaraglia, Eduardo Moga, Érica Rivas, Rita Cortese, Julieta Zylberberg, Darío Grandinetti
Países:  Argentina, España
Año: 2014
Género: Comedia negra
Duración: 122 minutos

lunes, 6 de abril de 2015

Maldito Tiempo Santo



Por: Alexiel Vidam

Como todos los feriados de Semana Santa, me dispuse a ver Madeinusa, cosa que se ha vuelto para mí una suerte de tradición. Desde la primera vez que vi la ópera prima de Claudia Llosa, quedé impresionada por la originalidad de la historia y sobre todo, por esa perspectiva atípica que presenta sobre el Ande. El indígena presentado por Llosa, dista mucho de ser ese hombre ingenuo y dependiente del hombre blanco. Ella nos presenta una visión tan rebelde como polémica sobre el indígena y su tradición.

“¡Tiempo Santo! ¡Tiempo Santo! ¡Es Tiempo Santo!”, quizás la frase más emblemática del filme. La señal de que Dios muere y los hombres son libres de hacer lo que les plazca. Eso lo sabe muy bien Don Cayo, el alcalde de Manayaycuna (“el pueblo donde nadie puede entrar”), quien ha esperado ansiosamente la fecha para cumplir un mórbido deseo. Mientras tanto, su hija Madeinusa se prepara para ser coronada como “Virgencita del Pueblo”; ella será la encargada de vendarle los ojos a Cristo, quien se hallará muerto desde las 3:00 p.m. del Viernes Santo hasta las 6:00 a.m. del Domingo de Resurrección.


Todo en el pueblo parece en orden. Todos acceden gustosos a la ley del bacanal, hasta que su armónico pacto de lujuria se ve quebrantado por la llegada del extranjero: Salvador Ariende, un joven limeño, casualmente varado en Manayaycuna. Su presencia, y sobre todo, su acercamiento con Madeinusa, no serán vistos con buenos ojos…

Del Ande y sus demonios

Madeinusa y Salvador
Como señalaba en el párrafo introductorio, una de las cosas más impactantes de esta película, es su visión siniestra del indígena. Se trata de un ser ajeno a las costumbres occidentales; que juega bajo sus propias reglas y tiene su propia concepción sobre lo bueno y lo malo.

Madeinusa, la protagonista, pertenece a ese cosmos andino; comprende sus patrones, pero es la ficha sublevada del tablero. Ella es un caso peculiar, pues no es que se rebele contra lo que nuestros ojos burgueses juzgarían de inmoral, sino contra la restricción de su propia libertad. Ella sueña con ir a Lima, hacia donde años atrás huyera su madre. Lima es la Tierra Prometida, y Madeinusa, educada bajo las tradiciones de su pueblo, usará lo que esté a su alcance para alcanzarla. El final pega un giro tan brusco, que nos deja sin aliento… Impactados, y hasta un poco traumatizados. No más indios indefensos… No. Éstos son indios de temer.



Sobre la parte estética, creo que cabe resaltar la presencia de bailes y desfiles típicos del mundo andino. Todo se muestra como un carnaval de sensaciones y liberación. Es interesante además cómo se juega con la figura de la Virgen. Madeinusa, la Virgen, personifica una imagen de pureza, pero también de deseo, de discordia, del morbo por corromper lo inmaculado. Su nombre, de inicio, transmite transgresión, al revelar fascinación por lo foráneo (“Madeinusa” –Made in USA- significa “Hecho en Estados Unidos”).


Los personajes, completamente redondos y complejos, son caracterizados en general con excelencia. Destaca Magaly Solier –en su papel debut- como Madeinusa, el personaje más retorcido de la película: una jovencita aparentemente cándida e inocente, que sin embargo carece de ley que no sea la suya. Juan Ubaldo Huamán, por su parte, es quizás el personaje más detestado: Don Cayo, un hombre al que aborrecemos desde el inicio, el que nos causa asco; repugnante, espléndido. Finalmente, Yiliana Chong interpreta a Chale, la hermana de Madeinusa, una muchacha envidiosa pero que a la vez parece no poder olvidar el vínculo de sangre; ella detesta a Madeinusa y a su padre, pero a ratos es incapaz de no identificarse con uno o con otro.

Madeinusa (Magaly Solier) y Chale (Yiliana Chong)

Finalmente, Carlos De la Torre cumple con el papel de "niño bonito" y "limeño desubicado en tierra de nadie". Aunque en un principio su personaje puede no generar mucha empatía por sus aires de pituquito asquiendo -y en eso consiste su rol-, poco a poco nos vamos conectando con su temor a no regresar, y con sus deseos de ayudar a Madeinusa.

En líneas generales, un excelente filme. Véanla.


Ficha técnica

Dirección: Claudia Llosa
Producción: José María Morales, Antonio Chavarrías, Claudia Llosa
Guión: Claudia Llosa
Reparto: Magaly Solier, Carlos De la Torre, Juan Ubaldo Huamán, Yiliana Chong
Países: Perú, España
Año: 2005
Género: Drama
Duración: 100 minutos
Idioma: Español


**Trailer**




**VÉLA TÚ  MISMO**

martes, 20 de enero de 2015

Se busca mujer que sepa volar…



Por: Alexiel Vidam

El Lado Oscuro del Corazón es una de esas películas que provoca ver cada cierto tiempo, sobre todo cuando te sientes inspirado o de ánimos melancólicos. Para ver tirado en tu cama, con las sábanas deshechas y una taza de café amargo al costado. Es un filme para el desgarro -a decir verdad-, pero para un desgarro penetrante y bien sentido. Es un filme para sentir poesía.

Y es que El Lado Oscuro del Corazón, de Eliseo Subiela, es poesía pura por donde se le mire. No sólo los diálogos son un tejido de versos de Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo, sino que toda la puesta en escena fluye tal cual, construyendo un universo de metáforas visuales. Oliverio Fernández (Darío Grandinetti), es un escritor que conversa con la muerte -que tiene cuerpo y rostro de mujer-, que le coquetea y la reta constantemente. Se burla de ella. Ella le saca en cara que él no deje de ser un adolescente, que debería encontrarse un trabajo estable y renunciar a sueños imposibles de mujeres voladoras. Oliverio busca una mujer que sepa volar.

De hecho, la película arranca con un diálogo entrañable, que clava estocada fija en aquellos que andamos siempre en la búsqueda de “algo más”, que nos rompa los esquemas y nos seduzca con el intelecto, con el espíritu.


"¡Pero eso sí! -y en esto soy irreductible-: No les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar, pierden el tiempo conmigo…"

Este fragmento, que pertenece al poema Espantapájaros, de Oliverio Girondo, es el que podríamos decir que representa mejor al protagonista, un tipo ansioso de escapar de la “normalidad dormida”; ésa en la que observa atrapado a todo el que le rodea, exceptuando a un par de locos como él…

Y como dicen que el que busca encuentra, Oliverio se encuentra a “la que vuela”. Pero su fortuna coincide con su tragedia, pues esta mujer voladora trabaja en un cabaret. Se dedica al oficio más antiguo de la historia. Se llama Ana, perdió a su esposo por culpa de los milicos, tiene una hija en un internado de monjas en Buenos Aires; ejerce de prostituta en Montevideo para poder mantenerla. Ya se ha acostumbrado a esa vida; no piensa en dejarla, aunque ame a Oliverio.



OLIVERIO: Te quiero.
ANA: Yo también. Pero puedo quererte sin tenerte. Hemos volado juntos... ¿Qué más hace falta?

Y este diálogo aborda otro de los temas importantes del filme: el de la posesión. “¿Cómo amar sin poseer?”, se pregunta Oliverio. “Amar es un pretexto, para adueñarse del otro, para volverle tu esclavo, para transformar su vida en tu vida. ¿Cómo amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio?” y concluye: “Es muy difícil, el amor”. Sin embargo, luego de probar el cielo y el infierno, nos queda la sensación de que siempre es mejor sentir que no sentir. Que sentir, para bien o para mal, es estar vivo, y que siempre hay esperanza de algo más, si es que uno es capaz de sentir.



"¿Qué pasó? ¿Te llevó a volar y te dejó caer desde lo alto?"


Uno siente con Oliverio, se convierte en Oliverio y experimenta toda esa montaña rusa de emociones y sensaciones intensas mediante él. La película es mucho más que una mirada a Buenos Aires, o a los infortunios del mundo artístico; es un viaje al interior del ser humano en su máxima sensibilidad. Un largo paseo por las frías calles de la soledad, y un descenso a la profundidad cálida del amor.

Definitivamente, uno de esos filmes que tocan hondo y que nadie debería dejar de ver.





Ficha técnica:

Dirección: Eliseo Subiela
Producción: Suzanne Dussault, Roger Frappier, Susana Serebrenik, Fernando Sokolowicz
Guión: Eliseo Subiela
Poemas: Mario Benedetti, Juan Gelman, Oliverio Girondo
Música: Mário Clavel, Osvaldo Montes, Chico Novarro, Fito Páez
Fotografía: Hugo Colace
Reparto: Darío Grandinetti, Sandra Ballesteros, Nacha Guevara,  Mario Benedetti, André Mélançon, Jean Pierre Reguerraz, Mónica Galán, Inés Vernego
Países: Argentina, Canadá
Año: 1992
Género: Cine-arte, drama, surrealista
Duración: 127 minutos
Idioma(s): Español, Alemán


**VÉLA TÚ MISMO**


sábado, 21 de diciembre de 2013

Drama, sexo y carretera


Por: Alexiel Vidam

Y Tu Mamá También es una de esas películas que tocan de manera extraña. Por una parte desata la risa y el morbo, a través de las curiosidades sexuales de Julio y Tenoch, los dos jóvenes protagonistas.  Por otra parte, desgarra con las historias de personajes sin voz que se cruzan en su camino, culminando en un desenlace duro y seco.


Escape sexual

Tenoch Iturbide (Diego Luna) y Julio Zapata (Gael García Bernal) son amigos desde niños.
Pertenecen a clases sociales distintas, pero van a las mismas fiestas, paran en el mismo grupo, fuman marihuana, y hasta se masturban juntos.

Cuando sus enamoradas Ana (Ana López Mercado) y Ceci (María Aura) toman unas vacaciones en Italia, los dos deciden lanzarse a una aventura sexual con Luisa (Maribel Verdú), una española diez años mayor que ellos, esposa del primo de Tenoch.  Ellos la invitan a salir de excursión a la playa, y ella, despechada por las infidelidades de su marido, acepta.


Lo que los dos jóvenes no sospechan, es que la presencia de Luisa acabará confrontándolos en mucho más que una competencia de masculinidad. De manera inesperada, se develan secretos que acaban poniendo su amistad en jaque.


Desgarro y secretos

Lo más interesante, a mi parecer, es el guión. La forma en que los personajes interactúan entre ellos, y con el ambiente. Las situaciones conectan rápidamente con el espectador por su frescura y su cotidianidad. Al mismo tiempo, y de manera más o menos sutil, el director se las ingenia para criticar la sociedad mexicana mediante las frases del narrador, que relaciona cada desplazamiento de los protagonistas con alguna situación relativa a “personajes invisibles”.

Sobre la química entre personajes, podemos decir que la dupla Julio-Tenoch, comienza siendo un vínculo fuerte, íntimo, y prácticamente irrompible. Aunque Tenoch pertenece a una familia adinerada, y Julio a una bastante más humilde, existe una compatibilidad indiscutible entre ellos. No obstante, la aparición de Luisa se torna elemento de conflicto. Ella, sin planearlo, termina sacando a flote los complejos y resentimientos ocultos de cada uno; esto desata la ira y hace que la hermandad armónica acabe por convertirse en caos.


Luisa, por su parte, carga sus propios demonios. Sufre en silencio. Está marcada por la muerte y el mal trato de todos sus seres cercanos. Para ella, escapar con Tenoch y Julio es una huida de la rutina deprimente que la aqueja.


 El final concentra la mayor carga erótica de toda la película (bastante sexual en su totalidad), con los tres protagonistas asumiendo sus realidades y fundiéndose unos contra otros. La escena que antecede a ese momento es pintoresca; sin embargo, la conclusión es un golpe seco, con el descubrimiento del secreto de Luisa, que acaba dando al filme un significado distinto.


La escena más sexy de la película


Ficha técnica:

Dirección: Alfonso Cuarón
Guión: Alfonso Cuarón, Carlos Cuarón
Narrador: Daniel Giménez Cacho
Protagonistas: Diego Luna, Gael García Bernal, Maribel Verdú
País: México
Año: 2001
Género: Drama, Comedia
Productoras: Anhelo Producciones, Bésame Mucho Pictures



Y tu Mamá También (película completa)

miércoles, 24 de abril de 2013

En castellano, “míster”


Pelas sin doblaje



Por: Alexiel Vidam

Ayer, 23 de Abril, fue el día nuestro querido idioma (ése que tú destruyes con tus jergas barruntazas), motivo por el cual les traemos una lista especial de películas en castellano. Dado que no todo el cine es Hollywood, y en español hay muchos buenos filmes  (tan buenos o mejores que los hollywoodenses), aprovechamos la ocasión para presentarte una lista de diez películas en castellano que no puedes dejar de ver.


PERROS DE MAL AGÜERO (AMORES PERROS)

País: México
Director: Alejandro González Iñárritu


Cuatro historias entrelazadas por el mismo “pueblo chico” (o mejor dicho, ciudad chica), y por la presencia predominante de los perros, esos seres que parecen mensajeros del buen agüero y terminan trayendo tragedia. En la primera historia, Octavio (Gael García) entra en el mundo de las peleas de perros a fin de ganarse unos miles de pesos y serrucharle el piso a su hermano Ramiro (Marco Pérez), que se dedica al “noble oficio” de asaltante de farmacias. En la segunda,  Daniel (Álvaro Guerrero) acaba de dejar a su esposa y a sus dos hijas por irse tras las faldas de una modelo española llamada Valeria (Goya Toledo). En la tercera, “Chivo” (Emilio Echevarría), un ex subversivo salidito de la cárcel, hace su último “trabajito” de sicario antes de ir a al reencuentro de su hija. Estas tres historias se cruzan por casualidad en un trágico accidente donde los perros tienen presencia clave.


AVENTURA CULINARIA... (FUERA DE CARTA)

País: España
Director: Nacho G. Velilla



Maxi (Javier Cámara) es un chef homosexual estresado por las deudas y por tener que asumir su responsabilidad como padre. Su ex esposa acaba de fallecer y tiene que hacerse cargo de los hijos a los que nunca se dignó a visitar. Como es de esperarse, éstos no le tienen mucho aprecio, y él tiene que hacer esfuerzos sobrehumanos para que le acepten. Las cosas se complican todavía más cuando Maxi y su mejor amiga, Alejandra (Lola Dueñas), se enamoran del mismo hombre: Horacio (Benjamín Vicuña), un jugador de fútbol retirado que ahora se encarga de entrenar al hijo de Maxi.


FOBIAS, FILIAS, “LOCAS” Y TERRORISTAS (LABERINTO DE PASIONES)

País: España
Director: Pedro Almodóvar


Una de las primeras películas, y también de las comedias más disparatadas de Pedro Almodóvar. Cuenta la historia del alocado romance entre Sexilia (Cecilia Roth), una joven ninfómana con fobia a la luz solar, y Riza Niro (Imanol Arias), príncipe de Tirán que anda de paseando de incógnito en Madrid, “la ciudad más salvaje y divertida del mundo”. Ambos se conocen en un concierto de rock underground y se enamoran inmediatamente, dejando completamente de lado sus filias. Sin embargo, no todo es color de rosa, pues aparece Sadec (Antonio Banderas), uno de los antiguos amantes de Riza, quien resulta ser un terrorista tiraní tras sus pasos. Por si fuera poco, Toraya (Helga Liné), la despechada ex esposa del padre de Riza, busca acostarse con Riza a toda costa, a fin de cobrar venganza.


NO HAGAS LA TAREA (TESIS)

País: España
Director: Alejandro Amenábar


Algunos hacen tesis sobre autores literarios, directores de cine, sobre los chanchos que vuelan o sobre por qué el “trueque” debería volver a establecerse como forma de pago, pero Ángela (Ana Torrent) optó por algo meno convencional y bastante más escabroso: las películas snuff, ése clandestino género cinematográfico en el cual se muestran asesinatos reales frente a la cámara. Para copilar información, Ángela se junta con el “friki” de la facultad, Chema (Fele Martínez), un aficionado a las películas violentas, y coleccionista de gore, porno y videos snuff. En medio de la investigación, ambos descubren una cinta de este tipo grabada en la facultad, de modo que empiezan a cazar y ser cazados a la vez por un asesino de identidad desconocida. Lo más rico del filme, aparte de la fuerte dosis de suspenso, es que se trata de una de esas historias cuya trama sufre varios giros que aturden al espectador, de modo que éste no sabe a ciencia cierta quién es el asesino hasta que acaba la película.


PROVINCIANOS DIABÓLICOS (MADEINUSA)

País: Perú, España
Directora: Claudia Llosa


¿Quién dijo que todos los provincianos son buenos e inocentes? Estamos seguros de que a Claudia Llosa le valieron madres las clases de literatura indigenista en el cole, pues el provinciano que ella nos presenta es un digno villano de cinta de horror. La película nos traslada al pueblo imaginario de Manayaycuna, donde un “gringo” (limeñazo) las ve negras por arribar al sitio justo en Viernes Santo, la fecha en la que “dios no ve”, por lo que los pueblerinos se dedican a hacer desmadre. Seguro pensarás que esto no es motivo de miedo, pero no te dejes engañar, que a estos señores no les gustan los “blanquiñosos”, y meeeeeenos, si te atreves a ponerle la manota encima a la hijita “mosca muerta” del alcalde (Madeinusa –Magaly Solier-); puede que ella misma, con su cara de “yo no fui”, termine siendo tremenda lobaza y acusándote de asesinato.

(*Para ver el post sobre la película, click aquí.)


CIENTÍFICO LOCO (LA PIEL QUE HABITO)

Director: Pedro Almodóvar
País: España


No podía faltar Almodóvar, esta vez, con un filme tan intrigante, como provocador y sorprendente. El protagonista, el Dr. Roberto Ledgard (Antonio Banderas) es un prestigioso cirujano plástico obsesionado con crear una piel súper resistente. Para sus estudios, tiene por conejillo de indias a Vera (Elena Anaya), una misteriosa paciente a quien mantiene encerrada bajo siete llaves en una habitación de su casa, y vigilada mediante monitores. Esta paciente, a su vez, posee el rostro de la fallecida esposa del doctor. Estos dos personajes se encuentran unidos por un por un pasado lleno de oscuros secretos, que crean entre ellos una relación de amor-pasión-odio.


INFANCIA PELIGROSA (LAS MALAS INTENCIONES)

País: Perú, Argentina
Directora: Rosario García-Montero


A sus 8 años, Cayetana De los Heros (Fátima Buntix) está enfadada con la vida. Con su madre ausente, con su padre que se olvida de ella, con la profesora que habla del infierno, con una época en que los perros callan con Valium. Las Malas Intenciones está ambientada en uno de los momentos más violentos que ha vivido el Perú; a inicios de los 80, cuando los atentados terroristas de Sendero Luminoso agitaban a la población. Es un filme que denuncia la superficialidad de la clase alta limeña, y su indiferente al momento de pobreza y desolación que vivía el país; todo ello, a través de los ojos de una niña que ha desarrollado, en su soledad, una capacidad reflexiva tan aguda como maliciosa.


PORQUE LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN (EL LABERINTO DEL FAUNO)

País: España, México
Director: Guillermo Del Toro




¿Dónde se encuentra el límite entre la realidad y la ficción? Ésta es la pregunta que nos plantea El Laberinto del Fauno, un drama matizado con fantasía, al mostrarnos escenas realistas combinadas con lo que ocurre en la imaginación de la protagonista, Ofelia (Ivana Baquero), una niña de nueve años que se refugia en los cuentos de hadas para sobrellevar la crudeza de la Guerra Civil española y la crueldad de su padrastro (un capitán franquista). Una noche, Ofelia descubre un laberinto escondido, donde se encuentra el fauno (Doug Jones), una extraña criatura humanoide con rasgos de macho cabrío. Este personaje, le dice que ella en verdad es una princesa, y que para volver a su reino, debe superar tres pruebas antes de que llegue la luna llena. La última prueba resulta ser brutal, lo que pondrá a Ofelia en un dilema entre la vida y la muerte.


¡Y OLÉ! (JAMÓN, JAMÓN)

País: España
Director: Jun José Bigas Luna


Si alguna vez te preguntaste cómo arrancaron Penélope Cruz y Javier Bardem en el cine, aquí tienes la respuesta: Jamón-Jamón, una película tan llena de drama y sensualidad que parece haber marcado de inicio lo que sería el perfil de ambos actores. La historia nos muestra a una adolescente llamada Silvia (Penélope Cruz), chica de bajos recursos, cuya madre se “cachuelea” como prostituta. Ella está de novia con José Luis (Jordi Mollá), un joven de clase alta cuya familia es propietaria de una fábrica de ropa interior masculina. Cuando Silvia sale embarazada, José Luis le promete casarse con ella, cosa que no gusta nadita a la madre del susodicho. Mismo novela mexicana (pero sin los nombres exagerados ni los lagrimones de cocodrilo), la mala es la suegra, quien, para impedir esa unión, contrata a Raúl (Javier Bardem), un aspirante a torero, para que seduzca a Silvia. No obstante, a la mala de la película le sale el tiro por la culata cuando Raúl (que para esto, también es su amante), se enamora de Silvia.


“TE ENCANTALÁ” (UN CUENTO CHINO)

País: España y Argentina
Director: Sebastián Borensztein



Roberto (Ricardo Darín) es un ermitaño de ciudad: renegón, solitario, amargado por su pasado en la Guerra de las Malvinas. Vive para hacerse cargo de la ferretería de su difunto padre, y su único pasatiempo es coleccionar noticias absurdas de los periódicos. Así es como ve la vida, como un absurdo, y de la manera más absurda también es que conoce a Jung (Huang Sheng Huang), un muchacho chino que no entiende ni jota de español, que busca desesperadamente a su único familiar en Buenos Aires (su tío), y que perdió a su novia cuando a ésta le cayó una vaca desde el cielo. La problemática de la película gira en torno a los problemas de comunicación de estos sujetos que parecen completamente opuestos entre sí, pero que tienen un punto en común que los une: la soledad.


DRAMA FUTURISTA (ABRE LOS OJOS)

Director: Alejandro Amenábar
Países: Italia, Francia, España


César (Eduardo Noriega) va a cumplir 25 años, es guapo, tiene dinero, y le gusta comer, dormir y hacer el amor. Podría decirse que tiene la vida perfecta, hasta que conoce a la mujer de su vida (Sofía, interpretada por Penélope Cruz), y, a las pocas horas, sufre un accidente de tránsito que lo deja hecho un monstruo muy a lo “Fantasma de la Ópera”. Sólo después de muchos meses de frustración y aislamiento, los doctores parecen encontrar la manera de reconstruir su rostro, y con ello, su vida. Sin embargo, el protagonista empieza a tener acosadoras visiones en la que ve a la mujer que le provocó el accidente, suplantando a su novia. Poco después es acusado de asesinato y encerrado en un sanatorio, donde tratará de reconstruir su memoria y entender qué es lo que ha sucedido.


LA CASA DE LOS ESPÍRITUS (EL ORFANATO)

Director: Juan Antonio Bayona
Países: México, España



Laura (Belén Rueda) y su esposo Carlos (Fernando Cayo) compran el orfanato donde ella se crió para convertirlo en una casa hogar para niños con síndrome de down. Ellos tienen un hijo adoptivo, Simón (Roger Príncep), portador del VIH. Todo parece tranquilo hasta que Simón discute con su madre dado que ella no quiere acompañarle a la casita de Tomás (Oscar Casas), uno de sus amigos imaginarios. Tras la discusión, Simón desaparece, y sus padres, desesperados, recurren primero al a policía, y luego, inclusive, a una médium (Aurora, interpretada por Geraldine Chaplin). Esta última le dice a Laura de que los niños del orfanato siguen en la casa y lloran, porque han sido envenenados, y la convence de que, si quiere encontrar a su hijo, debe “creer para ver”.


QUE NO TE ESTAFEN (NUEVE REINAS)

Director: Fabián Bielinsky
País: Argentina



Nueve Reinas es la historia de Juan (Gastón Pauls) y Marcos (Ricardo Darín), dos estafadores que unen sus mañas para realizar la falsificación de un costoso juego de estampillas, llamado “Las Nueve Reinas”. En el camino, pasan por todo tipo de peripecias que nos dan una bonita cátedra acerca de cómo prevenir una estafa (o de cómo hacerla linda). Si bien esta no es una historia en la que el bueno es el héroe, siempre hay un grupo de “malos más malos” que pondrán una serie de trabas en el camino de estos dos estafadores. Cuando el final parece de lo más frustrante (y deprimente) para ellos, la historia da un impresionante giro que parece burlarse del espectador, convirtiendo ese final amargo en el triunfo del menos esperado.


LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO (MACHUCA)

Director: Andrés Wood
País: Chile


Un drama descarnado basado en hechos reales. Gonzalo Infante (Matías Quer) es un niño de 11 años de la clase alta de Santiago de Chile. Él se hace amigo de un niño de clase baja llamado Pedro Machuca (Ariel Mateluna), y de su prima Silvana (Manuela Martelli); pero ellos viven en una época sumamente violenta y complicada para el país, 1973, poco antes del golpe de estado de Pinochet a Salvador Allende. La película transmite muy bien la peligrosa polaridad social de la época, así como la mirada inocente de los protagonistas frente a lo que les rodea, su ingenuidad y desprejuicio a la hora de actuar.


*Una versión algo más resumida de este artículo fue publicado en el número de Abril de la revista .